Mostrando entradas con la etiqueta Cartas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cartas. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de marzo de 2019

Historia de una lejanía: Las cartas de Miguel Hernández a Lorca



Siempre me han admirado más los versos de Miguel Hernández que los de Lorca, y pese a mi amor por la música, no creo que toda la culpa de esta preferencia sea de Serrat y del maravilloso disco que dedicó a las obras del primero. Hoy me encuentro con una reseña de la correspondencia que mantuvieron estos dos poetas y ese sentimiento se afirma aún más por la soledad y el infortunio que siempre atenazó al poeta de Orihuela y que una vez más vuelca descarnadamente en estas cartas. Federico García Lorca, ya con 34 años, y durante su gira con "La Barraca" tuvo un encuentro en Murcia con el joven Miguel Hernández, que en aquel 1933 tan solo tenía 22 años. De sus labios escuchó Lorca algunos versos que aplaudió sinceramente. "Perito en lunas", el primer libro de poemas de Miguel Hernández se publicaría en breve con poquísimo eco en los medios y sin palabras de apoyo de Lorca a quien había enviado una copia. Es entonces cuando, un tanto desencantado, escribe al poeta granadino hasta cuatro cartas de las cuales este solo dará respuesta a la primera, aquella en la que entre otras cosas Hernández le decía:

"He pensado ante su silencio, que usted me tomó el pelo a lo andaluz en Murcia -¿recuerdaaa?-, que para usted fuimos, o fui, lo que recuerdo que nos dijo cuando le preguntamos quién era uno que le saludó. 'Ese -dijo- uno de los de: ¡adiós!, cuando les vemos'. Y luego: 'Me escriben muchas cartas a las que yo no contesto'. ¿Puedo estar ofendido contigo? (...) Por otra parte, en mi casa soy el cristo de los cinco sampedros: me niegan la mitad del pan; me niegan, padre y madre y sus hijos, como hijo de aquéllos, como hermano de éstos; les avergüenza el que haga versos; no quieren darme vestidos nuevos, y hasta a los pantalones viejos que tengo no les quieren poner remiendos, que amordacen rotos proclamadores de nalgas mías. Hoy mismo, hoy, me han escondido la llave del huerto para que pudiera entrar en él. Y yo he saltado a la torera la tapia, no la valla, y aquí, en este chiquero de abril, aquí, donde ha tenido el suyo “Perito en lunas” este estío, bajo esta higuera, que dilataban hasta sus pámpanos mi carne de acordeón semejante a una palmera degollada, aquí le escribo esto desesperado, desesperado.(...) Aquí, en mi huerto, en un chiquero, aguardo respuesta feliz suya, y pronto, o respuesta simplemente; aquí, pegado como un cartel a esta tapia, detrás, de la cual viven padres pobres, con tantos hijos y tan poca casa, que, para que los niños no vean los orígenes de su fabricación, el comienzo de sus hermanos, se salen al callejón a reanudarse las noches más empinadas. "(selección - texto de la carta incompleto)

Lorca le contestó así:

"Mi querido poeta:

No te he olvidado. Pero vivo mucho y la pluma de las cartas se me va de las manos. Me acuerdo mucho de ti porque sé que sufres con esas gentes puercas que te rodean y me apeno de ver tu fuerza vital y luminosa encerrada en el corral y dándose topetazos por las paredes.

Pero así aprendes. Así aprendes a superarte, en ese terrible aprendizaje que te está dando la vida. Tu libro está en el silencio, como todos los primeros libros, como mi primer libro que tanto encanto y tanta fuerza tenía. Escribe, lee, estudia. ¡Lucha! No seas vanidoso de tu obra. Tu libro es fuerte, tiene muchas cosas de interés y revela a los buenos ojos pasión de hombre, pero no tiene más cojones, como tú dices, que los de casi todos los poetas consagrados. Cálmate. Hoy se hace en España la más hermosa poesía de Europa. Pero, por otra parte, la gente es injusta. No se merece 'Perito en lunas' un silencio estúpido, no. Merece la atención y el estímulo y el amor de los buenos. Ése lo tienes y lo tendrás porque tienes la sangre de poeta y, hasta cuando en tu carta protestas, tienes en medio de cosas brutales (que me gustan) la ternura de tu luminoso y atormentado corazón.

Yo quisiera que pudieras superarte de la obsesión de esa obsesión de poeta incomprendido por otra obsesión más generosa política y poética. Escríbeme. Yo quiero hablar con algunos amigos para ver si se ocupan de 'Perito en lunas'.Los libros de versos, querido Miguel, caminan muy lentamente. Yo te comprendo perfectamente y te mando un abrazo mío fraternal lleno de cariño y de camaradería.

Federico."

En la respuesta a Lorca, un Miguel Hernández aún esperanzado le diría:

"Dispensa, Lorca, amigo, calorré de nacimiento, el que haya dejado, ¡tanta!, anchura de tiempo entre tu carta y ésta.  El dinero me ha faltado, el trabajo ocupado, abril, mayo, fútbol y mujer, agotado, distraído.(...) acudo a la invitación cordial que me hiciste a capote blanco de: «Escríbeme». Tanto aprendí aquí, que creo que hasta estoy aprendiendo a dejar de ser poeta. No puedo leer por no tener libros,-escribir por no leer, estudiar por no leer también, luchar porque mi enemigo es mi arma: mi poesía. ¿Que no sea vanidoso de mi obra? No es vanidad, amigo Federico Lorca: es orgullo malherido.(...) Mándame los libros y revistas que puedas." (selección - texto de la carta incompleto)

Al tiempo y ya sin respuesta, su desilusión se hace patente en una tercera carta:

"Querido Federico amigo:
Ya estoy en mi huerto escribiéndote con una paz de aceite derramado. Quiero que me digas lo más enseguida que puedas cómo va mi asunto. Interésate con toda tu buena voluntad por él, por mí. Ya sabes que espero lo que resulte con un ansia de perro hambrón. Les he dicho a mis padres que no pasen penas por nada del mundo: que pronto estará resuelto el problema trágico de nuestra existencia. Apenas he llegado y ya ha dicho mi madre que se ha muerto la mejor cabra de nuestro ganado: el perfil de cabra mejor recortado. Nos ha hecho las Pascuas: que se ha caído una gallina, la más overa, al pozo, agua quieta en un punto; que todo son penas…" (selección - texto de la carta incompleto)

Ya en 1935 le escribiría por última vez:

"Amigo Federico: 
Aún estoy esperando tu carta, aún no se me agotó la vena de la esperanza: todos los días bajo de la sierra en busca de ella que no llega. Te escribo en una situación penosísima: parado, ni pastor siquiera, con novia que no se conforma viéndome así, madre, padre, hermanas que tampoco, por nuestra pobreza, yo menos. Y no encuentro trabajo, y cada bocado que como es vigilado con el rabillo del ojo por todos, que me quieren a regañadientes. No sé, pero si sigo así un mes más me iré Dios sabe a donde en busca de un ganado y un mendrugo. Quiero que me digas. Federico amigo, algo, ¿no se estrenará El torero más valiente? Bueno, hombre. Será que no vale la pena, hice una tragedia para aliviar la mía. Dime, en cambio, que has visto algún amigo tuyo político influyente como me ofreciste, que has hallado algún rincón a mi medida. Moléstate un poco más por mí, hazme el favor. No te escribo más; esta es mi última carta; en ella me lo juego todo. No me queda más dinero para sellos." (selección - texto de la carta incompleto)

Aquel libro "Perito en lunas" fue prologado por Ramón Sije, uno de los pocos apoyos que Hernández tenía en Orihuela y a él le dedicó a su muerte uno de sus mejores poemas. "Elegía" que no me puedo resistir a presentar en labios de Serrat que en esta versión hace una introducción maravillosa con partes de otro poema de Hernández "Elegía de la novia" y que permite disculpar el directo . 



¿Qué hubiera dicho Lorca de este poema? Por desgracia, y a decir verdad no tuvo tampoco mucho
tiempo para poder pronunciarse. Si sabemos lo que dijo Pablo Neruda sobre el poeta murciano:

"Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!"

Ya en el pasado le dedicamos otras entradas a este gran poeta en este blog:
Miguel Hernández y el origen de "Las nanas de la cebolla"


Fuente: Los interesados en leer en extenso sobre esta relación epistolar entre ambos poetas y las cartas completas pueden hacerlo en la siguiente página: Link →

Las imágenes, de dominio público, están tomadas de Wikimedia Commons: Links→
https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Hern%C3%A1ndez#/media/File:Miguel_hernandez.jpg
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Federico_Garc%C3%ADa_Lorca#/media/File:Retrato_de_Federico_Garc%C3%ADa_Lorca.jpg

lunes, 12 de noviembre de 2018

El mal estilo de Hemingway para con Scott Fitzgerald



Hubo un tiempo en el que dos de los más grandes literatos del siglo XX, los pesos pesados de la denominada Generación Perdida: Francis Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway fueron grandes amigos y compartieron su mutua admiración y alguna que otra botella de champán francés. Después, con el tiempo y el descenso a los infiernos del autor de "El gran Gatsby", Hemingway le perdió todo el respeto a un atribulado Fitzgerald y lo criticaba abiertamente por vender su talento a Hollywood por cuatro cuartos, sin entender que los necesitara siempre con urgencia para pagar los tratamientos de Zelda, su enferma esposa, lo tildaba además de cobarde e inmaduro y llegó un momento en que incluso, con poquísima elegancia llegó a hablar mal de él hasta en sus relatos. 

     El suceso se dio en agosto de 1936, en la revista Squire, donde se publicó la versión original del relato corto "Las nieves del Kilimanjaro" en el que aparecía un pasaje en el que el narrador del cuento al describir a los ricos dice:

“Eran aburridos y bebían demasiado, o jugaban al backgammon. Se acordó del pobre Scott Fitzgerald y de su romántico, reverencial respeto por esas gentes; se acordó del comienzo de uno de sus relatos: ‘Los multimillonarios son diferentes de ti y de mí'. Y se acordó de algo que alguien le había dicho a Scott: sí, es que ellos tienen más dinero: por eso son diferentes. Pero eso a Scott no le hizo gracia. Creía que los millonarios formaban una raza especial, y cuando descubrió que no era así se sintió destrozado, tanto o más que con todo lo que le había hecho sentirse fatal. Él despreciaba a la gente que se quedaba hecha polvo. Que comprendieras una cosa no significaba que tuviera que gustarte. Se creía capaz de superar cualquier cosa porque nada podía afectarle si no le importaba."

Fitzgerald se sintió dolido con esta "puñaladita" pública de Don Ernesto y se decidió a escribirle la siguiente carta:

“Querido Ernest:
Por favor, no hables de mí en tus libros. Si a veces decido escribir de profundis, eso no significa que quiera que los amigos recen en voz alta sobre mi cadáver. Sin duda que tu intención fue buena, pero me costó una noche de insomnio. Y cuando incorpores el relato a un libro, ¿te molestaría quitar mi nombre? Es un bello relato, uno de los mejores que has escrito aunque eso del “pobre Scott Fitzgerald, etc.” más bien me lo haya estropeado.  Siempre tu amigo Scott.

P. S.: Los millonarios nunca me han fascinado, a menos que les adorne el mayor encanto o distinción”

La respuesta que Hemingway dio a esta carta se perdió, pero el propio Fitzgerald afirmaba que en ella Hemingway se mostraba dispuesto a retirar el nombre de Scott Fitzgerald del relato cuando fuera publicado en un libro. 

Cuando a finales de año aparecieron los mejores relatos de 1937 el cuento seguía sin modificar y cuando Hemingway envió a la editorial la primera versión del libro en que se recopilarían sus primeros cuarenta y nueve relatos cortos se limitó a sustituir "pobre Scott Fitzgerald" por "pobre Scott". Fitzgerald escribió al editor y le recordó: "No olvides que ha prometido eliminar mi nombre. Fue una perrería, y aun cualquiera que no fuera Ernest se la hubiera devuelto". En la publicación difinitiva de su recopilación de relatos de 1938 "Scott" fue sustituido ya para siempre por "Julián".

A pesar de todo, Fitzgerald siguió hablando en términos amistosos de Hemingway mientras que este alternaba los comentarios diplomáticos con las habituales críticas que incomprensiblemente continuaron incluso después de la muerte de Scott en 1940, a cuyo entierro, por cierto, no asistió. Poco antes, en una carta fechada en 1939, Hemingway tuvo un momento de lucidez al escribir:

"Siempre he tenido un estúpido e infantil sentimiento de superioridad ante Scott, como el de un chico duro y resistente que desprecia a otro, más delicado quizá, pero con talento" 

Nuestra página en Twitter:     https://twitter.com/PacoPizca

Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
https://www.pinterest.es/pin/139189444708929141/
https://www.pinterest.es/pin/512777107543916672/
https://www.pinterest.es/pin/57632070204541235/
https://www.pinterest.es/pin/859483910113273672/

jueves, 9 de agosto de 2018

Francis Scott Fitzgerald da consejos a su hija "Scottie"



Querido Bombón:

Estoy muy interesado en tus tareas. ¿Podrías darme un poco más de información acerca de tus lecturas en francés? Me alegra que estés contenta, pero no creo demasiado en la felicidad. Tampoco creo nunca en la desgracia. Esas son cosas que ves en un escenario o en una pantalla o en una hoja impresa, nunca te seceden a ti en la vida.

Todo lo que creo en la vida es en la recompensa por la virtud (de acuerdo a los talentos de uno) y en los castigos por no cumplir con tus tareas, que son doblemente despiadados. Si hay un libro así en la biblioteca del colegio, ¿podrías rogarle a la señora Tyson que te permita buscar un soneto de Shakespeare en el que aparece el verso: "Los lirios que se pudren huelen mucho peor que la mala hierba"?


Hoy no he tenido pensamientos, la vida parece consistir en pensar un cuento para Saturday Evening Post. Pienso en ti, y siempre con placer, pero si me llamas Pappy otra vez agarraré al Gato Blanco y lo aporrearé duro en el trasero, seis veces cada vez que seas impertinente. ¿Harás algo al respecto? Arreglaré la cuestión de tu cuota.

Ya termino, boba. Cosas de las cuales preocuparse:
Preocúpate por el coraje.
Preocúpate por la limpieza.
Preocúpate por la eficiencia.
Preocúpate por la equitación...
Cosas de las cuales no preocuparte:
No te preocupes por la opinión general.
No te preocupes por las muñecas.
No te preocupes por el pasado.
No te preocupes por el futuro.
No te preocupes por el crecimiento.
No te preocupes si alguien te saca ventaja.
No te preocupes por la victoria.
No te preocupes por la derrota excepto que se deba a tu culpa.
No te preocupes por los mosquitos.
No te preocupes por las moscas.
No te preocupes por los insectos en general.
No te preocupes por tus padres.
No te preocupes por los varones.
No te preocupes por las decepciones.
No te preocupes por los placeres.
No te preocupes por las satisfacciones.

Cosas en las cuales pensar:
¿Qué es lo que realmente estoy buscando?
Cuán bueno soy realmente en relación con mis contemporáneos en cuanto a:
El estudio.
¿De verdad entiendo a la gente y soy capaz de llevarme bien con ella?
¿Estoy intentando realmente hacer de mi cuerpo un instrumento útil o lo estoy ignorando?

Con todo amor.

8 de agosto de 1933

En la foto intermedia podemos ver al escritor Francis Scott Fitzgerald junto a su esposa Zelda y a la hija de ambos, Frances Scott (Scottie) Fitzgerald a quien va dirigida la carta anterior. Hace poco ,esta última ha publicado un libro donde se recogen las cartas recibidas de su padre, con quien mantenía una difícil relación, pero que según explica ella son escritos rebosantes de sabiduría y buenos consejos.

Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
https://www.pinterest.es/pin/98938523033906677/
https://www.pinterest.es/pin/395964992232867901/

martes, 24 de abril de 2018

Bertrand Russell y los "Idiotas"



"…Basta leer algo de su llamada filosofía para descubrir inmediatamente qué clase de idiota es usted. El otro día leí en un diario suizo alemán algo que evidentemente usted había dicho: ´Vivimos en una época que tiene tres revoluciones por delante: la lucha de la juventud contra la vejez; la lucha de la pobreza contra la riqueza y la lucha de la estupidez contra la inteligencia…´ (…) Le digo categóricamente que las tres revoluciones que lo inquietan no las tenemos por delante, sino que han caracterizado a todas las generaciones de todos los siglos"

Esa era la carta que un hombre común le escribió a Bertrand Russell en 1958. La respuesta del filósofo, matemático, activista social y Premio Nobel de Literatura en 1950 no se hizo esperar: 

"Estimado señor: 

Hay una categoría de idiotas que usted ha omitido mencionar. Es la categoría de quienes creen lo que leen en los diarios. Yo nunca hice la declaración que usted cita. 

Lo saluda atentamente, 

Bertrand Russell"

Esta entrada fue publicada en este blog por Celia Valdelomar en 2012 y es reeditada hoy para amoldarla a la nueva imagen del blog.

La imágen ha sido tomada de la siguiente página:
https://www.pinterest.es/pin/34276622162091956

martes, 17 de abril de 2018

Ingmar Bergman y los Premios



En estas dos cartas que presentamos a continuación, el director sueco Ingmar Bergman muestra su disgusto e incomodidad ante los premios , sean del tipo que sean; la primera está dirigida en 1960 a Lotte Eisner, fundadora de la Cinémathèque francesa, en relación al Festival de Cannes; la segunda, bastante más dura, y en el mismo año, a la Academia de Hollywood, cuando "Fresas salvajes" fue nominada a Mejor Película de Lengua No Inglesa, en vez de Mejor Película.

Carta 1.- A Lotte Eisner - Cinémathèque francaise

"Estimada Señora Eisner,
Siempre me alegra tener noticias de usted.
Por otro lado, nunca me gusta cuando alguien me habla sobre festivales y lamento especialmente que "El manantial de la doncella" vaya a proyectarse en el Festival de Cannes. Mucho me temo que, junto a Juegos de verano, es una de mis películas que más aprecio.
Me habría encantado hablar de la relación con el señor Sjöström, si no hubiera sido en Cannes. Pero odio ese mercado de carne y humillación mental."
En un festival uno pierde las esperanzas de ver el cine como arte.
Espero volver a tener noticias suyas pronto.
Con afectuosos saludos para el señor Langlois y usted."

Carta nº 2.- A la Academia de Hollywood

"Estimados señores,
Como Fresas salvajes no compite en los Oscar, creo que es un error nominar la película y por lo tanto deseo devolver el certificado de nominación.
He descubierto que la de los Oscar es una de las instituciones más humillantes del arte del cine, por lo que les pido quedar libre del interés de su jurado en el futuro.
Atentamente"

Esta entrada fue publicada originalmente por Celia Valdelomar en 2012 y se reeditada para adaptarla al nuevo formato de la página.

La imagen ha sido tomada de la siguiente página:
https://www.pinterest.es/pin/850195235879238138/

miércoles, 7 de febrero de 2018

Buñuel y Dali contra Juan Ramón Jiménez



No cabe duda de que a Luis Buñuel y Salvador Dalí, no les gustó para nada el "Platero y yo" (1914) de Juan Ramón Jiménez, al que habían conocido en la Residencia de Estudiantes madrileña. En aquellos locos años 20, Buñuel y Dalí eran dos verdaderos transgresores y aquel "Platero y yo"  les resultaba demasiado melifluo, así que en 1928, ambos artistas se decidieron a enviar una carta a la revista parisina "Cahiers d'Art" en la que se pronunciaban -desinteresadamente- muy críticos con la obra en general de Juan Ramón Jiménez y en particular con "Platero y Yo". La carta reza así:

Sr. don Juan Ramón Jiménez

Nuestro distinguido amigo:

Nos creemos en el deber de decirle -sí, desinteresadamente- que su obra nos repugna profundamente, por inmoral, por histérica, por cadavérica, por arbitraria. Especialmente: ¡¡Merde!! para su "Platero y yo", para su fácil y malintencionado "Platero y yo", el burro menos burro, el burro más odioso con que hemos tropezado.

Y para Vd., para su funesta actuación también:

¡¡¡¡Mierda!!!!

Sinceramente:

Luis Buñuel - Salvador Dalí

Cualquiera sabe la cara que pondría Juan Ramón Jiménez después de aquella andanada. Cuando ganó el Nóbel de literatura en 1956 lo hizo por el conjunto de su obra, pero se citaba muy especialmente "Platero y yo". Buñuel y Dalí filmarían un año después "Un perro andaluz" en la que curiosamente aparecen un par de burros en descomposición sobre unos pianos ¿Platero? Hay quien dice que esa imagen se inspira en la manía de Pepin Bello, amigo de ambos, de ir a los barrancos a las afueras de su pueblo para ver los cadáveres de los burros en descomposición. Cualquier cosa que pareciera contravenir la realidad, lo establecido, lo convencional les valía y atacar al establishment cultural, personificado en Falla o Juan Ramón Jiménez formaba parte del asalto al castillo. Sobre la carta contaba Salvador Dali


"En aquel momento queríamos mandar, para crear una especie de subversión moral, una carta a la persona más prestigiosa de España, únicamente para provocar una reacción y que la gente dijera: ¿Por qué lo han hecho?, y tal y cual. Entonces habíamos escogido dos o tres, y habíamos pensado en Falla, que tenía un gran prestigio, para decirle que era un hijo de puta, etc.: lo más que se puede decir; los pusimos en un sombrero (los nombres), y salió Juan Ramón Jiménez. Justamente acabábamos de visitar a Juan Ramón el día anterior, que nos había recibido sentimentalmente: "A ver, esa juventud maravillosa...", y dijo haber encontrado unos chicos magníficos en nuestro grupo. Entonces, sale en el sombrero y escribimos la carta, que era una carta terrible contra Platero, que el asno de Platero era un asno podrido, aquello de las estrellas era un sentimentalismo...; además, es verdad, a mí nunca me ha gustado Juan Ramón Jiménez, encuentro que es un poeta pésimo. En aquel momento de echar la carta, Buñuel tuvo una duda, pero la echó, la echamos, y al día siguiente Juan Ramón estuvo enfermo, diciendo: "No comprendo, un día antes recibo a estos chicos; me parecen... Y al día siguiente me insultan de la manera más grosera...".

¿Recuerdan el inicio de "Platero y yo"?

"Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: '¿Platero?', y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal... Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel... Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra... Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo: - Tiene acero... Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo"


Fuente: http://olahjl.blogspot.com.es/2006/01/contra-juan-ramn.html

Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
01.- https://www.pinterest.es/pin/103371753920095871/
02.- https://www.pinterest.es/pin/234116880599886642/
03.- https://www.pinterest.es/pin/653584964645794508/

jueves, 11 de enero de 2018

Beethoven y su "Amada inmortal"



Después de ver al gran actor, recientemente premiado con un Globo de Oro, Gary Oldman (arriba en la foto) dar vida a Beethoven en la interesante película "La amada inmortal" (1994 - Bernard Rose), uno no puede dejar de sentir interés por leer de nuevo sobre aquella famosa carta escrita por Beethoven a su "Amada inmortal", y saber un poco más sobre la persona que podría haberla inspirado. La película es sumamente interesante a pesar de las licencias que se toma con la vida del compositor y la actuación de Gary Oldman es simplemente soberbia, pero retomando el tema de la carta, encontrada póstumamente en su despacho junto al revelador Testamento de Heigilenstadt. Beethoven tenía una letra más bien grande y la carta, con entradas en varías fechas le ocupó un total de diez páginas escritas a lápiz y la que dio como título: "An die unsterbliche geliebte" (A la amada in­mortal). La carta decía asi:

"6 de julio, por la mañana.
¡Mi ángel, mi otro yo, todo mi mundo! Sólo unas pocas palabras en el día de hoy, escritas a lápiz (escritas con el tuyo). Mi futuro no quedará fijado hasta mañana. ¡Qué frívolo derroche de tiempo! ¿Por qué esta pena profunda cuando es la necesidad quien ordena? ¿Puede nuestro amor subsistir sin sacrificio, sin anhelarlo todo? ¿Puede ayudar a nuestro amor el que tu arte no sea en­teramente mío, el que yo no sea totalmente tuyo? Dirige tus ojos a la hermosa naturaleza y no dejes que tu men­te sea perturbada por el destino. El amor lo requiere todo, y es muy justo que así sea: así soy yo contigo, así eres tú conmigo; sólo que tú olvidas fácilmente que debo vivir para mí y para ti. Si estábamos completamen­te unidos, tú no deberías sentir esta tristeza en mayor medida que yo. Mi jornada ha sido terrible. No llegué aquí hasta las 4 de la mañana de ayer a causa de los ca­ballos. El cochero eligió otra ruta ¡pero qué terrible ca­mino el escogido! En la última etapa me advirtió que no debería viajar de noche, y me previno de parar junto a los árboles; pero esto sólo contribuyó a exacerbarme, y me equivoqué; a causa del mal estado de la ruta, una vía execrable y tortuosa, el carruaje se averió. Sin el postillón que tenía junto a mí, hubiera quedado abando­nado en el camino. El príncipe Esterhazy, que viajaba por otro camino con ocho caballos, tuvo el mismo acci­dente que yo había tenido con cuatro. Sin embargo, siento ahora un extraño placer, como me ocurre siem­pre después de haber vencido una nueva dificultad. Pronto volveremos a encontrarnos. No puedo comuni­carte hoy las observaciones que me he estado haciendo acerca de los pasados días de mi vida. Si no hubieran estado tan cerca uno del otro nuestros corazones, creo que nunca me hubiera planteado estas cosas. Mi cora­zón está lleno de cientos de cosas que he de decirte. ¡Ay, hay momentos en que consigo encontrar ese lenguaje! ¡Alégrate! Continúas siendo mi única verdad, mi único amor, todo mi yo como yo lo soy para ti. Y así para siempre; debemos dejar que los dioses nos envíen lo que debe ser y lo que será. Fielmente tuyo, Ludwig.

6 de julio, lunes, por la tarde
¡Estás sufriendo, queridísima mía! Acabo de darme cuenta de que estas cartas deben darse al correo muy temprano. Los lunes y los jueves son los únicos días en los que el carruaje del correo va desde aquí hasta K. ¡Estás sufriendo tanto! ¡Ah!, donde yo estoy, allá estás tú conmigo; conmigo y contigo, habré de encontrar los me­dios para vivir contigo. ¡Qué vida! ¡Así!, sin ti, perseguido por la amabilidad de las gentes aquí y allá, mientras que lo que yo deseo no es nada más que lo que realmente merezco -la humildad del hombre hacia los hombres, todo esto me duele-y cuando me consi­dero en contacto con el universo, ¿qué es lo que soy, quién soy y quién es aquel capaz de ser llamado el más grande? ¡Y nuevamente vuelve aquí a encontrarse el elemento divino de lo humano! Lloro al pensar que sólo el sábado, con suerte, recibirás mis primeras palabras. Por mucho que tú me ames, mi amor por ti es más ar­diente, pero que ello no haya de alejarte de mí. ¡Buenas noches! Como un inválido recién llegado a las benéficas aguas termales, debo ir a descansar. ¡Ay, Dios! ¡Tan cer­ca! ¡Tan lejos! ¿No es nuestro amor una estructura real­mente celeste, firme como la cúpula del cielo?

Buenos días, en la mañana del 7 de julio.
Antes de levantarme, mis pensamientos volaron ha­cia ti, inmortal bienamada; en ciertos momentos eran dulces, en otros dolorosos, aguardando la respuesta del destino y confiando en que los hados nos escuchen. No puedo seguir viviendo permanentemente sin ti, de nin­guna manera; he decidido recorrer la distancia que nos separa para volar a tus brazos, sentirme realmente en el hogar junto a ti y enviar mi alma envuelta en tu cariño a los dominios del espíritu. ¡Sí, pase lo que pase, así debe ser! Debes tenerme afecto, más aún sabiendo cuan grande es mi amor hacia ti. ¡Nunca podrá otra mujer poseer mi corazón, nunca, nunca! ¡Oh, Dios! ¿Por qué debe uno alejarse de aquello que tan profundamente ama? La vida que llevo en Viena es miserable. Tu amor me hace el más feliz y al mismo tiempo el más infeliz de los hombres. A mis años, necesito cierta uniformidad, cierta igualdad en el camino de mi vida; ¿puede darse esto en nuestra mutua situación? Ángel mío, acabo de saber que el carruaje del correo parte diariamente y debo terminar para que cuanto antes puedas recibir esta carta. ¡Sé sencilla! Sólo a través de una tranquila con­templación de nuestra existencia podremos conseguir nuestro objetivo de vivir juntos. ¡Sé sencilla! ¡Ámame! ¡Ámame hoy, ámame ayer! ¡Después de ti, de ti, de ti, mi vida, todo mi ser vive un anhelo cargado de lágrimas! Adiós. ¡Oh, continúa amándome!, y nunca dudes de que haya un corazón más fiel al tuyo que el mío. Tu bienamado, Ludwig. Siempre tuyo. Siempre mía. Siempre el uno del otro".

Josephine von Brunsvik
Durante mucho tiempo los estudiosos de la vida de Beethoven señalaron a Therese von Brunsvik como la destinanataria de estas palabras, Los estudios de Siegmund Kaznelson pretender hacer incuestionable su afirmación de que la "amada inmortal" no era otra que la hermana de la anterior, Josephine Brunsvik, con quien cruzó otras cartas de tono apasionado y estilo similar a esta que nos ocupa. Su ya mencionada hermana Therese estaba convencida de que Josephine era "La amada inmortal" y así lo reseñaba en sus diarios. Pero no faltará quien diga que fue Antoine Birkenstock con la que Beeethoven trabó un solida amistad y la única que en 1812 estuvo en la misma casa de Karlsbad en la que después se alojaría el compositor. Además parece que la obra "An die Geliebte" (A la amada) fue escrito por Beethoven pensando en ella. Para otros bien pudo ser Giulietta Guicciardi (a la que dedicó la Sonata Claro de Luna) y a la que Beethoven nunca olvidó, o su alumna y luego gran intérprete de piano Dortohea Graumman. Por no hablar de Anna Marie Niczky, otra excelente pianista a la que Beethoven dedicó algunas obras. Para otros sería Amalie Sebald, una cantante berlinesa con la que Beethoven mantuvo correspondencia, aunque de un tono más amigable y menos apasionado que esta de "La amada inmortal". Hay quien habló también de Therese Malfati, con la que puede que Beethoven alguna vez tuviera esperanzas de casarse, pero parece que a lo más que llegó la relación fue a inspirarle a Beethoven la bagatela de todos conocidas como "Para Elisa", un nombre que deviene de un error del copista de la partitura original, en la que Beethoven con su pesima caligrafía había escrito "Para Therese"

Y aun otros hablarían de Henriette Sontag, Amalie Sebald, Rahel Levin, Karoline Unger o Christiane Lichnowsky... pero decidido hoy en ponerle cara a "La amada inmortal" intentaré seguir la corriente principal y os dejo el retrato de Josephine von Brunsvik

Os dejo un trocito de la película en la que se ven ya los problemas auditivos de Beethoven:


Y el tema que posiblemente Beethoven dedico a su amada "An die geliebte"




Fuente: http://eljineteinsomne2.blogspot.com.es/2008/04/quien-fue-la-inmortal-de-beethoven.html

Las imagenes han sido tomadas de la siguientes páginas:
01.- https://www.pinterest.es/pin/319051954822767835/
02.- https://www.pinterest.es/pin/296956169170658239/
03.- https://www.pinterest.es/pin/155796468330982238/

sábado, 11 de marzo de 2017

Mozart y la muerte.--



La muerte visitó a Mozart mucho antes de lo que todos hubiéramos deseado. Falleció con tan solo 35 años, y a pesar de dejarnos una ingente cantidad de música maravillosa, nunca sabremos las delicias que quedaron en su cabeza. En su último año de vida compuso, en condiciones muy difíciles "La flauta mágica" y casi terminó su "Réquiem". ¿Qué habría venido después? Recién cumplidos los treinta años es difícil pensar en la parca, pero con esa edad, cuatro años antes de su fallecimiento, Mozart, precoz para todo, escribía a su padre Leopold la siguiente carta en la que ya mostraba su parecer acerca de la muerte, a la que tildaba curiosamente como "la mejor amiga del hombre":

“Acabo de conocer una noticia que me abruma, y tanto más cuanto tenía razones para suponer, tras vuestra última carta, que gracias a Dios os encontrabais muy bien. Acabo de saber que estáis bastante enfermo. No tengo necesidad de deciros con qué ardiente deseo aguardo noticias vuestras que me consuelen; y cuento con ello, aunque sea mi costumbre imaginar lo peor en cualquier circunstancia. Puesto que la muerte, bien mirado, es el verdadero objetivo final de nuestra vida, me he familiarizado tanto, desde hace algunos años, con esa verdadera y mejor amiga del hombre que su imagen no sólo nada tiene ya de terrorífica para mí, sino que es incluso, por el contrario, apaciguante y consoladora. Y agradezco a Dios que me haya concedido la felicidad de tener la ocasión –ya me comprendéis- de aprender a conocerla como clave de nuestra verdadera felicidad. Nunca me acuesto sin pensar que, tal vez, por joven que sea, al día siguiente no existiré ya. Y sin embargo no hay nadie, entre todos los que me conocen, que pueda decir que soy triste o pesaroso en mi conversación. Doy gracias a Dios todos los días por esta felicidad, y la deseo de todo corazón a cada uno de mis semejantes… deseo, mientras escribo esto, que os encontréis mejor, y lo espero; sin embargo, si, contra todo lo previsto, no estuvierais mejor, os ruego entonces que no me ocultéis, sino que me escribáis o hagáis que me escriban la pura verdad, para que pueda estar en vuestros brazos en cuanto sea humanamente posible. Os conjuro a ello, por todo lo que nos es sagrado.” (Viena 4 de abril de 1787).

En el vídeo podemos ver a Herbert von Karajan dirigiendo el Requiem K626 de Mozart - "Confutatis - Lacrimosa":



La imagen ha sido tomada de la siguiente página:
https://es.pinterest.com/pin/512988213791553011/

jueves, 2 de febrero de 2017

Fragmentos de cartas de Ernest Hemingway




“Uno siempre debe medirse a golpes con los mejores y medirse todo el tiempo. Stendhal, Balzac, Turguéniev. Si Tolstoi viviera, le diría: “Eh, viejo, ¿qué tal si nos ponemos los guantes tú y yo, sólo para probar?” Me mataría con su gancho izquierdo, pero llegaría orgulloso hasta el round número quince.”
Carta a John Dos Passos, 1931

“Algunas veces imagino que escribir una novela es como salir a pescar en alta mar. En la jornada de una vida, Flaubert pescó un pescado grande llamado Emma Bovary, un pescado mediano llamado La Educacion Sentimental, y un neumático viejo llamado Salambó. Tolstoi pescó el pescado más grande de todos los tiempos. Melvin pensó que había atrapado una ballena. Cuando voy a pescar pienso en eso y luego comienzo a escribir una novela...”
Carta a Maxwell Perkins, 1940

“Un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que hacer, Scott.”
Carta a Scott Fitzgerald, 1929

“Detesto a todos esos escritores de Nueva York. A todos menos a ti, Scotty, y eso es raro, porque tú eres el epítome de un escritor de Nueva York. Un par de Martinis y te conviertes en una bailarina histérica.”
Carta a Scott Fitzgerald, 1926

“Siempre que las cosas salían mal y estaba atorado con una frase, mi mente viajaba a Michigan, buscaba un arroyo y pescaba un par de truchas. No hay nada como una trucha saltando sobre el agua, mostrando sus brillantes escamas y refulgiendo al sol. No pude evitar pensar que hubiera pasado si esa trucha hubiera escrito Guerra y Paz.”
Carta a Alfred Rice, 1955

“Se llama Juanito. Cada domingo por la tarde sale al ruedo con ese percudido traje de luces que le heredó su padre. Su madre remendó la rasgadura del traje en las costillas: la herida que había matado a su padre. Todos esos novelistas de Nueva York no tienen idea de lo que es enfrentar un toro. Vi a Juanito caer una tarde en Pamplona: el chorro de sangre que brilla al sol y cae y es absorbido por la arena.”
Carta a Gertrude Stein, 1955

“Acá en Kansas la gente es muy extraña, pero no te preocupes por mí, mamá. Siento que estoy llamado a algo grande. Estoy seguro de que el mundo me recordará por mi poesía.”
Carta a Grace Hall Hemingway, 1917

“Le mostré mis poemas a Ezra Pound. Dijo que yo era un gran cuentista.”
Carta a Gertrude Stein, 1920

“El otro día fui a la ferretería a comprar un par de tuercas flotantes para reparar mi bote. No sabía la diferencia entre una tuerca flotante y una cautiva, ¿la sabías tú? Una tuerca flotante se caracteriza por tener movimiento radial, lateral, o ambos. Una tuerca cautiva se fija de manera permanente y es resistente al barrido. Esto yo no lo sabía, me lo explicó el ferretero, un hombre sencillo, no como esos escritores de Nueva York. Pienso que así deben ser las frases que usamos en nuestros libros. Debemos comprender su uso y su fin. La frase debe resistir a la memoria cuando es importante, o, por el contrario, debe ser flexible para manejar transiciones. La frase verdadera es todo esto al mismo tiempo… Guerra y Paz es el mejor libro que conozco, Scott, imagínate qué libro habría sido si lo hubiera escrito el ferretero.”
Carta a Scott Fitzgerald, 1925.

“Tienes que conocer a Fidel, es un buen muchacho aunque nunca trae un quinto y tengo que pagar sus bebidas. Temo que un día se meta en problemas. Parece un debilucho”
Carta a Spencer Tracy, 1953

“Nena, me dices que con esta pierna maltrecha no te sirvo de mucho, pero si puedo cargar a un soldado italiano durante cincuenta metros por supuesto que puedo cargar a una enfermerita alemana hasta el camastro. Tú yo no tenemos la culpa de esta guerra, pero no veo por qué no sacarle provecho. Te esperaré toda la noche, a un lado de la barraca.”
Carta a Agnes Von Kurowsky, 1918

“Quiero mi puto dinero y lo quiero ya”
Carta a Charles Scribner´s, 1931

“Flaubert, era un genio; su prosa me da escalofríos. No me gustaría encontrármelo en una noche fría de París, acechando detrás de un callejón”
Carta a Erskine Caldwell, 1931

“Oye, viejo, tú y yo deberíamos jugar a las vencidas un día de estos. A menos que tengas miedo, claro.”
Carta a William Faulkner, 1932

“Franquistas, nazis, fachas. No le veo salida a este siglo. Pero entonces entramos a París, y los malditos franceses seguían ahí, sentados muy orondos en sus cafés, fumando sus cigarritos y comiendo sus baguettes.”
Carta a John Steinbeck, 1945

“Nena, no me acuses de veleidoso. Te amo como no he amado a ninguna otra mujer.”
Carta a su cuarta esposa Mary Welsh, 1945

“Esta es la jodida mejor prosa que he podido lograr en mi vida.”
Nota al margen del borrador del discurso de aceptación del Premio Nóbel, 1954


Esta selección de fragmentos fue publicada originalmente por Celía Valdelomar en nuestra página de facebook.


La imagen ha sido tomada de la siguiente página: 

martes, 31 de enero de 2017

Vincent Van Gogh nos habla de su "Terraza de café por la noche" (1888)




Además de la correspondencia que Van Gogh mantenía regularmente con su hermano Theo, también escribió cartas a sus hermanas. En un fragmento de una de ellas, parece contar como estaba pintando una de sus obras más conocidas "Terreza de café por la noche" y el reto que para el suponía intentar pintar la noche sin utilizar el negro. Las cartas de Van Gogh siempre son sencillas y apasionadas cuando explica su arte, logrando el maravilloso efecto de que aquel cuadro al que se refieren termine gustándonos aún más. Dejemos hablar a Van Gogh en esta carta a su hermana de 1888:

“Ahora ya hace unos días que empecé esta carta, la había interrumpido por mi trabajo en una nueva pintura que representa el exterior de un café por la noche. En la terraza hay pequeñas figuras de gente bebiendo. Una linterna de color amarillo inmenso ilumina la terraza, la fachada, la acera e incluso arroja luz sobre los adoquines de la calle que tienen un tono violeta rosado. Las fachadas de las casas, como un camino desapareciendo debajo de un cielo azul tachonado de estrellas, son de color azul oscuro o violeta con un árbol verde.

Aquí tienes un cuadro nocturno sin negro, sin nada más que hermoso azul y violeta y verde, y en este entorno la zona iluminada con colores amarillos pálidos azufres y verde limón. Me divierte enormemente pintar la noche justo en el lugar.

Normalmente, uno dibuja y pinta la pintura durante el día después a partir de un boceto. Pero me gusta pintar lo inmediato. Es cierto que en la oscuridad puedo tener un color azul por un verde, un lila azul para un color lila rosado, ya que es difícil distinguir la calidad del tono. Pero es la única manera de escapar de nuestra noche convencional con mala luz blanquecina pálido, mientras que incluso una simple vela ya nos proporciona el más rico de los amarillos y naranjas”.

Con el tiempo Van Gogh nos regaló sensacionales cuadros con cielos estrellados, pero el primero en el que utilizó este motivo, fue en esta obra, pintada en septiembre de 1888. El cuadro en cuestión, un óleo de medianas proporciones (81 cm × 65.5 cm), se expone en el Museo Kröller-Müller, (Otterlo) Holanda. La obra se conoce también como: "Terraza del café de la Place du Forum en Arlés por la noche". Hoy el Café se llama "Café Van Gogh" y es una verdadera atracción turística tal y como pueden ver más abajo:




Las fotos están tomadas de las siguientes páginas:
1.- https://es.wikipedia.org/wiki/Terraza_de_cafe
2.- https://es.pinterest.com/pin/492510909219264809/

jueves, 12 de enero de 2017

La carta de despedida de Kurt Cobain



Para Boddah

Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo rock'n'roll. Me siento increíblemente culpable. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del público, a mí no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury, a quien parecía encantarle que el público le amase y le adorase. Lo cual admiro y envidio muchísimo. De hecho, no los puedo engañar, a ninguno de ustedes. Simplemente no sería justo ni para mí. Simular que lo estoy pasando 100% bien sería el peor crimen que me pudiese imaginar.

A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario. . Lo he intentado todo para que eso no ocurriese. (Y sigo intentándolo, créeme señor, pero no es suficiente) Soy consciente de que yo, nosotros, hemos influido y gustado a mucha gente. Debo ser uno de aquellos narcisistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño.

En nuestras tres últimas giras he apreciado mucho más a toda la gente que he conocido personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico piscis triste, sensible, insatisfecho. ¡Dios mío!, ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho cómo había sido yo. Llena de amor y alegría, confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo.

Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general...Sólo porque parece que a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva. ¡Comprensiva! sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por vuestras cartas y vuestro interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión, y recuerden que es mejor quemarse que apagarse lentamente.
Paz, amor y comprensión.
Kurt Cobain.

Frances y Courtney, estaré en su altar. Por favor, Courtney, sigue adelante por Frances, por su vida que será mucho más feliz sin mí. ¡Las quiero, Las quiero!


Esta es la carta, sin fechar, que Kurt Cobain, el cantante y guitarrista del grupo grunge Nirvana dejó antes de quitarse la vida en 1994. Sus últimos años fueron una lucha constante contra la enfermedad, la heroína y la depresión. Nunca supo llevar bien la fama y la presión que esta supone y finalmente decidió tomar un atajo y se pegó un tiro en la cabeza con una escopeta. Tenía tan solo 27 años y entró de lleno en el selecto Grupo 27, ese que acoge a las grandes estrellas de la música que murieron trágicamente a esa corta edad. En la foto que abre el artículo lo vemos imitando la portada del famoso álbum de Nirvana "Nevermind" (1991) en el que un bebe buceaba en una piscina atraído por un billete de un dolar y al que pertenece su tema "Smells like teen spirits" que os dejamos a continuación:









La carta fue incluída originalmente en nuestra página de facebook  por Celia Valdelomar Codejón.

Las imagenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
1.- https://es.pinterest.com/pin/507780926716205935/

jueves, 8 de diciembre de 2016

El día que Emilio Salgari se hizo el Harakiri





“Vencido por las penas de todo tipo, reducido a la miseria a pesar de la enorme masa de trabajo, con la esposa loca en el hospital, a la que no puedo pagar la pensión, me mato. Cuento con millones de admiradores en cada parte de Europa y también en América. Les ruego, señores directores, abrir una suscripción para sacar de la miseria a mis cuatro hijos y poder pasar la pensión a mi esposa hasta que esté en el hospital. Con mi nombre debía esperarme otra fortuna y otra suerte”. 

Esas eran las tristes palabras con las que Emilio Salgari, en el momento de quitarse la vida de forma horrible en abril de 1911, pedía ayuda para su familia a los periódicos de Torino a través de una nota póstuma. Un final incomprensible para un escritor de tan solo 48 años, que era aplaudido por millares de lectores y que había dado a luz 84 novelas e incontables relatos cortos. Y es que antes de que Jack Sparrow se adueñara de las aventuras de piratas en el Caribe, hubo un tiempo en el que los niños jugaban a ser "El Corsario Negro", un personaje creado por este prolífico escritor, o a ser Sandokan, su personaje más famoso y también conocido como "El Tigre de Mompracem". Uno y otro son solo dos de los personajes icónicos de un escritor que gozó en vida de un gran éxito de ventas y que lograba que algunas de sus obras tuvieran tiradas de hasta cien mil ejemplares, resultando el primer escritor europeo en alcanzar tales cotas. A pesar de ello y de escribir incansablemente una obra tras otra parece que los contratos con sus editores no eran todo lo generosos que debieran para con su persona de modo que sus finanzas nunca fueron desahogadas. De carácter más bien depresivo, la bajada a los infiernos de Salgari  llegó con la enfermedad mental de su esposa para la que no tuvo los suficientes recursos para procurarle una clínica privada y tuvo que conformarse con internarla en un manicomio público. Con su débil carácter y al verse sin dinero, acosado por las deudas, con cuatro hijos, harto de escribir éxitos para enriquecer a otros y con su mujer loca, decidió acabar con su vida, tal como lo había hecho su padre y después lo harían dos de sus hijos, corroborando aquella idea de que el suicidio de uno mismo es la peor herencia que se le puede dejar a nuestros seres queridos. Emilio Salgari, que tantas historias escribió ambientadas en oriente, decidió llevar a cabo su suicidio de una manera singular y puede que simbólica, ya que murió desangrado, de la misma forma que se había sentido en vida en su labor de escritor por el parasitismo de los editores con los que trabajó. Así decidió poner fin a su vida de forma ritual y con un yatagan, -un sable como el que utilizaba Sandokan- se abrió el vientre de forma análoga a como lo hacen en Japón, acción que se conoce allí como "Seppuku"  y más en occidente como "Harakiri", solo que Salgarí lo complicaría un poco más, y no teniendo quien le diera el golpe de gracia, el mismo se cortaría además el cuello. Cuando encontraron su cadáver llevaba tres cartas de suicidio, la primera es la que hemos dejado al inicio de la entrada dirigida a los diarios de Torino, y a continuación dejamos la que escribió a sus hijos y la que remitió a sus editores.

A sus hijos:

“Mis queridos hijos: soy un vencido. La locura de su madre me ha destrozado el corazón y todas las energías. Espero que los millones de admiradores míos, que por tantos años divertí e instruí, se ocupen de ustedes. No les dejo más que 150 liras, más un crédito de 600 liras… Entiérrenme por caridad como alguien completamente arruinado. Los besa a todos con el corazón sangrante su desgraciado padre Emilio Salgari”

Y la última que va para sus editores: 

“A ustedes que se han enriquecido con mi piel, manteniendo a mí y a mi familia en una continua semimiseria o aún peor, les pido solamente que por compensación de las ganancias que les di os ocupéis en los gastos de mis funerales. Los saludo rompiendo la pluma. Emilio Salgari”


La imagen ha sido tomada de la siguiente página:
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Emilio_Salgari

domingo, 4 de diciembre de 2016

Carta de Albert Camus a su profesor tras ganar el Nobel de Literatura



Albert Camus, el autor de novelas como "El extranjero", "La peste" o interesantes ensayos como "El mito de Sísifo" era hijo de unos colonos franceses en Argelia, lo que se conocía entonces como "pieds noir" y muy pronto, cuando solo tenía un año, quedó huérfano de su padre que falleció a consecuencia de las heridas recibidas como soldado en la batalla del Marne durante la Primera Guerra Mundial. Su madre, argelina pero de orígenes españoles, era analfabeta y casi sorda. Su infancia tuvo como escenario uno de los barrios más pobres de Argel y en su vivienda brillaban por su ausencia los libros, de modo que sus primeros años no fueron, lo que se dice fáciles, para un niño con sus inquietudes A pesar de ello fue un buen estudiante y era alentado por sus profesores, sobre todo por uno, el Sr. Louis Germain que termina por convertirse en una figura central en su vida, puede que incluso en una especie de sustituto simbólico del padre que no pudo conocer. Con estos antecedentes se entenderá mejor la maravillosa carta que Camus escribe a su querido profesor después de ganar el Premio Nobel de literatura en 1957 según sentenciaba la Academia Sueca: "Por su importante producción literaria, que con una seriedad clarividente ilumina los problemas de la consciencia humana en nuestra época":

"Querido señor Germain:

Esperé a que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. 

Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. 

Louis Germain
No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continuarán siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.

Lo abrazo con todas mis fuerzas.

                                                                                                                                        París, 19 de noviembre de 1957."


Había una frase de Camus en su libro "La Peste" que decía: "Hay una cosa que se desea siempre y se obtiene a veces: la ternura humana". No cabe duda de la ternura de Camus para con su profesor, de su humildad, de su gran calidad como ser humano. Y ahora, uno no puede evitar acordarse de aquellos profesores que fueron importantes en aquella infancia que parece tan lejana y por momentos tan cercana.


Las fotografías han sido tomadas de las siguientes páginas:

domingo, 30 de octubre de 2016

Carta de Don Quijote a Dulcinea del Toboso



Soberana y alta señora: 

El herido de punta de ausencia y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Si tu fermosura me desprecia, si tu valor no es en mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento, maguer que yo sea asaz de sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que, además de ser fuerte, es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará entera relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía!, del modo que por tu causa quedo: si gustares de socorrerme, tuyo soy; y si no, haz lo que te viniere en gusto, que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad y a mi deseo. 

Tuyo hasta la muerte,

El Caballero de la Triste Figura


La carta, como no podía ser de otra manera, pertenece al "Don Quijote de la Mancha" de Miguel de Cervantes, concretamente al capítulo XXV de la primera parte. No se pueden dar referencias sobre el autor del dibujo que encabeza la entrada aunque parece ser una imagen que representa a Fiodor Chaliapin, un famoso interprete de opera ruso de principios del siglo pasado, que encarnó al caballero de la triste figura en el "Don Quijote" de Jules Massenet  (1910).

La imagen ha sido tomada de la siguiente página:
http://desdeelnibelheim2.blogspot.com.es/2011/12/el-quijote-evanescente-de-massenet.html

miércoles, 19 de octubre de 2016

Las cartas de suicidio de Virginia Woolf



28 de Marzo de 1941

Queridísimo, 


     Estoy segura de que me estoy volviendo loca de nuevo. Siento que no podemos superar otro de aquellos terribles tiempos. Y no voy a recuperarme esta vez. Empiezo a oír voces y no me puedo concentrar. por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor. Tú me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en cada aspecto todo lo que se podría ser. No creo que otras dos personas hayan sido más felices hasta el momento en que sobrevino esta terrible enfermedad. Ya no puedo enfrentarla. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mi podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte... que todo el mundo lo sabe. Si alguien hubiera podido salvarme, habrías sido tú. En mi no queda nada más que la certidumbre de tu bondad. no puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo. 
    No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.

V.

Esta fue la carta que dejó a su marido en un sobre azul en la mesa del salón, a su lado había otra carta dirigida a su hermana Vanessa, en la que se expresaba en los siguientes términos:

Queridísima:
    No puedes imaginar cuánto me gustó tu carta. pero creo que he ido demasiado lejos esta vez como para volver nuevamente. Ahora tengo la certeza de que me estoy volviendo loca de nuevo. Es tal y como fue la primera vez, siempre estoy oyendo voces, y sé que no habré de superarlo ahora.
    Todo lo que quiero decir es que Leonard ha sido asombrosamente bueno, cada día, siempre; no puedo imaginarme que alguien haya podido hacer más por mí de lo que él ha hecho. Hemos sido perfectamente felices hasta las últimas semanas, cuando este horror comenzó. ¿Le harás saber esto? Siento que él tiene tanto por hacer que seguirá mejor sin mí, y tú lo ayudarás.
    Ya casi no puedo pensar claramente. Si pudiera te diría lo que tú y los niños han significado para mí. Creo que lo sabes.
     He luchado, pero ya no puedo más.


Después de escribir estas dolorosas cartas, como son todas las de suicidio, me la imagino caminando con su abrigo hacia el rio Ouse, cercano a su casa y ya junto a él, llenar sus bolsillos de piedras, dejar su bastón junto a la orilla, que sería lo único que encontraría su marido cuando salió a buscarla, para a continuación adentrarse poco a poco en las aguas y sin solución, desaparecer en ellas. Su cuerpo no sería encontrado hasta veinte días después por unos chiquillos que paseaban con sus bicicletas junto al río y que en un principio la confundieron con un tronco flotando. La policía anotó que su reloj se había parado a las 11'45 horas. Su doliente esposo, al que tanto intentó atenuar el golpe la escritora, enterró sus cenizas bajo un árbol. Virginia Woolf dijo en alguna ocasión: "La vida es sueño, es la realidad la que nos mata". Supongo que aquella realidad que se mostraba a sus ojos en plena crisis por su trastorno bipolar, le resultó más insufrible que nunca. Por aquellos días su casa en el barrio de Bloomsbury en Londrés quedó destruido por un bombardeo de los alemanes, el propio estado de guerra total que vivía el mundo y el escaso éxito que obtuvo una de su obras ayudaron a sumirla en aquel estado de profunda desesperanza. Una tremenda perdida. Más allá de sus magníficos libros, con tan sólo su retrato, el de arriba, habría sido necesaria mantenerla en la memoria. Es una obra de arte. Preciosa en su languidez. 

Las imagenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
1.- https://es.pinterest.com/pin/404479610256332571/
2.- https://es.pinterest.com/pin/361413938818115452/

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Einstein y Dios



“La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y producto de debilidades humanas, la Biblia una colección de honorables aunque primitivas leyendas que son bastante infantiles. Ninguna interpretación, por sutil que sea, puede cambiar esto para mí. Para mí la religión judía, como todas las demás, es una encarnación de las supersticiones más infantiles. Y el pueblo judío, al que de buen grado pertenezco y con cuya mentalidad tengo una profunda afinidad, no tiene para mí una calidad distinta a la de todos los demás pueblos. Hasta donde llega mi experiencia, no son mejores que otros grupos humanos, aunque están protegidos de los peores cánceres por una falta de poder. Fuera de eso no puedo ver en ellos nada de ‘elegidos’”

Estas palabras son un fragmento de una carta privada de Einstein dirigida a Eric Gutkind, (profesor de Princeton) en enero de 1954, en la que el famoso físico se pronuncia sobre Dios, la Biblia y el judaísmo, temas estos que la han llevado a ser conocida como "La carta de Dios". La carta estaba escrita en alemán y su traducción es de  Joan Stambaugh. Curiosamente en la foto, pese a sus idea sobre la religión, Einstein parece estar rezando. 


La fotografía ha sido tomada de la siguiente página: https://es.pinterest.com/pin/219550550562658740/

jueves, 21 de julio de 2016

Carta (condiciones) de Einstein a Mileva



 "A: Te encargarás de que mi ropa esté en orden. Que me sirvan mis 3 comidas regulares al día, en mi habitación.

Que mi dormitorio y estudio estén siempre en orden, y que mi escritorio no sea tocado por nadie excepto yo....

B: Renunciarás a tus relaciones personales conmigo, excepto cuando éstas se requieran por apariencias sociales.

En especial

no solicitarás que:

- me siente junto a tí en casa...

- que salga contigo..

-que viaje contigo.... "

Mileva es, para la historia, la primera esposa de Albert Einstein y sin embargo fue mucho más: una mujer brillante de ciencia y la primera mujer que cursó la carrera de matemáticas inscrita en el Instituto Politécnico Federal de Zurich, Suiza, donde conoció a Einstein.

Mileva Maric nació en Titel Vojvodina, Serbia, el 19 de diciembre de 1875, en una familia de terratenientes del imperio Astro-Húngaro y por los favores que los suizos le debían a su padre que era militar de carrera, Mileva pudo cursar la secundaria en Austria e ingresar al Instituto Politécnico Federal de Zurich.

No obstante, como cualquier estudiante mujer, Mileva Maric tuvo que demostrar su capacidad intelectual en la prestigiosa escuela, donde fue vigilada en forma más estricta por ser la única mujer.

Antes de presentar el examen de ingresó a la carrera de matemáticas, estudió medicina en la Escuela Federal de Berna Suiza. En 1903, ya como estudiante del Instituto Politécnico Federal, conoció a quien habría de ser su esposo Albert Einstein, ambos inician una relación académica de intercambio intelectual.

Mileva apoyó a Albert en todos los aspectos, pero concretamente contribuyó profundamente en el desarrollo de sus investigaciones científicas, al aportar la parte de los cálculos matemáticos que tenían que demostrar.

Einstein y Marić tuvieron una hija antes de casarse, de nombre Lieserl, la cual se cree que fue dada en adopción, aunque su verdadero destino es incierto.
Más tarde, tras contraer matrimonio Mileva abandona la escuela para atender a la familia y continuar apoyando a Albert que trabajaba en la oficina de patentes de Suiza y en su tesis.

En 1904, nació el primer hijo legítimo de la pareja y Mileva atiende las labores del hogar y procura ingresos para la familia con la renta de cuartos a estudiantes porque el sueldo de Albert no alcanza para sufragar los gastos.

Seis años más tarde, nace su segundo hijo; el niño presenta problemas de salud mental, por lo que Mileva le dedica más tiempo a su cuidado. La pareja empieza a distanciarse. Y es entonces cuando Albert empieza a involucrarse con Elsa, prima de Mileva. Muy generosamente, Albert permite a Mileva permanecer en el hogar siempre y cuando cumpla con una serie de requisitos, que son los que describe en la carta precedente.

En público, continúan como una pareja modelo, sin embargo no pudo evitarse el divorcio, que tuvo lugar en 1919. Mileva recibió el dinero del Premio Nóbel, con el que regresó a vivir a Zurich con sus hijos.

Algunos historiadores señalan que Einstein le entregó el monto del premio porque fue ella en realidad quien planteó las bases de la Teoría de la Relatividad y que Albert las desarrolló. Esta hipótesis se basa en la correspondencia que mantuvieron como novios y también en las declaraciones hechas por Mileva a una amiga acerca de que acababan de terminar la Teoría que haría famoso a su marido.

Tras su separación, Mileva se dedicó por entero a cuidar a su hijos, y gracias a ella el mayor pudo concluir los estudios de ingeniería en la misma escuela donde se conocieron sus padres.

Pero Mileva nunca más pudo dedicarse a la ciencia. Murió el 4 de agosto de 1948 en Zurich, Suiza, sumida en la pobreza, siendo sepultada en el cementerio de Northeim Friedhof en Zurich, Tuvieron que quitar su lápida porque nadie pagó los impuestos necesarios