jueves, 4 de octubre de 2018

Hitchcock y el fingimiento de Ingrid Bergman


"¿El beso? Un truco encantado para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas" (Ingrid Bergman)

Y de eso vamos a hablar, de los trucos de Ingrid Bergman, una de las muchas musas que tuvo a sus órdenes Alfred Hitchcock durante su trayectoria como director. Una mujer que además de poseer una belleza irresistiblemente particular era sin duda una portentosa actriz. Participó en dos de las obras maestras del rey del suspense, nada más y nada menos que las sensacionales"Recuerda" (1945) y "Encadenados" (1946), además de "Atormentada" (1949), una buena película pero inferior a las anteriores.

El caso es que en una de las escenas que debía interpretar a las órdenes de Don Alfredo, Ingrid Bergman no daba con la tecla de cómo enfrentarse a la escena conforme a las técnicas y usos que tenía interiorizados y así se lo dijo al director:

- "No creo que pueda hacerlo naturalmente" y le explicó todos los motivos por los que se encontraba dubitativa y perdida ante aquella escena. Hitchcock la escuchó atentamente e incluso le hacía gestos de asentimiento, para que la actriz se sintiera cómoda y escuchada. Pero una vez terminó de hablar, el director le dio la clave para salvar la situación:

- "De acuerdo, si no puedes hacerlo naturalmente, fíngelo"

Tiempo después Ingrid Bergman reconocería que fue este el mejor consejo que le habían dado a lo largo de toda su carrera sobre el arte de la actuación, que es lo mismo que decir del arte del fingimiento.

Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas
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