lunes, 19 de noviembre de 2018

"Otras veces" - Ángel González



Quisiera estar en otra parte,
mejor en otra piel,
y averiguar si desde allí la vida,
por las ventanas de otros ojos,
se ve así de grotesca algunas tardes.

Me gustaría mucho conocer
el efecto abrasivo del tiempo en otras vísceras,
comprobar si el pasado
impregna los tejidos del mismo zumo acre,
si todos los recuerdos en todas las memorias
desprenden este olor
a fruta madura mustia y a jazmín podrido.

Desearía mirarme
con las pupilas duras de aquel que más me odia,
para que así el desprecio
destruya los despojos
de todo lo que nunca enterrará el olvido.

El poema se titula "Otras veces" y es obra del ovetense Ángel González (1925 - 2008), un poeta español de la Generación del 50, académico y Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1985.  El poema se incluye en “Breves acotaciones para una biografía” (1971). El cuadro que le acompaña se titula "Contemplación" y es obra del pintor inglés Archibald George Barnes (1887–1972).

La imagen ha sido tomada sin animo de lucro alguno de la siguiente página:
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domingo, 18 de noviembre de 2018

"Ni de Eva ni de Adán" - Amélie Nothomb



"Al parecer, huir es poco glorioso. Lástima, porque es muy agradable. La huida proporciona la más formidable sensación de libertad que se pueda experimentar. Te sientes más libre huyendo que si no tienes nada de lo que huir. El fugitivo tiene los músculos de las piernas en trance, la piel temblorosa, las fosas nasales palpitantes, los ojos abiertos. El concepto de libertad es un tema tan manido que las primeras palabras me hacen bostezar. La experiencia de la libertad es otra cosa. Uno debería tener siempre algo de lo que huir, para cultivar esa maravillosa posibilidad. De hecho, siempre hay algo de lo que huir, aunque sólo sea de uno mismo."

El fragmento pertenece a la obra "Ni de Eva ni de Adán", una novela de la escritora belga Amélie Nothomb (1967) y que narra el romance que la escritora tuvo con un joven acomodado al que daba clases de francés. La escritora, nacida en Kobe e hija de un embajador belga vivió durante años en Japón y China y conoce perfectamente la cultura de la que habla en este libro. Publicada originalmente el 20 de agosto de 2007 por la Editorial Albin Michel, en España el libro está publicado por Anagrama (2009).

Una de las críticas del libro, en el diario L'Express, dice así: "Amélie Nothomb se sube en Tokio a la montaña rusa de una hilarante educación sentimental en brazos del muy delgado y muy oriental Rinri, un ávido lector que sueña con entrar en la orden del Temple. Amélie, decidida a aprender japonés enseñando francés a los autóctonos, conoce a Rinri en un bar. Pero, pocos días después, la relación entre maestra y alumno dará paso a una hermosa historia de amor. Distintos episodios nos sitúan, una vez más, ante una rica y peculiar visión de Japón, la de alguien nacido allí pero cuyos orígenes son occidentales, y donde la percepción de la alteridad cobra los más variopintos matices. Nothomb analiza sus experiencias desde una perspectiva casi antropológica, nunca exenta de ironía. La diversión está asegurada, pero también la ternu-ra e incluso la melancolía…, porque cuando Nothomb escribe en primera persona fascina, divierte, hace pensar y hace reír. «Los lectores de Amélie no se quejarán ante tan espléndida cosecha Nothomb»" (Marianne Payot, L’Express).

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"El camino del parque" - Henri Manguin



El cuadro tiene por título "El camino del parque" (1905) y es obra del pintor fauvista Henri Manguin (1874-1949) un artista francés que en el jardín de su casa construyó un taller que fue muy frecuentado por artistas como Matisse y Marquet con los que había compartido estudios en la École des Beaux-Arts, así como Derain, Camoin y Puy, convirtiéndose este en un lugar principal dentro del nacimiento del movimiento fauvista. Muchas de sus pinturas son de paisajes mediterráneos; de hecho cuando en 1904 fue invitado por Signac a visitar Saint Tropez, quedó atrapado por su luz y tras varias visitas terminaría quedándose a vivir allí.  El cuadro se expone en la Pinakothek der Moderne de la ciudad de Munich

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sábado, 17 de noviembre de 2018

La mirada al frente - Escuela de la vida - (Iribarren)



La mirada
al frente,
la sonrisa
a punto,
y los zapatos
limpios.

No lo olvides:

ni una sola pista
a los enemigos.

El poema, titulado "Escuela de la vida", es obra del poeta Karmelo Iribarren (1959) y para ilustrarlo hemos elegido un trabajo de Joe Webb titulado "Kissing Magritte"

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Ava Gardner y la "pajarita" de Frank Sinatra


Ahora que hace poco hemos podido disfrutar de la serie "Arde Madrid" en la que se relatan las correrías de la indomable Ava Gardner por la capital de España, puede ser buen momento para recordar una de las anécdotas más famosas del matrimonio de Ava con Frank Sinatra. No cabe duda de que la pareja es una de las más glamourosas de la historia del cine, pero no deja de llamar la atención que la morenaza más guapa de Hollywood hubiese caído rendida en los brazos de un alfeñique como Sinatra por muy bien que te cantase al oído baladitas irresistibles. A no ser claro, que Sinatra escondiese algún as en la manga (por no decir bragueta) que tentase al animal más bello del mundo. Eso parece desprenderse de la conversación que tuvo Ava con unos amigos durante el rodaje de la película "Mogambo" (1953). Durante uno de los descansos de la película, su director, el así mismo ingobernable John Ford, intentó dejarla fuera de juego delante del gobernador británico de Uganda y sin anestesia le preguntó la razón de que una mujer como ella se hubiese casado (la boda era reciente) con Sinatra, un hombre de apenas 50 kilos, dando a entender que ella era demasiado barco para tan poco marinero. Ella, que era capaz de hablar peor que un camionero, no se amilanó un ápice y con el tono de una perfecta dama y supongo que estirando el cuello le dio una respuesta definitiva:  "3 kilos son de Frankie y 47 de pijo". Y sí, yo también pienso que seguro que no fue "pijo" la palabra que utilizó.  Y es que el bueno de Sinatra tenía fama de estar bien calzado y a ella no parecía importarle lo más mínimo ajustarle con cariño su "pajarita" mientras ella le susurraba al oído aquello del "Fly me to the moon", una de las canciones del chico de ojos azules.

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viernes, 16 de noviembre de 2018

Charles Laughton: El rey de los actores


Es realmente llamativo el caso de Charles Laughton, uno de los mejores actores de la historia del cine y que ahora para la mayoría de las personas, si es recordado, es por su única incursión en el mundo de la dirección con "La Noche del cazador", una soberbia película que curiosamente en su día fue un fracaso. El admirado Billy Wilder, que lo tuvo a sus órdenes en "Testigo de cargo" dijo de él que era el mejor actor con quien nunca había trabajado, de hecho, añadía Wilder con entusiasmo que en su opinión, Laughton era "el más grande de todos los actores", y no cabe duda de que la opinión de Wilder es muy cualificada.

Laughton, gracias a la intensa implicación con la que abordaba los personajes, hacía de su trabajo, tal y como el defendía, algo más que una profesión, y lo asemejaba a un verdadero arte a la altura de la literatura, la pintura o la música. No es de extrañar que cuando irrumpe en el panorama actoral alguien tan sobrado de facultades como James Manson comentara que su llegada había sido una verdadera revolución en su mundillo y llegó a definirlo como "Un actor del método sin tonterías". El propio Laughton daría una visión todavía más certera al referirse al Actors Studio en los siguientes términos: "Un actor del Método te ofrece una fotografía: yo prefiero hacer una pintura al óleo".

La mayoría de los directores caían rendidos ante las habilidades de este actor, tal es el caso de profesionales de la importancia de Ernst Lubitsch, Jean Renoir, James Whale, Leo McCarey, Robert Siodmak, Otto Preminger o el ya citado Billy Wilder, maestros que en no pocos de los casos llegaron a entablar una fecunda amistad con el actor, aunque también es cierto que había otros directores de renombre que lo sentían como una piedra en el zapato, tal era el caso de Josef Sternberg o Alfred Hitchcock. Este último le dedicó una frase de lo más ácida: “Nunca se te ocurra hacer una película con animales, ni con niños, ni con Charles Laughton”. Otro gran director, Alexander Korda, harto de ver como el actor necesitaba estar de buen humor antes de abordar una escena y que además cada una de ellas era tan dificultosa como un parto, llegó a decirle: "Lo que necesitas es una comadrona". No es de extrañar que con estos directores lo que en realidad existiera es una incompatibilidad de caracteres y Laughton se resistiera a regalarles su mejor sonrisa a quien estimaba que no la merecían. Así, según el ambiente, dirigirlo podía ser lo más fácil del mundo o la más arduas de las tareas. Por su parte, cuando le toco estar detrás de la cámara en "La noche del cazador" se cuenta que trataba a todo el equipo y actores con exquisito respeto hacía sus personas y trabajo, y lejos de imponer sus formas, intentaba siempre que potenciaran su propia creatividad. A mi entender debía ser buen tipo, me fío de la admiración que le profesaba el gran Billy Wilder.

Laughton era el referente para las esperanzas de muchos actores que no eran precisamente unos galanes de la pantalla. Con todas las limitaciones de sus marcados y exagerados rasgos -él mantenía que tenía la cara como el trasero de un elefante-, su mediana estatura y de su voluminosa envergadura, supo a través del puro y simple arte de saber actuar romper con todos los clichés y barreras que podían haberlo confinado a la sombría tarea de un mero actor secundario; muy al contrario sus habilidades en las tablas o ante la cámara le hicieron convertirse en una figura estelar dentro de cada película en la que participaba. Ciertamente no le fue fácil. Laughton era un actor de teatro y era sobre las tablas donde encontraba la esencia de la actuación. Era tal esta tendencia, que se negó a participar en cualquier película como secundario y solo aceptaba papeles de calidad y de primera línea, más como medio de ganarse bien la vida que por otros considerandos. Su único Oscar lo ganó en 1933 por su interpretación en "La vida privada de Enrique VIII" a las ordenes de Alexander Korda,  en un año en el, cobrando muchísimo menos que en el cine, estaba complementamente volcado en sus actuaciones teatrales en el Old Vic con obras de Shakespeare, Wilde o Chejov, que era lo que verdaderamente, como ya decíamos, le hacía sentir la grandeza de ser actor.

Si absurdamente borráramos de nuestra memoria todas sus demás interpretaciones, bastaría recordar su interpretación en "Testigo de Cargo" para que si todavía estuviera de moda llevar sombrero -benditos años 50- tuviéramos que descubrirnos ante él. De su relación con su esposa, Elsa Lanchester (La novia de Frankenstein) ya hablaremos otro día.

La fotografía de cabecera figura como dominio publico en Wikimediahttps://commons.wikimedia.org/wiki/File:Charles_Laughton-publicity2.JPG
La segunda foto en la que se le ve en "El motín de la Bounty" y la tercera en el rodaje de "La noche del cazador" dando instrucciones a Robert Mitchum están tomadas de Doctor Macro que nos dio permiso expreso para utilizar sus fondos
http://www.doctormacro.com/movie%20star%20pages/Laughton,%20Charles-NRFPT.htm

jueves, 15 de noviembre de 2018

Kafka y los libros


"En general, creo que sólo debemos leer libros que nos muerdan y nos arañen. Si el libro que estamos leyendo no nos despierta como un puñetazo en el cráneo, ¿para qué molestarnos en leerlo? ¿Para que nos haga felices, como dices? Cielo santo, ¡seríamos igualmente felices si no tuviéramos ningún libro! Los libros que nos hacen felices podríamos escribirlos nosotros mismos si no nos quedara otro remedio. Lo que necesitamos son libros que nos golpeen como una desgracia dolorosa, como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos, libros que nos hagan sentirnos desterrados a las junglas más remotas, lejos de toda presencia humana, algo semejante al suicidio. Un libro debe ser el hacha que quiebre el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo"

Esta palabras de Franz Kafka pertenecen a una carta escrita en 1904, cuando el escritor tenía tan solo 21 años,Oskar Pollack, un historiador de arte checo que fue compañero de clase del escritor en el Altstädter Deutsches Gymnasium (Instituto de Enseñanza Media Imperial Real) de Praga, donde cursó sus estudios secundarios entre los 10 y 18 años.

La imagen de Kafka, de autor desconocido, figura como dominio público en Wikimedia, página de donde ha sido tomada: → https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Kafka.jpg

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Molière y la virtud


En cierta ocasión el gran dramaturgo y actor francés Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673), para todos más conocido por "Moliére", se encontró en su paseo con un pobre que pedía limosna y al que generosamente le dio un Luis de oro. El pedigüeño no daba crédito a la excelencia de la ayuda recibida y creyendo que su benefactor se había equivocado al sacar la moneda de su bolsa se dirigió a él presurosamente y le dijo: "No quisiera ser un aprovechado con quien tuvo caridad conmigo".
Molière, autor de obras como "El avaro", le contestó que no había sido error alguno y que podía quedarse con la moneda, añadiendo otra de igual valor para premiar la honradez de aquel hombre. Posteriormente comentó: "¡Dios mío, donde fue a refugiarse la virtud!"

Algo que bien podríamos decir hoy en día, viendo el estado en el que se encuentran las élites.

En el cuadro aparece un detalle del retrato de Molière realizado por Pierre Mignard y que se exhibe en el Museo Condé  - Chantilly (Francia)

La imagen ha sido tomada de Wikimedia donde aparece como de dominio publico:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Moli%C3%A8re_Mignard_Chantilly.jpg

George Orwell y las élites "1984"


“En un mundo en que todos trabajaran pocas horas, tuvieran bastante que comer, vivieran en casas cómodas e higiénicas, con cuarto de baño, calefacción y refrigeración, y poseyera cada uno un auto o quizás un aeroplano, habría desaparecido la forma más obvia e hiriente de desigualdad. Si la riqueza llegaba a generalizarse, no serviría para distinguir a nadie. Sin duda, era posible imaginarse una sociedad en que la riqueza no, en el sentido de posesiones y lujos personales, fuera equitativamente distribuida mientras que el poder siguiera en manos de una minoría, de una pequeña casta privilegiada. Pero, en la práctica, semejante sociedad no podría conservarse estable, porque si todos disfrutasen por igual del lujo y del ocio, la gran masa de seres humanos, a quienes la pobreza suele imbecilizar, aprenderían muchas cosas y empezarían a pensar por si mismos; y si empezaran a reflexionar, se darían cuenta más pronto o más tarde que la minoría privilegiada no tenía derecho alguno a imponerse a los demás y acabarían barriéndoles. A la larga, una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia”

El fragmento pertenece a "1984", obra del escritor inglés Eric Arthur Blair (1903-1950), más conocido por todos por su seudónimo George Orwell.

Imagen tomada de los fondos C.C. de Wikimedia, donde llega desde Cassowary Colorizations
Link: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:George_Orwell,_c._1940.jpg

martes, 13 de noviembre de 2018

La nueva película de Jack Lemmon...


Dicen que cuando el emperador Augusto agonizaba, pidió un espejo y se arregló un poco el cabello para disimular los estragos de la enfermedad. Después pidió que entraran sus amigos más escogidos para despedirse y les dijo: ¿Os parece que he representado bien esta farsa de la vida? y añadió instantes antes de morir aquella fórmula con la que terminaban las comedias griegas: "Si os ha gustado, batid palmas y aplaudid al autor".

Con Jack Lemmon, uno de los actores preferidos de Billy Wilder, el aplauso habría sido infinito, tal era la calidad de sus comedias: desde "Con faldas y a lo loco", a "El apartamento" o "Irma la dulce". Aunque después, como ocurre con muchos magos de la risa, se destapó como un inmenso actor dramático con obras como: "El síndrome de China", "Desaparecido" o "Éxito a cualquier precio", algo que en realidad ya se sabía desde la muy temprana "Días de vino y rosas". El caso es que cuando Jack Lemmon falleció con 76 años en 2001, a causa de un cáncer de vejiga, parece que estaba dispuesto a recibir todos los aplausos que se quisieran dar por lo que el consideraba "una película terminada", pero que ni mucho menos sería la última. Lemmon, al estilo de su Profesor Fate, contaba con un elaborado plan en la cabeza y no le cabía duda que, de salirle bien, su carrera duraría mucho más de un siglo. De este modo se hizo enterrar en el cementerio Westwood Village Memorial Park de Los Ángeles y como epitafio en su tumba colocó parte de los créditos de una futura película: "JACK LEMMON in". De sobra sabía que en el mismo cementerio coincidiría con buenos colegas, de hecho a escasos metros suya está enterrado Walter Matthau, su compañero en tantas comedias que murió un año antes y Billy Wilder su director más querido no tardaría en llegar, tan solo un año después. Casi parece que acudieran a una cita... en el mismo lugar, casi a la misma hora.... Con estos indicios no sería raro que esa extraña pareja de gruñones que son Lemmon y Matthau estuvieran rodando una nueva entrega de sus andanzas con la que auparse de nuevo a la primera plana de la actualidad. A lo mejor Marilyn, que está en el mismo cementerio, también tiene un papelito... aunque claro, eso solo si Billy Wilder se siente con fuerzas. ¿A alguien le apetecería verlos de nuevo en acción?


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lunes, 12 de noviembre de 2018

El mal estilo de Hemingway para con Scott Fitzgerald



Hubo un tiempo en el que dos de los más grandes literatos del siglo XX, los pesos pesados de la denominada Generación Perdida: Francis Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway fueron grandes amigos y compartieron su mutua admiración y alguna que otra botella de champán francés. Después, con el tiempo y el descenso a los infiernos del autor de "El gran Gatsby", Hemingway le perdió todo el respeto a un atribulado Fitzgerald y lo criticaba abiertamente por vender su talento a Hollywood por cuatro cuartos, sin entender que los necesitara siempre con urgencia para pagar los tratamientos de Zelda, su enferma esposa, lo tildaba además de cobarde e inmaduro y llegó un momento en que incluso, con poquísima elegancia llegó a hablar mal de él hasta en sus relatos. 

     El suceso se dio en agosto de 1936, en la revista Squire, donde se publicó la versión original del relato corto "Las nieves del Kilimanjaro" en el que aparecía un pasaje en el que el narrador del cuento al describir a los ricos dice:

“Eran aburridos y bebían demasiado, o jugaban al backgammon. Se acordó del pobre Scott Fitzgerald y de su romántico, reverencial respeto por esas gentes; se acordó del comienzo de uno de sus relatos: ‘Los multimillonarios son diferentes de ti y de mí'. Y se acordó de algo que alguien le había dicho a Scott: sí, es que ellos tienen más dinero: por eso son diferentes. Pero eso a Scott no le hizo gracia. Creía que los millonarios formaban una raza especial, y cuando descubrió que no era así se sintió destrozado, tanto o más que con todo lo que le había hecho sentirse fatal. Él despreciaba a la gente que se quedaba hecha polvo. Que comprendieras una cosa no significaba que tuviera que gustarte. Se creía capaz de superar cualquier cosa porque nada podía afectarle si no le importaba."

Fitzgerald se sintió dolido con esta "puñaladita" pública de Don Ernesto y se decidió a escribirle la siguiente carta:

“Querido Ernest:
Por favor, no hables de mí en tus libros. Si a veces decido escribir de profundis, eso no significa que quiera que los amigos recen en voz alta sobre mi cadáver. Sin duda que tu intención fue buena, pero me costó una noche de insomnio. Y cuando incorpores el relato a un libro, ¿te molestaría quitar mi nombre? Es un bello relato, uno de los mejores que has escrito aunque eso del “pobre Scott Fitzgerald, etc.” más bien me lo haya estropeado.  Siempre tu amigo Scott.

P. S.: Los millonarios nunca me han fascinado, a menos que les adorne el mayor encanto o distinción”

La respuesta que Hemingway dio a esta carta se perdió, pero el propio Fitzgerald afirmaba que en ella Hemingway se mostraba dispuesto a retirar el nombre de Scott Fitzgerald del relato cuando fuera publicado en un libro. 

Cuando a finales de año aparecieron los mejores relatos de 1937 el cuento seguía sin modificar y cuando Hemingway envió a la editorial la primera versión del libro en que se recopilarían sus primeros cuarenta y nueve relatos cortos se limitó a sustituir "pobre Scott Fitzgerald" por "pobre Scott". Fitzgerald escribió al editor y le recordó: "No olvides que ha prometido eliminar mi nombre. Fue una perrería, y aun cualquiera que no fuera Ernest se la hubiera devuelto". En la publicación difinitiva de su recopilación de relatos de 1938 "Scott" fue sustituido ya para siempre por "Julián".

A pesar de todo, Fitzgerald siguió hablando en términos amistosos de Hemingway mientras que este alternaba los comentarios diplomáticos con las habituales críticas que incomprensiblemente continuaron incluso después de la muerte de Scott en 1940, a cuyo entierro, por cierto, no asistió. Poco antes, en una carta fechada en 1939, Hemingway tuvo un momento de lucidez al escribir:

"Siempre he tenido un estúpido e infantil sentimiento de superioridad ante Scott, como el de un chico duro y resistente que desprecia a otro, más delicado quizá, pero con talento" 

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Churchill Vs Hitler: Juego de tronos


Como si de un Juego de tronos se tratase, al final sentarse en el asiento del adversario tiene su morbo. Churchill tampoco pudo resistirse y aquí le vemos el uno de julio 1945, tras ser conquistada la ciudad de Berlín, sentado en la desvencijada silla que fue de Hitler en el exterior del búnker del la capital alemana. Quien sabe si Churchill tuvo un momento para reflexionar sobre la sangre, sudor y lágrimas que costó la foto.

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domingo, 11 de noviembre de 2018

"20 segundos" - Pablo Casares


Unas miradas
que se encuentran
en un café desierto,


un lunar
en tu cuello
que es capaz
de volverme loco,

y 20 segundos

para encender un pitillo,
dar un trago al vino blanco
y ver cómo llega un tipo
que te besa
con la mitad de ganas
que lo hubiera hecho yo.

"20 segundos" es obra del poeta español Pablo Casares (1972). La foto tiene por título "En el Cafe" (París) y esta tomada de la página Maisongray.com

viernes, 9 de noviembre de 2018

¡Achtung! A las órdenes de Billy Wilder


Los directores de cine nunca han sido muy dados a aparecer en las películas de otros. Cuando a Billy Wilder le pidió Cameron Crowe que apareciera junto a Tom Cruise en su película "Jerry McGuire" (1996), no logró convencerle y cuando le insistió: "No es más que un papel pequeño" Wilder se disparó: "¿Un papel pequeño? ¡Entonces, desde luego que no voy a hacerlo!". A Billy Wilder le gustó la forma en la que Cameron Crowe contó la anécdota en la revista Rolling Stone, lo que propició una serie de encuentros que sirvieron de base para un libro-entrevista maravilloso, equiparable al de Truffaut con Hitchcock. Supongo que tenían cosas en común, ambos eran directores y guionistas a la vez. Crowe había ganado un Oscar como guionista en el año 2000 por "Casi famosos" que también dirigió.

Pero Wilder si sabía engatusar a otros directores grandiosos para que trabajaran en sus películas, por supuestos con papeles a su medida. De hecho no creo que haya otro director que haya conseguido tantas gloriosas participaciones. A su lado trabajó Eric von Stroheim haciendo del Mariscal Erwin Rommel (foto de la derecha) en "Cinco tumbas al Cairo" y de criado en "El crepúsculo de los dioses", la misma película en la que apreció brevemente Cecil B. de Mille haciendo de él mismo, así como Buster Keaton, que además de un maravilloso actor cómico era a la vez director de la mayoría de sus grandes películas. También contó con Charles Laughton en "Testigo de Cargo" un actor que solo rodó una película como director, pero es de tal calidad "La noche del cazador" que bien puede ser citado en la lista, máxime siendo su trabajo con Wilder posterior a esta película. Hay otros actores que trabajaron con Wilder que terminaron poniéndose detrás de la cámara como directores pero sin grandes resultados y que solo citamos a modo de curiosidad: Ray Milland, Jack Lemmon, Klaus Kinski o Kirk Douglas. Pero del que queríamos hablar hoy era de una vaca sagrada de la dirección, el gran Otto Preminger (foto de cabecera) que trabajó a las ordenes de Billy Wilder en "Traidor en el infierno" (Stalag 17 - 1953) en la que daba vida a Oberst Von Scherbach, el sádico comandante de un campo de prisioneros de guerra en el que hacía sus pinitos William Holden. De esta colaboración contaba Wilder Kevin Lally en su libro "Billy Wilder. Aquí un amigo":

"Preminger era la personificación del director autoritario. Tenía una pésima reputación por sus constantes regañinas a gritos a los actores y al equipo técnico. Según cuenta la leyenda de Hollywood, Preminger intentó una vez "tranquilizar" a un actor nervioso acercando su cara a dos centímetros de su nariz y gritándole. "¡Tranquilícese!". Tony Curtis afirma que Wilder le contó que, el primer día de rodaje para Preminger en "Traidor en el infierno", Wilder puso en práctica el mismo truco con el tembloroso director".

El propio Billy Wilder contaba al respecto:

"(Preminger) siempre se olvidaba de sus frases. Era muy estricto como director, pero él... Solía decir: "Perdóneme, estoy un poco desentrenado", y por la noche siempre te enviaba dos kilos de caviar. Era muy generoso. Pero con los actores.... a los extras que hacían de soldados y que habían trabajado para él anteriormente, a esos actores, los trataba a patadas. Así que cada vez que Preminger me pedía disculpas por no recordar sus frases, los extras que había detrás de él me miraban y me decían (Wilder levanta el dedo corazón) "Hágale así"

Cuando ocurrió esta anécdota Preminger ya hacia unos años que había rodado "Laura", pero no hacía tantos de la maravillosa "Al borde del peligro" y acababa de rodar "Cara de ángel" (1952) y tras esta experiencia como actor con Wilder, pronto rodaría obras maravillosas como "Carmen Jones", "Rio sin retorno", "El hombre del brazo de oro", "Buenos días tristeza", "Anatomía de un asesinato", "Éxodo" o "Tempestad sobre Washington". Supongo que pondría de los nervios a todo el equipo de esas películas pero el resultado es sin duda inmejorable.

Curiosamente, Stroheim y Preminger, los dos directores más sobresalientes y más autoritarios que trabajaron con Wilder, acabaron vestidos en sus colaboraciones para este con el uniforme nazi, algo que toma cierto significado cuando recordamos que ambos, como el propio Wilder, eran de ascendencia judía y habían nacido en el desaparecido Imperio Austrohúngaro, cuyos despojos no tardó en anexionarse el III Reich. Supongo que ponerse aquel uniforme era una forma de exorcizar sus propios demonios. Quien sabe.


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martes, 6 de noviembre de 2018

Emma Stone Eyes



Esta preciosa pelirroja, de amplia sonrisa y ojos enormes es sin duda uno de los talentos emergentes más interesantes del cine actual y hoy, día 6 de noviembre, cumple 30 años. Emma Stone se llama en realidad Emily Stone y no pudo mantenerlo en su carrera cinematográfica por que ya existía una actriz con ese mismo nombre. Le paso algo parecido a lo que tuvo que soportar Stewart Granger, el maravilloso "Scaramouche" que se llamaba realmente James Stewart y claro con ese nombre ya había un sujeto muy famoso en las carteleras por lo que tuvo que buscarse otro si quería dedicarse al cine. Emma Stone empezó a hacerse conocida con su delicioso papel protagonista en "Criadas y señoras" (2011 - Tate Taylor), continuó en "Gangster Squad" (2013 - R. Fleisher)  y "Magia a la luz de la luna" (2014 . Woody Allen) y no tardó en hacerse con una nominación al Oscar por su papel en "Birdman" (2014 - Iñarritu), para posteriormente, entre muchos otros premios, llevarse la estatuilla dorada por "La La Land" (2016 - Damian Chazelle). Ya es considerada una de las mejores actrices de su generación y figura a menudo en listas de mujeres mejor vestidas y sexys y por su certero instinto a la hora de escoger sus trabajos sabemos que su presencia en una película es casi garantía de que lo que veremos merece la pena. Puede que algún día hagan una canción sobre sus ojos del estilo de aquella de Kim Carnes.


Emily Jean -Emma- Stone nació el 6 de noviembre de 1988 en Scottdale (Arizona). Mide 1'68 metros. Actualmente tiene 30 años. Andrew Garfield, el hombre araña en las dos entregas de "Amazing Spiderman" en las que Emma Stone hacía de su novia, supo echarle bien el lazo y se casaron en 2010.

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lunes, 5 de noviembre de 2018

Los orígenes vascos de Jessica Chastain y su lucha por la igualdad


Jessica Chastain se está afianzando como una de las actrices más solidas de su generación. Con dos nominaciones al Oscar y después de trabajos realmente soberbios en películas como: la infravalorada y a mi juicio sensacional film "El arbol de la vida" (2011), la exitosa "Criadas y señoras" (2011), la interesantísima "La noche más oscura" (2012), la soberbia "Interstellar" (2014), por no citar "El año más violento", "Lawless", "El caso Sloane" o la muy entretenida "The Molly's Game", pues bien, como decía, después de este rosario de grandes títulos, resulta que como sus demás compañeras de profesión tiene que ir luchando dólar a dólar por la equiparación en sueldo con sus compañeros masculinos, algo ciertamente difícil en Hollywood, según ella misma refería en una mesa redonda con otras actrices, entre ellas Jennifer Lawrence y Emma Stone, en "The Hollywood Reporter" y de la que se hacía eco Vanity Fair:

"Después de La noche más oscura, me enviaron muchos guiones en los que había una mujer protagonista. [Pero decían que] no negociarían mi contrato hasta que supieran quién iba a ser el hombre protagonista porque necesitaban hacer antes su contrato y ver cuánto quedaba [para mí]"

"Decidí que no iba a [negociar después que mis compañeros masculinos] nunca más. Así que a partir de ahora, si alguien tiene algo que ofrecerme, genial, hagamos mi contrato ahora. Pero también, si alguien se presenta en el rodaje durante tres semanas en una película que tarda dos meses en rodarse, no van a pagarle más que a mí"

No se si ha logrado sus pretensiones pero le deseo lo mejor en su justa reivindicación. Puede que siendo pelirroja y bisnieta de vascos por parte paterna logre poner orden en Hollywood. Según cuenta el maravilloso programa "La noche de...", el bisabuelo de Jessica Chastain era de Gernika  y se llamaba Antonio Monasterio Astoreka, y su bisabuela era de navarra y se llamaba Ramona Egurrola Basánez. Así el apellido real de la actriz debería ser Monasterio por parte de su padre, pero al abandonar este a la familia por delirios de lograr el éxito en el mundo del rock y las vicisitudes por las que hubo de pasar la familia y que abajo cuenta ella misma, decidió cambiar su apellido por el de su madre y llamarse ya oficialmente y a todos los efectos Jessica Chastain

"Me crié con una madre soltera que trabajó mucho para poner comida en nuestra mesa. No teníamos dinero. Hubo muchas noches en las que tuvimos que irnos a dormir sin comer. Fue una crianza muy difícil. Las cosas no fueron fáciles para mí cuando era niña"

Osea que buena relación no se puede decir que tenga con sus orígenes vascos pero que si fuera de su interés, y puestos a hacer méritos para una continuación de "Ocho apellidos vascos" podría tener mucho que decir.


Jessica Chastain nació en Sacramento, California, el 24 de marzo de 1977 - Actualmente tiene 41 años y mide 1'63 metros. Se casó en 2017 con Gian Luca Passi de Preposulo

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domingo, 4 de noviembre de 2018

Jack Nicholson y "Tom y Jerry"



Jack Nicholson es uno de los actores más singulares y carismáticos de los últimos tiempos. Con sus 3 premios Oscar, 12 nominaciones y 6 Globos de Oro bien podría reclamar para si el título de mejor actor de la historia, pero ya saben que los premios no lo son todo y puede que además Walter Brennan o Daniel Day-Lewis, también con tres estatuillas doradas cada uno, empezaran a levantar la voz, y en el caso del sensacional Walter Brennan, en mi muy particular opinión, puede que hasta con razón. 

Pero la historia que queríamos contar es sobre los inicios de Jack Nicholson, cuando con 17 años marcha a Los Ángeles a probar fortuna e intentar entrar en el mundo del espectáculo. ¿Cuales fueron sus primeras influencias? El primer sueldo de Nicholson fue de 30 dólares semanales en el departamento de animación de la Metro-Goldwyn-Mayer; allí tenía la ardua misión de clasificar alfabéticamente la correspondencia de dos grandes estrellas de la pantalla, nada más y nada menos que "Tom y Jerry". Las cartas de admiradores siempre fueron -sobre todo en el Hollywood clásico- un termómetro de la popularidad de sus estrellas y una baza para estos a la hora de negociar sus contratos. Lo que resulta inexplicable es la razón por la que los personajes de dibujos animados también reciben esas cartas. Mickey Mouse tiene el récord total (entre actores reales y de ficción) con 800 millones de cartas a lo largo del año 1933. Gracias a los buenos hados, Nicholson no tuvo un trabajo tan arduo y pronto empezó a recibir clases de interpretación en el Players' Ring Theatre, donde al parecer conoció a James Coburn y al productor Roger Corman, una persona crucial en sus inicios... Poco tiempo después, con 21 años realizaría su primera película. El resto ya lo saben: sus inimitables miradas, el juego de sus cejas, sus sonrisas imposibles, esos gestos a veces excesivos y ese talento sin limite harían de él el inmenso actor que es. Hay quien dice que Tom y Jerry en agradecimiento por su ayuda con los fans le contaron a Nicholson, de forma muy reservada, muchos de estos secretillos y trucos actorales imprescindibles para medrar en el siempre difícil mundo del cine. 



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sábado, 3 de noviembre de 2018

Marilyn Monroe: Sin derecho al descanso eterno



Marilyn Monroe siempre estuvo acosada por los hombres en vida; incluso había quien decía que si no te habías acostado con Marilyn no eras nadie en los EEUU, pero resulta que ese acoso ni tan siquiera ha cesado una vez falleció la actriz en 1962. Siempre hubo muchos hombres que juraban estar loquitos por sus huesos y parece que ciertamente era o sigue siendo así.

Los restos de Norma Jean descansan en un humilde nicho del cementerio Westwood Memorial Park de Los Ángeles, donde también se encuntran los de Billy Wilder, Jack Lemmon, Burt Lancaster,  Natalie Wood  o Dean Martin. 

Cuando en 1992 Hugh Heffner, el dueño de Playboy, la revista que en su primer número lanzó aquellos incendiarios desnudos de Marilyn y por los que la estrella no cobró más de 50 dólares, supo que el nicho que estaba al lado del de Marilyn había quedado disponible, no lo dudó  y pagó 75.000 dólares para hacerse con él. Decía: "Creo en lo simbólico, pasar la eternidad junto a Marilyn es demasiado dulce para no hacerlo". A la muerte de Heffner, en 2017, este cumplió su sueño y ocupó su lugar junto a la actriz. Muchos bromeaban con el imaginario encuentro de ambos y el  "qué haces aquí tan sola" del siempre picaron Heffner. 

La cosa podría acabar aquí, pero la mitomanía crece con los años y aquellos 75.000 dólares de Heffner quedaron casi en chiste cuando el nicho que se encuentra encima del de Marilyn entró en subasta. El nicho superior había sido propiedad de Joe DiMaggio, el famoso jugador de béisbol y uno de los maridos de Marilyn. Con el tiempo DiMaggio lo vendió a Richard Poncher, un hombre de negocios que llegó a construir dos coches blindados para Al Capone. Cuando supo que debajo de su nicho enterrarían a Marilyn, hizo prometer a su esposa Elsie, bajo amenaza de perseguirla desde el más allá, que a su muerte sería enterrado en el mentado nicho boca abajo para mirar por siempre a Marilyn -los hay majaretos- y el caso es que su temerosa esposa se encargó de que al ser introducido su ataúd en el nicho, le dieran la vuelta al mismo para cumplir los deseos de su "amoroso" marido. De haber podido, me imagino a Marilyn como en la foto de la derecha, con cara de sorpresa por tanto baboso. Con los años llegarían las deudas y Elsie, la viuda de R. Poncher, se decidió en 2009 a vender aquel nicho por el que esperaba conseguir unos buenos dólares que la sacaran de problemas. Al mirón de su difunto marido ya lo mandaría a otros sitio a contemplar otras vistas. Las pujas por el nicho se dispararon, porque una cosa es estar al lado de la tentación rubia y otra muy distinta para algunos obsesos, es estar encima de Marilyn por toda la eternidad. En la subasta se alcanzó la cifra de 4'6 millones de dólares y aunque el ganador después dio un pasito atrás por problemas económicos, hubo otras 12 personas que superaron en la puja la cantidad de 4'5 millones de dólares y que a buen seguro tomaron su testigo. La tentación ahora viviría abajo, vestida de verde y con un pañuelo del mismo color al cuello que es como la enterraron. Como dijo la escritora Sarah Nicole Prickett al respecto de esta morbosa persecución: "Dios... ni siquiera después de muerta puedes estar tranquila sin que un hombre se acerque a decirte 'Hay alguien aquí sentado?' al tiempo que se sienta a tu lado"


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viernes, 2 de noviembre de 2018

Pasito a pasito hacia "Un mundo feliz"



“En la excitación que le producía el hecho de conocer a un hombre que había leído a Shakespeare, había olvidado momentáneamente todo lo demás. El Interventor se encogió de hombros.
—Porque es antiguo; ésta es la razón principal. Aquí las cosas antiguas no nos son útiles.
—¿Aunque sean bellas?
—Especialmente cuando son bellas. La belleza ejerce una atracción, y nosotros no queremos que la gente se sienta atraída por cosas antiguas. Queremos que les gusten las nuevas.
—¡Pero si las nuevas son horribles, estúpidas! ¡Esas películas en las que sólo salen helicópteros y el público siente cómo los actores se besan! —John hizo una mueca—. ¡Cabrones y monos! Sólo en estas palabras de Otelo encontraba el vehículo adecuado para expresar su desprecio y su odio.
—En todo caso, animales inofensivos —murmuró el Interventor, a modo de paréntesis.
—¿Por qué, en lugar de esto, no les permite leer Otelo?
—Ya se lo he dicho: es antiguo. Además, no lo entenderían.
Sí, esto era cierto. John recordó cómo se había reído Helmholtz ante la lectura de Romeo y Julieta.
—Bueno, pues entonces —dijo tras una pausa—, algo nuevo que sea por el estilo de Otelo y que ellos puedan comprender.
—Esto es lo que todos hemos estado deseando escribir —dijo Helmholtz, rompiendo su prolongado silencio.
—Y esto es lo que ustedes nunca escribirán —dijo el Interventor—. Porque si fuese algo parecido a Otelo, nadie lo entendería, por más nuevo que fuese. Y si fuese nuevo, no podría parecerse a Otelo”.

El fragmento pertenece al libro "Un mundo feliz" (1932) de Aldous Huxley, ese mundo distópico que tanto se va pareciendo al nuestro ¿o era al revés? El libro nos muestra un mundo feliz pero castrado y anestesiado, libre de guerras y pobreza pero también falto de arte, literatura, familia o amor. Curiosamente el título del libro encontraba su inspiración precisamente, con no poca ironía, en unos versos de "La tempestad" de Shakespeare, el autor citado en el fragmento anterior y que decían: ¡Oh qué maravilla! ¡Cuántas criaturas bellas hay aquí! ¡Cuán bella es la humanidad! Oh mundo feliz, en el que vive gente así. 

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jueves, 1 de noviembre de 2018

Katharine Hepburn, John Ford y "El hombre tranquilo"


John Ford era un director ingobernable y todos de una manera u otra habían de transigir con él, hasta que en el rodaje de Maria Estuardo (1936) se encontró con una mujer de carácter tan indomable como el suyo, ante la que no tuvo más remedio que rendirse y enamorarse. La actriz no podía ser otra que Katharine Hepburn, modelo de mujer libre y emancipada en una época en la que eso no era nada corriente y menos en el mundo del cine; Kate era un torbellino que arrasaba allá por donde iba y que no agachaba la cabeza nunca. "Por supuesto, tengo un rostro angular, un cuerpo angular y, supongo, una personalidad angular, que golpea en la gente" así se definía la actriz, que al encontrarse con Ford decidió poner a prueba al supuesto ogro con constantes provocaciones que el director no sabía bien como encajar; la actriz lo descolocaba tanto con su comportamiento que su interés por ella no paraba de crecer. Era como si aquella irreverencia hacia él actuara a modo de afrodisíaco. La Hepburn incluso le afeaba su falta de higiene y le llegó a marcar con un bolígrafo la camisa que llevaba puesta el director para comprobar "científicamente" que no se cambiaba regularmente de ropa. Ford por su parte respondía al juego con otro tipo de bromas que aludían al estilo tan masculino de vestir de la estrella: "Escúchame, Katharine. Te desafío a jugar un partido de golf. Si pierdes, te comprometes, al menos por una vez, a presentarte en el estudio vestida como una mujer”.

Y claro entre dimes y diretes, Ford y Kate se fueron enamorando. Un amor que permaneció oculto durante muchos años, pero que fue motivo casi de separación de John Ford de su esposa Mary, de hecho llegaron a plantear las condiciones del divorcio de Ford y la Hepburn incluso participaría económicamente en el modo en que se cerraría el acuerdo. Joseph McBride, biógrafo de John Ford, decia: "Se enamoraon. Jack (Ford) estaba obsesionado con Kate y con ella alcanzó un grado de felicidad y paz de espíritu que no había conocido hasta entonces". Barbara Leamig, biógrafa de la Hepburn lo corroboraba: "Kate era una explosión de vida. Él nunca había experimentado algo así con una mujer, y la aparición de un amor así le sumió en una confusión que nunca había vivido antes”.

Ford era un hombre tradicional y digamos que no se dio prisas en acabar con su matrimonio para unirse a Katharine Hepburn definitivamente, y cuando esta marchó a un nuevo rodaje y conoció al magnate Howard Hugues, con quien también estuvo a punto de casarse, la relación con Ford se enfrió y le escribió a este unas lineas que sonaban a final: "En las relaciones románticas la gente debe decir sí o no, pero no quizás. Quizás es una tímida manera de decir no”.

Era lo lógico siendo Kate quien era. A una mujer así no se la puede hacer esperar. No volvieron a trabajar nunca juntos, pero cuando John Ford creó una de las criaturas femeninas más maravillosas de toda la historia del cine, la ingobernable pelirroja de "El hombre tranquilo" (1952), la sensacional Mary Kate Danaher, a la que dio vida Maureen O'Hara, no tuvo la más mínima duda en bautizarla con los nombres de las dos mujeres principales de su vida, Mary por su esposa -de la que nunca se separó-, y Kate por el amor soñado que se le escapó llevándose el último atisbo de luz. Lo que le quedó a partir de entonces fue buen cine y alcohol.

En "El hombre tranquilo", a través de su alter ego, John Thorton (John Wayne), pudo finalmente casarse con ella:


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miércoles, 31 de octubre de 2018

El primer "selfie" de la historia


Pues eso es lo que dice en el reverso de esta fotografía: "La primera foto jamás tomada." Y si bien puede que no sea la primera fotografía, si que para muchos es el primero de los retratos y siendo el protagonista el propio autor es a todas luces el primer selfie. La foto es, como decíamos, un autorretrato del estadounidense Robert Cornelius (1809-1893) quien ayudado de su propio conocimiento en química y metalurgia, así como del apoyo del químico Paul Beck Goddard, intentó perfeccionar el daguerrotipo. En octubre de 1839 , Cornelius tomó un retrato de sí mismo fuera de la tienda de su familia que no es otro que el daguerrotipo que acompaña esta entrada, una imagen para la que hubo de permanecer quieto durante aproximadamente 15 minutos y que muestra el retrato descentrado de un hombre con uno de sus brazos en el pecho (a lo Napoleón), el pelo despeinado como un hobbit, y que parecer mirar al futuro con expectación. Sin duda este tipo de imágenes y retratos es el incipiente  comienzo del declive de un estilo de pintura. ¿Quién podría querer un oleo aproximado de una persona querida pudiendo tener una fotografía exacta?


Hay otras fotografías que buscan el título de primer selfie, aunque yo me inclino por la anterior.  Una de ellas, muy posterior a la anterior - 75 años después- sería el retrato tomado de si misma, cámara en mano frente al espejo, por la duquesa Anastasia Nikolaevna de Rusia en 1913.


Y todavía hay quien lo retrasa aún más hasta 1920, fecha en la que los fotógrafos de la empresa Byron de Nueva York se fotografiaron directamente cámara en mano en la terraza del Estudio Marceau de esa ciudad. En la foto aparecen cinco hombres, entre ellos, el fundador de la compañía, Joseph Byron, que sostiene la cámara con su mano derecha, y Ben Falk, que la sujeta con la izquierda, quedando por saber cuál de ellos apretaría el botón.


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martes, 30 de octubre de 2018

Kafka y los buitres



"Erase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra.

Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.

– Estoy indefenso -le dije- vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.

– No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.

– ¿Le parece? -pregunté- ¿quiere encargarse del asunto?

– Encantado -dijo el señor- ; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más?

– No sé -le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí -: por favor, pruebe de todos modos.

– Bueno- dijo el señor- , voy a apurarme.

El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba."


"El buitre" (1920) es un pequeño cuento del siempre singular Franz Kafka, en cuya interpretación no quiero entrar. Para ilustrarlo nos hemos permitido un pequeño giro y hemos colocado una imagen de la escultura "Prometeo encadenado" (1762)  una espectacular obra del escultor Nicolas S. Adam en la que se representa el castigo de los dioses a Prometeo por haberles robado el fuego para dárselo a los hombres. En este mito es un águila el que interminablemente comerá del hígado de Prometeo que como inmortal que era volvía a sufrir el suplicio al día siguiente al crecerle el hígado por la noche. Prometeo finalmente será liberado por Hércules quien logra matar al águila de un flechazo. El buitre en vez de flecha tenía reservado un tiro pero, Kafka decidió otro final... La historia del buitre me recordó este mito y la afición de Kafka a jugar con la mitología en sus relatos; de hecho incluso tiene otro pequeño cuento titulado "Prometeo". La escultura se exhibe en el Museo del Louvre (París)

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https://es.wikipedia.org/wiki/Nicolas_S%C3%A9bastien_Adam#/media/File:Prometheus_Adam_Louvre_MR1745.jpg

lunes, 29 de octubre de 2018

Winona Ryder Forever: Hoy cumple 47



"¿Alguna vez has confundido un sueño con la vida? ¿O has robado algo teniendo dinero? ¿Alguna vez has estado triste? ¿O creías que el tren se movía cuando estaba quieto? Quizás estaba loca, quizás eran los años 60. O quizás era mi inocencia interrumpida. "

No cabe duda de que las palabras de Winona Ryder como Susanna Kaysen en "Inocencia interrumpida" le vienen que ni pintadas para resumir parte de la vida de esta sensacional actriz que hoy cumple 47 años. Winona, con su cuerpo menudo, su corte de pelo pixie y una cara llena de magia, fue la primera musa de Tim Burton, una preciosidad con la que hemos tenido que cruzar océanos de tiempo hasta que la serie "Strangers Things" nos la ha traído de vuelta a la primera linea cinematográfica. Con 22 añitos ya atesoraba dos nominaciones al Oscar y aunque ahora nos quedan un poco lejos títulos como: "Beeteljuice", "Eduardo Manos Tijeras", "Great balls of fire", la maravillosa "Drácula de Bram Stoker", "La edad de la inocencia", "La casa de los espiritus", "Mujercitas", "Otoño en Nueva York" o "Reality Bites", no cabe duda de que fue la musa de toda una época y que todos esos títulos eran los firmes peldaños de una carrera que se antojaba muy prometedora y que se truncó de pronto por mor de unos errores, por supuesto reprobables, pero que se castigaron en demasía, sobre todo en los medios de comunicación que se cebaron con ella. Entre sus relaciones pasadas más famosas figuraba Johnny Deep que se tatuó en el brazo "Winona Forever" para después de separarse dejarlo en "Wino Forever", algo así como "Borracho para siempre", una tatuaje que como Jack Sparrow podía quedarle hasta resultón.


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domingo, 28 de octubre de 2018

Jesús Quintero y la incultura por elección


"Siempre ha habido analfabetos, pero la incultura y la ignorancia siempre se habían vivido como una vergüenza. Nunca como ahora la gente había presumido de no haberse leído un puto libro en su jodida vida, de no importarle nada que pueda oler levemente a cultura o que exija una inteligencia mínimamente superior a la del primate. Los analfabetos de hoy son los peores porque en la mayoría de los casos han tenido acceso a la educación. Saben leer y escribir pero no ejercen. Cada día son más y cada día el mercado los cuida más y piensa más en ellos. La televisión cada vez se hace más a su medida. Las parrillas de los distintos canales compiten en ofrecer programas pensados para una gente que no lee, que no entiende, que pasa de la cultura, que quiere que la diviertan o que la distraigan, aunque sea con los crímenes más brutales o con los más sucios trapos de portera. El mundo entero se está creando a la medida de esta nueva mayoría, amigos. Todo es superficial, frívolo, elemental, primario, para que ellos puedan entenderlo y digerirlo. Esos son socialmente la nueva clase dominante, aunque siempre será la clase dominada, precisamente por su analfabetismo y su incultura. La que impone su falta de gusto y sus morbosas reglas. Y así nos va a los que no nos conformamos con tan poco, a los que aspiramos a un poco más de profundidad. ¡Un poquito más hombre! ¡Un poquito más!"

Palabras de ´Jesús Quintero durante uno de sus programas televisivos. En la fotografía vemos a un lector que busca un instante de normalidad entre los restos de una librería destrozada tras un bombardeo sobre la ciudad de Londres durante la Segunda Guerra Mundial.


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sábado, 27 de octubre de 2018

El arcoíris imposible de Judy Garland



"Over the Rainbow" se ha convertido en parte de mi vida. Simboliza tan bien los deseos y sueños de la gente que estoy segura de que ése es el motivo por el que la gente llora cuando la oye. La he cantado cientos de veces y sigue siendo la canción que llevo más cerca del corazón (Judy Garland)

En 2012 el traje de "Dorothy", aquel sencillo vestido azul que lucía Judy Garland mientras caminaba por el camino de baldosas amarillas o cantaba "Over the rainbow" en "El mago de Oz" (1938 - Victor Fleming), fue vendido en una subasta por la friolera de 480.000 dólares y hace apenas unas semanas aparecieron las zapatillas rojas de "Dorothy" tras haber sido robadas hace más de trece años. Había una recompensa de 250.000 dólares por su recuperación y se valoran en bastante más de un millón. Unas cantidades que hablan de la leyenda en la que se ha convertido "El mago de Oz" y por supuesto Judy Garland como "Dorothy"; pero que son a la vez toda una barbaridad o un insulto si quieren cuando uno sabe que la pobre Garland, siempre tan maltratada por los estudios apenas cobró 100 dólares a la semana y fue la peor pagada de todo el elenco de actores de la película, incluso Tóto, el perro que la acompañaba, cobraba más, 125 dólares a la semana, puede que por que ya el perrito tenía "experiencia" en otras películas anteriores y en vez de cantar como los ángeles como la protagonista mantenía que era capaz de ladrar en cinco idiomas. Judy Garland siempre fue maltratada y minusvalorada a pesar de su enorme valía como actriz y como cantante. Charles Walters la dirigió en varias ocasiones y comentaba: "Judy acudía al colegio con actrices como Ava Gardner, Lana Turner, Elizabeth Taylor, que eran realmente bellas. Ella era una gran máquina de hacer dinero en ese tiempo, una mujercita muy exitosa, pero era el "patito feo" del estudio. Esto, creo, afectó muchísimo sus sentimientos"

De poco servía los premios que atesoraba como cantante o actriz si no lograba ser feliz en medio de aquella locura de barbitúricos y sedantes con los que la exprimían los estudios para mantener unos ritmos de rodaje verdaderamente infernales. En las notas preparatorias de una autobiografía nunca terminada escribía: “Si soy tal leyenda, ¿por qué me siento tan sola? ¿Por qué me siento en casa durante horas mirando el maldito teléfono? Las leyendas están muy bien si tienes a alguien alrededor que te ama, un hombre que no teme enamorarse de Judy Garland”. Así no es de extrañar que, al igual que "Dorothy", soñara con una vida mejor y dijera: “Siempre me tomé El mago de Oz muy en serio, ya sabes. Creo en la idea del arcoíris. Y he pasado toda mi vida tratando de superarlo”. No le quedó otra que cantar una y otra vez en su mente aquella canción que la hizo famosa,  anhelando ver su sueño cumplido. Simplemente ser feliz. Ojala ahí arriba pudiera chocar los talones de las zapatillas rojas tres veces y volver para ver que sigue en el recuerdo de todos.

"En algún lugar sobre el arcoíris, muy, muy alto hay una tierra de la que escuché contar en una canción de cuna. En algún lugar sobre el arcoíris los cielos son azules y los sueños que te atreves a soñar realmente se vuelven realidad. Algún día pediré un deseo a una estrella y despertaré donde las nubes, lejos están, dejándolas atrás mio...donde los problemas se derriten como gotas de limón. Lejos muy por encima de las chimeneas, ahí es donde me encontrarás. En algún lugar sobre el arcoíris vuelan pájaros celestes. Los pájaros vuelan por encima del arcoíris entonces, oh... ¿por que no podría yo?"


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