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lunes, 15 de abril de 2019

Ben Turpin: El bizco de oro



No son pocos los actores que han logrado la fama a pesar de su estrabismo; a veces ligero y casi imperceptible como en los casos de  Rusell Crowe, Denzel Washington, Ryan Gosling o el inmortal Christopher Lambert o en féminas como Demmi Moore, Barbara Streisand e incluso nuestra Penélope;  y a veces algo más palpable como ocurre con Forest Whitaker o el bizarro Marty Feldman; pero de quien queríamos hablar es de otro actor hoy un tanto olvidado; y es que en los albores del cine tuvo su tiempo de gloria un cómico que hizo de su bizquera toda una seña de identidad y ese no es otro que Ben Turpin, una estrella de las disparatadas comedias de aquellos años que asociaba su éxito de forma tan directa con su rebelde globo ocular que, al más puro estilo de Betty Grable con sus piernas, tenía asegurada su bizquera por 25.000 dólares de la época en la casa Lloyds's

Tanto le preocupaba perder esta singularidad que sufría desde un accidente en su infancia, que si en alguna ocasión recibía algún golpe inesperado lo primero que hacía era correr a mirarse en un espejo para comprobar que su ojo seguía negándose a mirar directamente al frente. Empezó en el cine antes que Chaplin, que le robaría gran parte de su fama, pero con el que también compartió más de un título durante su periodo con Mack Sennett. Suyos fueron los primeros tartazos del cine mudo -con una pizca de maldad casi se puede decir que donde ponía el ojo ponía la tarta-, ayudó como el que más al desarrollo del slapstick con sus enredos, sus policías locos y aquellas caídas imposibles que siempre provocaban la risa del público. Ben Turpin era todo un experto en estas lides y mantenía que de entre las múltiples formas en las que era capaz de caer, la que más éxitos le había dado era la que el denominaba "la 108" en la que caía hacia atrás.  Y a pesar del relativo olvido que sufre, no le fue mal en la época dorada de los cómicos, junto a Chaplin, Keaton, Lloyd, Arbuckle y tantos otros; de hecho, solía presentarse diciendo: "Soy Ben Turpin y ganó tres mil dólares a la semana". Creo que, a muchos trabajadores de hoy en día, cien años después, le proponen un sueldo así y puede que hasta quedaran “felizmente” bizcos de la impresión. 

Os lo dejo "At your service"


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lunes, 4 de marzo de 2019

Un héroe llamado Steve Buscemi



Hay actores que terminan conquistándote con un determinado papel y en estos tiempos que corren no tiene por que ser en una película, bien puede ser una de esas estupendas series que hoy rebosan calidad y desafían a un cine cada vez más decepcionante. Es lo que me ha ocurrido con Steve Buscemi en su rol de Nucky Thompson, el rey de Atlantic City, en la serie "Boardwalk Empire" (ya se que voy con algo de retraso), la mejor historia que se pueda encontrar sobre la época dorada de la mafia en el este de los Estados Unidos; incluyan las películas que quieran, con cinco temporadas el desarrollo y evolución de todos sus personajes es insuperable. 

Pero centrándonos en Buscemi; me ha llamado mucho la atención que este actor que parece un tanto enclenque y debilucho fue durante cuatro años, entre 1980 y 1984, bombero en Nueva York, concretamente en la estación "Engine 55" del barrio de Little Italy, algo para lo que os puedo asegurar hay que estar en perfecta forma física. Cuando el éxito como actor, su verdadera vocación, llamó a su puerta, Buscemi empezó pidiendo pequeñas excedencias que una vez su éxito se consolidó, ésta terminó por ser definitiva apartándole de las mangueras y los fuegos. Pero como James Bond y Sean Connery sabían perfectamente nunca se puede decir nunca jamás, y cuando ocurrieron los atentados del 11 de septiembre de 2001, con aquellos enormes aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, los bomberos tuvieron una cantidad de bajas enormes entre las que se contaban algunos de los antiguos compañeros de Buscemi y este, ni corto ni perezoso, se presentó en su Estación "Engine 55" como voluntario para ayudar a sus compañeros. Trabajó a turnos de 12 horas en las labores de rescate, quitando escombros y buscando supervivientes. Para todo el mundo aquellos bomberos fueron considerados como héroes y Buscemi era uno de ellos. En las siguientes fotos lo pueden ver el primero por la izquierda:



No hubo casi registros gráficos de su altruismo ni tan siquiera tuvo eco hasta un par de años después en que la historia se hizo pública a través de terceros. Al respecto decía el actor, que ya por entonces había participado en títulos como "Fargo", "Reservoir Dogs", "Pulp Fiction" o "El Gran Lebowsky":

"Fue un privilegio poder hacerlo. Fue genial poder contactar con la estación de bomberos con la que solía trabajar y volver a tener contacto con los chicos con los que trabajé. Y fue enormemente útil para mí porque, mientras estaba trabajando, no me daba tiempo para pensar en lo que había sucedido. No fue hasta que paré que realmente fui consciente del impacto total de lo que había sucedido"


En España, al menos nos queda el consuelo de tener a Rafa Nadal, haciendo cosas parecidas...

¿Y ahora que he terminado "Boardwalk Empire" que encuentro que esté mínimamente a su altura?  Capone, Luciano, Torrio, Maranzano, Rothstein, Charly White, Nucky Thompson, actores maravillosos y una música de jazz de lujo.... Difícil, difícil lo veo... 


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viernes, 1 de marzo de 2019

Viggo Mortensen, "Green Book" y la vida real de su personaje Tony "Lip" Vallelonga



Pregunta de Trivial: ¿Qué actor estuvo en "El Padrino", "Tarde de Perros", "Toro Salvaje", "Uno de los nuestros", "Donnie Brasco" y "Los Soprano"?...... tic tac, tic tac.... Seguro que no lo aciertan. Os lo cuento unos renglones más adelante. El caso es que después de mi cara de póquer tras ver "Roma" del enrachado Alfonso Cuarón, por fin logré ver "Green Book" y cambiar de expresión. Tal y como me pronosticaban salí francamente contento del cine después de disfrutar una película que dosificaba en su justa medida los toques de humor con la crítica social de unos tiempos difíciles para la raza negra en Estados Unidos. No le fue necesario a Peter Farrelly, su director, cargar las tintas ni ponerse melodramático; muy al contrario puso su justa dosis de azúcar y humor aquí y allá en una historia perfectamente predecible, pero tan bien confeccionada que con su esperanzador mensaje de concordia y entendimiento, funciona de cara al espectador como el mejor de los relojes suizos. Comprendí por fin los méritos de Mahershala Ali para llevarse el Oscar al mejor actor secundario y me llevé las manos a la cabeza comparando la sensacional actuación de Viggo Mortensen, en un rol con puntuales tintes de comedia muy raros en el, con la solvente pero insuficiente actuación de Rami Malek en la para mi sobrevalorada "Bohemian Rapsody". Ya se que esto es meterse en camisa de once varas, que los últimos minutos son geniales con un Malek muy inspirado y la música de The Queen resucita a un muerto, pero para mí lo mejor es sobre todo eso, la música, y hablando de una película eso es poco. 

Pero más allá de la pequeña crítica cinematográfica que pueda dar este conquistado espectador de "Green Book", de quien quería hablar es del verdadero Tony "Lip" Vallelonga, ese personaje al que Viggo Mortensen, con sus evidentes kilos de más para acercarse al original, llena de matices. Tal como se cuenta en la película, Vallelonga fue portero del  famoso "Copacabana" durante 12 años (este nightclub parece que era propiedad del mafioso Frank Costello hombre de confianza del todopoderoso Lucky Luciano), algo para lo que no todo el mundo tiene las "habilidades" necesarias: músculo y un piquito de oro para llevarse al huerto a los clientes díscolos, y para nuestro protagonista ya sabemos, con su sobrenombre "Lip", que eso no era ningún inconveniente y podía convencerte de lo imposible con su palabrería, o hasta hacerte comer pollo frito en el coche vestido de punta en blanco. Lo haría bien, pues de portero, paso a maître y después a supervisor. Lo que no cuenta la película, cuyo guión esta escrito en parte por el hijo de Vallelonga, es que nuestro "Lip" fue un actor con un elenco de películas verdaderamente impresionante y con una marcada tendencia a dar vida en las mismas a personajes de mafiosos. Y es que todo apunta a que el tipo tenía que ser de cuidado. Sus padres eran de origen calabrés y vivían en el barrio neoyorkino del Bronx donde eran casi vecinos del mafioso John Gotti. En el Copacabana conoció a personajes como Frank Sinatra y toda su troupe así como a muchas otras estrellas del cine y la canción; también a Francis Ford Coppola que fue quien le dio su primer papel en el cine, con una pequeña aparición en "El Padrino", película en la que tuvo presencia más de un "chico duro" en la vida real. Más tarde aparecería de policía en "Tarde de perros" o de dueño de un club nocturno en "Toro Salvaje", encontrando sitio también como chico "malote" en otros films como "Uno de los nuestros" donde encarna al delincuente Guissupe Manzo o "Donnie Brasco" en el que da vida al colega del anterior Philip Giaccone. Finalmente dio la campanada durante varias temporadas en el papel del mafioso Carmine Lupertazzi en la serie "Los Soprano" rol en el que lo podemos ver en la foto de arriba a la izquierda. Y por supuesto, en uno de sus descansitos del Copacabana, acompañó como chofer-guardaespaldas al pianista Don Shirley durante bastante más de dos meses como aparece en la película, haciéndose muy amigo suyo a pesar de las diferencias iniciales. Todo un personaje el señor Vallelonga. A mi juicio Viggo Mortensen se debería de haber llevado el Oscar, pero al menos queda el consuelo de que se lo haya llevado la película, una absoluta singularidad en la carrera de Peter Farrelly, que después de títulos de inspiración muy similar como "Los tres chiflados", "Dos tontos muy tontos" o "Vaya par de idiotas" aun debe estar pellizcándose.


El trailer:


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sábado, 17 de noviembre de 2018

Ava Gardner y la "pajarita" de Frank Sinatra


Ahora que hace poco hemos podido disfrutar de la serie "Arde Madrid" en la que se relatan las correrías de la indomable Ava Gardner por la capital de España, puede ser buen momento para recordar una de las anécdotas más famosas del matrimonio de Ava con Frank Sinatra. No cabe duda de que la pareja es una de las más glamourosas de la historia del cine, pero no deja de llamar la atención que la morenaza más guapa de Hollywood hubiese caído rendida en los brazos de un alfeñique como Sinatra por muy bien que te cantase al oído baladitas irresistibles. A no ser claro, que Sinatra escondiese algún as en la manga (por no decir bragueta) que tentase al animal más bello del mundo. Eso parece desprenderse de la conversación que tuvo Ava con unos amigos durante el rodaje de la película "Mogambo" (1953). Durante uno de los descansos de la película, su director, el así mismo ingobernable John Ford, intentó dejarla fuera de juego delante del gobernador británico de Uganda y sin anestesia le preguntó la razón de que una mujer como ella se hubiese casado (la boda era reciente) con Sinatra, un hombre de apenas 50 kilos, dando a entender que ella era demasiado barco para tan poco marinero. Ella, que era capaz de hablar peor que un camionero, no se amilanó un ápice y con el tono de una perfecta dama y supongo que estirando el cuello le dio una respuesta definitiva:  "3 kilos son de Frankie y 47 de pijo". Y sí, yo también pienso que seguro que no fue "pijo" la palabra que utilizó.  Y es que el bueno de Sinatra tenía fama de estar bien calzado y a ella no parecía importarle lo más mínimo ajustarle con cariño su "pajarita" mientras ella le susurraba al oído aquello del "Fly me to the moon", una de las canciones del chico de ojos azules.

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viernes, 16 de noviembre de 2018

Charles Laughton: El rey de los actores


Es realmente llamativo el caso de Charles Laughton, uno de los mejores actores de la historia del cine y que ahora para la mayoría de las personas, si es recordado, es por su única incursión en el mundo de la dirección con "La Noche del cazador", una soberbia película que curiosamente en su día fue un fracaso. El admirado Billy Wilder, que lo tuvo a sus órdenes en "Testigo de cargo" dijo de él que era el mejor actor con quien nunca había trabajado, de hecho, añadía Wilder con entusiasmo que en su opinión, Laughton era "el más grande de todos los actores", y no cabe duda de que la opinión de Wilder es muy cualificada.

Laughton, gracias a la intensa implicación con la que abordaba los personajes, hacía de su trabajo, tal y como el defendía, algo más que una profesión, y lo asemejaba a un verdadero arte a la altura de la literatura, la pintura o la música. No es de extrañar que cuando irrumpe en el panorama actoral alguien tan sobrado de facultades como James Manson comentara que su llegada había sido una verdadera revolución en su mundillo y llegó a definirlo como "Un actor del método sin tonterías". El propio Laughton daría una visión todavía más certera al referirse al Actors Studio en los siguientes términos: "Un actor del Método te ofrece una fotografía: yo prefiero hacer una pintura al óleo".

La mayoría de los directores caían rendidos ante las habilidades de este actor, tal es el caso de profesionales de la importancia de Ernst Lubitsch, Jean Renoir, James Whale, Leo McCarey, Robert Siodmak, Otto Preminger o el ya citado Billy Wilder, maestros que en no pocos de los casos llegaron a entablar una fecunda amistad con el actor, aunque también es cierto que había otros directores de renombre que lo sentían como una piedra en el zapato, tal era el caso de Josef Sternberg o Alfred Hitchcock. Este último le dedicó una frase de lo más ácida: “Nunca se te ocurra hacer una película con animales, ni con niños, ni con Charles Laughton”. Otro gran director, Alexander Korda, harto de ver como el actor necesitaba estar de buen humor antes de abordar una escena y que además cada una de ellas era tan dificultosa como un parto, llegó a decirle: "Lo que necesitas es una comadrona". No es de extrañar que con estos directores lo que en realidad existiera es una incompatibilidad de caracteres y Laughton se resistiera a regalarles su mejor sonrisa a quien estimaba que no la merecían. Así, según el ambiente, dirigirlo podía ser lo más fácil del mundo o la más arduas de las tareas. Por su parte, cuando le toco estar detrás de la cámara en "La noche del cazador" se cuenta que trataba a todo el equipo y actores con exquisito respeto hacía sus personas y trabajo, y lejos de imponer sus formas, intentaba siempre que potenciaran su propia creatividad. A mi entender debía ser buen tipo, me fío de la admiración que le profesaba el gran Billy Wilder.

Laughton era el referente para las esperanzas de muchos actores que no eran precisamente unos galanes de la pantalla. Con todas las limitaciones de sus marcados y exagerados rasgos -él mantenía que tenía la cara como el trasero de un elefante-, su mediana estatura y de su voluminosa envergadura, supo a través del puro y simple arte de saber actuar romper con todos los clichés y barreras que podían haberlo confinado a la sombría tarea de un mero actor secundario; muy al contrario sus habilidades en las tablas o ante la cámara le hicieron convertirse en una figura estelar dentro de cada película en la que participaba. Ciertamente no le fue fácil. Laughton era un actor de teatro y era sobre las tablas donde encontraba la esencia de la actuación. Era tal esta tendencia, que se negó a participar en cualquier película como secundario y solo aceptaba papeles de calidad y de primera línea, más como medio de ganarse bien la vida que por otros considerandos. Su único Oscar lo ganó en 1933 por su interpretación en "La vida privada de Enrique VIII" a las ordenes de Alexander Korda,  en un año en el, cobrando muchísimo menos que en el cine, estaba complementamente volcado en sus actuaciones teatrales en el Old Vic con obras de Shakespeare, Wilde o Chejov, que era lo que verdaderamente, como ya decíamos, le hacía sentir la grandeza de ser actor.

Si absurdamente borráramos de nuestra memoria todas sus demás interpretaciones, bastaría recordar su interpretación en "Testigo de Cargo" para que si todavía estuviera de moda llevar sombrero -benditos años 50- tuviéramos que descubrirnos ante él. De su relación con su esposa, Elsa Lanchester (La novia de Frankenstein) ya hablaremos otro día.

La fotografía de cabecera figura como dominio publico en Wikimediahttps://commons.wikimedia.org/wiki/File:Charles_Laughton-publicity2.JPG
La segunda foto en la que se le ve en "El motín de la Bounty" y la tercera en el rodaje de "La noche del cazador" dando instrucciones a Robert Mitchum están tomadas de Doctor Macro que nos dio permiso expreso para utilizar sus fondos
http://www.doctormacro.com/movie%20star%20pages/Laughton,%20Charles-NRFPT.htm

martes, 13 de noviembre de 2018

La nueva película de Jack Lemmon...


Dicen que cuando el emperador Augusto agonizaba, pidió un espejo y se arregló un poco el cabello para disimular los estragos de la enfermedad. Después pidió que entraran sus amigos más escogidos para despedirse y les dijo: ¿Os parece que he representado bien esta farsa de la vida? y añadió instantes antes de morir aquella fórmula con la que terminaban las comedias griegas: "Si os ha gustado, batid palmas y aplaudid al autor".

Con Jack Lemmon, uno de los actores preferidos de Billy Wilder, el aplauso habría sido infinito, tal era la calidad de sus comedias: desde "Con faldas y a lo loco", a "El apartamento" o "Irma la dulce". Aunque después, como ocurre con muchos magos de la risa, se destapó como un inmenso actor dramático con obras como: "El síndrome de China", "Desaparecido" o "Éxito a cualquier precio", algo que en realidad ya se sabía desde la muy temprana "Días de vino y rosas". El caso es que cuando Jack Lemmon falleció con 76 años en 2001, a causa de un cáncer de vejiga, parece que estaba dispuesto a recibir todos los aplausos que se quisieran dar por lo que el consideraba "una película terminada", pero que ni mucho menos sería la última. Lemmon, al estilo de su Profesor Fate, contaba con un elaborado plan en la cabeza y no le cabía duda que, de salirle bien, su carrera duraría mucho más de un siglo. De este modo se hizo enterrar en el cementerio Westwood Village Memorial Park de Los Ángeles y como epitafio en su tumba colocó parte de los créditos de una futura película: "JACK LEMMON in". De sobra sabía que en el mismo cementerio coincidiría con buenos colegas, de hecho a escasos metros suya está enterrado Walter Matthau, su compañero en tantas comedias que murió un año antes y Billy Wilder su director más querido no tardaría en llegar, tan solo un año después. Casi parece que acudieran a una cita... en el mismo lugar, casi a la misma hora.... Con estos indicios no sería raro que esa extraña pareja de gruñones que son Lemmon y Matthau estuvieran rodando una nueva entrega de sus andanzas con la que auparse de nuevo a la primera plana de la actualidad. A lo mejor Marilyn, que está en el mismo cementerio, también tiene un papelito... aunque claro, eso solo si Billy Wilder se siente con fuerzas. ¿A alguien le apetecería verlos de nuevo en acción?


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domingo, 4 de noviembre de 2018

Jack Nicholson y "Tom y Jerry"



Jack Nicholson es uno de los actores más singulares y carismáticos de los últimos tiempos. Con sus 3 premios Oscar, 12 nominaciones y 6 Globos de Oro bien podría reclamar para si el título de mejor actor de la historia, pero ya saben que los premios no lo son todo y puede que además Walter Brennan o Daniel Day-Lewis, también con tres estatuillas doradas cada uno, empezaran a levantar la voz, y en el caso del sensacional Walter Brennan, en mi muy particular opinión, puede que hasta con razón. 

Pero la historia que queríamos contar es sobre los inicios de Jack Nicholson, cuando con 17 años marcha a Los Ángeles a probar fortuna e intentar entrar en el mundo del espectáculo. ¿Cuales fueron sus primeras influencias? El primer sueldo de Nicholson fue de 30 dólares semanales en el departamento de animación de la Metro-Goldwyn-Mayer; allí tenía la ardua misión de clasificar alfabéticamente la correspondencia de dos grandes estrellas de la pantalla, nada más y nada menos que "Tom y Jerry". Las cartas de admiradores siempre fueron -sobre todo en el Hollywood clásico- un termómetro de la popularidad de sus estrellas y una baza para estos a la hora de negociar sus contratos. Lo que resulta inexplicable es la razón por la que los personajes de dibujos animados también reciben esas cartas. Mickey Mouse tiene el récord total (entre actores reales y de ficción) con 800 millones de cartas a lo largo del año 1933. Gracias a los buenos hados, Nicholson no tuvo un trabajo tan arduo y pronto empezó a recibir clases de interpretación en el Players' Ring Theatre, donde al parecer conoció a James Coburn y al productor Roger Corman, una persona crucial en sus inicios... Poco tiempo después, con 21 años realizaría su primera película. El resto ya lo saben: sus inimitables miradas, el juego de sus cejas, sus sonrisas imposibles, esos gestos a veces excesivos y ese talento sin limite harían de él el inmenso actor que es. Hay quien dice que Tom y Jerry en agradecimiento por su ayuda con los fans le contaron a Nicholson, de forma muy reservada, muchos de estos secretillos y trucos actorales imprescindibles para medrar en el siempre difícil mundo del cine. 



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sábado, 27 de octubre de 2018

Las supersticiones de Vittorio De Sica



Vittorio De Sica, el gran actor y director de cine italiano, era realmente supersticioso, al menos así lo cuenta su segunda esposa, la actriz española María Mercader en su libro "Mi vida con Vittorio De Sica":

"Especialmente cuando lo conocí, (Vittorio) estaba convencido de que estamos rodeados de una cantidad de influjos malignos y que debemos observar continuamente toda una serie de ritos si queremos influir en la suerte en nuestro favor. Hay gente que considera desafortunado el número trece, mientras que otros temen al diecisiete. Vittorio tenía miedo al uno y al otro. Era víctima de todas las supersticiones corrientes. La sal derramada sobre la servilleta desencadenaba en él rapidísimos gestos de conjuro: cogía cuatro o cinco pizcas y las lanzaba tras el por encima del hombro. Un sombrero en la cama provocaba en él un estado de violenta agitación. Y lo mismo podría decirse de los gatos negros, el pan puesto al revés y el viernes diecisiete. Que yo pasase junto a señales tan evidentes de peligro olvidando todo tipo de conjuros, lo hacía, por una parte temblar, y, por otra, lo ponía furioso, porque despreciar las precauciones, los amuletos, las cábalas y los gestos propiciatorios solo podía ser otra consecuencia de mi soberbia española"

En la fotovemos a Vittorio De Sica junto a la espectacular Sophía Loren en una imagen de la película "Pan, Amor y…" (Dino Risi - 1955) en la que el actor daba vida al picarón Marasciallo Carotenuto. No sabemos si ante la Loren se santiguaría también…. Yo lo habría hecho ¡Qué peligro, Mamma Mia"!

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domingo, 21 de octubre de 2018

Errol Flynn, un pedigüeño de narices


“Tengo la intención de vivir la primera mitad de mi vida. No me importa el resto”

Y parece que Errol Flynn lo decía muy en serio. Como su mayor talento era vivir deprisa (y hay quien dice que tocar el piano)  murió a los cincuenta años dejando un cadáver que parecía tener muchos años mas.

Pero eso de que Errol Flynn era todo un personaje en la vida real, amigo de juergas y francachelas sin fin es algo ya sabido. Lo es menos su afición a disfrazarse. Era tal la fama de Errol Flynn por aquellos años que al actor le resultaba prácticamente imposible pasar inadvertido entre la gente, de este modo solía llevar siempre en su equipaje un par de narices postizas, según él, el complemento ideal y esencial para una buena transformación, y añadía que una buena nariz postiza, bien hecha y bien colocada, produce un cambio total en la personalidad y fisonomía de una persona haciéndola irreconocible. Así, cuando quería disfrutar de la vida normal y convertirse por unas horas en un ser anónimo para tomarse una cerveza despreocupadamente en cualquier bar o sentarse en una terraza a ver la vida pasar, solo tenía que cambiar algo sus ropas y colocarse uno de aquellos apéndices nasales que en tanta estima tenía.

Pero su afición por los disfraces no consistía tan solo en el hecho de resultar ocasionalmente "un hombre a una nariz pegado"; en cierta ocasión, cuando llevaba alguna copa de más, algo no muy extraño en él, se apostó una cena con John Barrymore (otro amigo del zumo de uva) a ver cual de los dos conseguía más monedas haciendo de mendigo. Se maquillaron a conciencia, se pusieron ropas viejas y raídas hasta parecer verdaderos vagabundos sin recursos y se marcharon a los lugares habituales donde se colocaban los pedigüeños. La sorpresa para ambos fue que no llegaron a recibir ni una sola moneda. Cuando los verdaderos vagabundos, que suelen tener los lugares donde se colocan a pedir ya acordados y repartidos entre ellos tras duras disputas, vieron llegar dos nuevos competidores y además desconocidos para ellos, los echaron del lugar casi a patadas... Y es que a veces es más complicado conseguir un papel de vagabundo que el de "Robin de los bosques".....


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sábado, 20 de octubre de 2018

Las inseguridades de Cary Grant


"Todo el mundo quiere ser como Cary Grant. Yo mismo quiero ser como Cary Grant".

Y es que vivir en la piel de una "criatura" cinematográfica (así la llamaba Katharine Hepburn)  como la de este actor no debe ser nada fácil, de hecho son legión los actores que con el tiempo ya no saben quien son realmente, que parte es de si mismos como persona o un añadido de la criatura, ese ser prefabricado para los espectadores que hasta tiene un nombre distinto del que figura en la partida de nacimiento. El propio Cary Grant, que en realidad se llamaba Archibald Alexander Leach, llegó a decir: "Me he pasado toda la vida intentando ser la persona que siempre quise ser hasta que lo conseguí. O mejor dicho, esa persona se convirtió en mí". 

Cary Grant es a mi humilde entender el actor más elegante de los que han pasado por Hollywood, tanto que es el confesado modelo a imitar para, por ejemplo George Clooney, un "quiero y no puedo" siempre aspirante al trono. El talento de Cary Grant era muy flexible y se adaptaba a las mil maravillas tanto a la comedia como al drama. Billy Wilder decía de él que solo le encontraba un defecto y es que era un poquitín tacaño, y apostillaba que era algo natural, que si no tenía al menos aquel "pecadillo" habría sido demasiado perfecto. El caso es que parece que en el fondo nadie está contento con uno mismo y siempre hay críticas que echarse en cara. Así David Niven, gran amigo de Grant, nos contaba en sus memorias tituladas "Traigan los caballos vacíos" una anécdota que refleja las inseguridades que al parecer tenía Grant:  

"(Cary Grant) llegó a curarse del vicio de fumar por el medio de repetir, durante varias semanas: "Tienes los dedos amarillos, el aliento te huele mal y fumas debido, solamente, a que te sientes inseguro"

Si Cary Grant se sentía inseguro, qué podemos hacer los demás pobres mortales. Al menos y
a saben cual es el mantra a repetir; puede que sirva el ejemplo para los que estén en ese momento en el que piensan que es ya hora de dejarlo…



¡Seguro que escampa!

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jueves, 18 de octubre de 2018

18 de Octubre: George C. Scott Vs Melina Mercouri (Efemérides de cine)



"Usted sabe, se dice que nosotros los griegos somos una raza de sangre ardiente y caliente. Bueno, déjame decirte algo, es verdad"

Melina Mercouri era una actriz griega de sangre ardiente (para no desentonar), tanto que Camilo Sesto, gran admirador suyo, le dedicó aquella canción titulada "Melina" que empezaba con aquellos versos que en cierto modo la definían: "Eres fuego de amor, luz del sol , volcán y tierra, por donde pasas dejas huella". La Mercouri nació en Atenas en 1920 y hoy habría cumplido 98 años. Era tal la compulsión con la que fumaba esta actriz, que cuando murió de cáncer de pulmón muchos admiradores en vez de llevarle flores optaron por dejarle en su tumba una cajetilla de su marca favorita de cigarrillos a modo de homenaje. Su nombre completo era María Amalia Merkoúri y medía 1'69 m. Se caso dos veces, una de ellas con el soberbio director Jules Dassin con el que hizo, entre otras, una de sus mejores películas, la deliciosa "Nunca en domingo" (1960) que le valió el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes de ese año. Otra de sus películas más recordadas son: "Stella" (1955), "El que debe morir" (1957), "El juicio universal" (1961), "La ley" (1959)  o "Topkapi" (1964). La actriz también hizo sus pinitos como cantante y una vez decidió meterse en política, siguiendo la estela de su familia, llegó a ocupar el puesto de Ministra de cultura griega. Murió con 73 años.



"Me convertí en actor para escapar de mi propia personalidad. Nunca me ha costado empatizar con un personaje porque no me aprecio demasiado a mí mismo"

Hoy George C. Scott, nacido en 1927 habría cumplido 90 años. Y ya veis como el actor, que siempre tuvo serios problemas con el alcohol, no tenía la autoestima muy alta. Eso no fue óbice para enfrentarse a todo el "stablishment" de Hollywood y tuvo la suficiente fuerza como para ser el primer actor que por principios -pensaba que el premio era una mentira, una parte más del negocio-, y 2 años antes de que lo hiciera Marlon Brando, se negó a recoger el Oscar que se le concedió por su interpretación en "Patton". Según se cuenta prefirió quedarse en casa viendo un partido de hockey por la tele. Ya con anterioridad había sido nominado al premio por tres veces y llegó incluso a enviar un mensaje a la Academia rechazando la nominación con un "No, Gracias". Supongo que no imaginaban que si conseguía el premio mantendría su postura y los dejaría plantados. Ciertamente cuando uno lo ve como se manejaba en la piel del dinámico e irascible Patton, siente que el papel le iba como un guante y cuando sabe que estuvo cuatro años en los marines desde 1945, todo parece cuadrar y uno cree comprender que el personaje le salía desde dentro, que llevaba el don de dar ordenes en la sangre. Pero el caso es que durante su estancia en aquellos aguerridos marines a lo máximo que llegó fue a ser soldado-sepulturero en el Cementerio de Arlington, encargándose de enterrar a las decenas de soldados que llegaban desde Europa y el Pacífico. Más allá de esta anécdota, hay que decir que este magnifico actor de carácter de 1'85 m. se casó la friolera de cinco veces y tiene entre sus películas títulos tan sobresalientes como: "Anatomía de un asesinato" (1959), "El buscavidas" (1961), "¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú" (1964) -donde Kubrick lo tuvo engañado durante toda la película-, "Patton" (1970) o "Al final de la escalera" (1980). Su valía en el cine y televisión le reportó varios premios: Un Oscar (1970), dos Globos de Oro, un premio Emmy y un Theatre World Award. Falleció el 22 de septiembre de 1999 a los 71 años de edad por un aneurisma de aorta abdominal. Le llamaban también "G.C". Por cierto la C. es de su nombre original: George Campbell Scott.

Y ahora ya sabes como va esto, suponiendo que los dos estuvieran en su momento de mayor esplendor, tanto G.C. Scott como la Mercouri, y fueras invitado a sus cumpleaños, uno de esos en los que el anfitrión está dispuesto a contarte todo lo que quieras sobre su persona y su obra, ¿a cuál de los cumpleaños irías?

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miércoles, 17 de octubre de 2018

17 de Octubre - Rita Hayworth Vs Montgomery Clift (Efemérides)


“Todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo” 

Tal día como hoy, en 1918, nacía en Nueva York, "la diosa del amor", la maravillosa Rita Hayworth (Margarita Carmen Cansino Hayworth). Hoy habría cumplido 100 años. De ascendencia española, esta actriz de 1’68 metros que comenzó como bailarina con su padre, se hizo mundialmente famosa con su papel en la mítica “Gilda”. Se casó hasta en cinco ocasiones, destacando entre sus maridos Orson Welles y el Principe Ali Khan (fue princesa antes que Grace Kelly) y tuvo dos hijas. Entre sus películas sobresalen: “Solo los ángeles tienen alas” (1939), “Sangre y arena” (1941), “Bailando nace el amor” (1942), “Las modelos” (1944), Gilda (1946), "La dama de Shanghai" (1947) y “Pal Joey” (1957) entre otras. No ganó premios cinematográficos importantes lo que no le impidió quedar en la memoria de todos. Murió el 14 de mayo de 1987, a los 68 años de edad a causa de la enfermedad de Alzheimer


“Los errores y miserias que acompañan al artista son su mayor fuente de energía creativa” 


Hoy Monty,  que es como apodaban a Edward Montgomery Clift, habría cumplido 98 años. Este portento de la actuación medía 1’78 metros y nació en 1930 en Omaha (Nebraska). Estudió en el Actors Studio, del que era uno de sus alumnos más destacado y son numerosas sus películas destacables, entre ellas: “Los ángeles perdidos” (1948), “La heredera” (1949), “Un lugar en el sol” (1951), “Yo confieso” (1953), “De aquí a la eternidad” (1953), “El árbol de la vida” (1957), “De repente el último verano” (1959), “Vidas rebeldes” (1961),“Vencedores y vencidos” (1961)…. Llego a tener cuatro nominaciones al Oscar, en 1948, 1951, 1953 y 1961. Era un actor con una personalidad muy torturada, sobre todo tras un grave accidente de tráfico en 1956 mientras rodaba “El árbol de la vida” del que fue salvado in extremis por Liz Taylor y que le desfiguró un poco la cara; desde entonces entró en una espiral de autodestrucción con el alcohol y las drogas que se ha dado en llamar “El suicidio más largo de la historia”. Monty murió el 23 de julio de 1966, a los 45 años de un infarto de miocardio. No se casó ni tuvo hijos.

Y ahora suponiendo que los dos estuvieran en su momento de mayor esplendor, tanto Rita como Monty, y fueras invitado a su cumpleaños, uno de esos en los que el anfitrión está dispuesto a contarte todo lo que quieras sobre él y su obra, ¿a cuál de los cumpleaños irías si te invitaran?



Y si después pudieras ir a una película con él o ella, de estas que se estrenaron en el pasado tal día como hoy, 17 de octubre ¿Qué película elegirías?

"Promesas del Este" - (Eastern Promises - 2007) - (7'4/10) - Director: David Cronenberg - Reparto: Viggo Mortensen,  Naomi Watts,  Vincent Cassel,  Armin Mueller-Stahl, Sinead Cusack,  Donald Sumpter,  Jerzy Skolimowski,  Josef Altin,  Mina E. Mina, Aleksandar Mikic,  Tatiana Maslany

"Almas desnudas" - (The reckless moment - 1949) - (7'3/10) - Director: Max Ophüls - Reparto: James Mason,  Joan Bennett,  Geraldine Brooks,  Henry O'Neill,  Shepperd Strudwick, David Bair,  Roy Roberts

"El perro rabioso" - (Nora Inu - 1949) - (7'5/10) - Director: Akira Kurosawa - Reparto: Toshirô Mifune,  Takashi Shimura,  Keiko Awaji,  Eiko Miyoshi,  Noriko Sengoku...


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martes, 16 de octubre de 2018

Gregory Peck presenta al mejor actor del mundo


"Llegue a Hollywood y me llevaron ante Louis B. Mayer, la persona más poderosa de la Metro. Apenas entré en su despacho me miró fijamente y me dijo: "Tú... he aquí un contrato por siete años. Firmalo". Le dije: "Señor Mayer, estoy dispuesto a firmar contrato por una película". El respondió: "Muchacho, mírame a los ojos, cerca". Lo hice y parecían buenos e inocentes como los de un niño. "Estos ojos, muchacho, son los ojos de un padre. ¿Y sabes de quién soy padre? De Robert Taylor, de Clark Gable, de Greta Garbo... soy el padre de todos ellos. Gregory, ¿quieres tu también ser mi hijo? Firma este contrato". le volví a responder que no. El insistió. "Se me parte el corazón, se me parte el corazón viendo como destruyes tu carrera, ignoras una fortuna, como echas al agua tu futuro". Luego, de pronto, me echó los brazos al cuello y se puso a llorar de veras: "Si, uno de mis hijos, el predilecto, el mejor actor del mundo. Firma este contrato". Le repetí que no y cuando me iba, al volverme, vi que estaba sentado a su mesa secándose las lágrimas. Me marché convencido de que nunca sería el mejor actor del mundo, entre otras cosas porque el actor más grande del mundo ya existía y era él, Louis B. Mayer... Lo de la Metro no cuajó, pero debuté con la RKO."

Menudo pájaro tenía que ser Louis B. Mayer, el todopoderoso presidente de la Metro Goldwyn Mayer. Las palabras de Gregory Peck narran su llegada a Hollywood desde Broadway, siempre mirando ambiciosamente hacía arriba y cómo se lo rifaban los estudios que intuían para él horizontes de grandeza. Muestra del interés que despertaba el actor en el mundo del cine es que en su segunda película, en el mismo año de su debut, ya estuvo nominado para el Oscar por "Las llaves del reino" (1944 - John Sthal) y no tardaría mucho en rodar películas como "Recuerda" (1945 - Hitchcock) o "Duelo al sol" (1946 - King Vidor) y en acumular 4 nominaciones a los Oscar en esa década de los 40. Y es que aquella pertinaz defensa de su independencia ante los estudios le permitió actuar para los mejores directores y en proyectos de su total elección. Los estudios se lo disputaban y en una película bien podía trabajar para la RKO y en la siguiente para Universal Pictures, la MGM, United Artist o la Fox, para continuar con un trabajo para Selznick o un estudio pequeño con un proyecto interesante. Y por supuesto, no tardó mucho en trabajar para la MGM, y hacer que Louis B. Mayer pasara por el aro, tan solo un añito, ya en 1945 hizo para este estudio la película "El valle del destino", pero eso si, en base a contratos de una sola película. El chico, consciente de su valía, sabía que tenía el mundo en sus manos y lo que debía hacer para evitar las ataduras que sometieron a muchos otros grandes actores. El Oscar llegó en 1962 por "Matar a un ruiseñor" (Robert Mulligan) para la Universal. No cabe duda de que este Atticus se las sabía todas.



Fuentes: El párrafo inicial pertenece a una entrevista al actor realizada por Broderick Moore para Fotogramas en 1976 y recuperadas por Lluis Bonet Mojica en su libro "Casa de citas. Hollywood habla" (T&B - 2002).

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domingo, 14 de octubre de 2018

Humphrey Bogart y los patinazos de George Raft


Humphrey Bogart es hoy en día todo un mito del cine pero cuando su estrella estaba aún pendiente de empezar a brillar con intensidad entre las sombras del cine negro, era otro actor el que acaparaba la atención en el cine de gangsters, el hoy poco recordado George Raft, quien junto a James Cagney y Edward G. Robinson eran  los protagonistas indiscutibles de todas las películas de ese género. Ahí tienen arriba a Bogart, obedientemente a la sombra de Raft, al igual que William Holden, en una imagen promocional de "Barreras invisibles" (1939 - Lloyd Bacon). Nadie diría que la cosa cambiaría radicalmente en poco más de un par de años merced al desastroso ojo clínico de George Raft a la hora de elegir o rechazar las películas en que intervenía. No cabe duda de que todos los actores han cometido fallos imperdonables rechazando papeles maravillosos, pero lo de Raft clama al cielo y con sus patinazos le puso una alfombra roja hacia la fama a Bogart y se construyó un pozo hacia el olvido para si mismo. Si al menos hubiera lanzado la moneda al aire para decidir...

El primer patinazo vino con "El último refugio" (High Sierra - 1941), una sensacional película de Raoul Walsh en la que un supersticioso Raft se negaba a que su personaje, Roy Earle,  mueriera en el film y además en soledad, lo que le abrió la puerta a Bogart para realizar ese papel protagonista que sería el primer peldaño serio en su carrera. 

La cosa no había hecho más que comenzar y cuando ese mismo año llamaron a Raft para hacer de "Sam Spade" en la maravillosa película "El halcón maltes" (1941), considerada la obra con la que el cine negro nace como género, se negó a actuar para el primerizo John Huston, un "novato" que debutaba con aquel título en la dirección y además con una obra que tenía dos versiones anteriores que no funcionaron nada bien en taquilla, hecho que terminó de convencer a Raft de que esta sería un nuevo fracaso. Curiosamente el guionista tanto de "El último refugio" como de "El halcón maltés" era John Huston, quien estoy seguro que después del rechazo recibido de Raft estaría contento de haber ayudado, aunque fuera indirectamente, a defenestrarlo. Ni que decir tiene que el papelito fue a manos de Humphrey Bogart que gracias a su interpretación, supo de que material estaban hecho los sueños y empezó a brillar más que las monedas que tan bien lanzaba al aire el gafado Raft, que dándose cuenta de los traspiés que había dado intentó achacar sus decisiones a casi una labor caritativa para con Bogart, con el que había coincidido en algunas películas previas. Contaba Leonard Lyons, un columnista del "Post" de Nueva York, que al salir de una proyección de "El halcón maltés" en la que la sala había estallado en aplausos al final de la película en honor a Bogart, se encontró con Raft y al preguntarle que le había parecido esos aplausos solo acertó a decir: "Serían para mí, si no fuese por mi benevolencia".

La cosa podría quedar aquí, pero no.... Siendo quién era, evidentemente Raft fue uno de los candidatos a encarnar a Rick en "Casablanca" (1942 - Michael Curtiz) y en este caso ya no queda clara la cosa si simplemente lo rechazó como en los anteriores casos, tal y como apuntan muchos, ("Casablanca" en principio no dejaba de ser una película casi sin guión definido) o simplemente Bogart ya le había tomado la delantera y Raft no tuvo opción; aunque estoy seguro de que con los amiguitos que se gastaba Raft (Bugsy Siegel, Meyer Lansky y otros del mismo paño) podría haber presionado lo indecible para conseguir el papel de haberlo querido.

En este estado de cosas, no es de extrañar que cuando, en una nueva metedura de pata -y van cuatro-, rechazó hacer el papel de Walter Neff en "Perdición" (1944 - Double Indemnity) que finalmente hizo magistralmente Fred MacMurray, su director, el admirado Billy Wilder dijera, con su ácido humor característico, que al saber de la negativa de George Raft, en ese mismo instante, "supimos que haríamos una buena película". Y es que los rechazos de Raft se medían por éxitos espectaculares, casi eran como las predicciones del Pulpo Paul, toda una garantía.

Hay quien dice que Raft no había tenido una buena educación de pequeño y que leía con mucha dificultad, casi como un niño de párvulos, motivo por el que puede que tomara decisiones tan erróneas como las que hemos relatado. Años después tuvo el acierto de autoparodiarse en "Con faldas y a lo loco" (Billy Wilder - 1959) dando vida a Botines Colombo, un gangster arquetípico, con monedita al aire y todo, que es casi la imagen que de él nos ha quedado a la mayoría.

Siempre me ha quedado la curiosidad si Bogart le haría algún regalito a Raft... desde luego se lo tenía bien ganado. Pero más allá de tanto desatino, hay que decir que Raft nos regaló también un buen ramillete de estupendas películas dignas de recordar: "Scarface" junto a Paul Muni (1932 - Howard Hawks), "Almas en el mar" (1937 - Henry Hathaway), "La pasión ciega" (1940 - Raoul Walsh) o "Alta tensión" (1941 - Raoul Walsh).

Sobre las amistades mafiosas de George Raft ya escribimos una interesante entrada en este blog: Link: George Raft y la Mafia



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viernes, 12 de octubre de 2018

El león de la Metro: Toda una estrella del cine



Se podría decir que la "estrella de cine" que ha aparecido en más películas es sin duda el León que sirve de cabecera a las películas de la Metro Goldwyn Mayer. El emblema del león, rodeado por una película de celuloide en que se inscribe el lema "Ars Gratia Artis" (el arte por el arte) fue ideado por Howard Dietz, director de publicidad de Goldwyn Pictures, quien mantenía que su imagen simbolizaría la fuerza y dominio de sus estudios. La idea tuvo fortuna y hoy todavía nos sigue acompañando al inicio de cada film. Desde 1924 (fecha de nacimiento de MGM, a partir de la unión del estudio de Samuel Goldwyn con la empresa de Louis B. Mayer y con la Metro Pictures de Marcus Loew) siete leones diferentes (que yo sepa) han sido utilizados en el logotipo y genéricamente a todos se les conoce como "Leo el León"

El primero, llamado "Slats", fue el único del que no pudimos escuchar su rugido, pues perteneció a la época del cine mudo, así, trabajó para la Metro durante cuatro años, desde 1924 a 1928. Era toda una estrella que recorría todo Estados Unidos promocionando los estudios y que acudía a los estrenos más señalados en su propio vehículo desde el que las personas encargadas de su cuidado repartían "autógrafos" del famoso león entre sus "admiradores". Fue un león algo gafe; el 21 de septiembre de 1927 se estrelló un avión en Arizona y se dio aviso que en el mismo viajaba una estrella cinematográfica que iba camino de Nueva York para cumplir con unos compromisos publicitarios. Los bomberos y agentes de policía quedaron boquiabiertos al descubrir que aquella estrella no era otra que "Slats" el león de la MGM que además salió indemne del accidente. Y no fue el único percance en el que se vio envuelto. También salió ileso de otros dos accidentes ferroviarios, un incendio, una inundación y un casi naufragio del barco que lo llevo desde Dublin (había nacido en el zoo de Dublín en 1917) hasta Estados Unidos. Todo un portento este leoncito.

"Jackie" fue el primero del que pudimos escuchar su rugido, al principio con suavidad, para después repetir tras una breve pausa, un rugido ya más convincente. Es probablemente el que aparece en la foto que encabeza esta entrada, con su micrófono delante para captar su rugido y es con seguridad el que aparece en una famosa foto con Greta Garbo que ponemos a continuación. Estuvo en activo con distintos logos desde 1928 hasta 1956.
 Para las primeras películas a color empezaron a aparecer otros dos leones distintos. El primer león, "Telly", aparecido en todas las películas de color de MGM hasta 1932. El segundo león, conocido como "Coffee" hizo su debut en 1932, apareciendo en películas en color hasta 1934.

Entre 1956 y 1958 habría otro león en liza y sería "George", pero probablemente "Tanner" y "Leo" (el león actual) sean los leones más conocidos de MGM. La imagen de Tanner, fue utilizada en todas las películas de Technicolor y todos los dibujos animados de MGM (incluida la serie Tom y Jerry), y conformó el logo de MGM durante 22 años. La imagen de Leo, el último león, por ahora, lleva siendo utilizada ininterrumpidamente desde 1957 (un total de 56 años). Sin embargo, la imagen de Tanner volvió a ser utilizada a partir de 1963, únicamente para Tom y Jerry, cuando el departamento de animación de la MGM (que había cerrado en 1958) reabrió para rodar nuevos cortometrajes de la citada serie. No cabe duda de que ese león con el que tantos buenos ratos de cine han tenido comienzo, era toda una estrella, capaz incluso de rugirle a Hitchcock si hacía falta, como vemos en la imagen de abajo.



Ahí los tienen a todos:


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jueves, 11 de octubre de 2018

Spencer Tracy Vs Harpo Marx


"¿Qué no tengo nada? Mi padre me enseñó a cantar al sol y a las estrellas, me regaló este instrumento con el que hacer música, me enseñó a pescar y me dio brazos y piernas fuertes, y además tenía dieciséis hijos más. ¿Que sabrás tú, pescadito...?"

Spencer Tracy ganó uno de sus premios Oscar por su interpretación del bondadoso marinero portugués Manuel Fidello en "Capitanes Intrépidos" (Captains Corageous -1937). Una película sensacional dirigida por Victor Fleming en la que el mal criado niño de papá, Harvey Cheyne, al que daba vida el actor Freddie Bartholomew, tras caer al mar y ser rescatado por Manuel Fidello recibe las enseñanzas (con palabras sencillas como las que encabezan la entrada) y el cariño que le eran necesarios para convertirse en un jovencito responsable. Para encarnar su papel, Spencer Tracy cambió radicalmente su imagen y su repeinado cabello se convirtió en un ensortijado look lleno de rizos, eso unido a que también tenía que tocar la zanfoña en el transcurso de la película, algo tan raro como lo puede ser un arpa, mientras cantaba aquello de "¡Ay mi pescadito deja de llorar, ay mi pescadito no llores ya más!, hizo que la siempre atrevida Joan Crawford al verlo de tal guisa exclamó: "Oh, Dios mío, si es Harpo Marx".

 Y en cierto sentido, no le faltaba razón… igual hasta guardaba una bocina en su abrigo.


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martes, 9 de octubre de 2018

Clint Eastwood dispara a matar


“Verás... El mundo se divide en dos categorías: Los que tienen revólver cargado y los que cavan. Tú cavas”.


Y ya sabemos, que esta frase que Clint Eastwood pronunciaba en "El bueno, el feo y el malo" (1966), el actor la tuvo siempre muy presente y se aseguró de que fueran siempre los demás los que cavaran en sus películas. Después de que las películas del oeste con Sergio Leone y su trilogía del dolar, habían convertido inesperadamente a Eastwood en un actor famoso y seguramente antes de que comenzara su espectacular carrera como director, una joven se le acercó mientras este caminaba por el interior de los platós de la Warner Brothers y agriamente le dijo:

 - "Hace mucho tiempo que quería decirle esto, es un maldito hijo de puta, siempre hace que los mexicanos sean los malos en sus películas y siempre los mata"


El actor seguramente pensó que aquella mujer había cometido dos errores, el primero molestarle durante su paseo y el segundo decir cosas que no eran del todo ciertas. Eastwood, recordó aquella frase suya en la que como "Harry el sucio" (1971) sentenciaba: "Yo no soy racista, odio a todas las razas por igual" y le contestó a la mujer:

- "No se enfade -le decía, como si acabara de echarse sobre el hombro su famoso poncho y escupiera un poco de tabaco de mascar a un lado- también mato a muchas otras personas"


Y es que entre la saga de los spaghetti western, la serie de Harry el Sucio y otras en las que daba vida a personajes realmente rápidos de gatillo, ha resultado Eastwood uno de los actores más letales del cine. Un verdadero filón para los sepultureros. Y ya se podía dar por contenta la airada mujer de que no le contestara como el protagonista de "Sin Perdón" (1992):


“Me llamo William Manny. He matado a hombres. He matado mujeres y niños. He matado todo tipo de seres vivientes. Y hoy he venido a matarte a tí”

Curiosamente, Eastwood decidió perdonarla por sus dos errores, se dio la media vuelta, y se marchó.

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miércoles, 26 de septiembre de 2018

Jack Nicholson: El Joker que ríe primero ríe mejor



En estos días que se han filtrado las primeras imágenes de Joaquin Phoenix dando vida al nuevo Joker, todo son comparaciones y comentarios acerca de si el look que presenta está a la altura de las caracterizaciones que en su día tuvo el personaje con Heath Ledger, Jared Leto o Jack Nicholson.

Ya el maquillaje de Heath Ledger fue un tanto conceptual y a mi juicio toda la fuerza del personaje vino de la vida que supo darle el actor, de la contradictoria sombra con la que supo vestirlo. A ese respecto no me cabe duda de que Joaquin Phoenix tiene los recursos actorales de sobra para no andar "En la cuerda floja" con este Joker  y sentirse "Cómodo" en su piel. Pero hoy de quien quería hablar era del Joker de Nicholson, que para no pocos "Jokermaníacos" es la mejor de las caracterizaciones de este personaje hasta ahora, en dura competencia con Ledger, todo hay que decirlo. Y es que si alguien pudo reírse a gusto con este papel hasta desencajar la mandíbula fue él. De hecho todavía tiene que estar riéndose.

Ya tenía Nicholson dos Oscar cuando le ofrecieron meterse en el traje del Joker. Por aquel entonces, su cache como actor, el salario que demandaba en cada película, era imposible de asumir por los productores, que a pesar de ello sentían que era el actor adecuado para dar fuerza a la película "Batman" (1989 - Tim Burton) con su histrionismo a veces desbocado. Solo quedaba buscar un acercamiento. Un yo te doy tu me das. Así, después de duras negociaciones, y de ir en contra del consejo de sus propios abogados, Nicholson siguiendo su instinto, accedió a rebajar sustancialmente su salario inicial, pero con unas condiciones algo inusuales. No solo quería poder decidir sobre la hora a la que comenzaba a rodar cada día o tener libre los días que jugara su equipo de baloncesto, Nicholson se aseguró por contrato un 10% sobre de los beneficios que pudiera arrojar no solo esa película, sino también sobre sus posibles secuelas y su merchandising. 

Su corazonada le salio redonda. "Batman", una película que sentaría las bases del cine de superhéroes, costó solo 40 millones de dólares pero recaudó diez veces más, lo que provocó que cuando la película se retiró de la cartelera, Nicholson ya había ganado la friolera de entre 50 y 60 millones de dólares. Y todavía quedaban por estrenarse "Batman Returns" (Tim Burton - 1992), "Batman Forever" (1995 - Joel Schumacher) además de "Batman y Robin" (1997 - Joel Schumacher), que aun cuando Nicholson ya no actuara en ellas, seguían rindiéndole beneficios. Las películas, aunque no tanto como la primera,  funcionaron de maravilla en taquilla, lo que hizo a nuestro Joker inmensamente rico con bastante más de 100 millones de dólares en su bolsillo por la astucia y acierto que tuvo a la hora de firmar el contrato de marras. Ahora uno entiende a la perfección como podía presentar aquella sonrisa tan amplia. Sin duda, este astuto Joker ya sabía lo que iba a pasar. 

Seguro que por mucho que cobre Joaquin Phoenix, se sentirá mal pagado en comparación.



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