martes, 3 de abril de 2018

Jack Lemmon o la suerte de ser mujer





“El mentecato que yo interpretaba no podía mostrar mucha pericia andando con tacones. Tenía que hacerlo solo lo bastante bien como para parecer una mujer torpe”

Y es que no cabe duda de que para Jack Lemmon fue una suerte ser mujer, aunque no pareciera una Sophia Loren que digamos y andara torpemente, durante las dos horas que dura "Con faldas y a lo loco" (1959). Billy Wilder, su director, quiso para el papel de Daphne en esa película a Jerry Lewis pero al cómico no le hizo mucha gracia eso de travestirse y declinó la oferta aduciendo que no quería pasar el resto de sus días "confundido con una drag queen".

Y como la historia del cine está llena de grandes patinazos, lo que a Lewis le parecía un escalón hacia abajo en su carrera, para Jack Lemmon, su papel como la pizpireta Daphne supuso el primer peldaño de una escalera muy empinada hacia arriba. Fue en febrero de 1958, cuando un Wilder compuesto y sin Lewis se acercó a Jack Lemmon en el restaurante Dominick’s y le dijo: “Tengo una idea para una película en la que me gustaría que intervinieras”. “Siéntate”, le dijo el actor. “Ahora no tengo tiempo, pero te digo de qué trata. Son dos hombres que huyen de unos gánsteres porque corre peligro su vida, se disfrazan con ropa de mujer y se unen a una orquesta femenina”. La respuesta a un dulce como aquel solo podía ser una para Lemmon, un rotundo "Si". Ciertamente Jack Lemmon tenía muy pocos trabajos previos a "Con faldas y a lo loco" y sería vistiendo faldas junto a Tony Curtis, escondiéndose del mafioso Botines Colombo (George Raft) en una banda musical de chicas junto a Marilyn Monroe y marchando finalmente en una lancha, quien sabe si hacia el altar (una final delicioso que daría para otra película), donde se fraguaría su éxito futuro y donde empezó una muy fructífera relación con uno de los mejores directores de la historia del cine, un Billy Wilder que lo requería una y otra vez y con el que rodaría algunas de sus mejores películas: "El apartamento" (1960), "Irma la dulce" (1963), "En bandeja de plata" (1966), "¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre" (1972) o "Primera plana" (1974). No es de extrañar que un Jack Lemmon totalmente agradecido a los reparos de Jerry Lewis a ponerse falda, medias y sombrero le enviara una caja de bombones todos los años en la fecha justa en la que se había estrenado "Con faldas y a lo loco", película que es considerada por la mayoría como la mejor comedia de la historia del cine. Nos queda por saber si a Jerry Lewis aquellos bombones le sabían dulces... en cualquier caso no puedo evitar imaginármelo llevándose un bombón a la boca mientras decía: "Nadie es perfecto".

Fuente: A partir de una anécdota en "Historia y vida" nº 601

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