miércoles, 20 de marzo de 2019

"Jacinto Contreras recibe su paga extraordinaria". Cuento de Camilo José Cela



A Jacinto Contreras, en la Diputación, le habían dado la paga extraordinaria de Navidad. A pesar de que la esperaba, Jacinto Contreras se puso muy contento. Mil doscientas pesetas, aunque sean con descuento, a nadie le vienen mal.
-Firme usted aquí.
-Sí, señor.
Jacinto Contreras, con sus cuartos en el bolsillo, estaba más contento que unas pascuas. ¡Qué alegría se iba a llevar la Benjamina, su señora, que la pobre era tan buena y tan hacendosa! Jacinto Contreras, mientras caminaba, iba echando sus cuentas: tanto para unas medias para la Benjamina, que la pobre tiene que decir que no tiene frío; tanto para unas botas para Jacintín, para que sus compañeros de colegio no le pregunten si no se moja; tanto para una camiseta de abrigo para él, a ver si así deja de toser ya de una vez (las zapatillas ya se las comprará más adelante); tanto para un besugo (gastarse las pesetas en un pavo, a como están, sería una insensatez sin sentido común), tanto para turrón, tanto para mazapán, tanto para esto, tanto para la otro, tanto para lo de más allá, y aún sobraba dinero. Esto de las pagas extraordinarias está muy bien inventado, es algo que está pero que muy bien inventado.
-¿Usted qué piensa de las pagas extraordinarias?
-¡Hombre qué voy a pensar! ¡A mí esto de las pagas extraordinarias, es algo que me parece que está la mar de bien inventado!
-Sí, eso mismo pienso yo.
Jacinto Contreras, para celebrar lo de la paga extraordinaria -algo que no puede festejarse a diario-, se metió en un bar y se tomó un vermú. Jacinto Contreras hacía ya más de un mes que no se tomaba un vermú.
-¿Unas gambas a la plancha?
-No, gracias, déjelo usted.
A Jacinto Contreras le hubiera gustado tomarse unas gambas a la plancha, olerlas a ver si estaban frescas, pelarlas parsimoniosamente, cogerlas de la cola y, ¡zas!, a la boca, masticarlas despacio, tragarlas entornando los ojos...
-No, no, déjelo...
El chico del mostrador se le volvió.
-¿Decía algo, caballero?
-No, no, nada..., muchas gracias..., ¡je, je!..., hablaba solo, ¿sabe usted?
-¡Ah, ya!
Jacinto Contreras sonrió.
-¿Qué le debo?
En la calle hacía frío y caía un aguanieve molesto y azotador. Por la Navidad suele hacer siempre frío, es la costumbre. Jacinto Contreras, en la calle, se encontró con su paisano Jenaro Viejo Totana, que trabajaba en la Fiscalía de Tasas. Jenaro Viejo Totana estaba muy contento porque había cobrado su paga extraordinaria.
-¡Hombre, qué casualidad! Yo también acabo de cobrarla.
Jenaro Viejo y Jacinto Contreras se metieron en un bar a celebrarlo. Jacinto Contreras, al principio, opuso cierta cautelosa resistencia, tampoco muy convencida.
-Yo tengo algo de prisa... Además, la verdad es que yo ya me tomé un vermú ...
-¡Venga, hombre! Porque te tomes otro no pasa nada.
-Bueno, si te empeñas.
Jenaro Viejo y Jacinto Contreras se metieron en un bar y pidieron un vermú cada uno.
-¿Unas gambas a la plancha?
-No, no, déjelo usted.
Jenaro Viejo era más gastador que Jacinto Contreras; Jenaro Viejo estaba soltero y sin compromiso y podía permitirse ciertos lujos.
-Sí, hombre, sí. ¡Un día es un día! ¡Oiga, ponga usted un par de raciones de gambas a la plancha!
El camarero se volvió hacia la cocina y se puso una mano en la oreja para gritar.
-¡Marchen, gambas plancha, dos!
Cuando llegó el momento de pagar, Jenaro Viejo dejó que Jacinto Contreras se retratase.
-Y ahora va la mía. ¡Chico, otra ronda de lo mismo!
-¡Va en seguida!
Al salir a la calle, Jacinto Contreras se despidió de Jenaro Viejo y se metió en el metro, que iba lleno de gente. En el metro no se pasa frío, lo malo es al salir. Jacinto Contreras miró para la gente del metro, que era muy rara e iba como triste; se conoce que no habían cobrado la paga extraordinaria; sin cuartos en el bolsillo no hay quien esté alegre.
-Perdone.
-Está usted perdonado.
Al llegar a su casa, Jacinto Contreras no sacó el llavín, prefirió tocar "una copita de ojén", en el timbre (to ring the doorbell very lightly-as if with a glass of brandy).  A Jacinto Contreras salió a abrirle la puerta su señora, la Benjamina Gutiérrez, natural de Daimiel, que la pobre era tan buena y tan hacendosa y nunca se quejaba de nada.
-¡Hola, Jack!
La Benjamina, cuando eran novios, había estado una vez viendo una película cuyo protagonista se llamaba Jack, que ella creía significaba Jacinto, en inglés. Desde entonces siempre llamaba Jack a Jacinto.
-¡Hola, bombón!
Jacinto Contreras era muy cariñoso y solía llamar bombón a la Benjamina, aunque la mujer tenía una conjuntivitis crónica que la estaba dejando sin pestañas.  
-He cobrado la paga extraordinaria. La Benjamina sonrió.
-Ya lo sabía.
-¿Ya lo sabías?
-Sí; se lo pregunté a la Teresita por teléfono.
La Benjamina puso un gesto mimoso y volvió a sonreír.
-Mira, ven a la camilla, ya verás lo que te he comprado.
-¿A mí?
-Sí, a ti.
Jacinto Contreras se encontró al lado del brasero con un par de zapatillas nuevas, a cuadros marrones, muy elegantes. -¡Amor mío! ¡Qué buena eres!
-No, Jack, el que eres bueno eres tú ... Te las compré porque tú no te las hubieras comprado jamás ... Tú no miras nunca por ti ... Tú no miras más que por el niño y por tu mujercita...
Jacinto Contreras puso la radio y sacó a bailar a su mujer.

-Señorita, ¿quiere usted bailar con un joven que va con buenas intenciones y que estrena zapatillas?
-¡Tonto!
Jacinto Contreras y la Benjamina bailaron, a los acordes de la radio, el bolero Quizás, que es tan sentimental. La Benjamina, con la cabeza apoyada en el hombro de su marido, iba llorando.
La comida fue muy alegre y de postre tomaron melocotón en almíbar, que es tan rico. La Benjamina, a cuenta de la paga extraordinaria, había hecho unos pequeños excesos al fiado.
-Y ahora te voy a dar café.
-¿Café?
-Sí; hoy, sí.
Mientras tomaban café, Jacinto Contreras, con el bolígrafo, fue apuntando.
-Verás: unas medias para ti, cincuenta pesetas.
-¡No seas loco, las hay por treinta y cinco!
-Bueno, déjame. Una barra de los labios, con tubo y todo, otras cincuenta.
-Anda, sigue, los hay por treinta y duran lo mismo.
-Déjame seguir. Llevamos cien. Unas botas para el Jacintín, lo menos doscientas. Van trescientas. Una camiseta de abrigo para mí, cuarenta pesetas... Hasta lo que me dieron, menos el descuento y los dos vermús que me tomé ... ¡Tú verás! Queda para el besugo, para turrón, para mazapán, para todo, ¡y aún nos sobra!
Jacinto Contreras y la Benjamina se sentían casi poderosos.
-¿Hay más café?
-Sí.
Jacinto Contreras, después de tomarse su segundo café, palideció.
-¿Te pasa algo?
-No, no...
Jacinto Contreras se había tocado el bolsillo de los cuartos.
-¿Qué tienes, Jack?
-Nada, no tengo nada...
La cartera donde llevaba el dinero -una cartera que le había regalado la Benjamina con las sobras de la paga de Navidad del año pasado- no estaba en su sitio.
-¿Qué pasa, Jack? ¿Por qué no hablas?
Jacinto Contreras rompió a sudar. Después besó tiernamente a la Benjamina. Y después, con la cabeza entre las manos, rompió a llorar.
Hay gentes sin conciencia, capaces de desbaratar a los más honestos sueños de la Navidad: comprarle unas medias a la mujer y unas botas al niño, comer besugo, tomar un poco de turrón de postre, etc.
Fuera, el aguanieve se había convertido en nieve y, a través de los cristales, los tejados y los árboles se veían blancos como en las novelas de Tolstoi...


Solo tenía un recuerdo borroso de este cuento, leído en un libro escolar en la niñez, cuando uno es fácilmente impresionable. Muchas veces intenté dar con él y no tuve suerte hasta hoy. Más allá del valor literario que pudiera tener, para mi tiene el valor de ser un recuerdo de la infancia, por triste que la historia pueda resultar. Por cierto el nombre completo del cuento es: "Jacinto Contreras recibe su paga extraordinaria. Sentimental fabulilla de Navidad" y se incluye en "Café de artistas y otros cuentos" (1969).

No puedo dar datos de la autoría o título de la fotografía que ha sido tomada de la siguiente página:
https://verne.elpais.com/verne/2014/11/27/articulo/1417097634_207985.html

martes, 19 de marzo de 2019

El origen de la festividad de "El día del Padre"



Hoy es el Día del Padre, una tradición que en España no tiene mucha antigüedad, apenas 70 años, y que ya existía desde unas décadas antes en Estados Unidos. Aunque resulta evidente que la festividad coincide con el día de San José de Nazaret, el Padre Putativo de Jesucristo (ya saben lo de PP - Pepe), su origen no es de carácter religioso. En realidad la idea de vincular la festividad de San José a la del Día del Padre, como una especie de contrapeso a la ya existente celebración del Día de la Madre partió de una maestra  de  Vallecas llamada Manuela Vicente Ferrero que pensó que la figura paterna también merecía tener un día en el que se reconociera su labor y los hijos pudieran darle también a él muestras de su amor; conclusión a la que llegó después de oír las quejas de algunos padres que veían como los niños dedicaban sus esfuerzos en preparar algunas manualidades para sus madres en su festividad, pero que los padres no tenían ocasión de recibir ese detalle especial de manos de sus hijos. Aquella idea quedó plasmada por la profesora en un articulo publicado en el periódico "El Magisterio Español" en el que exaltaba las virtudes de la paternidad y en un programa de Radio Nacional de España propuso su idea a todo el país. Consecuente con su idea, Manuela Vicente Ferrero, también conocida por "Nely" -su apodo literario- celebró su primer día del Padre el 19 de marzo de 1948 en el colegio madrileño donde daba clase y sus alumnas prepararon detalles para sus padres y celebraron además el día con poesías, bailes y un acto religioso. 

La iniciativa lograba algunas adhesiones pero muy tibiamente, hasta que en 1953 los almacenes "Galerías Preciados" intuyeron el potencial de la idea y el caudal de beneficios que podría reportar una nueva festividad en la que se incluirían no solo los llamados "José" sino todos los padres sin distinción, preparando una linea de regalos especiales para tal fecha. "El corte Inglés" siempre atento a las jugadas de su principal competidor y vislumbrando también el negocio se sumó a la promoción del "Día del Padre". Pepín Fernández tuvo el detalle de intentar contar con la persona que tuvo la idea inicialmente, la profesora Manuela Vicente y contratarla, pero esta rechazó la oferta y a cambio pidió que todas sus alumnas fueran contratadas cuando terminaran sus estudios, cosa que fue aceptada por el dueño de la ya desaparecida "Galerías Preciados". Pero más allá de toda esta historia de consumismo teledirigido siempre habremos de estar agradecidos a aquella profesora que fue el motor de que todavía entre los recuerdos que adornan mis estanterías de libros tengan un lugar de preferencia aquellos pequeños regalos que mis hijos de pequeños me traían en el Día del Padre y que día a día me roban una sonrisa. Por cierto: "Feliz Día del Padre"

La fotografía ha sido tomada de la siguiente página:
https://www.castmay.com/gemelos-personalizados-para-el-dia-del-padre

domingo, 17 de marzo de 2019

El maltratado cadáver de Niccolò Paganini


A pesar del límpido retrato que en 1819 Dominique Ingres dedicó en vida a Paganini (1782-1840) y al que personalmente doy veracidad por ser el pintor el genio que era, o la digna escultura que encabeza esta entrada, obra de David D'Angers y que data de 1830, hay otras versiones del aspecto de Paganini que distan mucho de esa aseada visión. Para sus calenturientos contemporáneos Paganini era descrito como un ser decrépito y extremadamente delgado, con un rostro cadavérico de pálidas mejillas en el que sus ojos negros aparecían hundidos en sus cuencas; su rostro era enmarcado por una melena negra que contrastaba con su piel blanca como la cera; para colmo su mandíbula inferior no conservaba desde 1928 ninguno de sus dientes lo que deformaba su rostro y por si fuera poco siempre vestía de negro con un traje ajustado, a menudo raído y descuidado, que estilizaba más si cabe sus largos miembros. 

Paganini visto por Richard J. Lane
La forma de tocar y la puesta en escena que sabía dar Paganini a sus apariciones sin duda resultaron todo un reto para la forma de pensar y entender la música en aquellos primeros años del siglo XIX. El "Fausto" de Goethe fue publicado en 1808 con el famoso pacto de su protagonista con el diablo y siguiendo la moda, no hizo falta mucho esfuerzo para que sobre Paganini, con su acusada delgadez y siempre vestido de negro y con el frenesí que imprimía a su violín y su capacidad de sacarle sonidos hasta entonces no escuchados, cayera una sombra de sospecha acerca de un posible trato con el maligno. Su forma de entender la música, sin duda apabullante para la época, y apoyada en sus propias habilidades y talento, pero también en unas cualidades físicas ciertamente excepcionales y generalmente achacadas al Síndrome de Marfán que provoca una hiperflexibilidad de las articulaciones y miembros muy largos, no fueron bien entendidos en su época, si bien le hicieron ganar muchísimo dinero. Paganini utilizó todos aquellos comentarios en su propio favor y se dedicó a hacer caja, logrando ingresos impensables para otros artistas de la época. Por ejemplo, en 1831 dio dos conciertos en Glasgow por los que se agenció nada menos que 1400 libras de la época. Chopín toco unos años después y solo fue capaz de recaudar 60 libras. Todo el mundo quería ver tocar el violín a una persona poseída por el diablo y Paganini que lo sabía subía los precios de las entradas hasta cotas abusivas y a pesar de ello eran legión los que se rascaban el bolsillo y sin poder, iban a verle. Al mismísimo diablo no se tiene la oportunidad de verlo todos los días. 

Paganini visto por Eugene Delacroix
A pesar de jugar con ese aura que le habían adjudicado siempre se cuidó mucho de componer música que directamente pudiera ser calificada de diabólica como hacían otros compositores con las citas del canto llano del "Dies irae" de las misas de difuntos o el uso del "tritono" (diabolus in música), formas de hacer música de las que de forma muy consciente Paganini se alejaba para no echar mas leña al fuego. A su muerte tenía entre sus posesiones 22 instrumentos de gran valor: 4 violines Gurnerius, 2 violines Amati y la friolera de 11 Stradivarius: 7 violines, 2 violas y 2 violonchelos. Curiosamente su predilecto era uno de los Guarnerius al que llamaba por su potente sonoridad "Il mio cannone" (mi cañón).


Pero en realidad Paganini era un ser enfermizo que desde los 38 años sufrió serios problemas de salud y que a los 50, siete años antes de morir, ya estaba retirado de los escenarios. Tuvo en esos años tiempo de disfrutar y a veces padecer a numerosas amantes, de amasar una fortuna y dilapidarla en gran parte a su vez en el juego y malos negocios. Puntualmente intentó defenderse de aquellas ideas de dar un origen diabólico a sus habilidades, así en una carta a su abogado Luigi Germi en 1832 decía:

"Ahora nadie pregunta si has oído a Paganini, pregunta si le has visto. A decir verdad, lamento que se haya extendido la opinión general entre todas las clases sociales de que yo había pactado con el diablo. Los periódicos hablan mucho sobre mi aspecto externo, lo que despierta una curiosidad increíble".

Poco antes, en 1831 en una carta publicada en el diario parisino "Revue Musicale" se lamentaba así:

Paganini por Ingres
"Una vez mas, ya que algunos se obstinan contra toda verosimilitud, tengo que ceder. Todavía tengo una esperanza y es que después de mi muerte la calumnia tenga a bien en abandonar a su presa y aquello que se hayan vengado tan cruelmente de mis triunfos dejen que mis cenizas descansen en paz"

Y de eso quería hablar, a pesar de tan larga introducción, de las vicisitudes sufridas por el cadáver de Paganini. El caso es que estando el músico muy enfermo, su hijo llamó a un sacerdote para que le diera la extrema unción, pero Paganini que no se veía tan cerca de la muerte la rechazó. Cuando días después falleció, el obispo entendió que este rechazo a ponerse en paz con Dios era una prueba más de su tan cacareado pacto del músico con el diablo y le negó la sepultura en el cementerio de Niza. El cadáver de Paganini estuvo la friolera de 20 meses sin recibir sepultura. Los dos primeros meses estuvo en la misma habitación en la que falleció, pero a pesar del embalsamamiento que recibió el cuerpo hubo quejas de que el cadáver desprendía demasiado olor, por lo que los restos del músico fue ron llevados al sótano de la propiedad durante dieciocho meses más. El Conde de Cessole terminó por llevarse el cadáver a un olivar de su propiedad donde lo escondió en una cuba vacía de aceite mientras se buscaba una solución. Ni Cannes ni Marsella quisieron el cadáver que fue trasladado a un lazareto de Villefranche, uno de aquellos lugares en los que se aislaban a infectados y leprosos y hasta pusieron un conserje para evitar intrusos. El conserje empezó a decir que por las noche sonaba un violín y empezó a cobrar entrada a los curiosos que esperaban presenciar dicho milagro. Incluso intentó, antes de ser descubierto, vender el cadáver a un comerciante sin escrúpulos para hacer negocio con él. El cuerpo fue nuevamente trasladado, esta vez a la isla deshabitada de Saint-Ferreol, donde provisionalmente fue entrerrado en un suelo pedregoso y desértico. 


Cuatro años después de su muerte y tras innumerables gestiones y negativas, el Rey Alberto de Piamonte-Cerdeña accedió a que Paganini pudiera ser enterrado en Génova, su ciudad natal, pero su diabólica sombra le perseguía y como hubo quejas de fuegos fatuos y visiones diabólicas en torno a su tumba, el vapuleado Paganini fue de nuevo desenterrado y expulsado a una villa de Parma en la que permaneció un buen tiempo hasta que en 1876, el Papa Pio IX rehabilitó la figura del músico y permitió que fuera enterrado en sagrado en la ciudad de Parma la friolera de 36 años después de su muerte. Todavía hubo de sufrir Paganini algún que otro ajetreo cuando lo volvieron a desenterrar para procurarle una tumba mejor y con el tiempo para asegurarse de que quien estaba allí era realmente Paganini. Solo en 1893, 53 años después de su muerte dejaron en paz a este excepcional músico que revolucionó el mundo del violín y que entregó algunas de las piezas más endiabladamente difíciles y subyugantes de toda la historia de la música. Un buen ejemplo, para alejarnos de sus Caprichos, puede ser su "Campanella" en el vídeo siguiente interpretada por Clara Jumi Kang:



En una entrada anterior en este blog hablábamos sobre algunas anécdotas acerca de Paganini:
Paganini: El violinista del diablo

Fuentes documentales
"Curiosidades y cotilleos sobre los grandes compositores vol. 2 - Roberto L. Pajares Alonso 
"Muertes Ilustradas de la Humanidad - Polvo eres II" - Nieves Conconstrina

Todas las imágenes utilizadas han sido tomadas de Wikimedia Commons donde figuran como de dominio publico o con licencia CC. 
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jueves, 14 de marzo de 2019

Historia de una lejanía: Las cartas de Miguel Hernández a Lorca



Siempre me han admirado más los versos de Miguel Hernández que los de Lorca, y pese a mi amor por la música, no creo que toda la culpa de esta preferencia sea de Serrat y del maravilloso disco que dedicó a las obras del primero. Hoy me encuentro con una reseña de la correspondencia que mantuvieron estos dos poetas y ese sentimiento se afirma aún más por la soledad y el infortunio que siempre atenazó al poeta de Orihuela y que una vez más vuelca descarnadamente en estas cartas. Federico García Lorca, ya con 34 años, y durante su gira con "La Barraca" tuvo un encuentro en Murcia con el joven Miguel Hernández, que en aquel 1933 tan solo tenía 22 años. De sus labios escuchó Lorca algunos versos que aplaudió sinceramente. "Perito en lunas", el primer libro de poemas de Miguel Hernández se publicaría en breve con poquísimo eco en los medios y sin palabras de apoyo de Lorca a quien había enviado una copia. Es entonces cuando, un tanto desencantado, escribe al poeta granadino hasta cuatro cartas de las cuales este solo dará respuesta a la primera, aquella en la que entre otras cosas Hernández le decía:

"He pensado ante su silencio, que usted me tomó el pelo a lo andaluz en Murcia -¿recuerdaaa?-, que para usted fuimos, o fui, lo que recuerdo que nos dijo cuando le preguntamos quién era uno que le saludó. 'Ese -dijo- uno de los de: ¡adiós!, cuando les vemos'. Y luego: 'Me escriben muchas cartas a las que yo no contesto'. ¿Puedo estar ofendido contigo? (...) Por otra parte, en mi casa soy el cristo de los cinco sampedros: me niegan la mitad del pan; me niegan, padre y madre y sus hijos, como hijo de aquéllos, como hermano de éstos; les avergüenza el que haga versos; no quieren darme vestidos nuevos, y hasta a los pantalones viejos que tengo no les quieren poner remiendos, que amordacen rotos proclamadores de nalgas mías. Hoy mismo, hoy, me han escondido la llave del huerto para que pudiera entrar en él. Y yo he saltado a la torera la tapia, no la valla, y aquí, en este chiquero de abril, aquí, donde ha tenido el suyo “Perito en lunas” este estío, bajo esta higuera, que dilataban hasta sus pámpanos mi carne de acordeón semejante a una palmera degollada, aquí le escribo esto desesperado, desesperado.(...) Aquí, en mi huerto, en un chiquero, aguardo respuesta feliz suya, y pronto, o respuesta simplemente; aquí, pegado como un cartel a esta tapia, detrás, de la cual viven padres pobres, con tantos hijos y tan poca casa, que, para que los niños no vean los orígenes de su fabricación, el comienzo de sus hermanos, se salen al callejón a reanudarse las noches más empinadas. "(selección - texto de la carta incompleto)

Lorca le contestó así:

"Mi querido poeta:

No te he olvidado. Pero vivo mucho y la pluma de las cartas se me va de las manos. Me acuerdo mucho de ti porque sé que sufres con esas gentes puercas que te rodean y me apeno de ver tu fuerza vital y luminosa encerrada en el corral y dándose topetazos por las paredes.

Pero así aprendes. Así aprendes a superarte, en ese terrible aprendizaje que te está dando la vida. Tu libro está en el silencio, como todos los primeros libros, como mi primer libro que tanto encanto y tanta fuerza tenía. Escribe, lee, estudia. ¡Lucha! No seas vanidoso de tu obra. Tu libro es fuerte, tiene muchas cosas de interés y revela a los buenos ojos pasión de hombre, pero no tiene más cojones, como tú dices, que los de casi todos los poetas consagrados. Cálmate. Hoy se hace en España la más hermosa poesía de Europa. Pero, por otra parte, la gente es injusta. No se merece 'Perito en lunas' un silencio estúpido, no. Merece la atención y el estímulo y el amor de los buenos. Ése lo tienes y lo tendrás porque tienes la sangre de poeta y, hasta cuando en tu carta protestas, tienes en medio de cosas brutales (que me gustan) la ternura de tu luminoso y atormentado corazón.

Yo quisiera que pudieras superarte de la obsesión de esa obsesión de poeta incomprendido por otra obsesión más generosa política y poética. Escríbeme. Yo quiero hablar con algunos amigos para ver si se ocupan de 'Perito en lunas'.Los libros de versos, querido Miguel, caminan muy lentamente. Yo te comprendo perfectamente y te mando un abrazo mío fraternal lleno de cariño y de camaradería.

Federico."

En la respuesta a Lorca, un Miguel Hernández aún esperanzado le diría:

"Dispensa, Lorca, amigo, calorré de nacimiento, el que haya dejado, ¡tanta!, anchura de tiempo entre tu carta y ésta.  El dinero me ha faltado, el trabajo ocupado, abril, mayo, fútbol y mujer, agotado, distraído.(...) acudo a la invitación cordial que me hiciste a capote blanco de: «Escríbeme». Tanto aprendí aquí, que creo que hasta estoy aprendiendo a dejar de ser poeta. No puedo leer por no tener libros,-escribir por no leer, estudiar por no leer también, luchar porque mi enemigo es mi arma: mi poesía. ¿Que no sea vanidoso de mi obra? No es vanidad, amigo Federico Lorca: es orgullo malherido.(...) Mándame los libros y revistas que puedas." (selección - texto de la carta incompleto)

Al tiempo y ya sin respuesta, su desilusión se hace patente en una tercera carta:

"Querido Federico amigo:
Ya estoy en mi huerto escribiéndote con una paz de aceite derramado. Quiero que me digas lo más enseguida que puedas cómo va mi asunto. Interésate con toda tu buena voluntad por él, por mí. Ya sabes que espero lo que resulte con un ansia de perro hambrón. Les he dicho a mis padres que no pasen penas por nada del mundo: que pronto estará resuelto el problema trágico de nuestra existencia. Apenas he llegado y ya ha dicho mi madre que se ha muerto la mejor cabra de nuestro ganado: el perfil de cabra mejor recortado. Nos ha hecho las Pascuas: que se ha caído una gallina, la más overa, al pozo, agua quieta en un punto; que todo son penas…" (selección - texto de la carta incompleto)

Ya en 1935 le escribiría por última vez:

"Amigo Federico: 
Aún estoy esperando tu carta, aún no se me agotó la vena de la esperanza: todos los días bajo de la sierra en busca de ella que no llega. Te escribo en una situación penosísima: parado, ni pastor siquiera, con novia que no se conforma viéndome así, madre, padre, hermanas que tampoco, por nuestra pobreza, yo menos. Y no encuentro trabajo, y cada bocado que como es vigilado con el rabillo del ojo por todos, que me quieren a regañadientes. No sé, pero si sigo así un mes más me iré Dios sabe a donde en busca de un ganado y un mendrugo. Quiero que me digas. Federico amigo, algo, ¿no se estrenará El torero más valiente? Bueno, hombre. Será que no vale la pena, hice una tragedia para aliviar la mía. Dime, en cambio, que has visto algún amigo tuyo político influyente como me ofreciste, que has hallado algún rincón a mi medida. Moléstate un poco más por mí, hazme el favor. No te escribo más; esta es mi última carta; en ella me lo juego todo. No me queda más dinero para sellos." (selección - texto de la carta incompleto)

Aquel libro "Perito en lunas" fue prologado por Ramón Sije, uno de los pocos apoyos que Hernández tenía en Orihuela y a él le dedicó a su muerte uno de sus mejores poemas. "Elegía" que no me puedo resistir a presentar en labios de Serrat que en esta versión hace una introducción maravillosa con partes de otro poema de Hernández "Elegía de la novia" y que permite disculpar el directo . 



¿Qué hubiera dicho Lorca de este poema? Por desgracia, y a decir verdad no tuvo tampoco mucho
tiempo para poder pronunciarse. Si sabemos lo que dijo Pablo Neruda sobre el poeta murciano:

"Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!"

Ya en el pasado le dedicamos otras entradas a este gran poeta en este blog:
Miguel Hernández y el origen de "Las nanas de la cebolla"


Fuente: Los interesados en leer en extenso sobre esta relación epistolar entre ambos poetas y las cartas completas pueden hacerlo en la siguiente página: Link →

Las imágenes, de dominio público, están tomadas de Wikimedia Commons: Links→
https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Hern%C3%A1ndez#/media/File:Miguel_hernandez.jpg
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Federico_Garc%C3%ADa_Lorca#/media/File:Retrato_de_Federico_Garc%C3%ADa_Lorca.jpg

lunes, 4 de marzo de 2019

Un héroe llamado Steve Buscemi



Hay actores que terminan conquistándote con un determinado papel y en estos tiempos que corren no tiene por que ser en una película, bien puede ser una de esas estupendas series que hoy rebosan calidad y desafían a un cine cada vez más decepcionante. Es lo que me ha ocurrido con Steve Buscemi en su rol de Nucky Thompson, el rey de Atlantic City, en la serie "Boardwalk Empire" (ya se que voy con algo de retraso), la mejor historia que se pueda encontrar sobre la época dorada de la mafia en el este de los Estados Unidos; incluyan las películas que quieran, con cinco temporadas el desarrollo y evolución de todos sus personajes es insuperable. 

Pero centrándonos en Buscemi; me ha llamado mucho la atención que este actor que parece un tanto enclenque y debilucho fue durante cuatro años, entre 1980 y 1984, bombero en Nueva York, concretamente en la estación "Engine 55" del barrio de Little Italy, algo para lo que os puedo asegurar hay que estar en perfecta forma física. Cuando el éxito como actor, su verdadera vocación, llamó a su puerta, Buscemi empezó pidiendo pequeñas excedencias que una vez su éxito se consolidó, ésta terminó por ser definitiva apartándole de las mangueras y los fuegos. Pero como James Bond y Sean Connery sabían perfectamente nunca se puede decir nunca jamás, y cuando ocurrieron los atentados del 11 de septiembre de 2001, con aquellos enormes aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, los bomberos tuvieron una cantidad de bajas enormes entre las que se contaban algunos de los antiguos compañeros de Buscemi y este, ni corto ni perezoso, se presentó en su Estación "Engine 55" como voluntario para ayudar a sus compañeros. Trabajó a turnos de 12 horas en las labores de rescate, quitando escombros y buscando supervivientes. Para todo el mundo aquellos bomberos fueron considerados como héroes y Buscemi era uno de ellos. En las siguientes fotos lo pueden ver el primero por la izquierda:



No hubo casi registros gráficos de su altruismo ni tan siquiera tuvo eco hasta un par de años después en que la historia se hizo pública a través de terceros. Al respecto decía el actor, que ya por entonces había participado en títulos como "Fargo", "Reservoir Dogs", "Pulp Fiction" o "El Gran Lebowsky":

"Fue un privilegio poder hacerlo. Fue genial poder contactar con la estación de bomberos con la que solía trabajar y volver a tener contacto con los chicos con los que trabajé. Y fue enormemente útil para mí porque, mientras estaba trabajando, no me daba tiempo para pensar en lo que había sucedido. No fue hasta que paré que realmente fui consciente del impacto total de lo que había sucedido"


En España, al menos nos queda el consuelo de tener a Rafa Nadal, haciendo cosas parecidas...

¿Y ahora que he terminado "Boardwalk Empire" que encuentro que esté mínimamente a su altura?  Capone, Luciano, Torrio, Maranzano, Rothstein, Charly White, Nucky Thompson, actores maravillosos y una música de jazz de lujo.... Difícil, difícil lo veo... 


Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
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viernes, 1 de marzo de 2019

Viggo Mortensen, "Green Book" y la vida real de su personaje Tony "Lip" Vallelonga



Pregunta de Trivial: ¿Qué actor estuvo en "El Padrino", "Tarde de Perros", "Toro Salvaje", "Uno de los nuestros", "Donnie Brasco" y "Los Soprano"?...... tic tac, tic tac.... Seguro que no lo aciertan. Os lo cuento unos renglones más adelante. El caso es que después de mi cara de póquer tras ver "Roma" del enrachado Alfonso Cuarón, por fin logré ver "Green Book" y cambiar de expresión. Tal y como me pronosticaban salí francamente contento del cine después de disfrutar una película que dosificaba en su justa medida los toques de humor con la crítica social de unos tiempos difíciles para la raza negra en Estados Unidos. No le fue necesario a Peter Farrelly, su director, cargar las tintas ni ponerse melodramático; muy al contrario puso su justa dosis de azúcar y humor aquí y allá en una historia perfectamente predecible, pero tan bien confeccionada que con su esperanzador mensaje de concordia y entendimiento, funciona de cara al espectador como el mejor de los relojes suizos. Comprendí por fin los méritos de Mahershala Ali para llevarse el Oscar al mejor actor secundario y me llevé las manos a la cabeza comparando la sensacional actuación de Viggo Mortensen, en un rol con puntuales tintes de comedia muy raros en el, con la solvente pero insuficiente actuación de Rami Malek en la para mi sobrevalorada "Bohemian Rapsody". Ya se que esto es meterse en camisa de once varas, que los últimos minutos son geniales con un Malek muy inspirado y la música de The Queen resucita a un muerto, pero para mí lo mejor es sobre todo eso, la música, y hablando de una película eso es poco. 

Pero más allá de la pequeña crítica cinematográfica que pueda dar este conquistado espectador de "Green Book", de quien quería hablar es del verdadero Tony "Lip" Vallelonga, ese personaje al que Viggo Mortensen, con sus evidentes kilos de más para acercarse al original, llena de matices. Tal como se cuenta en la película, Vallelonga fue portero del  famoso "Copacabana" durante 12 años (este nightclub parece que era propiedad del mafioso Frank Costello hombre de confianza del todopoderoso Lucky Luciano), algo para lo que no todo el mundo tiene las "habilidades" necesarias: músculo y un piquito de oro para llevarse al huerto a los clientes díscolos, y para nuestro protagonista ya sabemos, con su sobrenombre "Lip", que eso no era ningún inconveniente y podía convencerte de lo imposible con su palabrería, o hasta hacerte comer pollo frito en el coche vestido de punta en blanco. Lo haría bien, pues de portero, paso a maître y después a supervisor. Lo que no cuenta la película, cuyo guión esta escrito en parte por el hijo de Vallelonga, es que nuestro "Lip" fue un actor con un elenco de películas verdaderamente impresionante y con una marcada tendencia a dar vida en las mismas a personajes de mafiosos. Y es que todo apunta a que el tipo tenía que ser de cuidado. Sus padres eran de origen calabrés y vivían en el barrio neoyorkino del Bronx donde eran casi vecinos del mafioso John Gotti. En el Copacabana conoció a personajes como Frank Sinatra y toda su troupe así como a muchas otras estrellas del cine y la canción; también a Francis Ford Coppola que fue quien le dio su primer papel en el cine, con una pequeña aparición en "El Padrino", película en la que tuvo presencia más de un "chico duro" en la vida real. Más tarde aparecería de policía en "Tarde de perros" o de dueño de un club nocturno en "Toro Salvaje", encontrando sitio también como chico "malote" en otros films como "Uno de los nuestros" donde encarna al delincuente Guissupe Manzo o "Donnie Brasco" en el que da vida al colega del anterior Philip Giaccone. Finalmente dio la campanada durante varias temporadas en el papel del mafioso Carmine Lupertazzi en la serie "Los Soprano" rol en el que lo podemos ver en la foto de arriba a la izquierda. Y por supuesto, en uno de sus descansitos del Copacabana, acompañó como chofer-guardaespaldas al pianista Don Shirley durante bastante más de dos meses como aparece en la película, haciéndose muy amigo suyo a pesar de las diferencias iniciales. Todo un personaje el señor Vallelonga. A mi juicio Viggo Mortensen se debería de haber llevado el Oscar, pero al menos queda el consuelo de que se lo haya llevado la película, una absoluta singularidad en la carrera de Peter Farrelly, que después de títulos de inspiración muy similar como "Los tres chiflados", "Dos tontos muy tontos" o "Vaya par de idiotas" aun debe estar pellizcándose.


El trailer:


Las imagenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
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