sábado, 3 de marzo de 2018

Paganini: El violinista del diablo



Para sus contemporáneos solo podía haber una explicación para las virtuosísticas interpretaciones de Nicolo Paganini (1782-1840), aquel ser enjuto, de largos cabellos y manos con dedos larguísimos y flexibles que parecían arañas (posible síndrome de Marfan) y que además gustaba vestir siempre de negro con trajes a veces un poco raídos y deshilachados, debía de tener un pacto con el diablo, solo así se entendería que fuera capaz de seguir tocando de maravilla cuando a su violín se le rompían todas las cuerdas menos una o abordaba aquellas frenéticas cascadas de notas sin aparente esfuerzo. Su música era nueva y parecía estar inspirada por el mismo satanás. No ayudaba que fuera un mujeriego apasionado: "No soy guapo, pero cuando las mujeres me escuchan tocar, vienen arrastrándose a mis pies", ni un derrochador en el juego en el que era capaz de perder hasta su propio violín o un entusiasta bebedor. Todo aquello del demonio formaba parte evidentemente, de una leyenda, que en su día le dio mucho juego, una fructífera puesta en escena en la que se preparaba hasta el mismo detalle, incluso preparar las cuerdas para que se rompieran en el momento justo. Un artificio que le hizo ganar muchísimo dinero. Y a pesar de ello y de como lo malgastaba en las apuestas hay quien cuenta de él que tenía cocodrilos en los bolsillos y que eso de pagar de más un solo florin ni pensarlo. Para muestra un botón:

Una noche, después de haber finalizado uno de sus conciertos, se encontró, como era casi la costumbre, abrumado por un grupo de admiradores que no estaban modulando bien su efusiva admiración y resultaban un verdadero incordio para el músico. De esta manera, rodeado por las circunstancias, se decidió a realizar un sacrificio y tomar un coche de caballos que lo llevara a su hotel. El cochero, cuando llegaron al punto de destino, le dijo al violinista con la mayor naturalidad, que el trayecto costaba 5 florines. "¿Cinco florines?" -contesto un tanto sorprendido el tacaño músico- . "!Pero si este trayecto suele costar sólo uno!". El cochero que tenía más kilómetros que el baúl de la Piquer, había reconocido a su pasajero y con el mayor de los aplomos le respondió: "Señor, usted gana cuarenta mil florines por noche por tocar unas cuantas notas sobre una sola cuerda. Bien puede pagarme lo que le pido". Paganini que era maestro en cuestiones de agilidad, respondió al momento: - "Cierto, y por lo tanto, cuando usted me conduzca al hotel en su coche sobre una sola rueda, le pagaré lo que me pide. Mientras tanto tendrá que conformarse con un solo florín" Y esto fue lo que le entregó y se marchó a su hotel.

En realidad, este sambenito de avaro no debe de ser real, pues hay muestras de que fue generoso con otros compositores, como en el caso de Berlioz con el encargo de "Harold en Italia" del que ya hablaremos en otro momento. 

Ayer tuve la oportunidad de ver la película alemana sobre Paganini titulada "El violinista del diablo" (2013 - Bernard Rose), ciertamente entretenida y a la que pertenece el soberbio vídeo que dejamos a continuación donde se puede ver al violinista David Garrett haciendo de Paganini e interpretando su famoso y diabólico capricho nº 24, dándonos una idea de como debían ser las interpretaciones originales del famoso músico, siempre llenas de magia, artificio y misterio. 




Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
01- Retrato de Paganini por Ingres: https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Niccol%C3%B2_Paganini#/media/File:NiccoloPaganini.jpeg
02.- Daguerrotipo de Paganini: https://www.pinterest.es/pin/622130135996411573/