Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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jueves, 30 de octubre de 2014

Diego Saavedra Fajardo y los poderosos - "Custodian y no toman"




"Representaban los tebanos la integridad de los ministros, y principalmente de los de justicia, por una estatua sin manos, porque éstas son símbolo de la avaricia cuando están cerradas e instrumentos de ella cuando siempre están abiertas para recibir. Esto mismo se representa aquí en el jardín, puestas en los frentes de los viales estatuas sin brazos. Ningunas guardas mejores que éstas, con ojos para guardar sus flores y frutos y sin brazos para no tocarlos. Si los ministros fuesen como estas estatuas, más llenos estarían los erarios públicos y más bien gobernados los estados. (...) No puede ser bien gobernado un Estado cuyos ministros son avarientos y codiciosos, porque ¿Cómo será justiciero el que despoja a otros? ¿Cómo procurará merecer los premios por sus servicios el que de su mano se hace pagado? (...) Ninguna cosa alborota más a los vasallos que el robo y sobornos de los ministros."

Diego Saavedra Fajardo por Fernando Selma
El texto es obra de Diego Saavedra Fajardo, un escritor y diplomático español del siglo XVII, que en el capítulo 53 de su obra "Empresas políticas" (1640) se hace eco de un típico emblema barroco, la imágenes sin brazos que adornaban los jardines con la leyenda "Custodivm non Carpvnt" o lo que es lo mismo: "Custodian y no toman". El texto aparece en la sensacional revista Historia de National Geographic n º131 - pag. 24.

Si en vez de concretar en los ministros, hablara de "los poderosos" sería una cita perfecta para nuestro tiempo, si no lo es ya. Y es que ya está uno un poquito abrumado de que tanto Tirios como Troyanos no miren por el jardín que deberían estar cuidando. Ayer como hoy….

Os dejo otras frases de este desconocido personaje, que también tienen miga:

"El que a muchos teme, de muchos es temido".

"La belleza del cuerpo es un viajero que pasa; pero la del alma es un amigo que queda."

"La curiosidad se atreve más contra lo que más se prohíbe. "

"Sobre las piedras de las leyes, no de la voluntad, se funda la verdadera política."

"No está la felicidad en vivir, sino en saber vivir".

"Andan siempre unidas la clemencia y la justicia. Usa de la una con tal arte que la otra no quede ofendida."

"Quien no duda no puede conocer la verdad"

La escultura de la foto es el Diadumenos del escultor griego Polícleto, (según la referencia esta copia se encuentra en el Museo Olímpico de Lausana) y y si bien no tiene manos por avatares del tiempo, poco tiene que ver con la cita, aunque viene al pelo para ilustrarla. Si queréis saber más sobre ella os dejo un enlace antiguo en este mismo blog junto a una buena anécdota: Polícleto, la gente y el Diadumenos


Las fotografías están tomadas de Wikimedia Commons

miércoles, 29 de octubre de 2014

Lana Turner, Ava Gardner y Artie Shaw... El amo del gallinero



"Hizo lo mejor que pudo con el material que tenía"

Ese era el epitafio que Artie Shaw, (Arthur Jacob Arshawsky) tenía pensado para su tumba y aunque supongo que se refería a su labor jazzistica y literaria, no deja de prestarse a la ironia; y es que si Liz Taylor es famosa por sus ocho matrimonios, el bueno de Artie Shaw no le va a la zaga, y también tiene ocho, aunque esta vez sin repetir enlaces.

Artie Shaw y Lana Turner
El garañón, que además de gran jazzista también se daba mañas como escritor, tuvo entre sus esposas a dos de las diosas del cine, a las espectaculares Lana Turner y Ava Gardner, amigas íntimas y a las que podemos ver abriendo el artículo caminando alegre y desenfadadamente. Hay quien mantiene que todas las locuras de Ava y su afición desmedida por el alcohol y la jarana se deben a la influencia de la rubia "chica del sueter". Artie Shaw se casó en primera instancia con Lana Turner, época en la que tiene uno de sus mayores éxitos con "Frenesi". La cosa no duró mucho y tras separarse de ella y poner algún matrimonio más de por medio, decidió hacer como Don Hilarion en "La verbena de la paloma" y cantar aquello de "Una morena y una rubia...." casándose, también de forma efímera con la morenísima Ava Gardner. El tío tenía buen gusto y visto lo visto, parece que arte con el "clarinete". El caso es que una de sus obras emblemáticas suele llevar a error desde que la versionó Julio Iglesias, y para muchos de nosotros el "Beguin the Beguine" no es sino "Volver a empezar" que podría quedarle bien a los continuos cambios de pareja del chico de la orquesta, aunque lo que en verdad significa el título es "Empieza el Beguine", un tipo de rumba lenta muy popular en los años treinta. Supongo que aplicado a Ava Gardner, supondría un exclamativo "empieza el baile"  ¡y que baile!

Artie Shaw y Artie Shaw en el famoso "Stork Club"
Como músico, su talento esta fuera de toda duda y tuvo la fijación y el acierto de abrir las puertas de su orquesta a los músicos de color, en una época en la que no era nada fácil. Artie Shaw murió en 2004 a la avanzada edad de 94 años, entonces una revista médica le preguntó sobre el secreto de su longevidad y este contestó:

"Creo que puede ser resumida de esta manera: trata de dejar las cosas un poco mejor de como las encontrastes. Noten las palabras 'un poco mejor' - cualquiera que pretenda hacer diferencias mayores corre el riesgo de convertirse en un Hitler, un Stalin, un Milosovic. Como William Blake lo dijera 200 años atrás...si deseas hacer algo bueno, asegúrate de hacerlo en pequeñas partículas"

Y no cabe duda que nos dejo un buen número de bellas partículas en forma de música. Por cierto, Shaw tenía un puntito díficil y parece que a última hora cambió su epitafio por un seco "Lárgate", que es lo que haremos nosotros tras dejaros algunos buenos vídeos:


"Begin the Beguine"




Su lista de esposas tiene miga: Jane Cairns (1932-1933), Margaret Allen (1934-1937), Lana Turner (1939-1940), Elizabeth Kern (1942-1943), Ava Gardner (1945-1946), Kathleen Winsor (1946-1948), Doris Dowling (1952-1956), Evelyn Keyes (1957-1985).

Sin duda un verdadero "Frenesí":




Concierto para Clarinete, en la película "Al fin solos"




domingo, 26 de octubre de 2014

"El precio del poder" (Scarface) - 1983 - Brian de Palma



Tony Montana (Al Pacino) ¿Qué miráis vosotros? No sois más que una pandilla de cretinos. ¿Y sabéis por qué? Por que no tenéis huevos para ser lo que quisierais ser. Necesitáis personas como yo. Necesitáis personas como yo para poder señalarlas con el dedo, y decir, ése es el malo.  Y eso, ¿en qué os convierte en vosotros? ¿En los buenos? No sois buenos… Simplemente sabéis esconderos… sabéis mentir. Yo, no tengo ese problema, yo, siempre digo la verdad, incluso cuando miento. Así que darle las buenas noches al malo, vamos, es la última vez que vais a ver a un tipo malo como yo, vamos, apartaos que va a pasar el malo, el malo quiere pasar, será mejor que os apartéis.  




Los años ochenta fueron ciertamente prolíficos en películas en las que los tiroteos a diestro y siniestro eran parte de la salsa esencial de muchos filmes, pero más que salsa, se puede calificar de verdadera ensalada de tiros la que se marcan en este trabajito de Brian de Palma. Al Pacino que encarnó a Michael Corleone en la saga del Padrino, mostraba en ese papel un tipo de capo que hacía lo que tenía que hacer desde la contención y el control, como quien mueve las piezas de un tablero de ajedrez delante de unos novatos; pero en este nuevo trabajo, encarnando a Tony Montana muestra la otra cara de la moneda, un ser visceral y descontrolado que quiere comerse el mundo a toda costa. Se cuenta que su guionista,

Oliver Stone, en su afán de preparar hasta el último detalle, estuvo toda una noche esnifando cocaína con los capos de un cartel colombiano (leído en Cineol), para tomarle el pulso a la historia, una historia en la que casi se bate el récord de palabras malsonantes de la historia del cine, nada más y nada menos que 206 tacos, uno cada 29 segundos.... y aún así es todo un peliculón. Con evidente mala perspectiva, aquel año nominaron a Brian de Palma al Razzie al peor director. En los Anti-Oscar se equivocan tanto como en los originales, visto lo visto. Por cierto, el film tiene ecos de otro del mismo nombre dirigido por Howard Hawks en 1932 y en la que aparece un sensacional Paul Muni, aqui dando vida a Tony Camonte y un excelente lanzador de monedas, George Raft, resultando esta película  tan buena o mejor (yo diría esto último) que la que hoy nos ocupa. 


Otras frases de la película, todas de Tony Montana:

"Todo lo que tengo en este mundo son mis cojones y mi palabra, y no las rompo por nadie, ¿lo entiendes?"

"¿Sabes que es el capitalismo?. Joder y ser jodido!"

Tony Montana: "Quiero lo que viene hacia mi 
Many: ¿y que viene hacia ti? 
Tony Montana: El mundo y todo lo que hay dentro "

"En este pais primero haces dinero, luego cuando tienes el dinero tienes el poder, luego cuando tienes el poder tienes a las mujeres."

"¿Creen que pueden matarme? ¡Necesitarían un jodido ejercito para matarme! ¡Oyeron!."





Título original: Scarface
Año: 1983 - Duración: 163 min.
País: Estados Unidos 

Director: Brian De Palma

Reparto: Al Pacino, Steven Bauer, Michelle Pfeiffer, Mary Elizabeth Mastrantonio, Robert Loggia, Miriam Colon, F. Murray Abraham, Paul Shenar, Harris Yulin, Dennis Holahan, Mark Margolis

Guión: Oliver Stone

Música: Giorgio Moroder
Fotografía: John A. Alonzo
Productora: Universal Pictures

Premios: 1983: Globos de Oro: 3 nominaciones: música, actor (Pacino) y actor sec. (Bauer)




Pablo Neruda.- Los puentes



Nuevos puentes de Praga, habéis nacido
en la vieja ciudad, rosa y ceniza,
para que el hombre nuevo
pase el río.
Mil años gastaron los ojos
de los dioses de piedra
que desde el viejo Puente Carlos
han visto ir y venir y no volver
las viejas vidas,
desde Malá Strana los pies que hacia Moravia
se dirigieron, los pesados
pies del tiempo,
los pies del viejo cementerio judío
bajo veinte capas de tiempo y polvo
pasaron y bailaron sobre el puente,
mientras las aguas color de humo
corrían del pasado, hacia la piedra.

Moldava, poco a poco
te ibas haciendo estatua,
estatua gris de un río que moría
con su vieja corona de hierro en la frente,
pero de pronto el viento
de la historia sacude
tus pies y tus rodillas,
y cantas, rio, y bailas, y caminas
con una nueva vida.
Las usinas trabajan de otro modo.
El retrato olvidado
del pueblo en las ventanas
sonríe saludando,
y he aquí ahora
los nuevos puentes:
la claridad los llena,
su rectitud invita
y dice: "Pueblo, adelante,
hacia todos los años que vienen,
hacia todas las tierras del trigo,
hacia el tesoro negro de la mina
repartido entre todos los hombres".

Y pasa el río
bajo los nuevos puentes
cantando con la historia
palabras puras
que llenarán la tierra.

No son pies invasores los que cruzan
los nuevos puentes, ni los crueles carros
del odio y de la guerra:
son pies pequeños de niños, firmes
pasos de obrero.
Sobre los nuevos puentes
pasas, oh primavera,
con tu cesta de pan y tu vestido fresco,
mientras el hombre, el agua, el viento
amanecen cantando.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Diógenes y los ladrones




Diógenes de Sinope, siempre era inconveniente, o como dirían ahora "politicamente incorrecto" por la simple razón de decir las cosas tal y como las sentía. Ya tenía que ser curioso verlo caminar por las calles con su farol, tal como lo muestra el pintor Jacob Jordaens en el cuadro que ilustra la entrada, mientras pregonaba ¡Busco un hombre!. Cuando le decían que la ciudad estaba llena de hombres, el respondía: "Busco a un hombre de verdad, uno que viva por sí mismo".  Buscaba de esta manera algo tan aparentemente común como un hombre honesto, que no tuviera que hacer renuncias inaceptables, a su modo de ver, para vivir. Ahora no sería una mala idea que por determinados barrios financieros se paseara algún Diógenes redivivo con su linterna; su busqueda sería igual de imposible, pero su carga simbólica sería fantástica. El caso es que en su día, hace ya la friolera de 2350 años, más o menos, se encontró nuestro cínico amigo con unos comerciantes, quien sabe si prestamistas, que llevaban a un ladronzuelo de poca monta ante la justicia, ante aquella imagen y fiel a su afilado ingenio comentó:

"Los grandes ladrones han apresado al menor de todos ellos"

Nada nuevo bajo el sol... el pan nuestro de cada día ya se comía en la Grecia clásica.

El cuadro con título "Diógenes buscando un hombre honesto" es como decíamos obra del pintor flamenco Jacob Jordaens y actualmente se expone en la Gemäldegalerie Alte Meister, de la ciudad alemana de Dresde. 

Fotografía tomada de Wikimedia Commons

viernes, 17 de octubre de 2014

Fragmento de "Cabeza de turco" - 1985 - Günter Wallraff



“Pero por mucho que Adler haya hecho su fortuna a base de basura, polvo, inmundicia o, para no salirse de su terminología, a base de mierda, el caso es que, por lo que respecta a su propia persona, es de lo más meticuloso en cuanto a limpieza y aseo. Experimenta un miedo histérico a tocar la suciedad de este mundo. Sus obreros-esclavos son para él la casta de los impuros, de los intocables, le dan asco y quisiera mantenerse a la mayor distancia posible de ellos. Y cuando van a su casa una y otra vez para reclamarle sus salarios, la indignación que siempre le sobreviene no obedece sólo al aligeramiento financiero que le amenaza, sino a la confrontación y proximidad directas –que le provocan exactamente el mismo espanto- con el sudor, la suciedad y la miseria, no obstante el hecho de que cada uno de los reclamantes acude siempre limpio y correctamente vestido a exponer sus peticiones. La única excepción fui siempre yo (Alí). Por lo general me presentaba en su pulcro barrio residencial –y lo hacía de modo totalmente deliberado- vestido con mis sucias, grasientas y embarradas ropas de trabajo, y allí me quedaba plantado sobre el felpudo, ante sus horrorizados ojos, como imagen de carne y hueso de lo que es un currante mugriento y andrajoso por causa del trabajo.”


Este fragmento literario me ha traído a la memoria inmediatamente las fotos que Sebastiao Salgado dedicó a aquel enjambre humano que en condiciones insufribles se afanaba por buscar algo de oro en la Sierra Pelada y por eso he encabezado la entrada con una de aquellas impresionantes imágenes, pero la verdad es que el libro se basa en otra realidad muy distinta, la de los obreros turcos en Alemania y sus también penosas condiciones de trabajo. El título original del libro es "Ganz unten" (En lo más bajo) y con el, su autor Günter Wallraff, quería denunciar la hipocresía y xenofobia imperante en la socidad en la que vivía y que presumía de estar muy lejos de ella, para ello se hizo pasar por un tal Ali Sinirlioglu, un inmigrante turco, disfraz con el que tiene acceso a los peores trabajos de la Aelmania Occidental. Se ayudaba de una peluca y unas gafas oscuras y embruteció su forma de expresarse para lograr su propósito. El libro no es sino un relato de sus experiencias durante ese experimento social. Como el mismo decía: 

"Yo no era un turco auténtico, eso es cierto. Pero hay que enmascararse para desenmascarar a la sociedad, hay que engañar y fingir para averiguar la verdad"

domingo, 12 de octubre de 2014

Albert Camus.- La peste




"Ha habido en el mundo tantas pestes como guerras y sin embargo, pestes y guerras cogen a las gentes siempre desprevenidas (...) Cuando estalla una guerra las gentes se dicen: «Esto no puede durar, es demasiado estúpido.» Y sin duda una guerra es evidentemente estúpida, pero eso no impide que dure. La estupidez insiste siempre,uno se daría cuenta de ello si uno no pensara siempre en sí mismo. Nuestros conciudadanos a este respecto, eran como todo el mundo; pensaban en ellos mismos, dicho de otro modo, eran humanidad, no creían en las plagas."


“La peste había quitado a todos la posibilidad de amar e incluso de amistad, pues el amor exige un poco de porvenir y para nosotros no había ya más que instantes.”

Joaquín Sorolla y Vicente Blasco Ibañez - ¡Y aún dicen que el pescado es caro!




¡Y aún dicen que el pescado es caro! Después de la impresión que produce la magnífica factura de este cuadro de un joven Sorolla, todavía sujeto a los corsés academicistas, es precisamente el título de la obra el que llama nuestra atención; Sorolla siempre tuvo el mar muy cerca en su obra y para este se hizo eco de un pasaje de la obra "Flor de Mayo" escrita por Vicente Blasco Ibañez. La escena tiene lugar en las playas valencianas del barrio del Cabanyal, donde se desata un temporal que el escritor plasma con gran maestría y que os dejo a continuación:

"la barca Flor de Mayor, volvía al anochecer de la pesca arrastrando unas redes repletas de pescado. Pero el mar se embravecía y hubo que soltar el arrastre para poder capear un temporal cada vez más sombrío y fuerte. Los tripulantes vieron horrorizados como la barca que les precedía hacia la playa se hundía y desaparecía. Pero ellos no estaban más seguros. En un momento dado Flor de Mayor "giró rápidamente, cambió el rumbo entre dos montañas de agua, pero tan oportunamente que, apenas terminada la maniobra, un golpe de mar casi recto le entró por la popa, la puso casi vertical, con la proa hundida en la espuma hirviente, la elevó hasta su cima y la arrojó por la espalda, dejándola balanceante y trémula en un espacio relativamente tranquilo". El niño Pascualet "aterrado por presentir la catástrofe, gritaba con voz que parecía un balido: Pare!.... Pare! (...) la muchedumbre aglomerada en la punta de la escollera veía a Flor de Mayor saltando como un ataúd sobre las olas (...). Poco después sonó el último grito de angustia. Flor de Mayor era cogida de costado por una ola enorme y rodaba algunos instantes con la quilla al aire, desapareciendo definitivamente. Las mujeres se santiguaban, mientras otras rodeaban a Dolores y Tona para que no se arrojasen al mar. (...) Y en lo alto, dominándolos a todos, estaba la tía Picores, erguida y soberbia como la venganza, indiferente a todos los dolores, con las faldas ondeando como una bandera azotando sus piernas." La tía Picores se volvió entonces hacia la ciudad, hacia la torre del Miguelete. "Allá estaba el enemigo, el verdadero autor de la catástrofe. Y el puño de la bruja del mar, hinchado y enorme siguió amenazando a la ciudad, mientras su boca vomitaba injurias".
"Qué viniese allí todas las zorras que regateaban al comprar en la pescadería! ¿Aún les parecía caro el pescado? ¡A duro debía costar la libra!"

Sorolla, pintor que nos conquista con sus imágenes de ocio, de niños jugando en la playa, de espectaculares reflejos y luminosos blancos, nos sorprende con esta pintura, crítica con la dura realidad que viven los pescadores, mostrándonos a uno de ellos agonizante, posiblmente el niño Pascualet del relato, con el torso desnudo, mientras un compañero intenta taponarle una herida. De su cuello pende una medalla que a buen seguro corresponde a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, y ambienta el entorno de la escena casi al modo de un bodegón, incluyendo objetos habituales durante las faenas de pesca: un candil, un tonel para el agua dulce, cuerdas y varios peces, todo ello en una gama cromática en la que si bien no falta un tratamiento espectacular de la luz, es sin duda mucho más oscura de la que hará famoso a Sorolla, a pesar de lo cual, esta obra que se expone en el Museo del Prado, se cuenta entre las mejores del artista. La obra data de 1895 y ganó una medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de ese mismo año.

Sirva de complemento este vídeo en el que se repasa la relación de Joaquin Sorolla con el mar, con música de fondo de Granados:

sábado, 11 de octubre de 2014

Carta de Madame de Pompadour sobre el "placer" de comer espárragos



 "Querida condesa Baschi:

     Lo que le voy a contar no es precisamente poético. El marqués de R., que como usted sabe, no es precisamente muy delicado en sus gustos, paso ayer la noche con una comedianta y al final de la cena, estando los dos... encantadores, el marqués no encontró nada mejor que desvestir a su Venus y, preparando una salsa para espárragos la coloco en un lugar que no voy a nombrar pero que usted comprenderá y se dedico a comer los espárragos mojándolos en su salsa. Parece que le gustó, ¿qué piensa usted de ello? Espero su respuesta pero, por el momento, no puedo dejar de reirme de un placer tan original.
     
La marquesa de Pompadour."
   
Por Maurice Quentin de la Tour
La Pompadour, según dicen era preciosa, vivaracha, de boca pequeña, ojos azules  y sobre todo inteligentísima. Quien sabe que ardides guardaría para volver del revés a todo un Rey de Francia... a parte de los espárragos que seguro incluyó en su dieta. No es de extrañar que una de las frases que dejó para el recuerdo fuera aquella de: 

“Las mujeres llaman arrepentimiento al recuerdo de sus faltas; pero, sobre todo, al sentimiento de no poder cometerlas de nuevo” 

Y es que muchas han sido las favoritas que han pasado a la historia, la Du Barry, la Montespan, o la Maintenon, pero a buen seguro ninguna de ellas alcanzó el grado de poder, sofisticación e influencia que Jeanne-Antoinette Poisson, conocida por todos por Madame de Pompadour. Fue la favorita del Rey Luis XV e incluso llegó a hacer buenas migas con la reina a quien inteligentemente siempre respetó. Fue una gran protectora de las artes, amiga de Voltaire e impulsora de la Enciclopedia. En la sombra, fue prácticamente una reina durante la friolera de 20 años, tiempo durante el que llegó a preparar todos los informes que había de atender el Rey y sus Ministros despachaban con ella en sus apartamentos, unos Ministros que por cierto dependían mucho para mantenerse en sus cargos de la opinión que de ellos tuviera la Pompadour, de hecho consiguió deshacerse de los ministros Orry, Monrepas, Argenson y Machault, y protegió a Bernis, Choiseul y Soubise. Por supuesto cuando su encanto fisico declinó un poco, siguió resultando imprescindible por su inteligencia y por esa capacidad suya de saber dar un prudente paso hacia el lado, que no hacia atrás, llegando incluso, sabedora mejor que nadie de los gustos y debilidades del Rey, a elegirle a sus nuevas amantes, chicas bonitas pero insulsas y sin capacidad para hacerle sombra, a pesar de eso, se dice que más que por una tuberculosis, podría haber muerto envenenada por la ambiciosa Du Barry. 

En fin, como ella misma dijo una vez al Rey, para animarlo tras una derrota:

"Por lo demás..., después de nosotros, que caiga el Diluvio...»

En el cuadro que encabeza la entrada podemos ver a la Pompadour en su esplendor, pintada por François Boucher. La obra se expone en la Alte Pinakothek de Munich.- 


Ambas fotos están tomadas de Wikimedia Commons.- 

Poema "Oda a la bella desnuda" (fragmento) - Pablo Neruda




Tu cuerpo ¿en qué materia, 
ágata, cuarzo, trigo, 
se plasmó, fue subiendo 
como el pan se levanta 
de la temperatura, 
y señaló colinas 
plateadas, 
valles de un solo pétalo, dulzuras 
de profundo terciopelo, 
hasta quedar cuajada 
la fina y firme forma femenina? 
No solo es luz que cae 
sobre el mundo 
la que alarga en tu cuerpo 
su nieve sofocada, 
sino que se desprende 
de ti la claridad como si fueras 
encendida por dentro. 
Debajo de tu piel vive la luna.


Imagen: “Desnudo” (1871), óleo de Joaquín Agrasot.

La entrada es del amigo Manuel Cerdà.