Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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sábado, 16 de julio de 2016

¿Cómo era el verdadero rostro de Cervantes?




"Este que veis aquí de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada, las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro; los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande ni pequeño; la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas y no muy ligero de pies; este, digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación de Cesar Caporal Perusino, y de otras obras que andan por ahí descarriadas, y quizá sin el nombre de su dueño, llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo; herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlos V, de feliz memoria."


Y si bien es el propio Cervantes, en este autorretrato literario que inserta en el prólogo de sus "Novelas ejemplares" (1613), el que hace referencia (en palabras previas a las que a aquí se citan), a un retrato que debió de hacerle Juan de Jauregui, resulta que no se tiene por veraz el rostro que se nos muestra en el cuadro que abre el texto, cuyo original se considera perdido. El cuadro que hoy nos sirve para imaginar el rostro del insigne escritor incluye una inscripción en su parte superior que reza "Don Miguel de Cervantes Saavedra" y otra inferior con la leyenda"Juan de Iauregui pinxit, año 1600" que han sido motivo de ardua discusión por los expertos que mantienen como error inaceptable la inclusión de ese "Don" que al parecer nunca utilizó Cervantes ni otros al referirse a su persona y el otro motivo de desconfianza es la datación del cuadro en 1600, época en la que Jauregui tan solo habría tenido 16 años. 

Existe otro posible retrato de Cervantes atribuido también a Jauregui en la colección del Marques de Casa Torres (el que se muestra a la izquierda del texto), curiosamente muy diferente al anterior, y que si bien ha sido sometido a un minucioso estudio tampoco ha quedado acreditada de forma definitiva su sutoria. Así que a la espera de que pudiera aparecer ese Jauregui perdido, la visión más fiel que tenemos de Cervantes son sus propias palabras, aquellas con las que describió su figura al inicio de "Las novelas ejemplares", figura que no se si resultará triste o no, pero a la que yo siempre he encontrado cierta semejanza con la que todos hemos adjudicado a su mayor creación, el singular caballero Don Quijote de la Mancha.


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