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miércoles, 30 de noviembre de 2016

"El emperador de la China" - Microrrelato de Marco Denevi



"Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado, del difunto emperador. ¿Veis? -dijo - Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador.  El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase."

Este pequeño relato titulado "El emperador de la China" es obra del escritor argentino Marco Denevi y aparece en el libro "El emperador de la China y otros cuentos" 1970. La imagen corresponde a un retrato del Emperador Kangxi de la dinastia Qing (1661-1722) de autor desconocido.

La imagen ha sido tomada de la siguiente página:
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jueves, 24 de noviembre de 2016

La mujer y "Los lingüistas" - Mario Benedetti




"Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática. De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica: 
¡Qué sintagma! 
¡Qué polisemia! 
¡Qué significante! 
¡Qué diacronía! 
¡Qué exemplar ceterorum! 
¡Qué Zungenspitze! 
¡Qué morfema! 
La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas. Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: ''Cosita linda".


Genial este pequeño cuento de Mario Benedetti titulado "Los lingüistas" y recogido en el libro "Despistes y franquezas" (Alfaguara - 1990), una pequeña historia para la que hemos escogido como ilustración una fotografía de Mario di Biasi titulada "Los italianos se giran".

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miércoles, 23 de noviembre de 2016

El suicida - Jorge Luis Borges




No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.


Parece ser que recién cumplidos los 35 años Borges se encontraba totalmente decidido a suicidarse. Tras llevar padeciendo una grave crisis de insomnio que ya duraba años no podía sino considerar "la muerte como un largo sueño deseable". No eran buenos tiempos para el escritor y a ese agotamiento se le unió un intenso desengaño amoroso y el suicidio de un buen amigo. Decidido, compró un revolver en una armería de la avenida Entre Ríos, tomó un tren hacía la ciudad de Adrogué y se alojó en la habitación 48 del hotel "Las Delicias", uno de los lugares favoritos de los porteños de clase alta para pasar el verano y del cual Borges era asiduo. Vestido, se sentó en la cama, solo, como en un cuadro de Hopper, apuró unos largos tragos de la ginebra Bols que llevaba consigo y apuntó con el arma su sien. Disparó, pero quien sabe si el miedo, el alcohol o la indecisión hizo que la bala solo rozara su cabello. No le quedaron fuerzas para intentarlo una segunda vez. Cuando mucho tiempo después le preguntaron por la razón de no haber dado cima a su propósito suicida lo achacó a la pereza y a la cobardía. Recordando esta experiencia escribió el poema  titulado "El suicida" que apareció en su libro "La rosa profunda" (1975). La imagen es un detalle de un retrato de Borges obra de Grete Stern fechada en 1951.


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http://www.companhiadasletras.com.br/autor.php?codigo=01268

domingo, 20 de noviembre de 2016

Romance del niño que todo lo quería ser (Manuel Benítez Carrasco)




El niño quiso ser pez;
metió los pies en el río.
Estaba tan frío el río
que ya no quiso ser pez.

El niño quiso ser ave;
se asomó al balcón del aire.
Estaba tan alto el aire
que ya no quiso ser ave.

El niño quiso ser perro;
se puso a ladrar a un gato.
Le trató tan mal el gato
que ya no quiso ser perro.

El niño quiso ser hombre;
le estaban tan mal los años
que ya no quiso ser hombre.

y ya no quiso crecer,
no quería crecer el niño
se estaba tan bien de niño,
pero tuvo que crecer.

Y una tarde, al volver
a su placita de niño
el hombre quiso ser niño
pero ya no pudo ser.


Y es que, aunque la infancia les parece eterna a unos niños que no miran al futuro y son todo presente, lo cierto es que la niñez dura tan solo un instante, aunque eso si nada efímero, pues nos pasamos el resto de la vida marcados por como vivimos aquellos momentos a los que siempre queremos retornar. Lo curioso es que al leer el poema uno casi piensa más en sus hijos que en uno mismo que ya dejó también atrás la adolescencia y la juventud primera; ahora. viéndoles a ellos como van creciendo inusitadamente y van pidiendo con urgencia su sitio en este mundo, se toma más conciencia si cabe de lo rápida que pasa la niñez, del inexorable paso del tiempo y de como, a su lado, nos hacemos mayores con la misma rapidez que ellos se hacen adultos. Y no puedo evitar uno acordarse de aquella canción de Serrat titulada "Esos locos bajitos" que terminaba con aquellos versos que decían: "Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan y que un día nos digan adiós"

El ·"Romance del niño que todo lo quería ser" es obra de Manuel Benítez Carrasco (1922-1999), un poeta andaluz que desarrolló la mayor parte de su obra fuera de España y muy especialmente en México. Sólo en los últimos años retorno a España donde empezó a recibir el reconocimiento que le era debido. De la fotografía no puedo dar más referencias que su pertenencia al fondo Getty.

La foto ha sido tomada de la siguiente página:

viernes, 11 de noviembre de 2016

Ir y quedarse, y con quedar partirse - (1634 - Lope de Vega)




Ir y quedarse, y con quedar partirse, 
partir sin alma, y ir con alma ajena, 
oír la dulce voz de una sirena 
y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse, 
haciendo torres sobre tierna arena; 
caer de un cielo, y ser demonio en pena, 
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades, 
pedir prestada sobre fe paciencia, 
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades, 
es lo que llaman en el mundo ausencia, 
fuego en el alma, y en la vida infierno.


Este soneto titulado (61) "Ir y quedarse, y con quedar partirse" es obra del prolífico Lope de Vega y apareció en el poemario "Rimas humanas" que data de 1634 y lo ubica por tanto un año antes de su muerte. De la fotografía que acompaña el poema siento no poder aportar su título o autor.


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1.- https://es.pinterest.com/pin/432978951649438590/

martes, 8 de noviembre de 2016

Me gusta cuando callas - Poema XV - Pablo Neruda




Me gustas cuando callas porque estás como ausente, 
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. 
Parece que los ojos se te hubieran volado 
y parece que un beso te cerrara la boca. 

Como todas las cosas están llenas de mi alma 
emerges de las cosas, llena del alma mía. 
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, 
y te pareces a la palabra melancolía. 

Me gustas cuando callas y estás como distante. 
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. 
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: 
déjame que me calle con el silencio tuyo. 

Déjame que te hable también con tu silencio 
claro como una lámpara, simple como un anillo. 
Eres como la noche, callada y constelada. 
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. 

Me gustas cuando callas porque estás como ausente. 
Distante y dolorosa como si hubieras muerto. 
Una palabra entonces, una sonrisa bastan. 
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


No tenía aún veinte años el poeta chileno Pablo Neruda cuando escribió este poema y lo unió a varios más para crear una obra de la calidad de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" (1924), colección en la que figura con el título "Poema XV". Sobre la fotografía no puedo aportar datos, pero sentí que cuadraba con el poema y la invite a presidirlo.

El poema en la voz de Paco Ibañez:





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jueves, 3 de noviembre de 2016

Amor 77 - Microrrelato de Julio Cortazar



"Y después de hacer todo lo que hacen se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son."

Con menos de treinta palabras, Julio Cortazar es capaz de crear una historia completa en este escueto cuento suyo titulado "Amor 77", un microcuento recogido en su obra "Un tal Lucas" (1979) y que dado su perfecto encaje pareciera haber sido ideado de forma premeditada para servir de maravilloso colofón al poema de Oliverio Girondo que compartíamos ayer con todos vosotros. ¿Estaría realmente Cortazar pensando en el "Poema 12 - (Los amantes)" de Girondo a la hora de escribir este cuento? Difícil es saberlo, pero sabe bien el imaginarlo, igual que resulta sugerente pensar que la cama de arriba fue apasionadamente desordenada por los amantes de Doisneau que adornaban aquella entrada, aunque esta foto: "Cama deshecha" tenga un título mucho menos romántico que su propuesta visual, plena de pliegues y de significados. Una foto que por cierto es obra de Imogen Cunningham - 1957 

La fotografía ha sido tomada de la siguiente página:
https://es.pinterest.com/pin/451134087657476996/

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Poema 12 (Los amantes) - Oliverio Girondo




Se miran, se presienten, se desean, 
se acarician, se besan, se desnudan, 
se respiran, se acuestan, se olfatean, 
se penetran, se chupan, se desnudan, 
se adormecen, despiertan, se iluminan, 
se codician, se palpan, se fascinan, 
se mastican, se gustan, se babean, 
se confunden, se acoplan, se disgregan, 
se aletargan, fallecen, se reintegran, 
se distienden, se enarcan, se menean, 
se retuercen, se estiran, se caldean, 
se estrangulan, se aprietan, se estremecen, 
se tantean, se juntan, desfallecen, 
se repelen, se enerven, se apetecen, 
se acometen, se enlazan, se entrechocan, 
se agazapan, apresan, se dislocan, 
se perforan, se incrustan, se acribillan, 
se remachan, se injertan, se atornillan, 
se desmayan, reviven, resplandecen, 
se contemplan, se inflaman, se enloquecen, 
se derriten, se sueldan, se calcinan, 
se desgarran, se muerden, se asesinan, 
resucitan, se buscan, se refriegan, 
se rehuyen, se evaden y se entregan. 


El poema es obra del poeta argentino Oliverio Girondo (1891-1967) y pertenece a su obra "Espantapajaros" (1932). La fotografía que hemos elegido para ilustrarlo es obra de Robert Doisneau y tiene por título: "Le Baiser de l’Hotel De Ville" - París - 1950,


La fotografía ha sido tomada de la siguiente página:
https://es.pinterest.com/pin/357473289150622753/

martes, 1 de noviembre de 2016

Eduardo Mendoza y el dinero (Fragmento literario)




«Abrí como quien no quiere la cosa el maletín, dejé que sus ojos se empaparan de la visión del dinero que contenía y lo volví a cerrar. Cuando me miró a la cara no sólo había mudado de expresión, sino que le había aumentado visiblemente el perímetro torácico. 

-Tengan la bondad de seguirme –balbuceó. 

Aproveché, como tenía por costumbre hacer en los últimos tiempos, el trayecto del ascensor, para rumiar cuán poderosa palanca es el dinero y cuántas puertas no puede abrir, cuántas cadenas romper, cuántas percepciones nublar y cuánta malquerencia trocar en carantoñas. La verdad es que nunca, en todos los años que llevo zascandileando por este árido valle, me he visto en posesión del vil metal, como los que no lo quieren bien lo llaman, y no estoy, por lo tanto, autorizado para pontificar sobre los efectos deletéreos que quienes lo conocen lo atribuyen. De la ambición y la avaricia puedo hablar, porque las he visto de cerca. Del dinero, no. Precisamente, como sé por experiencia, sirve para evitar a los que lo tienen el pringoso contacto con quienes no lo tenemos. Y con toda honradez confieso que no me parece mal: los pobres, salvo que las estadísticas me fallen, somos feos, malhablados, torpes de trato, desaliñados en el vestir y, cuando el calor aprieta, asaz pestilentes. También tenemos, dicen, una excusa que, a mi modo de ver, en nada altera la realidad. No es por ello menos cierto que somos, a falta de otra credencial, más dados a trabajar con ahínco y a ser dicharacheros, desprendidos, modestos, corteses y afectuosos y no desabridos, egoístas, petulantes, groseros y zafios, como sin duda seríamos si para sobrevivir no dependiéramos tanto de caer en gracia. Pienso, para concluir, que si todos fuéramos pudientes y no tuviésemos que currelar para ganarnos los garbanzos, no habría futbolistas ni toreros ni cupletistas ni putas ni chorizos y la vida sería muy gris y este planeta muy triste plaza.»


El fragmento pertenece a la novela "El laberinto de las aceitunas" de Eduardo Mendoza

La imagen está tomada de la siguiente página:
https://es.pinterest.com/pin/ARiwgCW3-r53ag98RvkJIhdb2kIrOJxeT_W9-vQS-LCTEPdPBQ3S2Lc/

lunes, 31 de octubre de 2016

"Me basta así" - Ángel González




Si yo fuese Dios 
y tuviese el secreto, 
haría un ser exacto a ti; 
lo probaría 
(a la manera de los panaderos 
cuando prueban el pan, es decir: 
con la boca), 
y si ese sabor fuese 
igual al tuyo, o sea 
tu mismo olor, y tu manera 
de sonreír, 
y de guardar silencio, 
y de estrechar mi mano estrictamente, 
y de besarnos sin hacernos daño 
—de esto sí estoy seguro: pongo 
tanta atención cuando te beso—; 
                                entonces,
si yo fuese Dios, 
podría repetirte y repetirte, 
siempre la misma y siempre diferente, 
sin cansarme jamás del juego idéntico, 
sin desdeñar tampoco la que fuiste 
por la que ibas a ser dentro de nada; 
ya no sé si me explico, pero quiero 
aclarar que si yo fuese 
Dios, haría 
lo posible por ser Ángel González 
para quererte tal como te quiero, 
para aguardar con calma 
a que te crees tú misma cada día 
a que sorprendas todas las mañanas 
la luz recién nacida con tu propia 
luz, y corras 
la cortina impalpable que separa 
el sueño de la vida, 
resucitándome con tu palabra, 
Lázaro alegre, 
yo, 
mojado todavía 
de sombras y pereza, 
sorprendido y absorto 
en la contemplación de todo aquello 
que, en unión de mí mismo, 
recuperas y salvas, mueves, dejas 
abandonado cuando —luego— callas... 
(Escucho tu silencio. 
                     Oigo 
constelaciones: existes. 
                        Creo en ti. 
                                    Eres. 
                                          Me basta).


El poema tiene por título "Me basta así" y está recogido en el libro "Palabra sobre palabra" del gran poeta ovetense Ángel González, miembro de la Real Academia de la Lengua y Premio Principe de Asturias de las letras en 1985. Sobre la escultura que abre la entrada siento no aportar ningún dato pues nada sé de ella, más allá de sentir que parece estar viva y que si yo fuese Dios, y tuviera el secreto, crearía un ser exacto a ella.

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domingo, 30 de octubre de 2016

Carta de Don Quijote a Dulcinea del Toboso



Soberana y alta señora: 

El herido de punta de ausencia y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Si tu fermosura me desprecia, si tu valor no es en mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento, maguer que yo sea asaz de sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que, además de ser fuerte, es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará entera relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía!, del modo que por tu causa quedo: si gustares de socorrerme, tuyo soy; y si no, haz lo que te viniere en gusto, que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad y a mi deseo. 

Tuyo hasta la muerte,

El Caballero de la Triste Figura


La carta, como no podía ser de otra manera, pertenece al "Don Quijote de la Mancha" de Miguel de Cervantes, concretamente al capítulo XXV de la primera parte. No se pueden dar referencias sobre el autor del dibujo que encabeza la entrada aunque parece ser una imagen que representa a Fiodor Chaliapin, un famoso interprete de opera ruso de principios del siglo pasado, que encarnó al caballero de la triste figura en el "Don Quijote" de Jules Massenet  (1910).

La imagen ha sido tomada de la siguiente página:
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viernes, 28 de octubre de 2016

¿Está basado Don Quijote en un personaje real?





En estos días nos sorprende la prensa con la noticia de que nuestro caballero enamorado se basaba en un personaje real, un sacamuelas del Toboso llamado Agustín Ortiz, que la emprendió a espadazos con una cruz que había junto a unos molinos. Yo las similitudes las veo muy cogidas por los pelos, pero doctores tendrá la iglesia. Esta teoría se basa en unos documentos descubiertos por el historiador Francisco Javier Escudero en el Archivo Diocesano de Cuenca,  Los hechos ocurrieron en 1594 y según el acta inquisitorial el ataque se desarrolló cuando Agustín Ortiz fue a moler grano a unos molinos y se topó con Pablo López y Pedro de Morales con los que ocurrió lo siguiente: 

"Tras una acalorada conversación, y en lo que podría considerarse un airado ajuste de cuentas, Agustín desenvainó su espada y comenzó a hacer astillas una cruz de madera que había junto al molino". 
-¡Mirad cómo corta mi espada! -les amenazó Ortiz de acuerdo a la transcripción del acta. 
-Quitaos de ahí, ¿estáis tonto? -respondió Morales- ¿No veis que es una cruz?
-¡Mirad cómo corta! -insistió aquél mientras se desfogaba con dos vigas de madera de humanas proporciones, según los testigos. 
-Mira que es mala la cristiandad -intervino López. -Eso no se puede hacer, ¡hombre del diablo! 
-añadió Morales. -Los molinos os están mirando...

El mismo historiador mantiene que Don Quijote podría estar basado en tres personas y no solo en una. Aparte del mentado sacamuelas, los otros dos serían Pedro de Villaseñor y Francisco de Acuña y ahora si que encuentro ecos claros para identificar al personaje. Pedro de Villaseñor, era amigo de Cervantes como él mismo escritor reconocía en «Los trabajos de Persiles y Sigismunda» y tenía aficiones de lo mas curiosas. Este Villaseñor y Francisco de Acuña, otro hidalgo manchego, intentaron matarse a lanzazos en el camino que va del Toboso a Miguel Esteban en 1581, según textos del Archivo Histórico Nacional y otros de órdenes militares. Y no es solo eso, Pedro Villaseñor y Acuña tenían la manía de salir a diario vestidos de caballeros medievales con cascos, broqueles, cotas, montantes y dagas,

Aunque todo parece indicar que la obra de Cervantes tuvo algunos nexos de unión con la realidad, no creo que todo esto desvele en exceso las cuitas de Don Quijote por su amada Dulcinea, ni afecte lo más mínimo a la dimensión de su personaje y sus historias o al talento de su creador. Si para algo sirve la anécdota es para contarla en una reunión de amigos. Y es que Don Quijote tenía muy claro quien era:

"Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil" 

Para ilustrar la entrada e intentando evitar al inevitable Gustave Doré, he elegido el cartel de la película "Don Quijote" que Georg Wilhelm Pabst rodó en 1933.

Os dejo el enlace a ambas noticias para quien quieran profundizar:


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lunes, 24 de octubre de 2016

José Saramago por él mismo




En cierta ocasión le preguntaron a José Saramago: 
- ¿Cómo los hombres pueden ser buenos sin Dios? 
- ¿Cómo los hombres pueden ser tan malos con  Dios? - Fue la aguda respuesta dada por el escritor y premio Nobel portugués  José Saramago, del que ahora pasamos a recordar algunas citas y pensamientos:

"El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir"

"Se estrecha la cultura y se ensanchan las desigualdades. No sólo las desigualdades entre ricos y pobres, sino entre los que saben mucho y los que saben poco, y cada vez saben menos. La ignorancia se está expandiendo en el mundo de una forma aterradora. Hay una minoría que lo sabe todo y lo controla todo y una mayoría que sabe poco y cada vez sabe peor lo que cree saber. La educación, desde la escuela hasta la Universidad, es un desastre, es una fábrica de producir ignorantes".

"Escribo para comprender, y desearía que el lector hiciera lo mismo, es decir, que leyera para comprender. ¿Comprender qué? No para comprender en la línea que yo estoy tratando de hacerlo; él tiene sus propios motivos y razones para comprender algo, pero ese algo lo determina él. Lo que no quiero es que se quede en la superficie de la página. Cuando alguien está en una lectura y levanta la mirada como si estuviera aprendiendo con mucho más intensidad lo que acaba de leer, es el momento en el que ese alguien está totalmente involucrado, como si pensara: esto es mío, esto tiene que ver conmigo. Uno saca de la lectura lo que necesita"

"Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio. Que es bueno para mi salud. Pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista: tienes que leer"

"El hombre es el inventor de la crueldad. Sé que tengo que gobernar la bestia que llevo dentro; algo así hacemos con la razón; pero la crueldad es fruto de la razón. La misma razón que crea."

"Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal".

"Vale la pena detenernos a pensar qué es lo que está pasando con nosotros. Si uno escribe libros y si entiende, como lo ha entendido Kafka, que el libro debe ser como una hacha que rompe y quiebra el mar helado que llevamos dentro de nuestra confianza -lo que no impide obviamente la existencia y la necesidad de una literatura de diversión-, pero si algún libro se propone a ser por lo menos esa hacha, entonces creo que la literatura se justifica". 

"Actualmente los laboratorios invierten más en mejorar y producir viagra y en desarrollar mejores prótesis mamarias que en medicamentos para el Alzheimer. Esto provocará -en el curso de unos años- que más gente de la tercera edad tendrá mejores erecciones y senos más prominentes, pero no recordarán para que los tienen."

"El bien y el mal no existen en sí mismos, y cada uno de ellos es sólo la ausencia del otro"

"¿Que cuántos años tengo...? Que importa eso... Tengo la edad que quiero y siento. La edad es que puedo gritar sin miedo lo que pienso, hacer lo que deseo sin miedo al qué dirán o al fracaso. Pues tengo la experiencia vivida de mis años y la fuerza y la convicción de mis deseos. Que importa si cumplo veinte, treinta, cuarenta o setenta; lo que realmente importa es la edad que siento en mi corazón"

"Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos"

"Alguna vez he dicho que quizás yo no sea un novelista, que quizá lo que yo estoy haciendo son ensayos sobre temas que son importantes para mí y, a lo mejor, porque no soy capaz de escribir un ensayo o porque no me siento a gusto en ese tipo de comunicación, entonces creo algo parecido a una novela, para dar lugar a una reflexión. Y esto es tanto más cierto cuanto yo creo que ahora mismo la novela ha dejado de ser un género literario para transformarse en un lugar literario. En la novela puede confluir todo, la filosofía, el arte, el derecho, todo, incluso la ciencia, todo, todo. La novela como una suma, la novela como un lugar de pensamiento".

"Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa."

"Conozco esas lágrimas que no caen y se consumen en los ojos, conozco ese dolor feliz, esa especie de felicidad dolorosa, ese ser y no ser, ese tener y no tener, ese querer y no poder"

"La democracia se ha convertido en un instrumento de dominio del poder económico y no tiene ninguna capacidad de controlar los abusos de este poder"

"Pretendemos comprender la vida a través de sus coherencias e identidades, cuando ciertamente estas se explican por sí solas y no nos aportan nada. Deberíamos buscar la comprensión a partir de sus contradicciones, pues estas si nos aportan información de la vida y la realidad."

"Alonso Quijano no estaba loco. Lo que estaba era harto, y por eso eligió otra vida."

"No es que sea pesimista, es que el mundo es pésimo"

"La palabra es lo mejor que se puede encontrar, la tentativa siempre frustrada para expresar eso a lo que, por medio de palabra, llamamos pensamiento."

"Es mentira que el Nobel sirva para fomentar la literatura del país al que pertenece el galardonado. Para lo único que vale es para engrosar la cuenta corriente del autor."

"Como cualquier otro lector o escritor,  me busco a mí mismo. Busco encontrarme en mis páginas, en ideas, en reflexiones, reconocer que somos algo más que esto que se presenta como "realidad", ese sigue siendo el mayor deslumbramiento"

"Déjate llevar por el niño que fuiste."

"Cuanto más te disfraces más te parecerás a ti mismo"

"La memoria es selectiva y tiende a borrar las partes duras, va armando un recuerdo basado sólo en lo más dulce"

"El humano es un ser que está constantemente en construcción, pero también, y de manera paralela, siempre en un estado de destrucción"

"Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran"

"Ni la juventud sabe lo que puede, ni la vez puede lo que sabe"

"No creo en Dios... y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la  intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del palmeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, solo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona"

"La vejez empieza cuando se pierde la curiosidad"

"He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto. Es un intento de colonización  del otro"

"Puede ser que mi verdad sea para ti mentira. Puede ser, si, la duda es el privilegio de quien ha vivido mucho, tal vez por eso no consigues convencerme para que acepte como certeza lo que me suena a falsedad"

"La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva"

"Hay dos grandes potencias en el mundo: los Estados Unidos y tú"

"Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos"

"Tal vez esto es lo que llaman el destino, saber lo que va a ocurrir, saber que no hay nada que pueda evitarlo y quedarse quietos, mirando, como puros observadores del espectáculo del mundo"

"El tiempo no es una cuerda que se pueda medir nudo a nudo, el tiempo es una superficie oblicua y ondulante que solo la memoria es capaz de hacer que se mueva y aproxime"

"Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos; sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir"



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sábado, 22 de octubre de 2016

Fragmento de "Rayuela" (1963- Julio Cortazar)




"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua."


La foto se titula "Les amoureux du Quai du Louvre"  Paris, 1955 y es obra de Frank Horvat


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jueves, 13 de octubre de 2016

Fragmentos de "La sombra del ciprés es alargada" - Miguel Delibes






“—Todo está regido por un perfecto equilibrio —continuó—. La naturaleza, las plantas, los animales, el hombre, toman y dan con una armoniosa ponderación. Junto a las altas montañas ve usted siempre los valles profundos; a la frescura lozana de la primavera la sucede la yerta esterilidad del invierno; al lado del capullo están siempre las espinas; las épocas de abundancia son coronadas por épocas de escasez; la guerra sigue a la paz y la paz a la guerra, formando unos estratos semejantes a los del suelo… Ésta es la ley del contraste que rige el mundo. Pero al mismo tiempo es la razón de que todo, todo, tenga su sentido en el universo.

Doña Sole hizo otra breve pausa y prosiguió:

—Pero este equilibrio, esta alteración de lo bueno y lo malo, no puede bastar para enfangarnos en el pesimismo. El pesimismo sólo nos deja ver las espinas en los rosales, la muerte en el hombre, la carne en el amor. Alimentados de pesimismo no vivimos la vida, la sufrimos. Todo lo malo de la vida se agiganta para el pesimista, y, además, lo bueno lo hace malo, precisamente porque de todo escoge su fachada negativa. Y aquí está el error: la contradicción con Dios; la contradicción con nosotros mismos. Cuando la vida es amarga, hay que suavizarla con la representación de un Gólgota, y cuando es dulce, mitigar sus dulzuras pensando que otros sufren por lo que nosotros no sufrimos. Siempre tendiendo al equilibrio, que es el camino de la verdad."

"Por el camino cruzaba un cortejo fúnebre. Pocas personas acompañaban a la carroza. Llamó mi atención el aspecto de un hombre joven, enlutado, que caminaba automáticamente tras el difunto. Era su abatimiento tan acusado que se diría que la muerte no contenta con robarle a un ser querido le había marcado a él con la impronta de su soplo gélido. Cruzó el cortejo frente a nosotros. Don Mateo se descubrió y Alfredo y yo nos santiguamos.
-Ahí tenéis un viudo bien joven –dijo el señor Lesmes cuando se alejaban. [...] Las bodas no serían tan frecuentes ni se adornarían con detalles tan superfluos e insensatos si los novios pensasen en su día que uno de los dos ha de enterrar al otro."

"De causa en causa iba saltando hasta topar con el efecto fatal: la muerte. Siempre giraban mis torturas en derredor del viudo, del negro luto, del picar de los canteros, del pino redondo y aromático elegido por Alfredo para reposar eternamente... Me asomaba con frecuencia a la angustiosa teoría del desasimiento. Paulatinamente iba confirmándome en ella. «Vivir es ir perdiendo, me decía; e incluso, aunque parezca aparentemente que se gana, a lo largo nos damos cuenta de que el falso beneficio se trueca en una pérdida más. Todo es perder en el mundo; para los que poseen mucho y para los que se lamentan de no tener nada."

"Sentí con esto mitigarse mi temor hacia la muerte rondadora. Sabía que en el curso del tiempo «uno de los dos habría de enterrar al otro», pero no desorbitaba esta probable realidad, antes bien, la admitía como una imposición de las leyes naturales que exigen el desprendimiento, el desencadenamiento del amor antes de transitar a una nueva vida no terrena"

"Se me hacía que ya había encontrado la razón suprema de mi pervivencia en el mundo. Ya no me encontraba solo. Detrás dejaba a buen recaudo mis afectos. [...] me sonreía el contorno de Ávila allá, a lo lejos. Del otro lado de la muralla permanecían Martina, doña Gregoria y el señor Lesmes. Y por encima aún me quedaba Dios"

Los fragmentos pertenecen a "La sombra del ciprés es alargada", la primera novela de Miguel Delibes, obra por la que fue ganador del Premio Nadal en 1947. Aunque Delibes renegaba un poco de esta obra, por sentir que no había logrado del todo imprimirle el estilo que el deseaba, la historia ha terminado por convertirse en uno de los grandes títulos de nuestra literatura. El libro nos habla de un niño huérfano, Pedro, que será educado en la falsa creencia que para ser feliz hay que alejarse de toda posesión y de toda relación con el mundo, una visión negativa de la realidad que solo podrá ser superada por la fuerza de la juventud que le llevará a abrirse a nuevos y luminosos horizontes. Los cipreses están siempre presentes en los cementerios por una cuestión simbólica que viene desde muy antiguo; como decía Miguel Herrero Uceda en su obra "El alma de los árboles": "Cada árbol mantiene su espíritu que lo transmite a los espacios creados por el hombre. El limonero es el corazón del patio andaluz. Los almendros dan la nota de alegría a los sobrios cigarrales toledanos austeros. La higuera da vida al huerto, al igual que los granados aportan su colorido a los cármenes granadinos. Así, el ciprés, con su solitaria figura que busca el cielo, aporta la idea de recogimiento, de un pensamiento que se dirige, más que a la vida terrena, hacia la inmortalidad". Visto así el ciprés se convertiría en una alegoría del camino que toma nuestra alma hacía el más allá, aunque en la creencia popular también está muy arraigada una idea mucho menos poética y se piensa que los cipreses están en los cementerios porque repelen a las ratas. Sea como fuere, los cipreses han terminado por convertirse en una alegoría de la muerte con la que comparte una alargada sombra, una muerte que en el libro se muestra a cada instante, desde su propia orfandad, rodeando y condicionando la sombría vida del protagonista de la novela y que solo al fin podrá ser vencida por la esperanza.



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martes, 11 de octubre de 2016

"Retornos del amor recien aparecido" - Rafael Alberti




Cuando tú apareciste, 
penaba yo en la entraña más profunda
de una cueva sin aire y sin salida.
Braceaba en lo oscuro, agonizando,
oyendo un estertor que aleteaba
como el latir de un ave imperceptible. 
Sobre mí derramaste tus cabellos
y ascendí al sol y vi que eran la aurora
cubriendo un alto mar en primavera. 
Fue como si llegara el más hermoso 
puerto del mediodía. Se anegaban
en ti los más lucidos paisajes:
claros, agudos montes coronados
de nieve rosa, fuentes escondidas
en el rizado umbroso de los bosques. 

Yo aprendí a descansar sobre tus hombros
y a descender por ríos y laderas,
a entrelazarme en las tendidas ramas
y a hacer del sueño mi más dulce muerte. 
Arcos me abriste y mis floridos años
recién subidos a la luz, yacieron
bajo el amor de tu apretada sombra, 
sacando el corazón al viento libre
y ajustándolo al verde son del tuyo.
Ya iba a dormir, ya a despertar sabiendo
que no penaba en una cueva oscura, 
braceando sin aire y sin salida. 
Porque habías al fin aparecido. 


Este precioso poema titulado "Retornos del amor recien aparecido" es obra de Rafael Alberti y estaba dedicado a su hermosa esposa María Teresa León,  a la que podemos ver a la izquierda. El poeta lo incluyó en su obra "Recuerdos de lo vivo lejano (1948-52)", obra en la que repasaba momentos importantes de su propia biografía: su infancia, la familia, el amor o sus poetas predilectos. Fue escrito durante su exilio en Argentina, una época de la que el propio Rafael Alberti decía:

"En aquellos años de destierro argentino, mi lejana vida española se me perfila hasta los más mínimos detalles, y son ahora los recuerdos -lugares, personas, deseos, amores, tristezas, alegrías...- los que me invaden hora a hora, haciendo del poema, no una elegía por las cosas muertas, sino, por el contrario, una presencia viva, regresada, de las cosas que en el mundo no murieron y siguen existiendo, aun a pesar de su aparente lejanía. Libro sin fin, pues es como la crónica de los momentos mejores o peores de mi vida, de esos que espero siempre su retorno."

La foto que abre la entrada se titula "California (El beso) - 1955" y es obra de Elliott Erwitt.

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domingo, 2 de octubre de 2016

Fray Luis de León y la envidia




Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.

Este poema o décima conocido como "A la salida de la cárcel" pero que tiene por título la simple notación "XXIII", fue escrito por Fray Luis de León en los muros de la celda en la que pasó encarcelado cinco largos años por intrigas en las que la envidia jugaba un papel importante. Se le acusó de preferir el texto hebreo del Antiguo Testamento a la "Vulgata", la versión latina que había sido adoptada oficialmente por la Iglesia, además de por haber traducido al lenguaje vulgar alguna parte de la Biblia como el "Cantar de los Cantares". Logró salir indemne de las acusaciones. A la vuelta a sus clases y acostumbrado durante largo tiempo a resumir las clases explicadas el día anterior para dar entrada a la que empezaba, recomenzó su nueva vida con una significativa frase, el famoso: "Decíamos ayer". Una maravillosa forma de dejar atrás un pasado doloroso y emprender la nueva senda de un prometedor futuro. Parece mentira que fuera este mismo autor el que dijera: "Faltan palabras a la lengua para los sentimientos del alma". él que siempre encontraba las adecuadas.

En la fotografía se puede ver a Fray Luis de León a quien el pintor Francisco Pacheco describía así: "El rostro más redondo que aguileño; trigueño el color; los ojos verdes y vivos... El hombre más callado que se ha conocido, si bien de singular agudeza en sus dichos... de mucho secreto, verdad y fidelidad, puntual en palabras y en promesas, compuesto, poco o nada risueño."

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viernes, 30 de septiembre de 2016

Dostoievski, "El idiota" y "Don Quijote"



Unamuno mantenía que nadie había entendido tan bien "El Quijote" como los ingleses y los rusos, y por supuesto entre estos últimos ocupa un lugar destacado el genial Fiodor Dostoievski, que realizó un profundo estudio de la obra de Cervantes e incluso la tomó como base para su novela "El idiota", cuyo personaje central, el Príncipe Mishkin, según palabras del escritor ruso, estaba inspirado en nuestro caballero de la triste figura, con el que guardaba interesantes similitudes. Con su idiota, Dostoievski quiso componer un personaje que representase a un hombre sin tacha moral, un hombre bueno, al estilo de Don Quijote, frente al cual habita una sociedad egoísta, interesada, deshonesta y falsa. Al Príncipe Mishkin todos lo tienen por idiota, como a nuestro caballero por loco y sin embargo muestra una aguda capacidad para juzgar de forma certera a las personas y sus intenciones tal y como le decían en un párrafo del libro: «¡Pero, perdón, príncipe, por una lado muestra usted una simplicidad y una inocencia como no se han visto ni en el Siglo de Oro, y de repente, al mismo tiempo, atraviesa usted a un hombre de parte a parte como una flecha, con una penetración psicológica tan profunda!». Un comentario este que bien podría haberse hecho de nuestro héroe manchego que entre desvarió y desvarío tanto acierto mostraba al juzgar las cuestiones humanas..  

La obra de Cervantes estaba presente en muchos escritos de Dostoievski y muy especialmente en su "Diario de un escritor" lugar en el que dice al respecto de las aventuras de nuestro ingenioso hidalgo:

"En todo el mundo no hay obra de ficción más sublime y fuerte que ésta. Representa hasta ahora su suprema y más alta expresión del pensamiento humano, la más amarga ironía que pueda formular el hombre, y si se acabase el mundo y alguien le preguntase a los mortales: ‘Veamos, ¿qué habéis sacado en limpio de vuestra vida y qué conclusión definitiva habéis deducido de ella?’, podrían los hombres mostrar el Quijote y decir: «Esta es mi conclusión respecto a la vida…, ¿y podríais condenarme por ella?»

"(...) Es ese un gran libro; es del número de los eternos, de esos con que sólo de tarde en tarde se ve gratificada la humanidad"



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domingo, 18 de septiembre de 2016

Fragmentos de "La tregua" - (1960 - Mario Benedetti)



“El tiempo se va. A veces pienso que tendría que vivir apurado, que sacarle el máximo partido a estos años que quedan. Hoy en día, cualquiera puede decirme, después de escudriñar mis arrugas: «Pero si usted todavía es un hombre joven». Todavía. ¿Cuántos años me quedan de ese «todavía»? Lo pienso y me entra el apuro, tengo la angustiante sensación de que la vida se me está escapando, como si mis venas se hubieran abierto y yo no pudiera detener mi sangre. Porque la vida es muchas cosas (trabajo, dinero, suerte, amistad, salud, complicaciones), pero nadie va a negarme que cuando pensamos en esa palabra Vida, cuando decimos, por ejemplo, «que nos aferramos a la vida», la estamos asimilando a otra palabra más concreta, más atractiva, más seguramente importante: la estamos asimilando al Placer. Pienso en el placer (cualquier forma de placer) y estoy seguro de que eso es vida. De ahí el apuro, el trágico apuro de estos cincuenta años que me pisan los talones. Aún me quedan, así lo espero, unos cuantos años de amistad, de pasable salud, de rutinarios afanes, de expectativa ante la suerte, pero ¿cuántos me quedan de placer? Tenía veinte años y era joven; tenía treinta años y era joven; tenía cuarenta años y era joven. Ahora tengo cincuenta años y soy «todavía joven». Todavía quiere decir: se termina.”

"Qué feo es eso de que le digan a uno la verdad, sobre todo si se trata de una de esas verdades que uno ha evitado decirse aún en los soliloquios matinales, cuando recién se despierta y murmura pavadas amargas, profundamente antipáticas, cargadas de autorrencor, a las que es necesario disipar antes de despertarse por completo y ponerse la máscara que, en el resto del día, verán los otros y verá a los otros."

"La verdad es que esa excelente opinión de mí mismo ha decaído bastante. Hoy me siento vulgar y, en algunos aspectos, indefenso. Soportaría mejor mi estilo de vida si no tuviera conciencia de que (sólo mentalmente, claro) estoy por encima de esa vulgaridad. Saber que tengo, o tuve, en mí mismo elementos suficientes como para encaramarme a otra posibilidad, saber que soy superior, no demasiado, a mi agotada profesión, a mis pocas diversiones, a mi ritmo de diálogo: saber todo eso no ayuda por cierto a mi tranquilidad, más bien me hace sentir más frustrado, más inepto para sobreponerme a las circunstancias."

“Ella me daba la mano y no hacía falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor.” 

"Ya sé ahora que mi soledad era un horrible fantasma, sé que la sola presencia de Avellaneda ha bastado para espantarla, pero sé también que no ha muerto, que estará juntando fuerzas en algún sótano inmundo, en algún arrabal de mi rutina. Por eso, sólo por eso, me apeo de mi suficiencia y me limito a decir: ojalá."

"Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era solo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más."

"Hay una especie de reflejo automático en eso de hablar de la muerte y mirar en seguida el reloj."


Son fragmentos de "La Tregua", una novela escrita por el uruguayo Mario Benedetti en 1960, y en la que a modo de diario se van recogiendo los pensamientos de Martín Santomé, un hombre viudo que llegado a los cincuenta años empieza a hacer balance de su vida y no logra que le cuadren las cuentas de la felicidad. Ante sus ojos se presenta un paisaje en el que todo parece estar cuesta abajo. En medio de esta grisura conoce a Laura Avellaneda, una mujer joven, hermosa, inteligente y llena de vida de la que se enamora perdidamente. Después de vivir juntos su felicidad y plantearse el matrimonio, Laura muere inesperadamente, momento en el que Martín Santomé advierte que aquellos inusuales momentos de felicidad que había vivido junto a aquella hermosa mujer, tan solo habían sido una "tregua" que Dios le había regalado y que ahora le tocaba volver a su paleta de grises en la que ahora predominaba el marengo. 

El cuadro que abre la entrada es "El hombre en la ventana" (1875) obra de Gustave Caillebote.


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lunes, 12 de septiembre de 2016

Fragmento de "Cien años de soledad" (1967 - Gabriel García Márquez)



“Se entregaron a la idolatría de sus cuerpos, al descubrir que los tedios del amor tenían posibilidades inexploradas, mucho más ricas que las del deseo. Mientras él amasaba con claras de huevo los senos eréctiles de Amaranta Úrsula, o suavizaba con manteca de coco sus muslos elásticos y su vientre aduraznado, ella jugaba a las muñecas con la portentosa criatura de Aureliano, y le pintaba ojos de payaso con carmín de labios y bigotes de turco con carboncillo de las cejas, y le ponía corbatines de organza y sombreritos de papel plateado. Una noche se embadurnaron de pies a cabeza con melocotones en almíbar, se lamieron como perros y se amaron como locos en el piso del corredor, y fueron despertados por un torrente de hormigas carniceras que se disponían a devorarlos vivos.”

La imagen es un detalle de la obra "El beso" (1908) de Gustav Klimt