miércoles, 17 de octubre de 2018

El mundo según Benito Pérez Galdós: "Misericordia"



"Andando, andando, hijo, se llega de una parte del mundo a otra, y si por un lado sacamos el provecho de tomar el aire y de ver cosas nuevas, por otro sacamos la certeza de que todo es lo mismo, y que las partes del mundo son, un suponer, como el mundo en junto; quiere decirse, que en donde quiera que vivan los hombres, o verbigracia, mujeres, habrá ingratitud, egoísmo, y unos que manden a los otros y les cojan la voluntad. Por lo que debemos hacer lo que nos manda la conciencia, y dejar que se peleen aquellos por un hueso, como los perros; los otros por un juguete, como los niños, o estos por mangonear, como los mayores, y no reñir con nadie, y tomar lo que Dios nos ponga delante, como los pájaros... "

El fragmento pertenece a la obra "Misericordia" (1897) de Benito Pérez Galdós.

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17 de Octubre - Rita Hayworth Vs Montgomery Clift (Efemérides)


“Todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo” 

Tal día como hoy, en 1918, nacía en Nueva York, "la diosa del amor", la maravillosa Rita Hayworth (Margarita Carmen Cansino Hayworth). Hoy habría cumplido 100 años. De ascendencia española, esta actriz de 1’68 metros que comenzó como bailarina con su padre, se hizo mundialmente famosa con su papel en la mítica “Gilda”. Se casó hasta en cinco ocasiones, destacando entre sus maridos Orson Welles y el Principe Ali Khan (fue princesa antes que Grace Kelly) y tuvo dos hijas. Entre sus películas sobresalen: “Solo los ángeles tienen alas” (1939), “Sangre y arena” (1941), “Bailando nace el amor” (1942), “Las modelos” (1944), Gilda (1946), "La dama de Shanghai" (1947) y “Pal Joey” (1957) entre otras. No ganó premios cinematográficos importantes lo que no le impidió quedar en la memoria de todos. Murió el 14 de mayo de 1987, a los 68 años de edad a causa de la enfermedad de Alzheimer


“Los errores y miserias que acompañan al artista son su mayor fuente de energía creativa” 


Hoy Monty,  que es como apodaban a Edward Montgomery Clift, habría cumplido 98 años. Este portento de la actuación medía 1’78 metros y nació en 1930 en Omaha (Nebraska). Estudió en el Actors Studio, del que era uno de sus alumnos más destacado y son numerosas sus películas destacables, entre ellas: “Los ángeles perdidos” (1948), “La heredera” (1949), “Un lugar en el sol” (1951), “Yo confieso” (1953), “De aquí a la eternidad” (1953), “El árbol de la vida” (1957), “De repente el último verano” (1959), “Vidas rebeldes” (1961),“Vencedores y vencidos” (1961)…. Llego a tener cuatro nominaciones al Oscar, en 1948, 1951, 1953 y 1961. Era un actor con una personalidad muy torturada, sobre todo tras un grave accidente de tráfico en 1956 mientras rodaba “El árbol de la vida” del que fue salvado in extremis por Liz Taylor y que le desfiguró un poco la cara; desde entonces entró en una espiral de autodestrucción con el alcohol y las drogas que se ha dado en llamar “El suicidio más largo de la historia”. Monty murió el 23 de julio de 1966, a los 45 años de un infarto de miocardio. No se casó ni tuvo hijos.

Y ahora suponiendo que los dos estuvieran en su momento de mayor esplendor, tanto Rita como Monty, y fueras invitado a su cumpleaños, uno de esos en los que el anfitrión está dispuesto a contarte todo lo que quieras sobre él y su obra, ¿a cuál de los cumpleaños irías si te invitaran?



Y si después pudieras ir a una película con él o ella, de estas que se estrenaron en el pasado tal día como hoy, 17 de octubre ¿Qué película elegirías?

"Promesas del Este" - (Eastern Promises - 2007) - (7'4/10) - Director: David Cronenberg - Reparto: Viggo Mortensen,  Naomi Watts,  Vincent Cassel,  Armin Mueller-Stahl, Sinead Cusack,  Donald Sumpter,  Jerzy Skolimowski,  Josef Altin,  Mina E. Mina, Aleksandar Mikic,  Tatiana Maslany

"Almas desnudas" - (The reckless moment - 1949) - (7'3/10) - Director: Max Ophüls - Reparto: James Mason,  Joan Bennett,  Geraldine Brooks,  Henry O'Neill,  Shepperd Strudwick, David Bair,  Roy Roberts

"El perro rabioso" - (Nora Inu - 1949) - (7'5/10) - Director: Akira Kurosawa - Reparto: Toshirô Mifune,  Takashi Shimura,  Keiko Awaji,  Eiko Miyoshi,  Noriko Sengoku...


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martes, 16 de octubre de 2018

Gregory Peck presenta al mejor actor del mundo


"Llegue a Hollywood y me llevaron ante Louis B. Mayer, la persona más poderosa de la Metro. Apenas entré en su despacho me miró fijamente y me dijo: "Tú... he aquí un contrato por siete años. Firmalo". Le dije: "Señor Mayer, estoy dispuesto a firmar contrato por una película". El respondió: "Muchacho, mírame a los ojos, cerca". Lo hice y parecían buenos e inocentes como los de un niño. "Estos ojos, muchacho, son los ojos de un padre. ¿Y sabes de quién soy padre? De Robert Taylor, de Clark Gable, de Greta Garbo... soy el padre de todos ellos. Gregory, ¿quieres tu también ser mi hijo? Firma este contrato". le volví a responder que no. El insistió. "Se me parte el corazón, se me parte el corazón viendo como destruyes tu carrera, ignoras una fortuna, como echas al agua tu futuro". Luego, de pronto, me echó los brazos al cuello y se puso a llorar de veras: "Si, uno de mis hijos, el predilecto, el mejor actor del mundo. Firma este contrato". Le repetí que no y cuando me iba, al volverme, vi que estaba sentado a su mesa secándose las lágrimas. Me marché convencido de que nunca sería el mejor actor del mundo, entre otras cosas porque el actor más grande del mundo ya existía y era él, Louis B. Mayer... Lo de la Metro no cuajó, pero debuté con la RKO."

Menudo pájaro tenía que ser Louis B. Mayer, el todopoderoso presidente de la Metro Goldwyn Mayer. Las palabras de Gregory Peck narran su llegada a Hollywood desde Broadway, siempre mirando ambiciosamente hacía arriba y cómo se lo rifaban los estudios que intuían para él horizontes de grandeza. Muestra del interés que despertaba el actor en el mundo del cine es que en su segunda película, en el mismo año de su debut, ya estuvo nominado para el Oscar por "Las llaves del reino" (1944 - John Sthal) y no tardaría mucho en rodar películas como "Recuerda" (1945 - Hitchcock) o "Duelo al sol" (1946 - King Vidor) y en acumular 4 nominaciones a los Oscar en esa década de los 40. Y es que aquella pertinaz defensa de su independencia ante los estudios le permitió actuar para los mejores directores y en proyectos de su total elección. Los estudios se lo disputaban y en una película bien podía trabajar para la RKO y en la siguiente para Universal Pictures, la MGM, United Artist o la Fox, para continuar con un trabajo para Selznick o un estudio pequeño con un proyecto interesante. Y por supuesto, no tardó mucho en trabajar para la MGM, y hacer que Louis B. Mayer pasara por el aro, tan solo un añito, ya en 1945 hizo para este estudio la película "El valle del destino", pero eso si, en base a contratos de una sola película. El chico, consciente de su valía, sabía que tenía el mundo en sus manos y lo que debía hacer para evitar las ataduras que sometieron a muchos otros grandes actores. El Oscar llegó en 1962 por "Matar a un ruiseñor" (Robert Mulligan) para la Universal. No cabe duda de que este Atticus se las sabía todas.



Fuentes: El párrafo inicial pertenece a una entrevista al actor realizada por Broderick Moore para Fotogramas en 1976 y recuperadas por Lluis Bonet Mojica en su libro "Casa de citas. Hollywood habla" (T&B - 2002).

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lunes, 15 de octubre de 2018

De cuando el cine cerraba por defunción


"Para mi, el cine son cuatrocientas butacas que llenar"

Ciertamente el título de la entrada y la imagen son un tanto inquietantes para después continuar con la "lapidaria" frasecita del bueno de Hitchcock, que de cine sabía tela del telón, pero ya verán que todo tiene su razón de ser. Hitchcock tenía la premisa de entretener al público y cuando decía esas palabras tenía siempre presente que en ultima instancia el cine no es sino un negocio, en el que se podrá ofrecer un producto de más o menos calidad, pero un negocio al fin y al cabo en el que además de la evidente necesidad de una pantalla y una película que proyectar, hacían falta, como bien apuntaba Don Alfredo, de un buen numero de butacas o sillas para acomodar a los potenciales espectadores, algo que en los albores del cine no siempre era fácil de conseguir y que llevó a alguna que otra situación verdaderamente esperpéntica. 

El caso es que en fecha tan temprana como 1903, el mayor de los hermanos Warner, el emprendedor Harry se decidió a probar suerte en el incipiente mundo del cine y se dedicó a la exhibición de películas por los pueblos mineros de Pensilvania y Ohio. La gente estaba deseosa de nuevos entretenimientos y presentándose la iniciativa de Harry como un negocio prometedor, sus hermanos (Albert, Sam y Jack) no tardaron en unirse a él creando la hoy poderosa Warner Brothers, esos mismos que ahora nos entretienen con aventuras tan rentables como Harry Potter, 300, Matrix, Batman o El señor de los anillos. Hoy la Warner está forrada pero sus inicios fueron ciertamente modestos y su primera sala recibió el nombre de "The Cascade" (foto de la derecha) en la ciudad de New Castle (Pensilvania). No era una sala muy grande, tan solo contaba con 99 sillas que por un módico precio los hermanos alquilaban a un empresario de pompas fúnebres del lugar. En dicho contrato solo había una condición y es que las sillas debían ser devueltas cada vez que hubiese un funeral. Era un lugar en el que antes que mirar la cartelera había que mirar las esquelas y si moría algún vecino, al dolor de la perdida se añadía al de no poder ver la película de turno. De este modo no era extraño que de vez en cuando el cine, o lo que es lo mismo, la incipiente "Warner Brothers" mostrara el cartel de "cerrado por defunción", por mucho que todos sus trabajadores gozaran de estupenda salud. Cosas del cine....

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domingo, 14 de octubre de 2018

Humphrey Bogart y los patinazos de George Raft


Humphrey Bogart es hoy en día todo un mito del cine pero cuando su estrella estaba aún pendiente de empezar a brillar con intensidad entre las sombras del cine negro, era otro actor el que acaparaba la atención en el cine de gangsters, el hoy poco recordado George Raft, quien junto a James Cagney y Edward G. Robinson eran  los protagonistas indiscutibles de todas las películas de ese género. Ahí tienen arriba a Bogart, obedientemente a la sombra de Raft, al igual que William Holden, en una imagen promocional de "Barreras invisibles" (1939 - Lloyd Bacon). Nadie diría que la cosa cambiaría radicalmente en poco más de un par de años merced al desastroso ojo clínico de George Raft a la hora de elegir o rechazar las películas en que intervenía. No cabe duda de que todos los actores han cometido fallos imperdonables rechazando papeles maravillosos, pero lo de Raft clama al cielo y con sus patinazos le puso una alfombra roja hacia la fama a Bogart y se construyó un pozo hacia el olvido para si mismo. Si al menos hubiera lanzado la moneda al aire para decidir...

El primer patinazo vino con "El último refugio" (High Sierra - 1941), una sensacional película de Raoul Walsh en la que un supersticioso Raft se negaba a que su personaje, Roy Earle,  mueriera en el film y además en soledad, lo que le abrió la puerta a Bogart para realizar ese papel protagonista que sería el primer peldaño serio en su carrera. 

La cosa no había hecho más que comenzar y cuando ese mismo año llamaron a Raft para hacer de "Sam Spade" en la maravillosa película "El halcón maltes" (1941), considerada la obra con la que el cine negro nace como género, se negó a actuar para el primerizo John Huston, un "novato" que debutaba con aquel título en la dirección y además con una obra que tenía dos versiones anteriores que no funcionaron nada bien en taquilla, hecho que terminó de convencer a Raft de que esta sería un nuevo fracaso. Curiosamente el guionista tanto de "El último refugio" como de "El halcón maltés" era John Huston, quien estoy seguro que después del rechazo recibido de Raft estaría contento de haber ayudado, aunque fuera indirectamente, a defenestrarlo. Ni que decir tiene que el papelito fue a manos de Humphrey Bogart que gracias a su interpretación, supo de que material estaban hecho los sueños y empezó a brillar más que las monedas que tan bien lanzaba al aire el gafado Raft, que dándose cuenta de los traspiés que había dado intentó achacar sus decisiones a casi una labor caritativa para con Bogart, con el que había coincidido en algunas películas previas. Contaba Leonard Lyons, un columnista del "Post" de Nueva York, que al salir de una proyección de "El halcón maltés" en la que la sala había estallado en aplausos al final de la película en honor a Bogart, se encontró con Raft y al preguntarle que le había parecido esos aplausos solo acertó a decir: "Serían para mí, si no fuese por mi benevolencia".

La cosa podría quedar aquí, pero no.... Siendo quién era, evidentemente Raft fue uno de los candidatos a encarnar a Rick en "Casablanca" (1942 - Michael Curtiz) y en este caso ya no queda clara la cosa si simplemente lo rechazó como en los anteriores casos, tal y como apuntan muchos, ("Casablanca" en principio no dejaba de ser una película casi sin guión definido) o simplemente Bogart ya le había tomado la delantera y Raft no tuvo opción; aunque estoy seguro de que con los amiguitos que se gastaba Raft (Bugsy Siegel, Meyer Lansky y otros del mismo paño) podría haber presionado lo indecible para conseguir el papel de haberlo querido.

En este estado de cosas, no es de extrañar que cuando, en una nueva metedura de pata -y van cuatro-, rechazó hacer el papel de Walter Neff en "Perdición" (1944 - Double Indemnity) que finalmente hizo magistralmente Fred MacMurray, su director, el admirado Billy Wilder dijera, con su ácido humor característico, que al saber de la negativa de George Raft, en ese mismo instante, "supimos que haríamos una buena película". Y es que los rechazos de Raft se medían por éxitos espectaculares, casi eran como las predicciones del Pulpo Paul, toda una garantía.

Hay quien dice que Raft no había tenido una buena educación de pequeño y que leía con mucha dificultad, casi como un niño de párvulos, motivo por el que puede que tomara decisiones tan erróneas como las que hemos relatado. Años después tuvo el acierto de autoparodiarse en "Con faldas y a lo loco" (Billy Wilder - 1959) dando vida a Botines Colombo, un gangster arquetípico, con monedita al aire y todo, que es casi la imagen que de él nos ha quedado a la mayoría.

Siempre me ha quedado la curiosidad si Bogart le haría algún regalito a Raft... desde luego se lo tenía bien ganado. Pero más allá de tanto desatino, hay que decir que Raft nos regaló también un buen ramillete de estupendas películas dignas de recordar: "Scarface" junto a Paul Muni (1932 - Howard Hawks), "Almas en el mar" (1937 - Henry Hathaway), "La pasión ciega" (1940 - Raoul Walsh) o "Alta tensión" (1941 - Raoul Walsh).

Sobre las amistades mafiosas de George Raft ya escribimos una interesante entrada en este blog: Link: George Raft y la Mafia



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sábado, 13 de octubre de 2018

Clarke o la terquedad de un suicida genial


Hay personas que resultan sorprendentes hasta en la hora de su muerte. Se imaginan una persona que desesperada no encuentra otra salida que suicidarse y ante la duda de si ahogarse o ahorcarse decide tirar una moneda al aire y como esta cae de canto opta por pegarse un tiro. Pues esto ocurrió en realidad por muy extraño que parezca. El protagonista del suceso es Jeremiah Clarke, un compositor inglés prácticamente olvidado si no fuera por que es el autor de una pieza que solemos escuchar muy a menudo en nuestras celebraciones e indispensable para los amantes de la música clásica, todo un "One hit wonder" como dicen por ahí, el famoso "Trumpet Voluntary" del que hablaremos después.  

El caso es que el bueno de Jeremiah Clarke (1654-1707), como hombre de buen gusto que era, se enamoró perdidamente de una señora bellísima, pero como el corazón no atiende a determinados impedimentos, no reparó en que aquella beldad era de una clase muy superior a la suya, algo que en aquella sociedad inglesa tan compartimentada lo descalificaba absolutamente para poder acceder a casarse con esta por mucho que se quisieran. De nada servía su puesto como director de la Capilla Real, o el predicamento de sus hoy olvidados himnos, salmos, odas y otras piezas. La vida de pronto dejó de tener sentido para el compositor y un día que regresaba a Londres a caballo, después de una visita a un amigo a las afueras, su animo se ensombreció totalmente e internándose en el bosque llegó a un lago en el que tomó la determinación de quitarse la vida, aunque dudaba en la forma de morir, si ahorcándose de la rama de un árbol o adentrándose en el lago y morir ahogado. Ni corto ni perezoso tomó una moneda que lanzó al aire a la orilla del lago y que al caer sobre el fango se clavó de canto. Cualquier persona en el mundo griego o romano habría tenido esto por un augurio, por una señal o muestra de que los dioses no querían su muerte, pero Clarke, tan solo pensó, supongo, que aquello quería decir que no había de morir ni ahogado ni ahorcado, por lo que continuó cabalgando hasta el cementerio de la Catedral de San Pablo y allí se disparó un tiro en la cabeza, dando cima a su negro proposito a los 32 años. Aunque normalmente a los suicidas no se les permite el descanso en sagrado, la tumba de Clarke quedó en la misma Catedral de San Pablo

El referido "Trumpet Voluntary" de Clarke, en un estilo muy británico, ya saben ese tipo de obras aparentemente solo aptas para celebraciones y grandes ceremonias, es una pieza para teclado titulada originalmente "Marcha del Principe de Dinamarca" y que durante largo tiempo estuvo atribuida a Henry Purcell, ni esa gloria querían permitirle al desdichado Jeremiah, y en la que más que el órgano de fondo terminó por tomar protagonismo la airosa trompeta que inunda la atmósfera de una elegante solemnidad, tanto que es uno de los temas preferidos para las bodorrios de quienes quieren parecer innovadores y huyen de los manidos Wagner y Mendelsshon. Y ahora solo queda escuchar y disfrutar el tema en cuestión, que seguro que habría presidido la boda del pobre Clarke y aquella lady con la que los tiempos que les tocó vivir le impidieron ser feliz. La versión es de Wynton Marsalis un maravilloso trompetista de Jazz que dejó al mundo boquiabierto cuando decidió demostrar que también sabía tocar la trompeta clásica tan bien como el mejor.


Nota: Según las reseñas sobre el suicidio de Clarke, este cuando salió de la casa de su amigo iba acompañado de un criado de aquel, que preocupado por el estado del compositor impuso su presencia. Supongo que el relato de lo que ocurrió en el lago parte de este.

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viernes, 12 de octubre de 2018

El león de la Metro: Toda una estrella del cine



Se podría decir que la "estrella de cine" que ha aparecido en más películas es sin duda el León que sirve de cabecera a las películas de la Metro Goldwyn Mayer. El emblema del león, rodeado por una película de celuloide en que se inscribe el lema "Ars Gratia Artis" (el arte por el arte) fue ideado por Howard Dietz, director de publicidad de Goldwyn Pictures, quien mantenía que su imagen simbolizaría la fuerza y dominio de sus estudios. La idea tuvo fortuna y hoy todavía nos sigue acompañando al inicio de cada film. Desde 1924 (fecha de nacimiento de MGM, a partir de la unión del estudio de Samuel Goldwyn con la empresa de Louis B. Mayer y con la Metro Pictures de Marcus Loew) siete leones diferentes (que yo sepa) han sido utilizados en el logotipo y genéricamente a todos se les conoce como "Leo el León".

El primero, llamado "Slats", fue el único del que no pudimos escuchar su rugido, pues perteneció a la época del cine mudo, así, trabajó para la Metro durante cuatro años, desde 1924 a 1928. Era toda una estrella que recorría todo Estados Unidos promocionando los estudios y que acudía a los estrenos más señalados en su propio vehículo desde el que las personas encargadas de su cuidado repartían "autógrafos" del famoso león entre sus "admiradores". Fue un león algo gafe; el 21 de septiembre de 1927 se estrelló un avión en Arizona y se dio aviso que en el mismo viajaba una estrella cinematográfica que iba camino de Nueva York para cumplir con unos compromisos publicitarios. Los bomberos y agentes de policía quedaron boquiabiertos al descubrir que aquella estrella no era otra que "Slats" el león de la MGM que además salió indemne del accidente. Y no fue el único percance en el que se vio envuelto. También salió ileso de otros dos accidentes ferroviarios, un incendio, una inundación y un casi naufragio del barco que lo llevo desde Dublin (había nacido en el zoo de Dublín en 1917) hasta Estados Unidos. Todo un portento este leoncito.

"Jackie" fue el primero del que pudimos escuchar su rugido, al principio con suavidad, para después repetir tras una breve pausa, un rugido ya más convincente. Es probablemente el que aparece en la foto que encabeza esta entrada, con su micrófono delante para captar su rugido y es con seguridad el que aparece en una famosa foto con Greta Garbo que ponemos a continuación. Estuvo en activo con distintos logos desde 1928 hasta 1956.
 


 Para las primeras películas a color empezaron a aparecer otros dos leones distintos. El primer león, "Telly", aparecido en todas las películas de color de MGM hasta 1932. El segundo león, conocido como "Coffee" hizo su debut en 1932, apareciendo en películas en color hasta 1934.

Entre 1956 y 1958 habría otro león en liza y sería "George", pero probablemente "Tanner" y "Leo" (el león actual) sean los leones más conocidos de MGM. La imagen de Tanner, fue utilizada en todas las películas de Technicolor y todos los dibujos animados de MGM (incluida la serie Tom y Jerry), y conformó el logo de MGM durante 22 años. La imagen de Leo, el último león, por ahora, lleva siendo utilizada ininterrumpidamente desde 1957 (un total de 56 años). Sin embargo, la imagen de Tanner volvió a ser utilizada a partir de 1963, únicamente para Tom y Jerry, cuando el departamento de animación de la MGM (que había cerrado en 1958) reabrió para rodar nuevos cortometrajes de la citada serie. No cabe duda de que ese león con el que tantos buenos ratos de cine han tenido comienzo, era toda una estrella, capaz incluso de rugirle a Hitchcock si hacía falta, como vemos en la imagen de abajo.


Ahí los tienen a todos:



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jueves, 11 de octubre de 2018

Spencer Tracy Vs Harpo Marx


"¿Qué no tengo nada? Mi padre me enseñó a cantar al sol y a las estrellas, me regaló este instrumento con el que hacer música, me enseñó a pescar y me dio brazos y piernas fuertes, y además tenía dieciséis hijos más. ¿Que sabrás tú, pescadito...?"

Spencer Tracy ganó uno de sus premios Oscar por su interpretación del bondadoso marinero portugués Manuel Fidello en "Capitanes Intrépidos" (Captains Corageous -1937). Una película sensacional dirigida por Victor Fleming en la que el mal criado niño de papá, Harvey Cheyne, al que daba vida el actor Freddie Bartholomew, tras caer al mar y ser rescatado por Manuel Fidello recibe las enseñanzas (con palabras sencillas como las que encabezan la entrada) y el cariño que le eran necesarios para convertirse en un jovencito responsable. Para encarnar su papel, Spencer Tracy cambió radicalmente su imagen y su repeinado cabello se convirtió en un ensortijado look lleno de rizos, eso unido a que también tenía que tocar la zanfoña en el transcurso de la película, algo tan raro como lo puede ser un arpa, mientras cantaba aquello de "¡Ay mi pescadito deja de llorar, ay mi pescadito no llores ya más!, hizo que la siempre atrevida Joan Crawford al verlo de tal guisa exclamó: "Oh, Dios mío, si es Harpo Marx".

 Y en cierto sentido, no le faltaba razón… igual hasta guardaba una bocina en su abrigo.


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miércoles, 10 de octubre de 2018

La tortura previa al arte de bailar de puntillas


El ballet no siempre tuvo la apariencia grácil y etérea que presenta en la actualidad, a tal fin fue determinante la revolución que provocó en el mundo de la danza el bailarín y coreógrafo francés Charles-Louis Didelot (1767-1837), que terminó afincándose en Rusia y fundando la escuela de danza rusa. Sus puestas en escenas eran realmente innovadoras y ayudándose de hilos invisibles hacia que las bailarinas volaran sobre el escenario aterrizando grácilmente sobre las puntas de sus pies. El artificio obtuvo tal éxito que generó un nuevo gusto estético en los espectadores y que más tarde llevó a las bailarinas a intentar imitar dicho efecto sin la ayuda de hilos, valiéndose para ello de una nueva modalidad de zapatilla de punta achatada, sobre la que intentaban bailar de puntillas. Además Didelot fue precursor de aligerar la vestimenta de las bailarinas, abogando por el uso de vestidos poco ceñidos al cuerpo que la hacían más etéreas y gráciles a la par que les deba una mayor libertad de movimientos.

En las fotografías se pueden apreciar las consecuencias del duro y doloroso entrenamiento al que se deben someter las bailarinas para conseguir la milagrosa apariencia de caminar sobre las aguas. La fotografía de cabecera es del suizo Henry Leutwyler que durante el 2012 hizo un reportaje sobre el New York City Ballet y la segunda es obra de Darian Volkova. Algunos recordarán aquellas palabras de Lydia, la profesora de ballet de Fama: "Buscáis la fama, pero la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar. Con sudor."




Para acompañar esta entrada os dejo un maravilloso ejercicio de danza que en su día nos descubrió la amiga Celia Valdelomar y que vale la pena volver a disfrutar: Alessandra Ferri, Sting y Bach…. ¡Un maravilloso cocktail!!! ¡No os lo perdáis os encantara!!


Click! Y comienza el espectáculo

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martes, 9 de octubre de 2018

Monserrat Caballé y su "De España vengo, soy española"



Ya voy tarde para la despedida de la gran Monserrat Caballé que se nos marchó hace un par de días, una de las grandes divas de la ópera que ha dado este país, del que ha sido una magnifica embajadora y que junto a otros grandes como Domingo, Carreras, Victoria de los Ángeles, Kraus, Pilar Lorengar, Arteta y otros tantos ayudaron a hacer ver al mundo que aquí no solo había toros y flamenco. En este muy breve recuerdo debería poner una de las arias más famosas del repertorio operístico, la maravillosa "Oh Mio babbino caro" que ella cantó como nadie, pero como también fue una infatigable defensora del repertorio español no puedo resistirme a poner una pieza de "El niño judío" (Antonio Paso y Enrique García Álvarez, y música del maestro Pablo Luna) que también ella cantó de forma insuperable y cuyo espíritu y mensaje mantuvo incluso en tiempos recientes en el que ese orgullo de ser española se lo echaban un poco en cara en su Cataluña natal que tanto quiso y tan magníficamente representó. Ya saben esa pieza que dice: 

"De España vengo, soy Española, En mis ojos me traigo luz de su cielo Y en mi cuerpo la gracia de la Manola! De España vengo, de España soy Y mi cara serrana lo va diciendo. Y mi cara serrana lo va diciendo. Que ha nacido en España por donde voy"


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Clint Eastwood dispara a matar


“Verás... El mundo se divide en dos categorías: Los que tienen revólver cargado y los que cavan. Tú cavas”.


Y ya sabemos, que esta frase que Clint Eastwood pronunciaba en "El bueno, el feo y el malo" (1966), el actor la tuvo siempre muy presente y se aseguró de que fueran siempre los demás los que cavaran en sus películas. Después de que las películas del oeste con Sergio Leone y su trilogía del dolar, habían convertido inesperadamente a Eastwood en un actor famoso y seguramente antes de que comenzara su espectacular carrera como director, una joven se le acercó mientras este caminaba por el interior de los platós de la Warner Brothers y agriamente le dijo:

 - "Hace mucho tiempo que quería decirle esto, es un maldito hijo de puta, siempre hace que los mexicanos sean los malos en sus películas y siempre los mata"


El actor seguramente pensó que aquella mujer había cometido dos errores, el primero molestarle durante su paseo y el segundo decir cosas que no eran del todo ciertas. Eastwood, recordó aquella frase suya en la que como "Harry el sucio" (1971) sentenciaba: "Yo no soy racista, odio a todas las razas por igual" y le contestó a la mujer:

- "No se enfade -le decía, como si acabara de echarse sobre el hombro su famoso poncho y escupiera un poco de tabaco de mascar a un lado- también mato a muchas otras personas"


Y es que entre la saga de los spaghetti western, la serie de Harry el Sucio y otras en las que daba vida a personajes realmente rápidos de gatillo, ha resultado Eastwood uno de los actores más letales del cine. Un verdadero filón para los sepultureros. Y ya se podía dar por contenta la airada mujer de que no le contestara como el protagonista de "Sin Perdón" (1992):


“Me llamo William Manny. He matado a hombres. He matado mujeres y niños. He matado todo tipo de seres vivientes. Y hoy he venido a matarte a tí”

Curiosamente, Eastwood decidió perdonarla por sus dos errores, se dio la media vuelta, y se marchó.

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lunes, 8 de octubre de 2018

Lolita, Nabokov y el cine



"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos fue siempre Lolita"

El fragmento pertenece a "Lolita" (1955) la sensacional obra de Vladimir Nabokov que a pesar de narrar la irresistible atracción que ejerce una niña de apenas doce años sobre el ya maduro Humbert Humbert, ha logrado que su valor literario supere las evidentes críticas y controversias que su escabroso contenido es capaz de suscitar. La escritora Laura Freixas lo resumía de forma excelente: “Está escrita de tal modo que consigue hacernos olvidar que está mal violar niñas”.

Stanley Kubrick no tardó en llevarla al cine y para encarnar a Lolita eligió a la joven Sue Lyon, a la que dio el visto bueno hasta el propio Nabokov que hacía de guionista de la adaptación de su novela al cine. Rendido a sus pies quedaría ya por siempre James Mason que sería el actor que encarnaría al sucumbido profesor de poesía Humbert Humbert. La actriz realizaría después otro interesante papel de chica peligrosa en "La noche de la Iguana" (John Huston - 1964), para después ir diluyéndose aceleradamente en papeles de escasa importancia. Fue lo que se dice una estrella fugaz, un juguete roto como tantas otras prometedoras estrellas de usar y tirar al estilo Hollywood. Ellas comentaba al respecto: "Mi destrucción como persona proviene de Lolita. Esa película me expuso a tentaciones a las que ninguna niña de esa edad debía ser sometida. Desafío a cualquier chica bonita a ser catapultada al estrellato a los 14 años y poder mantenerse en ese nivel de ahí en adelante". Pero claro, al final siempre queda Kubrick, y su cine siempre con mayúsculas,  que aquí no es ni un musical, ni una película de gangsters ni del oeste, los géneros preferidos de "Lolita", una enamorada del cine, según contaba el Profesor Humbert en la novela:

"Lo (Lolita) aún tenía verdadera pasión por el séptimo arte (...) Vimos, voluptuosamente, sin discriminación, ciento cincuenta o doscientas películas sólo durante ese año (...) Sus películas favoritas eran, en este orden: las musicales, las policíacas y las del Oeste. En las primeras, cantantes y bailarines reales hacían carreras irreales en un mundo del espectáculo que venía a ser, en esencia, una esfera impermeable a todo lo que representara pena o tristeza, de la cual estaban excluidas la muerte y la verdad y donde, al final, el canoso, inocente y confiado, y técnicamente inmortal, padre de la heroína, reticente al principio a permitir que su hija se entregue a su loca pasión por las tablas, acaba aplaudiendo a rabiar su apoteósico triunfo en el fabuloso Broadway. Las películas policíacas también se desarrollaban en un mundo aparte: en él, heroicos periodistas eran torturados, las facturas telefónicas ascendías a cifras astronómicas y, en un ambiente sano y deportivo, aunque caracterizado por una inepta falta de puntería a la hora de disparar, los malos eran perseguidos por cloacas y almacenes de los más variados artículos por policías de patológica temeridad (mi captura no habría de causar tan extenuante ejercicio). En último lugar estaban los paisajes de tonos pardos, los domadores de caballos salvajes, de rostro rosado y ojos azules, la recatada y hermosa maestra, que llega al pueblo levantado a orillas del rumoroso arroyo, el caballo que se encabrita, la espectacular estampida del ganado, el cristal roto con un vigoroso golpe de revólver, la increíble pelea a puñetazo limpio, las montañas de muebles viejos que sueltan nubes de polvo al romperse, la mesa utilizada como proyectil, el oportuno salto mortal, la mano atada que busca a tiendas el cuchillo de monte caído al suelo, el rugido de la desesperación, el ruido amortiguado del puño al chocar contra la barbilla, la patada en la entrepierna, el hábil salto sobre el contrario para derribarlo al suelo; e, inmediatamente después de recibir una serie de golpes demoledores, que habrían mandado a Hércules al hospital (a estas alturas puedo afirmarlo por experiencia propia), el valiente héroe de la película, en cuya bronceada mejilla no aparece más que la sombra de un morado, lo que le da todavía mayor atractivo, si cabe, abraza a su entusiasmada futura esposa, toda una mujer del Oeste."


Con el vídeo hacemos justicia a Shelley Winters, que no habíamos citado y que hace un papel sensacional como madre de la jovencita en la película, y vemos como presente inocentemente a Lolita al Profesor Humbert, que por supuesto se queda con ellas por las tartas de cerezas:


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domingo, 7 de octubre de 2018

Los globos que sueltas no van al cielo



"Somos un globo lleno de emociones, en un mundo lleno de alfileres"

Eso mantiene una de esas frases lapidarias que nos muestra este internet nuestro por sus rincones, pero el caso es que hoy en día son los globos los que se han convertido en alfileres para nuestro planeta, acosado a diestro y siniestro por los plásticos (entre otras tantas amenazas surgidas de nuestro modo de vida). Ahora empezamos a concienciarnos de que un globo, por muy encantador que parezca, no deja de ser  un plástico más, que no pocas veces, en esas espectaculares sueltas de globos masivas tan socorridas para llenar de color y fiesta un determinado acontecimiento terminan copando el cielo de etéreas motitas de color que se elevan al cielo de forma ciertamente inspiradora, pero que tarde o temprano volverán a caer a tierra, o lo que es más probable al mar, y se convertirán, muy a nuestro pesar, en una amenaza más para los animales y el medio ambiente. Supongo que no podremos negarle un globo a un niño, esta claro que con eso no salvaremos el planeta y además perderíamos historias tan sugerentes como aquellas que nos ofrecía la película "El globo rojo" (1956) de Albert Lamorisse que recomiendo a todos y a la que pertenece la imagen de entrada; pero puede que si podamos buscar otras alternativas a los actos multitudinarios que no fuera la suelta masiva de globos, algo estéticamente muy vistoso pero también muy dañino. Algo seguro que podrá idearse que no cause tantos problemas, ya hay países como Reino Unido que han prohibido estas sueltas masiva de globos. Es un pequeño detalle, pero como decía años atrás la querida Carmen Maura: "Tacita a tacita...."  

Así lo cuenta este vídeo que nos proponía la amiga Teresa Moreno Prades:


Otro vídeo al respecto:



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sábado, 6 de octubre de 2018

Marilyn Monroe, sus desnudos y la radio


En el número de diciembre de 1953 de la revista Playboy aparecía Marilyn Monroe desnuda sobre una sábana de terciopelo rojo y como era de esperar resultó un escándalo ciertamente considerable. La sesión de fotografías, tomadas por Tom Kelly, pertenece ya a la mitológia creada alrededor de la actriz y ha sido posteriormente imitada hasta la saciedad por otras actrices, siempre meras aspirantes a brillar como ella. En pleno revuelo, la propia Marilyn fue preguntada si era verdad que había posado totalmente desnuda en aquella sesión. Ella lo negó tajantemente:

"No es cierto que no llevara nada puesto en aquella habitación; tenía puesta la radio"

En la imagen aparece en un fotograma de su película inacabada "Something's Got to Give" y así cambiamos lo explícito por lo sugerente.


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viernes, 5 de octubre de 2018

Imagen Vs Palabras: Poseidón


"Conduciendo su carro a través del mar, Poseidón, dios de los océanos y de los caballos, encarna los dos antiquísimos símbolos del inconsciente: el caballo y el agua. El agua siempre ha evocado en el hombre el misterio del infinito, posibilidades infinitas y peligros infinitos de nuestra conciencia fluida. Al carecer de forma predeterminada propia, está en constante movimiento, nunca cambia y, sin embargo, nunca es la misma en dos momentos sucesivos. Y el caballo personifica en su primitiva potencia los impulsos instintivos de nuestra naturaleza bruta [...]. Poseidón era el más primitivo de los dioses, el que hacía temblar la tierra, el dios de las tormentas y de los terremotos, de la devastación repentina de los maremotos. Los peligros se desatan cuando brotan las fuerzas yacentes que están bajo la superficie de la conciencia."

El fragmente pertenece al libro "Los dioses de Grecia" (1993) obra de la escritora norteamericana de origen griego Arianna Huffington (de soltera se apellidaba Stassinopoulos) y famosa actualmente por ser una de las fundadoras de "The Huffington Post" Por otro lado tenemos como imagen de un posible Poseidón moderno al modelo Patrick Petitjean en una fotografía realizada por Nathaniel Goldberg en 2008 para GQ

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jueves, 4 de octubre de 2018

Hitchcock y el fingimiento de Ingrid Bergman


"¿El beso? Un truco encantado para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas" (Ingrid Bergman)

Y de eso vamos a hablar, de los trucos de Ingrid Bergman, una de las muchas musas que tuvo a sus órdenes Alfred Hitchcock durante su trayectoria como director. Una mujer que además de poseer una belleza irresistiblemente particular era sin duda una portentosa actriz. Participó en dos de las obras maestras del rey del suspense, nada más y nada menos que las sensacionales"Recuerda" (1945) y "Encadenados" (1946), además de "Atormentada" (1949), una buena película pero inferior a las anteriores.

El caso es que en una de las escenas que debía interpretar a las órdenes de Don Alfredo, Ingrid Bergman no daba con la tecla de cómo enfrentarse a la escena conforme a las técnicas y usos que tenía interiorizados y así se lo dijo al director:

- "No creo que pueda hacerlo naturalmente" y le explicó todos los motivos por los que se encontraba dubitativa y perdida ante aquella escena. Hitchcock la escuchó atentamente e incluso le hacía gestos de asentimiento, para que la actriz se sintiera cómoda y escuchada. Pero una vez terminó de hablar, el director le dio la clave para salvar la situación:

- "De acuerdo, si no puedes hacerlo naturalmente, fíngelo"

Tiempo después Ingrid Bergman reconocería que fue este el mejor consejo que le habían dado a lo largo de toda su carrera sobre el arte de la actuación, que es lo mismo que decir del arte del fingimiento.

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miércoles, 3 de octubre de 2018

El primer "Cuerpo" de Hollywood


"El cuerpo" es un apodo parece que hereditario. En los últimos años era utilizado para referirse a la modelo Elle McPherson y un poco antes (con bastante justicia) para hablar de Raquel Welch, lo que ya es menos conocido es que en la segunda mitad de los años 40, había una actriz y estupenda cantante llamada Marie MacDonald,  olvidada hoy en día para la mayoría, que era conocida como "The body beautiful" y más tarde simplemente como "The body" por sus armoniosas medidas y el look que lucia en la película "Pardon my Sarong" junto a los hilarantes Abott y Costello. Con semejante apodo como carta de presentación ya pueden imaginar que fue una de las pin-ups más famosas entre las tropas norteamericanas durante la Segunda Guerra Mundial, reinando en traje de baño en todas las taquillas de aquellos calenturientos soldados. El caso es que en cierta ocasión un periodista le preguntó a Marie McDonald si no le molestaba ser conocida como "El cuerpo".

"No del todo -contestó ella- Hace tiempo que me di cuenta de que en Hollywood una chica no puede hacer nada si es conocida como "el cerebro"

Pero como imaginan, tener un apodo así en Hollywood pasa factura, y cuando además de tener muchas curvas en la silueta se tienen en la vida privada la cosa no puede terminar bien. En el periodo de 1940 a 1965 se casó siete veces y tuvo una más que nutrida lista de amantes que la tenían continuamente bajo el implacable foco de la prensa amarilla, entre ellos al gangster Bugsy Siegel. Con esta evidente inestabilidad su carrera cinematográfica empezó a resentirse, a lo que además ayudó sus varios accidentes de tráfico, su secuestró por dos hombres, su fuga de un centro psiquiátrico australiano, para finalmente, en 1965, morir prematuramente de una sobredosis de drogas. 


En definitiva, otro juguete roto de Hollywood. 

En la foto de cabecera se la puede ver en una imagen publicitaria de la película "Living in a big way" (1947)

En el siguiente vídeo la oímos en su faceta de cantante con el tema "Embraceable you". Por supuesto el disco se anuncia con un sugerente "El cuerpo canta"




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martes, 2 de octubre de 2018

40 años de "Grease" y de Sandy



Este año es el 40 aniversario de "Grease" (1978- Randal Kleiser) el musical más rentable de la historia del cine y no solo en las taquillas, de hecho su maravillosa banda sonora vendió la friolera de 26 millones de copias y nos ha acompañado a todos en no pocos saraos donde parecía resultar casi inevitable ese momentazo rockerillo en el que a todos, en una u otra ocasión nos ha tocado imitar los bailes y contoneos de Sandy o Danny Zucco

La película, aún hoy, rezuma buen rollo a raudales y resultó toda una mina de oro. Los seis millones de dólares que costó hacerla pronto se convirtieran en diez veces más solo en EEUU y si hablamos de cifras en todo el mundo la recaudación sube hasta los 395 millones de dólares. De hecho, "Grease", ha sido durante un tiempo una de las tres películas más taquilleras de la historia, un ranking en la que solo "Tiburon" (1975 - S. Spielberg) y "La guerra de las galaxias" (1977 - G. Lucas) dieron más dinero. Nadie esperaba que esta aventura de instituto diera tan buen resultado, y por supuesto fue carta de presentación para muchas otras películas de enamoradizos jóvenes que buscaban ahondar en el filón, así llegaron a las pantallas películas como "Desmadre a la americana" (1978), "Porky's" (1981) o "Los incorregibles albóndigas" (1979), aunque con resultados menos espectaculares. "Grease" es punto y aparte en este tipo de cine,  juega en otra liga, por mucho que los dos protagonistas estuvieran ya un poquito creciditos para hacer de estudiantes, por muy repetidores que pudieran ser. Olivia tenía ya 28 añitos y el Travolta 23. No fue mayor problema, todos admitimos con gusto a este pulpo como animal de compañía y aceptamos a sus interpretes como jóvenes estudiantes adolescentes.  

Y si para ellas, la miga estaba en la chulería y el tupe del Travolta, que por aquel entonces era "lo muy muy de lo más más" tras su exitazo como Tony Manero en "Fiebre del sábado noche" y copaba las portadas de las carpetas de todas las jóvenes; los chicos caímos rendidos sin remedio ante la transformación final de la candorosa Sandy, a la que Olivia le revolucionó el pelo y decidió vestirla de cuero negro ajustado para desesperación de todos los que seguíamos con ojos desorbitados todas sus evoluciones y casi deseábamos ser el cigarrillo que apagaba con su zapato, incluido también el personaje de John Travolta. Fue tal el afán de transformarse de Olivia Newton John que cuando le dieron cierta libertad para decidir como sería el radical cambio de Sandy, escogió unos pantalones tan estrechos que llegó a romper la cremallera y hubo que cosérselos puestos para poder terminar la escena en la que cantan aquel sensacional "You're the one that I want" que os dejo más abajo para terminar. 

Como decía Danny Zucco: "Siento escalofríos que se están multiplicando, estoy perdiendo el control..."



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lunes, 1 de octubre de 2018

De cuando Picasso aún no podía comprarse un par de guantes


"Me gustaría vivir como un hombre pobre con mucho dinero" (Picasso)

Y el caso es que con el tiempo, Picasso se hizo un pintor sumamente rico gracias al reconocimiento general y a la elevadísima cotización alcanzada por su obra encontrándose el artista todavía en plenitud creativa, algo que le convertiría en un verdadero mito viviente del arte a imagen de lo que le ocurrió también, antes de morir, a Miguel Ángel. Tan consciente era de su papel en el arte moderno que se ufanaba en decir: "Cuando era un niño mi madre me dijo “si vas a ser soldado, serás general. Si vas a  ser monje, terminarás siendo el Papa”. En lugar de eso, me convertí en pintor y terminé siendo Picasso"

Pero también es cierto que en sus inicios Picasso no estaba sobrado de fondos. En los primeros años del siglo pasado, en aquella época en la que compartía piso con Modigliani en el Bateau-Lavoir y pintaba obras de su periodo azul como "El guitarrista ciego" o los "Saltimbanquis", Picasso tenía para pinturas y poco más, pero a la vez, como todo joven (nació en 1881) tenía una cierta tendencia por aparentar y vestirse a la moda (algo que después creo que dejó un tanto en el olvido) y como quiera que no tenía con qué comprarse el par de guantes que por entonces eran la sensación en el vestuario masculino, llegó a un acuerdo con su amigo Ángel Fernández de Soto, que quedó inmortalizado en el famoso cuadro "El bebedor de absenta", al que como tenía un par de maravillosos guantes le dijo: "Como tú tienes dos, déjame uno". Y así, paseando uno al lado del otro, con una mano esplendorosamente enguantada y la otra desnuda, pero discretamente alojada en el bolsillo del abrigo, paseaban ufanos y risueños por las calles, por supuesto a la última moda…. El tiempo de posar con alpargatas y en calzoncillos, como un rico que vive como si fuera pobre, no había llegado aún.

Por cierto, el cuadrito al que hacíamos referencia, este del "Bebedor de absenta" que tenemos arriba a la derecha, fue vendido en 2010 en Christie's por 42'1 millones de euros. Picasso pensaba de su amigo, que le sirvió de modelo, que era "un gandul divertido" que vivía más para la juerga que para el arte. Y ahí lo tienen preparándose su "hada verde" para brindar por todos nosotros. Si Picasso hubiera pintado también el par de guantes sobre la mesa, seguro que hasta podría haberse cotizado más. 

En la foto de cabecera se puede ver un autorretrato del artista de su periodo azul fechado en 1901. La obra fue pintada poco después del suicidio de su amigo Casagemas, cuando aún Picasso era un desconocido que intentaba abrirse paso en el inmenso París. La calma y serenidad que transfiere la figura del retratado, la austeridad de la obra, junto a su aspecto descuidado y su mostacho de joven bohemio, nos ofrece la imagen de un artista valiente y decidido, dispuesto a encontrar su propio camino pese a todas las dificultades que la vida pueda poner en él; sabedor de que pronto podrá comprar todos los guantes que quiera. La obra se expone en el Museo Picasso de París.

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domingo, 30 de septiembre de 2018

Luis Buñuel y sus "relojes mágicos"




No cabe duda de que todos los directores de cine tienen sus argucias para, de una manera u otra, meter en cintura a su equipo, dicho en otras palabras, de conseguir que se pongan las pilas y den lo mejor de sí mismo durante el rodaje. El aragonés Luis Buñuel (1900-1983), considerado uno de los más importantes y originales directores de la historia del cine, no podía ser menos, aunque su método era toda una puesta en escena "made in Spain"

Según cuentan algunos de los que trabajaron con él, Buñuel solía comprar relojes de cadena baratos o incluso estropeados en los mercadillos por los que pasaba, con la idea de ayudarse de ellos posteriormente cuando empezaba una nueva película.  

Buñuel siempre estaba de allá para acá y lo mismo rodaba una película en México, que en Francia o España y sus equipos, aparte de los indispensables, no solían ser las mismas personas motivo por el que la escenita que ahora contamos parece que la repitió más de una vez. Así, el primer día de rodaje, se echaba uno de aquellos relojes en el bolsillo de la chaqueta y si al comenzar veía que el equipo estaba distraído, no se implicaba lo suficiente o no atendía como él deseaba a sus instrucciones, montaba en cólera y cogiendo el referido reloj lo estrellaba violentamente contra el escenario, tras lo cual y en una súbita calma, como si hubiera hecho algo inadmisible, caminaba a grandes pasos hacia donde había tirado el reloj y tras recogerlo y mirarlo dolorosamente se volvía hacia el resto del equipo y les decía: 

"Ha pasado por todos mis antepasados y me lo regaló mi abuelo antes de morir. ¿Os dais cuenta de lo que me habéis llevado a hacer?

Parece que el ardid le daba resultado y tras ese tenso momento todo el equipo marchaba como un "reloj", suave como la seda, atento a la más mínima indicación del "atribulado" director, que ahora si, era ya el dueño de la situación.

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sábado, 29 de septiembre de 2018

Virginia Woolf y la magia de las Palabras


"Las palabras (...) están llenas de ecos, de memorias, de asociaciones. Han estado por todas partes: en los labios de la gente, en las calles, en sus casas, en los campos, por tantos siglos. Y esa es una de las principales dificultades para escribirlas hoy: están llenas de otros significados, de otras memorias, y han contraído muchos matrimonios famosos en el pasado.(...) En los viejos tiempos, por supuesto, el inglés era una nueva lengua, los escritores podían inventar nuevas palabras y usarlas. Hoy en día, es bastante fácil inventar nuevas palabras -brotan a los labios cuando vemos una nueva vista o tenemos una nueva sensación- pero no podemos usarlas porque el inglés es una lengua vieja. No se puede usar una palabra nueva en un lenguaje viejo por el hecho tan obvio pero siempre misterioso de que una palabra no es una entidad distinta y separada, sino parte de otras palabras. En efecto, no es una palabra hasta que no es parte de un enunciado. Las palabras pertenecen las unas a las otras (...) -Las palabras- Son la más salvaje, libre, la más irresponsable, la más inenseñable de todas las cosas. Por supuesto, puedes atraparlas y distribuirlas y colocarlas en orden alfabético en los diccionarios. Pero las palabras no viven en diccionarios. Viven en la mente. Si se quiere una prueba de ello, que se considere cuán seguido, en momentos de emoción, cuando más necesitamos las palabras, no encontramos ninguna. Y sin embargo, ahí está el diccionario; ahí, a nuestra disposición, está medio millón de palabras, todas en orden alfabético. Pero, ¿podemos usarlas? No, porque las palabras no viven en diccionarios, viven en la mente.  Mira una vez más al diccionario. Ahí, más allá de toda duda, yacen obras más espléndidas que Antonio y Cleopatra, poemas más amorosos que la Oda al ruiseñor, y novelas junto a las cuáles Orgullo y prejuicio o David Copperfield son garabatos crudos de amateurs. Es sólo cuestión de encontrar las palabras correctas y ponerlas en el orden adecuado. Pero no podemos hacerlo porque no viven en diccionarios; viven en la mente. ¿Y cómo viven en la mente? En forma extraña y variada, en gran parte como los seres humanos, deambulando de aquí para allá, enamorándose, juntándose. Es cierto que están menos atadas por la ceremonia y la convención que nosotros. Las palabras de la realeza se juntan con las comunes. Las palabras inglesas se casan con las francesas, las alemanas, las indias, las negras, si así lo quieren.

(...) Unas cuantas reglas triviales de gramática y ortografía es cuanta mordaza podemos ponerles. Todo lo que podemos decir sobre ellas, conforme nos aparejamos con ellas a la orilla de esa caverna honda, oscura y apenas iluminada en la que viven -la mente-, todo lo que podemos decir de ellas que es que parece gustarles la gente que piensa antes de usarlas, y que siente antes de usarlas, pero no piensa y siente sobre ellas, sino sobre algo completamente diferente. Son altamente sensibles, y fácilmente se incomodan y apenan. No les gusta que se discuta su pureza o impureza. Si se abriera una Sociedad por el Inglés Puro, mostrarían su resentimiento iniciando otro inglés impuro, y de ahí la antinatural violencia de gran parte del discurso moderno, en protesta contra los puritanos. Son muy democráticas, también. Piensan que una palabra es tan buena como la otra, y las palabras mal educadas tan buenas como las educadas, y las incultas tan buenas como las cultas: no hay rangos ni títulos en su sociedad. Tampoco les gusta ser elevadas en el punto de una pluma y examinadas por separado. Se pasean juntas, en enunciados, en párrafos -a veces en páginas enteras a la vez. Odian ser útiles, odian hacer dinero, odian que se les den lecciones en público. En pocas palabras, odian cualquier cosa que les estampe un significado o las confine a una actitud, pues su naturaleza es cambiar.

Quizá esa sea su mayor peculiaridad: su necesidad de cambio. Es porque la verdad que tratan de atrapar tiene muchos tamaños, y la transportan adquiriendo muchos tamaños, corriendo para aquí, luego para allá. Por eso, significan una cosa para una persona, otra cosa para otra persona; son ininteligibles para una generación, directas como una lanza para la siguiente. Y es por esta complejidad, este poder para significar distintas cosas para distintas personas, que sobreviven. Quizás, entonces, una razón por la que no tenemos un gran poeta, novelista o crítico que escriba hoy es que nos negamos a permitir a las palabras su libertad. Las encajamos en un significado, su significado útil, el significado que nos hace llegar al tren, el que nos hace pasar el examen."

Hace ya tiempo, nuestra amiga Celia Valdelomar Codejón ya publicó en esta página un extracto de este magnífico texto de Virginia Woolf que fue la contribución que hizo la escritora inglesa en 1937 a la serie de la BBC  "Las palabras me fallan" (Words fail me). El ensayo creo que tiene como título original "Craftmanship" (Artesanía) y puede encontrarse en "La muerte de la polilla y otros ensayos".

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