Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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viernes, 27 de marzo de 2015

"All of me": Billie Holiday versus Louis Armstrong




Todo de mi
¿Por qué no te llevas todo de mi?
¿Acaso no ves que no sirvo de nada sin ti?

Llévate mis labios,
quiero perderlos.
Llévate mis brazos,
no los volveré a usar.

Tu despedida
me dejo con los ojos llorosos.
¿Cómo puedo continuar, cariño, sin ti?

Te llevaste la parte
que alguna vez fue mi corazón,
así que, por que no te llevas todo de mi.

Todo de mi
¿Por qué no te llevas todo de mi?
¿Acaso no ves que no sirvo de nada sin ti?

Llévate mis labios,
quiero perderlos.
Llévate mis brazos,
no los volveré a usar.

Tu despedida
me dejó con los ojos llorosos
¿Cómo puedo continuar, cariño, sin ti?

Te llevaste lo mejor
así que por qué no llevarse el resto,
Baby, llévate todo de mi.

La canción, compuesta por Gerald Marks y Seymour Simons, data de 1931 y desde el primer momento se convirtió en una canción mimada por los cantantes de jazz. En principio fueron Louis Armstrong y Mildred Bailey los que le dieron alas a este tema convirtiéndolo en todo un éxito, hasta que llegó Billie Holiday con su voz desgarrada a darle todo el sentido que su letra encerraba, haciéndola, como con otras tantas canciones, suya y nada más.




Aunque, para ser justos y dar oportunidad de replica, dejaremos a Louis Armstrong que defienda su versión, que si bien es sensacional, no logra dar ese punto de perdida que la letra requiere y casi la convierte en un divertimento.



Por supuesto nadie duda que es un excelente divertimento.  Y no me resisto a dejar la apuesta por este tema que hace Dinah Washington. El vídeo es realmente delicioso:



"La naranja mecánica" y la novena sinfonía de Beethoven




"Qué paz, qué paz celestial, era la suntuosidad y la untuosidad hechas carne, como un pájaro de un raro metal celeste o como un vino de plata fluyendo en una nave espacial. La ley de la gravedad ya no cuenta para nada, mientras escuchaba, vi imágenes maravillosas"

Esas eran las palabras de Alex, el controvertido personaje al que daba vida Malcolm McDowell en "La naranja mecánica" (Kubrick - 1971), mientras escuchaba en su cuarto la novena sinfonía de Beethoven, La audición de esa pieza era para el personaje un placer absoluto, pero cuando sus desmanes le llevan a tener que ser sometido al experimental "Tratamiento Ludovico" este logra hacerle dejar atrás su exacerbada violencia, de forma tan radical que ni tan siquiera es capaz de usarla para defenderse; por supuesto tampoco es capaz de tocar a una mujer desnuda, pero también le procura un indeseable efecto secundario para él, a raíz del tratamiento es incapaz de disfrutar de su sinfonía predilecta sin sentir arcadas. 

"Me desperté... los dolores y las náuseas volvieron a mí como una fiera... entonces comprendí lo que pasaba, la música que sonaba abajo era la de mi viejo amigo Ludwig Van y su terrible Novena Sinfonía... de pronto videé lo que tenía que hacer, lo que quería de verdad hacer, evaporarme de una vez, largarme para siempre de este mundo cruel y sin piedad, un instante de dolor una vez y después el suelo para siempre por los siglos de los siglos"




martes, 17 de marzo de 2015

Fragmento de "Rayuela" (Julio Cortazar - 1963)




 "No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo. La Maga acababa por levantarse y daba inútiles vueltas por la pieza. Más de una vez la vi admirar su cuerpo en el espejo, tomarse los senos con las manos como las estatuillas sirias y pasarse los ojos por la piel en una lenta caricia. Nunca pude resistir el deseo de llamarla a mi lado, sentirla caer poco a poco sobre mí, desdoblarse otra vez después de haber estado por un momento tan sola y tan enamorada frente a la eternidad de su cuerpo."


En la fotografía se puede ver una reproducción de la Venus de Medici.

sábado, 14 de marzo de 2015

Fragmento de "Como agua para chocolate" - (Laura Esquivel - 1989)





"Mi abuela tenía una teoría muy interesante; decía que todos nacemos con una caja de fósforos adentro, pero que no podemos encenderlos solos... necesitamos la ayuda del oxígeno y una vela. En este caso el oxígeno, por ejemplo, vendría del aliento de la persona que amamos; la vela podría ser cualquier tipo de comida, música, caricia, palabra o sonido que engendre la explosión que encenderá uno de los fósforos. Por un momento, nos deslumbra una emoción intensa. Una tibieza placentera crece dentro de nosotros, desvaneciéndose a medida que pasa el tiempo, hasta que llega una nueva explosión a revivirla. Cada persona tiene que descubrir qué disparará esas explosiones para poder vivir, puesto que la combustión que ocurre cuando uno de los fósforos se enciende es lo que nutre al alma. Ese fuego, en resumen, es su alimento. Si uno no averigua a tiempo qué cosa inicia esas explosiones, la caja de fósforos se humedece y ni uno solo de los fósforos se encenderá nunca."

jueves, 12 de marzo de 2015

Arthur Rubinstein por él mismo (Citas):




No son pocos los que mantienen que el mejor pianista del pasado siglo era el ruso Vladimir Horowitz, pero siempre hay alguien más, ese alguien bien podría ser el genial pianista polaco Arthur Rubinstein que era diametralmente opuesto en su forma de entender todo a Horowitz. Este último era una verdadera máquina tocando, era impensable que fallara una nota, le faltaban horas para practicar, era más bien depresivo y sus actuaciones perfectas pero sin alma; en cambio Rubinstein era vital, despreocupado, amante de la vida y sus placeres (Thomas Mann le calificó como "virtuoso feliz") y sus ejecuciones podían no ser tan exactas como las de Horowitz, pero estaban rebosantes de  energía y de eso que llaman alma. Evidentemente la música que se ejecuta sin alma es menos música. El mismo Rubinstein decía: 

"Hay algo que sale, que emana de mí. De mi emoción, no de mí, del sentimiento. Si le gusta puede llamarlo alma. No sé qué es el alma, pero es una palabra que se usa muchísimo sin saber lo que representa realmente. Este algo, déjeme llamarlo alma de momento si le parece bien. Proyecta algo que yo siento. Siento que está haciéndolo. De repente pone al público en mis manos. Hay un momento en que los siento a todos aquí. Puedo hacer cualquier cosa. Puedo retenerlos como una notita en el aire. Y no respirarán porque van a esperar a ver qué es lo que pasa después. Eso es un gran momento. No siempre sucede. Pero cuando sucede es un gran momento de nuestras vidas."

Otras frases suyas:

"Hacer música es como hacer el amor; el acto es siempre el mismo, pero en cada ocasión es diferente."

"En mi opinión, la mayoría de las personas tienen un concepto poco realista de la felicidad, pues invariablemente emplean la fatal conjunción condicional "si". Les oímos decir: Yo sería feliz si fuera rico; o si esa mujer me amara; o bien: si tuviera yo talento o si tuviera buena salud. A menudo, tales personas alcanzan su objetivo, pero entonces descubren otras circunstancias condicionales. Por mi parte, yo amo la vida, para bien o para mal, incondicionalmente."

"Por supuesto no hay una fórmula para el éxito excepto, tal vez, aceptar incondicionalmente la vida y todo lo que trae consigo".

"Soy un hombre feliz por tener una profesión que me permite viajar tanto. Y también puedo hablar de fortuna al decir que soy pianista. Un gran instrumento el piano, lo suficientemente grande para no poder llevárselo. En lugar de practicar puedo leer, comer, beber y dedicarme a otras actividades. ¿No soy un hombre afortunado?"
Sabía reírse de sí mismo, no cabe duda

"No tenemos derecho a juzgar lo que no somos capaces de entender"

"Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo."

"Un hombre no está alegre si antes no ha sentido el dolor."

"He descubierto que si amas la vida, ésta te amará a ti".

"Estaba en un hotel en Berlín en el que ya no podía pagar mi habitación. La mujer a la que amaba muchísimo estaba casada y me prometió divorciarse. No lo hizo y rompió conmigo. No me atrevía a hablarles de esto a mis padres. Estaba completamente aislado de ellos, nadie sabía dónde estaba. Intenté suicidarme y sigo estando vivo; vamos, que no funcionó. Intenté ahorcarme y me caí al suelo. Era infeliz y toqué un poco el piano y luego tenía mucha hambre. Cuando salía a la calle, había vuelto a nacer de alguna manera. Estaba renunciando a mi vida y luego la recuperé. Pero esa recuperación fue muy extraña. Me di cuenta de lo tonto que era antes, de que la vida no depende en absoluto de cosas como no pagar un hotel, o como que una mujer te deje o que la carrera se interrumpa. La vida es lo que te da. Está delante de ti."


Y ahora seguiré disfrutando de su interpretación de los nocturnos de su paisano Chopin, que es lo que me llevó a dedicarle esta entrada -quería compartir el placer-. A vosotros os dejo con esta interpretación suya de una de las Polonesas de Don Federico:


Palabra de Cine: Annie Hall (Woody Allen - 1977)




"…Después se nos hizo tarde, los dos nos teníamos que marchar, pero fue magnífico volver a ver a Annie. Me di cuenta de lo maravillosa que era y de lo divertido que era tratarla, y recordé aquel viejo chiste, aquel del tipo que va al psiquiatra y le dice: 

"Doctor, mi hermano está loco, cree que es una gallina". 
El doctor contesta: 
"¿Lo ha llevado a un médico?" 
y el tipo le dice:
"Lo haría, pero necesito los huevos". 

Pues eso, más o menos es lo que pienso sobre las relaciones humanas, ¿saben?.Son totalmente irracionales y locas, y absurdas, pero... supongo que continuamos manteniéndolas porque, la mayoría, "necesitamos los huevos".

Mejor verlo:






Título original: Annie Hall
Año: 1977
Duración: 94 min.
País: Estados Unidos 
Director: Woody Allen

Reparto: Woody Allen, Diane Keaton, Tony Roberts, Carol Kane, Paul Simon, Janet Margolin, Shelley Duvall, Christopher Walken, Colleen Dewhurst, Sigourney Weaver

Productora: United Artists presents a Jack Rollins / Charles H. Joffe Production
Fotografía: Gordon Willis
Guión: Woody Allen & Marshall Brickman
Premios:
1977: 4 Oscars: Película, director, guión original, actriz (Diane Keaton). 5 nom.
1977: Globos de Oro: Mejor actriz musical/comedia (Keaton). 5 nominaciones
1977: BAFTA: Mejor película

martes, 10 de marzo de 2015

Palabra de Cine: "Doce Monos" - (1995 - Terry Gilliam)




"La verdad es que muy pocos de nosotros somos enfermos mentales. No digo que tú no lo seas. Por lo que yo sé tú estás.... ¡estás más loco que una cabra! Pero no estás aquí por eso, no estás aquí por eso, ¡¡No estás por eso!! Estás aquí por el Sistema. Ahí está la tele. Todo está ahí, todo esta ahí. Mira, escucha, arrodíllate, reza los anuncios. Ya no somos productivos, ya no nos necesitan para hacer cosas, todo está automatizado. ¿Para qué estamos aquí? Somos consumidores, Jim. De acuerdo, compra muchas cosas y serás un buen ciudadano, pero si no compras muchas cosas, si no compras ¿qué es lo que eres? Pregunto ¿Qué? Un enfermo mental. Los hechos, Jim, los hechos. Si no compras cosas: papel de vater, coches nuevos, batidoras computerizadas, artilugios sexuales eléctricos, sistemas de sonido con auriculares en el cerebro, destornilladores con dispositivo de radar incorporado, ordenadores activados por voz..."

Jeffrey Goines (Brad Pitt)





"- ¿Sabes lo que es 'locura'? Locura son las reglas de la mayoría, si... Los microbios, por ejemplo.
- ¿Microbios?
- Sí... en el siglo XVIII no existían, ninguno, nada, ¿quién iba a pensar una cosa así? Ninguna persona cuerda, al menos... Y llega ese médico, eh... hmm... ¡Semmelweis! Semmelweis... llega Semmelweis e intenta convencer a otra gente, sobre todo a otros médicos, de que existen esas cositas chiquititas y malas llamadas 'microbios', que se meten en tu cuerpo y te ponen enfermo, ¿eh?. E intenta conseguir que los médicos se laven las manos. ¿Qué le pasa a ese tío, está loco? "Esas cositas invisibles, ¿cómo se llaman? eh, uh...¿microbios? ¿eh?" Y ahora salta al siglo XX, la semana pasada en concreto, antes de que me metieran en esta ratonera. Fui a tomar una hamburguesa a ese garito de fast-food, se le cae al suelo a aquel tío, la recoge, la limpia un poco, y me la da como si no pasara nada. "¿Y los microbios?" le digo yo, y él dice "No creo en los microbios, los microbios sólo son un rollo que se inventan para vender desinfectantes y jabones". En fin, está loco, ¿verdad?, ¿ves?. No hay bien ni hay mal, sólo hay opinión popular... Tú crees en los microbios, ¿verdad?·

Jeffrey Goines (Brad Pitt) a James Cole (Bruce Willis)



Título original: Twelve Monkeys (12 Monkeys)
Año: 1995
Duración: 130 min.
País: Estados Unidos 
Director: Terry Gilliam

Reparto: Bruce Willis, Madeleine Stowe, Brad Pitt, Christopher Plummer, Jon Seda, Joseph Melito, David Morse, Michael Chance, Vernon Campbell, H. Michael Walls, Bob Adrian, Simon Jones, Carol Florence, Bill Raymond, Ernest Abuba, Irma St. Paule, Joey Perillo

Productora: Universal Pictures
Guión: David Peoples, Janet Peoples (Historia: Chris Marker)
Música: Paul Buckmaster
Fotografía: Roger Pratt

Premios:
1995: 2 nominaciones al Oscar: Mejor actor de reparto (Brad Pitt), vestuario
1995: Globo de Oro: Mejor actor de reparto (Brad Pitt)

domingo, 8 de marzo de 2015

Mario Benedetti.- Si Dios fuera mujer




¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.


Imagen: Edvard Munch

Palabra de Cine: El indomable Will Hunting (Gus van Sant - 1997)




"¿Por qué no debería trabajar para ustedes? Pregunta difícil... pero intentaré responderla... imaginemos que empiezo a trabajar y me ponen un código sobre la mesa, uno con el que nadie puede, yo intento descifrarlo y lo consigo, y me siento satisfecho porque he hecho bien mi trabajo, pero a lo mejor ese código era la situación de un ejército rebelde en el norte de África, y en cuanto han localizado su escondite bombardean el pueblo donde se esconden los rebeldes, mueren quinientas personas a las que no conocía y con las que no tenía ningún problema, y luego los políticos dicen 'enviemos a los marines para asegurar el área' aunque les importa una mierda, no serán sus hijos los que vayan a morir, los suyos tienen recomendación y se pegan la vida madre en la guardia nacional... será un chico de Southfield al que llenarán el culo de metralla y cuando vuelva descubrirá que la planta en la que trabajaba ha sido trasladada al país del que acaba de volver, y el tipo que le llenó el culo de metralla le ha quitado el trabajo porque lo hará por quince centavos al día y sin pausas para mear... y luego el chico comprende que el único motivo por el que lo enviaron allí fue para instaurar un gobierno que nos vendería el petróleo a buen precio, y las compañías petrolíferas han aprovechado el conflicto para disparar el precio de la gasolina, lo que supone un hermoso beneficio para ellas, de modo que a mi colega no le ha servido de nada, así que se toman su tiempo para traer el petróleo nuevo, y se toman la libertad de contratar a un capitán mercante borracho al que le gusta darle al Martini y hacer slalom sobre los icebergs, a medio camino choca con uno, derrama el petróleo y se carga la fauna del atlántico norte... mi colega está en el paro, no puede pagar la gasolina y va andando a buscar empleo y eso le putea porque la metralla del culo le ha provocado hemorroides, y está muerto de hambre porque cuando va a comer, el único plato del día que sirven es pescado del atlántico norte al aceite de motor... ¿Qué que me parece? creo que puedo montármelo mejor, pienso "¡que coño!" ya puestos, ¿por qué no me cargo a mi colega? le quito su trabajo, se lo doy a su enemigo, subo la gasolina, bombardeo un pueblo, mato a una foca a golpes, fumo maría y me apunto a la guardia nacional... ¡podría llegar a presidente!"


Mejor verlo:



Ficha de la Película:

TÍTULO ORIGINAL: Good Will Hunting AÑO 1997

REPARTO: Matt Damon, Robin Williams, Minnie Driver, Ben Affleck, Stellan Skarsgård, Philip Williams, Casey Affleck, Cole Hauser, John Mighton, Rachel Majorowski, Colleen McCauley

DURACIÓN: 126 min. PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Gus Van Sant
GUIÓN: Matt Damon, Ben Affleck

PREMIOS 
1997: 2 Oscars: Mejor guión original, actor secundario (Robin Williams). 9 Nominaciones
1997: Globo de Oro: Mejor guión. 4 nominaciones
1997: National Board of Review: Premios Especial por su aportación (Damon & Affleck)

MÚSICA: Danny Elfman

FOTOGRAFÍA: Jean-Yves Escoffier
PRODUCTORA: Miramax International presenta una producción Lawrence Bender

sábado, 7 de marzo de 2015

Los consejos para escribir de Ernest Hemingway




Buscando información sobre Hemingway me encontré con este artículo sobre su persona y su forma de escribir en el blog: "Como en botica" y no he podido resistir la tentación de traerlo por aquí palabra por palabra: 

Antes de que fuese un gran cazador, antes de que fuese un pescador de alta mar, Ernest Hemingway fue un artesano que se levantaba muy temprano por la mañana y escribía. Sus mejores historias son obras maestras de la era moderna, y su prosa es una de los más influyentes del siglo XX.

Hemingway nunca escribió un tratado sobre el arte de escribir ficción. Sin embargo, dejó un gran número de pasajes en cartas, artículos y libros con opiniones y recomendaciones para la escritura. Algunos de los mejores los reunió en 1984 Larry W. Phillips en un libro, Ernest Hemingway on writing (no editado en España). Hemos seleccionado siete de nuestras citas favoritas del libro y las hemos puesto, junto con nuestro propio comentario, en esta página. Esperamos que todos, escritores y lectores, las encuentren igual de fascinantes.

1) Para comenzar, escribe una oración verdadera.

Hemingway tenía un truco para superar el bloqueo del escritor. En un pasaje memorable en "París era una fiesta", escribe:

"Pero a veces, cuando empezaba un cuento y no había manera de que arrancara, me sentaba ante la chimenea y apretaba una monda de mandarina y caían gotas en la llama y yo observaba el chisporroteo azulado. De pie, miraba los tejados de París y pensaba: «No te preocupes. Hasta ahora has escrito y seguirás escribiendo. Lo único que tienes que hacer es escribir una frase verídica. Escribe una frase tan verídica como sepas.» Al final escribía una frase verídica, y seguía desde allí. Era fácil porque siempre había una frase verídica que yo sabía o había visto o había escuchado decir a alguien. Si comenzaba a escribir elaboradamente, o como alguien que introduce o presenta algo, veía que podía cortar los ornamentos, tirarlos y comenzar con la primera frase verídica declarativa que tenía escrita."

2) Detente siempre mientras sepas qué va a ocurrir a continuación.

Hay una diferencia entre parar e irse a pique. Para hacer un progreso constante, escribir una cantidad diaria era mucho menos importante para Hemingway que tener vacio el pozo de su imaginación. En un artículo de octubre de 1935 en la revista Esquire (Monólogo del Maestro: Una carta de alta mar) Hemingway ofrece este consejo a un joven escritor:

"La mejor manera es parar siempre cuando vas bien y cuando sabes lo que va a ocurrir a continuación. Si lo haces todos los días mientras estás escribiendo la novela no te atascarás. Eso es lo más valioso que te puedo decir así que intenta recordarlo."

3) Nunca pienses en la historia cuando no estés trabajando.

Sobre la base de su consejo anterior, Hemingway dice que no pienses en la historia hasta que te pongas a trabajar en ella. «De esa manera tu subconsciente trabajará en ello todo el tiempo», escribe en la pieza de Esquire. «Pero si piensas en ello conscientemente o te preocupas, lo matarás y tu cerebro se cansará antes de empezar.» Entra en más detalle en "París era una fiesta":

"Cuando escribía, era necesario para mí leer después de haber escrito. Si seguías pensando en ello, podrías perder lo que estabas escribiendo antes de que te pusieras con ello al día siguiente. Era necesario hacer ejercicio, cansar el cuerpo, y era muy bueno hacer el amor con quien amabas. Eso era mejor que nada. Pero después, cuando estabas vacío, era necesario leer para no pensar ni preocuparte por tu trabajo hasta que pudieras hacerlo de nuevo. Yo había aprendido a nunca vaciar el pozo de mi escritura, pero siempre paraba cuando aún había algo en lo profundo del pozo, y dejaba que se rellenara durante la noche a través de los manantiales que lo alimentaban." 

4) Cuando vuelvas a trabajar, comienza leyendo lo que has escrito. 

Para mantener la continuidad, Hemingway tenía el hábito de leer lo que había escrito antes de ir más lejos. En el artículo de Esquire de 1935, escribe: 

"Lo mejor es leer todo cada día antes de empezar, corrigiendo sobre la marcha, y seguir desde donde lo dejaste el día anterior. Cuando se haga tan largo que no puedes leer cada día dos o tres capítulos, leelo todo cada semana. Así es como lo harás de una sola pieza. "

También dijo: «Escribe borracho, corrige sobrio.»

 5) No describas una emoción, vívela. 

La observación detallada de la vida es fundamental para la buena escritura, decía Hemingway. La clave no es sólo ver y escuchar de cerca los acontecimientos externos, sino también notar cualquier emoción en ti causada por los acontecimientos y luego rastrear e identificar con precisión qué fue lo que causó esa emoción. Si puedes identificar la acción o sensación concreta que causó la emoción y presentarlo con precisión y completamente desarrollada en tu historia, los lectores sentirán la misma emoción. En Muerte en la tarde, Hemingway escribe acerca de su temprana lucha para dominar esto: 

"Yo intentaba por entonces escribir y me parecía que la mayor dificultad para ello, aparte de saber realmente lo que uno siente y no lo que debiera sentir o lo que a uno le han enseñado a sentir, estriba en trasladar al papel de manera sencilla un hecho, ponendo de relieve los sucesos que de verdad han creado la emoción experimentada. Cuando se escribe para un periódico, se cuenta lo que ha sucedido, y, por medio de uno u otro truco, se llega a comunicar la emoción al lector, ya que la actualidad confiere siempre cierta emoción al relato de lo que ha ocurrido en el día. Pero la realidad desnuda, la sucesión de movimientos y sucesos que produce la emoción, la realidad que pueda ser valedera dentro de un año o de diez o, con un poco de suerte y la suficiente pureza de expresión, durante mucho tiempo, era algo que estaba más alla de mis fuerzas y que me proponía apasionadamente conseguir."
  
6) Usa un lápiz.

Hemingway utilizaba a menudo máquina de escribir para redactar cartas o artículos para revistas, pero para el trabajo serio prefería un lápiz. En el artículo de Esquire (que muestra signos de haber sido escrito en una máquina de escribir) Hemingway dice: 

"Cuando escribes recibes todas las patadas y el lector ninguna. Así que si es posible usa máquina de escribir, ya que es mucho más fácil y lo disfrutarás mucho más. Después de aprender a escribir tu objetivo es transmitir todo, cada sensación, la vista, el sentimiento, el lugar y la emoción para el lector. Para lograrlo debes trabajar sobre lo escrito. Si escribes con un lápiz consigues tres oportunidades para ver si el lector pillará lo que has escrito. La primera tras leer lo escrito; después, al mecanografiar, tienes una oportunidad para corregir y otra más en las pruebas. Escribir primero en lápiz te da una tercera oportunidad para mejorarlo. Esto es 0.333, que es un maldito buen promedio para un bateador. Se mantendrá flexible y podrás mejorarlo fácilmente." 

Hemingway era desdeñoso con aquellos escritores que, como él mismo dijo: «No saben decir que no a una máquina de escribir».

7) Sé breve.

En una carta de 1945 a su editor, Maxwell Perkins, Hemingway escribe: 

"No fue casualidad que el discurso de Gettysburg fuese tan corto. Las leyes de la prosa son tan inmutables como las del vuelo, de las matemáticas, de la física."