Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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sábado, 24 de septiembre de 2016

Marilyn Monroe y los perros



"Los perros no me muerden. Sólo los seres humanos"

Así se pronunciaba Marilyn Monroe en uno de esos estupendos perfiles que Truman Capote recogió en su estupendo libro "Retratos". El fragmento completo contaba una anécdota ocurrida durante un paseo de ambos y empezaba poniéndonos en situación el propio Capote:

"Al bajarnos del taxi vimos a un hombre que llevaba a un chow-chow de la correa, un posible pasajero en dirección al transbordador, y, cuando nos cruzamos con ellos, mi acompañante se agachó para acariciar la cabeza del perro.)
El hombre: (con tono firme, pero no hostil): No debería tocar a perros que no conozca. Especialmente a los chow. Podrían morderla.
Marilyn: Los perros no me muerden. Sólo los seres humanos. ¿Cómo se llama?
El hombre: Fu Manchú.
Marilyn (riendo): ¡Oh! Como en la película. Tiene gracia.
El. hombre: ¿Cuál es el suyo?
Marilyn: ¿Mi nombre? Marilyn.
El hombre: Lo que me figuraba. Mi mujer nunca me creerá. ¿Podría darme su autógrafo?
(Sacó una tarjeta y una pluma; utilizando el bolso como apoyo, escribió: “Dios le bendiga, Marilyn Monroe.”)
Marilyn: Gracias.
El hombre: Gracias a usted. Ya verá cuando lo enseñe en la oficina."

Y es que Marilyn siempre estuvo rodeada de mascotas, Mitsou (un gato persa), Butch (un periquito), Ebony (un caballo) pero sobre todo de perros. Su primer perro fue Tippy, un regalo de su padre adoptivo Albert Bolender. un perrillo sin raza definida de color blanco y negro que juguetonamente solía acompañar a Marilyn  a la escuela. Cuando Marilyn tenía solo seis años el perro fue muerto a disparos por colarse en el jardín de un vecino. Marilyn quedó en shock y perdió el habla, para después ser presa de una acusada tartamudez que solo superaría con el tiempo. Después vendrían Ruffles (un spaniel), Muggsie (una collie) o Chihuahua, un diminuto perro con el que tiene fotos muy simpáticas. Y con su matrimonio con Arthur Miller llegaría a su hogar el basset "Hugo", un orejudo compañero por el que la actriz sentía verdadero cariño y al que prodigaba todo tipo de mimos. Cuando llegó la hora de la separación del escritor, que ciertamente no se portó de forma muy caballerosa, convirtió al perro en objeto de disputa y terminó llevándoselo con él. El disgusto de Marilyn fue monumental y cuando Frank Sinatra le regaló un pequeño caniche llamado Maf (en clara alusión a la supuesta vinculación de Sinatra con la mafia) no tuvo reparos en ponerle como alfombra uno de los adorados y carísimos abrigos de piel que Miller le había regalado.






Las fotografías están tomadas de las siguientes páginas:
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viernes, 23 de septiembre de 2016

Sócrates y las mujeres



Sócrates marca indudablemente un antes y un después en la historia de la filosofía. Supo ganarse la admiración y la consideración de muchos de sus discípulos, como Aristipo, Antístenes o el mismo Platón, nexo de unión con el gran Aristóteles. Lo que le resultó muchísimo más difícil fue ganarse el respeto de Jantipa, su correosa y arisca mujer. Sócrates comentaba que su carácter seco y altamente inflamable era lo que le había llevado a elegirla como esposa, osea sabía donde se metía. Apostillaba que era su afán habituarse a tolerarla con infinita paciencia con el propósito de lograr el perfecto autocontrol y de esta manera estar siempre en la mejor disposición de tratar con cualquiera por difícil que fuera su carácter. Nietzsche en un arranque de ironía llegó a decir que fue Jantipa y no otro gran maestro el que convirtió a Sócrates en el mejor dialéctico de Atenas, ya que era mejor andar por la calle hablando a unos y a otros que quedarse en su casa aguantando al "demonio de Tasmania" que vivía con él. Con el tiempo se cuenta que un alfarero le preguntó a Sócrates sobre cuál era la mejor opción casarse o quedarse soltero. Sócrates le contestó: "Hagas lo que hagas te arrepentirás". 

Al hilo de todo esto cuenta una anécdota que tras una de las habituales broncas domésticas que Jantipa "amorosamente" le preparaba cada día, Sócrates no pudo aguantar más y buscando un poco de paz se salió de la casa y se sentó en el escalón que daba entrada a la puerta, y claro, eso es lo peor que le podía hacer a la "muchachita" que se vio de esta manera ignorada y sin nadie sobre quien descargar sus muchos demonios. De esta manera y poseída por la rabia de no poder seguir desahogándose sobre el "marido filosofo" se fue hacía Sócrates con una palangana llena de agua sucia y se la volcó por completo encima. Sócrates se limito a comentar completamente abrumado:

"Después de tanto tronar, no es extraño que ahora llueva"

Quien sabe si harto de buscar soluciones en su matrimonio o hastiado de escuchar de su mujer que no sabía nada llegó a formular por convencimiento propio, más que en relación con la pitonisa de Delfos, aquella sabia máxima que decía: "Solo sé que no sé nada"

!Qué gran maestra de filosofía era Jantipa!   

A pesar de tanta tormenta, Jenofonte describía a Sócrates así: «Ejemplar del hombre mejor y más feliz», y escribe de él: “Como comprendo la sabiduría y nobleza de este hombre, tengo que pensar siempre en él; y, siempre que en él pienso, tengo que alabarlo”. 


El busto de Sócrates que encabeza la entrada se encuentra expuesto en el Louvre.


Las fotografías han sido tomadas de las siguientes páginas:
1.- https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Louvre,_Socrates-Sculpture.jpg
2.-http://vgd.no/samfunn/historie/tema/1824390/tittel/hf725-all-the-world-s-a-stage/innlegg/44401501/

jueves, 22 de septiembre de 2016

Dostoievski y la tenacidad de vivir



"¿Dónde he leído -pensó Raskólnikov prosiguiendo su camino-, dónde he leído lo que decía o pensaba un condenado a muerte una hora antes de que lo ejecutaran? Que si debiera vivir en algún sitio elevado, encima de una roca, en una superficie tan pequeña que sólo ofreciera espacio para colocar los pies, y en torno se abrieran el abismo, el océano, tinieblas eternas, eterna soledad y tormenta; si debiera permanecer en el espacio de una vara durante toda la vida, mil años, una eternidad, preferiría vivir así que morir. ¡Vivir, como quiera que fuese, pero vivir!"

El fragmento pertenece a la obra "Crimen y castigo" (1866) de Fiodor Dostoievski, considerada como una de las obras fundamentales de la literatura rusa e incluso mundial, dada su influencia en las generaciones posteriores de escritores. Para un escritor tan celebrado como Stefan Zweig, los diálogos mantenidos entre Raskólnikov, el protagonista de la obra, y el inspector de policía, son una de las cimas de la literatura universal y para poner otro ejemplo que tenga que ver con la voluntad de vivir, dejamos este otro fragmento de la obra en la que Raskólnikov es de nuevo el protagonista:

"Ha perdido usted la confianza en todo y cree que vengo a halagarle con segundas intenciones. ¡Como si hubiera vivido usted mucho! ¡Como si entendiera muy bien lo que es la vida! Ha ideado una teoría y se avergüenza de haber fracasado, de no haber resultado muy original. El resultado ha sido infame, la verdad; pero, a pesar de todo, no es usted un miserable sin esperanza. (...). ¿Sabe en qué concepto le tengo? Le tengo por uno de aquellos que, si encuentran una fe o un Dios, son capaces de mirar sonriendo a los verdugos que les arranquen las entrañas. Bien, pues encuéntrelos y viva. En primer lugar, hace tiempo que necesita usted cambiar de aire. En realidad, el sufrimiento también es una cosa buena. Sufra usted. Quizá tenga razón Mikolka al querer sufrir. Ya sé que no es usted creyente, pero no se haga el listo filosofando; entréguese a la vida francamente, sin razonar. No se intranquilice, la vida le llevará en línea recta a una orilla y le levantará. ¿A qué orilla? ¡Cómo quiere usted que lo sepa! Lo único que creo es que aún ha de vivir usted mucho. (...). Sé que no es creyente, pero le juro que la vida le sacará a flote."

Y si la novela citada es de todos conocida (aunque muy poco leída), la escultura que encabeza la entrada, es por contra, a pesar de su espectacularidad y su evidente dificultad (esos huesos sacados del mármol parecen un milagro) un trabajo poco visto de un escultor prácticamente desconocido, el italiano Rinaldo Carnielo (1853 - 1910) que como vemos en esta obra, titulada "Tenax vitae" (la vida tenaz) en la que se nos muestra a un sujeto que se resiste a entregarse a la muerte, tenía una cierta sensibilidad hacia lo macabro en sus obras, resultando otro de sus grandes trabajos una sensacional escultura sobre la muerte de Mozart que en cualquier momento traeremos por aquí. Os dejo una vista completa de la obra anterior que se expone en el Museo Cívico del Palazzo Vecchio de Florencia, ciudad en la que creció el escultor y a la que legó gran parte de su obra.




Las fotos han sido tomadas de los siguientes enlaces:
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miércoles, 21 de septiembre de 2016

El principito de Saint Exupéry y el bebedor de Picasso



"El planeta siguiente estaba habitado por un bebedor. Esta visita fue muy corta, pero sumergió al principito en una gran melancolía.

- ¿Qué haces ahí? - preguntó al bebedor, a quien encontró instalado en silencio, ante una colección de botellas vacías y una colección de botellas llenas.

- Bebo -respondió el bebedor, con aire lúgubre.

- ¿Por qué bebes? -le preguntó el principito.

- Para olvidar -respondió el bebedor.

- ¿Para olvidar qué? -inquirió el principito, que ya le compadecía.

- Para olvidar que tengo vergüenza -confesó el bebedor bajando la cabeza.

- ¿Vergüenza de qué? -preguntó el principito que deseaba socorrerle.

- ¡Vergüenza de beber! -concluyó el bebedor, que se encerró definitivamente en el silencio.

Y el principito se alejó, perplejo.

"Las personas mayores son ciertamente muy, muy extrañas" - se dijo a si mismo durante el viaje."

El fragmento está tomado del libro "El principito", obra de Antoine de Saint Exupéry

El cuadro que abre la entrada es una obra del periodo azul de Picasso y tiene por título "El bebedor de absenta" (1903) que se vendió en 2010 por 42'1 millones de euros. El bebedor retratado era un artista  amigo de Picasso llamado Ángel Fernández de Soto, del que se hizo amigo en la época en la que  el pintor malagueño frecuentaba el famoso café barcelonés "Els quatre gats", convirtiéndose durante una época en inseparables. 


La fotografía ha sido tomada de la siguiente página:
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martes, 20 de septiembre de 2016

Groucho Marx Vs Greta Garbo



    "Estaba un día en el ascensor del edificio Thalberg, cuando entró también Greta Garbo. La actriz se hallaba entonces en la cumbre de su carrera, aclamada por todo el mundo como la mayor estrella cinematográfica del momento.
     La señorita Garbo llevaba un sombrero de un tamaño aproximadamente igual al de una enorme tapa de alcantarilla. El resto de su cuerpo iba embutido en una americana y en unos pantalones de tipo masculino. Yo estaba de pie detrás de ella y, estando de buen humor, levanté con gentileza el ala posterior de su sombrero.
    Pensando retrospectivamente en aquel incidente, me es posible observar que el resultado de levantar el ala posterior del sombrero de una mujer resulta inevitable: la parte delantera del sombrero se desliza sobre su rostro. En aquella época, sin embargo, no había investigado perfectamente este problema de física.
    La señorita Garbo se volvió hacia mí llena de rabia, al tiempo que levantaba indignada el sombrero y mostraba las facciones clásicas que todavía hoy son admiradas por millones de personas.
—¿Cómo se atreve usted? —exclamó en tono gélido.
—¡Oh! Le pido perdón —repliqué—. Pensaba que era un sujeto que conocí en Kansas City.
No hubo ningún otro intercambio de palabras. Sin embargo, resulta algo bastante obvio para cualquier aficionado al cine que ésta es la auténtica explicación de por qué Greta Garbo nunca apareció en ninguna de las películas realizadas por los hermanos Marx."


La Garbo siempre tuvo fama de ser una mujer tan bella como seria. Creo que Groucho, que todavía la mira desde abajo del sombrero, intentando comprender, nunca terminó de creerse aquella frase publicitaria de "Ninotchka" que decía: "La Garbo ríe". Puede que en la película actuara convincentemente y esbozara una mueca parecida a una sonrisa, pero en la vida real... si no lo consiguió Groucho, que hombre podría. 

A pesar de ello, ¡qué bien se reía en "Ninotchka"!



La anécdota está tomada del libro "Groucho y yo"

Las fotos están tomadas de las siguientes páginas:
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lunes, 19 de septiembre de 2016

Stanislav Petrov, el hombre que salvó el mundo




Nadie sabe quién puede hacer las veces de "angelito de la guarda" de todos nosotros y el caso es que el 26 de septiembre de 1983 este tomó forma de un Teniente Coronel del ejército ruso llamado Stanislav Petrov (1939/----). Ese día en el que todos estuvimos a punto de pasar a mejor vida, este militar estaba encargado del búnker Serpujov-15, el Centro de mando desde el que la inteligencia militar soviética coordinaba la defensa aeroespacial rusa. En definitiva era el encargado de verificar cualquier ataque sobre la Unión Soviética y de ser producirse alguna alarma dar comunicado inmediato a sus superiores para iniciar una respuesta rápida y fulminante a dicha ofensiva, fase en la que ya poco se iban a parar a pensar, con lo ocupados que iban a estar apretando botones.

El entorno sociopolítico que vivian en esas fechas no era además el más propicio pues hacia tres semanas que un caza soviético había disparado sobre un avión de pasajeros surcoreano que invadió su espacio aéreo, provocando la muerte de 269 personas, entre las que había varios americanos. Y con ese incidente empezó a moverse todo el engranaje de esa época tan convulsa que fue la guerra fría. Empezaron las maniobras táctico estratégicas de la OTAN que la KGB interpretó como el preparativo de un ataque inminente y se dio alerta a toda la oficialidad y espías rusos de que estuvieran alerta ante el posible comienzo de una guerra nuclear.

Y con todos los ingredientes para hacer ya un buen pastel, faltaba la guinda. Ésta apareció en forma de señal de un misil balístico que avanzaban desde Estados Unidos hacia Rusia y que explosionarían en 20 minutos, eso es lo que mostraban las pantallas del ya mentado búnker Serpujov-15 y para colmo esta señal fue seguida de la alarma por otros cuatro misiles más que se dirigían a territorio soviético. Según el satélite de vigilancia soviético OKO, la URSS estaba sufriendo un ataque nuclear. Pero allí estaba nuestro héroe el señor Stanislav Petrov intentando quitarle la razón a Groucho Marx cuando decía "La inteligencia militar es una contradicción en los términos" y el buen hombre se puso a pensar, intentando olvidarse de ese contexto de presión internacional abrumadora que ya hemos contado y le pareció harto inverosímil que si Estados Unidos se decidía a efectuar un ataque lo hiciera tan sólo con cinco misiles, cuando disponía de miles, ofreciendo de esta manera una capacidad de respuesta tan abrumadora a su enemigo. Para él la cosa estaba clara y pensó que se trataba de un error y que esperaría los 20 minutos que mediaban hasta el primer impacto anunciado por el ordenador y comprobar así su teoría, postergando hasta entonces el cumplimiento de la orden de dar aviso a sus superiores, teniendo para sí como seguro que si avisaba habría un lanzamiento masivo de misiles por parte de su país. Pasados esos tensos minutos no ocurrió nada. Todo había sido una falsa alarma que después se supo fue debida a un error informático provocado por la singular alineación del Sol con la Tierra y la posición del satélite soviético OKO que era el que suministraba la información al bunker Serpujov-15.

Stanislav Petrov había salvado al planeta de una segura guerra nuclear con todas sus consecuencias gracias a su frialdad y buen juicio, pero el caso es que a sus superiores no le pareció una conducta adecuada, considerando que había incumplido las órdenes recibidas y que debían haber sido ellos los que valoraran la certeza o falsedad de la alarma. De esta manera fue amonestado y destinado a puestos inferiores, siendo finalmente jubilado anticipadamente, al considerarse que los militares no deben pensar. El suceso que es conocido como "el incidente del equinoccio de otoño" fue mantenido en secreto durante años y cuando la comunidad internacional lo supo la ONU acordó entregarle una felicitación pública al señor Petrov por poco más o menos que haber salvado el mundo. A este premio le siguieron otros otros reconocimientos a nivel mundial. En un documental que se hizo en su honor titulado "The Red Button & The Man Who Saved The World" ("El botón rojo y el hombre que salvó el mundo", 2008) Petrov afirmaba: "Todo lo que pasó no me concernía - era mi trabajo. Estaba simplemente haciendo mi trabajo y fui la persona correcta en el momento apropiado, eso es todo. Mi última esposa estuvo diez años sin saber nada del asunto. '¿Pero qué hiciste?', me preguntó. 'No hice nada'". Qué nivel! Ni ante su esposa alardeaba, vamos que durante tanto tiempo ni siquiera le había contado aquella "pequeñita" anécdota.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Fragmentos de "La tregua" - (1960 - Mario Benedetti)



“El tiempo se va. A veces pienso que tendría que vivir apurado, que sacarle el máximo partido a estos años que quedan. Hoy en día, cualquiera puede decirme, después de escudriñar mis arrugas: «Pero si usted todavía es un hombre joven». Todavía. ¿Cuántos años me quedan de ese «todavía»? Lo pienso y me entra el apuro, tengo la angustiante sensación de que la vida se me está escapando, como si mis venas se hubieran abierto y yo no pudiera detener mi sangre. Porque la vida es muchas cosas (trabajo, dinero, suerte, amistad, salud, complicaciones), pero nadie va a negarme que cuando pensamos en esa palabra Vida, cuando decimos, por ejemplo, «que nos aferramos a la vida», la estamos asimilando a otra palabra más concreta, más atractiva, más seguramente importante: la estamos asimilando al Placer. Pienso en el placer (cualquier forma de placer) y estoy seguro de que eso es vida. De ahí el apuro, el trágico apuro de estos cincuenta años que me pisan los talones. Aún me quedan, así lo espero, unos cuantos años de amistad, de pasable salud, de rutinarios afanes, de expectativa ante la suerte, pero ¿cuántos me quedan de placer? Tenía veinte años y era joven; tenía treinta años y era joven; tenía cuarenta años y era joven. Ahora tengo cincuenta años y soy «todavía joven». Todavía quiere decir: se termina.”

"Qué feo es eso de que le digan a uno la verdad, sobre todo si se trata de una de esas verdades que uno ha evitado decirse aún en los soliloquios matinales, cuando recién se despierta y murmura pavadas amargas, profundamente antipáticas, cargadas de autorrencor, a las que es necesario disipar antes de despertarse por completo y ponerse la máscara que, en el resto del día, verán los otros y verá a los otros."

"La verdad es que esa excelente opinión de mí mismo ha decaído bastante. Hoy me siento vulgar y, en algunos aspectos, indefenso. Soportaría mejor mi estilo de vida si no tuviera conciencia de que (sólo mentalmente, claro) estoy por encima de esa vulgaridad. Saber que tengo, o tuve, en mí mismo elementos suficientes como para encaramarme a otra posibilidad, saber que soy superior, no demasiado, a mi agotada profesión, a mis pocas diversiones, a mi ritmo de diálogo: saber todo eso no ayuda por cierto a mi tranquilidad, más bien me hace sentir más frustrado, más inepto para sobreponerme a las circunstancias."

“Ella me daba la mano y no hacía falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor.” 

"Ya sé ahora que mi soledad era un horrible fantasma, sé que la sola presencia de Avellaneda ha bastado para espantarla, pero sé también que no ha muerto, que estará juntando fuerzas en algún sótano inmundo, en algún arrabal de mi rutina. Por eso, sólo por eso, me apeo de mi suficiencia y me limito a decir: ojalá."

"Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era solo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más."

"Hay una especie de reflejo automático en eso de hablar de la muerte y mirar en seguida el reloj."


Son fragmentos de "La Tregua", una novela escrita por el uruguayo Mario Benedetti en 1960, y en la que a modo de diario se van recogiendo los pensamientos de Martín Santomé, un hombre viudo que llegado a los cincuenta años empieza a hacer balance de su vida y no logra que le cuadren las cuentas de la felicidad. Ante sus ojos se presenta un paisaje en el que todo parece estar cuesta abajo. En medio de esta grisura conoce a Laura Avellaneda, una mujer joven, hermosa, inteligente y llena de vida de la que se enamora perdidamente. Después de vivir juntos su felicidad y plantearse el matrimonio, Laura muere inesperadamente, momento en el que Martín Santomé advierte que aquellos inusuales momentos de felicidad que había vivido junto a aquella hermosa mujer, tan solo habían sido una "tregua" que Dios le había regalado y que ahora le tocaba volver a su paleta de grises en la que ahora predominaba el marengo. 

El cuadro que abre la entrada es "El hombre en la ventana" (1875) obra de Gustave Caillebote.


Las fotografías están tomadas de las siguientes páginas:
1.- https://es.pinterest.com/pin/467530005049398737/
2.- http://www.enorme.info/10-poemas-mario-benedetti-seguro-conoces/

sábado, 17 de septiembre de 2016

"La uvas de la ira": Hoy igual que ayer



Ma Joad - "¿Cómo voy a saber de ti? Podrían matarte y yo no me enteraría. Podrían herirte. ¿Cómo lo voy a saber?

Tommy Joad - Quizás sea como decía Casy. El hombre no tiene alma propia, sino un pedacito de un alma más grande, el alma grande que nos pertenece a todos, y entonces...

MJ - ¿Entonces qué, Tom?

TJ - Entonces, no importa. Estaré en la oscuridad. Estaré en todas partes. Allá donde mires. Allá donde se luche porque los hambrientos puedan comer, estaré yo. Allá donde un policía pegue a un hombre, estaré yo. Estaré en los gritos de los hombres  cuando están furiosos. Estaré en la risa de los niños cuando tienen hambre y la cena está lista. Y cuando la gente coma lo que cultiva y viva en las casas que construye, allí también estaré yo.


Estas palabras aparecían en  "Las uvas de la ira" (1940 - John Ford - EEUU), una maravillosa película que retrata la realidad de una crisis económica mundial, la del 29, que azotó duramente a todos, y muy especialmente a los más débiles económicamente, como sigue ocurriendo hoy día con esta crisis que todos dan por acabada pero que sigue moviendo frenéticamente el rabo como las lagartijas después de muertas. Sigue siendo una película con un discurso pleno de actualidad, siguen siendo legión los desheredados de esta crisis que no se va, los desahucios continúan a la orden del día y para muchos emigrantes, a pesar de la penuria económica reinante, España les sigue pareciendo la tierra de la que mana leche y miel y con una mano detrás y otra delante se juegan la vida cruzando el mar para llegar a lo que a ellos les parece el Paraíso, tal y como la familia Joad, de forma equivocada, veía a California en su interminable viaje por polvorientas carreteras,  Curiosamente el parlamento de arriba pertenece a la traducción literal de la película en inglés ya que en el doblaje al español se eliminó cualquier tipo de referencia a la brutalidad policial. Era tal la crítica social reflejada en la película que en España no se pudo estrenar hasta 1974. No debemos olvidar que la película es de 1940 una época ciertamente convulsa de la historia de nuestro país en la que muchos habían tenido que salir del mismo con todas sus pertenencias a cuestas y con los representantes de la ley de parte de los vencedores, algo que se mantendría durante años. Hasta Casy, el predicador al que da vida John Carradine, resulta un personaje inusual, un pastor de la iglesia que tras perder su fé se convierte en agitador de los necesitados animándolos a luchar por sus derechos, algo del todo inaceptable en nuestro país por aquellas fechas. Cuando muere el abuelo de Tom Joad, ese que no aceptaba abandonar una tierra que ya no era suya, Casy, el que era predicador, realiza una oración maravillosa después de que Tommy Joad lea la nota que dejarán junto a su cuerpo enterrado en medio de ninguna parte:

Tommy Joad - "Este hombre es William James Joad. Le dio un ataque y murió. Era ya muy muy viejo. Le enterró su familia porque no tenían dinero para pagar los funerales. No lo mató nadie. Le dio el ataque y murió" Sera mejor que dejemos este escrito con él, no vaya a ser que lo encuentre alguien y crean que lo asesinaron. A veces el gobierno se preocupa más por un hombre muerto que por uno vivo.

John Joad - No te pongas triste dejamos aquí su nombre con él; no es un muerto desconocido abandonado bajo tierra

Tommy Joad - ¿Por qué no dice una oración Casy?

Casy- Sabes que ya no soy predicador

Si ya lo se, pero nunca enterramos a nadie de la familia sin una oración

Casy - La diré. Pero corta. Este pobre anciano vivió una vida y al final murió. Yo no se si fue bueno o malo y no creo que eso importe. Una vez oí a un tipo recitar un poema que decía "Todo lo que vie es sagrado". Pero yo no quiero rezar por un anciano que ha muerto; el ya está bien. Si tuviera que rezar lo haría por los que todavía estan vivos y no saben que camino seguir. El abuelo ahora ya no tiene ese problema. Para él se acabaron todas las amarguras. cubridlo y dejadle que descanse en paz"


John Ford en un descanso del rodaje
Henry Fonda vistió de dignidad y principios la pobreza de su personaje Tommy Joad, un personaje violento ante la injusticia que apela a la solidaridad de todos para salir de aquella situación más que al marcado individualismo que reina por aquellas latitudes y Jane Darwell, que hacia de su madre. Ma Joad, (en el centro de la foto de entrada, junto a Henry Fonda) se llevó un Oscar por una soberbia y muy creíble actuación, que a todos nos llegaba al alma. La película está basada en una novela inmensa del gran John Steinbeck que ganó con ella un premio Pulitzer y más tarde un Nóbel de Literatura. "Las uvas de la ira" es sin duda una de las cimas de toda la literatura norteamericana.

John Ford se encargó de llevarla al cine y el resultado no podía ser otro que una obra de arte, para algunos más poética incluso que el libro, una película en definitiva indispensable para cualquier amante del buen cine. Ford se sintió directamente implicado en la historia y de ella contaba a Peter Bogdanovich en su famosa entrevista:

"Me gustó y nada más. Había leído la novela –que era buena– y Darryl Zanuck tenía un buen guión basado en ella. Me atraía todo: que tratase de gente sencilla y que la historia se pareciera al hambre de Irlanda, cuando echaron a la gente de las tierras y los dejaron vagabundear por los caminos para que se muriesen de hambre. Quizá tuviera que ver con eso –parte de mi tradición irlandesa–, pero me gusta la idea de esa familia que se marchaba, y trataba de encontrar un camino en el mundo"

Acerca de la maravillosa fotografía de la película, ese soberbio blanco y negro que parece hacer todavía más sombría la pobreza de los protagonistas, añadía:

"Gregg Toland trabajó estupendamente en la fotografía, cuando no había nada, pero nada que fotografiar, ni una sola cosa bonita, siquiera una buena fotografía. Le dije: “ Parte quedará negra, pero vamos a fotografiar. Vamos a correr un riesgo y hacer algo que resulte distinto”. Salió bien."

En el tratamiento del libro de Steinbeck se fue muy escrupuloso a la hora de trasladarla al guión cinematográfico pero se tomaron la licencia de cambiar el final de la película, que difería del dado en el libro y era ciertamente más esperanzador y poético. Ford, una vez que Fonda abandona a la familia por sus problemas con la ley comentaba sobre el giro dado al final:

"Era el final lógico, pero queríamos ver qué diablos pasaba con la madre, el padre y la chica; la madre tenía un pequeño soliloquio que estaba bien"

Un soliloquio que nos regalaba estas esperanzadoras palabras:

- ¿Qué te pasa Ma, tienes miedo?
Ma Joad - ¿Miedo? ¡Ja! No volveré a tener miedo jamás en mi vida. y ¿Por que? Ya nos han dado bastantes golpes, demasiados. Parece como si en todo el mundo no tuviéramos ya nada mas que enemigos, como si no tuviéramos un solo amigo. Eso me hacia sentir muy triste y tener miedo. Como si estuviera perdida y nadie me buscara.
John Joad - Tu eres la que nos das ánimos. Ya no servimos para nada y tu lo sabes. Me paso las noches y los días pensando en como eran antes las cosas, en un hogar. Nunca volveremos a tener un hogar.
Ma Joad - Oye John, la mujer se adapta mejor que el hombre. Los hombres vivís como si fuera a golpes. Nace un niño, muere alguien, a golpes. Tienes tu tierra y te la quitan, otro golpe. Pero la mujer vive las cosas más seguidas, como un río. hay remolinos y cascadas pero el agua sigue andando siempre. Las mujeres son de esa manera.
John Joad - Sí, quizá. pero ahora nos están golpeando mucho.
Ma Joad - Lo sé. Eso nos da fuerzas. Nacen y mueren nuevos ser y sus hijos nacen y mueren también, pero nosotros estamos vivos y seguimos caminando, no pueden acabar con nosotros ni aplastarnos. Saldremos siempre adelante porque somos la gente (el pueblo)”.




Un gran libro y una grandiosa película; en pocas, muy pocas ocasiones ocurre que estén a la par en un grado de excelencia como el aquí alcanzado... Steinbeck y Ford son palabras mayores.



La ficha de la película:

TÍTULO ORIGINAL The Grapes of Wrath
AÑO 1940
DURACIÓN 129 min.
PAÍS: EEUU

DIRECTOR John Ford

REPARTO Henry Fonda, Jane Darwell, John Carradine, Charley Grapewin, Dorris Bowdon, Russell Simpson, John Qualen

PREMIOS 1940: 2 Oscars: Mejor director, actriz secundaria (Jane Darwell). 7 nominaciones

PRODUCTORA 20th Century Fox. Productor: Darryl F. Zanuck

GUIÓN Nunnally Johnson (Novela: John Steinbeck)
MÚSICA Alfred Newman
FOTOGRAFÍA Gregg Toland (B&W) —



La despedida de Tommy Joad de su madre Ma Joad




El parlamento final de la película:




Las fotos han sido tomadas de las siguientes páginas:
1.- http://www.enclavedecine.com/2011/05/henry-fonda-%E2%80%93-red-river-valley-bso-de-%E2%80%98las-uvas-de-la-ira%E2%80%99-1940-de-john-ford.html
2.- http://cinodromo.blogspot.com.es/2012/11/las-uvas-de-la-ira-john-ford-estados.html

3.- http://anonimaveneciana.blogspot.com.es/2013/04/las-uvas-de-la-ira-de-john-seintbeck.html
4.- http://www.pasionporelcineclasico.com/las-uvas-de-la-ira/
5.- http://cinemafilmesclub.blogspot.com.es/2011/04/las-uvas-de-la-ira.html
6.- http://www.lacasitadealgodonales.com/blog/?p=1366
7.- https://uncinesocial.wordpress.com/2012/11/19/las-uvas-de-la-ira/

jueves, 15 de septiembre de 2016

Fritz Lang y el origen de la "Cuenta atrás"



Fritz Lang, es sin duda uno de los más grandes directores de toda la historia del cine y demostró con creces su carácter visionario y ultramoderno en la soberbia "Metrópolis"; de hecho en esta película construyó la imaginería  que marcaría la arquitectura de todas las películas de ciencia ficción que vendrían después, desde "Blade Runner" a "El quinto elemento", nos mostró los peligros de la industrialización y la amenaza del hombre alienado en un futuro distópico, nos regaló a María, la sensacional robot femenina que bien podría ser la pareja de C3PO en una fecha tan lejana como 1927, cuando George Lucas ni siguiera había nacido, y en un tiempo en el que a pesar del estreno de "El cantor de jazz", el cine mudo aun campaba a sus anchas. Pero no serían esas imágenes imperecederas las únicas que Lang logró robarle al futuro. Todos hemos escuchado esas tensas y emocionantes cuentas atrás cuando se va a lanzar un cohete espacial y después las hemos remedado hasta el infinito en nuestros juegos infantiles, pero ¿de dónde viene esa fórmula de contar hacia atrás?

Fritz Lang cuenta con otra película fantástica, posterior a "Metrópolis", la también futurista "Die Frau im Mond“ (La Mujer en la Luna), de 1929 (su última película muda) en la que continua dejándonos perplejos ante la visión de cómo podría resultar el lanzamiento de un cohete espacial. Allí están los inmensos hangares, los mastodónticos tractores remolcadores que llevan el cohete hasta la rampa de lanzamiento que se ubica en una amplia explanada, y no faltan las gradas repletas de un público expectante ante el espectáculo de ver el despegue. Todo al más puro estilo "Cabo Cañaveral", y prácticamente idéntico a como lo hemos visto decenas de veces por la televisión en los lanzamientos espaciales de la NASA, solo que esto ocurre en 1929, muchos años antes de que comenzaran este tipo de lanzamientos en la realidad. Pero lo más curioso y lo podréis ver en el vídeo que adjunto al texto, es que Lang también ideó la cuenta atrás para marcar el momento en el que se inicia el despegue. Tal y como diría el propio Fritz Lang sobre esta escena:

“Si empezamos a contar a partir de uno, no sabremos cuándo terminar. Pero si empezamos desde diez hacia atrás, todos sabrán que la cuenta acabará en cero. Eso da un dramatismo inusitado a la situación.”

La idea cuajó y fue adoptada como recurso técnico para los despegues reales de la NASA, que además de lograr un método eficaz para iniciar la secuencia de despegue, dotaba a los lanzamientos de un indudable suspense "cinematográfico". Las cosas del admirado Lang….

Aquí dejo estos minutillos con el despegue del cohete de la película "La mujer en la luna". Sobre el minuto 2 podréis ver la primera cuenta atrás de la historia y al comienzo del vídeo se ven retirándose los tractores que desplazaban el cohete y que en otros vídeos se ven más claros.





Las fotografías están tomadas de los siguientes enlaces:
http://cine-real.com/cine-real-nights/cine-real-34-fritz-langs-m-1931/
https://es.pinterest.com/pin/547680004666843113/

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Einstein y Dios



“La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y producto de debilidades humanas, la Biblia una colección de honorables aunque primitivas leyendas que son bastante infantiles. Ninguna interpretación, por sutil que sea, puede cambiar esto para mí. Para mí la religión judía, como todas las demás, es una encarnación de las supersticiones más infantiles. Y el pueblo judío, al que de buen grado pertenezco y con cuya mentalidad tengo una profunda afinidad, no tiene para mí una calidad distinta a la de todos los demás pueblos. Hasta donde llega mi experiencia, no son mejores que otros grupos humanos, aunque están protegidos de los peores cánceres por una falta de poder. Fuera de eso no puedo ver en ellos nada de ‘elegidos’”

Estas palabras son un fragmento de una carta privada de Einstein dirigida a Eric Gutkind, (profesor de Princeton) en enero de 1954, en la que el famoso físico se pronuncia sobre Dios, la Biblia y el judaísmo, temas estos que la han llevado a ser conocida como "La carta de Dios". La carta estaba escrita en alemán y su traducción es de  Joan Stambaugh. Curiosamente en la foto, pese a sus idea sobre la religión, Einstein parece estar rezando. 


La fotografía ha sido tomada de la siguiente página: https://es.pinterest.com/pin/219550550562658740/