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miércoles, 23 de noviembre de 2016

El suicida - Jorge Luis Borges




No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.


Parece ser que recién cumplidos los 35 años Borges se encontraba totalmente decidido a suicidarse. Tras llevar padeciendo una grave crisis de insomnio que ya duraba años no podía sino considerar "la muerte como un largo sueño deseable". No eran buenos tiempos para el escritor y a ese agotamiento se le unió un intenso desengaño amoroso y el suicidio de un buen amigo. Decidido, compró un revolver en una armería de la avenida Entre Ríos, tomó un tren hacía la ciudad de Adrogué y se alojó en la habitación 48 del hotel "Las Delicias", uno de los lugares favoritos de los porteños de clase alta para pasar el verano y del cual Borges era asiduo. Vestido, se sentó en la cama, solo, como en un cuadro de Hopper, apuró unos largos tragos de la ginebra Bols que llevaba consigo y apuntó con el arma su sien. Disparó, pero quien sabe si el miedo, el alcohol o la indecisión hizo que la bala solo rozara su cabello. No le quedaron fuerzas para intentarlo una segunda vez. Cuando mucho tiempo después le preguntaron por la razón de no haber dado cima a su propósito suicida lo achacó a la pereza y a la cobardía. Recordando esta experiencia escribió el poema  titulado "El suicida" que apareció en su libro "La rosa profunda" (1975). La imagen es un detalle de un retrato de Borges obra de Grete Stern fechada en 1951.


La imagen ha sido tomada de la siguiente página:
http://www.companhiadasletras.com.br/autor.php?codigo=01268

domingo, 20 de noviembre de 2016

Romance del niño que todo lo quería ser (Manuel Benítez Carrasco)




El niño quiso ser pez;
metió los pies en el río.
Estaba tan frío el río
que ya no quiso ser pez.

El niño quiso ser ave;
se asomó al balcón del aire.
Estaba tan alto el aire
que ya no quiso ser ave.

El niño quiso ser perro;
se puso a ladrar a un gato.
Le trató tan mal el gato
que ya no quiso ser perro.

El niño quiso ser hombre;
le estaban tan mal los años
que ya no quiso ser hombre.

y ya no quiso crecer,
no quería crecer el niño
se estaba tan bien de niño,
pero tuvo que crecer.

Y una tarde, al volver
a su placita de niño
el hombre quiso ser niño
pero ya no pudo ser.


Y es que, aunque la infancia les parece eterna a unos niños que no miran al futuro y son todo presente, lo cierto es que la niñez dura tan solo un instante, aunque eso si nada efímero, pues nos pasamos el resto de la vida marcados por como vivimos aquellos momentos a los que siempre queremos retornar. Lo curioso es que al leer el poema uno casi piensa más en sus hijos que en uno mismo que ya dejó también atrás la adolescencia y la juventud primera; ahora. viéndoles a ellos como van creciendo inusitadamente y van pidiendo con urgencia su sitio en este mundo, se toma más conciencia si cabe de lo rápida que pasa la niñez, del inexorable paso del tiempo y de como, a su lado, nos hacemos mayores con la misma rapidez que ellos se hacen adultos. Y no puedo evitar uno acordarse de aquella canción de Serrat titulada "Esos locos bajitos" que terminaba con aquellos versos que decían: "Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan y que un día nos digan adiós"

El ·"Romance del niño que todo lo quería ser" es obra de Manuel Benítez Carrasco (1922-1999), un poeta andaluz que desarrolló la mayor parte de su obra fuera de España y muy especialmente en México. Sólo en los últimos años retorno a España donde empezó a recibir el reconocimiento que le era debido. De la fotografía no puedo dar más referencias que su pertenencia al fondo Getty.

La foto ha sido tomada de la siguiente página:

viernes, 11 de noviembre de 2016

Ir y quedarse, y con quedar partirse - (1634 - Lope de Vega)




Ir y quedarse, y con quedar partirse, 
partir sin alma, y ir con alma ajena, 
oír la dulce voz de una sirena 
y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse, 
haciendo torres sobre tierna arena; 
caer de un cielo, y ser demonio en pena, 
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades, 
pedir prestada sobre fe paciencia, 
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades, 
es lo que llaman en el mundo ausencia, 
fuego en el alma, y en la vida infierno.


Este soneto titulado (61) "Ir y quedarse, y con quedar partirse" es obra del prolífico Lope de Vega y apareció en el poemario "Rimas humanas" que data de 1634 y lo ubica por tanto un año antes de su muerte. De la fotografía que acompaña el poema siento no poder aportar su título o autor.


La imagen ha sido tomada de la siguiente página:
1.- https://es.pinterest.com/pin/432978951649438590/

martes, 8 de noviembre de 2016

Me gusta cuando callas - Poema XV - Pablo Neruda




Me gustas cuando callas porque estás como ausente, 
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. 
Parece que los ojos se te hubieran volado 
y parece que un beso te cerrara la boca. 

Como todas las cosas están llenas de mi alma 
emerges de las cosas, llena del alma mía. 
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, 
y te pareces a la palabra melancolía. 

Me gustas cuando callas y estás como distante. 
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. 
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: 
déjame que me calle con el silencio tuyo. 

Déjame que te hable también con tu silencio 
claro como una lámpara, simple como un anillo. 
Eres como la noche, callada y constelada. 
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. 

Me gustas cuando callas porque estás como ausente. 
Distante y dolorosa como si hubieras muerto. 
Una palabra entonces, una sonrisa bastan. 
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


No tenía aún veinte años el poeta chileno Pablo Neruda cuando escribió este poema y lo unió a varios más para crear una obra de la calidad de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" (1924), colección en la que figura con el título "Poema XV". Sobre la fotografía no puedo aportar datos, pero sentí que cuadraba con el poema y la invite a presidirlo.

El poema en la voz de Paco Ibañez:





La imagen ha sido tomada de la siguiente página: 
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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Poema 12 (Los amantes) - Oliverio Girondo




Se miran, se presienten, se desean, 
se acarician, se besan, se desnudan, 
se respiran, se acuestan, se olfatean, 
se penetran, se chupan, se desnudan, 
se adormecen, despiertan, se iluminan, 
se codician, se palpan, se fascinan, 
se mastican, se gustan, se babean, 
se confunden, se acoplan, se disgregan, 
se aletargan, fallecen, se reintegran, 
se distienden, se enarcan, se menean, 
se retuercen, se estiran, se caldean, 
se estrangulan, se aprietan, se estremecen, 
se tantean, se juntan, desfallecen, 
se repelen, se enerven, se apetecen, 
se acometen, se enlazan, se entrechocan, 
se agazapan, apresan, se dislocan, 
se perforan, se incrustan, se acribillan, 
se remachan, se injertan, se atornillan, 
se desmayan, reviven, resplandecen, 
se contemplan, se inflaman, se enloquecen, 
se derriten, se sueldan, se calcinan, 
se desgarran, se muerden, se asesinan, 
resucitan, se buscan, se refriegan, 
se rehuyen, se evaden y se entregan. 


El poema es obra del poeta argentino Oliverio Girondo (1891-1967) y pertenece a su obra "Espantapajaros" (1932). La fotografía que hemos elegido para ilustrarlo es obra de Robert Doisneau y tiene por título: "Le Baiser de l’Hotel De Ville" - París - 1950,


La fotografía ha sido tomada de la siguiente página:
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lunes, 31 de octubre de 2016

"Me basta así" - Ángel González




Si yo fuese Dios 
y tuviese el secreto, 
haría un ser exacto a ti; 
lo probaría 
(a la manera de los panaderos 
cuando prueban el pan, es decir: 
con la boca), 
y si ese sabor fuese 
igual al tuyo, o sea 
tu mismo olor, y tu manera 
de sonreír, 
y de guardar silencio, 
y de estrechar mi mano estrictamente, 
y de besarnos sin hacernos daño 
—de esto sí estoy seguro: pongo 
tanta atención cuando te beso—; 
                                entonces,
si yo fuese Dios, 
podría repetirte y repetirte, 
siempre la misma y siempre diferente, 
sin cansarme jamás del juego idéntico, 
sin desdeñar tampoco la que fuiste 
por la que ibas a ser dentro de nada; 
ya no sé si me explico, pero quiero 
aclarar que si yo fuese 
Dios, haría 
lo posible por ser Ángel González 
para quererte tal como te quiero, 
para aguardar con calma 
a que te crees tú misma cada día 
a que sorprendas todas las mañanas 
la luz recién nacida con tu propia 
luz, y corras 
la cortina impalpable que separa 
el sueño de la vida, 
resucitándome con tu palabra, 
Lázaro alegre, 
yo, 
mojado todavía 
de sombras y pereza, 
sorprendido y absorto 
en la contemplación de todo aquello 
que, en unión de mí mismo, 
recuperas y salvas, mueves, dejas 
abandonado cuando —luego— callas... 
(Escucho tu silencio. 
                     Oigo 
constelaciones: existes. 
                        Creo en ti. 
                                    Eres. 
                                          Me basta).


El poema tiene por título "Me basta así" y está recogido en el libro "Palabra sobre palabra" del gran poeta ovetense Ángel González, miembro de la Real Academia de la Lengua y Premio Principe de Asturias de las letras en 1985. Sobre la escultura que abre la entrada siento no aportar ningún dato pues nada sé de ella, más allá de sentir que parece estar viva y que si yo fuese Dios, y tuviera el secreto, crearía un ser exacto a ella.

La imagen está tomada de la siguiente página:
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jueves, 20 de octubre de 2016

Cernuda, Serrat y un "Te quiero"



Te quiero.

Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano tempestuoso;

te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;

te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;

te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;

te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.



El poema es obra de poeta sevillano Luis Cernuda (1902-1963) y se encuentra recogido en su libro "La realidad y el deseo", una colección de poemas que fue publicaa en 1936, fecha en la que comienza la Guerra Civil española, marchándose poco después de España. Moriría en 1963 en Ciudad de México lugar en donde se encuentra su tumba. Otro poeta que como Machado se nos quedó lejos. Cernuda tiene un poema llamado "Peregrino" que hace pensar en esta lejanía de su tierra impuesta al poeta:

¿Volver? Vuelva el que tenga,
Tras largos años, tras un largo viaje,
Cansancio del camino y la codicia
De su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le espere.
Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
Sino seguir libre adelante,
Disponible por siempre, mozo o viejo,
Sin hijo que te busque, como a Ulises,
Sin ítaca que aguarde y sin Penélope.
Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto

 Joan Manuel Serrat hizo una versión muy libre del primer poema, que sin alcanzar la excelencia de aquel si que obtuvo un resultado más que digno, logrando de paso popularizar la fuente original, al igual que le ocurrió con la obra de otros poetas. La canción terminó llamándose "Mas que a nadie".




La foto de cabecera es de Brassai y tiene por título "Pareja de amantes" (1933)


Las imagenes han sido tomadas de la siguientes páginas:
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martes, 11 de octubre de 2016

"Retornos del amor recien aparecido" - Rafael Alberti




Cuando tú apareciste, 
penaba yo en la entraña más profunda
de una cueva sin aire y sin salida.
Braceaba en lo oscuro, agonizando,
oyendo un estertor que aleteaba
como el latir de un ave imperceptible. 
Sobre mí derramaste tus cabellos
y ascendí al sol y vi que eran la aurora
cubriendo un alto mar en primavera. 
Fue como si llegara el más hermoso 
puerto del mediodía. Se anegaban
en ti los más lucidos paisajes:
claros, agudos montes coronados
de nieve rosa, fuentes escondidas
en el rizado umbroso de los bosques. 

Yo aprendí a descansar sobre tus hombros
y a descender por ríos y laderas,
a entrelazarme en las tendidas ramas
y a hacer del sueño mi más dulce muerte. 
Arcos me abriste y mis floridos años
recién subidos a la luz, yacieron
bajo el amor de tu apretada sombra, 
sacando el corazón al viento libre
y ajustándolo al verde son del tuyo.
Ya iba a dormir, ya a despertar sabiendo
que no penaba en una cueva oscura, 
braceando sin aire y sin salida. 
Porque habías al fin aparecido. 


Este precioso poema titulado "Retornos del amor recien aparecido" es obra de Rafael Alberti y estaba dedicado a su hermosa esposa María Teresa León,  a la que podemos ver a la izquierda. El poeta lo incluyó en su obra "Recuerdos de lo vivo lejano (1948-52)", obra en la que repasaba momentos importantes de su propia biografía: su infancia, la familia, el amor o sus poetas predilectos. Fue escrito durante su exilio en Argentina, una época de la que el propio Rafael Alberti decía:

"En aquellos años de destierro argentino, mi lejana vida española se me perfila hasta los más mínimos detalles, y son ahora los recuerdos -lugares, personas, deseos, amores, tristezas, alegrías...- los que me invaden hora a hora, haciendo del poema, no una elegía por las cosas muertas, sino, por el contrario, una presencia viva, regresada, de las cosas que en el mundo no murieron y siguen existiendo, aun a pesar de su aparente lejanía. Libro sin fin, pues es como la crónica de los momentos mejores o peores de mi vida, de esos que espero siempre su retorno."

La foto que abre la entrada se titula "California (El beso) - 1955" y es obra de Elliott Erwitt.

Las fotos han sido tomadas de las siguientes páginas:
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viernes, 7 de octubre de 2016

Escuela de la vida - Karmelo Iribarren





La mirada
al frente,
la sonrisa
a punto,
y los zapatos
limpios.

No lo olvides:

ni una sola pista
a los enemigos.


El poema, titulado "Escuela de la vida", es obra del poeta Karmelo Iribarren (1959) y para ilustrarlo hemos elegido un trabajo de Joe Webb titulado "Kissing Magritte"


La foto ha sido tomada de la siguiente página:
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martes, 15 de marzo de 2016

Joaquin Sabina: Muerto de miedo




Muerto de miedo

Confieso mi terror al deterioro,
al cáncer, al olvido, a la vejez,
duelos que se maquillan por decoro,
dicen que por la boca muere el pez.

Me flaquean las piernas frente al toro
de la yihad y aunque, más de una vez,
he presumido de bajarme al moro,
me declaro culpable, señor juez.

Mientras las musas no me den la espalda
brindaré bajo un pliegue de tu falda
por Dylan, por Brassens, por José Alfredo.

Y seguiré cantando y blasfemando
contra todos los dioses, celebrando
las ganas de vivir, muerto de miedo


Y es que ahora que uno ya no puede olvidarse las gafas, más a menudo de lo que desearía se sorprende preguntando qué diantres es lo que le han dicho, a su mal entender, con un volumen tan bajito, ahora que la ciática no es solo territorio de alguna señora mayor que se queja de la misma, a tu lado, mientras compra tres kilos de pimientos en la tienda, ahora y no antes, toma plenamente sentido este poema de Sabina, ese terror al deterioro, a la enfermedad, al olvido, a la vejez.... Muerto de miedo y rabiosamente enfadado con la que empieza a ser cuesta abajo. ¡Qué diantres, lo mejor está por venir!!!!

martes, 6 de octubre de 2015

Leopoldo María Panero.- La canción del croupier del Mississippi




LEOPOLDO MARÍA PANERO.- LA CANCIÓN DEL CROUPIER DEL MISSISSIPI


«Fifteen men on the Dead Man's Chest.
Yahoo! And a bottle of rum!»

Canción pirata

Fumo mucho. Demasiado.
Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio,
y oigo pasar la vida como quien pone la radio.
Fumo mucho. En el cenicero hay
ideas y poemas y voces
de amigos que no tengo. Y tengo
la boca llena de sangre,
y sangre que sale de las grietas de mi cráneo
y toda mi alma sabe a sangre,
sangre fresca no sé si de cerdo o de hombre que soy,
en toda mi alma acuchillada por mujeres y niños
que se mueven ingenuos, torpes, en
esta vida que ya sé.
Me palpo el pecho de pronto, nervioso,
y no siento un corazón. No hay,
no existe en nadie esa cosa que llaman corazón
sino quizá en el alcohol, en esa
sangre que yo bebo y que es la sangre de Cristo,
la única sangre en este mundo que no existe
que es como el mal programado, o
como fábrica de vida o un sastre
que ha olvidado quién es y sigue viviendo, o
quizá el reloj y las horas pasan.
Me palpo, nervioso, los ojos y los pies y el dedo gordo
de la mano lo meto en el ojo, y estoy sucio
y mi vida oliendo.
Y sueño que he vivido y que me llamo de algún modo
y que este cuento es cierto, este
absurdo que delatan mis ojos,
este delirio en Veracruz, y que este
país es cierto este lugar parecido al Infierno,
que llaman España, he oído
a los muertos que el Infierno
es mejor que esto y se parece más.
Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era Álvaro de Campos,
me digo que estar borracho es no estarlo
toda la vida, es
estar borracho de vida y no de muerte,
es una sangre distinta de esa otra
espesa que se cuela por los tejados y por las paredes
y los agujeros de la vida.
Y es que no hay otra comunión
ni otro espasmo que este del vino
y ningún otro sexo ni mujer
que el vaso de alcohol besándome los labios
que este vaso de alcohol que llevo en el
cerebro, en los pies, en la sangre.
Que este vaso de vino oscuro o blanco,
de ginebra o de ron o lo que sea
—ginebra y cerveza, por ejemplo—
que es como la infancia, y no es
huida, ni evasión, ni sueño
sino la única vida real y todo lo posible
y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento
a algún ser que es probable que esté
ahí la vida de los dioses
y unos días soy Caín, y otros
un jugador de poker que bebe whisky perfectamente y otros
un cazador de dotes que por otra parte he sido
pero lo mío es como en «Dulce pájaro de juventud»
un cazador de dotes hermoso y alcohólico, y otros días,
un asesino tímido y psicótico, y otros
alguien que ha muerto quién sabe hace cuánto,
en qué ciudad, entre marineros ebrios. Algunos me
recuerdan, dicen
con la copa en la mano, hablando mucho,
hablando para poder existir de que
no hay nada mejor que decirse
a sí mismo una proposición de Wittgenstein mientras sube
la marea del vino en la sangre y el alma.
O bien alguien perdido en las galerías del espejo
buscando a su Novia. Y otras veces
soy Abel que tiene un plan perfecto
para rescatar la vida y restaurar a los hombres
y también a veces lloro por no ser un esclavo
negro en el sur, llorando
entre las plantaciones!
Es tan bella la ruina, tan profunda
sé todos sus colores y es
como una sinfonía la música del acabamiento,
como música que tocan en el más allá,
y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol,
tengo sangre en los ojos de borracho
y el alma invadida de sangre como de una vomitona,
y vomito el alma por las mañanas,
después de pasar toda la noche jurando
frente a una muñeca de goma que existe Dios.
Escribir en España no es llorar, es beber,
es beber la rabia del que no se resigna
a morir en las esquinas, es beber y mal
decir, blasfemar contra España
contra este país sin dioses pero con
estatuas de dioses, es
beber en la iglesia con música de órgano
es caerse borracho en los recitales y manchas de vino
tinto y sangre «Le livre des masques» de Rémy de Gourmont
caerse húmedo babeante y tonto y
derrumbarse como un árbol ante los farolillos
de esta verbena cultural. Escribir en España es tener
hasta el borde en la sangre este alcohol de locura que ya
no justifica nada ni nadie, ninguna sombra
de las que allí había al principio.
Y decir al morir, cuando tenga
ya en la boca y cabeza la baba del suicidio
gritarle a las sombras, a las tantas que hay y fantasmas
en este paraíso para espectros
y también a los ciervos que he visto en el bosque,
y a los pájaros y a los lobos en la calle y
acechando en las esquinas
«Fifteen men on the Dead Man's Chest
Fifteen men on the Dead Man's Chest
Yahoo! And a bottle of rum!»

sábado, 25 de abril de 2015

Stéphan Mallarmé.- Angustia




Hoy no vengo a vencer tu cuerpo, oh bestia llena
de todos los pecados de un pueblo que te ama,
ni a alzar tormentas tristes en tu impura melena
bajo el tedio incurable que mi labio derrama.

Pido a tu lecho el sueño sin sueños ni tormentos
con que duermes después de tu engaño, extenuada,
tras el telón ignoto de los remordimientos,
tú que, más que los muertos, sabes lo que es la nada.

Porque el Vicio, royendo mi majestad innata,
con su esterilidad como a ti me ha marcado;
pero mientras tu seno sin compasión recata

un corazón que nada turba, yo huyo, deshecho,
pálido, por el lúgubre sudario obsesionado,
¡con terror de morir cuando voy solo al lecho!

Versión de Andrés Holguín

Imagen: Toulouse Lautrec

domingo, 5 de abril de 2015

Pablo Neruda. - Un perro ha muerto






Mi perro ha muerto.
Lo enterré en el jardín
junto a una vieja máquina oxidada.


Allí, no más abajo,
ni más arriba,
se juntará conmigo alguna vez.


Ahora él ya se fue con su pelaje,
su mala educación, su nariz fría.


Y yo, materialista que no cree
en el celeste cielo prometido
para ningún humano,
para este perro o para todo perro
creo en el cielo, sí, creo en un cielo
donde yo no entraré, pero él me espera
ondulando su cola de abanico
para que yo al llegar tenga amistades.


Ay no diré la tristeza en la tierra
de no tenerlo más por compañero
que para mí jamás fue un servidor.
Tuvo hacia mí la amistad de un erizo
que conservaba su soberanía,
la amistad de una estrella independiente
sin más intimidad que la precisa,
sin exageraciones:
no se trepaba sobre mi vestuario
llenándome de pelos o de sarna,
no se frotaba contra mi rodilla
como otros perros obsesos sexuales.


No, mi perro me miraba dándome la atención necesaria
la atención necesaria
para hacer comprender a un vanidoso
que siendo perro él,
con esos ojos, más puros que los míos,
perdía el tiempo, pero me miraba
con la mirada que me reservó
toda su dulce, su peluda vida,
su silenciosa vida,
cerca de mí, sin molestarme nunca,
y sin pedirme nada.


Ay cuántas veces quise tener cola
andando junto a él por las orillas del mar,
en el Invierno de Isla Negra,
en la gran soledad: arriba el aire
traspasando de pájaros glaciales
y mi perro brincando, hirsuto,
lleno de voltaje marino en movimiento:
mi perro vagabundo y olfatorio
enarbolando su cola dorada
frente a frente al Océano y su espuma.
alegre, alegre, alegre
como los perros saben ser felices,
sin nada más,
con el absolutismo de la naturaleza descarada.
No hay adiós a mi perro que se ha muerto.


Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.
Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.


Imagen: Neruda y su perro Calbuco

domingo, 8 de marzo de 2015

Mario Benedetti.- Si Dios fuera mujer




¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.


Imagen: Edvard Munch

domingo, 1 de marzo de 2015

Máscaras - Mario Benedetti





No me gustan las máscaras exóticas
ni siquiera me gustan las más caras
ni las máscaras sueltas ni las desprevenidas
ni las amordazadas ni las escandalosas

no me gustan y nunca me gustaron
ni las del carnaval ni las de los tribunos
ni las de la verbena ni las del santoral
ni las de la apariencia ni las de la retórica

me gusta la indefensa gente que da la cara
y le ofrece al contiguo su mueca más sincera
y llora con su pobre cansancio imaginario
y mira con sus ojos de coraje o de miedo

me gustan los que sueñan sin careta
y no tienen pudor de sus tiernas arrugas
y si en la noche miran / miran con todo el cuerpo
y cuando besan / besan con sus labios de siempre

las máscaras no sirven como segundo rostro
no sudan / no se azoran / jamás se ruborizan
sus mejillas no ostentan lágrimas de entusiasmo
y el mentón no les tiembla de soberbia o de olvido

¿quién puede enamorarse de una faz delegada?
no hay piel falsa que supla la piel de la lascivia
las máscaras alegres no curan la tristeza
no me gustan las máscaras / he dicho



Siento no poder aportar datos sobre autor o título de la fotografía.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Mario Benedetti.- Espero



Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo....

Imagen: Dalí.- Muchacha en la ventana (1925)

viernes, 20 de febrero de 2015

Mientras por competir con tu cabello - Luis de Góngora




Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido, el sol relumbra en vano,
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano,
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lirio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o viola troncada
se vuelva, más tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.


El poema tiene por título "Mientras por competir con tu cabello" y es obra de Luis de Góngora y Argote, y lo hemos emparejado a "El nacimiento de Venus" de William-Adolphe Bouguereau, una obra pintada en 1879 y que actualmente se expone en el Musée D'Orsay de París.


La foto ha sido tomada de la siguiente página: http://en.wikipedia.org/wiki/The_Birth_of_Venus_(Bouguereau)



viernes, 30 de enero de 2015

Banksy y Bertolt Brecht.- No aceptes


 

No aceptes

No.
No aceptes lo habitual como cosa natural.
Porque en tiempos de desorden,
de confusión organizada,
de humanidad deshumanizada,
nada debe parecer natural.
Nada debe parecer imposible de cambiar.

Texto: Bertolt Brecht

Imagen: Banksy

miércoles, 21 de enero de 2015

Miguel Hernández, Mario di Biasi y los piropos




Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos, 
que son dos hormigueros solitarios, 
y son mis manos sin las tuyas varios 
intratables espinos a manojos.. 
No me encuentro los labios sin tus rojos, 
que me llenan de dulces campanarios, 
sin ti mis pensamientos son calvarios 
criando nardos y agostando hinojos. 
No sé qué es de mi oreja sin tu acento, 
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella, 
y mi voz sin tu trato se afemina. 
Los olores persigo de tu viento 
y la olvidada imagen de tu huella, 
que en ti principia, amor, y en mí termina



El poema es obra de Miguel Hernández y pensaba al leerlo que muchos de ellos, cuando la musa es una mujer, no dejan de ser la sublimación de un piropo, algo así como el requiebro perfecto y armonioso a un ser del que se quiere enaltecer su belleza o sus cualidades. Con la tan "inusual" propuesta de eliminar los piropos de nuestras calles, y teniendo por cierto que algunos son ciertamente bochornosos y otros no tanto, espero que no se les ocurra poner coto también a la poesía, que si bien es el extremo culto de las flores que a veces se lanzan en la calle, no dejan de ser, en algunas ocasiones, galanterías de salón. Arriba vemos una foto de Mario di Biasi titulada "Los italianos se giran", tomada en Milan. ¿Que opinaría la mujer de blanco de los piropos?

A veces incluso hay piropos musicales como este ¡Ole Guapa! de Malando. Una maravilla musical:




lunes, 22 de diciembre de 2014

Pablo Neruda.- Jardín de invierno



Llega el invierno. Espléndido dictado
me dan las lentas hojas
vestidas de silencio y amarillo.

Soy un libro de nieve,
una espaciosa mano, una pradera,
un círculo que espera,
pertenezco a la tierra y a su invierno.

Creció el rumor del mundo en el follaje,
ardió después el trigo constelado
por flores rojas como quemaduras,
luego llegó el otoño a establecer
la escritura del vino:
todo pasó, fue cielo pasajero
la copa del estío,
y se apagó la nube navegante.

Yo esperé en el balcón tan enlutado,
como ayer con las yedras de mi infancia,
que la tierra extendiera
sus alas en mi amor deshabitado.

Yo supe que la rosa caería
y el hueso del durazno transitorio
volvería a dormir y a germinar:
y me embriagué con la copa del aire
hasta que todo el mar se hizo nocturno
y el arrebol se convirtió en ceniza.

La tierra vive ahora
tranquilizando su interrogatorio,
extendida la piel de su silencio.

Yo vuelvo a ser ahora
el taciturno que llegó de lejos
envuelto en lluvia fría y en campanas:
debo a la muerte pura de la tierra
la voluntad de mis germinaciones.

Imagen: Igor Grabar.- Hielo