martes, 14 de agosto de 2018

"Tener y no tener": Howard Hawks entre Hemingway y Bogart


“Tengo diez mandamientos. Los nueve primeros dicen: ¡no debes aburrir!.” 

Esa era una de las máximas de Howard Hawks y ciertamente lograba que sus películas fueran de lo más entretenidas. Puede que mucha parte de su éxito tuviera que ver, más allá de su evidente talento y de los grandes actores que lo acompañaban, a su tendencia a rodearse de grandes escritores para elaborar sus guiones. 

Uno de esos talentos fue Ernest Hemingway. Ciertamente Hawks (muy dado a las faldas - arriba en la foto con Angie Dickinson, que no sé si sabría el león que tenia sentado a su lado en un descanso de "Rio Bravo") era un vividor del calibre del escritor y ambos a veces coincidían en salidas en busca de entretenimiento y diversión y no pocas a pescar o a cazar.

En una de esas "excursiones" y ante la insistencia del director de fichar al escritor, Hemingway tuvo que contestarle "Yo no quiero ir a Hollywood. No me gusta, no sabría que hacer allí"El director buscando alguna manera de implicarlo, le replicó que podrían trabajar en un guión desde cualquier otra parte que no fuera Hollywood y decidió plantearle un reto que no pudiera resistir, Hawks le dijo que él sería capaz de sacar una buena película del peor relato del escritor. Hemingway quedo aguijoneado por la curiosidad y le preguntó "Con cuál de ellos?" A lo que obtuvo la respuesta de "Con esa porquería titulada "Tener y no tener". 

En la foto de la derecha se puede ver a un orgulloso Hemingway con una de sus capturas, un soberbio ejemplar que en su lomo lleva escrito "The old man and the sea" (El viejo y el mar), uno de los libros que más fama le dio.


El resultado ya sabemos todos que es una de las cumbres del cine negro, con una esplendorosa Lauren Bacall que se iniciaba en el cine con esta película y que por cierto tuvo que esconder por un tiempo su condición de judía por temor a que Hawks, que al parecer les tenía un poquito en mala estima a los de su raza, la despidiera. A su lado le daría replica Humphrey Bogart en lo que sería el inicio, entre silbiditos y contoneos, de una de las parejas míticas de Hollywood.  Por cierto, "Slim" el nombre del personaje al que la Bacall dio vida en esta película y que ya se asoció a su persona para siempre, era en realidad el apodo de Nancy "Slim" Keith, la esposa de Howard Hawks, un verdadero ícono de la moda y de la jet set por aquel entonces. Fue ella la que con una portada de Harper's Bazar en la que salía la Bacall se la dio a conocer a su marido.

Se cuenta que en el rodaje de "Tener y no tener", Bogart apareció en el plató con una borrachera algo subidita de tono que le provocaba que se fuera golpeando con todo lo que se cruzaba en su camino. Hawks le dijo "Bogie, no eres tan buen actor como para apañártelas cuando llevas unas cuantas copas de más encima", Bogart replica "Que lástima. Porque me gusta la bebida". Aquello sencillamente se podía ir de las manos, así que Hawks se decidió a poner límites: "Bueno, en tal caso, o yo necesito un actor nuevo o tú vas a necesitar un nuevo director". Y parece que Bogart entendió perfectamente el envite y como si del guión de una novela negra se tratara, supo que quien le hablaba tenía la pistola en su mano y podía dispararle al despido en cualquier momento. Bogart como buen jugador de ajedrez que era no volvió a beber en exceso durante todo el tiempo de rodaje y por supuesto se comió a la reina de aquel tablero que no era otra que Lauren Bacall.





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