Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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martes, 7 de enero de 2014

Zelig (Woody Allen, 1983)





“He trabajado mucho con Freud en Viena. Discrepamos de la teoría de la envidia del pene: Freud creía que sólo era aplicable a las mujeres”.



“Era coherente, porqué él quería ser amado, quería ansiosamente ser querido, pero también había algo en él que deseaba perderse en la masa, ser anónimo, y el fascismo era el tipo de doctrina que podía ofrecer esa clase de oportunidad. De modo que Zelig podía muy bien conseguir el anonimato perteneciendo a ese enorme movimiento.”



“Zelig ha dejado de ser un camaleón para ser, al fin, él mismo. Sus puntos de vista sobre política, arte, la vida y el amor son honestos y espontáneos. Aunque su gusto pueda describirse como de vulgar, es el suyo. Finalmente, es un individuo, un ser humano. Ya no abandona su identidad para formar parte de algo seguro e invisible que le rodea.”



“De niño, Zelig fue tiranizado por los antisemitas. Sus padres, que nunca se ponían de acuerdo y le echaban la culpa de todo, se pusieron del lado de los antisemitas.”



“No puedo, yo... yo tengo que volver a la ciudad... yo... yo tengo el seminario sobre la masturbación y, si no llego a la hora, empezarán sin mí.”



“Trabajo de psiquiatra. Actualmente estoy tratando a dos parejas de hermanos siameses que sufren de doble personalidad. Me pagan 8 personas.”





“El segundo matrimonio del viejo Zelig estuvo marcado por constantes y violentas peleas, hasta el punto de que, aunque la familia viviera encima de una bolera, era la bolera la que se quejaba del ruido.”



“Mis más sinceras excusas van sobre todo, a la familia Trokman de Detroit. Yo, yo nunca había ayudado a dar a luz a un bebé y pensé, pensé que las tenazas para el hielo eran lo más apropiado.”



“En su lecho de muerte les dijo a los doctores que tuvo una buena vida y lo que le molestaba de morir era que acababa de empezar a leer Moby Dick y quería ver qué pasaba.”



“Zelig ha vendido a Hollywood, por una buena cantidad de dinero, la historia de su vida. Cuando estalla el escándalo, el estudio cinematográfico pide la devolución del dinero. Zelig sólo puede devolver la mitad, ya que se ha gastado el resto. Furioso, el estudio le devuelve sólo la mitad de su vida. Se quedan con lo mejor y sólo le devuelven las horas de sueño y de comida”.

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