lunes, 29 de enero de 2018

Sandro "Barrilete": Un genio del Renacimiento





Sí, sonará todo lo absurdo que ustedes quieran eso de Sandro Barrilete pero ese sería el nombre literal de Botticelli si lo tradujéramos exactamente al español, si acaso solo cabría la alternativa de "tonelete", pero no creo que eso mejore mucho la cosa. Y es que las herencias de familia son algunas veces una verdadera cruz y Sandro Botticelli soportará la suya por los siglos de los siglos. 

El pintor, nacido en Florencia, se llamaba en realidad Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi (1445 -1510), era el menor de cuatro hermanos y nació 25 años después que el primero de ellos, Giovanni. Suponemos que por encontrarse ya sus padres un tanto mayores, Giovanni se encargó del cuidado y educación del chico. Giovanni era bajito y fuertote y tenía una marcada afición por el vino de modo que su cuerpo con los años fue cogiendo unos kilitos de más, acercándole peligrosamente a la perfección griega del circulo,  lo que motivó que se le conociera como "Botticello" (tonel).  Por extensión aquel niño, nada gordo y de aspecto enfermizo, que siempre le acompañaba y que para muchos pasaba por ser su hijo, pasó a ser el chico de Botticello, o lo que es lo mismo, Botticelli (tonelete). En los pueblos y en no pocas ciudades españolas eso de los motes familiares es algo muy habitual (en Jerez, donde vivo, está a la orden del día) y en Italia, con la que guardamos tantas similitudes no iba a ser menos y así, Sandro quedó definitivamente bautizado para la historia como Botticelli, -tonelete- mas no por gracia de Dios sino de los hombres y sus chanzas.

Según cuenta Vasari, en su biografía de grandes artistas, Botticelli era un tanto caprichoso y excéntrico y bastante dado a las bromas, pero sobre su aspecto solo sabemos por uno de sus autorretratos que no era lo que se dice una persona obesa. De lo que si tenemos noticia es de que le encantaba comer. Botticelli era amigo intimo del joven y poderoso Lorenzo de Médici y este tenía entre sus aficiones la poesía y no dudaba, a modo de juego, en dedicar alguna letrilla humorística a sus favoritos. A Botticelli, jugando con el significado de su apodo le dedicó la siguiente:

Botticelli, cuya fama no es pequeña,
Botticelli, digo , es insaciable.
Más insistente e indiscreto que una mosca.
¡Cuántas de las locuras que ha hecho le recuerdo!
Si lo invito a cenar,
quien lo hiciera que se ande con cuidado, 
ya que no va a abrir la boca para hablar,
no, ni siquiera que lo sueñe, pues tendrá la boca llena.
Llega cual pequeña botellita, y se marcha cual botella rebosante.

Quién sabe si con los años y los banquetes, aquello de Tonelete, resultó algo más que un engaño.

La imagen que abre la entrada está considerada como un posible autorretrato de Sandro Botticelli y es un detalle de su obra "La adoración de los Reyes Magos" (1475)

Y ahora después de tanto "cachondeillo" con el bueno de Sandro dejaremos que se reivindique como lo que es, uno de los mejores pintores del renacimiento, revisando su obra:




Fuente: 
La entrada parte del libro "Vidas secretas de grandes artistas" (Elizabeth Lunday - Oceano 2010)

La imagen está tomada de la siguiente página:
https://es.wikipedia.org/wiki/Sandro_Botticelli#/media/File:Sandro_Botticelli_083.jpg


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