Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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domingo, 10 de marzo de 2013

Gustave Flaubert y el escándalo de "Madame Bovary"



"Se repetía: “¡Tengo un amante!, ¡un amante!”, deleitándose en esta idea, como si sintiese renacer en ella otra pubertad. Iba, pues, a poseer por fin esos goces del amor, esa fiebre de felicidad que tanto había ansiado. Penetraba en algo maravilloso donde todo sería pasión, éxtasis, delirio; una azul inmensidad la envolvía, las cumbres del sentimiento resplandecían bajo su imaginación, y la existencia ordinaria no aparecía sino a lo lejos, muy abajo, en la sombra, entre los intervalos de aquellas alturas.

 (…) Además Emma experimentaba una satisfacción de venganza. ¡Bastante había sufrido! Pero ahora triunfaba , y el amor, tanto tiempo contenido, brotaba todo entero a gozosos borbotones. Lo saboreaba sin remordimiento, sin preocupación, sin turbación alguna."

 El fragmento es de "Madame Bovary", sin duda una de las mejores novelas de todos los tiempos. En ella se narra la oscura historia de Emma Bovary, una mujer infelizmente casada que ve como sus sueños chocan cruelmente con la realidad. Una novela en cuyo argumento se combinan audazmente la rebeldía, la violencia, el melodrama y el sexo, en una época en la que no estaba bien visto que una mujer se enfrentara de forma tan poco resignada a su destino. El resultado es una obra maestra, pero en su día fue un verdadero quebradero de cabeza para su autor, Gustave Flaubert ya que su idea de incluir el adulterio en la trama provocó que la obra fuera condenada como pornográfica al ser publicada en 1856 y de camino, Flaubert fue acusado de ofender gravemente la moral pública y la religión.

Llegado el tema a los tribunales estos decidieron censurar el libro y por los pelos absolvieron de los cargos al escritor. El escándalo fue beneficioso para las ventas que se contaban por millares y a pesar de ello el pobre de Flaubert solo pensaba en tener el dinero suficiente para poder comprar todos y cada uno de los libros que aun estaban en circulación y en sus palabras "arrojarlos todos la fuego y jamás oír nuevamente del libro". Gracias a los buenos hados no lo consiguió y esta joya de la literatura ha llegado hasta nuestros días.

Otro fragmento de esta obra:

"Tantas veces le había oído decir estas cosas, que no tenían ninguna novedad para él. Emma se parecía a las amantes; y el encanto de la novedad, cayendo poco a poco como un vestido, dejaba al desnudo la eterna monotonía de la pasión que tiene siempre las mismas formas y el mismo lenguaje. Aquel hombre con tanta práctica no distinguía la diferencia de los sentimientos bajo la igualdad de las expresiones. Porque labios libertinos o venales le habían murmurado frases semejantes, no creía sino débilmente en el candor de las mismas; había que rebajar, pensaba él, los discursos exagerados que ocultan afectos mediocres; como si la plenitud del alma no se desbordara a veces por las metáforas más vacías, puesto que nadie puede jamás dar la exacta medida de sus necesidades, ni de sus conceptos, ni de sus dolores, y la palabra humana es como un caldero cascado en el que tocamos melodías para hacer bailar a los osos, cuando quisiéramos conmover a las estrellas. "

 En la foto que acompaña el texto se puede ver a la actriz Isabelle Hupert que dio vida a Emma en una de las varias versiones cinematográficas realizadas de esta novela, en este caso dirigida por Claude Chabrol.


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