viernes, 31 de agosto de 2018

Deborah Kerr: La rosa inglesa


"Adoro no ser yo. No soy muy buena siendo yo. Es por eso que adoro tanto actuar"

Antes de convertirse en una estupenda y camaleónica actriz, Deborah Kerr era una jovencita muy tímida, una verdadera rosa inglesa, como la apodarían más tarde, y tras renunciar a una inicial vocación de bailarina fue narradora de cuentos infantiles en la radio. Su tía, que era profesora de interpretación y con la idea de ayudarla a superar su timidez, la introdujo en el mundillo del teatro londinense en el que llegó a realizar algunos pequeños papeles. La manera en la que dio el salto al cine no deja de ser harto curiosa. 

En 1940 Gabriel Pascal buscaba una cara nueva para su película "Major Barbara". La elegida habría de dar vida a una angelical chica del Ejército de Salvación. El descubrimiento surgió en un restaurante donde Pascal explicaba a un invitado ese matiz de inocencia y pureza que necesitaba para su nueva protagonista, y mientras hablaba paseaba la vista por los rostros de las demás personas presentes en el lugar hasta que, milagrosamente, detuvo su mirada en una de las chicas que se encontraba sentada en una mesa contigua y vio la mirada más pura y etérea que imaginarse pueda. Aquel rostro y aquella mirada eran la sublimación de su propia idea, y como quien encuentra un tesoro se dirigió decidido a hablar con aquella maravilla de mujer. Las primeras palabras que le dirigió a aquella tímida chica fueron de antología: "¿Eres virgen?"

Deborah Kerr se puso como un tomate, pero antes de que ella pudiera dar una respuesta a la altura de su insolencia, el propio Pascal le explicó lo que andaba buscando. Tras normalizar con su tranquilizadora explicación el encuentro, le pidió que le recitara algo, y Deborah que como ya hemos dicho tenía experiencia en la radio, empezó a recitarle "Canción de cuna".

A las pocas palabras, de nuevo Pascal la interrumpió y le preguntó "¿Conoces el evangelio? y ella nuevamente asintió… era sin duda la candidata perfecta para aquel papel, un papel con el que Deborah Kerr tuvo éxito y la convirtió rápidamente en una incipiente estrella del cine británico de la mano de la compañía cinematográfica Rank. No tardarían en llegar inolvidables papeles como el de la virginal monja de "Narciso Negro" por decir solo uno que tenga algo que ver con estos curiosos orígenes y a la que pertenece el fotograma de más arriba. Por aquellos entonces la actriz estaba un tanto encasillada en papeles de dama decente e intachable y según contaba Lawrence Olivier, Debora Kerr tenía fama de mujer "irrazonablmente casta".

Desde luego eso de revolcarse en la arena junto a Burt Lancaster mientras las olas chocaban sensualmente contra sus cuerpos en "De aquí a la eternidad" estaba lejos todavía. Una muestra más de que no es posible ponerle puertas al campo. Tras aquella tórrida escena de una mujer ávida de atenciones, Los Ángeles Times sentenció: "Era una época de arquetipos: había mujeres que eran sex-symbols como Marilyn Monroe y otras que ejercían de grandes damas como Audrey Hepburn. Deborah Kerr podía ser las dos".

Entre sus películas figuran maravillas como: "Quo Vadis", "Julio Cesar", "El rey y yo", "Té y simpatía", "Buenos días, tristeza", "Tres vidas errantes", "La noche de la iguana"..... y por supuesto "Tu y yo" de McCarey, otra deliciosa historia de amor que dejó en nuestra memoria a una enamorada Deborah Kerr. Ella misma diría de la película:

"Cary y yo sabíamos cómo besar. Cuando hacíamos una escena de amor no nos intentábamos engullir el uno al otro, pero por esos breves instantes, nos amábamos. Creo que entiendo lo que las mujeres ven en esa película. Hay una dulzura muy atractiva y que está alejada de la crudeza de hoy. Les hace entender que el mundo ha perdido algo entrañable"

Estuvo nominada seis veces a los premios Oscar y solo en 1994 le fue concedido uno honorario en cuya entrega la definían con las siguientes palabras:

"Una artista de impecable gracia y belleza, una actriz dedicada que a lo largo de toda su carrera siempre ha defendido la perfección, la disciplina y la elegancia". 


En definitiva, una pelirroja maravillosa por la que no me importaría subir a la terraza del Empire State para encontrarme con ella aunque fuera por la escalera.




Algunos momentos para recordar:






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jueves, 30 de agosto de 2018

La mujer y el monstruo


Por mucho que resulte el más claro antecedente de los "Aliens" o los "Predators" de hoy en día y de resultar un monstruo ya icónico en nuestra cultura, creo que todos los aficionados al cine hemos pensado alguna vez en lo parsimonioso y poco amenazante que era el andar del Monstruo de la laguna negra (Creature from the black lagoon - 1954 - Jack Arnold), ese que recientemente sirvió de inspiración a Guillermo del Toro para su premiada "La forma del agua". Incluso el "Tiburón" de Spielberg debe mucho en su concepción y en más de una escena a esta película; de hecho ya su director, Jack Arnold, que más tarde rodaría "El increible hombre menguante", "Tarántula" o "Vinieron del espacio" apuntaba las razones del miedo que provocaban las aguas profundas: 

"Juega con un miedo básico que las personas tienen respecto a lo que podría estar bajo la superficie del agua. Usted conoce esa sensación cuando está nadando y algo roza su pierna - se asusta muchísimo si no sabe qué es. Es el miedo a lo desconocido. Decidí explotar este miedo tanto como sea posible al filmar" 

El productor del film, William Alland, había oído de su director de fotografía, Gabriel Figueroa, la inquietante historia de una criatura acuática que supuestamente vivía en el Amazonas y que una vez al año raptaba una doncella de las aldeas cercanas como tributo para dejarlos en paz. Jugando con esta idea y tras las oportunas modificaciones, solo faltaba una chica guapa (Julie Adams) de la que pudiera quedar prendado el monstruo para montar una buena historia y en la Universal, expertos en monstruos legendarios, no pondrían muchas pegas para crear uno nuevo. Uno de sus mejores monstruos de hecho y al que los norteamericanos gustan llamar "Gill-man" o lo que es lo mismo "Hombre con branquias" u "Hombre pez".

Pero volviendo a los andares del monstruo, una criatura mitad hombre y mitad pez que vivía en una apartada laguna de aguas negras, es justo reconocer que en las magnificas escenas acuáticas parecía una amenaza cierta, solo había que verlo buceando ágilmente boca arriba por debajo de la chica en unas imágenes por cierto espectaculares; pero en tierra el monstruo era otro cantar, se nos antojaba torpe y nada inquietante y pensábamos que solo una chica muy despistada podía ser sorprendida y alcanzada por el monstruo (algo así como ocurre con las películas de zombies en las que las víctimas parecen tontos). Pero todo tiene una razón de ser.

Para las escenas en tierra el actor al que le tocaba pasar calor dentro del disfraz era Ben Chapman, que se hizo con el trabajito gracias a sus 198 centímetros. Chapman era un soldado veterano, herido en las piernas durante la batalla de Corea lo que le hacía contonearse un poco para disimular su cojera, eso unido a la petición de Arnold de que el monstruo debía simular deslizarse más que andar con naturalidad fuera del agua y a los lastres de cinco kilos puestos en cada pierna para lograrlo, fueron la razón última de la torpeza mostrada por el monstruo en la pantalla.

En cambio para las escenas acuáticas era Ricou Browning el que se enfundaba el traje del monstruo y esa máscara tan singular en la que las branquias se movían con una perilla de goma conectada a un tubo desde la que Browning al apretar sus manos impelía aire a presión para que se movieran y dieran más vida al monstruo y la boca se movía simplemente con su propio mentón. El traje en si era una malla sobre la que se pegaban las placas que conformaban el cuerpo del monstruo y solo ponérselo ocupaba tres horas. Esos eran los efectos especiales entonces, la cosa no daba para más, a pesar de lo cual se lograron unos resultados estupendos, de hecho la película sigue siendo aún hoy uno de los films más apreciados por los aficionados al cine de monstruos.  En su día "La mujer y el monstruo" llegó a tener tanto éxito que produjo un par de secuelas, “La venganza del monstruo de la laguna negra” (1955) y “El monstruo camina entre nosotros” (1956).



Trailer de la película:



Ficha de "La mujer y el monstruo"
En hispanoamérica: "La criatura de la laguna negra"

Título original: Creature from the Black Lagoon

Año: 1954
Duración: 79 minutos.
País: Estados Unidos

Dirección: Jack Arnold

Guion: Harry Essex, Arthur A. Ross

Reparto: Richard Carlson,  Julia Adams,  Richard Denning,  Antonio Moreno,  Whit Bissell, Nestor Paiva,  Ricou Browning

Música: Joseph Gershenson
Fotografía: William Snyder (B&W)

Productora: Universal Pictures 



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viernes, 24 de agosto de 2018

"Easy Rider" y la libertad



(Hanson - Nicholson)- "¿Sabes? antes, antes éste era un país fantástico. No sé qué es lo que le habrá pasado.
(Billy - Hopper) – Que todo el mundo tiene miedo, eso es lo que ha pasado. No podemos entrar ni en un hotel de segunda y menos en un motel de segunda, creen que les vamos a degollar, tienen miedo.
H-N – No les dais miedo vosotros, les da miedo lo que representáis para ellos.
B-H -¿Ah, sí? lo que representamos para ellos es que necesitamos un corte de pelo.
H-N – No, no. Lo que representáis para ellos, es la libertad.
B-H – ¿y qué tiene de malo la libertad? todo el mundo la quiere.
H-N - Sí, desde luego, todo el mundo quiere ser libre, si. Pero una cosa es hablar de ello y otra muy diferente es serlo. Es muy difícil ser libre cuando te compran y te venden en el mercado. Claro que no les digas jamás que no son libres, porque entonces se dedicarán a matar y a mutilar para demostrar que lo son. Sí, sí, están todo el día dale que dale y dale que dale con la libertad individual y ven un individuo libre, y se cagan de miedo.
B-H – Pues el miedo no les hace huir.
H-N – No, el miedo les hace peligrosos “

El cine no volvería a ser el mismo tras "Easy Rider", algo nuevo tomaba carta de naturaleza en un cine que necesitaba urgentemente cambiar el papel pintado de las paredes y darle al público un poco de verdad. El propio Dennis Hopper (a la derecha), padre de la criatura (además de actuar, fue el director del film) definía muy bien el panorama: "Nadie se había visto nunca retratado en una película. En todos los love-in del país, la gente fumaba marihuana y tomaba LSD, ¡pero el gran público seguía viendo las películas de Doris Day y Rock Hudson!".  Aunque ya en 1967 habían dado un toque de atención películas como "Bonnie and Clyde" (Arthur Penn) y "El graduado" de Mike Nichols, sería "Easy Rider" la película que daría alas a lo que después se denominó "El nuevo Hollywood". La película es sin duda la favorita de cualquier motero, una gran road-movie en la que Peter Fonda daba vida a "Wyatt" (por Wyatt Earp) y también conocido como "Capitan América" por la bandera americana que adornaba su casco y el bidón de su motocicleta y a  quien acompañaba Dennis Hopper que encarnaba a "Billy" (por Billy el Niño), ambos en motocicleta cruzando parte de Estados Unidos y con Jack Nicholson (George Hanson) de paquete. Un trío singular que en su periplo irá encontrándose con variados personajes de la América profunda que ayudaran a construir un curioso mosaico de la sociedad de aquellos años.

Tanto Fonda como Hopper intentaron buscar financiación a diestro y siniestro y Jack Nicholson, dado el comportamiento errático con las drogas de Hopper, no ayudaba mucho con comentarios del tipo: "No es exactamente un tipo al que convenga darle un poco de pasta y decirle: "No hay ningún problema", ¿me entiendes?". Después de ser rechazados en todos sitios, no se sabe cómo, pero finalmente encontraron apoyo en Bert Schneider y Bob Rafelson, el segundo de los cuales en un momento de clarividencia sentenciaría: "Este tipo (Hopper) está como una regadera, pero creo ciegamente en él, y creo que hará una película estupenda para nosotros". Y fue, además de una película maravillosa, un verdadero negociazo, pues el medio millón de dólares que costó,  rindió beneficios que multiplicaron por cien el costo del film, en muy poco tiempo.

El rodaje fue una verdadera odisea, máxime cuando el director fue paulatinamente perdiendo los pocos papeles que tenía. Un director de sonido de la película dijo: "Dennis era un maníaco, un psicópata casi. Tenía siempre un par de pistolas cargadas encima de la mesa. A él le gustaba ese tipo de atmósfera", incluso había momentos en los que se dirigía a sus compañeros en formas poco elegantes: "Aquí hay una sola persona creativa: yo. Los demás sois solo mano de obra contratada, esclavos". Un técnico de sonido decía: "Estaba loco, deliraba, probablemente por el efecto de alguna combinación de drogas y alcohol" y sin embargo, en medio de este delirio, logró un peliculón. Sus amigos para lograr lo mejor de Hopper solían chantajearle con la figura de James Dean que para el era sacro-santa (había participado en un par de películas suyas) y Peter Fonda le decía en esos momentos de locura: "A Jimmy (James Dean) eso no le gustaría, Dennis". 

La banda sonora es de leyenda y crea una atmósfera muy especial que hace que si no la tienes ya te entren unas irreprimibles ganas de hacerte con una moto y sentir el aire fresco en la cara. 


Y como todo se da por bueno si la cosa acaba bien, Dennis Hopper y sus fijaciones dieron carta de nacimiento a una grandiosa película y su éxito inmediato le permitió jactarse de ello: "Recuperamos todo el dinero en la primera semana. En una sola sala". De paso, su desvergonzado éxito les abrió las puertas a otros directores con nuevas formas de hacer y entender el cine y que ahora son leyenda: Scorsese, Spielberg, Coppola, George Lucas, Bogdanovich, Malick, Friedkin, Schrader.... Sin duda fue con "Easy Rider" cuando se descorchó el champán de los 70.


Easy Rider - Buscando mi destino
Título original: Easy Rider

Año: 1969
Duración: 94 min.
País: Estados Unidos

Dirección: Dennis Hopper

Reparto: Peter Fonda,  Dennis Hopper,  Jack Nicholson,  Karen Black,  Antonio Mendoza, Phil Spector,  Luana Anders,  Toni Basil,  Mac Mashourian,  Warren Finnerty

Productora: Columbia Pictures / Pando Company / Raybert Productions

Fotografía: László Kovács

Guion: Terry Southern, Peter Fonda, Dennis Hopper
Música: Steppenwolf, Mars Bonfire, Jimi Hendrix, The Byrds, Roger McGuinn


Y hablando de esa película es inevitable escuchar a Steppenwolf con su tema "Born to be a wild"


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miércoles, 22 de agosto de 2018

El beso prohibido de "Encadenados"


"Un beso sólo podía durar tres segundos. Nos besamos y hablamos, nos separamos y volvimos a besarnos. El teléfono medió entre nosotros y nos trasladamos al otro lado del aparato. Fue un beso que empezaba y concluía; los censores no tuvieron motivo para suprimir la escena, porque nunca nos besamos más de tres segundos. Hacíamos otras cosas: nos mordisqueábamos las orejas y nos besábamos la mejilla, por lo cual pareció interminable y se convirtió en la sensación de Hollywood"

Alfred Hitchcock logró de esta forma, tal y como cuenta la preciosa Bergman en sus memorias, sortear el puritanismo e hipocresía hollywoodiense que todavía en la fecha de esta película ("Encadenados" es de 1946)  seguía atenazando a directores y guionistas con el conjunto de normas morales que se habían autoimpuesto en el mundo del cine a través del conocido Código Hays. Un código que todavía estaría dando serios coletazos hasta 1966 y que prohibía entre otras cosas que un beso pudiera durar más de tres segundos.

Y ahora que menos que disfrutar de esa escena….






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martes, 21 de agosto de 2018

Scarface y los maravillosos entierros de la Mafia


"Puedes conseguir mucho más con una palabra amable y una pistola que con una sola palabra amable"  (Al Capone)

La mafia siempre ha sido una organización llena de códigos y tradiciones no escritas y una de ellas es la curiosa forma en la que se celebraban los funerales de los capos mafiosos, fallecidos por así decirlo, a causa de un "accidente laboral", sobre todo a partir de que Alphonse Capone (Al Capone) le diera una especial notoriedad a este tipo de eventos. Así se fue conformando una especie de liturgia muy singular que dudo mucho continúe en la actualidad.

Por ejemplo, los amigos del difunto en señal de duelo dejaban de afeitarse desde el momento en que sabían la noticia hasta después del entierro a fin de que una vez llegado el momento del sepelio, mostrar un rostro en el que resultase más patente el dolor por la pérdida del "supuesto" amigo, costumbre que no era sino el eco de un uso napolitano. La pompa y boato con la que podía llegar a adornarse uno de estos funerales a veces rayaba en lo absurdo como veremos a continuación.

Uno de los funerales más sonados fue el de Dion O'Bannion, el gran rival de Al Capone en Chicago. Aquel tenía como tapadera de sus oscuras actividades una floristería (que curiosamente era la que surtía de flores a todos los funerales del gremio), hasta que unos secuaces de Al Capone entraron en la mentada tienda y le dieron "matarile" al competidor de Scarface. Flores como supondréis no faltaron, pero además se le agasajó con un ataúd de bronce y cristal de 10.000 dólares de entonces, adornado por dos ángeles de oro macizo y cuatro candelabros de plata. Se instaló una capilla ardiente por donde desfilaron hasta 40.000 personas (no sabemos si todas iban sin afeitar) y no faltaron ofrendas florales de su grande "Amigo" Al Capone en las que se podían leer cintas con la leyenda "From Al to Pal" algo así como "De Al a un amigo" que era la fórmula con la que habitualmente Scarface solía despedirse de los competidores en el negocio, y con la que además intentaba escurrir el bulto de posibles implicaciones en la muerte del gangster en cuestión. No se sabe si en las balas que ordenó dispararle mandó grabar algo similar.

El desfile ya fue el acabose y el cortejo iba acompañado de la Chicago Symphony Orchestra interpretando piezas a apropiadas a las circunstancias y seguido por más de 20.000 dolientes, poniendo el broche final un escuadrón de la Policía Montada enviado por el Alcalde de la ciudad de Chicago que por lo visto también estaba en la nomina de Capone. Como podéis suponer la policía no logró resolver este asesinato…

"No confundas mi amabilidad con debilidad. Soy amable con todos, pero cuando alguien no lo es conmigo, la debilidad no es lo que recordarás sobre mi" (Al Capone)

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lunes, 20 de agosto de 2018

Marlene Dietrich Vs Fritz Lang



"El director que más he detestado ha sido Fritz Lang (…). La arrogancia teutónica que manifestaba me disgustaba profundamente (…). Fritz Lang vigilaba cada paso, cada respiración, todo, con una sádica diligencia que Hitler no hubiera desaprobado. Fritz Lang, judío alemán, había huido del nazismo para refugiarse en Estados Unidos. Se comportaba como un tirano. No hubiera dudado -como pudimos constatar- en andar sobre cadáveres. Su altura le permitía dar largas zancadas (…). No derramaría ni una sola lágrima por él"


Con estas duras palabras relataba Marlene Dietrich en su autobiografía su relación con el director alemán (al igual que ella) Fritz Lang, durante el rodaje de "Encubridora" (Rancho Notorious - 1952). pelicula a la que pertenece la imagen promocional de cabecera. Marlene es uno de los mitos del cine, pero no lo es menos Fritz Lang en el campo de la dirección, a el debemos joyas del calibre de "Metropolis" (1927), "M, el vampiro de Düsseldorf"(1931), "La mujer del cuadro" (1944), "Perversidad" (1945), "Los sobornados" (1953), "Deseos humanos"(1954) o "Mientras Nueva York duerme" (1956), y muchas otras que dejo en el tintero. Son de tal calidad sus películas que me inclino por pensar, que era una bendición que fuera tan cuidadoso y vigilante en su trabajo, por mucho que le disgustara a la Dietrich. 

La verdad es que en la foto de la derecha, en la que podemos ver a ambos juntos en un descanso de "Encubridora", a ella no se la ve muy tensa.



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domingo, 19 de agosto de 2018

Las rarezas de Falla y un olvidado nocturno



“Error funesto es decir que hay que comprender la música para gozar de ella. La música no se hace, ni debe jamás hacerse para que se comprenda, sino para que se sienta”

Y yo, humildemente, estoy totalmente de acuerdo con el gran maestro Manuel de Falla, uno de los pocos compositores de primerísima linea a nivel mundial que ha dado nuestro País. Era Falla un ser atenazado en cierta manera por sus manías, fobias y rarezas. Una de sus fijaciones más llamativa era el horror que le producía la más mínima suciedad. Falla siempre fue muy proclive a los catarros y enfermedades pulmonares y puede que por eso tuviera declarada la guerra total al polvo e hiciera lo indecible por no entrar en contacto con el. Su primer biógrafo, el compositor Jaime Pahissa, contaba que habiendo ido a visitar a Falla el pintor Manuel Ángeles Ortiz, este lo vio al final de la calle donde vivía. Falla le hizo señas de que esperase y eso hizo. Lo curioso es que Falla tampoco avanzaba, permanecía parado en la calle quieto, tapándose la boca con un pañuelo. La raíz de aquel extraño comportamiento estaba en que acababan de barrer la calle y Falla esperó para encontrarse con su amigo un buen rato, hasta que estuvo seguro de que había desaparecido del ambiente la última mota del polvo removido por el barrendero.  La cosa no quedaba aquí, se cuenta que cada vez que se encontraba ante el compromiso de tocar en un piano que no era el suyo no podía evitar el ritual previo a posar sus manos en el mismo de limpiar metódicamente cada una de las teclas del instrumento con alcohol para evitar así entrar en contacto con el polvo o los vestigios que aún pudieran encontrarse allí de anteriores pianistas. Su compulsión por la limpieza le llevaba a limpiarse compulsivamente las manos lo que le provoco una severa dermatitis. 

Pero más allá de todas estas manías, que en mayor o menor grado tenemos todos, ha de reseñarse también el otro lado de la monedea, su increíble talento para la composición. A él le debemos obras como "Noches en los jardines de España", "El amor brujo", "El sombrero de tres picos" o "La vida breve" por mentar solamente los títulos más populares. Este gaditano de nacimiento frecuentó la compañía y amistad de otros genios de la música como Debussy, Ravel, Albeniz o Dukas, quedando muy patente en su obra las influencias recibidas del impresionismo francés que hacen de su música una obra refinada y colorista. Y como ya en otro artículo hablamos largo y tendido sobre "El amor brujo", hoy ilustraremos esta entrada con otra obra suya, una obra de juventud, seguramente desconocida para la mayoría (como gran parte de nuestro patrimonio musical), un delicioso nocturno para piano, muy del estilo de su admirado Chopin y que compuso con veinte años -data de 1896-. De la pieza decía el propio Falla:

"...Lo que publiqué antes de 1904 no tiene el más mínimo valor. Todas son tonterías, algunas escritas entre los 17 y 20 años, aunque publicadas después. Un Nocturno, por ejemplo, que escribí siendo apenas un niño. Cuando se lo enseñé, mucho tiempo después, a un editor de Madrid, pensó que podía interesar y lo publicó, y esto fue todo..."


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sábado, 18 de agosto de 2018

Paul Newman y los helados de chocolate



"Me gustaría que la gente pensara que más allá de Newman, hay un espíritu que actúa, un corazón y un talento que no proviene de mis ojos azules"

Y es que Newman, era un maravilloso actor  que a veces llamaba más la atención por sus ojos que por sus sensacionales interpretaciones o actos solidarios. Curiosamente sus ojos eran perfectos de cara al exterior, aunque para él no iban bien del todo ya que era daltónico. Evidentemente tampoco era capaz de comerse cincuenta huevos de una sentada como contaba aquella leyenda, de hecho una vez lo intentó en la realidad y no pasó de ocho. Nuestra compañera Celia Valdelomar nos traía hace tiempo la siguiente anécdota de este actor que muestra la turbación que podía causar en una mujer encontrarse con esa mirada azul frente a frente. Puede que no sea verdad, pero que más da, la mayoría de las anécdotas no lo son.

Una señora que pasaba sus vacaciones en un pueblecito de Nueva Inglaterra, se levantó un domingo muy de mañana para hacer un poco de ejercicio; al terminar su larga e intensa caminata pensó que se tenía merecida una apetitosa recompensa en forma de helado doble, por supuesto de chocolate, así que se encaminó a una confitería del centro de la ciudad a darse el capricho. En la tienda solo había otro cliente que resultó ser Paul Newman; quien solía veranear por allí con su familia. En una visión casi irreal, la mujer observaba al actor sentado en el mostrador desayunándose una rosquilla con un café. El corazón le empezó a latir aceleradamente con la emoción, más aún cuando su mirada hizo contacto con aquellos profundos ojos azules del actor, quien cortesmente la saludó con un ligero movimiento de cabeza y una cálida sonrisa que la señora le devolvió derretida, como si estuviera sobre un tejado de zinc caliente, y antes de tomar el camino a la perdición se dijo:

"¡Cálmate, eres una mujer felizmente casada, con tres hijos y tienes 45 años, no eres una adolescente histérica!"

La dependienta le tomo el pedido, le alargó su ansiado cono doble de chocolate y le dio el cambio. La mujer se dirigió hacia la puerta, todavía turbada por la situación y con el corazón palpitante, pero intentando mostrarse digna y dueña de si, de modo que avanzó sin mirar en la dirección de Paul Newman con la mirada muy fija en la puerta de salida. Ya fuera del establecimiento se dio cuenta de que tenía en una mano el cambio que le habían dado en la tienda, pero ni rastro del helado doble.  "¿Dónde está mi helado de chocolate? ¿Lo dejé en la tienda?", se preguntó. 

Asombrada, la mujer regresó a la confitería esperando ver su cono en el mostrador o en las manos de la empleada..., pero el helado no se veía por ninguna parte. Sintiéndose todavía más intrigada, miró entonces en dirección a Paul Newman. El rostro de él se iluminó con esa expresión tan suya, cálida y familiar y con una amplia sonrisa le indicó: "Búsquelo en su bolso, usted lo guardó allí".

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viernes, 17 de agosto de 2018

Mónica Bellucci, la tentación morena



“Con el tiempo las cosas han cambiado, pero al principio me costó que me tomasen en serio. Después de todo, empecé siendo una modelo con ínfulas de actriz entre un millón de modelos con ínfulas de actriz. La industria me observaba con actitud sospechosa, lo cual, en retrospectiva, era totalmente natural”

De hecho no se puede decir de Mónica Bellucci, al hilo de estas palabras suyas, que haya conseguido ser una gran actriz, lo que no quita que si haya logrado ser una gran estrella del cine. El cine tiene mucho de visual y los 177 centímetros de mujer que se gasta esta morena, adornados de un pelo, unos ojos y unos labios que cortan el hipo, le han dado el pasaporte para instalarse definitivamente en el imaginario masculino y en las referencias femeninas de qué es lo que nos hace "tilin" a los hombres. No es una mujer de aspecto fino y delicado, pero es indudablemente bellisima y tiene un "noseque queseyo" que te atrapa, en definitiva un bellezón mediterraneo que habla tres idiomas, y que pasó de los estudios de derecho directamente a la moda y después al cine. No tiene grandes películas, y posiblemente la mejor sea "Malena" donde se nos muestra arrebatadoramente hermosa en una historia bien conseguida gracias al buen hacer de su director, el maestro Tornattore. Uno puede entender perfectamente las inquietudes del pobre chico que bebe los vientos por ella. Son dignas de recordar también las películas "Irreversible" donde aparece la escena de una brutal violación, en la que es dificil mantener la mirada, "La pasion de Cristo", "Manuale d'Amore" y algunas pequeñas interpretaciones en "Dracula de Bran Stoker" o en la saga "Matrix". No cabe duda de que con la Bellucci se recupera la tradición italiana por las mujeres rotundas, tipo maggiorattas, alegrando la vista a los que no gustan de las tallas 38, tan frugales en sus encantos. No se si ella también se lo deberá todo a la pasta como afirmaba la Loren... Y el caso es que después de un buen tiempo volviendo locos a toda la peña todavía dice:

“Es difícil ser consciente del efecto que se provoca en los demás. La verdad es que es algo que siempre me sorprende"




Algunos momentos de Malena con la bellísima música de Morricone (Y yo sin bicicleta):


No volvería a pasearse igual hasta el anuncio de Martini de 2010... aunque me gusta mucho más como Malena


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jueves, 16 de agosto de 2018

Ha fallecido Aretha Franklin


Pienso (Think) que hoy es día de decir una pequeña oración (I Say a little prayer) por ella, por Aretha Franklin, de mostrarle nuestro respeto (Respect); de no hacerlo seríamos una interminable cadena de necios (Chain of fools) insensibles a la valía de una persona prácticamente insustituible en el mundo de la canción. Le debemos reconocer como nos ha hecho sentir que una mujer natural (You make me feel like a Natural Woman), sin artificios ni otras armas que sus canciones y la grandeza de su persona ayudaron más a los derechos de las personas de color y a la igualdad de la mujer, que otras batallas más sangrientas e inútiles. Hoy se marcha la que hasta hoy ha sido la indiscutible Reina del Soul, una cantante que con el timbre de su voz nos conquistó a todos y nos deja un 16 de agosto, la misma fecha en la que se fue Elvis Presley,  el rey del Rock, y aunque este fuera mucho más festivo, pienso que es más encomiable la labor como cantante desarrollada por Aretha Franklin, de hecho, el papel jugado por ella en la música norteamericana, desde el Gospel, pasando por el R&B, el jazz o el soul no tiene apenas parangón. A pocas cantantes las canciones parecían brotarle directamente de su alma como ocurría con Aretha.

"Ser cantante es un don natural. Significa que estoy utilizando en el mayor grado posible el don que Dios me dio para usar. Estoy feliz con eso." 

La humilde hija de un predicador (Son of a preacher man)  que llegó a ser reconocida por todos como Lady Soul, aprendió primero a llenar de luz las iglesias con sus canciones y luego el resto del mundo. No dudo que ahora tendrá la increíble gracia (Amazing Grace) de encontrarse al lado de su Precioso Señor pidiéndole que la tome de la mano (Precious Lord take me hand) para cantar en su coro, después de haber cruzando el puente sobre aguas turbulentas (Bridge over troubled waters) que separa esta vida de la inmortalidad. 

Think




I say a little prayer




Respect




Chain of fools





You make me feel like a natural woman





Son of a preacher man





Precious Lord






Bridge over troubled waters



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La verdadera historia del "Para Elisa" de Beethoven



"Para Elisa" (Für Elise) es una de las piezas más conocidas de la música clásica. Es una sencilla bagatella para piano, un tipo de pieza cortita y sumamente ágil y atractiva de las que Beethoven creó varias series, por cierto realmente preciosas. Ésta, pertenece a ese grupo de obras que ni siquiera tiene asignado opus (número de obra) y que así queda reseñada con ese extraño WoO nº59 (Sin opus nº 59). 

Cuenta la leyenda que en 1810, el compositor acudió a un recital en el que iba a tocar al piano una joven promesa de este instrumento. Ciertamente Beethoven se quedó asombrado con la fluidez y elegancia con la que la jovencita abordaba las piezas, hasta que llegó el momento en que debía de tocar una pieza del propio Beethoven. En el transcurso de la pieza la jovencita se quedó un tanto aturdida y llena de dudas, no siendo capaz de salir con éxito de la situación. Abandonó la sala entre lágrimas y Beethoven corrió tras ella y le preguntó: ¿Por qué no has podido seguir con mi pieza?. La niña, contestó como pudo al músico que para ella todas sus piezas (las de Beethoven) eran sumamente difíciles y un reto demasiado exigente. Beethoven le contestó "No te preocupes, escribiré una pieza sólo para tí". Al llegar el día siguiente, la jovencita recibió el mayor regalo y honor que podría soñar pianista alguno, una partitura a ella dedicada en la que se leía "Para Teresa (Recuerdos del 27 de abril de 1810)". Esa partitura no era otra que la inmortal "Para Elisa".  Pero ¿qué es eso de "Para Teresa"? Nos explicamos:

El caso es que según el pensamiento de la mayoría de expertos, esta pieza no estaba dedicada a Elisa alguna -por mucho que haya alguna Elisabeth  a la que quiera adjudicarse el honor-, resultando la dedicatoria originalmente "Para Teresa" (Für Therese) y se cree que esta Teresa no era otra que Teresa Malfatti, una de sus alumnas de piano y también uno de los amores imposibles del compositor. La razón de este erróneo nombre reside en que Beethoven era muy descuidado con sus partituras y además escribía de una forma un tanto caótica e ilegible, así el editor Ludwig Nohl, no leería bien el original y en las transcripciones que se realizaron posteriormente cambió el inicial y manuscrito por Beethoven "Para Teresa", por el ya inmortal "Para Elisa". Además hay muchos indicios de que este Ludwig Nohl fue en realidad el que diera forma definitiva a la pieza basándose en los esbozos que Beethoven había dejado escritos, aunque personalmente opino que al haberse publicado en 1816, once años antes de la muerte de Beethoven y sabiendo del iracundo carácter del compositor no creo que Nohl se atreviera a desvirtuar en demasía lo que estaba escrito sobre el pentagrama.

Hay una teoría alternativa que casa bien con la leyenda que recogíamos más arriba. Como apuntaba al principio hay quien sostiene que esta obra podría estar dedicada a una "Elisa" realmente y en esta linea mantiene que fue dedicada por Beethoven a una joven niña prodigio del piano que daba conciertos junto al amigo de Beethoven, Johann Nepomuk, esta niña, llamada Juliane Katharine Elisabet Barensfeld, y que utilizaba "Elise" como variante de su nombre podría ser la verdadera "Elisa". Según Rita Steblin, la musicóloga que sostiene esta teoría, Beethoven habría dedicado la pieza a esta pianista de 13 años como un favor hacia Teresa Malfatti que vivía en frente de la residencia de Nepomuk y de la prodigiosa Elisa, siendo esta una teoría no ha sido descartada.

En el vídeo de abajo, la maravillosa pianista, Valentina Lisitsa, nos recuerda la pieza, llena de una delicadeza y amor infinitos en las pocas notas que le hicieron falta para hacerla inolvidable. A veces, menos, es más.



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martes, 14 de agosto de 2018

"Tener y no tener": Howard Hawks entre Hemingway y Bogart


“Tengo diez mandamientos. Los nueve primeros dicen: ¡no debes aburrir!.” 

Esa era una de las máximas de Howard Hawks y ciertamente lograba que sus películas fueran de lo más entretenidas. Puede que mucha parte de su éxito tuviera que ver, más allá de su evidente talento y de los grandes actores que lo acompañaban, a su tendencia a rodearse de grandes escritores para elaborar sus guiones. 

Uno de esos talentos fue Ernest Hemingway. Ciertamente Hawks (muy dado a las faldas - arriba en la foto con Angie Dickinson, que no sé si sabría el león que tenia sentado a su lado en un descanso de "Rio Bravo") era un vividor del calibre del escritor y ambos a veces coincidían en salidas en busca de entretenimiento y diversión y no pocas a pescar o a cazar.

En una de esas "excursiones" y ante la insistencia del director de fichar al escritor, Hemingway tuvo que contestarle "Yo no quiero ir a Hollywood. No me gusta, no sabría que hacer allí"El director buscando alguna manera de implicarlo, le replicó que podrían trabajar en un guión desde cualquier otra parte que no fuera Hollywood y decidió plantearle un reto que no pudiera resistir, Hawks le dijo que él sería capaz de sacar una buena película del peor relato del escritor. Hemingway quedo aguijoneado por la curiosidad y le preguntó "Con cuál de ellos?" A lo que obtuvo la respuesta de "Con esa porquería titulada "Tener y no tener". 

En la foto de la derecha se puede ver a un orgulloso Hemingway con una de sus capturas, un soberbio ejemplar que en su lomo lleva escrito "The old man and the sea" (El viejo y el mar), uno de los libros que más fama le dio.


El resultado ya sabemos todos que es una de las cumbres del cine negro, con una esplendorosa Lauren Bacall que se iniciaba en el cine con esta película y que por cierto tuvo que esconder por un tiempo su condición de judía por temor a que Hawks, que al parecer les tenía un poquito en mala estima a los de su raza, la despidiera. A su lado le daría replica Humphrey Bogart en lo que sería el inicio, entre silbiditos y contoneos, de una de las parejas míticas de Hollywood.  Por cierto, "Slim" el nombre del personaje al que la Bacall dio vida en esta película y que ya se asoció a su persona para siempre, era en realidad el apodo de Nancy "Slim" Keith, la esposa de Howard Hawks, un verdadero ícono de la moda y de la jet set por aquel entonces. Fue ella la que con una portada de Harper's Bazar en la que salía la Bacall se la dio a conocer a su marido.

Se cuenta que en el rodaje de "Tener y no tener", Bogart apareció en el plató con una borrachera algo subidita de tono que le provocaba que se fuera golpeando con todo lo que se cruzaba en su camino. Hawks le dijo "Bogie, no eres tan buen actor como para apañártelas cuando llevas unas cuantas copas de más encima", Bogart replica "Que lástima. Porque me gusta la bebida". Aquello sencillamente se podía ir de las manos, así que Hawks se decidió a poner límites: "Bueno, en tal caso, o yo necesito un actor nuevo o tú vas a necesitar un nuevo director". Y parece que Bogart entendió perfectamente el envite y como si del guión de una novela negra se tratara, supo que quien le hablaba tenía la pistola en su mano y podía dispararle al despido en cualquier momento. Bogart como buen jugador de ajedrez que era no volvió a beber en exceso durante todo el tiempo de rodaje y por supuesto se comió a la reina de aquel tablero que no era otra que Lauren Bacall.





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lunes, 13 de agosto de 2018

El orgullo del joven Gandhi



Años antes de que empezara a perfilarse la lucha no violenta que hizo famoso a Gandhi, este estudió leyes en la prestigiosa University College de Londres. Ya allí dejó muestras de los valores que le harían ser reconocido como una de las personas más valiosas de los últimos tiempos. De aquella época se cuenta una historia que habla de un profesor de Gandhi apellidado Peters, un sujeto que al parecer no tenía en mucha estima a su joven alumno hindú. Su rancio abolengo, al más puro estilo inglés, no soportaba que aquel escuchimizado estudiante venido desde las colonias no agachara nunca la cabeza.

Al parecer en cierta ocasión que Peters estaba comiendo en el comedor de la Universidad, Gandhi, tuvo la "osadía" de sentarse a su lado y este no tardó lo más mínimo en lanzarle una andanada cargada de veneno: 

- "Señor Gandhi, Vd. no entiende... Un cerdo y un pájaro, no se sientan a comer juntos"

- "Este Vd. tranquilo profesor, que yo ya me voy volando" dijo rápido de reflejos Gandhi, mientras cambiaba de mesa.

El Señor Peters no encajó con deportividad la aguda respuesta de su alumno, que obviamente lo dejó retozando en una pocilga y decidió tomarse cumplida venganza en el examen que tendría que ponerle a Gandhi pocas fechas después. No esperaba sin embargo que el alumno contestara de forma tan brillante todas las preguntas que le formulaba, no dándole la oportunidad de poder humillarlo. Buscando una salida a su rabia y con la hoja del examen en la mano, le hizo una última pregunta:

- "Señor Gandhi, Vd. va caminando por la calle y se encuentra una bolsa. Dentro de ella está la sabiduría y mucho dinero, ¿Cuál de los dos se lleva?"

- Gandhi sin perder un instante contesta: "¡Por supuesto el dinero, profesor!"

-El profesor, que por fin cree haber encontrado una falla en la integridad de aquel muchacho le responde: "Yo, en su lugar, hubiera tomado la sabiduría, ¿no le parece?"

- "Cada uno toma, lo que no tiene, profesor", sentenció brillantemente Gandhi.

El profesor Peters, iracundo, tomó la hoja del examen de Gandhi y escribió "Idiota", entregándosela al alumno, que cuando la toma y lee esta anotación se limita a decirle con unos perfectos modales:

-"Señor Peters, me ha firmado Vd. la hoja, pero no me puso la nota..."

No quiero parecer ingenuo y soy consciente de que al menos dos de los lances que Gandhi tiene con su profesor ya se cuentan de otras personas principales y es más que probable que la historia en su conjunto no sea más que otra anécdota falsamente atribuida, pero desde luego, como decía Giordano Bruno: "Se non è vero, è ben trovato" y la historia merece la pena ser contada, aunque solo sea para robar una sonrisa, igual que me la robó a mi.

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domingo, 12 de agosto de 2018

Drácula, Tod Browning y la muerte



Tod Browning es el genio que está detrás de títulos icónicos del primer cine, como el "Drácula" de 1931 con Bela Lugosi en el papel del vampiro, de "Garras humanas" (1927) con Alonzo (Lon Chaney) el lanzador de cuchillos sin brazos enamorado de una caprichosa chica del circo, de "Muñecos infernales" (1936) o de la sensacional y controvertida "La parada de los monstruos" (1932) con su circo de seres deformes que tanto revuelo formó, pero que solo mostraba en la pantalla unas personas que con sus singularidades físicas eran muy habituales en los espectáculos de aquellos años y que fueron la raíz del hasta hace poco más famoso de los circos mundiales, el Ringling Brothers and Barnum & Baily, circo en el que por cierto llegó a trabajar el propio Browning como payaso. En no pocas de sus películas el circo tiene un papel principal y a su alrededor creaba sus tramas llenas de fantasía, miedo y misterio. 

No son de extrañar estas influencias del circo en su obra, de hecho, a los diecieseis años, años antes de dedicarse al cine, un joven Tod Browning se enamoraría de la bailarina de un circo ambulante que estaba de paso por su Louisville natal -puede que el Manhattan Fair and Carnival Company- y ni corto ni perezoso decidió ir en contra de los consejos de su acomodada familia y abandonando sus estudios se fue con la exótica bailarina a beber los vientos de los caminos. En el circo comenzaría un rosario de pintorescos oficios y así trabajaría de contorsionista, mago, bailarín, de payaso, jockey y según se cuenta hasta de cadáver viviente, un número que después tendría un eco evidente en su Drácula. 

En el número en cuestión, el joven Browning era sometido a hipnosis y así se le inducida aparentemente la muerte, la cual era certificada por un supuesto doctor. Tras este artificio era enterrado vivo a la vista de todos durante 24 horas que Browning lograba salvar gracias a un camuflado sistema de ventilación en el ataúd que le procuraba oxigeno. Allí permanecía hasta el día siguiente, alimentándose con pequeñas bolitas de leche malteada y pensando o ideando quien sabe que historias futuras. No debía ser Browning nada claustrofóbico aunque en cierta ocasión comentó acerca de este numero: “La primera vez fue la peor. Cuando sentí la arena golpeando contra el ataúd empecé a sentir pánico. Pero horas después me invadió una profunda calma, como si realmente hubiera muerto”

Pasadas las 24 horas (a veces el doble), se procedía a desenterrar el ataúd y con poderes mágicos e hipnosis procedían a "resucitar" al muerto viviente ante los atónitos ojos de todos los espectadores. Por supuesto no tenía colmillos, pero del hambre bien le podría pegar un mordisco a cualquiera. Por aquella época se asoció con el mago Leon Herrmann que actuaba con un austero traje de etiqueta negro y una capa, algo que evidentemente pudimos disfrutar posteriormente en el "Drácula" de Lugosi, que con aquellos dedos en forma de garras inducía por hipnosis la dominación de sus víctimas, la misma hipnosis que supuestamente causaba la muerte y la resurreción de Browning en su macabro espectáculo  

Otro de los espectáculos que tenían mucha fama por entonces era el que ofrecían los denominados "Geek", una especie de experto en devorar cosas repugnantes para el común de los mortales. En algunas de estas actuaciones el "Geek" aparentaba ser "el eslabón perdido" y solía ser algún alcohólico en horas bajas el que se atrevía a comer ante el público pollos vivos u otras "delicatessen". Se cuenta que Tod Browning habría llegado a realizar este tipo de funciones con el sobrenombre de "Bosco, el devorador de serpientes".

Puede que sea todo una exageración, una leyenda más acerca de los comienzos del genial Tod Browning, pero ya saben lo que se decía en una de las grandes películas de John Ford, la sensacional "El hombre que mató a Liberty Valance"

"Cuando la leyenda se convierte en hecho, se imprime la leyenda"

Tod Browning en el centro, con algunos de los protagonistas de "Freaks" (La parada de los monstruos")
“No les hemos mentido, amigos. Les dijimos que teníamos monstruosidades vivientes. Se rieron de ellos, se estremecieron, incluso, por un accidente de nacimiento, podrían ser igual que ellos. No pidieron que les trajeran al mundo, pero al mundo vinieron. Tienen su propia ley. Si ofendes a uno, ofendes a todos. Ahora, amigos, si vienen por aquí, presenciarán la más asombrosa, la más increíble monstruosidad viviente de todos los tiempos…” (Así comienza "Freaks")


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sábado, 11 de agosto de 2018

Los bateleros del Volga



En 1941 el genial Glenn Miller sorprendía a propios y extraños con  "The song of the boatmen", una versión de una canción popular rusa que era cantada por los esforzados "burlaks" o si ustedes quieren bateleros o sirgadores que habían de remontar las barcazas contracorriente por el rio Volga, avanzando afanosamente por la orilla y utilizando el propio peso de su cuerpo para la tarea como si de trabajadores forzados se tratara. 

El tema de Miller, aunque cadencioso, suena arrebatadoramente bailable y alegre a pesar de que la realidad que lo inspiró era muy diferente. Aquellas imágenes de hombres volcando penosamente toda su humanidad de una cuerda para arrastrar los barcos fue retratada magistralmente por el pintor Ilya Repin en la obra que abre esta entrada "Los bateleros del Volga", que cuelga de las paredes del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo. Solo uno de los protagonistas del cuadro mira descaradamente al espectador, los demás se muestran vencidos, con la cabeza agachada, concentrados en aquel esfuerzo interminable. Al fondo se intuye un barco de vapor que simboliza un nuevo tiempo en el que aquel trabajo abobinable ya no tendría razón de ser. Se cuenta que Dostoyevsky no tenía interés en ver el cuadro cuando se mostró al público por considerar que sería otra obra que trataría el tema sin la justicia que merecía. Cuando finalmente contempló el cuadro  y la sufrida humanidad y realismo que emanaba, sentenció: “Vi sirgadores, sirgadores reales, nada más… Es inevitable sentir que estamos en deuda con esta gente”.

Aquello cánticos de los bateleros inspiraron una adaptación musical por Mily Balakirev a la que siguió una versión operista de la mano de Chaliapin, la maravillosa interpretación del tema por los Coros del Ejercito Rojo y por último la versión aludida de Glenn Miller con esos ecos jazzísticos tan sugerentes. 

Glenn Miller y "The song of the boatmen"



El Coro del Ejercito Rojo




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viernes, 10 de agosto de 2018

"La Strada" de Federico Fellini



Fellini siempre me ha llamado mucho la atención en un sentido, este hombre, adorador de las carnosidades, de la abundancia en la mujer, de los grandes pechos y traseros que tan bien han quedado reflejados en películas como Amarcord, resulta que se casa y hace protagonista de algunas de sus mejores películas, a todo lo contrario de esas Venus que adoraba, a una muchachita pequeñísima, escurridísima de carnes, pero de cara simpática y gestos chaplinescos, a un duendecillo llamado Giulietta Masina. Curiosamente en “La Strada” (carretera en italiano), cuando Zampanó (Anthony Quinn) y Gelsomina (Giuletta Masina) ¿podrían encontrarse mejores nombres para unos personajes circenses? comen por primera vez juntos en una especie de venta, Zampanó no puede resistirse a la rotunda carnosidad de una morena, que no tiene mayores atributos que una obesidad contenida aun en los limites de las formas de una mujer, olvidándose por completo de Gelsomina ¿podría ser aquí Zampanó un alter ego de Fellini o al menos de sus sueños?. Recuerdo que en “Las noches de Cabiria” una de las prostitutas que acompañaban a Cabiria, era también una mujer de esta índole, de carnosidades fellinianas. Parece que de algún modo, indirecto, introducía estos guiños a sus obsesiones en estas películas, aún cuando la protagonista fuera su esposa, la discreta Giuletta.

Giulietta Masina es maravillosa, podría hacer la película entera sin hablar y decirlo todo con sus gestos, que si bien a veces son excesivos nunca pierden su encanto y seducción. Ya le dice en la película uno de los protagonistas, el loco al que da vida Richard Basehart: - ¿Pero tú que eres una mujer o un repollo?- No, Giulietta Masina no tiene atractivos de mujer si lo que buscamos es voluptuosidad, erotismo o carnosidad, pero tiene una mirada y unos ojos realmente fascinantes y expresivos como pocos, un alma que le rebosa por ellos y una gestualidad que crea complicidad y ternura. Es difícil no querer a Gelsomina o a Cabiria, con su ingenuidad, con su vitalidad, con sus historias tan desdichadas. Giulietta Masina dejó el cine pronto, aunque tuvo alguna reaparición. Cuando visitaba a su marido en los estudios de Cinecittá, los trabajadores rompían a aplaudir y el rodaje quedaba detenido hasta que por arte de magia aparecía un ramo de flores que le era entregado y ella tomaba asiento para ver el rodaje. Se ganó el cariño de todos. Cuando murió su marido, sólo le sobrevivió cuatro meses. Era tierna hasta para morir.

Anthony Quinn hace un papel apoteósico, brutal y en su deshumanización muy humano, pues es esta la naturaleza de muchos seres, refleja a la perfección a determinado tipo de personas, que en la necesidad, en la lucha por sobrevivir, no ven más allá de si mismos y ni tan siquiera atienden a sus sentimientos, sólo tienen una pulsión irrefrenable para subsistir en la cuasi-animalidad, para salir adelante como sea. Curiosamente Anthony Quinn contó en su autobiografía que el personaje de Zampanó se acercaba mucho a su propio carácter. En la película, termina por parecer Zampanó, con su número circense repetido hasta la saciedad en los más ínfimos detalles, un animal enjaulado que repite sistemáticamente el mismo movimiento una y otra vez en la jaula, teniendo una única meta, seguir adelante, aunque sea malviviendo. El final lo dotará de un atisbo de conciencia que humanizará definitivamente el personaje.

La fotografía en blanco y negro resulta maravillosa, y refleja de forma magistral un ambiente que recuerda terriblemente a nuestra España de  los cincuenta. ¡Son tan pocas y a la vez tantas las cosas que nos acercan y separan de Italia!

En definitiva ¿quién podrá olvidar el rostro pintado de Gelsomina o la brutalidad de Zampanó después de ver la película? Una delicia.

Ficha de la película

Título Original: La strada
Año: 1954
Duración: 103 min.
País: Italia

Director: Federico Fellini

Reparto: Giulietta Masina, Anthony Quinn, Richard Basehart, Aldo Silvani, Marcella Rovere

Productora: Ponti de Laurentiis

Premios:
1954: Venecia: León de Plata
1956: Oscar: Mejor película de habla no inglesa. 2 nominaciones

Guión: Tullio Pinelli & Federico Fellini
Música: Nino Rota

Fotografía: Otello Martelli (B&W)





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