viernes, 21 de octubre de 2016

Fragmentos de "Más allá del bien y del mal" - (1886 - Friedrich Nietzsche)





«La madurez del hombre consiste en recuperar la seriedad con que jugaba cuando era niño»

«Cuando un pueblo que sufre voluntariamente la fiebre nerviosa de un nacionalismo y de un patriotismo político ambicioso ve pasar sobre su espíritu numerosas nubes y perturbaciones de todo tipo, o, en suma, cortos accesos de estupidez, no queda otro remedio que resignarse»

«Los hombres más semejantes, más comunes, han tenido y siguen teniendo ventaja; mientras que los más selectos, más refinados, más excepcionales y más difíciles de entender corren fácilmente el riesgo de quedarse aislados, de perecer ante los peligros y de reproducirse en muy contadas ocasiones. Habrá que recurrir, pues, a fuerzas contrarias muy poderosas para poder hacer frente a ese avance natural, demasiado natural hacia lo semejante, que hace a los hombres cada vez más parecidos, más corrientes, más gregarios y más vulgares»

«Hay una forma inocente de admirar: la de aquel a quien aún no se le ha pasado por la cabeza la posibilidad de que algún día él también puede ser objeto de admiración»

«Muy pocos son independientes; este es un privilegio de los fuertes. Y quien, sin necesidad, trata de serlo, aunque tenga todo el derecho a ello, demuestra no sólo que es fuerte, sino sumamente temerario. Se mete en un laberinto, multiplica los peligros que ya entraña la vida, se aísla y es desplegado trozo a trozo por cualquiera de los minotauros que hay en las cuevas de la conciencia. Si ese hombre pereciera, sería tan lejos de la comprensión de los hombres, que éstos no lo sentirían ni le compadecerían. ¡Y él no puede retroceder ni regresar a la compasión de los hombres!»

«Por lo que más nos castigan es por nuestras virtudes»

«Guardaos de quienes valoran mucho el que confiemos en su tacto y en su sutileza éticos a la hora de hacer distinciones morales. Si se equivocan alguna vez delante de nosotros o a causa nuestra, no nos lo perdonarán nunca. De forma inevitable pasarán a calumniarnos y a infamarnos, aunque nos sigan llamando “amigos”. Bienaventurados los olvidadizos, pues “asimilarán” incluso sus necedades»

«El bienestar, tal como lo entendéis, no es para nosotros una meta, sino el fin de todo, un estado que hace al hombre inmediatamente tan ridículo y despreciable que nos hace desear su ocaso. ¿No sabéis que sólo la disciplina del dolor, del gran dolor, es lo que ha permitido al hombre elevarse? Esa tensión del hombre en el infortunio, que le da fuerzas, esa forma que tiene el alma de estremecerse a la vista de una gran desgracia, esa inventiva y ese valor suyos para soportar esa desgracia, para perseverar en ella, para interpretarla y utilizarla, junto con todo lo que se le ha entregado al alma de profundidad, de misterio, de máscara, de ingenio, de astucia y de grandeza, ¿no lo ha conseguido mediante el dolor, mediante la disciplina del gran dolor?»

«Quien ha sufrido profundamente, tiene una soberbia y un hastío intelectuales, y se siente impregnado y como coloreado por una estremecedora certeza: la de que, debido a su sufrimiento, sabe más de lo que pueden saber los más inteligentes y eruditos; la de estar familiarizado con muchos mundos lejanos y terribles en los que ha “habitado”, y que nadie más conoce. Esa soberbia intelectual y solemne del que sufre, ese orgullo de quien ha sido elegido por el sufrimiento, del “iniciado”, del que casi es una víctima propiciatoria, necesita todo tipo de disfraces para protegerse del contacto de manos importunas y compasivas, y, en general, de todo aquel que no le iguala en sufrimiento. El dolor profundo nos ennoblece y nos separa de los demás»


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jueves, 20 de octubre de 2016

Cernuda, Serrat y un "Te quiero"



Te quiero.

Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano tempestuoso;

te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;

te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;

te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;

te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.



El poema es obra de poeta sevillano Luis Cernuda (1902-1963) y se encuentra recogido en su libro "La realidad y el deseo", una colección de poemas que fue publicaa en 1936, fecha en la que comienza la Guerra Civil española, marchándose poco después de España. Moriría en 1963 en Ciudad de México lugar en donde se encuentra su tumba. Otro poeta que como Machado se nos quedó lejos. Cernuda tiene un poema llamado "Peregrino" que hace pensar en esta lejanía de su tierra impuesta al poeta:

¿Volver? Vuelva el que tenga,
Tras largos años, tras un largo viaje,
Cansancio del camino y la codicia
De su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le espere.
Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
Sino seguir libre adelante,
Disponible por siempre, mozo o viejo,
Sin hijo que te busque, como a Ulises,
Sin ítaca que aguarde y sin Penélope.
Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto

 Joan Manuel Serrat hizo una versión muy libre del primer poema, que sin alcanzar la excelencia de aquel si que obtuvo un resultado más que digno, logrando de paso popularizar la fuente original, al igual que le ocurrió con la obra de otros poetas. La canción terminó llamándose "Mas que a nadie".




La foto de cabecera es de Brassai y tiene por título "Pareja de amantes" (1933)


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miércoles, 19 de octubre de 2016

Las cartas de suicidio de Virginia Woolf



28 de Marzo de 1941

Queridísimo, 


     Estoy segura de que me estoy volviendo loca de nuevo. Siento que no podemos superar otro de aquellos terribles tiempos. Y no voy a recuperarme esta vez. Empiezo a oír voces y no me puedo concentrar. por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor. Tú me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en cada aspecto todo lo que se podría ser. No creo que otras dos personas hayan sido más felices hasta el momento en que sobrevino esta terrible enfermedad. Ya no puedo enfrentarla. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mi podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte... que todo el mundo lo sabe. Si alguien hubiera podido salvarme, habrías sido tú. En mi no queda nada más que la certidumbre de tu bondad. no puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo. 
    No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.

V.

Esta fue la carta que dejó a su marido en un sobre azul en la mesa del salón, a su lado había otra carta dirigida a su hermana Vanessa, en la que se expresaba en los siguientes términos:

Queridísima:
    No puedes imaginar cuánto me gustó tu carta. pero creo que he ido demasiado lejos esta vez como para volver nuevamente. Ahora tengo la certeza de que me estoy volviendo loca de nuevo. Es tal y como fue la primera vez, siempre estoy oyendo voces, y sé que no habré de superarlo ahora.
    Todo lo que quiero decir es que Leonard ha sido asombrosamente bueno, cada día, siempre; no puedo imaginarme que alguien haya podido hacer más por mí de lo que él ha hecho. Hemos sido perfectamente felices hasta las últimas semanas, cuando este horror comenzó. ¿Le harás saber esto? Siento que él tiene tanto por hacer que seguirá mejor sin mí, y tú lo ayudarás.
    Ya casi no puedo pensar claramente. Si pudiera te diría lo que tú y los niños han significado para mí. Creo que lo sabes.
     He luchado, pero ya no puedo más.


Después de escribir estas dolorosas cartas, como son todas las de suicidio, me la imagino caminando con su abrigo hacia el rio Ouse, cercano a su casa y ya junto a él, llenar sus bolsillos de piedras, dejar su bastón junto a la orilla, que sería lo único que encontraría su marido cuando salió a buscarla, para a continuación adentrarse poco a poco en las aguas y sin solución, desaparecer en ellas. Su cuerpo no sería encontrado hasta veinte días después por unos chiquillos que paseaban con sus bicicletas junto al río y que en un principio la confundieron con un tronco flotando. La policía anotó que su reloj se había parado a las 11'45 horas. Su doliente esposo, al que tanto intentó atenuar el golpe la escritora, enterró sus cenizas bajo un árbol. Virginia Woolf dijo en alguna ocasión: "La vida es sueño, es la realidad la que nos mata". Supongo que aquella realidad que se mostraba a sus ojos en plena crisis por su trastorno bipolar, le resultó más insufrible que nunca. Por aquellos días su casa en el barrio de Bloomsbury en Londrés quedó destruido por un bombardeo de los alemanes, el propio estado de guerra total que vivía el mundo y el escaso éxito que obtuvo una de su obras ayudaron a sumirla en aquel estado de profunda desesperanza. Una tremenda perdida. Más allá de sus magníficos libros, con tan sólo su retrato, el de arriba, habría sido necesaria mantenerla en la memoria. Es una obra de arte. Preciosa en su languidez. 

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martes, 18 de octubre de 2016

Freud, Sócrates y las murmuraciones




"El que tenga ojos para ver y oídos para oír puede convencerse de que ningún mortal puede guardar un secreto. Si sus labios están en silencio, puede hablar con sus dedos; la traición de él rezuma por cada poro"

Son palabras de Freud quien desconfiaba claramente de la capacidad del ser humano para resistirse a la murmuración o guardar un secreto, aunque puede que pudiéramos encontrar una excepción en Sócrates, al menos eso se desprende de una anécdota muy famosa ocurrida al filósofo:

Se cuenta que un día Sócrates se encontró con un conocido que sin mediar palabra le dijo de sopetón:

- Maestro, ¿sabes lo que me acaban de contar de "fulano"?

Sócrates, que se lo vio venir, lo interrumpió y le dijo:
- Antes de que me cuentes, permíteme que te haga la prueba de las tres preguntas.

Asintió el hombre y Sócrates le pregunto: 
-¿Estás seguro de que esa historia sobre "fulano" que me vas a contar es cierta?

El hombre contestó que no podía saber si era verdad lo que le acababan de contar y que no había tenido ocasión de contrastarlo. El filosofo le dijo entonces:
-Es decir, que a ciencia cierta no sabes si lo que me vas a contar de "fulano" es verdad o no. Pero vayamos a la segunda pregunta. ¿Lo que me vas a contar de nuestro amigo común es bueno?

El chismoso no tuvo más remedio que contestar que precisamente no era algo bueno lo que iba a contar. Sócrates al escucharlo continuó, con toda calma, con su prueba y razonó:
-Es decir, pretendes contarme algo malo sobre nuestro amigo, incluso no estando seguro de si es cierto, ¿no es así?

El murmurador un tanto avergonzado no pudo hacer otra cosa que asentir, y Sócrates continuó con su filtro de chismorreos inútiles:
- Esta bien, solo nos queda una pregunta. Lo que vas a decirme de nuestro amigo ¿será provechoso para alguien?

Y el cotilla tuvo que reconocer que tampoco sería algo que hiciera bien a nadie.

Ante estas tres respuestas, Sócrates concluyó su prueba de las tres preguntas y dijo al metiche:

-Es decir, que lo que quieres decirme de nuestro amigo común, ni es seguro que sea verdad, ni es bueno y ni tan siquiera es provechoso para alguien ¿porqué deberíamos entonces hablar de ello?

Si todos hiciéramos esto el mundo sería, sin duda, "una pizca" mejor.

La escultura es de François Jouffroy (1839) y tiene por nombre "First Secret Confidence to Venus" - Se expone en el Louvre. La foto es de "Lorelainne"


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lunes, 17 de octubre de 2016

Bob Dylan por él mismo



Bob Dylan dixit:

"Lo que más puedo esperar es cantar lo que pienso, y quizás evocar algo en los demás. No me insultes diciéndome que soy una persona con mensaje. Mis canciones no son más que un diálogo conmigo mismo."

"El rollo del artista que pasa hambre es un mito. Lo iniciaron los grandes banqueros y las jóvenes damas prominentes que compran arte. Ellos simplemente quieren mantener al artista bajo su dominio. No tienes que morirte de hambre para ser un buen artista. Sólo tienes que sentir amor y tener un punto de vista claro. Y tienes que combatir la depravación. El no transigir, eso es lo que forma a un buen artista. No importa si se tiene dinero o no. Además, hay otras cosas que conforman la riqueza o la pobreza aparte del dinero." (enero de 1978)

"Una canción es una experiencia: no hay necesidad de entender las palabras para entender la experiencia. Intentar entender el significado completo de las palabras puede destruir el sentimiento de la experiencia como un todo."

"Cuando yo muera, la gente va a interpretar todo de mis canciones. Van a interpretar hasta la última puñetera coma. Ellos no saben lo que significan las canciones. Mierda, ni yo mismo sé lo que significan."

"¿Que cómo son mis canciones? Pues mire, tengo canciones de cinco, de seis, de siete, de ocho, y aunque usted no se lo crea, hasta de diez minutos."

"¿Sabes? todas mis canciones podían estar mejor escritas. Esto es algo que me preocupaba antes, pero ya ha dejado de preocuparme. Nada es perfecto, y por eso no tengo por qué esperar que yo sea perfecto."

"Mis canciones solían tratar sobre lo que sentía y veía. Mis otras canciones, como mínimo, trataban sobre la nada. Las más recientes tratan sobre la misma nada, sólo que vista desde dentro de algo más grande, que quizás se llame ninguna parte."

"Yo sólo soy Bob Dylan cuando tengo que ser Bob Dylan. La mayor parte del tiempo quiero ser yo mismo. Bob Dylan nunca piensa sobre Bob Dylan. Yo no pienso en mí mismo como Bob Dylan. Es como dijo Rimbaud: Yo soy el otro." (Biograph, 1985.)

"Si no tuviera dinero, podría ir de un lado a otro siendo invisible. Pero actualmente me cuesta dinero ser invisible. Es la única razón por la que necesito dinero." (A Robert Shelton, 1966.)

"Yo no tengo esperanzas de futuro y sólo espero tener suficientes botas para cambiarme." (San Francisco, 3 de diciembre de 1965.)

"Nadie es libre. Hasta los pájaros están encadenados al cielo." (1963)

"¿Que cuál es mi mensaje? Ten buena cabeza y lleva contigo una bombilla." (Rueda de prensa, bromeando con una bombilla enorme en la mano, Londres, 1965.)

"La muerte no llama a la puerta. Está ahí, presente en la mañana cuando te despiertas. ¿Te has cortado alguna vez las uñas o el pelo? Entonces ya tienes la experiencia de la muerte." (Malibú, enero de 1978.)

"Yo no tengo una voz bonita. Yo no sé cantar bonito, y además no quiero." (Lugar y fecha desconocidos.)

"Cualquier cosa que puedo cantar, la llamo una canción. Cualquier cosa que no puedo cantar, la llamo un poema. Cualquier cosa que no puedo cantar y es demasiado larga para ser un poema, la llamo una novela." (Lugar y fecha desconocidos.)

"Si no fuera Bob Dylan me gustaría ser Leonard Cohen." (Lugar y fecha desconocidos.)

"Las canciones están ahí. Tienen una existencia propia, y lo único que esperan es a que alguien las escriba."

"Todavía no he escrito nada que me haga dejar de escribir. No he llegado al lugar al que llegó Rimbaud cuando decidió dejar de escribir y se fue a vender armas a África."

"Las canciones me llegan cuanto mas aislado estoy en el espacio y en el tiempo."

"Las canciones son justamente pensamientos. Por un momento paran el tiempo. Escuchar una canción es escuchar algunos pensamientos."

"Si yo hubiera sido un fan de Dylan Thomas me habría llamado Bob Thomas y cantaría sus poemas"



Like a rolling stone (subtitulada al castellano)



Blowing in the wind (subtitulada en castellano)



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domingo, 16 de octubre de 2016

Faulkner, Dylan y el discurso del Nobel.



"Lee, lee, lee. Lee de todo: basura, clásicos, a los buenos y a los malos, hasta ver cómo lo hicieron. ¡Lee! Acabarás absorbiéndolo. Y entonces, escribe"

Era la máxima de William Faulkner para convertirse en un gran escritor. Ahora puede que baste con escuchar muchos discos, algo sin duda mucho menos sufrido. Faulkner pertenece a aquella estirpe de grandes escritores que ganaron el Premio Nobel sin saber cantar mientras tocaban la armónica. Y no se equivoquen, admiro intensamente muchas letras de Bob Dylan pero este premio suyo me chirría un poco. Y es que ahora son otros tiempos, los de lo light, los mismos del café descafeinado, la leche desnatada o la cerveza sin alcohol, lo que estoy seguro que hubiera resultado una verdadera aberración a los ojos de Faulkner dada la gran afición que tenía a elevar vidrios. Supongo que si en vida hubiese tenido que ver como Bob Dylan se llevaba el Nobel de literatura en vez de alguien con la calidad literaria de Philip Roth, se hubiese tenido que aliviar el susto con un par de whiskies dobles y puede que no hubiesen sido suficientes. Faulkner de hecho llegó a ser un bebedor un tanto excesivo e incluso llegó a poner de moda en Hollywood, donde trabajó como guionista, el famoso "Whisky sour" que siempre era bebido por alguno de sus personajes literarios. Se cuenta que en cierta ocasión en la que iniciaba a un amigo en los misterios del alcohol la borrachera le duró tres semanas, y  no apareció hasta que unos detectives de la 20th Century Fox, lo encontraron refugiado en un albergue de parados. En alguna ocasión dijo: "Entre el whisky y la nada, me quedo con el whisky". Sus escritos no tardaron en hacerle acreedor al Nobel de literatura y se cuenta que cuando bajó del avión en Estocolmo llevaba más alcohol en sus venas que la suma de todos los anteriores ganadores del Nobel juntos. También es cierto que llevaba consigo uno de los mejores discursos que jamás se dieron para recoger tan preciado galardón. Ahí va un trocito:

"Creo que el hombre no solo perdurará, prevalecerá. Es inmortal, no por ser el único entre todas las criaturas que posee una voz inagotable, sino porque tiene un alma, un espíritu capaz de compasión y sacrificio y fortaleza. El deber del poeta, del escritor, es escribir sobre estas cosas. Tiene el privilegio de ayudar al hombre a resistir aligerándole el corazón, recordándole el coraje, el honor, la esperanza, el orgullo, la compasión, la piedad y el sacrificio que han enaltecido su pasado. La voz del poeta no debe ser solamente el recuerdo del hombre, también puede ser su sostén, el pilar que lo ayude a resistir y a prevalecer". 

Supongo que Dylan cantará su discurso y seguro que le queda bien.

Además del Nobel, Faulkner también conseguiría un par de premios Pulitzer y con el conjunto de su obra se puede decir que es uno de los escritores más influyentes en la literatura norteamericana y mundial del siglo XX.

Faulkner tenía que ser todo un personaje, asi, poco antes de morir, fue invitado a la Casa Blanca por los Kennedy y de forma absolutamente genial declinó la invitación de esta forma: "Ciento cincuenta kilómetros es una distancia demasiado larga para ir a cenar. Díganle a Kennedy, que a mi edad uno es demasiado viejo para viajar tan lejos sólo para cenar con unos extraños". Y yo no puedo sino quitarme el sombrero. ¡Chapeau!

William Faulkner dijo una vez que parte del sufrimiento humano se debe a que la única cosa que la gente es capaz de hacer durante ocho horas seguidas al día es trabajar. Y ciertamente cuando uno se pone a pensarlo certifica que no son pocas las personas que se pierden en el océano de su propio tiempo libre. Igual que Cervantes tenía como escenario de sus quijotescas aventuras a la región de La Mancha, o García Márquez jugaba en sus novelas con su imaginario Macondo, Faulkner decidió darle un espacio concreto a sus novelas, desarrollándose algunas de ellas en el ficticio Condado de Yoknapatawpha y que vendría a coincidir, mas o menos, con la región de Mississippi. En ese entorno paso a contar todo el devenir del sur estadounidense, con todos sus claros y sus oscuros. Su forma de escribir no es directa y de acción como la de Hemingway, sino muy técnica y de frases largas, resultando sus obras para algunos algo difíciles de leer. 

En su partida de nacimiento figuraba como William Falkner, pero tras un intento de alistarse en el ejército del aire para participar en la Segunda Guerra mundial y no ser aceptado por baja estatura, se fue a Canadá, donde los tramites eran más asequibles y se presentó como inglés, decidiendo en aquel momento añadir una "u" a su apellido, para dar más verosimilitud a su ficticia nacionalidad. Así, desde esta pequeña argucia, nacería ya para siempre "William Faulkner". Logró su objetivo de alistarse, pero cuando llegó a Europa, se encontró con que la lucha ya había terminado. Faulkner escribió algunas novelas geniales como "El sonido y la Furia", "Santuario", "Luz de Agosto", "Absalón, Absalón!" y varías más, con ellas su fama llegó a ser tal que fue requerido como guionista por Hollywood como ya ocurriera con otros grandes como Francis Scott Fitzgerald (que tampoco sabía cantar)  y logró algún que otro gran guión como los de las grandes películas "Tener y no tener", "El sueño eterno", "Tierra de faraones", "Gunga din" o "El largo y cálido verano"

Es más que probable que el guionista un tanto alcohólico y de acento sureño que aparece en la película de los hermanos Coen "Barton Fink" tenga más de una pincelada inspirada en Faulkner. 


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sábado, 15 de octubre de 2016

¿Qué mafioso era en realidad Don Vito Corleone?



No cabe duda de que Marlon Brando logró una caracterización icónica para su Don Vito Corleone. No era para nada el actor deseado por la productora para que diera vida al Padrino, pero supongo que tras ponerse aquellos trozos de papel en la boca para deformar su rostro y hacerlo tan peculiar, de ponerse betún en el pelo para oscurecerlo y de poner aquella famosa voz cascada mientras decía "Es un bulldog, parece malo, pero en el fondo es cariñoso", nadie pudo ya quitarle un personaje que había creado él prácticamente de la nada. 

Su transformación fue tal que cuando se proyectó la grabación de su prueba de cámara los responsables de los estudios ni tan siquiera lo reconocieron y exclamaron: “¿Quién coño es este viejo? ¡Es fantástico!”. Pero poco a poco el personaje se iría perfilando todavía más y los papeles que Brando se metió en la boca se cambiaron por una prótesis hecha a tal efecto para lograr el mismo resultado e incluso en pleno rodaje, el actor añadiría ese jueguecito suyo con el gato, totalmente improvisado y que tan imitado ha sido en multitud de villanos posteriores.

Pero más allá de las genialidades de Brando, el personaje de Don Vito está rebosante de otras muchas referencias al mundo de la mafia (palabra que no se dice ni una sola vez en la película) y así Don Vito lucia como un gran collage en el que se mezclaba "lo mejor de cada casa" como diría Serrat y en Don Vito se aúnan guiños a cinco de los más grandes jefes de la mafia. 

El talante diplomático y la susurrante voz fueron herencia de Frank Costello, el que fuera hábil "Consiglieri" de Lucky Luciano y puede que uno de los personajes más interesantes de la mafia de Nueva York. Cuando hubo de sustituir a Lucky Luciano al frente de la organización, llevó a esta a sus más altas cotas de esplendor. Fue tan listo que murió de viejo. Fue la inspiración también de "Una terapia peligrosa" pero esa es una historia que contaremos otro día. 

El físico de nuestro capo está inspirado en Sam Giancana uno de los grandes jefes de la mafia de Chicago. De Carlo Gambino, el líder del poderoso Clan del mismo nombre y uno de los tres únicos Jefe de jefes -Capo di tutti capi- que han existido en la mafia (los otros dos fueron Salvatore Maranzano y Lucky Luciano), heredó el personaje su tranquilidad y esa tendencia a rechazar la violencia gratuita y de reservarla solo para aquellos casos en los que los problemas no se podían arreglar hablando. Don Vito siempre prefería hacer una oferta que no se pudiera rechazar y ofrecía una salida antes de tomar el camino del plomo. Carlo Gambino era tan tranquilo que se tomaba hasta ocho tazas de café al día para animarse. Al final murió de un ataque al corazón a los 74 años, como cualquier hijo de vecino, lo que no deja de ser un logro para un gran capo y por supuesto muere igual que nuestro Padrino cinematográfico, llevándose la mano al pecho. 

De Lucky Luciano, el poderoso Capo di tutti capi que aunó bajo su mando a las cinco familias mafiosas de Nueva York, tomó la capacidad de hacer grandes negocios y aunar consenso entorno a su figura. Y por último de Vito Genovese, gran líder de la mafia neoyorkina y continuador de los negocios de Lucky Luciano, tomó el nombre y el apodo, ya que a Genovese se le conocida como "Don Vito".

La escena en la que tirotean  a nuestro Padrino en la calle cuando compraba unas naranjas está basada en el asesinato del mafioso Frank Scalice, uno de los primeros capos de la mafia neoyorkina, que murió efectivamente tiroteado frente a su frutería favorita del Bronx. A este mafioso, líder del que después sería el poderoso clan Gambino, le apodaban Don Ciccio, que es el nombre del viejo mafioso que mandó ejecutar a la familia de Don Vito en Sicilia y del que después se vengaría Michel Corleone. 

Evidentemente el sobrenombre de Corleone deriva de la famosa localidad del mismo nombre de la provincia siciliana de Palermo, famosa por ser cuna de grandes líderes de la mafia como Michele Navarra, Luciano Leggio, Leoluca Bagarella, Salvatore Riina o Bernardo Provenzano. Lo que resulta todavía más curioso es que James y Kate Gerardi, los abuelos de Al Pacino, que encarna a Michel Corleone en la saga de "El padrino", habían nacido realmente en esta localidad, en Corleone. Un círculo perfecto.

Los paralelismos serían interminables con el resto de personajes de la serie pero para poner algunos: 

     Michel Corleone guarda muchos paralelismos con Vito Genovese sobre todo su exilio en Sicilia, lugar en el que Michael termina casándose con una siciliana del mismo modo que le ocurrió a Lucky Luciano

     El sensacional "Consiglieri" Tom Hagen al que da vida un soberbio Robert Duvall, podría estar inspirado, según contaba Peter Cowie en un famoso abogado de importantes familias mafiosas llamado Sidney Korshack.
     Luca Brasi, el fiel matón de Don Vito, sería un calco de Albert Anastasia. De este personaje ya contamos una sensacional anécdota en este blog, ya que estaba interpretado por un mafioso de verdad, el "soldati" Lenny Montana. 
     Hyman Roth, ese todopoderoso mafioso al que da vida Lee Strasberg y con el que Michael quiere hacer negocios, sería Meyer Lansky, aunque su nombre tiene ecos de otro mafioso llamado Arnold Rothstein
     Moe Green era tan guapo, alto y mujeriego como Bugsy Siegel, el vionario que creó Las Vegas en medio del desierto.
     La forma en la que muere Virgil Sollozzo en el bar a manos de Michael Corleone, está inspirada en la muerte de Joe Masseria
Joey Sazza, al que da vida Joe Mantegna, siempre elegante y atildado, recuerda a  John Gotti
     Don Fanucci, el pequeño mafioso que hace la vida imposible a Vito de joven, cuando es interpretado por Robert de Niro, recuerda en sus actos a la mano negra de Giuseppe Balsamo.
     Y por supuesto Johnny Fontane es evidentemente Frank Sinatra, a quien por cierto no le hizo nada de gracia la inclusión de este personaje en la película y según cuentan amenazó a Mario Puzo con romperle las piernas. Su estilo le delata...




Todos estos parecidos han sido tomados en su amplia mayoría, del libro "Mafia, un siglo de Cosa Nostra" de Eric Frattini.


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viernes, 14 de octubre de 2016

Marilyn, Arthur Miller y los amantes de Central Park




Más allá del mito, me encanta esta foto por la absoluta dedicación del chico a su pareja, por el embobamiento que le hacía olvidarse del mundo que le rodeaba. Solo tenía ojos para ella, inocentemente ignorante de la tentación que se había posado a unos centímetros de él. Una de blanco y la otra de negro, una rubia y la otra morena, una con el pelo recogido y la otra suelto, una recatada y la otra la expresión terrenal del deseo, las dos caras de una misma moneda, sentadas en el mismo banco de un parque. Una foto que cuando la viera la chica y se reconociera como la única que acaparó la atención de aquel hombre teniendo tan cerca a la Venus rubia, se convertiría a buen seguro en un singular piropo. Según tengo entendido, esta foto de 1957 no es ningún montaje; simplemente Marilyn hacía un reportaje con el fotógrafo Sam Shaw por el Central Park neoyorkino y repentinamente y con su habitual desparpajo llegó y se sentó intuyendo que la foto podía tener miga, y Sam Shaw captó de inmediato la idea que había cruzado la mente de Marilyn e hizo su trabajo con la cámara. Una de mis fotos preferidas de MM.

Os dejo un trocito de texto del libro que Arthur Miller "En vueltas al tiempo" (Tusquets) en el que habla de Marilyn y como era envidiada por las demás mujeres:

“En aquella estancia llena de actrices y esposas de próceres, todas deseosas de vestir y comportarse con la ostentosa discreción de una señora, Marilyn Monroe parecía ridículamente provocativa, un pájaro extraño en medio del gallinero, aunque sólo fuera porque el vestido se le ceñía de un modo descarado, afirmando más que sugiriendo que tenía un cuerpo debajo y que era el más apetitoso de la estancia. Y parecía más joven e infantil que cuando la había visto por vez primera. El resentimiento femenino que la rodeaba en casa de Feldman era casi tan sólido como un gas lacrimógeno. Una excepción fue la actriz Evelyn Keyes, ex mujer de Huston, que se la llevó al exterior y se sentó con ella en un banco y que, más tarde, mientras miraba cómo bailaba con no sé quién, me dijo en voz baja: «La despellejarían viva». En vano buscaba el ojo el menor defecto en la arquitectura de sus formas mientras bailaba con su pareja, ya que su perfección parecía inducir a buscar la lacra inevitable que la asemejara a los demás mortales. Era pues una perfección que suscitaba el deseo de protegerla, aunque al mismo tiempo imaginaba yo la dureza de que habría tenido que rodearse para haber sobrevivido allí tanto tiempo y con aquel éxito relativo. Aunque, según parecía, estaba sola en el mundo”




Os dejo este vídeo con la canción "Candle in the wind" de Elthon John y que si después fue utilizada para homenajear a Lady Di, en principio fue compuesta para Marilyn Monroe.






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jueves, 13 de octubre de 2016

Fragmentos de "La sombra del ciprés es alargada" - Miguel Delibes






“—Todo está regido por un perfecto equilibrio —continuó—. La naturaleza, las plantas, los animales, el hombre, toman y dan con una armoniosa ponderación. Junto a las altas montañas ve usted siempre los valles profundos; a la frescura lozana de la primavera la sucede la yerta esterilidad del invierno; al lado del capullo están siempre las espinas; las épocas de abundancia son coronadas por épocas de escasez; la guerra sigue a la paz y la paz a la guerra, formando unos estratos semejantes a los del suelo… Ésta es la ley del contraste que rige el mundo. Pero al mismo tiempo es la razón de que todo, todo, tenga su sentido en el universo.

Doña Sole hizo otra breve pausa y prosiguió:

—Pero este equilibrio, esta alteración de lo bueno y lo malo, no puede bastar para enfangarnos en el pesimismo. El pesimismo sólo nos deja ver las espinas en los rosales, la muerte en el hombre, la carne en el amor. Alimentados de pesimismo no vivimos la vida, la sufrimos. Todo lo malo de la vida se agiganta para el pesimista, y, además, lo bueno lo hace malo, precisamente porque de todo escoge su fachada negativa. Y aquí está el error: la contradicción con Dios; la contradicción con nosotros mismos. Cuando la vida es amarga, hay que suavizarla con la representación de un Gólgota, y cuando es dulce, mitigar sus dulzuras pensando que otros sufren por lo que nosotros no sufrimos. Siempre tendiendo al equilibrio, que es el camino de la verdad."

"Por el camino cruzaba un cortejo fúnebre. Pocas personas acompañaban a la carroza. Llamó mi atención el aspecto de un hombre joven, enlutado, que caminaba automáticamente tras el difunto. Era su abatimiento tan acusado que se diría que la muerte no contenta con robarle a un ser querido le había marcado a él con la impronta de su soplo gélido. Cruzó el cortejo frente a nosotros. Don Mateo se descubrió y Alfredo y yo nos santiguamos.
-Ahí tenéis un viudo bien joven –dijo el señor Lesmes cuando se alejaban. [...] Las bodas no serían tan frecuentes ni se adornarían con detalles tan superfluos e insensatos si los novios pensasen en su día que uno de los dos ha de enterrar al otro."

"De causa en causa iba saltando hasta topar con el efecto fatal: la muerte. Siempre giraban mis torturas en derredor del viudo, del negro luto, del picar de los canteros, del pino redondo y aromático elegido por Alfredo para reposar eternamente... Me asomaba con frecuencia a la angustiosa teoría del desasimiento. Paulatinamente iba confirmándome en ella. «Vivir es ir perdiendo, me decía; e incluso, aunque parezca aparentemente que se gana, a lo largo nos damos cuenta de que el falso beneficio se trueca en una pérdida más. Todo es perder en el mundo; para los que poseen mucho y para los que se lamentan de no tener nada."

"Sentí con esto mitigarse mi temor hacia la muerte rondadora. Sabía que en el curso del tiempo «uno de los dos habría de enterrar al otro», pero no desorbitaba esta probable realidad, antes bien, la admitía como una imposición de las leyes naturales que exigen el desprendimiento, el desencadenamiento del amor antes de transitar a una nueva vida no terrena"

"Se me hacía que ya había encontrado la razón suprema de mi pervivencia en el mundo. Ya no me encontraba solo. Detrás dejaba a buen recaudo mis afectos. [...] me sonreía el contorno de Ávila allá, a lo lejos. Del otro lado de la muralla permanecían Martina, doña Gregoria y el señor Lesmes. Y por encima aún me quedaba Dios"

Los fragmentos pertenecen a "La sombra del ciprés es alargada", la primera novela de Miguel Delibes, obra por la que fue ganador del Premio Nadal en 1947. Aunque Delibes renegaba un poco de esta obra, por sentir que no había logrado del todo imprimirle el estilo que el deseaba, la historia ha terminado por convertirse en uno de los grandes títulos de nuestra literatura. El libro nos habla de un niño huérfano, Pedro, que será educado en la falsa creencia que para ser feliz hay que alejarse de toda posesión y de toda relación con el mundo, una visión negativa de la realidad que solo podrá ser superada por la fuerza de la juventud que le llevará a abrirse a nuevos y luminosos horizontes. Los cipreses están siempre presentes en los cementerios por una cuestión simbólica que viene desde muy antiguo; como decía Miguel Herrero Uceda en su obra "El alma de los árboles": "Cada árbol mantiene su espíritu que lo transmite a los espacios creados por el hombre. El limonero es el corazón del patio andaluz. Los almendros dan la nota de alegría a los sobrios cigarrales toledanos austeros. La higuera da vida al huerto, al igual que los granados aportan su colorido a los cármenes granadinos. Así, el ciprés, con su solitaria figura que busca el cielo, aporta la idea de recogimiento, de un pensamiento que se dirige, más que a la vida terrena, hacia la inmortalidad". Visto así el ciprés se convertiría en una alegoría del camino que toma nuestra alma hacía el más allá, aunque en la creencia popular también está muy arraigada una idea mucho menos poética y se piensa que los cipreses están en los cementerios porque repelen a las ratas. Sea como fuere, los cipreses han terminado por convertirse en una alegoría de la muerte con la que comparte una alargada sombra, una muerte que en el libro se muestra a cada instante, desde su propia orfandad, rodeando y condicionando la sombría vida del protagonista de la novela y que solo al fin podrá ser vencida por la esperanza.



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miércoles, 12 de octubre de 2016

De cuando el poeta Fernando Pessoa hizo que se prohibiera la Coca Cola en Portugal



No son pocos los escritores que al igual que con el cine, han tenido sus idilios, más o menos alimenticios con el mundo de la publicidad, existiendo algunos que incluso trabajaron en agencias como es el caso de Salman Rushdie, Alessandro Baricco o Alejo Carpentier. Hasta Bioy Casares y Borges aunaron esfuerzos para la redacción de un folleto en el que se elogiaban las virtudes del yogur "La Martona". 

Pero uno de los casos más singulares de esta relación entre escritores y publicidad es el fiasco que resultó del encargo dado a Fernando Pessoa por la casa Coca Cola para idear un eslogan publicitario que ayudara a introducir el refresco en Portugal. Al igual que en la poesía, en la publicidad cada palabra esta cargada de intención y significado, y Pessoa que por entonces ya disfrutaba de cierto reconocimiento como poeta se había logrado ganar unos pesos extras -al más puro estilo del Don Drapper de "Mad Men"- con la redacción de anuncios, para automóviles, neveras o artículos de moda. El genial escritor preparó para "Coca Cola" un eslogan que no fue del todo comprendido en aquellos tiempos: "Primero se extraña y luego se entraña", en clara alusión a que el refresco puede producir cierto rechazo en un primer momento para luego convertirse en un sabor deseable y apetecible, que todos guardarían en su memoria y provocaría el deseo de volver a tomarlo. 

El caso es que esto ocurría allá por los años 1927-1928 y el régimen de Antonio Salazar vio en aquel eslogan pruebas del poder adictivo de la Coca-Cola y de ciertas dudas de que esta bebida pudiera estar compuesta en parte por cocaína, de modo que fue este eslogan ideado por Pessoa la excusa perfecta para que el Ministro de Sanidad, el Doctor Ricardo Jorge, diera instrucciones para que todo el stock de refresco existente ya en el país fuera incautado y arrojado al mar, declarando prohibida la venta de Coca Cola en Portugal. De esta curiosa forma "la chispa de la vida" no pudo comercializarse en nuestro vecino país hasta 1977, años después de haber fallecido Salazar. La todopoderosa multinacional Coca Cola quedó así vencida por tan sólo siete palabras, que aunque no lograran su efecto deseado podrían ser muestra de ese pretendido "poder de la palabra", algo que supongo terminó con la carrera publicitaria de Pessoa y le provocaría un plus de desasosiego. Quien sabe si de haber tenido éxito su slogan, se hubiese aficionado a la Coca Cola y eso le hubiese salvado de la cirrosis que le provocó el aguardiente "Aguila Real", su bebida favorita.

La anécdota se cuenta en "La vida plural de Fernando Pessoa" de Ángel Crespo.


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martes, 11 de octubre de 2016

"Retornos del amor recien aparecido" - Rafael Alberti




Cuando tú apareciste, 
penaba yo en la entraña más profunda
de una cueva sin aire y sin salida.
Braceaba en lo oscuro, agonizando,
oyendo un estertor que aleteaba
como el latir de un ave imperceptible. 
Sobre mí derramaste tus cabellos
y ascendí al sol y vi que eran la aurora
cubriendo un alto mar en primavera. 
Fue como si llegara el más hermoso 
puerto del mediodía. Se anegaban
en ti los más lucidos paisajes:
claros, agudos montes coronados
de nieve rosa, fuentes escondidas
en el rizado umbroso de los bosques. 

Yo aprendí a descansar sobre tus hombros
y a descender por ríos y laderas,
a entrelazarme en las tendidas ramas
y a hacer del sueño mi más dulce muerte. 
Arcos me abriste y mis floridos años
recién subidos a la luz, yacieron
bajo el amor de tu apretada sombra, 
sacando el corazón al viento libre
y ajustándolo al verde son del tuyo.
Ya iba a dormir, ya a despertar sabiendo
que no penaba en una cueva oscura, 
braceando sin aire y sin salida. 
Porque habías al fin aparecido. 


Este precioso poema titulado "Retornos del amor recien aparecido" es obra de Rafael Alberti y estaba dedicado a su hermosa esposa María Teresa León,  a la que podemos ver a la izquierda. El poeta lo incluyó en su obra "Recuerdos de lo vivo lejano (1948-52)", obra en la que repasaba momentos importantes de su propia biografía: su infancia, la familia, el amor o sus poetas predilectos. Fue escrito durante su exilio en Argentina, una época de la que el propio Rafael Alberti decía:

"En aquellos años de destierro argentino, mi lejana vida española se me perfila hasta los más mínimos detalles, y son ahora los recuerdos -lugares, personas, deseos, amores, tristezas, alegrías...- los que me invaden hora a hora, haciendo del poema, no una elegía por las cosas muertas, sino, por el contrario, una presencia viva, regresada, de las cosas que en el mundo no murieron y siguen existiendo, aun a pesar de su aparente lejanía. Libro sin fin, pues es como la crónica de los momentos mejores o peores de mi vida, de esos que espero siempre su retorno."

La foto que abre la entrada se titula "California (El beso) - 1955" y es obra de Elliott Erwitt.

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lunes, 10 de octubre de 2016

¿Es el Laocoonte una falsificación de Miguel Ángel?



Hace algún tiempo la revista "Descubrir el Arte" recogía un artículo sobre una teoría, no en exceso descabellada, propuesta por Lynn Catterson, profesora de la Universidad de Columbia, en la que esta mantiene que la escultura del Laocoonte (50d.C), tradicionalmente atribuida a Agesandro, Polidoro y Atenodoro, podría haber sido obra de Miguel Ángel quien se habría basado para su realización  en las descripciones de la misma que se habían hecho en la antigüedad. Una falsificación al fin y al cabo. 

Curiosamente Miguel Ángel estaba presente en el descubrimiento de la escultura en 1506, en lo que resultaría un engaño similar al que ya realizó con el Baco (a la izquierda), una esplendida escultura realizada al estilo antiguo y que enterró para hacerla pasar por una antigüedad. Es necesario recordar que en aquella época una obra antigua se cotizaba mucho más que una contemporánea, incluso diez veces más. Miguel Ángel la creó con solo 21 años y en mi opinión más que dinero lo que buscaba el joven escultor era el reconocimiento que recibiría cuando se supiera que aquella obra que tanto fue alabada al ser descubierta, como una muestra de la perfección de los clásicos, era obra en realidad de un hombrecito de tan poca edad. Además hay que tener en cuenta, según mantiene Catterson, la existencia de un boceto de 1501 realizado por Miguel Ángel de un torso sospechosamente parecido al del Laocoonte y que se habría basado en las descripciones dadas por Plinio. También hay conocimiento de las adquisiciones de ciertos bloques de mármol de grandes dimensiones por parte del maestro entre 1500 y 1505 sobre los que en principio no se tiene constancia de que sirvieran para ninguna obra conocida. Aunque la teoría me parece ciertamente atrayente no la veo lo suficientemente consistente. No me imagino la manera de trasladar y enterrar una obra como esta con cierta discreción y además en esos mismos años Miguel Ángel ya estaba trabajando en una obra tan compleja y exigente como el David. A pesar de ello, de no creerla obra del gran Miguel Ángel, al ver la cara del Laocoonte no puedo evitar encontrar ecos de esa famosa "terribilitá" que es marca de fábrica del genial artista italiano o en la detallada musculación con la que el Laocoonte nos deja extasiados y que tanto recuerda a  los poderosos personajes del creador del Moisés. Puede que Miguel Ángel simplemente adoptara esas influencias después de que se descubriera la obra, pero no cabe duda de que  que talento no le faltaba para enfrentarse a una creación como esta. Una interesante polémica abierta sobre una de las más grandes obras de arte hechas por la mano del hombre.

Pero... ¿quién era Laocoonte???

En la mitología griega, Laocoonte aparece como hermano de Anquises y era un sacerdote de Apolo. Él y la agorera de Casandra fueron los únicos en poner en guardia a los troyanos contra el misterioso caballo de madera que apareció sorpresivamente ante sus murallas, una vez que las tropas sitiadoras simularan abandonar el cerco de la ciudad al retirarse con su flota. Aquí, ante el caballo, aun fuera de las murallas, Laocoonte pronuncia su famosa frase de "Timeo danaos et dona ferentes" (Desconfío de los dánaos - griegos - incluso cuando traen regalos). Laocoonte había arrojado una jabalina contra el caballo de madera y había descubierto que se encontraba hueco, haciéndole esto sospechar que en el interior podían esconderse enemigos y así, se opone enérgicamente a que fuera introducido en el recinto de la ciudad, solicitando que fuera quemado. 

En ese mismo instante dos monstruosas serpientes llamadas Porce y Caribea surgieron del mar y abrazaron con sus anillos a los dos hijos de Laocoonte. Este corrió de inmediato a prestarles ayuda, siendo igualmente atrapado por las serpientes que estrecharon aun más sus anillos hasta hacerlos morir de asfixia. Las serpientes habían sido mandadas por el mismo Apolo que quería castigar a Laocoonte por haber profanado su templo al unirse a su esposa ante los pies de la estatua de esta divinidad (poquito caro que le salió el ratito de morbo al pobre sacerdote), pero esto los troyanos no lo sabían y habiendo sido todos testigos de estas horrendas muertes y con algún engaño de por medio, interpretaron que el prodigioso castigo recibido por Laocoonte de manos de los dioses (algunos dicen que de Poseidón, otros que de Atenea...) tenía su razón de ser en su osadía de haberse opuesto a recibir el caballo como ofrenda. Así para quedar libres de las iras divinas, los troyanos se apresuraron a introducirlo murallas adentro, con las consecuencias que ya todos sabemos. Trescientos soldados salieron del interior del caballo ideado por Ulises y tomaron la ciudad, en una batalla en la que moriría el legendario Aquiles. Pero esa es otra historia....

La escultura es realmente soberbia, y ya Plinio, después de admirarla en la residencia del emperador Tito, contaba en su Historía Natural “debe ser situada por delante de todas (las obras), no sólo del arte de la estatuaria sino también del de la pintura. Fue esculpida en un solo bloque de mármol por los excelentes artistas de Rodas Agesandro, Polidoro y Atenodoro y representa a Laocoonte, sus hijos y las serpientes admirablemente enroscadas” .Fue realizada en el 50 d.c para adornar la Domus Aurea de Nerón y como contaba Plinio está realizada en un solo bloque de mármol (increíble viendo esas interminables serpientes) a pesar de sus considerables dimensiones (2'42 metros). Como tantísimos tesoros hoy está en los Museos Vaticanos. 

Para los críticos de arte, el conjunto, que recoge el momento del ataque de las serpientes sobre Laocoonte y sus hijos, es la viva imagen de la impotencia, de la desesperación y el dolor sobrehumano y si famoso es el grito de Munch, no menos impactante para mí es la expresión del rostro de Laocoonte en esta escultura, la amargura de su grito, su mirada al cielo, rendida, casi pidiendo ayuda, y su poderoso cuerpo con todos sus músculos en tensión, en plena lucha, pero a punto de claudicar. Toda la escultura recoge un dinamismo, una violencia y una fuerza pocas veces vistas en la historia del arte.

Cuando apareció la escultura en 1506, le faltaba un brazo y hubo varios intentos de restaurarla (Bandinelli, Canova, Cornachini, Montorsoli...) y ponerle un nuevo brazo. Finalmente se optó por colocarle erróneamente un brazo extendido hacia el cielo, mientras que Miguel Ángel llegó a tallar un brazo en posición flexionada, que nunca llegó a colocársele. El caso es que cuando en 1957 apareció, de forma increíble, el brazo original en una vieja tienda de antigüedades de la Vía Labicana, a pocos metros de donde la escultura fue encontrada 400 años antes, este mostraba una posición idéntica a la que Miguel Ángel había propuesto. No cabe duda de la influencia que el Laocoonte provocó en todos los escultores de la época, y si pensamos que como dicta la razón no es obra de Miguel Ängel, en contra de lo que defiende Catterson, de lo que no cabe duda es que Miguel Ángel lo tuvo muy presente cuando esculpió su poderoso Moisés, que comenzó siete años después de su descubrimiento, e incluso el grupo resulta inspirador de algunas de las características del Manierismo. ¡Una obra cumbre en la historia del Arte sin la menor duda, sea o no una falsificación!

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domingo, 9 de octubre de 2016

Tolstoi y las mujeres - Fragmento de "La sonata a Kreutzer"



"-Como usted sabe -empezó mientras guardaba en el saco el azúcar y el té-, el dominio de las mujeres que el mundo padece viene de todo esto.

-¿Cómo que el dominio de las mujeres? -dije-.  Si los derechos, si las ventajas de los derechos corresponden a los hombres.

-Eso es, sí, sí, eso mismo -me interrumpió Pózdnyshev-. Eso mismo le quiero decir. Lo que yo le  digo es que justamente esto explica este extraordinario fenómeno. Pues, por un lado, como es  bien sabido, la mujer ha sido relegada al grado más bajo de humillación y, por otro lado, ella nos domina. Ocurre lo mismo que con los judíos; del mismo modo que ellos con su poder sobre el dinero se resarcen de su opresión, pues igual hacen las mujeres. "¿De manera que ustedes quieren que seamos únicamente comerciantes? Muy bien, seremos comerciantes y os dominaremos" - dicen los judíos. "¿De manera que quieren ustedes que sólo seamos un objeto de los sentidos? Muy bien, pues como tal objeto de los sentidos os esclavizaremos", dicen las mujeres. La carencia de derechos en la mujer no estriba en el hecho de que ella no pueda votar o ser un juez (dedicarse a estos menesteres no constituye ningún derecho), sino en ser igual que el hombre en el trato sexual, en tener derecho a disfrutar de los hombres o a abstenerse de su trato según deseen, a escoger a su antojo al hombre que quiera y no ser únicamente ella la elegida. Usted dirá que esto es indecente. De acuerdo. Entonces que el hombre tampoco goce de este derecho. Porque ahora es la mujer la que está privada del derecho que tiene el hombre. Y la cosa es que justamente para resarcirse de este derecho ella actúa sobre los sentidos del hombre y mediante los sentidos lo subyuga, de manera que parece que sea él quien elija, cuando en realidad quien elige es ella. Y, una vez ha dominado este sistema, luego ya abusa de él y así adquiere un poder terrible sobre los hombres.

-¿Y dónde ve usted este gran poder? -pregunté.

-¿El poder, dónde? En todas partes, en todo. Paséese usted por las tiendas de cualquier gran ciudad. Y verá millones; la verdad es que es incalculable el trabajo que los hombres han invertido allí. Pero, fíjese usted, ¿en el noventa por ciento de estas tiendas hay al menos algo de uso masculino? Todo el lujo de la vida es demandado y mantenido por las mujeres. Cuente usted todas las fábricas. Una enorme parte de ellas elabora adornos inútiles, carruajes, muebles, juguetes para las mujeres. Millones de personas, generaciones de esclavos queman su vida en un trabajo extenuante en las fábricas sólo para el capricho de las mujeres. Las mujeres, como unas reinas, esclavizan y explotan al noventa por ciento del género humano. Y todo esto ocurre porque las han humillado y las han privado de los mismos derechos que los hombres."

Del mismo título que una famosa obra de Beethoven, esta obra de León Tolstoi, "La sonata a Kreutzer", fue escrita en 1889 y por supuesto sus palabras se han quedado muy anticuadas para describir la realidad de nuestro mundo, si es que alguna vez encerraron alguna verdad. Pero no deja de ser un texto interesante para descubrir la forma en la que históricamente el hombre ha moldeado el pensamiento a su conveniencia creando a veces argumentos realmente sugerentes. Tolstoi escribió esta obra preso de los celos que experimentaba por el affaire que su mujer Sofía Behrs tuvo con el músico Tanéyev. En la novela la mujer de Pozdnyshev, el protagonista, lo engañará con un violinista con el que suele tocar aquella pieza para violín y piano de Beethoven.

En la foto que podemos ver en cabecera podemos ver a la modelo Capuccine en una foto de Georges Dambier titulada "Aux Café de la Paix" (París - 1952). De la que sigue a continuación no tengo referencias, pero como la duda sobre cual elegir para abrir la entrada no la llegué a solventar del todo, pues ahí quedan las dos.


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sábado, 8 de octubre de 2016

El Violín de Ingres, Man Ray y Nacho Duato




Dicen que el violonchelo es el instrumento musical que tiene la sonoridad más parecida a la de nuestra voz y no es esa su única y evidente similitud con el ser humano. Pablo Casals uno de los grandes violonchelistas de la historia y que tanto amor y dulzura volcó sobre un instrumento que según pasaban los años cada vez sonaba mejor decía: "El violonchelo es como una bella mujer que no envejece, que con el tiempo es aun más joven, fina, flexible y elegante".  Más certero aún fue el gran comparsista gaditano Paco Alba en aquella letrilla dedicada a la guitarra española y que es perfectamente aplicable al Cello; "Es un bello instrumento, que tiene semejanza con una mujer tanto por su dulzura como por su acento, su contorno y figura es un retrato fiel. Su gentil estructura simula su estampa, su talle y sus caderas y pechera también, las clavijas son bucles su mástil garganta y dentro encierra un alma como cualquier ser". Supongo que Man Ray cuando  convirtió en violín o violoncello, lo que ustedes prefieran, a su musa Kiki de Montparnase en la famosa foto que abre este artículo, simplemente se limitaba a retratar el pensamiento de todos nosotros, la erótica de un instrumento que tiene cuerpo de mujer; aunque dado el título que eligió para la misma; "El violín de Ingres" puede que Man Ray fuera mucho más allá en su propuesta. Baste decir que Ingres se relajaba del estrés de su perfeccionismo como pintor tocando el violín y que esa expresión, "El violín de Ingres", se utiliza ahora de forma común para señalar aquello en lo que encontramos refugio y cura para las tensiones de la vida diaria y que para muchos de nosotros es nuestra pareja. Puede que incluso Man Ray tuviera en mente la forma y la pose de alguna de las bañistas creadas por el pintor, y es que en el mundo del arte las influencias artísticas son constantes y a veces deparan creaciones que resultan de una belleza plástica excepcional y eso es lo que logró el gran bailarín y coreógrafo Nacho Duato cuando unió este concepto de la mujer como instrumento musical y  el maravilloso Preludio de la Suite número 1 para violonchello de Bach, uno de los momentos más dulces de su obra "Multiplicidad. Formas de Silencio y Vacío" (1999), en la que los bailarines Africa Guzman y Alejandro Álvarez de la Compañía Nacional de Danza nos regalan una comunión perfecta entre danza y música, metamorfoseándose la bailarina en un violonchelo lleno de vida y movimiento. 





viernes, 7 de octubre de 2016

Escuela de la vida - Karmelo Iribarren





La mirada
al frente,
la sonrisa
a punto,
y los zapatos
limpios.

No lo olvides:

ni una sola pista
a los enemigos.


El poema, titulado "Escuela de la vida", es obra del poeta Karmelo Iribarren (1959) y para ilustrarlo hemos elegido un trabajo de Joe Webb titulado "Kissing Magritte"


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jueves, 6 de octubre de 2016

Las últimas palabras de Buster Keaton



Hay algunas personas que son geniales en cualquier circunstancia y que incluso encontrándose en trances tan delicados como el de enfrentarse a la muerte, saben ofrecer un último destello que confirma la brillantez de toda una vida, uno de esos maravillosos seres, que en realidad no deberían de morir nunca, era Buster Keaton. Se cuenta que encontrándose "El maquinista de la General" ya muy mayor y enfermo en la cama, estaba rodeado de todos sus familiares y amigos que le acompañaban en los que se sabían eran sus últimos momentos. De pronto, exhaló un suspiro y se quedó completamente inmóvil, lo que provocó el sobresalto de todos los presentes. Uno de ellos dijo: 

"Creo que ha muerto"

A lo que otro añadió: 

"Tocadle los pies, dicen que la gente, cuando va a morir, tiene los pies fríos".

En ese momento, Buster Keaton que seguía con vida, dijo con un hilillo de voz:

"Juana de Arco no"

Y ciertamente Juana de Arco no tuvo precisamente los pies fríos antes de morir.... tras hacer esta aguda puntualización murió realmente, resultando esas sus últimas palabras.

Terminamos la anécdota con una selección de escenas cómicas del inmortal Buster Keaton:





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martes, 4 de octubre de 2016

Fragmentos de "Hambre" (1890 - Knut Hamsun)



"Comenzaba a oscurecer, cada vez estaba más abatido, me oprimía la fatiga y me recosté en la cama. Para calentarme las manos pasaba los dedos por mi cabello, a lo largo, a lo ancho, de través. Cogía pequeños mechones, pelos arrancados que se me quedaban entre los dedos e inundaban la almohada. No pensaba en ello precisamente en aquel momento, como si no se tratara de mí; por lo demás, tenía cabellos de sobra. Intenté nuevamente sacudir el extraño sopor, que se filtraba en todos mis miembros como una bruma; me senté de nuevo en la cama, me golpeé con la mano las rodillas, tosí todo lo fuerte que me permitía el pecho, y caí de nuevo en la cama. No podía hacer nada; me extinguía sin remedio, con los ojos abiertos, completamente fijos en el techo. Por último, metí el dedo índice en la boca, y comencé a chuparlo. Algo comenzó a moverse en mi cerebro, una idea que se abría camino allá dentro, una invención completamente de loco; ¡eh!, ¿y si mordiera? Y sin reflexionar, cerré los ojos y apreté los dientes. Di un salto. Por fin estaba despierto. De mi dedo goteaba un poco de sangre y la chupé. No me molestaba. Además, la herida no tenía importancia; pero de repente había vuelto sobre mí; movía la cabeza; fui a la ventana a buscar un trapo que ponerme en la herida. Mientras me ocupaba de esto, mis ojos se llenaron de agua y lloré en silencio. El esquelético dedo mordido tenía un aspecto muy lamentable. ¡A qué situación había llegado, Dios del cielo!"

"¡Dios sabe –pensé- si todo esto me servirá para buscar una colocación!" Estas múltiples repulsas, estas vagas promesas, estos “no” secos, estas esperanzas tan pronto nacidas como desvanecidas, estas nuevas tentativas que a cada instante se convertían en nada, habían consumido mi animosidad. Últimamente había solicitado una plaza de auxiliar de caja, pero llegué tarde; por otra parte, no podía prestar la fianza de cincuenta coronas. Siempre encontraba algún obstáculo. También me había presentado en el cuerpo de bomberos. Estábamos en el patio unos cincuenta hombres, sacando el pecho para dar una impresión de fuerza y de gran intrepidez. Un inspector examinaba a los pretendientes, les tentaba los brazos y les hacía preguntas. Pasó ante mí completamente erguido y se contentó con decirme, moviendo la cabeza, que quedaba rechazado a causa de mis gafas. Me presenté por segunda vez, sin gafas, tenía los párpados fruncidos, los ojos agudos como cuchillos, y nuevamente pasó el hombre completamente erguido ante mí, sonriendo…, debió reconocerme. Lo peor de todo era que mi traje estaba tan deteriorado que ya no podía presentarme en ningún sitio de forma conveniente. ¡Con qué regularidad, con qué movimiento uniforme, había bajado la pendiente! Me hallaba privado absolutamente de todo, ni siquiera me quedaba un peine, ni un libro que leer cuando la vida se me hacía triste."

"Me paré. ¿Qué tenía mi cara? ¿Había comenzado a morir en realidad? Me toqué las mejillas; estaba delgado, no era para menos; estaba desencajado. ¡Dios mío! Volví a andar a pasos cortos.Nuevamente me detuve. Debía de estar hecho una calavera. Y los ojos pronto se me hundirían en la cabeza. ¿Qué aspecto ofrecía? ¡También era ocurrencia del diablo que uno se desfigurase por tener hambre! De nuevo noté que me invadía la cólera, la última llamarada, el último espasmo. ¡Dios me valga! ¿Qué cara, eh? Estaba dotado de una cabeza que no tenía semejante en todo el país; de un par de puños que, ¡vive Dios!, podían moler y pulverizar a un descargador; y con todo, en plena ciudad de Cristianía, tenía que ayunar hasta perder la figura humana. ¿Tenía aquello sentido, estaba dentro del orden y de la medida? Había hecho todo lo hacedero, me había reventado noche y día, como caballejo de pastor, había estudiado hasta que se me saltaban los ojos, había ayunado hasta perder la razón. ¿Qué diablos tenía, en cambio? Hasta las prostitutas rogaban a Dios que me quitase de su vista. Pero ahora se había acabado… ¿Comprendes? ¡Acabado! Aunque el diablo se metiera por medio ¡habría que acabar…! Con creciente furor, rechinando los dientes al sentirme tan acabado, seguí entre quejas y juramentos, echando pestes, sin cuidarme de las gentes que pasaban a mi lado. Volví a martirizarme voluntariamente golpeándome la frente contra los faroles, hincándome las uñas en las palmas, mordiéndome la lengua como un demente cuando hablaba con claridad y riendo furiosamente de mi daño."

"Me puse a trabajar.... En el fiordo me incorporé un momento, hundido por la fiebre y por el agotamiento; dirigí una mirada a la tierra y dije "adiós" por entonces a la ciudad; aquella Cristiania en que con toda claridad brillaban las ventanas de todas aquellas viviendas, de todos aquellos hogares."

Los fragmentos son de la obra "Hambre" (1890) del escritor noruego Knut Hamsun (1859-1952), autor de gran fama en su época y que después de ganar el Nóbel de Literatura en 1920 cayo un poco en desgracia por sus filias con las ideas nacionalsocialistas, lo que no evitó que su obra fuera de gran influencia en legiones de grandes escritores posteriores como Franz Kafka, Stefan Zweig, Hermann Hesse y los estadounidenses Ernest Hemingway, quien afirmaba que «Hamsun me enseñó a escribir»; Henry Miller, Paul Auster, John Fante y Charles Bukowski, quien le consideraba «el mayor escritor que ha vivido jamás».

En "Hambre" nos cuenta la historia de un personaje ficticio llamado Widel-Jarlsberg (en el que no pocos encuentran ribetes autobiográficos), cuyo oficio de escritor no le da en modo alguno para comer y cuando intenta buscar trabajo de cualquier otra cosa, nunca consigue nada estable, lo que lo lleva a una situación desesperada en la que no tiene que llevarse a la boca y además está medio muerto de frío en aquella inmisericorde ciudad noruega de Cristinia (hoy Oslo). Debe dinero a su arrendadora y en un momento dado quiere empeñar hasta los botones de su chaleco; no tiene con que comprar nada y a pesar de ello, maniatado por un estricto y irritante código ético personal, se ve obligado a dar limosnas a los necesitados si en su bolsillo quedara todavía alguna moneda y por supuesto no puede permitirse pedir ayuda y  rechaza toda aquella que entiende atenta contra su dignidad. Las cosas del maldito orgullo que no pocas veces lleva a oscuros callejones sin salida. Es una novela corta que merece ser leída.

En la primera imagen se puede ver un autorretrato del pintor Edvard Munch que se expone en el Museo Munch de Oslo. 


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