sábado, 3 de noviembre de 2018

Marilyn Monroe: Sin derecho al descanso eterno



Marilyn Monroe siempre estuvo acosada por los hombres en vida; incluso había quien decía que si no te habías acostado con Marilyn no eras nadie en los EEUU, pero resulta que ese acoso ni tan siquiera ha cesado una vez falleció la actriz en 1962. Siempre hubo muchos hombres que juraban estar loquitos por sus huesos y parece que ciertamente era o sigue siendo así.

Los restos de Norma Jean descansan en un humilde nicho del cementerio Westwood Memorial Park de Los Ángeles, donde también se encuntran los de Billy Wilder, Jack Lemmon, Burt Lancaster,  Natalie Wood  o Dean Martin. 

Cuando en 1992 Hugh Heffner, el dueño de Playboy, la revista que en su primer número lanzó aquellos incendiarios desnudos de Marilyn y por los que la estrella no cobró más de 50 dólares, supo que el nicho que estaba al lado del de Marilyn había quedado disponible, no lo dudó  y pagó 75.000 dólares para hacerse con él. Decía: "Creo en lo simbólico, pasar la eternidad junto a Marilyn es demasiado dulce para no hacerlo". A la muerte de Heffner, en 2017, este cumplió su sueño y ocupó su lugar junto a la actriz. Muchos bromeaban con el imaginario encuentro de ambos y el  "qué haces aquí tan sola" del siempre picaron Heffner. 

La cosa podría acabar aquí, pero la mitomanía crece con los años y aquellos 75.000 dólares de Heffner quedaron casi en chiste cuando el nicho que se encuentra encima del de Marilyn entró en subasta. El nicho superior había sido propiedad de Joe DiMaggio, el famoso jugador de béisbol y uno de los maridos de Marilyn. Con el tiempo DiMaggio lo vendió a Richard Poncher, un hombre de negocios que llegó a construir dos coches blindados para Al Capone. Cuando supo que debajo de su nicho enterrarían a Marilyn, hizo prometer a su esposa Elsie, bajo amenaza de perseguirla desde el más allá, que a su muerte sería enterrado en el mentado nicho boca abajo para mirar por siempre a Marilyn -los hay majaretos- y el caso es que su temerosa esposa se encargó de que al ser introducido su ataúd en el nicho, le dieran la vuelta al mismo para cumplir los deseos de su "amoroso" marido. De haber podido, me imagino a Marilyn como en la foto de la derecha, con cara de sorpresa por tanto baboso. Con los años llegarían las deudas y Elsie, la viuda de R. Poncher, se decidió en 2009 a vender aquel nicho por el que esperaba conseguir unos buenos dólares que la sacaran de problemas. Al mirón de su difunto marido ya lo mandaría a otros sitio a contemplar otras vistas. Las pujas por el nicho se dispararon, porque una cosa es estar al lado de la tentación rubia y otra muy distinta para algunos obsesos, es estar encima de Marilyn por toda la eternidad. En la subasta se alcanzó la cifra de 4'6 millones de dólares y aunque el ganador después dio un pasito atrás por problemas económicos, hubo otras 12 personas que superaron en la puja la cantidad de 4'5 millones de dólares y que a buen seguro tomaron su testigo. La tentación ahora viviría abajo, vestida de verde y con un pañuelo del mismo color al cuello que es como la enterraron. Como dijo la escritora Sarah Nicole Prickett al respecto de esta morbosa persecución: "Dios... ni siquiera después de muerta puedes estar tranquila sin que un hombre se acerque a decirte 'Hay alguien aquí sentado?' al tiempo que se sienta a tu lado"


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