Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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sábado, 13 de agosto de 2016

Chet Baker: el trompetista Cool



Chet Baker, o lo que es lo mismo, la suavidad, el recogimiento, el jazz con guante de terciopelo, la ambigüedad de una voz susurrante, la delicadeza en el cuerpo torturado por las drogas de un genio de la trompeta y la canción. Chet Baker tiene sesiones de fotos, en su juventud, ya triunfante en la música, en las que aparece como un nuevo James Dean, con cara de no haber roto un plato, un rostro perfecto que posteriormente las drogas fueron marcando y cincelando de arrugas debido a su compulsivo consumo. 

Los estragos producidos por su adicción provocaron que no pudiera saldar algunas deudas y eso le llevó a que le partieran la dentadura, haciéndole imposible tocar su trompeta con todo lo que ello conlleva para un toxicómano que no tiene como ganar para la próxima dosis. A él que tantos discos esplendorosos se le deben, también le corresponde el dudoso honor de tener uno de los peores, cuando acuciado por la necesidad intentaba grabar un disco de trompeta sin dientes. Tiempo después un admirador le pago una reconstrucción dental y poco a poco fue volviendo a tocar pero mucho más gastado. Su muerte está envuelta de misterio y parece haberse producido cuando en una gira por Europa, al volver a su hotel,  no lo reconocieron y dado su aspecto no lo quisieron dejar entrar. Como quiera que a Baker, aunque ofendido, el hotel le importaba poco y lo único que deseaba, por encima de todo lo demás era recuperar su trompeta que estaba en su habitación, airado se decidió a intentar llegar a su habitación escalando por la fachada del hotel y así llegar a su habitación para recuperar su instrumento. No lo logró, resbaló y cayó al vacío, falleciendo a la edad de 59, aunque aparentando muchos más. Aquí en uno de los videos que acompañan este texto, concretamente en "Time after time" ya se ve alguna ventana en su sonrisa, antes inmaculada. Una historia típica en las figuras del jazz tan torturadas por las desgracias. Últimamente se estrenó un maravilloso documental sobre él con el título "Let's get lost" que es muy recomendable y en 2015 se filmó "Born to be blue" en el que el músico es encarnado por Ethan Hawke.


Time After Time




My funny Valentine




Otras entradas relacionadas:
Chet Baker y su visión del jazz





Las fotos por orden han sido tomadas de:
1.- http://matome.naver.jp/odai/2144073093426394401
2.- http://humanoymundano.blogspot.com.es/2015/05/chet-baker-cara-de-angel-corazon-de.html

3.- https://es.pinterest.com/pin/302304193718024963/

viernes, 12 de agosto de 2016

Berlusconi y la pastilla de jabón más cara del mundo




No son pocos los artistas que para despuntar han buscado la provocación, también es cierto que para lograr hoy en día cierto eco mediático es necesario un mucho de imaginación, y en este sentido hay que reconocer que el artista italiano Gianni Motti (1958/----) estuvo fino cuando aprovechando la tendencia que tiene el señor Berlusconi de ofrecer siempre un aspecto impecable, utilizó la grasa corporal extraída de la tripilla del mandatario italiano durante una sesión de cirugía plástica que le fue efectuada a "Il Cavaliere" en Lugano, para hacer el jabón más caro del mundo. Así como se oye, Motti consiguió a través de un empleado de la clínica la referida grasa y se decidió a realizar la comentada pastilla de jabón que ahora se expone en una galería de arte de Basilea (es la que se ve bajo la foto de Berlusconi) y que incluso viaja a otras galerías y museos como obra de arte conceptual y es que aquí es donde viene el toque artístico, dado que hacer un jabón tiene poca ciencia, incluso con grasa tan exclusiva. El acierto es llamar a esa pastilla de jabón que se vende por el módico precio de 17.506 euros, con el nombre de "Mano pulite" osea "Manos limpias" que es el mismo nombre con el que se conoce a uno de los procesos judiciales más importantes de los seguidos contra Berlusconi en Italia. Lo que no deja de tener su puntito artístico....

¿Y tú, te lavarías las manos con el jabón más caro del mundo?

jueves, 11 de agosto de 2016

Buster Keaton y su encuentro con el cine



"Roscoe ("Fatty"Arbuckle) me mostró mi primera cámara de cine para que entendiese cómo funcionaba y qué se podía hacer con aquel aparato. Me mostró cómo se revelaba la película, cómo se cortaba y luego se empalmaba. Pero para mí, lo más fascinante del cine era que superaba de golpe los límites  físicos del teatro. En el escenario, incluso en uno inmenso como el del New York Hippodrome, lo que se puede mostrar tiene un límite. La cámara de cine, en cambio, no tenía límites. Su escenario era el mundo entero. Si como fondo se querían ciudades, desiertos, el océano Índico, Persia o las Montañas Rocosas, bastaba llevar allí la cámara. En el teatro había que crear la ilusión de hallarse a bordo de un barco, de un tren o un avión. La cámara de cine en cambio, permitía mostrar al público la verdad: trenes, caballos y carros verdaderos, tormentas de nieve, inundaciones. Nada de lo que se alcanzaba a oír o ver quedaba fuera de las posibilidades de la cámara de cine..."

No cabe duda que la visión que tuvo el siempre serio Buster Keaton, Pamplinas o Cara de palo, como ustedes prefieran llamarlo, acerca de las posibilidades del cine en este fragmento de "My wonderful world of slapstick" fue mucho más certero que aquella otra de los creadores de la criatura, los Hermanos Lumière, que no estuvieron precisamente muy lucidos cuando al ser preguntados sobre la potencial utilidad del cine sentenciaron: «Será útil a efectos de entretenimiento doméstico o fines militares, pero de cara al gran público es un invento sin demasiado futuro»

Y es que ya lo decía el director Jean Epstein, en fecha tan temprana como 1929: "Después de la triste aventura de Babel, el cine es la única lengua universal posible".


Buster Keaton,  Roscoe "Fatty" Arbuckle" y Al St. Jhon



Y ahora unas risas:


miércoles, 10 de agosto de 2016

Una historia del Bronx - (1993 - Robert de Niro)



Calogero: “-¿Qué es mejor, que te teman o que te quieran?”
Sonny: “-Buena pregunta…a decir verdad, lo mejor sería una mezcla de las dos, pero eso es muy difícil, así que puestos a elegir, prefiero que me teman. Porque el miedo dura más que el amor. Las amistades que se compran no valen nada. Tú ya lo has visto, si hago un chiste todo el mundo se ríe. Sé que soy gracioso pero no es para tanto. El temor les mantiene fieles a mí. El truco está en que no te odien. Por eso trato bien a mi gente, pero no demasiado porque dejarían de necesitarme. Les doy lo justo para que me necesiten sin llegar a odiarme. No lo olvides nunca.”

Una escena que es sin duda uno de los buenos momentos de "Una historia del Bronx", la película con la que Robert de Niro se estrenó como director. Dada la temática, resulta evidente que De Niro vuelca en su dirección y forma de tratar la historia y los personajes muchas enseñanzas de las que a  buen seguro recibió del gran Scorsese  y habiéndola dedicado a la memoria de su padre, fallecido poco tiempo antes, supongo que volcó mucho cariño en su realización. Con tan solo la descripción del barrio y su época, la música o como nos presenta a los personajes que integran la banda de Sonny (Chazz Palmintieri), los pintorescos: Jimmy "El susurros", Frankie "El bizcocho", Bobby ”El rejas”, él melódico Tony "Tupé"o el pantagruélico Jo Jo "La Ballena", ya sabemos que estamos ante un film con el que vamos a disfrutar de verdad.

En esta película el papel de gangster, "Sonny", queda en manos de Chazz Palmintieri, en cuya infancia parece que se basa parte de la película, de hecho el se llama en realidad Calogero, igual que el chico que protagoniza la película, se crió en el Bronx y su padre se llamaba "Lorenzo" y era conductor de autobús tal y como ocurre en la película. El guión que era también de Palmintieri obligó a De Niro a aceptarlo en el rol de Sonny, que era la exigencia que ponía este para ceder los derechos. Su actuación fue todo un éxito y nos regala un capo sensacional, creíble e interpretado a la perfección, cosa nada fácil teniendo enfrente a un icono en esas lides como  Don Roberto, que sin embargo se reserva para si, el personaje opuesto, el que representa el trabajo y la honradez, a "Lorenzo", un simple conductor de autobús con una personalidad tan acusada como la del gangster que deslumbra a su hijo y de cuyo mundo De Niro pretende proteger. 

Calogero: —Sonny tiene razón, los obreros son todos unos pringados...

Lorenzo: —¡Se equivoca! ¡No hace falta valor para apretar un gatillo pero sí para madrugar cada día y vivir de tu trabajo! ¡Habría que ver a Sonny, entonces veríamos quién es más duro! ¡El obrero es el auténtico tipo duro, tu padre es el tipo duro!

Calogero: —Pero todo el mundo le quiere igual que a ti en el autobús, es lo mismo...

Lorenzo: —No, hijo, no es lo mismo. A Sonny no le quieren, le tienen miedo. Es muy distinto...

Calogero, interpretado por Lillo Brancato, un actor de enorme parecido a Robert de Niro, tenía a Sonny por un segundo padre y a decir verdad muchos de los buenos consejos que recibe en la película los recibe del gangster mas que de su padre, pese a la inquebrantaable honradez de este. Dos grandes personajes de los que al final terminaría diciendo el bueno de Calogero:

  “Sonny y mi padre siempre decían que cuando fuera mayor lo entendería todo, bien, pues así fue.Aprendí algo de aquellos dos hombres: aprendí a dar y a recibir amor incondicionalmente. Uno debe aceptar a los demás tal y como son. Y aprendí la lección más importante de todas: no hay cosa más triste en la vida que el talento malgastado. Las decisiones que uno tome, determinan su futuro para siempre, pero si preguntáis a cualquiera de mi barrio, os dirá que todo esto no es sino una historia más del Bronx.”







Ficha de la película:

Título original: A Bronx Tale

Año: 1993
Duración: 122 min.
País: Estados Unidos 

Director: Robert De Niro

Reparto: Robert De Niro, Chazz Palminteri, Lillo Brancato, Francis Capra, Taral Hicks, Katherine Narducci, Joe Pesci, Clem Caserta

Guión: Chazz Palminteri

Música: Butch Barbella

Fotografía: Reynaldo Villalobos

Productora: Savoy Pictures / Tribeca Productions






martes, 9 de agosto de 2016

¿Dónde están los brazos de la Venus de Milo?



En el mundo del arte pocos misterios agitan más la imaginación de los expertos que descubrir cuál era la posición original de los brazos de la "Venus de Milo". Lo más curioso es que en 1960, una comisión de expertos arqueólogos turcos se dirigió al gobierno francés con la siguiente petición: "Si Francia devuelve la estatua, Turquía retornará los brazos a su lugar, dotando al mundo de una gran obra en todo su esplendor original; de lo contrario, la Venus de Milo seguirá mostrando sus muñones en el Museo de Louvre". Evidentemente la estatua no fue devuelta, pero ¿Qué había ocurrido para que Turquía hiciera semejante propuesta a Francia? ¿Cómo es que los turcos decían poseer los brazos de la Venus? Para contestar a estas preguntas nos hemos de remontar al momento en que fue descubierta.

La Afrodita de Milo, mucho más conocida por Venus, la diosa paralela en la mitología romana, fue hallada como su nombre indica en 1820 en la Isla de Milo, una de las que componen el archipiélago de las Islas Cicladas. El hallazgo corrió a cargo de un campesino llamado Yorgos Kendrotas, al que la estatua se le mostró partida en dos mitades, y el campesino, hombre él, decidió llevarse a su casa solo la parte superior, que es la que más movía su imaginación y dejar en su lugar la otra mitad, menos sugerente, y que por su peso aproximadamente 900 kilos, no invitaba a tanto esfuerzo. 

En aquellos años Grecia estaba librando su Guerra de Independencia del Imperio Otomano, contienda en la que entre otros países participaba Francia con sus tropas en apoyo de los griegos. Con el tiempo tanto franceses como turcos tuvieron conocimiento de la existencia de la estatua y ambos pretendieron hacerse con ella. El caso es que tras algunos avatares en la negociación del precio de la escultura y de quien sería quien se llevaría la codiciada pieza, los franceses tomaron cierta ventaja y según algunas versiones, cuando se encontraban embarcándola, un destacamento turco sorprendió a los franceses en tal trance, entablándose entre ambos bandos una verdadera batalla por la posesión de tan codiciada escultura. Una vez más la belleza de una mujer, aunque esta vez fuera de mármol, provocaba el enfrentamiento de los hombres, recordar que Afrodita (Venus) ya tuvo algo que ver en el inicio de guerra de Troya y así en medio de aquel caos, la escultura cayó golpeándose contra las rocas y rompiéndole los brazos. Los franceses salieron victoriosos del envite y lograron embarcar con la escultura, dejando los brazos en tierra y en posesión de los turcos. 

La versión oficial por supuesto cuenta de una compra directa y sin luchas, en la que el campesino Yorgos ofreció la escultura, ya sin brazos, a un clérigo ortodoxo y este se puso en contacto con el oficial naval Jules Dumont D'Urville quien rápidamente fue consciente del valor de la pieza y con el apoyo del embajador francés en Constantinopla, el Marques de Riviere, compraron la estatua.

Ya saben las dos versiones, pero a la vista de aquel ofrecimiento que hacían los arqueólogos turcos en 1960, no me digan que no toma fuerza la versión de la perdida de los brazos en medio de una refriega entre turcos y franceses. Las cosas….

Para los curiosos comentar que todos los expertos apuntan que el brazo derecho sostenía la túnica justo al nivel de la cadera izquierda en un aparente intento de impedir que la túnica cayera y descubriera su desnudez, mientras que el brazo izquierdo sostendría la manzana del juicio de París, con el que se reconocía a Afrodita (Venus) como la más bella entre las diosas. La escultura se fecha entre los años 130 y 100 a.c y parece que tiene ecos de la Afrodita de Capua de Lisipo. En la escultura figura la inscripción de Alejandro de Antioquia que podría ser su autor, a pesar de lo cual y por existir otras inscripciones las dudas no desaparecen a este respecto. Las influencias de Praxiteles y de Fidias son evidentes e incluso ha llegado a ser atribuida a Scopas. En definitiva una escultura llena de misterios e incógnitas, que la hace todavía más atrayente, si es que esto es posible. 

Yo de momento, mientras no se aclara tanto enigma, me quedo deleitándome con la pequeña reproducción que tengo de esta escultura en mi escritorio, viendo como el cambiante sol que entra por la ventana va modificando las sombras de su cuerpo a lo largo del día.

lunes, 8 de agosto de 2016

Groucho Marx y la corrupción



"No permitiré injusticias ni juego sucio, pero... si se pilla a alguien practicando la corrupción, sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared... ¡Y daremos la orden de disparar!


Eso decía Groucho Marx como Rufus T. Firefly en la sensacional película "Sopa de ganso" - (1933 - Leo McCarey). Un asunto feo ese de la corrupción; en cualquier momento uno puede perder la cabeza tal y como está a punto de pasarle a Groucho en la foto. En ese juego, uno debe saber adaptarse a las circunstancias, moverse en las sombras y hacer buena aquella frase suya:

"El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido."

¡Ay el arte de la simulación! El parecer y no ser que tan en cuenta tenía Groucho cuando decía:

"Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros"

Y es que:

¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero... ¡pero cuestan tanto! 


Palabra de Groucho



La foto ha sido tomada de la siguiente página: https://es.pinterest.com/pin/511510470151446275/

sábado, 6 de agosto de 2016

Sophía Loren y el Oscar



Sophía Loren logró un hito histórico cuando en 1961 logró el Oscar a la mejor actriz principal por su desgarradora interpretación en "Dos mujeres" (Vittorio de Sica - 1960). La propia Loren contaba en sus memorias "Sophía: Vivir y amar" cómo se sentía ante la posibilidad de hacerse con la estatuilla dorada por su papel en "la ciociara", sus temores y el motivo por el que no acudió a la entrega de los premios y se quedó en su casa:

"Sentí que ser candidata ya era por sí solo un honor, y bastante raro para una actriz que hablaba italiano en una película italiana. Pero después, al pensarlo, cambié de opinión. La competencia era formidable: Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes", Piper Laurie en "El buscavidas", Geraldine Page en "Verano y humo", Natalie Wood en "Esplendor en la hierba". Aparte de la formidable oposición, el simple hecho era que en su larga historia nunca se había dado el premio mayor de la Academia a un actor o una actriz en una película hablada en otro idioma. Había sido obtenido por Anna Magnani, pero por "La rosa tatuada" (1955), una producción americana hablada en inglés. Así que decidí que no podría afrontar el trauma de sentarme frente a millones de espectadores mientras mi destino era decidido. Si perdía, podía desmayarme de desilusión; si ganaba, me desmayaría de alegría. En lugar de repartir mi desmayo por todo el mundo, decidí que sería mejor desmayarme en casa. A las seis de la mañana (hora italiana) supe que la ceremonia había terminado y que yo no había ganado. me fui a la cama. A las siete menos cuarto sonó el teléfono. era Cary Grant. "Querida, ¿ya lo sabes?. "¿Saber qué?". "¡Has ganado ! ¡Has ganado el Oscar a la mejor actriz! Estoy tan contento en ser el primero en decírtelo...". No me desmayé,  pero quedé como atontada. Era sin discusión la mayor emoción de mi vida" Y concluía: "Atesoro cada uno de los premios que he recibido, y mi Oscar está en un sitio de honor. Fue robado hace algunos años en la Villa Marino, por ladrones que creyeron que era de oro. Mandé sesenta dólares a la Academia y me enviaron por correo otro de reemplazo"

Posteriormente Sophía Loren estaría nominada nuevamente en 1964 por la película "Matrimonio a la Italiana", pero ese año ganó Julie Andrews por "Mary Poppins". En 1991 ganaría un Oscar honorífico a toda su carrera. Una hazaña como la de la Loren en "Dos mujeres" solo ha sido igualada después, de muchos años, en lo que a la categoría de mejor intérprete principal se refiere, por la francesa Marion Cotillard por su papel en "La vida en rosa" (Oliver Dahan, 2007) y en el plano masculino por Roberto Benigni en "La vida es bella" (1998).

Algunas imágenes de la película:



viernes, 5 de agosto de 2016

Ser pobre es una mierda (por Roger Senserrich en Jot Down)



"... Era una mañana de junio y estaba en una pequeña ONG en New Haven, en un barrio hispano no demasiado agradable. Dos citas no se habían presentado, y no estaba de muy buen humor. Llevaba un rato sin clientes, aburrido en un despacho desvencijado leyendo artículos sobre trenes en internet. Fue entonces cuando llegó una mujer que no llegaba a la treintena, puertorriqueña, con sus dos hijos pequeños a cuestas, a ver si podía apuntarse al seguro médico y cupones de alimentos.

Un poco irritado, saqué el cuestionario y me puse a hacer toda la horrible batería de preguntas, inquiriendo sobre dónde vivía, dónde trabajaba, cuánto ganaba, cuántos ahorros tenía, qué coche conducía, si tenía historial delictivo, dónde vivía el padre de sus niños, y pidiendo que me detallara su situación familiar. Ser pobre a menudo significa someterse a estas pequeñas humillaciones, tristemente, e intenté ser amable, incluso con dos críos chillones interrumpiéndome en un despacho lleno de cachivaches.

Fue al preguntar sobre sus gastos cuando me pasé de listo. Por una serie de motivos regulatorios obtusos que no vienen a cuento, en la solicitud era necesario detallar cuánto se paga de alquiler, electricidad, calefacción, etcétera, no sea que alguien esté pidiendo ayuda sin pasar suficiente hambre. La factura de teléfono del mes pasado para esta pobre chica era de más de cien dólares, ya que además de teléfono e internet tenían contratada televisión por cable. No era la primera vez que me encontraba a alguien que no llegaba a final de mes con estos gastos, y siempre me callaba. Esta vez, sin embargo, no pude evitar juzgarla y decirle, con bien poco tacto, que quizás harían bien en ahorrar ese dinero en vez de malgastarlo en un lujo innecesario.

Por muy buena cara que la pobre mujer hubiera estado poniendo hasta entonces, esa fue la gota que colmó el vaso. Primero se quedó quieta, mirándome fijamente, frunciendo el ceño. Tras unos segundos de silencio, pidió a sus dos chavales que salieran fuera un ratito, que ya casi estaban. Una vez se fueron los niños, cerró la puerta y rompió a llorar, contándome entre sollozos que sabía que era un lujo, que sabía que era tirar dinero, pero que no podía hacerlo ya que sus hijos la odiarían por ello.

Ser pobre, me contó, es no poder hacer nada, nada en absoluto; es no poder ir a comer fuera, no poder llevar a los niños al cine, no poder comprarles juguetes o llevarlos a la ciudad. Es no poder apuntarlos a actividades extraescolares, porque no podía salir temprano de uno de sus dos trabajos para ir a recogerlos. Desde que recordaba, la palabra que más había repetido a sus hijos era «no». Dejarles sin Spongebob, sin poder hacer nada más que sentarse a mirar la pared cuando estaban en casa era demasiado. Y por supuesto, no era solo por sus hijos. Sin televisión, sin ese pequeño lujo que apenas podía pagar, no se veía capaz de aguantar esos días que volvía del trabajo a las once de la noche, cansada y oliendo a McDonalds, sin perder la cabeza. Ver la novela grabada y fumarse un cigarrillo. Era eso o no poder más.

La había juzgado, obviamente. Había juzgado que ese pequeño lujo, ese gasto innecesario, era una muestra de su falta de disciplina, de la falta de criterio que la había hecho pobre. Tenía dos hijos, estaba sola, fumaba y encima quería ver Dexter en la tele. No era digna.

Lo que no estaba viendo es que esta mujer, aún no llegada a la treintena, tenía dos empleos a tiempo parcial, dos niños llenos de energía y absolutamente nadie que la ayudara. No se había tomado unas vacaciones desde hacía años, y no sabía si temía más el verano porque no sabía dónde iba a meter a sus hijos mientras estaba en el trabajo, o porque le iban a reducir las horas en el curro y no podría pagar el alquiler. Su cansancio no era la clase de agotamiento que se va con una buena noche de sueño. Su cansancio era el de estar muerta de miedo todo el día, de forma constante, sin pausa, harta de que todo el mundo la vea como una fracasada y rota por dentro por la sospecha de que quizás tuvieran razón.

La pobreza es una mierda. Se ha hablado mucho estos días en Estados Unidos sobre si existe una «cultura de la pobreza», sobre si la gente con pocos ingresos lo que necesitan es menos servicios sociales que les rían las gracias y más lecciones sobre fortaleza moral. Ojalá fuera tan sencillo. La realidad es que cualquier persona medio normal que viva bajo los niveles de estrés, angustia y temor de estar cerca de la pobreza no tendrá las más mínimas ganas de que alguien le explique sus errores. Sencillamente estará demasiado agotado para prestarle atención."

El texto pertenece a un artículo sensacional de ROGER SENSERRICH publicado en la magnifica revista cultural JOT DOWN y que a mi entender abre mucho los ojos a aquellos que critican con demasiada ligereza situaciones que sin haberlas vivido en primera persona resultan imposibles de analizar con la debida objetividad y humanismo. El artículo completo está disponible en el siguiente enlace: Ser pobre es una mierda - Jot Down 

La foto que nos sirve de cabecerea es la famosisima "Madre migrante" (1936) de Dorothea Lange y a la que ya en su día dedicamos una entrada en este blog:

jueves, 4 de agosto de 2016

Fragmento de "El lector" (Bernhard Schlink - 1995)



"Años más tarde comprendí que lo que había cautivado mi mirada no había sido su figura, sino sus posturas y sus movimientos. Durante un tiempo, cada vez que tenía novia le pedía que se pusiera medias, pero no me apetecía explicar el motivo de mi ruego, revelar el enigma de aquel encuentro entre la cocina y el pasillo. Así, todas entendieron mi ruego como un capricho, una afición a la ropa interior picante, una extravagancia erótica, y cuando complacían mi deseo, se deshacían en poses coquetas. Y no era eso lo que había cautivado mi mirada. Ella no posaba, no coqueteaba. Tampoco recuerdo que lo hiciera ninguna otra vez. Recuerdo que su cuerpo, sus posturas y sus movimientos me parecían a veces torpes. No es que fuera torpe. Más bien parecía que se recogiera en el interior de su cuerpo, que lo abandonara a sí mismo y a su propio ritmo pausado, indiferente a los mandatos de la cabeza, y olvidara el mundo exterior. Fue ese mismo olvido del mundo lo que vi en sus posturas y movimientos al ponerse las medias. Pero entonces no era torpe, sino fluida, graciosa, seductora; una seducción que no emanaba de los pechos, las piernas y las nalgas, sino que era una invitación a olvidar el mundo dentro del cuerpo."

El texto pertenece al libro "El lector" del escritor y juez alemán Bernhard Schlink, obra que fue llevada al cine con tremendo acierto en 2008 por Stephen Daldry y que tras cinco nominaciones a los premios Oscar le procuró el de mejor actriz a Kate Winslet en su papel de Hanna Schmitz.

La fotografía que acompaña este texto es de Helmut Newton (Calendario Lavazza - 1994). 

miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Era de verdad Napoleón tan bajito como nos cuentan?




La historia siempre nos ha dicho que Napoleón medía tan solo 1'57 metros, un pequeño gran hombre que les dio muchos problemas a los ingleses y a media Europa, pero pequeño en definitiva. Incluso se acuño el término "Complejo de Napoleón" con el que se describía a personas de poca estatura que intentan compensar el hecho de mirar desde abajo con una gran agresividad, un trastorno que finalmente no ha sido reconocido oficialmente.

El caso es que el "Pequeño Corso" que es como conocían a Napoleón puede que no fuera tan bajo. Ya sabemos que la historia la escriben los vencedores  y en el caso de Napoleón fueron los ingleses los que se encargaron de poner la letra a algunas cuestiones. Napoleón terminó preso de los ingleses en Santa Elena una diminuta isla en medio del Océano Atlántico sur, tal era el miedo que le tenían al supuesto pequeñajo. El caso es que cuando murió, el médico personal de Napoleón, el también corso Carlo Antommarchi estableció la medida del Emperador en un escrupuloso examen anatómico que decía: 

«Su altura total de lo alto de la cabeza hasta los talones era de cinco pies, dos pulgadas y cuatro líneas. La extensión comprendida entre sus dos brazos tomada desde las puntas de los dedos de en medio era de cinco pies y dos pulgadas. De la sínfisis del pubis hasta lo más alto de la cabeza había dos pies, siete pulgadas y cuatro líneas. Del pubis al calcaño, dos pies siete pulgadas. De lo más alto de la cabeza hasta la barba, siete pulgadas y seis líneas. Los cabellos escasos y de color castaño claro. El abdomen muy inflamado y voluminoso»

Osea que Napoleón medía "Cinco pies, dos pulgadas y cuatro líneas", eso es lo que decía el informe forense y los ingleses olvidándose de que los franceses tenían sus propias medidas ajustaron las de Napoleón a sus propios pies y pulgadas, lo que arrojaba una estatura de 1'57 metros.

Pero como ya decía los franceses tenían sus propias medidas, y el que había hecho la medición era el médico personal de Napoleón, por lo que se entiende que aquellos pies, pulgadas y líneas tenían que ser entendidas según la equivalencia gala del sistema de medidas impuesto por el propio Napoleón y vigente desde 1812 a 1837 (recordamos aquí que el Emperador murió en 1821). Con estos considerandos todas las referencias actuales dan como medida a Napoleón una estatura de 1'69 metros, lo que es una estatura ciertamente considerable  y que lo hacía ciertamente alto para su época, de hecho la media francesa era de 1'55 m. Por ejemplo uno de sus grandes competidores, Horatio Nelson, solo medía 1'62m. Wellington era un larguirucho para su época y medía 1'75 metros, aunque hay muchas referencias a que medía en realidad 1'64 y sería por tanto más bajito que su oponente en Waterloo.

Pero la cosa es que podría ser aun más alto. Buscando información para esta entrada comprobé que el dato ofrecido para la estatura de Napoleón es prácticamente unánime en el entorno del 1'68 - 1'69 metros, pero ya sabemos lo cautos que hay que ser con los datos que se van copiando de una página a otra en internet y como al final un error inicial se generaliza. Leyendo reparé en un comentario que mantenía que con las medidas del Primer Imperio, las que impuso Napoleón, este debería medir 1'73 centímetros e investigando un poco, parece que podría ser así (dicho esto con todas las cautelas de quién no tiene acceso a todos los considerandos de la cuestión), pero como la duda es razonable la expongo:

Según el Decreto Imperial de 1812 por el que se crea "la nouvelle toise" esta tendría una equivalencia de 2 metros exactos. De esta medida se hacen subdivisiones de modo que un "pied metrique" equivale a 1/6 de la toise y por lo tanto 33'33 centímetros. Una pulgada equivaldría a 2'77 centímetros y una línea a 0'23 centímetros. (hay 72 pulgadas en la toise y ésta está dividida en 12 líneas).

Si recordamos que la medida dada por Antommarchi era de "Cinco Pies, dos pulgadas y cuatro lineas" y sacamos la calculadora obtenemos un resultado de 1'73 metros. 

Actualmente la estatura media en Francia es de 1'75 y en España de 1'76... osea que de bajito nada de nada, aunque solo fueran los ya aceptados 1'69.

El primer cuadro, una de las versiones de "Napoleón cruzando los Alpes" y el tercero, "Napoleón en su estudio de las Tullerias" son obras de Jacques Louis David y el segundo, "Napoleón en su trono imperial" es obra de Ingres.