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viernes, 5 de abril de 2019

Lapislázuli mejor que oro: "El Descendimiento" de Rogier van der Weyden



No soy un experto en pintura para desentrañar, aunque fuera mínimamente, los secretos de esta maravillosa obra de arte que es "El descendimiento de la cruz", pintada hacia 1433 por el artista flamenco Rogier van der Weyden y que podemos disfrutar en el Museo del Prado gracias a los caprichos y amor por el arte de Felipe II; pero puede que, aunque sea superficialmente, alguna pizca podamos hablar de ella. Supongo que a todos nos resultan evidentes sus juegos con la profundidad en un espacio tan reducido, la estudiada composición de las figuras y el ballet de simetrías y armonías que existe entre los personajes de una obra que rebosa color y maestría en el uso del pincel y el tratamiento de las telas y sus texturas. Dentro del maravilloso paréntesis pictórico que crea el pintor en los extremos de la obra con las figuras recogidas de San Juan Evangelista, con su soberbia túnica roja y tras el cual llora desconsolada María de Cleofás, se opone en el lado opuesto la doliente María Magdalena con sus manos entrelazadas, dejando enmarcados en el centro a María Salomé, vestida de verde, y José de Arimatea con su capa bordada en oro (era el que puso los cuartos para pagar el entierro de Jesús y en la calidad de su vestimenta se deja muestra de ello), personajes estos que ayudan a sujetar a los verdaderos protagonistas de la obra, Jesús, que sujetado también por detrás por Nicodemo, se nos muestra ya sin vida tras ser retirado de una cruz mínima por un desconocido joven, y en una pose prácticamente idéntica a la de una Virgen María que se derrumba desmayada bajo él por el dolor, mientras sus manos parecen querer tocarse. Y precisamente de esta figura es de la que quería hablar en esta entrada ya que guarda una anécdota curiosa. El maravilloso ropaje azul que lleva la Virgen, con sus elaborados pliegues perfectamente tratados, esta pintado con el que posiblemente sea el color más caro de la historia de la pintura, el azul ultramar, cuyo carísimo pigmento base aparece en este ropaje con una de las concentraciones más puras de toda la pintura de aquella época. No era un color fácil de obtener pues para su elaboración hacia falta moler una piedra semipreciosa conocida como lapislázuli que provenía de tierras tan remotas como Afganistán y que llegaba en ocasiones a multiplicar por cuatro el valor del preciado oro. No cabe duda de que el Gremio de ballesteros de Lovaina no reparó en gastos a la hora de encargar esta obra, en la que queda rastro de su origen en las dos pequeñas ballestas que se enmarcan en los vértices superiores de la pintura. Sobre los incontables pequeños detalles como las lágrimas de los personajes, las venas, los juegos en las posiciones de las manos, los huesos y calaveras presentes en la obra pero siempre cerca de brotes de plantas que sugieren la resurrección, los brillos, calidades y texturas de las telas o pieles de los vestidos o el curioso cinturón que porta María Magdalena y que se presenta abrochado sobre su ingle, como si un símbolo de castidad resultase, son todas ellas y muchas más, maravillas que solo se disfrutaran en presencia de este sobrecogedor cuadro, o gracias a las ventajas de este tiempo que vivimos, aplicando detenidamente el zoom sobre la imagen, con el que lograremos descubrir algunos de los secretos de una verdadera obra maestra, una de mis preferidas de siempre.

Fuente: A partir de una anécdota leída en el nº 110 de la revista "Muy Historia"



domingo, 18 de noviembre de 2018

"El camino del parque" - Henri Manguin



El cuadro tiene por título "El camino del parque" (1905) y es obra del pintor fauvista Henri Manguin (1874-1949) un artista francés que en el jardín de su casa construyó un taller que fue muy frecuentado por artistas como Matisse y Marquet con los que había compartido estudios en la École des Beaux-Arts, así como Derain, Camoin y Puy, convirtiéndose este en un lugar principal dentro del nacimiento del movimiento fauvista. Muchas de sus pinturas son de paisajes mediterráneos; de hecho cuando en 1904 fue invitado por Signac a visitar Saint Tropez, quedó atrapado por su luz y tras varias visitas terminaría quedándose a vivir allí.  El cuadro se expone en la Pinakothek der Moderne de la ciudad de Munich

La imagen ha sido tomada de la siguiente página: 
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miércoles, 31 de octubre de 2018

El primer "selfie" de la historia


Pues eso es lo que dice en el reverso de esta fotografía: "La primera foto jamás tomada." Y si bien puede que no sea la primera fotografía, si que para muchos es el primero de los retratos y siendo el protagonista el propio autor es a todas luces el primer selfie. La foto es, como decíamos, un autorretrato del estadounidense Robert Cornelius (1809-1893) quien ayudado de su propio conocimiento en química y metalurgia, así como del apoyo del químico Paul Beck Goddard, intentó perfeccionar el daguerrotipo. En octubre de 1839 , Cornelius tomó un retrato de sí mismo fuera de la tienda de su familia que no es otro que el daguerrotipo que acompaña esta entrada, una imagen para la que hubo de permanecer quieto durante aproximadamente 15 minutos y que muestra el retrato descentrado de un hombre con uno de sus brazos en el pecho (a lo Napoleón), el pelo despeinado como un hobbit, y que parecer mirar al futuro con expectación. Sin duda este tipo de imágenes y retratos es el incipiente  comienzo del declive de un estilo de pintura. ¿Quién podría querer un oleo aproximado de una persona querida pudiendo tener una fotografía exacta?


Hay otras fotografías que buscan el título de primer selfie, aunque yo me inclino por la anterior.  Una de ellas, muy posterior a la anterior - 75 años después- sería el retrato tomado de si misma, cámara en mano frente al espejo, por la duquesa Anastasia Nikolaevna de Rusia en 1913.



Y todavía hay quien lo retrasa aún más hasta 1920, fecha en la que los fotógrafos de la empresa Byron de Nueva York se fotografiaron directamente cámara en mano en la terraza del Estudio Marceau de esa ciudad. En la foto aparecen cinco hombres, entre ellos, el fundador de la compañía, Joseph Byron, que sostiene la cámara con su mano derecha, y Ben Falk, que la sujeta con la izquierda, quedando por saber cuál de ellos apretaría el botón.



Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
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miércoles, 10 de octubre de 2018

La tortura previa al arte de bailar de puntillas


El ballet no siempre tuvo la apariencia grácil y etérea que presenta en la actualidad, a tal fin fue determinante la revolución que provocó en el mundo de la danza el bailarín y coreógrafo francés Charles-Louis Didelot (1767-1837), que terminó afincándose en Rusia y fundando la escuela de danza rusa. Sus puestas en escenas eran realmente innovadoras y ayudándose de hilos invisibles hacia que las bailarinas volaran sobre el escenario aterrizando grácilmente sobre las puntas de sus pies. El artificio obtuvo tal éxito que generó un nuevo gusto estético en los espectadores y que más tarde llevó a las bailarinas a intentar imitar dicho efecto sin la ayuda de hilos, valiéndose para ello de una nueva modalidad de zapatilla de punta achatada, sobre la que intentaban bailar de puntillas. Además Didelot fue precursor de aligerar la vestimenta de las bailarinas, abogando por el uso de vestidos poco ceñidos al cuerpo que la hacían más etéreas y gráciles a la par que les deba una mayor libertad de movimientos.

En las fotografías se pueden apreciar las consecuencias del duro y doloroso entrenamiento al que se deben someter las bailarinas para conseguir la milagrosa apariencia de caminar sobre las aguas. La fotografía de cabecera es del suizo Henry Leutwyler que durante el 2012 hizo un reportaje sobre el New York City Ballet y la segunda es obra de Darian Volkova. Algunos recordarán aquellas palabras de Lydia, la profesora de ballet de Fama: "Buscáis la fama, pero la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar. Con sudor."




Para acompañar esta entrada os dejo un maravilloso ejercicio de danza que en su día nos descubrió la amiga Celia Valdelomar y que vale la pena volver a disfrutar: Alessandra Ferri, Sting y Bach…. ¡Un maravilloso cocktail!!! ¡No os lo perdáis os encantara!!


Click! Y comienza el espectáculo

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lunes, 1 de octubre de 2018

De cuando Picasso aún no podía comprarse un par de guantes


"Me gustaría vivir como un hombre pobre con mucho dinero" (Picasso)

Y el caso es que con el tiempo, Picasso se hizo un pintor sumamente rico gracias al reconocimiento general y a la elevadísima cotización alcanzada por su obra encontrándose el artista todavía en plenitud creativa, algo que le convertiría en un verdadero mito viviente del arte a imagen de lo que le ocurrió también, antes de morir, a Miguel Ángel. Tan consciente era de su papel en el arte moderno que se ufanaba en decir: "Cuando era un niño mi madre me dijo “si vas a ser soldado, serás general. Si vas a  ser monje, terminarás siendo el Papa”. En lugar de eso, me convertí en pintor y terminé siendo Picasso"

Pero también es cierto que en sus inicios Picasso no estaba sobrado de fondos. En los primeros años del siglo pasado, en aquella época en la que compartía piso con Modigliani en el Bateau-Lavoir y pintaba obras de su periodo azul como "El guitarrista ciego" o los "Saltimbanquis", Picasso tenía para pinturas y poco más, pero a la vez, como todo joven (nació en 1881) tenía una cierta tendencia por aparentar y vestirse a la moda (algo que después creo que dejó un tanto en el olvido) y como quiera que no tenía con qué comprarse el par de guantes que por entonces eran la sensación en el vestuario masculino, llegó a un acuerdo con su amigo Ángel Fernández de Soto, que quedó inmortalizado en el famoso cuadro "El bebedor de absenta", al que como tenía un par de maravillosos guantes le dijo: "Como tú tienes dos, déjame uno". Y así, paseando uno al lado del otro, con una mano esplendorosamente enguantada y la otra desnuda, pero discretamente alojada en el bolsillo del abrigo, paseaban ufanos y risueños por las calles, por supuesto a la última moda…. El tiempo de posar con alpargatas y en calzoncillos, como un rico que vive como si fuera pobre, no había llegado aún.

Por cierto, el cuadrito al que hacíamos referencia, este del "Bebedor de absenta" que tenemos arriba a la derecha, fue vendido en 2010 en Christie's por 42'1 millones de euros. Picasso pensaba de su amigo, que le sirvió de modelo, que era "un gandul divertido" que vivía más para la juerga que para el arte. Y ahí lo tienen preparándose su "hada verde" para brindar por todos nosotros. Si Picasso hubiera pintado también el par de guantes sobre la mesa, seguro que hasta podría haberse cotizado más. 

En la foto de cabecera se puede ver un autorretrato del artista de su periodo azul fechado en 1901. La obra fue pintada poco después del suicidio de su amigo Casagemas, cuando aún Picasso era un desconocido que intentaba abrirse paso en el inmenso París. La calma y serenidad que transfiere la figura del retratado, la austeridad de la obra, junto a su aspecto descuidado y su mostacho de joven bohemio, nos ofrece la imagen de un artista valiente y decidido, dispuesto a encontrar su propio camino pese a todas las dificultades que la vida pueda poner en él; sabedor de que pronto podrá comprar todos los guantes que quiera. La obra se expone en el Museo Picasso de París.

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lunes, 17 de septiembre de 2018

De las "Nueve Musas" a "La Soledad" pasando por "Las tres Gracias"



Hay una anécdota simpática sobre un escultor, que donde la leo identifican con Rodin pero que dudo muchísimo que sea realmente el protagonista, que servirá al menos para traer por aquí la foto de un detalle de "Las tres gracias": la belleza, el encanto y la alegría, representadas por las tres damiselas conocidas por Eufrósine, Aglaya y Thalia, las hijas de Zeus y la ninfa Eurínome, que inspiraron el maravilloso grupo escultórico de Antonio Canova que encabeza esta entrada.

La anécdota cuenta que un escultor, al que no daremos nombre, hizo nueve esculturas de mujer, todas de tamaño similar pero con posturas o gestos totalmente diferentes. Un amigo suyo al ver el grupo finalizado le preguntó qué representaban y el escultor le dijo que eran "Las nueve musas": Calíope musa de la poesía, Clío de la historia, Euterpe de la música, Erato de la poesía lírica, Melpómene de la tragedia, Polimnia de la retórica, Talía de la comedía, Terpsícore de la danza y Urania, musa de la astronomía.

El escultor hubiese deseado vender el grupo al completo pero al no encontrar comprador, aceptó a regañadientes la venta de dos de aquellas esculturas y desde ese mismo momento pasó a denominar al grupo restante como "Los siete pecados capitales". Por mucha palabrería que le echó al asunto no logro venderlas todas y de nuevo tuvo que aceptar vender dos de las piezas por separado y como un artista ha de tener recursos no encontró problema alguno en intentar vender el grupo como "Los cinco sentidos". Falto de suerte y con la cartera vacía solo pudo colocar una de las obras, que convirtió a las restantes  en "Las cuatro estaciones",  un grupo que no duró ni un verano juntas, pues cuando de nuevo el escultor se vio en la necesidad de vender otra de las obras hubo de rebautizar el grupo como "Las tres gracias". Ni por esas logró vender el lote, que solo iba colocando pieza a pieza y con mucho trabajo. De este modo tras vender una nueva escultura se quedó con las que pasaron a ser "La noche y el día" y cuando vendió una de las obras de la pareja, se quedó con una única talla que paso a llamar "La soledad". Tampoco ella duró. Desde ese día las musas nunca más volvieron a visitarle.

Suena a chistecillo antiguo, pero no cabe duda de que sirve a la perfección para ilustrar esa habilidad que tienen muchos artistas para buscar una razón de ser para sus obras, a veces con disquisiciones casi de tipo filosófico o metafísico que obligan a los aficionados al arte a fruncir el ceño mientras que escrutan la obra a la búsqueda de aquella elaborada explicación que dio el sesudo artista.

Por supuesto el grupo de "Las tres Gracias" de Canova jamás podrían haber sido las figuras que se citan en la anécdota puesto que las figuras no son individuales y forman parte de un mismo bloque del que existen dos copias, una en el Hermitage y otra que muestran por temporadas en el Victoria & Albert Museum o las Galerías Nacionales de Escocia.



Las imágenes han sido tomadas de la siguiente página:
https://encontrandolalentitud.wordpress.com/2012/12/05/las-tres-gracias-antonio-canova/

lunes, 10 de septiembre de 2018

Miguel Ángel: Sobre los detalles y la perfección



"La perfección no es cosa pequeña, pero está hecha de pequeñas cosas" (Miguel Ángel)


En cierta ocasión un amigo del gran Miguel Ángel que llevaba tiempo sin pasar por el taller del artista, le hizo una visita y encontró al escultor contemplando una de sus famosas obras, aún inacabada. El amigo, que no encontró ningún avance sobre la obra desde la última vez que la vio, le dijo algo decepcionado:


- ¡Pero Miguel Ángel, no has avanzado nada!

El escultor pacientemente empezó a señalarle como había perfeccionado y pulido unos detalles de la mano, como había mejorado la sombra de determinados músculos para darle más sensación de vida o modificado alguna doblez del vestido para que la luz incidiera de forma diferente

Ante esta explicación, el amigo lo interrumpió y le dijo:

- Pero… eso son solo meros detalles, bagatelas.

- Ciertamente, son solo detalles, - le contestó Miguel Ángel mientras le miraba fijamente - pero la perfección se hace de detalles; y la perfección no es de ninguna manera una bagatela.

No es de extrañar que ante tal búsqueda de la perfección, una vez Miguel Ángel terminó su Moisés y viendo aquellas venas por las que sin duda debía correr la sangre, los cabellos de aquella barba que en modo alguno podrían ser de piedra y la vivacidad de aquel airado rostro, exclamara, tras golpear la rodilla de la obra: ¡Habla!

En la imagen de cabecera podemos ver un detalle del famoso Moisés, una obra maestra que bien pudiera ser -o también puede que no- la escultura sobre la que trabajaba Miguel Ángel en la anécdota anterior.


La imagen, de la que se ha ampliado un detalle, para el inicio de la entrada ha sido tomada de la siguiente página:
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/70/%27Moses%27_by_Michelangelo_JBU160.jpg

sábado, 11 de agosto de 2018

Los bateleros del Volga



En 1941 el genial Glenn Miller sorprendía a propios y extraños con  "The song of the boatmen", una versión de una canción popular rusa que era cantada por los esforzados "burlaks" o si ustedes quieren bateleros o sirgadores que habían de remontar las barcazas contracorriente por el rio Volga, avanzando afanosamente por la orilla y utilizando el propio peso de su cuerpo para la tarea como si de trabajadores forzados se tratara. 

El tema de Miller, aunque cadencioso, suena arrebatadoramente bailable y alegre a pesar de que la realidad que lo inspiró era muy diferente. Aquellas imágenes de hombres volcando penosamente toda su humanidad de una cuerda para arrastrar los barcos fue retratada magistralmente por el pintor Ilya Repin en la obra que abre esta entrada "Los bateleros del Volga", que cuelga de las paredes del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo. Solo uno de los protagonistas del cuadro mira descaradamente al espectador, los demás se muestran vencidos, con la cabeza agachada, concentrados en aquel esfuerzo interminable. Al fondo se intuye un barco de vapor que simboliza un nuevo tiempo en el que aquel trabajo abobinable ya no tendría razón de ser. Se cuenta que Dostoyevsky no tenía interés en ver el cuadro cuando se mostró al público por considerar que sería otra obra que trataría el tema sin la justicia que merecía. Cuando finalmente contempló el cuadro  y la sufrida humanidad y realismo que emanaba, sentenció: “Vi sirgadores, sirgadores reales, nada más… Es inevitable sentir que estamos en deuda con esta gente”.

Aquello cánticos de los bateleros inspiraron una adaptación musical por Mily Balakirev a la que siguió una versión operista de la mano de Chaliapin, la maravillosa interpretación del tema por los Coros del Ejercito Rojo y por último la versión aludida de Glenn Miller con esos ecos jazzísticos tan sugerentes. 

Glenn Miller y "The song of the boatmen"



El Coro del Ejercito Rojo




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https://es.wikipedia.org/wiki/Ili%C3%A1_Repin#/media/File:Ilia_Efimovich_Repin_(1844-1930)_-_Volga_Boatmen_(1870-1873).jpg
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lunes, 30 de julio de 2018

Yoruba: El arte olvidado



"Santa mujer negra, con sus siete rayas en la cara, Reina Adivina, recibe el saludo, Madre dueña de todos los mares..."

Así comienza una oración yoruba, quien sabe si por casualidad dirigida a la mujer que aparece en la maravillosa escultura que abre esta entrada, un busto que es todo un desafío a los convencionalismos que solemos tener sobre el arte en el oeste africano. Podemos transigir con los egipcios, tan cercanos a la cuna de la civilización, pero nadie se atrevía a pensar hasta bien entrado el siglo XX, que Nigeria escondiera estos tesoros.

Y es que los europeos cuando miramos el arte, pensamos muy equivocadamente que todo se acaba en nuestras fronteras, en Florencia y sus genios, en nuestras catedrales, en las esculturas griegas y romanas, en el impresionismo, cubismo y demás ismos y territorios trillados hasta el infinito, pero con el tiempo nos damos cuenta (quien lo hace) que hay otras muchas cosas que la Gioconda o el Apolo Belvedere, y que no necesariamente han de estar en China, la India o Thailandia.


Para mí este busto de la cultura nigeriana de Ife, perteneciente al denominado arte Yoruba es tan impactante y bello como el busto de Nefertiti, por cierto con unos labios tan sensuales como esta, y sin embargo no es tan reverenciada ni ocupa tanto espacio en los medios. Esta escultura, encontrada en 1938 y de un tamaño algo inferior al de una cabeza real, fue realizada entre el siglo XIV y XV d.C (en lo que sería el apogeo de nuestro renacimiento), y por los círculos concéntricos de la parte superior de la corona se entiende que podría ser la representación de un miembro femenino de la dinastía gobernante. 

Trabajaban en terracota, como en la cabeza que se ve a la derecha, con bronce e incluso en alguna ocasión utilizaron la técnica de fundición con cera perdida, resultando tal el grado de excelencia de algunas de las esculturas del arte Yoruba, que muchos no pueden evitar encontrar ecos del arte griego y buscar mil explicaciones para posibles contactos con occidente que aclararan la perfección de sus creaciones. Incluso se elucubraba que debían pertenecer a la desaparecida Atlántida. Hasta ese punto de negar la originalidad absoluta y excelencia fuera de nuestro entorno ha llegado nuestro soberbio etnocentrismo y ese afán de creernos el ombligo del mundo. ¿Cómo se iban a tallar esas maravillas en la atrasada África profunda?

Las vanguardias europeas supieron ver la tremenda fuerza de este arte africano y fue un ingrediente importante en la evolución del arte del siglo XX. En 1830 el pintor Delacroix hizo un viaje por el norte de África y en las cartas que escribía a sus amigos sentenciaba que había encontrado allí a los auténticos griegos y no en los cuadros de David y sus seguidores. Y es que la calidad en el arte puede aflorar en el sitio más insospechado. A Picasso, las mascaras africanas le parecieron una maravilla y le sirvieron de base para revolucionar el mundo del arte.





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domingo, 22 de julio de 2018

Las "maldades" de Picasso



Picasso era un pintor que, consciente de su fama mundial y del elevado valor que de inmediato adquiría cualquier cosa que saliera de sus manos, tenía a veces comportamientos que cuando menos se pueden tachar de "singulares". En los años cincuenta, Picasso, que por entonces vivía en el sur de Francia, tenía la costumbre de tomar baños en el mar. Cierto día encontrándose en la playa fue reconocido por una familia, y viendo esta como Picasso jugueteaba con unos niños, mandaron a su hijo con una hoja de papel a pedirle "un dibujito". El artista no quería que los padres se llevaran un "Picasso" sin pagar un céntimo mediante aquella artimaña de mandar a su inocente hijo, pero a la vez no deseaba desairar al pequeño, así, tras tirar la hoja que le traía, puso al pequeño de espaldas y aprovechó el lienzo que le ofrecía el propio cuerpo del niño para pintar en el una hermosa paloma. El niño corrió contentísimo a mostrárselo a sus padres, mientras Picasso le comentaba a sus amigos: "Me pregunto cuándo bañaran al pobre niño".


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jueves, 19 de julio de 2018

Praxíteles, Friné y la Afrodita de Cnido



"Pero Friné era realmente más hermosa en las partes que no se le veían (…) En las fiestas de las Eleusinias y en la de Poseidón, tras quitarse el manto y dejar sueltos sus cabellos se metió en el mar, a la vista de todos los griegos. A partir de ella pintó Apeles su Afrodita Anadiomene. Y Praxiteles, el escultor, su amante, modeló su Afrodita Cnidia según su imagen". 

Son palabras del cronista clásico Ateneo de Naucratis. Y es que hay bellezas que de alguna forma tienen que quedar inmortalizadas para salvarlas del olvido y algo así paso con Friné, gracias al amor que le profesaba Praxíteles, uno de los grandes escultores de la antigüedad. Al igual que Goya pintó una Maja desnuda y otra vestida, Praxíteles esculpió a la vez una Afrodita con ropas y otra que resultó ser la primera representación del cuerpo completamente desnudo de una mujer. Todo hay que decirlo, también fue pionera "La Maja" de Goya en el arte de la pintura, ya que tenía el honor de ser el primer desnudo en mostrar sin tapujos el vello púbico de la mujer y de mostrar además su desnudez sin excusas mitológicas. Para el más frondoso Coubert aún quedaban décadas.  Pero volviendo a nuestra Afrodita... el caso es que Praxíteles tenía como musa, modelo y amante a una de las hetairas más famosas de la antigüedad, a la bella Friné y a ella dedicó esta sensacional escultura, famosa desde su creación. Ya contaba Plínio acerca de la obra:

"Hemos mencionado en [el arte de] la estatuaria la época de Praxíteles, quien se superó en la gloria del mármol. Sus obras se encuentran en Atenas, en Cerámico, pero por encima de todas las obras, no solamente de Praxíteles sino de toda la tierra, está la Venus; muchos han viajado a Cnido para contemplarla"

Praxíteles decidió presentar sus dos Afroditas a la vez y con el mismo precio. Según sigue contando Plinio, la ciudad de Cos se hizo con la versión en la que la diosa aparecía vestida al pensar que la desnudez de la otra escultura resultaba indecente y no representaba a la ciudad. Los compradores de la ciudad de Cnido no dudaron en hacerse con la escultura desnuda a la que incluso instalaron en un templo dedicado a la Diosa Afrodita, que rápidamente se hizo famosa por su belleza y hizo que el culto ganara muchos adeptos. No he logrado imágenes de la copia vestida y ni siquiera sé si ha llegado hasta nuestros días copia de aquella escultura. Plinio lo contaba así:

"Praxíteles de hecho hizo dos estatuas que puso a la venta al mismo tiempo. Una de ellas estaba cubierta, y como lo estaba fue la elegida por la gente de Cos, quienes tenían preferencia en la elección de las esculturas (las cuales se ofrecían al mismo precio). Pensaron que era la decisión correcta. Sin embargo, la estatua que rechazaron fue escogida por la población de Cnido, y fue esta escultura la que se hizo célebre. Más tarde el rey Nicomedes [de Cos] trató de comprársela a los cnidios, prometiéndoles liberarlos de su enorme deuda estatal. Pero los cnidios se mantuvieron firmes en su decisión sobre la estatua y de forma acertada, ya que fue el trabajo de Praxíteles el que hizo famosa a Cnido"

Frine, una mujer de armas tomar que incluso supero un juicio hacia su persona por impiedad (al pretender en su hermosura asemejarse a una diosa) con el simple alegato de la belleza de su desnudez, debía sentirse sumamente orgullosa del eco que estaba tomando aquella escultura y Alcifrón en su obra "Diálogo de las cortesanas" recoge este posible comentario de Frine a Praxíteles:

"...no temas; has creado una obra de arte muy bella, como nadie, de hecho, ha visto nunca antes entre todas las cosas creadas por la mano del hombre: has instalado una estatua de tu propia amante en el recinto sagrado...Y no me envidies este honor. Porque es a Praxíteles a quien la gente alaba cuando me observan a mí..."

La escultura original data del 360 a. C. aproximadamente y fue realizada en mármol de Paros. Se cree que el original se perdió durante el incendio del un palacio de Constantinopla en el año 475, pero perduraron muchísimas copias de la obra. La obra representa a Afrodita, la diosa griega del amor, con la clásica postura de contraposto y la sensual curva praxitélica marca de la casa, en el momento de ir a tomar el baño ritual de las Eleusiadas con el que restauraría su pureza, desponjándose de sus ropas con una mano y dejándolas caer lánguidamente sobre una especie de ánfora, mientras con la otra, con pudoroso gesto, intenta cubrir su pubis, casi como si hubiera sido sorprendida en un momento de intimidad. La copia original estaba delicadamente policromada según el gusto de entonces y con ella Práxiteles asentó el canon para la estatuaria femenina, un ideal cuya influencia ha resistido milenios. A pesar de la gran cantidad de copias existentes solo podemos hacernos una ligera idea del original pues todas ellas guardan pequeñas diferencias entre sí y por supuesto no parten de la mano de un genio como Praxíteles.

Sobre la relación entre el escultor y Friné, existe una famosa anécdota en la que el artista agradecido por los servicios de la hetaira, le dijo a esta que podía escoger la escultura que más le gustara de entre las que estaban en su taller. Friné, que a pesar de su escultural cuerpo no sabía nada de escultura, si que tenía más kilómetros que el baúl de la Piquer, como se dice por aquí, y preparó una cena al escultor, compinchándose antes con un sirviente para que en un momento determinado de la cena alertara con gran alarma de un incendio en el taller de Praxíteles. Cuando el escultor se levantó presa del miedo exclamando "¡Mi Eros, salvad mi Eros!", la astuta Friné supo que escultura debía elegir. Supongo que por aquel entonces no estaban en su taller el famoso Hermes, el Apolo Sauroctono o su Dionisios que a mi parecer son muy superiores. Habría que ver la cara de Praxíteles cuando Friné le contó la artimaña y le dijo: "Ahora ya sé qué obra debería escoger: ese Cupido al que tanto hubieras lamentado perder". Seguro que bastó una sonrisa para que la perdonara.

Finalmente y para cantar por ultima vez la belleza de la escultura os dejos las palabras con las que Luciano de Samósata describía a la escultura en su obra "Amores":

"Cuando agotamos los encantos de estos lugares entramos en el templo. En el centro del mismo se ubica la diosa, una hermosa estatua realizada en mármol de Paros con sus labios ligeramente separados por una sonrisa altiva. Sin ropa que la cubra, toda su belleza se descubre y expone, excepto en la medida en que ella usa discretamente una mano para ocultar sus partes privadas. La destreza del escultor ha sido tan acertada que parece que el mármol ha perdido su dureza para moldear la gracia de sus extremidades"


Contamos la historia de Friné en este enlace: 
Friné, la diosa Afrodita de Praxíteles y el juicio a la belleza

Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
1.- Afrodita de Cnido - Copia romana - Palazzo Altemps: Wikimedia Commons
2.- Afrodita de Cnido - Museo Pío Clementino - Venus Colonna: https://www.pinterest.es/pin/433612270365761083/
3.- Afrodita de Cnido - Copia romana - Museo Británico - Coleccion Townley - Wikimedia Commons
4.- Afrodita de Cnido - Copia romana - Colección del Louvre - Wikimedia Commons
5.- Afrodita de Cnido - detalle Copia romana -  Copia romana - Palazzo Altemps: Wikimedia Commons

sábado, 28 de abril de 2018

El fuego de Jean Cocteau



"La cordura es la locura vuelta del revés"

Y nadie más cuerdo en su locura, en su extravagancia vital y artística que Jean Cocteau. En aquellas ocasiones en las que el genial artista daba un recital de poesías suyas, tenía la manía de terminar siempre de la misma manera:
-"Y perdonen, se lo ruego, que esté vivo todavía"
Los presentes en seguida le preguntaban que por que decía aquello y Cocteau se explicaba:
- "Porque el público ha preferido siempre a los poetas muertos. Y considero que mi presencia aquí tiene para los que me escuchan, en este sentido, algo de decepción"

"Lo que el público te reprocha, cultívalo: eres tú."

Jean Cocteau es uno de esos personajes sin los cuales sería imposible entender las vanguardias artísticas y literarias del pasado siglo. Del cine al diseño, de la poesía a la pintura, del teatro a la novela, de la crítica a la escultura parecía querer abarcarlo todo y todo lo hacía bien.

"Un egoísta es aquel sujeto que se empeña en hablarte de sí mismo cuando tú te estás muriendo de ganas de hablar de ti"

Amigo de todos los grandes artistas de aquella dorada época, se cuenta que habiendo visitado el Museo del Prado con Salvador Dalí, un periodista le preguntó a Cocteau: "Si se hubiera quemado el Museo del Prado, ¿qué hubiera salvado usted?". Cocteau no lo dudó un momento y contestó "El fuego". Luego el periodista lanzó la misma pregunta a Dali, que después de fingir reflexionar durante unos momentos respondió eufóricamente y por supuesto en tercera persona: "Pues Dalí salvaría el aire, y específicamente el aire contenido en Las Meninas, de Velázquez, que es el aire de mejor calidad que existe". Ante tamaña genialidad, Cocteau hizo una reverencia en reconocimiento a la agudeza de Dali. Vaya par de dos. 

"Que comprenda quien pueda, soy una mentira que dice siempre la verdad"

Amigo de todos los grandes pintores de la época, el mismo no era mal pintor y sus cuadros se vendían bien (a la izquierda un autorretrato suyo) llegando incluso a pintar los frescos de una iglesia del sur de Francia. Era un quehacer que le daba muchas satisfacciones. En una exposición de pinturas suyas se encontraba sumamente alegre y le preguntaron el porqué de aquella exultante alegría. El artista contestó muy serio:

- Los pintores somos todos gente alegre, y hoy soy pintor.
- ¿Los escritores no?
- No.
- ¿Cuál es la razón?
- Que la tinta es triste; no hay otra.

En cualquier caso era muy capaz de crear belleza en el negro sobre blanco y como empezamos hablando de su poesía ahí os dejo una suya titulada "Un amigo duerme":

Tus manos por las sábanas eran mis hojas muertas. 
Mi otoño era un amor por tu verano.
El viento del recuerdo resonaba en las puertas de lugares que nunca visitáramos.

Permití la mentira de tu sueño egoísta allá donde tus pasos borra el sueño. 
Crees estar donde estás.
Qué triste nos resulta estar donde no estamos, así siempre.

Tu vivías hundido dentro de otro tú mismo, 
abstraído a tal punto de tu cuerpo que eras como de piedra.
Duro para el que ama es tener un retrato solamente.

Inmóvil, desvelado, yo visitaba estancias a las que nunca ya retornaremos.
Corría como un loco sin remover los miembros: el mentón apoyado sobre el puño.

Y, cuando regresaba de esa carrera inerte, te encontraba aburrido, con los ojos cerrados,
con tu aliento y con tu enorme mano abiertos, y tu boca rebosante de noche.

No se había dicho nada de su cine en esta entrada y el no hacerlo, aunque sea brevemente, sería dejarla coja y es que sus películas figuran entre las mejores del cine francés destacando sobre todo "La bella y la bestia" (1946) y su "Orfeo" (1950).

"No se debe confundir la verdad con la opinión de la mayoría"

En el siguiente vídeo podemos escuchar a Dalí relatando la anécdota del fuego en el Prado.




Fuente:
Antología de Anécdotas de Noel Clarasó.

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lunes, 2 de abril de 2018

La esclava griega y la prisión del odio



Dos personas habían compartido injusta prisión durante largo tiempo en donde recibieron todo tipo de maltratos y humillaciones. Una vez libres, volvieron a verse años después. Uno de ellos preguntó al otro:

- ¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros?
- No, gracias a Dios ya lo olvidé todo, -contestó- ¿Y tú?
- Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas.

Su amigo lo miró unos instantes y luego dijo:
- Lo siento por ti. Si eso es así, significa que aún te tienen preso.

Este pequeño cuento oriental de autor desconocido, tiene por título "La prisión del odio"

En realidad esta pequeña historia es solo una excusa para traer a esta página la fotografía de una bella escultura que tiene por nombre "La esclava griega" (1843), obra del escultor neoclásico estadounidense Hiram Powers (1805-1873), una obra concebida como homenaje a la Venus de Medici  y que en su día despertó verdadera admiración en el gran escultor danés Bertel Thorvaldsen. La escultura, plena de virtud y heroísmo, se convirtió en todo un símbolo de la lucha contra la esclavitud y copias suyas estaban presentes en muchas casas de partidarios del abolicionismo. Hoy en día la obra se exhibe en la Galería de Arte de la Universidad de Yale. El escultor, muy influenciado por la independencia griega tramó su propia historia acerca de la esclava y de ella decía: 

"La esclava ha sido tomada de una de las islas griegas por los turcos en la época de la revolución de Grecia. Sus padres y tal vez toda su familia han sido destruidos por sus enemigos. Ahora se encuentra entre bárbaros extranjeros"

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sábado, 10 de marzo de 2018

"El beso" de Rodin y el hombre que sirvió de modelo



Nada podemos contra el inexorable paso del tiempo, salvo si uno está esculpido en piedra por un genio como Auguste Rodin en una obra maestra como "El beso", entonces eres inmortal. Aunque no lo parezca de eso nos habla el óleo con el que encabezamos esta entrada, una obra de Tamara de Lempicka titulado "Hombre viejo con guitarra" (1935). Su secreto nos lo contaba la propia pintora:  

"Yo quería pintar un hombre viejo. Era una necesidad superior a mis fuerzas… Él me acompañó al estudio… Después, un día… sacó de su bolsillo un amarillento recorte de periódico. Había sido doblado cientos de veces. Me lo dio y dijo: "Yo no siempre he sido así como usted me ve hoy." El recorte trataba de los amantes de Rodin. Se especificaban los nombres de los modelos. "Yo soy ese hombre", dijo".

Nadie adivinaría, de no leer la anécdota. que esa persona es la misma que sirvió de modelo para "El beso" de Rodin. De la mujer no sabemos nada pero seguro que ella, con los años, también llevaba toda una vida esculpida en su rostro.

"El beso" (1882) se basaba en la historia de Paolo y Francesca, personajes reales que vivieron en la Italia medieval. Dante recogió su historia en "La Divina Comedía" y nos contaba como mueren a manos del marido de ella cuando este los sorprende besándose. A la pareja, que eran cuñados, se les conocía como "los amantes malditos" por haber sido condenados a errar por los infiernos en un eterno castigo por su amor prohibido. Dante les reservó habitación (sin vistas) en el circulo del Infierno destinado a los lujuriosos.

La obra fue ideada por Rodin para que presidiera su monumental "Puerta del infierno", hasta que el escultor se dio cuenta de que una obra como aquella, para nada representaba a unos amantes malditos, de hecho, estaba llena de encanto y rezumaba armonía, felicidad y amor; tal era su belleza que en modo alguno podía coronar una puerta tan siniestra. Desde entonces la sacó de aquel proyecto (que nunca llegó a culminarse) y le dio entidad propia e independiente. Fue un éxito inmediato y la gente que no sabía identificar a los personajes ni su truculenta historia empezó a referirse a la obra como "Le baiser" (El beso), un título sin duda mucho más apropiado.  

Fuente: A partir de la biografía Tamara de Lempicka publicada por Taschen

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domingo, 25 de febrero de 2018

El Perseo de Cellini reta al David de Miguel Ángel



Benvenuto Cellini era contemporáneo de Miguel Ángel cuya gloria todo artista habría deseado para sí mismo. Cellini, que era un orfebre de prestigio, sabedor de que su talento daba para mucho más que un salero, por muy artístico y valioso que este sea, se impuso el reto de lograr una escultura que superase en gloria y dificultad al David de Miguel Ángel, empresa ciertamente difícil por no decir imposible. 

Cellini, era un verdadero personaje, cuya biografía es casi de fábula y con momentos ciertamente humorísticos. Viajo por toda Europa, no se le daba mal la poesía, su carácter irascible y rencoroso y su habilidad como espadachín solían meterle en follones de los que solo lograban salvarle en parte el apoyo de Principes y Papas, que lo odiaban en la misma medida que lo admiraban por su inigualable talento artístico. De hecho llegó a estar encarcelado por alguna muerte violenta. Tan pronto estaba con un cardenal en un palacio como con una ramera en un antro infecto, era amante de todas las mujeres y también de algún hombre lo que hizo que llegara a ser juzgado por sodomía. Su entretenidísima autobiografía titulada "Vida" fue admirada por Goethe que la tradujo al alemán por y Stendhal que la calificó como "la obra más curiosa de su género" .

Este es el personaje que le expuso a Cosme I de Medici su idea de realizar una nueva estatua que proclamase su triunfo como gobernante sobre sus opositores republicanos en Florencia, y este no pudo resistirse a la tentación de ser el mecenas de una nueva obra grandiosa para su ciudad que de camino glorificase el nombre de su familia una vez más. 

El protagonista elegido para aquella escultura fue propuesto por Cosme I  quien en la linea de los gustos de los Medicis, siempre amantes de los motivos mitológicos, se inclinó por un Perseo que Cellini mostraría triunfante, momentos después de dar muerte a la Medusa. Perseo era un semidiós de la mitología griega, hijo del Dios Zeus, que en forma de lluvia de oro pudo amar a la mortal Dánae, amores que dieron como fruto este hijo, modelo de juventud, de vigor y belleza que para salvar a la cautiva Andrómeda y con un poquito de ayuda de sus amigos los dioses, hubo de enfrentarse y vencer con la fuerza de su inteligencia a la mortífera medusa, aquella que si te miraba a los ojos directamente te convertía en piedra.

A la escultura se le proyectó un lugar privilegiado en la Piazza della Signoria desde la que su arrogante muestra de triunfo y fuerza había de servir de aviso a los posibles enemigos de Florencia. Hoy en día el Perseo se encuentra dentro de la mentada plaza en la emblemática Logia dei Lanzi y casi parece que el David la mira directamente, quien sabe con que pensamientos y hasta el "Hércules y Caco" del también contemporáneo Bandinelli la mira con el ceño fruncido.

El caso es que este singular artista, tan complejo en su carácter como Caravaggio,  se empeñó en hacer la escultura de su Perseo en bronce y con la técnica de cera perdida, una forma de trabajar prácticamente en desuso y que muy difícilmente podría dar buenos resultados en una escultura de gran tamaño y tan compleja como la que Cellini tenía en mente, máxime cuando la cabeza de la Medusa está tan lejos del cuerpo principal. Era ese el plus de dificultad con el que quería emular los condicionantes con los que Miguel Ángel tuvo que lidiar al enfrentarse a un bloque de mármol ya empezado. 

Como modelo escogió a uno de sus aprendices según cuenta en su autobiografía: "Solo tenía unos malos aprendices, entre los cuales había uno muy hermoso; era hijo de una meretriz llamada Gambetta. Me serví de aquel muchacho para copiarlo, porque no tenemos otros libros que nos enseñen el arte, sino la naturaleza"

Después de realizar un pequeño modelo en cera de como había de ser la obra finalmente, eso si, bastante bien detallado y finamente terminado, la impresión de Cosimo I fue grande. Lo cuenta el propio Cellini:

"habiéndolo llevado a su guardarropa (el modelo de la escultura), cuando vino a verlo con la duquesa y con varios señores más. En cuanto lo vio, le gustó y lo alabó en extremo (...) luego que lo hubo examinado bastante, mientras aumentaba grandemente su gozo, dijo estas palabras:
-Si tú, Benvenuto mio, hicieras igual en grande este modelito, esta sería la obra más bella de la plaza.
Entonces yo dije:
- Excelentísimo señor mio, en la plaza están las obras del gran Donatello y del maravilloso Miguel Ángel, que han sido los dos mejores hombres desde la época de los antiguos hasta ahora. Por lo tanto Vuestra Excelencia Ilustrísima da un gran animo a mi modelo, porque a mi me sobra valor para hacer tres veces mejor la obra que el modelo"

Decir que la obra finalmente mide 5'20 metros con el pedestal y 3'20 metros si nos atenemos solamente al bronce del Perseo y el cuerpo de la medusa. El David, otro gigante, mide 4'10m la figura y 5'17m con pedestal, por lo que los conjuntos son comparables, máxime cuando el pedestal del Perseo esta ricamente trabajado y complementa la obra.

Rebosante de ánimo y con el muchacho como modelo, Cellini empezó a trabajar en su triunfante Perseo. Atento a todos los detalles del mito, hizo que la escultura, en su bella desnudez portara en su mano derecha la hoz-espada de acero que le regaló Atenea, que se mostrara calzado con las sandalias aladas que le cedió Hermes y que adornara su cabeza el casco de Hades, que le había sido entregado por las ninfas y que convertía en invisible a quien lo llevara puesto.

Precisamente el casco esconde una de las anécdotas de la escultura pues en su parte trasera constituye un autorretrato del propio escultor, conformando el propio casco parte de su cara, ojos y nariz, mientras que el pelo que asoma por la nuca sería su barba. Supongo que Cellini le daría mil vueltas a como incluir el pulido escudo con el que Perseo evitó la mortal mirada de la Medusa en la obra, pero evidentemente tuvo que renunciar a mostrarlo al no encontrar una solución satisfactoria, prueba de que a veces menos es más.

Al maravilloso blanco marmóreo del cuerpo del David se iba a enfrentar en el mismo espacio el oscuro bronce de la figura de un héroe triunfante como él, de figura rotunda y viril como él, en contraposto como él, pero con una importante diferencia: si en el David de Miguel Ángel, todo fuerza contenida, previa al ataque con su honda, no aparece rastro de su oponente Goliat como si hicieron Verrochio o Donatello que en sus obras colocaban la cabeza del gigante a los pies del héroe, el Perseo de Cellini no tenía ningún problema en exhibir hermosamente triunfante la cabeza aun sangrante de la Medusa a los que quisieran mirarle, mientras pisa el cuerpo descabezado y vencido de aquella abominación que tenía serpientes por pelo.

La fundición de la obra fue épica. Cellini construyó un horno en su casa que casi queda incendiada -ardió al menos el tejado- por el intenso fuego que era necesario para lograr la temperatura precisa para fundir el cobre y bronce del horno. Hubo un momento en el que la escultura corrió peligro de perderse al enfriarse de forma descontrolada, teniendo que redoblar sus esfuerzos un agotado Cellini que incluso empleó su cubertería de estaño para reforzar la mezcla. El propio Cellini lo cuenta en su biografía:

"[...]presa de intensa fiebre y de las llamas del taller, azotando un vendaval de lluvia el molde y el horno, cuajado el bronce por súbito enfriamiento, asustados y despavoridos los presentes, reanimando el semimoribundo escultor el fuego con troncos de leña y mejorando el metal en fusión con toda su vajilla de estaño y, como dice Marco, entre la fiebre, el delirio, el incendio y el vendaval que arrecian en aquella tremenda noche de locura artística de un genio, se oye un trueno formidable, a la vez que deslumbra la escena un relámpago cegador, verdadero ''fiat lux'' (hágase la luz) de aquel génesis de una estatua, y ese milagro de la voluntad crea un prodigio de alta inspiración… Perseo quedó hecho."

La base, de mármol, es también otro prodigio, labrado con motivos habituales de la orfebrería como guirnaldas, cariátides, máscaras y bucráneos y en ella se insertan las figuras de los personajes claves del mito a través de otras cuatro pequeñas y preciosas esculturas en bronce: La primera figurilla es Mercurio , la segunda es Dánae y su hijo Perseo, la tercera es Minerva y la cuarta es Júpiter. Cuadro que se completa con bajorrelieves donde se muestra la liberación de Andrómeda.

Fue tan perfecto el resultado de todo el conjunto, que como ya hiciera Miguel Ángel con su Piedad, y para que no quedara ninguna duda sobre la autoría de aquella prodigiosa obra, todo un hito en la fundición del bronce, una banda recorre el pecho de su Perseo con la leyenda: "BENVENVTUS CELLINVS CIVIS FLOR / FACIEBAT MDLII"

Benvenuto Cellini fue durante un tiempo discípulo de Miguel Ángel en aquella Florencia maravillosa que era capaz de concentrar en una misma época y lugar a muchos de los grandes artistas de la historia del arte occidental. Todavía vivía Miguel Ángel cuando se presentó el Perseo en 1554. Me habría encantado encontrar alguna expresión sobre lo que sintió el escultor al ver lo que hizo su discípulo pero no he tenido suerte. Ahora solo cabe preguntarse: 

¿Logró Cellini su propósito de superar a su maestro Miguel Ángel......? ¿Qué opinan?


Fuentes: A partir de:
"Vida" - Benvenuto Cellini (Alianza editorial)

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1.- http://apuntes.santanderlasalle.es/arte/manierismo/escultura/cellini_perseo.htm
2.- https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Perseus_by_Benvenuto_Cellini#/media/File:%E8%88%8A%E5%AE%AE_Palazzo_Vecchio_-_panoramio_(1).jpg
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4.- https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Perseus_by_Benvenuto_Cellini#/media/File:Cellini,_perseo_10_autoritratto.JPG
5.- https://es.wikipedia.org/wiki/Benvenuto_Cellini#/media/File:Benvenuto_Cellini_Florence_Uffizi.jpg
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martes, 20 de febrero de 2018

Edgar Degas, Leonardo y el valor del arte




En cierta ocasión el pintor francés Edgar Degas (1834-1917) fue invitado a la boda de una de sus modelos. Cuando llegó el momento de felicitar al marido, no se le ocurrió otra cosa que decirle:

"Es la primera vez que veo a su mujer vestida, y casi le diré que me gusta más así. Le felicito"

No sé si la chica sería la modelo del famoso cuadro "El barreño" que abre esta anécdota, ni si realmente las palabras de Degas eran un cumplido y menos como se lo tomaría el marido... En cualquier caso la anécdota solo servía de aperitivo para hablar de la manera harto curiosa en la que Edgar Degas valoraba su obra. 

"Danseuse au repos"
Actualmente Degas es uno de lo artistas más cotizados en el mercado del arte y el cuadro de una de sus famosas bailarinas: "Danseuse au repos" ( a la izq.) fue subastado en Sotheby's en 1999 por aproximadamente 28 millones de dólares, lo que para seguir con el artículo más adelante y poder comparar equivaldría (sin actualización inflacionaria) a unos 150 millones de marcos franceses. 

El caso es que encontrándose Degas aun con vida supo que su famoso cuadro "Danseuses à la barre" se había vendido por 500.000 francos de la época. El pintor al enterarse dijo: "El que pintó este cuadro no es necesariamente un imbécil; pero el que ha pagado ahora quinientos mil francos por el cuadro es, necesariamente, un idiota"

En 2008 se vendió un cuadro del mismo nombre y autor por 26'5 millones de dólares o aprox. 146 millones de francos. Uno no sabría muy bien como valorar las palabras del pintor si no fuera por otra anécdota que deja muy claro cual era el fiel con el que valoraba sus propias obras. 

Edgar Degas
Degas siempre despreció el dinero y sus cuadros los vendía ciertamente baratos. De hecho se enfadaba notablemente si llegaba a saber que uno de sus cuadros había sido revendido por un valor superior. Es lo que sucedió con un amigo suyo que le había comprado un cuadro por 3000 francos y que tiempo después lo vendió por 30.000. Un negocio redondo para el vendedor y una verdadera traición para el pintor que le dijo a su amigo: ¿Es que no te gusta mi pintura?. El amigo que no se atrevía a confesarle que había aprovechado la ocasión para hacer negocio, balbuceo: "Me lo han pagado bien y....". Degas no lo dejó terminar y sentenció:

- Y como a ti ya no te gusta, lo has vendido. Desengáñate, pagaste tres mil francos porque te gustaba; y el que ha pagado ahora treinta mil , no lo ha hecho porque le guste el cuadro, sino porque lleva mi firma, Es triste para un pintor que se pague más por su firma que por su pintura.

Y en realidad viendo lo que se paga por determinadas obras uno no puede dejar de estar de acuerdo con Degas. A veces vale más la firma que la pintura. Hay quien quiere presumir de que tiene "Un Picasso" o "Un Van Gogh" dando igual si es una obra principal o secundaria. 

"Salvator Mundi" - Leonardo da Vinci
Un cuadro sombrío al que nadie mira, colgado en un rincón de un antiguo palacete, si un día se llega a saber que fue pintado por Leonardo da Vinci pasará de inmediato a ser la admiración de todos y a cotizarse por las nubes. Era más importante quien lo hizo, que el cuadro en si, al que antes nadie prestaba antención.

Es lo que ocurrió con el cuadro por el que se ha pagado más dinero hasta la fecha. Una obra de Leonardo da Vinci, titulado "Salvator Mundi" por el que se pagó la friolera de 450 millones de dólares en 2017 y eso que no existe una certeza absoluta de que sea obra de Leonardo y que con tanta restauración esta repintado en un 90%. Su propietario anterior había pagado por él en 1958 tan solo 45 libras. Sin duda el negocio del siglo.

Y al final de todo se me viene a la memoria lo que se paga por el traspaso de un jugador de fútbol de un equipo a otro, en la efímera carrera de estos astros del balón, en lo poco que significa un gol... y ya no sabe uno que pensar. 




Fuentes:
A partir de una entrada de: Antologia de Anécdotas - Noel Clarasó 
Artelista - Los cuadros más caros del mundo

ABC - El cuadro más caro del mundo puede no ser un Leonardo

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viernes, 16 de febrero de 2018

El verdadero rostro de la Sirenita de Copenhague



Para Ariel, la Sirenita de Disney todo acabó de maravilla y con esa referencia no podemos entender la profunda soledad que emana de la escultura, para eso debemos conocer la historia real del personaje, el creado en el cuento de hadas de Hans Christian Andersen, en el que el final de la historia no fue ni mucho menos dulce. Y es que a pesar de perder la sirenita la voz para siempre, de sufrir por amor dolores indecibles para poder transformar su cola en un par de piernas -andar era como caminar sobre cuchillos afilados- y así poder estar junto al hombre amado, este finalmente se casa con otra mujer y la sirenita, incapaz de matar al príncipe para volver a su estado original, termina muriendo y deshaciéndose en espuma en el mar tal y como imponía el hechizo, al ser convertida en humana si no conseguía casarse con el príncipe. Su amor absoluto solo tuvo como inesperada recompensa el que fuera convertida en una especie de hada que podía lograr un alma inmortal tras 300 años de buenas acciones a la humanidad.  Con estas pinceladas puede que logremos entender la melancolía y tristeza que transmite la escultura que hoy es el símbolo de la ciudad de Copenhague.

La historia del cuento fue musicalizada y coreografiada en 1909 para su representación por el Royal Danish Ballet del que la primera bailarina era Ellen Price, a la que podemos ver en la fotografía vestida para "La sirenita". El papel le dio una fama abrumadora e inesperada, hasta el punto de que el cervecero Carl Jacobsen (hijo del fundador de Carlsberg) encargó una escultura que recreara a la sirenita para la cual debía de servir como modelo la bailarina. La obra fue llevada a cabo por el escultor Edvard Eriksen pero Ellen Price se negó a posar desnuda para la escultura por lo que finalmente solo utilizó su rostro en la Sirenita, siendo el resto del cuerpo inspirado por la esposa del escultor, Eline Eriksen, que le sirvió de modelo. La estatua finalmente se presentó en agosto de 1913, sentada sobre una roca, mirando al mar junto al paseo Langelinie de la capital danesa. La escultura que es de pequeñas proporciones -poco más de un metro- y que resulta un tanto desilusionante para algunos por su ubicación y tamaño, ha sufrido múltiples actos de vandalismo desde siempre. La modelo, Ellen Price, que murió en 1968 decía que cada vez que atacaban a la escultura era como si se lo hicieran a ella misma.

Al final del cuento original de "La sirenita", las hijas del aire (que tampoco aparecen en la película de Disney) le decían a la especie de hada en la que se había convertido la sirenita la siguientes palabras:

"La sirena no tiene un alma inmortal, ni puede adquirirla si no es por mediación del amor de un hombre; su eterno destino depende de un poder ajeno. Tampoco tienen alma inmortal las hijas del aire, pero pueden ganarse una con sus buenas obras. Nosotras volamos hacia las tierras cálidas, donde el aire bochornoso y pestífero mata a los seres humanos; nosotras les procuramos frescor. Esparcimos el aroma de las flores y enviamos alivio y curación. Cuando hemos laborado por espacio de trescientos años, esforzándonos por hacer todo el bien posible, nos es concedida un alma inmortal y entramos a participar de la felicidad eterna que ha sido concedida a los humanos. Tu pobrecilla sirena, te has esforzado de todo corazón, como nosotras; has sufrido y sufrido con paciencia, y te has elevado al mundo de los espíritus del aire: ahora puedes procurarte un alma inmortal, a fuerza de buenas obras, durante trescientos años.  (...) Podemos llegar a él (al reino de Dios) antes -susurró una de sus compañeras-. Entramos volando, invisibles, en las moradas de los humanos donde hay niños, y por cada día que encontramos a uno bueno, que sea la alegría de sus padres y merecedor de su cariño, Dios abrevia nuestro período de prueba. El niño ignora cuándo entramos en su cuarto, y si nos causa gozo y nos hace sonreír, nos es descontado un año de los trescientos; pero si damos con un chiquillo malo y travieso, tenemos que verter lágrimas de tristeza, y por cada lágrima se nos aumenta en un día el tiempo de prueba."

Vamos, que ahora, y con una buena dosis de humor, uno mira la escultura, y casi le encuentra similitudes con  Spiderman o Batman encima del Empire State Building, mirando pacientemente la ciudad, para ver qué buena acción puede hacer esa noche.....

Y como curiosidad, os dejo un vídeo de Ellen Price bailando en "La sílfide":



Fuente: A partir de 
https://elpais.com/cultura/2013/08/26/actualidad/1377537122_858595.html
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01.- https://en.wikipedia.org/wiki/File:Copenhagen_-_the_little_mermaid_statue_-_2013.jpg
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