lunes, 5 de marzo de 2018

Caccini y el "Ave María"... ruso



Mi hijo me viene últimamente con la cantinela de que el "Ave María" de Giovanni Caccini es el más bello de todos los "Ave María" que conoce, entre los que incluye sin dudar el de Schubert o el de Gounod. El caso es que la pieza es ciertamente preciosa y a uno se le abre la curiosidad por saber un poco más de ella. Y rebuscando llego a saber que con esta pieza se da algo muy parecido al error de atribución que existe con el famosísimo "Adagio de Albinoni", que no es de Tomaso Albinoni sino que es una obra -como ya contábamos en el pasado en este blog- del musicólogo italiano Remo Giazzoto y de fecha tan reciente como 1945.

Vládimir Vavílov
El caso del Ave María de Caccini es todavía más rotundo que el del citado Adagio, pues Giazzoto mantenía que se había basado, aunque fuera remotamente, en unos fragmentos de un movimiento lento de una sonata a trío de Albinoni, unos fragmentos de los que nunca se supo nada posteriormente. Y es que el Ave María atribuido erróneamente a Caccini más que una obra del primer barroco como se ha pretendido, es una obra nacida por completo del genio de un ,desconocido para mi, laudista, guitarrista y compositor ruso llamado Vládimir Vavílov (1925-1973), en fecha tan cercana como 1970. !Increible verdad! Vavílov tenía la rara costumbre de atribuir sus composiciones a otros compositores, normalmente del renacimiento y barroco, lo que me recuerda al gran Miguel Ángel que alguna vez enterró esculturas suyas para hacerlas pasar después por originales griegos -como hizo con su Baco- y saborear como se hablaba de la perfección de aquellas maravillas de un supuesto pasado cuando eran desenterradas. Quien sabe que propósito movía a Vavílov con esta manía suya, si que se le diera más atención a sus obras, su promoción de la música antigua en Rusia, la falta de ego, o simplemente la situación política en su país en la que en 1970 no creo que fueran muy bienvenidos los cánticos religiosos.... El caso es que este Ave María quedó por primera vez grabado como pieza anónima en un disco de Vavílov titulado "Musica de laúd de los siglos XVI-XVII", en la que la mayoría de las piezas eran del maestro ruso y atribuidas como el "Ave María" a otros compositores. Vavílov murió poco después, en 1973 y fue entonces cuando empezó el galimatías de adjudicar la obra a Giovanni Caccini por alguno de los colaboradores de Vavílov en la grabación de la pieza, que poco después se haría mundialmente famosa tras unos arreglos del organista Oleg Yanchenko en 1987.   

Estilísticamente es una obra que difícilmente podría haber sido de Giovanni Caccini, tal y como mantienen en la página "Musica Antigua.com" en la que supe de esta anécdota, ya que a pesar de imitar el bajo continuo propio de la época, hace uso de la melodía y armonía clásica y romántica, algo que amen de otros considerandos, nunca habría podido pasar en los inicios del siglo XVII.

Hoy en día es una pieza soberbia que figura en el repertorio de numerosas cantantes entre las que destaca Inessa Galante, Charlotte Church o la gran Sumi Jo, en cuya voz os dejo la interpretación del tema en el siguiente vídeo:




Dedicado al mio figlio Alejandro, para que me siga sorprendiendo con sus descubrimientos musicales.

Como entrada hemos optado por la maravillosa escultura en mármol "Virgen del velo" del gran escultor Giovanni Strazza (1818-1875), un verdadero milagro en piedra. 


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02.- https://www.discogs.com/artist/2939204-Vladimir-Vavilov

domingo, 4 de marzo de 2018

Alejandro Dumas y el Mosquetero Negro



"¡Oh, querido d’Artagnan! -continuó Aramis, tomando un ligero acento de amargura-. Creedme, ocultad vuestras llagas cuando las tengáis, pues el silencio es la última felicidad para los desgraciados; guardaos de confiar vuestros pesares a nadie; los que nos oyen se alimentan de nuestras lágrimas, como las moscas de la sangre de un animal herido. "

Es un fragmento de "Los tres mosqueteros" obra de Alejandro Dumas (con la ayuda de Maquet), quien muy seguramente se inspiró -en parte- en la vida de su padre, un general de Napoleón, tanto para sus mosqueteros como para "El Conde de Montecristo", sobre todo en cuanto a las cualidades humanas se refiere. Y es que el padre del escritor tuvo una vida ciertamente novelesca que hace poco nos fue recordada por Tom Reiss en su obra "El Conde negro" ganador del Pulitzer de biografía en 2013. El general era hijo de Antoine Alexandre Davy de la Pailletterie, un marqués bastante díscolo que huyendo de sus deudas marchó a Santo Domingo donde se amancebó con la esclava negra Marie Cassette Dumas, que le dio dos hijos mulatos. Uno de aquellos chicos sería el futuro general Thomas-Alexandre Davy de la Pailleterie, quien al no disfrutar de una buena relación con su padre adoptó con el tiempo el apellido de su madre y se convirtió en el primer Alejandro Dumas de los tres que han dejado huella en la historia, al que seguiría su hijo el primer Dumas escritor y a continuación su nieto, Alexandre Dumas que escribiría "La dama de las camelias"

El muchacho, que había recibido una buena educación, era dueño de una fuerza hercúlea, un valor sin medida y un acendrado sentido de la justicia y la bondad, se enroló en el ejercito como soldado raso y fue capaz de ir logrando ascenso tras ascenso en el ejercito, a cual más increíble, hasta convertirse en el primer general negro del ejército francés y de Europa, algo solo posible en una Francia revolucionaria que abogaba entre sus principios por la Igualdad. 

Con 31 años llegó a comandar un ejército de 53.000 hombres en las campañas napoleónicas de Italia; allí fue capaz de impedir el solo que un escuadrón enemigo cruzara un puente. "En Austria capturó una batería más inaccesible que los cañones de Navarone" cuenta su biógrafo Tom Reiss, en otra ocasión conquistó el monte Cenis, la llave de los Alpes, después de hacer 1700 prisioneros. Una hazaña tras otra hizo que los austriacos lo conocieran como "El diablo negro". Hitos de los que se haría eco la prensa como podemos ver en la ilustración de la derecha. 

Terminó perdiendo el favor de Napoleón durante la campaña de Egipto. Allí defendió a civiles de los atropellos de los soldados, denunció la cobardía de otros generales y para colmo tuvo el valor de decirle al futuro Emperador: "Creí  que habíamos venido a liberar, no a dominar. Por la gloria y el honor de la patria, yo daría la vuelta al mundo, pero si solo se tratara de un capricho suyo, no daría un solo paso...". Tras esto y camino de vuelta a Francia su barco naufragó frente al reino de Nápoles, enemigo de Francia, siendo hecho prisionero durante dos años. Logra sobrevivir a un intento de envenamiento por sus carceleros y para cuando logra ser liberado en un canje de prisioneros ya se encuentra muy debilitado. Parece que este episodio vivido por su padre en los calabozos, en los que hubo de sufrir la injusticia y el oprobio motivaron la venganza literaria que no pudo llevar a cabo el general en forma de "El conde de Montecristo". 

El primer Alejandro Dumas escritor  era por supuesto también mulato pero orgulloso en extremo de su padre y sus orígenes. Dicen que cuando murió su padre el General teniendo tan solo cuatro años, le dijeron que Dios se lo había llevado. El pequeño enrabietado cogió el fusil de su padre y se fue escaleras arriba. Cuando le preguntaron a donde iba contestó: "Voy a matar a Dios". Con estos antecedentes será fácil entender la siguiente anécdota:

Durante una recepción en uno de los salones literarios parisinos, un extranjero se dirigió a Dumas de forma ciertamente poco cortés y le pregunto:
- Perdóneme si soy demasiado curioso, señor Dumas. ¿Es usted descendiente de negra y europeo?
- Efectivamente, lo soy. Dijo Dumas que nunca ocultaba su origen.
-¿Y su señor padre?
- Pues... era mulato.
- ¿Y su abuelo, señor Dumas? Insistía el personaje
- Era negro, de eso tengo la absoluta certeza. Contestó ya un tanto molesto el escritor.
- Ah, ¿Y podría saber qué era su bisabuelo?
- ¡Un mono, señor mío, un mono! dijo ya con enfadado Dumas, que completo la respuesta con otra certeza: Porque mi linaje comienza donde termina el de usted.

A pesar del éxito de sus libros, Alejandro Dumas no logró el reconocimiento absoluto en vida. Era despreciado por Balzac que ser refería a el como "Ese negro" o Verlaine que lo comparaba con "El Tio Tom". Sus restos solo llegaron al Panteón de los Ilustres en 2002, 132 años después de su muerte. 

Y para terminar un trocito de "El Conde de Montecristo". Podrían ser palabras del general:

"En cuanto a vos, Morrel, he aquí el secreto de mi conducta. No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo. Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuan buena y hermosa es la vida. Vivid, pues, y sed dichosos, hijos queridos de mi corazón, y no olvidéis nunca que hasta el día en que Dios se digne descifrar el porvenir al hombre, toda la sabiduría humana estará resumida en dos palabras: ¡Confiar y esperar! "


Fuente: A partir de:
xlsemanal.com - Alejandro Ddumas Padre - El cuarto mosquetero era negro

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sábado, 3 de marzo de 2018

Paganini: El violinista del diablo



Para sus contemporáneos solo podía haber una explicación para las virtuosísticas interpretaciones de Nicolo Paganini (1782-1840), aquel ser enjuto, de largos cabellos y manos con dedos larguísimos y flexibles que parecían arañas (posible síndrome de Marfan) y que además gustaba vestir siempre de negro con trajes a veces un poco raídos y deshilachados, debía de tener un pacto con el diablo, solo así se entendería que fuera capaz de seguir tocando de maravilla cuando a su violín se le rompían todas las cuerdas menos una o abordaba aquellas frenéticas cascadas de notas sin aparente esfuerzo. Su música era nueva y parecía estar inspirada por el mismo satanás. No ayudaba que fuera un mujeriego apasionado: "No soy guapo, pero cuando las mujeres me escuchan tocar, vienen arrastrándose a mis pies", ni un derrochador en el juego en el que era capaz de perder hasta su propio violín o un entusiasta bebedor. Todo aquello del demonio formaba parte evidentemente, de una leyenda, que en su día le dio mucho juego, una fructífera puesta en escena en la que se preparaba hasta el mismo detalle, incluso preparar las cuerdas para que se rompieran en el momento justo. Un artificio que le hizo ganar muchísimo dinero. Y a pesar de ello y de como lo malgastaba en las apuestas hay quien cuenta de él que tenía cocodrilos en los bolsillos y que eso de pagar de más un solo florin ni pensarlo. Para muestra un botón:

Una noche, después de haber finalizado uno de sus conciertos, se encontró, como era casi la costumbre, abrumado por un grupo de admiradores que no estaban modulando bien su efusiva admiración y resultaban un verdadero incordio para el músico. De esta manera, rodeado por las circunstancias, se decidió a realizar un sacrificio y tomar un coche de caballos que lo llevara a su hotel. El cochero, cuando llegaron al punto de destino, le dijo al violinista con la mayor naturalidad, que el trayecto costaba 5 florines. "¿Cinco florines?" -contesto un tanto sorprendido el tacaño músico- . "!Pero si este trayecto suele costar sólo uno!". El cochero que tenía más kilómetros que el baúl de la Piquer, había reconocido a su pasajero y con el mayor de los aplomos le respondió: "Señor, usted gana cuarenta mil florines por noche por tocar unas cuantas notas sobre una sola cuerda. Bien puede pagarme lo que le pido". Paganini que era maestro en cuestiones de agilidad, respondió al momento: - "Cierto, y por lo tanto, cuando usted me conduzca al hotel en su coche sobre una sola rueda, le pagaré lo que me pide. Mientras tanto tendrá que conformarse con un solo florín" Y esto fue lo que le entregó y se marchó a su hotel.

En realidad, este sambenito de avaro no debe de ser real, pues hay muestras de que fue generoso con otros compositores, como en el caso de Berlioz con el encargo de "Harold en Italia" del que ya hablaremos en otro momento. 

Ayer tuve la oportunidad de ver la película alemana sobre Paganini titulada "El violinista del diablo" (2013 - Bernard Rose), ciertamente entretenida y a la que pertenece el soberbio vídeo que dejamos a continuación donde se puede ver al violinista David Garrett haciendo de Paganini e interpretando su famoso y diabólico capricho nº 24, dándonos una idea de como debían ser las interpretaciones originales del famoso músico, siempre llenas de magia, artificio y misterio. 




Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
01- Retrato de Paganini por Ingres: https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Niccol%C3%B2_Paganini#/media/File:NiccoloPaganini.jpeg
02.- Daguerrotipo de Paganini: https://www.pinterest.es/pin/622130135996411573/

viernes, 2 de marzo de 2018

Beethoven: el de los huertos de remolacha




Beethoven era un gran admirador de Johann Sebastian Bach, de hecho en cierta ocasión en la que le preguntaron si se había escrito en música algo insuperable contestó sin pensarlo: "La suite en re mayor de Bach". Una obra esta cuyo segundo tiempo "Air" es ampliamente conocido como "el aria de Bach". Puede que por esto, Beethoven, en una época en la que Bach -que en alemán significa arroyo- no estaba aún lo suficientemente reivindicado dijera: "No debería llamarse así, pues no es un arroyo; es el mar, todo el mar" dando a entender con ello la magnificencia de su prácticamente olvidada obra. No cabe duda de que los nombres son ciertamente importantes y que un nombre con una buena sonoridad puede llegar a transferir una cierta fortaleza a una persona. De ponernos a pensar en ello muchos dirán que es una suerte pasar a la posteridad con un nombre tan cargado de fuerza como Ludwig van Beethoven, lo que no sé, una vez visto lo que opinaba del apellido de Bach, es lo que pensaría el músico de Bonn de su propio nombre.

Y es que hay una teoría acerca del significado del apellido Beethoven ciertamente curiosa. Aunque hay quien refiere como posible que Beethoven venga de un villorrio belga cerca de Lieja llamado Bettincourt (Bettinhoven), hay otros estudiosos de la vida de compositor que indican que la familia de Beethoven era ciertamente humilde y descendían de campesinos y granjeros flamencos que en época del abuelo del compositor, se desplazaron a Bonn y se da la curiosa coincidencia de que en idioma flamenco "Beeth" significaría "remolacha" y "Hoven" -plural de Hof- sería "huertos". Puesto que la partícula "van" más que denotar nobleza es un simple "de" a modo de patronímico, nuestro famoso personaje con su rotundo nombre Ludwig van Beethoven, podría ser conocido en realidad como "Luis el de los huertos de remolacha". Me da a mi que hubiese preferido los rumores del arroyo de Bach.

Y como vemos que a nuestro Ludwig se le ha quedado la cara azul del susto, tal y como lo intuyó Andy Warhol, vamos a restituirle su grandeza con una obra de las no tan conocidas del compositor, el Romance para violín y orquesta nº 2 op. 50, interpretado por Renaud Capuçon y dirigido por Kurt Masur:





Y como intuyo que alguno se habrá quedado con la curiosidad de saber que obra era la Suite nº 2 en re mayor BWV 1068 de Bach a la que se refería "Luis el de los huerto de remolachas", ahí va su famoso segundo movimiento:



Goethe, amigo intimo de Beethoven, con el que gustaba dar paseos, decía de la música de Bach: "Al oir la música de Bach tengo la sensacion de que la eterna armonia habla consigo misma, como debe de haber sucedido en el seno de Dios poco antes de la creación del mundo"

Fuente: Aparte de numerosas webs y wikipedia la información sobre el significado de Beethoven se ha contrastado en los siguientes libros:
1.- Rudimentos de Onomatología (1961) - Luis López de MesaLink al libro
2.- Las páginas secretas de la historia - José María ZavalaLink al libro

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jueves, 1 de marzo de 2018

Bobby Fischer: Ajedrez Vs Sexo



"Me opongo a que digan que soy un genio del ajedrez. Me considero un genio en general que, casualmente, juega al ajedrez. Es muy distinto. Miren a Kaspárov: él es un genio del ajedrez. Fuera del tablero, en cambio, es un idiota."

Todo un personaje este Bobby Fischer... Nadie duda de que hay otros ajedrecistas que han jugado mejor que él o que han retenido la corona de campeón durante más tiempo, pero ninguno ha resultado tan carismático e icónico como el siempre controvertido jugador estadounidense. Para Fischer el ajedrez lo era todo, estaba incluso por encima del sexo. Contaba el gran maestro Pal Benko en una revista de ajedrez que Fischer perdió su virginidad en Argentina en 1960, tendría 16-17 años, durante un torneo que al decir de algunos fue el peor de su carrera, seguramente porque por una vez tenía la cabeza puesta en otras cosas. Benko lo contaba así:

"Fischer siempre se interesó por las chicas. Pero no sabía cómo encararlas. Vio que yo tenía una novia muy agradable y bonita durante el torneo, "una chica de calidad" decía, una inmigrante húngara, y quería saber cómo lo había logrado. Al final, Larry Evans le consiguió, según sus palabras, una "semiprofesional". A la mañana siguiente, le pregunté a Bobby cómo le había ido. Me dijo: "Pss, movimientos verticales..., el ajedrez es mejor". Le dije: "Mira, Bobby, el sexo y el ajedrez son dos cosas diferentes"

Más allá de sus inicios horizontales, lo de verdad reseñable es el verdadero genio de este jugador que después de convertirse en bandera de su país, terminó odiándolo a muerte. De su talento ante el tablero baste contar que durante unas partidas simultaneas, esas en las que se pone a prueba la capacidad de memoria y concentración del jugador al tener este que enfrentarse a la vez a varios oponentes e ir avanzando de tablero en tablero, Fischer capturó la dama de uno de sus adversarios y este, fullero como pocos a ese nivel, una vez el campeón se hubo desplazado al siguiente tablero, la volvió a poner en juego. Cuando Fischer llegó de nuevo ante este jugador realizó su movimiento como si nada hubiera pasado y el oponente empezó a vanagloriarse ante los espectadores de haber engañado al genio. Solo tardó Fischer siete movimientos más en capturarle de nuevo la dama, solo que en esta ocasión, sin mediar palabra ni hacer un solo gesto, se la metió en el bolsillo antes de continuar a la siguiente mesa.

Fuente: A partir de:
ABC - "Bobby Fischer diez años después de su muerte"

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miércoles, 28 de febrero de 2018

Robert Mitchum, una vida a puñetazos



Ya contábamos en una entrada anterior que antes de ser actor, Robert Mitchum tenía la vida casi de un vagabundo y cómo se ganaba unos pocos dólares dando puñetazos en peleas de tres al cuarto. No era precisamente un personaje con pinta de duro, yo es que creo que la vida lo hizo así; incluso se dice que la especial expresión de su rostro, esa mirada algo caída e indefinible, se debía a las secuelas de una pelea. En cierta ocasión dijo en una entrevista:

"¿Mi diferencia con otros actores? Que han estado menos tiempo en la cárcel que yo" 

Se cuenta la anécdota de un director de cine que en los comienzos de Mitchum como actor le dijo antes de empezar a rodar: 

- Le advierto querido Mitchum, que yo no soy dueño de mis nervios. Cuando me enfado con un actor, le insulto, aunque sea de la talla de usted. Claro que el enfado se me pasa muy pronto y quedo tan amigo como antes. 

Mitchum, no se inmutó, puede que quizás arqueara un poco una de sus cejas, mientras se llevaba lentamente un pitillo a la boca y le dijo al muchachito que estaba detrás de la cámara:

- Es una curiosa coincidencia. A mi los nervios se me alteran también muy fácilmente. Y en cuanto me dicen algo desagradable, me lío a puñetazos. Claro que el enfado se me pasa también en seguida y entonces, lo primero que hago es ir a la clínica a ver a la víctima.

No sé porqué me da la sensación de que fue un rodaje especialmente tranquilo. Aunque se cita en muchos artículos sobre Mitchum sus peleas a puñetazos con productores y directores, nunca los identifica, de modo que no encuentro referencias sobre la película en que ocurrió la anécdota ni el nombre del director, pero tiene toda la pinta de ser cierta.

Por cosas como esta supongo, las actrices de Hollywood, cansadas de tanto melifluo lo adoraban, aunque actuando recurriera siempre a la ley del mínimo esfuerzo, por cierto con magníficos resultados. Ya saben que el mismo decía: "Actuando, tengo tres expresiones, mirando a la derecha, mirando a la izquierda, y mirando al frente"

Un personaje.

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martes, 27 de febrero de 2018

Milton, su paraíso perdido y una canción de Sabina



“Hijos míos, el Hombre es ya como uno de nosotros; conoce a la vez el Bien y el Mal desde que ha gustado el fruto prohibido; pero sólo puede vanagloriarse de conocer el Bien perdido y el Mal ganado: mucho más feliz sería si le hubiera bastado conocer el Bien por sí mismo, y de ningún modo el Mal"

Eso escribía John Milton en su obra "El paraíso perdido", una obra ciertamente famosa y que muchos citan pero que me da la impresión ha sido leída por muy pocos, incluyéndome yo mismo por supuesto, lo que no quita para que sienta una pizca de curiosidad por la vida de este escritor y contar alguna anécdota. 

Milton era ciego como Homero, aunque no de nacimiento; la ceguera le llegó con 46 años, y escribió un poema abrumadoramente largo, más de diez mil versos recogidos en 12  libros, comparable a las épicas narraciones griegas de Ovidio, Virgilio o del citado Homero; aunque aquí, más que de batallas y odiseas se habla del bien, pero sobre todo del mal y del sufrimiento humano y del porqué un Dios todopoderoso y lleno de bondad los consiente cuando de forma tan fácil podría acabar con ellos. Un tema que la mayoría de las personas, ya sean creyentes o no, nos preguntamos de continuo al ver el caos e injusticia que campa a nuestro alrededor.   Para divagar sobre este tema tan profundo se ayuda de la historia de Adán y Eva y su expulsión del Paraíso, lo cual podría parecer un terreno demasiado trillado y abonado para el fracaso pero que a decir de quien lo ha leído resulta un texto realmente joven y atrayente incluso hoy. 

John Milton
John Milton se caso tres veces. De la primera esposa, Mary Power, enviudó dos años antes de quedarse ciego y quedó al cuidado de sus tres hijas, que llegada su ceguera llegaron a leerle en griego con perfecta pronunciación sin saber nada de lo que leían (una verdadera tortura). Su segunda esposa, Catalina Woodcook, falleció también poco tiempo después de la boda y ya con 52 años, un Milton ya pobre y envejecido se casó en una tercera ocasión, con Isabel Minshull, una mujer realmente bonita y mucho más joven que el escritor y que le ayudó enormemente a terminar "El paraíso perdido". Se cuenta que esta tercera esposa tenía un carácter ciertamente difícil, al estilo de la correosa Jantipa de Sócrates y aunque le suponía una ayuda insustituible al escritor en la vida diaria y en su obra, era a veces también un verdadero castigo divino que supongo le hacía meditar si el verdadero paraíso perdido no era sino la tranquilidad del hogar de otro tiempo pasado y mejor.

Un amigo después de conocer a su esposa le dijo: "Vuestra esposa es digna de un poeta y bella como una rosa", a lo que Milton solo pudo contestarle: "Sin duda; lo malo es que yo de las rosas ya no puedo ver los colores y me toca, lo mismo que antes, sufrir las espinas" 

Cuatro años después de la publicación de "El paraíso perdido" (1667) publicó "El paraíso recobrado", obra que espero fuera también la sensación vivida dentro de su hogar. Milton murió con 65 años en 1674.

Joaquín Sabina, un poeta más terrenal que Milton, supo  hacer una deliciosa canción sobre Adán y Eva y la expulsión de su particular Paraíso en este inmisericorde tiempo presente. ¿Una relectura musicada de Milton? La canción es "Eva tomando el sol" del álbum "El hombre del traje gris" (1988). Ya sé que algunos estaréis diciendo que como me atrevo a mezclar a Sabina con Milton, pero... a mi me gusta la idea:




El amor de Adán y Eva - William Blake
Todo empezó cuando aquella serpiente 
Me trajo una manzana y dijo prueba
Yo me llamaba Adán
Seguramente tú te llamabas Eva
Vivíamos de scuoters en un piso 
Abandonado de Moratalaz 
Si no has estado allí 
No has visto el paraíso terrenal
(...)
Un juez que se creía Dios dispuso 
Que precintara un guardia nuestro piso
No quedan plazas para dos intrusos en el paraíso
Estábamos sobre el colchón desnudos 
Jugando a nuestro juego favorito
Al ver entrar la pasma 
Eva no pudo sofocar un grito
A golpes la bajó por la escalera 
Un ángel disfrazado de alguacil 
Sin importarle un pijo 
Que estuviera encinta de Caín
Hoy Eva vende en un supermercado 
Manzanas del pecado original
Yo canto en la calle Preciados
Todos me llaman Adán

Por supuesto en "El paraíso perdido" de Milton, Satanás tiene un papel principal y por eso hemos puesto en la cabecera del artículo "El ángel caído" (1885) de Ricardo Bellver, una maravillosa escultura con ecos del Laocoonte que se encuentra inspirada en unos versos del libro Milton: 

"Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado"

Fuentes: A partir de:
Antología de Anécdotas de Noel Clarasó

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lunes, 26 de febrero de 2018

Marlene Dietrich y la edad



En cierta ocasión se encontraba Marlene Dietrich en la proyección de las primeras tomas de la  película que se encontraba rodando en aquellos momentos, dándose la casualidad de que el operador de cámara que trabajaba en ella era el mismo que años atrás había participado junto a la actriz en "El jardín de Alá" (1936). Como viejos conocidos que eran empezaron a hablar de aquel antiguo trabajo juntos y finalmente Marlene le pidió al operador que pusiese aquella película, a lo que el cámara accedió.

 Cuando terminaron de proyectarse las imágenes, Marlene le dijo al operador:

 - ¿Ve usted? Estoy ahí admirablemente. ¿Por qué no habíamos de lograr ahora los mismos efectos que entonces?
-¡Pshss! -repuso el cámara- Se intentará. Aunque parece que no tiene importancia y, sin embargo, yo tenía entonces ocho años menos que ahora.

Siempre se ha comentado que las actrices intentan tener lo "mas contentos posibles" a los cámaras e iluminadores que trabajan en sus películas, púes son muy conscientes que de ellos y del "amor" con que hagan su trabajo depende en gran medida lo hermosas que luego lucen en la pantalla. Sobre este operador de cámara, baste decir que era un as en las lides de la diplomacia con las féminas.

La foto de la Dietrich que adjuntamos pertenece a "Marruecos" de 1930, en la que era dirigida por su pigmalión Josef von Sternberg que tuvo mucho que ver el la transformación estética de Marlene.


La foto, coloreada, está tomada de la siguiente página:
https://www.pinterest.es/pin/796292777834360282/
Al parecer remite al usuario Klimbins de Flickr, que tiene el merito de haberle dado ese color.
https://www.pinterest.es/klimbims/?eq=klimbi&etslf=6872

domingo, 25 de febrero de 2018

El Perseo de Cellini reta al David de Miguel Ángel



Benvenuto Cellini era contemporáneo de Miguel Ángel cuya gloria todo artista habría deseado para sí mismo. Cellini, que era un orfebre de prestigio, sabedor de que su talento daba para mucho más que un salero, por muy artístico y valioso que este sea, se impuso el reto de lograr una escultura que superase en gloria y dificultad al David de Miguel Ángel, empresa ciertamente difícil por no decir imposible. 

Cellini, era un verdadero personaje, cuya biografía es casi de fábula y con momentos ciertamente humorísticos. Viajo por toda Europa, no se le daba mal la poesía, su carácter irascible y rencoroso y su habilidad como espadachín solían meterle en follones de los que solo lograban salvarle en parte el apoyo de Principes y Papas, que lo odiaban en la misma medida que lo admiraban por su inigualable talento artístico. De hecho llegó a estar encarcelado por alguna muerte violenta. Tan pronto estaba con un cardenal en un palacio como con una ramera en un antro infecto, era amante de todas las mujeres y también de algún hombre lo que hizo que llegara a ser juzgado por sodomía. Su entretenidísima autobiografía titulada "Vida" fue admirada por Goethe que la tradujo al alemán por y Stendhal que la calificó como "la obra más curiosa de su género" .

Este es el personaje que le expuso a Cosme I de Medici su idea de realizar una nueva estatua que proclamase su triunfo como gobernante sobre sus opositores republicanos en Florencia, y este no pudo resistirse a la tentación de ser el mecenas de una nueva obra grandiosa para su ciudad que de camino glorificase el nombre de su familia una vez más. 

El protagonista elegido para aquella escultura fue propuesto por Cosme I  quien en la linea de los gustos de los Medicis, siempre amantes de los motivos mitológicos, se inclinó por un Perseo que Cellini mostraría triunfante, momentos después de dar muerte a la Medusa. Perseo era un semidiós de la mitología griega, hijo del Dios Zeus, que en forma de lluvia de oro pudo amar a la mortal Dánae, amores que dieron como fruto este hijo, modelo de juventud, de vigor y belleza que para salvar a la cautiva Andrómeda y con un poquito de ayuda de sus amigos los dioses, hubo de enfrentarse y vencer con la fuerza de su inteligencia a la mortífera medusa, aquella que si te miraba a los ojos directamente te convertía en piedra.

A la escultura se le proyectó un lugar privilegiado en la Piazza della Signoria desde la que su arrogante muestra de triunfo y fuerza había de servir de aviso a los posibles enemigos de Florencia. Hoy en día el Perseo se encuentra dentro de la mentada plaza en la emblemática Logia dei Lanzi y casi parece que el David la mira directamente, quien sabe con que pensamientos y hasta el "Hércules y Caco" del también contemporáneo Bandinelli la mira con el ceño fruncido.

El caso es que este singular artista, tan complejo en su carácter como Caravaggio,  se empeñó en hacer la escultura de su Perseo en bronce y con la técnica de cera perdida, una forma de trabajar prácticamente en desuso y que muy difícilmente podría dar buenos resultados en una escultura de gran tamaño y tan compleja como la que Cellini tenía en mente, máxime cuando la cabeza de la Medusa está tan lejos del cuerpo principal. Era ese el plus de dificultad con el que quería emular los condicionantes con los que Miguel Ángel tuvo que lidiar al enfrentarse a un bloque de mármol ya empezado. 

Como modelo escogió a uno de sus aprendices según cuenta en su autobiografía: "Solo tenía unos malos aprendices, entre los cuales había uno muy hermoso; era hijo de una meretriz llamada Gambetta. Me serví de aquel muchacho para copiarlo, porque no tenemos otros libros que nos enseñen el arte, sino la naturaleza"

Después de realizar un pequeño modelo en cera de como había de ser la obra finalmente, eso si, bastante bien detallado y finamente terminado, la impresión de Cosimo I fue grande. Lo cuenta el propio Cellini:

"habiéndolo llevado a su guardarropa (el modelo de la escultura), cuando vino a verlo con la duquesa y con varios señores más. En cuanto lo vio, le gustó y lo alabó en extremo (...) luego que lo hubo examinado bastante, mientras aumentaba grandemente su gozo, dijo estas palabras:
-Si tú, Benvenuto mio, hicieras igual en grande este modelito, esta sería la obra más bella de la plaza.
Entonces yo dije:
- Excelentísimo señor mio, en la plaza están las obras del gran Donatello y del maravilloso Miguel Ángel, que han sido los dos mejores hombres desde la época de los antiguos hasta ahora. Por lo tanto Vuestra Excelencia Ilustrísima da un gran animo a mi modelo, porque a mi me sobra valor para hacer tres veces mejor la obra que el modelo"

Decir que la obra finalmente mide 5'20 metros con el pedestal y 3'20 metros si nos atenemos solamente al bronce del Perseo y el cuerpo de la medusa. El David, otro gigante, mide 4'10m la figura y 5'17m con pedestal, por lo que los conjuntos son comparables, máxime cuando el pedestal del Perseo esta ricamente trabajado y complementa la obra.

Rebosante de ánimo y con el muchacho como modelo, Cellini empezó a trabajar en su triunfante Perseo. Atento a todos los detalles del mito, hizo que la escultura, en su bella desnudez portara en su mano derecha la hoz-espada de acero que le regaló Atenea, que se mostrara calzado con las sandalias aladas que le cedió Hermes y que adornara su cabeza el casco de Hades, que le había sido entregado por las ninfas y que convertía en invisible a quien lo llevara puesto.

Precisamente el casco esconde una de las anécdotas de la escultura pues en su parte trasera constituye un autorretrato del propio escultor, conformando el propio casco parte de su cara, ojos y nariz, mientras que el pelo que asoma por la nuca sería su barba. Supongo que Cellini le daría mil vueltas a como incluir el pulido escudo con el que Perseo evitó la mortal mirada de la Medusa en la obra, pero evidentemente tuvo que renunciar a mostrarlo al no encontrar una solución satisfactoria, prueba de que a veces menos es más.

Al maravilloso blanco marmóreo del cuerpo del David se iba a enfrentar en el mismo espacio el oscuro bronce de la figura de un héroe triunfante como él, de figura rotunda y viril como él, en contraposto como él, pero con una importante diferencia: si en el David de Miguel Ángel, todo fuerza contenida, previa al ataque con su honda, no aparece rastro de su oponente Goliat como si hicieron Verrochio o Donatello que en sus obras colocaban la cabeza del gigante a los pies del héroe, el Perseo de Cellini no tenía ningún problema en exhibir hermosamente triunfante la cabeza aun sangrante de la Medusa a los que quisieran mirarle, mientras pisa el cuerpo descabezado y vencido de aquella abominación que tenía serpientes por pelo.

La fundición de la obra fue épica. Cellini construyó un horno en su casa que casi queda incendiada -ardió al menos el tejado- por el intenso fuego que era necesario para lograr la temperatura precisa para fundir el cobre y bronce del horno. Hubo un momento en el que la escultura corrió peligro de perderse al enfriarse de forma descontrolada, teniendo que redoblar sus esfuerzos un agotado Cellini que incluso empleó su cubertería de estaño para reforzar la mezcla. El propio Cellini lo cuenta en su biografía:

"[...]presa de intensa fiebre y de las llamas del taller, azotando un vendaval de lluvia el molde y el horno, cuajado el bronce por súbito enfriamiento, asustados y despavoridos los presentes, reanimando el semimoribundo escultor el fuego con troncos de leña y mejorando el metal en fusión con toda su vajilla de estaño y, como dice Marco, entre la fiebre, el delirio, el incendio y el vendaval que arrecian en aquella tremenda noche de locura artística de un genio, se oye un trueno formidable, a la vez que deslumbra la escena un relámpago cegador, verdadero ''fiat lux'' (hágase la luz) de aquel génesis de una estatua, y ese milagro de la voluntad crea un prodigio de alta inspiración… Perseo quedó hecho."

La base, de mármol, es también otro prodigio, labrado con motivos habituales de la orfebrería como guirnaldas, cariátides, máscaras y bucráneos y en ella se insertan las figuras de los personajes claves del mito a través de otras cuatro pequeñas y preciosas esculturas en bronce: La primera figurilla es Mercurio , la segunda es Dánae y su hijo Perseo, la tercera es Minerva y la cuarta es Júpiter. Cuadro que se completa con bajorrelieves donde se muestra la liberación de Andrómeda.

Fue tan perfecto el resultado de todo el conjunto, que como ya hiciera Miguel Ángel con su Piedad, y para que no quedara ninguna duda sobre la autoría de aquella prodigiosa obra, todo un hito en la fundición del bronce, una banda recorre el pecho de su Perseo con la leyenda: "BENVENVTUS CELLINVS CIVIS FLOR / FACIEBAT MDLII"

Benvenuto Cellini fue durante un tiempo discípulo de Miguel Ángel en aquella Florencia maravillosa que era capaz de concentrar en una misma época y lugar a muchos de los grandes artistas de la historia del arte occidental. Todavía vivía Miguel Ángel cuando se presentó el Perseo en 1554. Me habría encantado encontrar alguna expresión sobre lo que sintió el escultor al ver lo que hizo su discípulo pero no he tenido suerte. Ahora solo cabe preguntarse: 

¿Logró Cellini su propósito de superar a su maestro Miguel Ángel......? ¿Qué opinan?


Fuentes: A partir de:
"Vida" - Benvenuto Cellini (Alianza editorial)

Las imagenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
1.- http://apuntes.santanderlasalle.es/arte/manierismo/escultura/cellini_perseo.htm
2.- https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Perseus_by_Benvenuto_Cellini#/media/File:%E8%88%8A%E5%AE%AE_Palazzo_Vecchio_-_panoramio_(1).jpg
3.- https://www.pinterest.es/pin/839147343042459259/
4.- https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Perseus_by_Benvenuto_Cellini#/media/File:Cellini,_perseo_10_autoritratto.JPG
5.- https://es.wikipedia.org/wiki/Benvenuto_Cellini#/media/File:Benvenuto_Cellini_Florence_Uffizi.jpg
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sábado, 24 de febrero de 2018

Truman Capote: El ingenio como arma



"Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio".

Así se definía a si mismo el escritor Truman Capote (arriba retratado por Warhol) en su obra "Musica para camaleones" y la anécdota que traemos hoy habla precisamente de esa chispa especial que solo tienen lo genios. Se encontraba Capote en un restaurante neoyorkino, singularmente lúcido y sobrio, lo que no era precisamente la norma, cuando un grupo de mujeres reparó en su presencia y lo reconoció, acercándosele de inmediato, como abejas a la miel, para agasajarle con elogios y de camino llevarse algún trofeo en forma de autógrafo, para lo que recurrieron a cajetillas de tabaco, servilletas de papel y todo lo que encontraron a mano. Todo iba bien, era lo normal, hasta que uno de los maridos de aquellas señoras se sintió un poquito celoso del protagonismo que sus esposas estaban "regalando" a aquel genio de las palabras y con sus dos copitas de más empezó a desbarrar diciendo en voz alta que "era un desperdicio el ofrecer tanta emoción femenina hacía un homosexual". A continuación, mientras se acercaba al escritor bajó la cremallera de su pantalón y sacó su pene, colocándolo a la altura de la cara del escritor mientras le decía: 

"Quizás te gustaría firmar esto"

Capote sin inmutarse lo más mínimo, calibró el miembro que colgaba delante suyo y haciendo uso de su agudísimo ingenio, y con verdadera sangre fría, contestó cortésmente:

"No sé si puedo firmarlo. Tal vez sólo podré poner las iniciales"

Mi admirado Sheldon Cooper hubiese dicho: ¡Zasca, en toda la boca!

La imagen ha sido tomada de la siguiente página:
http://ile-des-poetes.over-blog.com/album-1894026.html

viernes, 23 de febrero de 2018

Las manías de Duke Ellington y "Satin Doll"



Duke Ellington es unánimemente reconocido como el "súmmum" del jazz, pero más allá de la música él mismo era un personaje harto curioso. Se apellidaba Kennedy -Edward Kennedy Ellington-, su madre era una Kennedy -Daisy Kennedy- y su padre trabajó en la Casa Blanca, con esos datos ya casi lo teníamos gobernando los EEUU, lástima que su padre fuera solo el mayordomo que le llevaba el café caliente al Presidente. Era la suya, en cualquier caso, una familia acomodada en la que Ellington, al contrario que la inmensa mayoría de las estrellas del jazz, nunca pasó fatigas y recibió una educación esmerada; de hecho fue de los pocos jazzistas de aquella época inicial que sabían leer música.

Curiosamente su mote no procede del mundo de la música. En la adolescencia tenía un amigo que era todo glamour y sofisticación, vestía como un Brummel y siempre iba a las mejores fiestas; Ellington era como un complemento que iba a su lado y como su amigo siempre debía llevar lo mejor empezó a llamarle "Duke" (Duque), "Para resaltar mi compañía y amistad me dio ese título" decía el músico. Le quedó de lujo el mote en esa aristocracia del jazz de la que ya hemos hablado otras veces.

La buena educación que le dieron sus padres lo convirtieron en un ser refinado, un poquito vanidoso, rebosante de ingenio y un puntito zalamero y embaucador lo que le ayudó sobremanera con las mujeres y con el tiempo a mantener unida su maravillosa Big Band. Pero si había algo que le caracterizaba por encima de todas las cosas era el sin fin de supersticiones y manías que pululaban por su cabeza y regían su comportamiento. El mismo decía:

"Hay dos tipos de preocupaciones: las que usted puede hacer algo al respecto y las que no. No hay que perder tiempo con las segundas"

Y Duke sabía que contra sus manías no podía luchar. Su madre le contó mil veces que estuvo a punto de morir en el hundimiento de un ferry cuando ya estaba embarazada de él, motivo por el cual le tenía verdadero pavor a los viajes en barco y solo tomaba un avión si no había otra opción. Si había que moverse nada mejor que el tren, tan clara tenía su forma de desplazarse que llegó a tener tres vagones en propiedad para moverse con su orquesta por todo el país. Como a los actores de teatro no le gustaba nada el color amarillo y en cambio adoraba el azul. No era amigo de recibir como regalo zapatos pero mucho menos regalarlos el, pues pensaba que con ellos podía irse y no volver un amigo. Las ventiscas le producían terror y mantenía las ventanas cerradas a cal y canto por miedo a que algún rayo se metiera en su casa llevado por las corrientes de aire.

No usaba nuevamente un traje si se le caía un botón, ni podías entrar en su camerino comiendo cacahuetes o algo parecido y por supuesto pobre de aquel al que encontrara silbando entre bambalinas. Nunca usaba reloj pero estaba cada dos por tres preguntando la hora. Por supuesto había personas a las que consideraba verdaderos gafes, a los que rehuía y rogaba que, como un gato negro, nos e cruzaran en su camino. Una de sus supersticiones más curiosas y mas difícil de llevar en una orquesta como la suya era su total incapacidad para despedir a alguien de la banda. No le quedaba otra que buscar la forma de que músico se fuera por propia iniciativa, decisión que sin duda Duke le ayudada a tomar por que desde el mismo momento en el que decidía que era un músico prescindible le hacía la vida imposible o contrataba a alguien que tocara el mismo instrumento mejor que aquel y se lo colocaba al lado para oscurecerlo. Y para redondear su rareza resulta que tenía a los viernes 13 como un día de buena suerte, pues había estrenado varios shows exitosos en ese día y los tenía como una buena señal.

Pero más allá de todas estas zarandajas, en lo que de verdad importa, Duke era una maravilla, ya fuera como músico, como pianista, como líder de una orquesta siempre perfectamente conjuntada y como compositor de  muchas de las mejores piezas de la historia del jazz. Sus temas (compuso más de mil) rebosan ese duende misterioso que te hace mover los pies, ese swing que solo tienen algunas piezas, a pesar de lo cual, Ellington solía decir:

"Ningún texto musical es swing.  No se puede escribir el swing, ya que el swing es lo que sacude al auditor y no hay swing en tanto que la nota no ha sonado. El swing es un fluido y aunque una orquesta haya tocado un trozo catorce veces, puede ocurrir que sólo le salga con swing a la décimoquinta vez."

Para conseguirlo se aseguró de tener en su banda a los mejores músicos y cantantes de la historia del jazz desde sus tiempos del "Cotton Club" en los años 20 hasta el mismo año de su muerte en 1974 en el que seguía al frente de su orquesta. Tenía 75 años.

Y para cerrar esta entrada, lo haremos con el tema con el que el Duque del Jazz cerraba normalmente sus conciertos: "Muñeca de Satén" (Satin Doll), escrita en 1953 por Duke -que en el vídeo aparece al piano- junto a Billy Strayhorn y que hoy es todo un clásico del jazz:




Fuente: A partir de una entrada de 
"Jazz Anecdotes" - Bill Crow

Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas: 
01.- http://oneweekoneband.tumblr.com/post/9291213508/i-wanted-to-kick-off-our-second-duke-ellington-day
02.- https://www.pinterest.es/pin/654429389573502762/
03.- https://www.pinterest.es/pin/369084131941778095/
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jueves, 22 de febrero de 2018

Ava Gardner, su pasión española y una canción



Dicen que los ascensoristas de Nueva York, que no deben ser pocos y de seguro conocían verticalmente a todo el mundo, eligieron de forma unánime a Ava Gardner como "la chica con la que nos gustaría quedarnos atascados en lo alto del Empire State Building". ¡Benditas averías!

Después de rodar "Pandora y el Holandés errante" (1951) en Tossa de Mar (Costa Brava) donde ahora luce una escultura suya, Ava Gardner se quedó encandilada con España y su forma de vida y decidió pasar cada vez más tiempo en nuestro país. En sus palabras:  “De todas las condenadas películas que hice, "Pandora" sea quizás la menos famosa y sin embargo casi nada me ha influido tanto. Esa película cambió mi vida“.

La Gardner era una verdadera provocación para las costumbres españolas de aquella época. Tal y como ella decía: "Representaba todo lo que ellos censuraban, una mujer, que vivía sola, que estaba divorciada, que no era católica y, además, era actriz". Y por si fuera poco, era una mujer bellísima, deshinbida, liberada, dueña de su sexualidad y que no tenía reparos en decir en público: "Joder es un buen deporte". Y por supuesto, que no os quepa duda, ella se mantenía siempre en buena forma. No es de extrañar que con el tiempo empezara a ser considerada "una amenaza para la sociedad biempensante" y que terminase por marchar a Londres. Evidentemente siempre hemos sido unos pacatos.

No se sabe bien donde se conocieron Ava Gardner y el torero Luis Miguel Dominguín; unos dicen que en la Feria de Sevilla, otros que en Chicote.... El caso es que en 1953, cuando Ava era esposa de Frank Sinatra, comenzó un tórrido romance entre los dos que terminaría por dinamitar el matrimonio de Ava con "La voz".

Se cuenta muchas veces la anécdota de la primera noche que Ava y Dominguín, (se les puede ver juntos en la foto de la derecha) pasaron juntos en la intimidad de una habitación del Hotel Castellana Hilton de Madrid en la que después de hacer el amor, Dominguín se levantó apresuradamente y empezó a ponerse la ropa; la leyenda cuenta que ella le preguntó "¿Adónde vas?" y que él le respondió "A contarlo". Es una historia que ha servido en multitud de ocasiones para ilustrar lo bocazas que somos los españolitos en materia de amores, pero la realidad parece ser otra. Cuando pasó el tiempo, Carlos Abella le preguntó a Luis Miguel por ese lance y el torero le respondió: “¿Tú crees que yo hice eso? No, hombre, no. Me quedé en la habitación con ella, pero luego, cuando estuve con los amigos, me pareció ingenioso contarlo de esa manera”. Hay incluso quien mantiene que aquellas palabras fueron inventadas por la propia Ava Gardner.

Pero no fue la única anécdota de estos dos personajes en un hotel. Se cuenta que en 1954, en un Hotel de Roma, Ava quería irse de marcha y el torero prefería quedarse en la habitación. La discusión estaba servida. Los dos tenían un carácter volcánico, eran capaces de ser tiernos como corderitos por las buenas, pero verdaderas alimañanas cuando se desmelenaban. La cosa terminó con Ava Gardner intentando escaparse por la ventana del Hotel a altas horas de la madrugada. La mala suerte quiso que su vestido se quedara enganchado en algún punto de la fachada y que tuviera que ser rescatada por los bomberos.

Luis Miguel se sentía ufano de tener a una mujer como Ava a su lado: "Era la más guapa y la más fiera. Tenía yo una loba muy feroz en una jaula" decía el torero, al que le agradaba la idea arrebatarle un tesoro como aquel a Sinatra. De hecho Humphrey Bogart, buen amigo de Sinatra y verdadero muñidor del famoso Rat Pack, llegó a decirle a Ava: “la mayoría de mujeres estarían dispuestas a arrastrarse (ante Sinatra) y tú, sin embargo, andas por ahí con un tipo que se disfraza con un capote y unas bailarinas”

Con el tiempo todos estos disgustos, con Dominguín pero también con Mario Cabré, otro torero de buenas maneras que le escribía tiernas poesías y que la acompañó en el rodaje de "Pandora y el holandés errante",  terminarían con el matrimonio de Ava con Sinatra y darían como resultado el maravilloso disco "In the Wee Small Hours" (1955) al que seguiría en la misma linea otro aun mejor "Songs for Swingin' Lovers!" (1956) sin duda de los mejores discos de Sinatra. Y es que nadie duda de que el desamor es una gran musa.

Supongo que a Dominguín y Ava el amor se les acabó de tanto usarlo y en 1954 se terminó su relación sentimental, aunque con ella en Madrid seguirían viéndose como buenos amigos. 

En el libro "Beberse la vida" de Marcos Ordoñez se citan estas palabras que Dominguín diría de ella a Carlos Abellá:

"Ava era una persona de una extraordinaria calidad humana. Hablar de su belleza no tiene sentido, porque era perfecta. Le perjudicó ser tan guapa, aunque no le daba la menor importancia a eso. no era presumida, no se maquillaba, no necesitaba nada. Siempre iba al natural. Tenía una inmensa capacidad de recuperación física: le bastaba una hora de sueño para trabajar luego diez horas seguidas. Lo que mucha gente ignora es que tenía tanta belleza moral como física. Era una mujer para la que no existían las leyes, solo sus propios impulsos. No pensaba con la cabeza, sino con el corazón. Era puro instinto. No tenía frenos ni trabas. 

El dinero no era importante para ella. Era desprendida y generosa; muy amiga de sus amigos, con una lealtad inmensa, y se daba integra. Ese darse, esa sensibilidad constante y excesiva fue lo que le impidió ser plenamente feliz y encontrar el amor. Sus relaciones no podían durar porque exigía una absoluta reciprocidad. Era una mujer de extremos, lo que la llevaba a ser irritable y caprichosa. Tenía que conseguir lo que quería en el momento en que lo quería, y cuando se le llevaba la contraria era imposible. Estallaba en ataques de furia, pero a los cinco minutos se le había olvidado el motivo. Fue una mujer constantemente incomprendida, a la que quise mucho. Muchísimo"

Del mentado disco de Sinatra "Songs for Swingin' Lovers!"es la maravillosa canción: "I've got you under my skin", que aunque compuesta por Cole Porter, suena tanto a Ava:



Dice algo así como: 

"Te llevo bajo mi piel, Te llevo en lo más profundo de mi corazón, tan profundo en mi corazón que realmente eres una parte de mí.

Te llevo bajo mi piel, lo he intentado, no rendirme. Me dije a mí mismo: "Esta aventura nunca saldrá bien" ¿Pero por qué debería resisitirme? cuando tengo condenadamente claro que te llevo bajo mi piel.

Sacrificaría cualquier cosa, sea lo que sea, por tenerte cerca. A pesar de la voz de alarma que aparece por la noche y repite, repite en mi oído: "¿No te das cuenta idiota que nunca podrás ganar? Usa la cabeza, vuelve a la realidad" Pero cada vez que lo hago, solo pensar en ti, hace que me detenga antes de empezar, porque te llevo bajo mi piel. 

Sacrificaría cualquier cosa, sea lo que sea, por tenerte cerca. A pesar de la voz de alarma que aparece por la noche y repite, cómo grita en mi oído: "¿No te das cuenta idiota que no tienes posibilidades de ganar?"


Fuentes: A partir de:
1.- Libro "Beberse la vida" - Marcos Ordoñez
3.- Link: https://elpais.com/elpais/2018/01/26/

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miércoles, 21 de febrero de 2018

Carole Lombard y sus ardientes clases de "francés"



“Vivo según un código de hombres diseñado para encajar en un mundo de hombres. Sin embargo, nunca olvido que el primer deber de una mujer es elegir el color de labios apropiado”

Y es que Carole Lombard sabía muy bien como darle un toque de color, no solo a sus labios, sino también a la vida, que aunque fue corta, -murió en un trágico accidente de aviación con solo 33 años- supo vivirla intensamente. La Lombard era una maravillosa actriz de apariencia sofisticada, elegante y glamurosa, pero también es cierto que al más puro estilo de Ava Gardner era extrovertida, descarada y ciertamente deslenguada, hasta el punto de dejar callado a un camionero cuando quisiera. Sobre esto hay una anécdota muy curiosa que cuenta Anita Loos en su libro "Adiós a Hollywood con un beso":

"Recuerdo una ocasión cuando Carole paseaba por una calle y el conductor de un camión que pasaba se ofreció a llevarla. Carole aceptó, y como el conductor era un hombre de compañía agradable, fue con él todo el camino hasta Bakersfield. Muy pronto el joven se dio cuenta de que llevaba un ángel a su lado. "Sabes una cosa, nena?" - dijo vacilante. "Me recuerdas a Carole Lombard". "Si me comparas con esa furcia barata, me bajaré de tu camión". Exclamó Carole enfurecida. Y el conductor le pidió disculpas"

Era una mujer fantástica pero parecía carecer de sentido del pudor, al menos eso cuenta Kenneth Anger en su libro "Hollywood Babilonia", quien se hacía eco de las palabras del ex-actor y decorador William Haines, que tras ser contratado por la Lombard para decorar su casa en 1934 contaba: “Atónito la vi desnudarse por completo, sin dejar de mirarme un segundo, ni de hablar. Nunca llevaba sostén; y a veces ni calzones.”

Una de las parejas más glamurosas de la historia del cine fue la que formó con Clark Gable. Ya se conocían de años atrás, pero el fuego se encendió en una fiesta de disfraces ofrecida en 1936 por el millonario John Hay Whitney. Los asistentes a la fiesta debían ir vestidos necesariamente de blanco, y Lady Lombard siempre dispuesta a jugar con cada situación se presentó en la fiesta en una ambulancia blanca, vestida con un camisón blanco, e hizo que unos enfermeros la llevaran en camilla hasta el centro de la pista de baile. Una entrada sin duda espectacular y humorística. Esa noche no dejo de bailar con Clark Gable, con el que terminaría casándose en 1939.

Se decía de Lombard que tenía pocos filtros a la hora de pensar lo que decía, lo que casaba mal con esa tendecia suya de buscar un puntito de humor en todo; puede que por eso mismo, cuando volvía de su luna de miel con Clark Gable le dijo a un periodista que le preguntaba por el viaje con su nuevo esposo:  “Es un gran amante en el cine, pero un desastre en la cama.”

La que al parecer sí que tenía recursos suficientes en la cama, según contaba la cotilla de Anita Loos en el libro ya citado era la Lombard: 

"Ahora se puede decir que Clark (Gable) requería asistencia para estar a la altura de su apariencia viril y que Carole (Lombard) era la esposa para dársela. Un día, en una fiesta solo para mujeres, Carole nos explicó un incidente: se había hecho amiga de las demás que merodeaban por el cuartel de los músicos, y una de ellas le había contado uno de sus secretos profesionales, conocido por el misterioso nombre de "francés de peppermint". Se necesitaban diez centavos de esencia de peppermint que se utilizaban sin diluir, como enjuague bucal antes de una cita. Carole siguió las instrucciones y, al entrar una noche a su dormitorio, encontró a Clark profundamente dormido. Ello le dio una idea. ¿Por qué no añadir un elemento de sorpresa a la innovación que suponía la esencia de menta? Sin despertar a Clark, siguió adelante con toda suavidad, lo que hizo que su héroe, sorprendido por el repentino ardor provocado por el peppermint, saltara de la cama y se dislocara un tobillo"

Si alguien busca nuevas experiencias y se decide a probar el truco, que siempre hay personas exploradoras y temerarias, y termina con un tobillo dislocado o ardientemente afectado por sofocantes efectos secundarios, no nos hacemos responsables .

Fuentes: A partir de:
1.- Las anécdotas del Libro de Anita Loos se recogen en el libro "Regreso a la casa de citas" de Lluis Bonet Mojica.
3.- Hollywood Babilonia - Kenneth Anger

La imagenes han sido tomadas de las siguientes páginas: