miércoles, 28 de febrero de 2018

Robert Mitchum, una vida a puñetazos



Ya contábamos en una entrada anterior que antes de ser actor, Robert Mitchum tenía la vida casi de un vagabundo y cómo se ganaba unos pocos dólares dando puñetazos en peleas de tres al cuarto. No era precisamente un personaje con pinta de duro, yo es que creo que la vida lo hizo así; incluso se dice que la especial expresión de su rostro, esa mirada algo caída e indefinible, se debía a las secuelas de una pelea. En cierta ocasión dijo en una entrevista:

"¿Mi diferencia con otros actores? Que han estado menos tiempo en la cárcel que yo" 

Se cuenta la anécdota de un director de cine que en los comienzos de Mitchum como actor le dijo antes de empezar a rodar: 

- Le advierto querido Mitchum, que yo no soy dueño de mis nervios. Cuando me enfado con un actor, le insulto, aunque sea de la talla de usted. Claro que el enfado se me pasa muy pronto y quedo tan amigo como antes. 

Mitchum, no se inmutó, puede que quizás arqueara un poco una de sus cejas, mientras se llevaba lentamente un pitillo a la boca y le dijo al muchachito que estaba detrás de la cámara:

- Es una curiosa coincidencia. A mi los nervios se me alteran también muy fácilmente. Y en cuanto me dicen algo desagradable, me lío a puñetazos. Claro que el enfado se me pasa también en seguida y entonces, lo primero que hago es ir a la clínica a ver a la víctima.

No sé porqué me da la sensación de que fue un rodaje especialmente tranquilo. Aunque se cita en muchos artículos sobre Mitchum sus peleas a puñetazos con productores y directores, nunca los identifica, de modo que no encuentro referencias sobre la película en que ocurrió la anécdota ni el nombre del director, pero tiene toda la pinta de ser cierta.

Por cosas como esta supongo, las actrices de Hollywood, cansadas de tanto melifluo lo adoraban, aunque actuando recurriera siempre a la ley del mínimo esfuerzo, por cierto con magníficos resultados. Ya saben que el mismo decía: "Actuando, tengo tres expresiones, mirando a la derecha, mirando a la izquierda, y mirando al frente"

Un personaje.

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martes, 27 de febrero de 2018

Milton, su paraíso perdido y una canción de Sabina



“Hijos míos, el Hombre es ya como uno de nosotros; conoce a la vez el Bien y el Mal desde que ha gustado el fruto prohibido; pero sólo puede vanagloriarse de conocer el Bien perdido y el Mal ganado: mucho más feliz sería si le hubiera bastado conocer el Bien por sí mismo, y de ningún modo el Mal"

Eso escribía John Milton en su obra "El paraíso perdido", una obra ciertamente famosa y que muchos citan pero que me da la impresión ha sido leída por muy pocos, incluyéndome yo mismo por supuesto, lo que no quita para que sienta una pizca de curiosidad por la vida de este escritor y contar alguna anécdota. 

Milton era ciego como Homero, aunque no de nacimiento; la ceguera le llegó con 46 años, y escribió un poema abrumadoramente largo, más de diez mil versos recogidos en 12  libros, comparable a las épicas narraciones griegas de Ovidio, Virgilio o del citado Homero; aunque aquí, más que de batallas y odiseas se habla del bien, pero sobre todo del mal y del sufrimiento humano y del porqué un Dios todopoderoso y lleno de bondad los consiente cuando de forma tan fácil podría acabar con ellos. Un tema que la mayoría de las personas, ya sean creyentes o no, nos preguntamos de continuo al ver el caos e injusticia que campa a nuestro alrededor.   Para divagar sobre este tema tan profundo se ayuda de la historia de Adán y Eva y su expulsión del Paraíso, lo cual podría parecer un terreno demasiado trillado y abonado para el fracaso pero que a decir de quien lo ha leído resulta un texto realmente joven y atrayente incluso hoy. 

John Milton
John Milton se caso tres veces. De la primera esposa, Mary Power, enviudó dos años antes de quedarse ciego y quedó al cuidado de sus tres hijas, que llegada su ceguera llegaron a leerle en griego con perfecta pronunciación sin saber nada de lo que leían (una verdadera tortura). Su segunda esposa, Catalina Woodcook, falleció también poco tiempo después de la boda y ya con 52 años, un Milton ya pobre y envejecido se casó en una tercera ocasión, con Isabel Minshull, una mujer realmente bonita y mucho más joven que el escritor y que le ayudó enormemente a terminar "El paraíso perdido". Se cuenta que esta tercera esposa tenía un carácter ciertamente difícil, al estilo de la correosa Jantipa de Sócrates y aunque le suponía una ayuda insustituible al escritor en la vida diaria y en su obra, era a veces también un verdadero castigo divino que supongo le hacía meditar si el verdadero paraíso perdido no era sino la tranquilidad del hogar de otro tiempo pasado y mejor.

Un amigo después de conocer a su esposa le dijo: "Vuestra esposa es digna de un poeta y bella como una rosa", a lo que Milton solo pudo contestarle: "Sin duda; lo malo es que yo de las rosas ya no puedo ver los colores y me toca, lo mismo que antes, sufrir las espinas" 

Cuatro años después de la publicación de "El paraíso perdido" (1667) publicó "El paraíso recobrado", obra que espero fuera también la sensación vivida dentro de su hogar. Milton murió con 65 años en 1674.

Joaquín Sabina, un poeta más terrenal que Milton, supo  hacer una deliciosa canción sobre Adán y Eva y la expulsión de su particular Paraíso en este inmisericorde tiempo presente. ¿Una relectura musicada de Milton? La canción es "Eva tomando el sol" del álbum "El hombre del traje gris" (1988). Ya sé que algunos estaréis diciendo que como me atrevo a mezclar a Sabina con Milton, pero... a mi me gusta la idea:




El amor de Adán y Eva - William Blake
Todo empezó cuando aquella serpiente 
Me trajo una manzana y dijo prueba
Yo me llamaba Adán
Seguramente tú te llamabas Eva
Vivíamos de scuoters en un piso 
Abandonado de Moratalaz 
Si no has estado allí 
No has visto el paraíso terrenal
(...)
Un juez que se creía Dios dispuso 
Que precintara un guardia nuestro piso
No quedan plazas para dos intrusos en el paraíso
Estábamos sobre el colchón desnudos 
Jugando a nuestro juego favorito
Al ver entrar la pasma 
Eva no pudo sofocar un grito
A golpes la bajó por la escalera 
Un ángel disfrazado de alguacil 
Sin importarle un pijo 
Que estuviera encinta de Caín
Hoy Eva vende en un supermercado 
Manzanas del pecado original
Yo canto en la calle Preciados
Todos me llaman Adán

Por supuesto en "El paraíso perdido" de Milton, Satanás tiene un papel principal y por eso hemos puesto en la cabecera del artículo "El ángel caído" (1885) de Ricardo Bellver, una maravillosa escultura con ecos del Laocoonte que se encuentra inspirada en unos versos del libro Milton: 

"Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado"

Fuentes: A partir de:
Antología de Anécdotas de Noel Clarasó

Las imagenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
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02.- https://es.wikipedia.org/wiki/John_Milton#/media/File:John-milton.jpg
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lunes, 26 de febrero de 2018

Marlene Dietrich y la edad



En cierta ocasión se encontraba Marlene Dietrich en la proyección de las primeras tomas de la  película que se encontraba rodando en aquellos momentos, dándose la casualidad de que el operador de cámara que trabajaba en ella era el mismo que años atrás había participado junto a la actriz en "El jardín de Alá" (1936). Como viejos conocidos que eran empezaron a hablar de aquel antiguo trabajo juntos y finalmente Marlene le pidió al operador que pusiese aquella película, a lo que el cámara accedió.

 Cuando terminaron de proyectarse las imágenes, Marlene le dijo al operador:

 - ¿Ve usted? Estoy ahí admirablemente. ¿Por qué no habíamos de lograr ahora los mismos efectos que entonces?
-¡Pshss! -repuso el cámara- Se intentará. Aunque parece que no tiene importancia y, sin embargo, yo tenía entonces ocho años menos que ahora.

Siempre se ha comentado que las actrices intentan tener lo "mas contentos posibles" a los cámaras e iluminadores que trabajan en sus películas, púes son muy conscientes que de ellos y del "amor" con que hagan su trabajo depende en gran medida lo hermosas que luego lucen en la pantalla. Sobre este operador de cámara, baste decir que era un as en las lides de la diplomacia con las féminas.

La foto de la Dietrich que adjuntamos pertenece a "Marruecos" de 1930, en la que era dirigida por su pigmalión Josef von Sternberg que tuvo mucho que ver el la transformación estética de Marlene.


La foto, coloreada, está tomada de la siguiente página:
https://www.pinterest.es/pin/796292777834360282/
Al parecer remite al usuario Klimbins de Flickr, que tiene el merito de haberle dado ese color.
https://www.pinterest.es/klimbims/?eq=klimbi&etslf=6872

domingo, 25 de febrero de 2018

El Perseo de Cellini reta al David de Miguel Ángel



Benvenuto Cellini era contemporáneo de Miguel Ángel cuya gloria todo artista habría deseado para sí mismo. Cellini, que era un orfebre de prestigio, sabedor de que su talento daba para mucho más que un salero, por muy artístico y valioso que este sea, se impuso el reto de lograr una escultura que superase en gloria y dificultad al David de Miguel Ángel, empresa ciertamente difícil por no decir imposible. 

Cellini, era un verdadero personaje, cuya biografía es casi de fábula y con momentos ciertamente humorísticos. Viajo por toda Europa, no se le daba mal la poesía, su carácter irascible y rencoroso y su habilidad como espadachín solían meterle en follones de los que solo lograban salvarle en parte el apoyo de Principes y Papas, que lo odiaban en la misma medida que lo admiraban por su inigualable talento artístico. De hecho llegó a estar encarcelado por alguna muerte violenta. Tan pronto estaba con un cardenal en un palacio como con una ramera en un antro infecto, era amante de todas las mujeres y también de algún hombre lo que hizo que llegara a ser juzgado por sodomía. Su entretenidísima autobiografía titulada "Vida" fue admirada por Goethe que la tradujo al alemán por y Stendhal que la calificó como "la obra más curiosa de su género" .

Este es el personaje que le expuso a Cosme I de Medici su idea de realizar una nueva estatua que proclamase su triunfo como gobernante sobre sus opositores republicanos en Florencia, y este no pudo resistirse a la tentación de ser el mecenas de una nueva obra grandiosa para su ciudad que de camino glorificase el nombre de su familia una vez más. 

El protagonista elegido para aquella escultura fue propuesto por Cosme I  quien en la linea de los gustos de los Medicis, siempre amantes de los motivos mitológicos, se inclinó por un Perseo que Cellini mostraría triunfante, momentos después de dar muerte a la Medusa. Perseo era un semidiós de la mitología griega, hijo del Dios Zeus, que en forma de lluvia de oro pudo amar a la mortal Dánae, amores que dieron como fruto este hijo, modelo de juventud, de vigor y belleza que para salvar a la cautiva Andrómeda y con un poquito de ayuda de sus amigos los dioses, hubo de enfrentarse y vencer con la fuerza de su inteligencia a la mortífera medusa, aquella que si te miraba a los ojos directamente te convertía en piedra.

A la escultura se le proyectó un lugar privilegiado en la Piazza della Signoria desde la que su arrogante muestra de triunfo y fuerza había de servir de aviso a los posibles enemigos de Florencia. Hoy en día el Perseo se encuentra dentro de la mentada plaza en la emblemática Logia dei Lanzi y casi parece que el David la mira directamente, quien sabe con que pensamientos y hasta el "Hércules y Caco" del también contemporáneo Bandinelli la mira con el ceño fruncido.

El caso es que este singular artista, tan complejo en su carácter como Caravaggio,  se empeñó en hacer la escultura de su Perseo en bronce y con la técnica de cera perdida, una forma de trabajar prácticamente en desuso y que muy difícilmente podría dar buenos resultados en una escultura de gran tamaño y tan compleja como la que Cellini tenía en mente, máxime cuando la cabeza de la Medusa está tan lejos del cuerpo principal. Era ese el plus de dificultad con el que quería emular los condicionantes con los que Miguel Ángel tuvo que lidiar al enfrentarse a un bloque de mármol ya empezado. 

Como modelo escogió a uno de sus aprendices según cuenta en su autobiografía: "Solo tenía unos malos aprendices, entre los cuales había uno muy hermoso; era hijo de una meretriz llamada Gambetta. Me serví de aquel muchacho para copiarlo, porque no tenemos otros libros que nos enseñen el arte, sino la naturaleza"

Después de realizar un pequeño modelo en cera de como había de ser la obra finalmente, eso si, bastante bien detallado y finamente terminado, la impresión de Cosimo I fue grande. Lo cuenta el propio Cellini:

"habiéndolo llevado a su guardarropa (el modelo de la escultura), cuando vino a verlo con la duquesa y con varios señores más. En cuanto lo vio, le gustó y lo alabó en extremo (...) luego que lo hubo examinado bastante, mientras aumentaba grandemente su gozo, dijo estas palabras:
-Si tú, Benvenuto mio, hicieras igual en grande este modelito, esta sería la obra más bella de la plaza.
Entonces yo dije:
- Excelentísimo señor mio, en la plaza están las obras del gran Donatello y del maravilloso Miguel Ángel, que han sido los dos mejores hombres desde la época de los antiguos hasta ahora. Por lo tanto Vuestra Excelencia Ilustrísima da un gran animo a mi modelo, porque a mi me sobra valor para hacer tres veces mejor la obra que el modelo"

Decir que la obra finalmente mide 5'20 metros con el pedestal y 3'20 metros si nos atenemos solamente al bronce del Perseo y el cuerpo de la medusa. El David, otro gigante, mide 4'10m la figura y 5'17m con pedestal, por lo que los conjuntos son comparables, máxime cuando el pedestal del Perseo esta ricamente trabajado y complementa la obra.

Rebosante de ánimo y con el muchacho como modelo, Cellini empezó a trabajar en su triunfante Perseo. Atento a todos los detalles del mito, hizo que la escultura, en su bella desnudez portara en su mano derecha la hoz-espada de acero que le regaló Atenea, que se mostrara calzado con las sandalias aladas que le cedió Hermes y que adornara su cabeza el casco de Hades, que le había sido entregado por las ninfas y que convertía en invisible a quien lo llevara puesto.

Precisamente el casco esconde una de las anécdotas de la escultura pues en su parte trasera constituye un autorretrato del propio escultor, conformando el propio casco parte de su cara, ojos y nariz, mientras que el pelo que asoma por la nuca sería su barba. Supongo que Cellini le daría mil vueltas a como incluir el pulido escudo con el que Perseo evitó la mortal mirada de la Medusa en la obra, pero evidentemente tuvo que renunciar a mostrarlo al no encontrar una solución satisfactoria, prueba de que a veces menos es más.

Al maravilloso blanco marmóreo del cuerpo del David se iba a enfrentar en el mismo espacio el oscuro bronce de la figura de un héroe triunfante como él, de figura rotunda y viril como él, en contraposto como él, pero con una importante diferencia: si en el David de Miguel Ángel, todo fuerza contenida, previa al ataque con su honda, no aparece rastro de su oponente Goliat como si hicieron Verrochio o Donatello que en sus obras colocaban la cabeza del gigante a los pies del héroe, el Perseo de Cellini no tenía ningún problema en exhibir hermosamente triunfante la cabeza aun sangrante de la Medusa a los que quisieran mirarle, mientras pisa el cuerpo descabezado y vencido de aquella abominación que tenía serpientes por pelo.

La fundición de la obra fue épica. Cellini construyó un horno en su casa que casi queda incendiada -ardió al menos el tejado- por el intenso fuego que era necesario para lograr la temperatura precisa para fundir el cobre y bronce del horno. Hubo un momento en el que la escultura corrió peligro de perderse al enfriarse de forma descontrolada, teniendo que redoblar sus esfuerzos un agotado Cellini que incluso empleó su cubertería de estaño para reforzar la mezcla. El propio Cellini lo cuenta en su biografía:

"[...]presa de intensa fiebre y de las llamas del taller, azotando un vendaval de lluvia el molde y el horno, cuajado el bronce por súbito enfriamiento, asustados y despavoridos los presentes, reanimando el semimoribundo escultor el fuego con troncos de leña y mejorando el metal en fusión con toda su vajilla de estaño y, como dice Marco, entre la fiebre, el delirio, el incendio y el vendaval que arrecian en aquella tremenda noche de locura artística de un genio, se oye un trueno formidable, a la vez que deslumbra la escena un relámpago cegador, verdadero ''fiat lux'' (hágase la luz) de aquel génesis de una estatua, y ese milagro de la voluntad crea un prodigio de alta inspiración… Perseo quedó hecho."

La base, de mármol, es también otro prodigio, labrado con motivos habituales de la orfebrería como guirnaldas, cariátides, máscaras y bucráneos y en ella se insertan las figuras de los personajes claves del mito a través de otras cuatro pequeñas y preciosas esculturas en bronce: La primera figurilla es Mercurio , la segunda es Dánae y su hijo Perseo, la tercera es Minerva y la cuarta es Júpiter. Cuadro que se completa con bajorrelieves donde se muestra la liberación de Andrómeda.

Fue tan perfecto el resultado de todo el conjunto, que como ya hiciera Miguel Ángel con su Piedad, y para que no quedara ninguna duda sobre la autoría de aquella prodigiosa obra, todo un hito en la fundición del bronce, una banda recorre el pecho de su Perseo con la leyenda: "BENVENVTUS CELLINVS CIVIS FLOR / FACIEBAT MDLII"

Benvenuto Cellini fue durante un tiempo discípulo de Miguel Ángel en aquella Florencia maravillosa que era capaz de concentrar en una misma época y lugar a muchos de los grandes artistas de la historia del arte occidental. Todavía vivía Miguel Ángel cuando se presentó el Perseo en 1554. Me habría encantado encontrar alguna expresión sobre lo que sintió el escultor al ver lo que hizo su discípulo pero no he tenido suerte. Ahora solo cabe preguntarse: 

¿Logró Cellini su propósito de superar a su maestro Miguel Ángel......? ¿Qué opinan?


Fuentes: A partir de:
"Vida" - Benvenuto Cellini (Alianza editorial)

Las imagenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
1.- http://apuntes.santanderlasalle.es/arte/manierismo/escultura/cellini_perseo.htm
2.- https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Perseus_by_Benvenuto_Cellini#/media/File:%E8%88%8A%E5%AE%AE_Palazzo_Vecchio_-_panoramio_(1).jpg
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4.- https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Perseus_by_Benvenuto_Cellini#/media/File:Cellini,_perseo_10_autoritratto.JPG
5.- https://es.wikipedia.org/wiki/Benvenuto_Cellini#/media/File:Benvenuto_Cellini_Florence_Uffizi.jpg
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sábado, 24 de febrero de 2018

Truman Capote: El ingenio como arma



"Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio".

Así se definía a si mismo el escritor Truman Capote (arriba retratado por Warhol) en su obra "Musica para camaleones" y la anécdota que traemos hoy habla precisamente de esa chispa especial que solo tienen lo genios. Se encontraba Capote en un restaurante neoyorkino, singularmente lúcido y sobrio, lo que no era precisamente la norma, cuando un grupo de mujeres reparó en su presencia y lo reconoció, acercándosele de inmediato, como abejas a la miel, para agasajarle con elogios y de camino llevarse algún trofeo en forma de autógrafo, para lo que recurrieron a cajetillas de tabaco, servilletas de papel y todo lo que encontraron a mano. Todo iba bien, era lo normal, hasta que uno de los maridos de aquellas señoras se sintió un poquito celoso del protagonismo que sus esposas estaban "regalando" a aquel genio de las palabras y con sus dos copitas de más empezó a desbarrar diciendo en voz alta que "era un desperdicio el ofrecer tanta emoción femenina hacía un homosexual". A continuación, mientras se acercaba al escritor bajó la cremallera de su pantalón y sacó su pene, colocándolo a la altura de la cara del escritor mientras le decía: 

"Quizás te gustaría firmar esto"

Capote sin inmutarse lo más mínimo, calibró el miembro que colgaba delante suyo y haciendo uso de su agudísimo ingenio, y con verdadera sangre fría, contestó cortésmente:

"No sé si puedo firmarlo. Tal vez sólo podré poner las iniciales"

Mi admirado Sheldon Cooper hubiese dicho: ¡Zasca, en toda la boca!

La imagen ha sido tomada de la siguiente página:
http://ile-des-poetes.over-blog.com/album-1894026.html

viernes, 23 de febrero de 2018

Las manías de Duke Ellington y "Satin Doll"



Duke Ellington es unánimemente reconocido como el "súmmum" del jazz, pero más allá de la música él mismo era un personaje harto curioso. Se apellidaba Kennedy -Edward Kennedy Ellington-, su madre era una Kennedy -Daisy Kennedy- y su padre trabajó en la Casa Blanca, con esos datos ya casi lo teníamos gobernando los EEUU, lástima que su padre fuera solo el mayordomo que le llevaba el café caliente al Presidente. Era la suya, en cualquier caso, una familia acomodada en la que Ellington, al contrario que la inmensa mayoría de las estrellas del jazz, nunca pasó fatigas y recibió una educación esmerada; de hecho fue de los pocos jazzistas de aquella época inicial que sabían leer música.

Curiosamente su mote no procede del mundo de la música. En la adolescencia tenía un amigo que era todo glamour y sofisticación, vestía como un Brummel y siempre iba a las mejores fiestas; Ellington era como un complemento que iba a su lado y como su amigo siempre debía llevar lo mejor empezó a llamarle "Duke" (Duque), "Para resaltar mi compañía y amistad me dio ese título" decía el músico. Le quedó de lujo el mote en esa aristocracia del jazz de la que ya hemos hablado otras veces.

La buena educación que le dieron sus padres lo convirtieron en un ser refinado, un poquito vanidoso, rebosante de ingenio y un puntito zalamero y embaucador lo que le ayudó sobremanera con las mujeres y con el tiempo a mantener unida su maravillosa Big Band. Pero si había algo que le caracterizaba por encima de todas las cosas era el sin fin de supersticiones y manías que pululaban por su cabeza y regían su comportamiento. El mismo decía:

"Hay dos tipos de preocupaciones: las que usted puede hacer algo al respecto y las que no. No hay que perder tiempo con las segundas"

Y Duke sabía que contra sus manías no podía luchar. Su madre le contó mil veces que estuvo a punto de morir en el hundimiento de un ferry cuando ya estaba embarazada de él, motivo por el cual le tenía verdadero pavor a los viajes en barco y solo tomaba un avión si no había otra opción. Si había que moverse nada mejor que el tren, tan clara tenía su forma de desplazarse que llegó a tener tres vagones en propiedad para moverse con su orquesta por todo el país. Como a los actores de teatro no le gustaba nada el color amarillo y en cambio adoraba el azul. No era amigo de recibir como regalo zapatos pero mucho menos regalarlos el, pues pensaba que con ellos podía irse y no volver un amigo. Las ventiscas le producían terror y mantenía las ventanas cerradas a cal y canto por miedo a que algún rayo se metiera en su casa llevado por las corrientes de aire.

No usaba nuevamente un traje si se le caía un botón, ni podías entrar en su camerino comiendo cacahuetes o algo parecido y por supuesto pobre de aquel al que encontrara silbando entre bambalinas. Nunca usaba reloj pero estaba cada dos por tres preguntando la hora. Por supuesto había personas a las que consideraba verdaderos gafes, a los que rehuía y rogaba que, como un gato negro, nos e cruzaran en su camino. Una de sus supersticiones más curiosas y mas difícil de llevar en una orquesta como la suya era su total incapacidad para despedir a alguien de la banda. No le quedaba otra que buscar la forma de que músico se fuera por propia iniciativa, decisión que sin duda Duke le ayudada a tomar por que desde el mismo momento en el que decidía que era un músico prescindible le hacía la vida imposible o contrataba a alguien que tocara el mismo instrumento mejor que aquel y se lo colocaba al lado para oscurecerlo. Y para redondear su rareza resulta que tenía a los viernes 13 como un día de buena suerte, pues había estrenado varios shows exitosos en ese día y los tenía como una buena señal.

Pero más allá de todas estas zarandajas, en lo que de verdad importa, Duke era una maravilla, ya fuera como músico, como pianista, como líder de una orquesta siempre perfectamente conjuntada y como compositor de  muchas de las mejores piezas de la historia del jazz. Sus temas (compuso más de mil) rebosan ese duende misterioso que te hace mover los pies, ese swing que solo tienen algunas piezas, a pesar de lo cual, Ellington solía decir:

"Ningún texto musical es swing.  No se puede escribir el swing, ya que el swing es lo que sacude al auditor y no hay swing en tanto que la nota no ha sonado. El swing es un fluido y aunque una orquesta haya tocado un trozo catorce veces, puede ocurrir que sólo le salga con swing a la décimoquinta vez."

Para conseguirlo se aseguró de tener en su banda a los mejores músicos y cantantes de la historia del jazz desde sus tiempos del "Cotton Club" en los años 20 hasta el mismo año de su muerte en 1974 en el que seguía al frente de su orquesta. Tenía 75 años.

Y para cerrar esta entrada, lo haremos con el tema con el que el Duque del Jazz cerraba normalmente sus conciertos: "Muñeca de Satén" (Satin Doll), escrita en 1953 por Duke -que en el vídeo aparece al piano- junto a Billy Strayhorn y que hoy es todo un clásico del jazz:




Fuente: A partir de una entrada de 
"Jazz Anecdotes" - Bill Crow

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jueves, 22 de febrero de 2018

Ava Gardner, su pasión española y una canción



Dicen que los ascensoristas de Nueva York, que no deben ser pocos y de seguro conocían verticalmente a todo el mundo, eligieron de forma unánime a Ava Gardner como "la chica con la que nos gustaría quedarnos atascados en lo alto del Empire State Building". ¡Benditas averías!

Después de rodar "Pandora y el Holandés errante" (1951) en Tossa de Mar (Costa Brava) donde ahora luce una escultura suya, Ava Gardner se quedó encandilada con España y su forma de vida y decidió pasar cada vez más tiempo en nuestro país. En sus palabras:  “De todas las condenadas películas que hice, "Pandora" sea quizás la menos famosa y sin embargo casi nada me ha influido tanto. Esa película cambió mi vida“.

La Gardner era una verdadera provocación para las costumbres españolas de aquella época. Tal y como ella decía: "Representaba todo lo que ellos censuraban, una mujer, que vivía sola, que estaba divorciada, que no era católica y, además, era actriz". Y por si fuera poco, era una mujer bellísima, deshinbida, liberada, dueña de su sexualidad y que no tenía reparos en decir en público: "Joder es un buen deporte". Y por supuesto, que no os quepa duda, ella se mantenía siempre en buena forma. No es de extrañar que con el tiempo empezara a ser considerada "una amenaza para la sociedad biempensante" y que terminase por marchar a Londres. Evidentemente siempre hemos sido unos pacatos.

No se sabe bien donde se conocieron Ava Gardner y el torero Luis Miguel Dominguín; unos dicen que en la Feria de Sevilla, otros que en Chicote.... El caso es que en 1953, cuando Ava era esposa de Frank Sinatra, comenzó un tórrido romance entre los dos que terminaría por dinamitar el matrimonio de Ava con "La voz".

Se cuenta muchas veces la anécdota de la primera noche que Ava y Dominguín, (se les puede ver juntos en la foto de la derecha) pasaron juntos en la intimidad de una habitación del Hotel Castellana Hilton de Madrid en la que después de hacer el amor, Dominguín se levantó apresuradamente y empezó a ponerse la ropa; la leyenda cuenta que ella le preguntó "¿Adónde vas?" y que él le respondió "A contarlo". Es una historia que ha servido en multitud de ocasiones para ilustrar lo bocazas que somos los españolitos en materia de amores, pero la realidad parece ser otra. Cuando pasó el tiempo, Carlos Abella le preguntó a Luis Miguel por ese lance y el torero le respondió: “¿Tú crees que yo hice eso? No, hombre, no. Me quedé en la habitación con ella, pero luego, cuando estuve con los amigos, me pareció ingenioso contarlo de esa manera”. Hay incluso quien mantiene que aquellas palabras fueron inventadas por la propia Ava Gardner.

Pero no fue la única anécdota de estos dos personajes en un hotel. Se cuenta que en 1954, en un Hotel de Roma, Ava quería irse de marcha y el torero prefería quedarse en la habitación. La discusión estaba servida. Los dos tenían un carácter volcánico, eran capaces de ser tiernos como corderitos por las buenas, pero verdaderas alimañanas cuando se desmelenaban. La cosa terminó con Ava Gardner intentando escaparse por la ventana del Hotel a altas horas de la madrugada. La mala suerte quiso que su vestido se quedara enganchado en algún punto de la fachada y que tuviera que ser rescatada por los bomberos.

Luis Miguel se sentía ufano de tener a una mujer como Ava a su lado: "Era la más guapa y la más fiera. Tenía yo una loba muy feroz en una jaula" decía el torero, al que le agradaba la idea arrebatarle un tesoro como aquel a Sinatra. De hecho Humphrey Bogart, buen amigo de Sinatra y verdadero muñidor del famoso Rat Pack, llegó a decirle a Ava: “la mayoría de mujeres estarían dispuestas a arrastrarse (ante Sinatra) y tú, sin embargo, andas por ahí con un tipo que se disfraza con un capote y unas bailarinas”

Con el tiempo todos estos disgustos, con Dominguín pero también con Mario Cabré, otro torero de buenas maneras que le escribía tiernas poesías y que la acompañó en el rodaje de "Pandora y el holandés errante",  terminarían con el matrimonio de Ava con Sinatra y darían como resultado el maravilloso disco "In the Wee Small Hours" (1955) al que seguiría en la misma linea otro aun mejor "Songs for Swingin' Lovers!" (1956) sin duda de los mejores discos de Sinatra. Y es que nadie duda de que el desamor es una gran musa.

Supongo que a Dominguín y Ava el amor se les acabó de tanto usarlo y en 1954 se terminó su relación sentimental, aunque con ella en Madrid seguirían viéndose como buenos amigos. 

En el libro "Beberse la vida" de Marcos Ordoñez se citan estas palabras que Dominguín diría de ella a Carlos Abellá:

"Ava era una persona de una extraordinaria calidad humana. Hablar de su belleza no tiene sentido, porque era perfecta. Le perjudicó ser tan guapa, aunque no le daba la menor importancia a eso. no era presumida, no se maquillaba, no necesitaba nada. Siempre iba al natural. Tenía una inmensa capacidad de recuperación física: le bastaba una hora de sueño para trabajar luego diez horas seguidas. Lo que mucha gente ignora es que tenía tanta belleza moral como física. Era una mujer para la que no existían las leyes, solo sus propios impulsos. No pensaba con la cabeza, sino con el corazón. Era puro instinto. No tenía frenos ni trabas. 

El dinero no era importante para ella. Era desprendida y generosa; muy amiga de sus amigos, con una lealtad inmensa, y se daba integra. Ese darse, esa sensibilidad constante y excesiva fue lo que le impidió ser plenamente feliz y encontrar el amor. Sus relaciones no podían durar porque exigía una absoluta reciprocidad. Era una mujer de extremos, lo que la llevaba a ser irritable y caprichosa. Tenía que conseguir lo que quería en el momento en que lo quería, y cuando se le llevaba la contraria era imposible. Estallaba en ataques de furia, pero a los cinco minutos se le había olvidado el motivo. Fue una mujer constantemente incomprendida, a la que quise mucho. Muchísimo"

Del mentado disco de Sinatra "Songs for Swingin' Lovers!"es la maravillosa canción: "I've got you under my skin", que aunque compuesta por Cole Porter, suena tanto a Ava:



Dice algo así como: 

"Te llevo bajo mi piel, Te llevo en lo más profundo de mi corazón, tan profundo en mi corazón que realmente eres una parte de mí.

Te llevo bajo mi piel, lo he intentado, no rendirme. Me dije a mí mismo: "Esta aventura nunca saldrá bien" ¿Pero por qué debería resisitirme? cuando tengo condenadamente claro que te llevo bajo mi piel.

Sacrificaría cualquier cosa, sea lo que sea, por tenerte cerca. A pesar de la voz de alarma que aparece por la noche y repite, repite en mi oído: "¿No te das cuenta idiota que nunca podrás ganar? Usa la cabeza, vuelve a la realidad" Pero cada vez que lo hago, solo pensar en ti, hace que me detenga antes de empezar, porque te llevo bajo mi piel. 

Sacrificaría cualquier cosa, sea lo que sea, por tenerte cerca. A pesar de la voz de alarma que aparece por la noche y repite, cómo grita en mi oído: "¿No te das cuenta idiota que no tienes posibilidades de ganar?"


Fuentes: A partir de:
1.- Libro "Beberse la vida" - Marcos Ordoñez
3.- Link: https://elpais.com/elpais/2018/01/26/

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miércoles, 21 de febrero de 2018

Carole Lombard y sus ardientes clases de "francés"



“Vivo según un código de hombres diseñado para encajar en un mundo de hombres. Sin embargo, nunca olvido que el primer deber de una mujer es elegir el color de labios apropiado”

Y es que Carole Lombard sabía muy bien como darle un toque de color, no solo a sus labios, sino también a la vida, que aunque fue corta, -murió en un trágico accidente de aviación con solo 33 años- supo vivirla intensamente. La Lombard era una maravillosa actriz de apariencia sofisticada, elegante y glamurosa, pero también es cierto que al más puro estilo de Ava Gardner era extrovertida, descarada y ciertamente deslenguada, hasta el punto de dejar callado a un camionero cuando quisiera. Sobre esto hay una anécdota muy curiosa que cuenta Anita Loos en su libro "Adiós a Hollywood con un beso":

"Recuerdo una ocasión cuando Carole paseaba por una calle y el conductor de un camión que pasaba se ofreció a llevarla. Carole aceptó, y como el conductor era un hombre de compañía agradable, fue con él todo el camino hasta Bakersfield. Muy pronto el joven se dio cuenta de que llevaba un ángel a su lado. "Sabes una cosa, nena?" - dijo vacilante. "Me recuerdas a Carole Lombard". "Si me comparas con esa furcia barata, me bajaré de tu camión". Exclamó Carole enfurecida. Y el conductor le pidió disculpas"

Era una mujer fantástica pero parecía carecer de sentido del pudor, al menos eso cuenta Kenneth Anger en su libro "Hollywood Babilonia", quien se hacía eco de las palabras del ex-actor y decorador William Haines, que tras ser contratado por la Lombard para decorar su casa en 1934 contaba: “Atónito la vi desnudarse por completo, sin dejar de mirarme un segundo, ni de hablar. Nunca llevaba sostén; y a veces ni calzones.”

Una de las parejas más glamurosas de la historia del cine fue la que formó con Clark Gable. Ya se conocían de años atrás, pero el fuego se encendió en una fiesta de disfraces ofrecida en 1936 por el millonario John Hay Whitney. Los asistentes a la fiesta debían ir vestidos necesariamente de blanco, y Lady Lombard siempre dispuesta a jugar con cada situación se presentó en la fiesta en una ambulancia blanca, vestida con un camisón blanco, e hizo que unos enfermeros la llevaran en camilla hasta el centro de la pista de baile. Una entrada sin duda espectacular y humorística. Esa noche no dejo de bailar con Clark Gable, con el que terminaría casándose en 1939.

Se decía de Lombard que tenía pocos filtros a la hora de pensar lo que decía, lo que casaba mal con esa tendecia suya de buscar un puntito de humor en todo; puede que por eso mismo, cuando volvía de su luna de miel con Clark Gable le dijo a un periodista que le preguntaba por el viaje con su nuevo esposo:  “Es un gran amante en el cine, pero un desastre en la cama.”

La que al parecer sí que tenía recursos suficientes en la cama, según contaba la cotilla de Anita Loos en el libro ya citado era la Lombard: 

"Ahora se puede decir que Clark (Gable) requería asistencia para estar a la altura de su apariencia viril y que Carole (Lombard) era la esposa para dársela. Un día, en una fiesta solo para mujeres, Carole nos explicó un incidente: se había hecho amiga de las demás que merodeaban por el cuartel de los músicos, y una de ellas le había contado uno de sus secretos profesionales, conocido por el misterioso nombre de "francés de peppermint". Se necesitaban diez centavos de esencia de peppermint que se utilizaban sin diluir, como enjuague bucal antes de una cita. Carole siguió las instrucciones y, al entrar una noche a su dormitorio, encontró a Clark profundamente dormido. Ello le dio una idea. ¿Por qué no añadir un elemento de sorpresa a la innovación que suponía la esencia de menta? Sin despertar a Clark, siguió adelante con toda suavidad, lo que hizo que su héroe, sorprendido por el repentino ardor provocado por el peppermint, saltara de la cama y se dislocara un tobillo"

Si alguien busca nuevas experiencias y se decide a probar el truco, que siempre hay personas exploradoras y temerarias, y termina con un tobillo dislocado o ardientemente afectado por sofocantes efectos secundarios, no nos hacemos responsables .

Fuentes: A partir de:
1.- Las anécdotas del Libro de Anita Loos se recogen en el libro "Regreso a la casa de citas" de Lluis Bonet Mojica.
3.- Hollywood Babilonia - Kenneth Anger

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martes, 20 de febrero de 2018

Edgar Degas, Leonardo y el valor del arte




En cierta ocasión el pintor francés Edgar Degas (1834-1917) fue invitado a la boda de una de sus modelos. Cuando llegó el momento de felicitar al marido, no se le ocurrió otra cosa que decirle:

"Es la primera vez que veo a su mujer vestida, y casi le diré que me gusta más así. Le felicito"

No sé si la chica sería la modelo del famoso cuadro "El barreño" que abre esta anécdota, ni si realmente las palabras de Degas eran un cumplido y menos como se lo tomaría el marido... En cualquier caso la anécdota solo servía de aperitivo para hablar de la manera harto curiosa en la que Edgar Degas valoraba su obra. 

"Danseuse au repos"
Actualmente Degas es uno de lo artistas más cotizados en el mercado del arte y el cuadro de una de sus famosas bailarinas: "Danseuse au repos" ( a la izq.) fue subastado en Sotheby's en 1999 por aproximadamente 28 millones de dólares, lo que para seguir con el artículo más adelante y poder comparar equivaldría (sin actualización inflacionaria) a unos 150 millones de marcos franceses. 

El caso es que encontrándose Degas aun con vida supo que su famoso cuadro "Danseuses à la barre" se había vendido por 500.000 francos de la época. El pintor al enterarse dijo: "El que pintó este cuadro no es necesariamente un imbécil; pero el que ha pagado ahora quinientos mil francos por el cuadro es, necesariamente, un idiota"

En 2008 se vendió un cuadro del mismo nombre y autor por 26'5 millones de dólares o aprox. 146 millones de francos. Uno no sabría muy bien como valorar las palabras del pintor si no fuera por otra anécdota que deja muy claro cual era el fiel con el que valoraba sus propias obras. 

Edgar Degas
Degas siempre despreció el dinero y sus cuadros los vendía ciertamente baratos. De hecho se enfadaba notablemente si llegaba a saber que uno de sus cuadros había sido revendido por un valor superior. Es lo que sucedió con un amigo suyo que le había comprado un cuadro por 3000 francos y que tiempo después lo vendió por 30.000. Un negocio redondo para el vendedor y una verdadera traición para el pintor que le dijo a su amigo: ¿Es que no te gusta mi pintura?. El amigo que no se atrevía a confesarle que había aprovechado la ocasión para hacer negocio, balbuceo: "Me lo han pagado bien y....". Degas no lo dejó terminar y sentenció:

- Y como a ti ya no te gusta, lo has vendido. Desengáñate, pagaste tres mil francos porque te gustaba; y el que ha pagado ahora treinta mil , no lo ha hecho porque le guste el cuadro, sino porque lleva mi firma, Es triste para un pintor que se pague más por su firma que por su pintura.

Y en realidad viendo lo que se paga por determinadas obras uno no puede dejar de estar de acuerdo con Degas. A veces vale más la firma que la pintura. Hay quien quiere presumir de que tiene "Un Picasso" o "Un Van Gogh" dando igual si es una obra principal o secundaria. 

"Salvator Mundi" - Leonardo da Vinci
Un cuadro sombrío al que nadie mira, colgado en un rincón de un antiguo palacete, si un día se llega a saber que fue pintado por Leonardo da Vinci pasará de inmediato a ser la admiración de todos y a cotizarse por las nubes. Era más importante quien lo hizo, que el cuadro en si, al que antes nadie prestaba antención.

Es lo que ocurrió con el cuadro por el que se ha pagado más dinero hasta la fecha. Una obra de Leonardo da Vinci, titulado "Salvator Mundi" por el que se pagó la friolera de 450 millones de dólares en 2017 y eso que no existe una certeza absoluta de que sea obra de Leonardo y que con tanta restauración esta repintado en un 90%. Su propietario anterior había pagado por él en 1958 tan solo 45 libras. Sin duda el negocio del siglo.

Y al final de todo se me viene a la memoria lo que se paga por el traspaso de un jugador de fútbol de un equipo a otro, en la efímera carrera de estos astros del balón, en lo poco que significa un gol... y ya no sabe uno que pensar. 




Fuentes:
A partir de una entrada de: Antologia de Anécdotas - Noel Clarasó 
Artelista - Los cuadros más caros del mundo

ABC - El cuadro más caro del mundo puede no ser un Leonardo

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lunes, 19 de febrero de 2018

Las imposibles barbas de Amundsen



"La victoria espera al que tiene todo en orden, es lo que llaman suerte. La derrota es cierta para el que falló en tomar las debidas precauciones, es lo que llaman mala suerte"

Son palabras del noruego Roald Amundsen (1872-1928) sin duda uno de los grandes exploradores de inicios del siglo pasado y que nos recuerdan inevitablemente el desgraciado episodio vivido por este con el heroico y fracasado Robert Falcon Scott en la conquista del Polo Sur. Eran tiempos en los que todavía existían regiones vírgenes en nuestro planeta que atraían como un imán a esas personas ávidas de poner el pie donde nunca otro lo hizo antes y ver lo que nadie había visto y de camino llevarse la gloria de esa hazaña. Así, Amundsen dirigió la expedición a la Antártida que por primera vez alcanzó el Polo Sur, también fue el primero en surcar el Paso del Noroeste, que unía el Atlántico con el Pacífico, y formó parte de la primera expedición aérea que sobrevoló el Polo Norte. 

En cierta ocasión se encontraba Amundsen en una de esas elitistas de sociedad en la que era agasajado por sus conquistas y una señora de la alta sociedad lo tenía bombardeado a preguntas de todo tipo sobre sus viajes, no encontrando la manera, el indómito aventurero, de sortear este enjoyado peligro en forma de cotorra infatigable, que amenazaba con hacer insufrible la velada. La conversación llegó a un punto en el que la señora de marras le rogó al explorador, que por favor les contara a los allí presentes el suceso más extraño que le hubiera sucedido durante sus viajes. Amundsen se quedó pensativo durante unos momentos, tras los cuales exclamo:

- Ya sé, !En una sola noche me creció la barba quince centímetros!

Todos los que escuchaban se miraron con mirada perpleja y en el rostro de la señora se dibujo un expresión de verdadero asombro y dijo:

- Pero ¿qué dice usted? ¡Eso es imposible! ¿En una sola noche…?

El explorador, riéndose en voz baja le respondió:

-Pues será extraño, pero así fue. Es algo que si resulta posible en el Polo Norte, un lugar en el que la noche dura seis meses.

No sabemos si la anécdota sirvió para calmar a la inquieta y curiosa señora o le dio alas para preguntar todavía más…. A veces no conviene ser tan ingenioso.

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domingo, 18 de febrero de 2018

"El cuerpo y el cerebro" - Marilyn Moroe y Arthur Miller




"La acompañaba la muerte. Bajo su belleza y su glamour uno tenía la sensación de que la muerte la acompañaba en todo momento"

Son palabras de Arthur Miller, el tercer y último marido de Marilyn Monroe del que se divorció en 1961 y al que solo sobrevivió un año. Cuando se casaron, la prensa siempre buscando un titular fácil habló de que el "Cuerpo" y "el Cerebro" pasaban por el altar, pero aunque pusieran en sus alianzas "Now is forever" (Ahora es para siempre), nada es en realidad para siempre y cuando se conocieron de verdad se dieron cuenta de que la convivencia era de todo menos soportable. Alguna vez pensando en esta pareja, se me ha venido la idea a la mente de que en la separación del dramaturgo Arthur Miller de la actriz Mariyn Monroe, tras 5 años de matrimonio, tuvo mucho que ver la envidia del intelectual Miller al que le costaba aceptar que la supuestamente "rubia tonta" que tenía por esposa y que en la intimidad le mostraba descarnadamente sus dudas e inseguridades. recibiese muchísima más atención que él mismo por su magnífica obra literaria, de la que el mismo decía: "Sé que mis obras son un valor para esta nación y me atrevo a decir que van a perdurar más tiempo que la Ley McCarran". Supongo que para alguien de su talento era difícil aceptar ser solo el marido de Marilyn. Eran sin duda la pareja de moda y siempre estaban rodeados de gente, fotógrafos y periodistas. En cierta ocasión un admirador del escritor le dijo:

- ¡ Cuánto entusiasta de lo que usted escribe hay aquí, maestro!

- Es posible, pero yo dudo algunas veces si acuden aquí porque admiran las líneas que yo escribo o las líneas que presenta mi mujer.

Aunque como vemos en la foto de cabecera él también intentaba leer entre las lineas de Marilyn. En una entrevista realizada tiempo después del fallecimiento de Marilyn decía, con un poco de pelusilla o rencor, respecto de la que fue su esposa:

"Uno de los vicios de los malos periodistas (y de los malos periódicos) es reducir la noticia a su mínima expresión. Olvidan los argumentos de fondo, hacen triviales las ideas, omiten detalles, todo en su afán por exhibir el costado sensacionalista (y vendedor) de la historia. Son los periodistas que cada vez que oyen el nombre de Arthur Miller corren al archivo a buscar la foto de Marilyn. Reaccionan así porque son haraganes y no tienen ideas. No hay manera más trivial de tratar un hecho que publicar fotos viejas con comentarios agregados a último momento. Es lo que hacen a menudo con ella. Honestamente, no creo que alguien pueda explicar por qué el recuerdo de Marilyn sigue tan vivo en la memoria de los Estados Unidos y de tanta otra gente. Es un romance misterioso que yo -especialmente yo- no puedo aclarar. Fue una gran comediante, no hay duda de eso; pero lo curioso es que rara vez reponen sus películas. Hasta los jóvenes hablan de ella con una familiaridad asombrosa. Es probable que todavía siga ejerciendo alguna influencia en mi obra, no estoy seguro. 

Escribí un sólo guión para Marilyn, Vidas rebeldes, y cuando ya había muerto estrené en teatro "Después de la caída". La obra no es sobre ella en realidad, sino que es una reflexión sobre lo que su carrera y su catástrofe personal significan en el contexto de la sociedad en que vivió. Alguna vez escribí que Marilyn fue más allá de lo que la psique colectiva de los norteamericanos estaba dispuesta a tolerar en aquellos años. Marilyn fue la prueba de que la sexualidad y la seriedad no podían convivir en la misma persona." (Diario "La Nacion" - 23 de julio de 1989)

Ya captaba Miller, el autor de "Muerte de un viajante" o "Las brujas de Salem" y figura principal de la dramaturgia norteamericana junto a Tennessee Williams, que aquella mujer más que un complemento de su propia persona era un gigante mediático a cuya sombra quedaba sumido en un doloroso segundo plano. No es de extrañar que hoy, entre los no muy avezados lectores, Arthur Miller sea conocido más como aquel que fue marido de Marilyn que como el notable escritor que era en realidad.

Fuente: A partir de:  Diario la Nación - Arthur Miller y Marilyn Monroe

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sábado, 17 de febrero de 2018

Frank Sinatra y el alcohol



"El alcohol es quizá el peor enemigo del hombre, pero la Biblia dice que ames a tu enemigo"

Eso al menos decía Frank Sinatra, un cantante con una voz maravillosa y un hígado fantástico que debería haber legado a la ciencia para su estudio. Su médico de toda la vida desaprobaba el intenso ritmo al que bebía el cantante y le recomendó cambiar drásticamente de hábitos, especialmente con respecto al alcohol. Sinatra solo podía hacer dos cosas: hacerle caso al galeno o cambiar de médico. De allí se fue directo a su bar predilecto de Nueva York y furioso le confesó a su amigo Dean Martin: "Acabo de despedir a mi médico. Es un imbécil. No sabe nada de la vida". Con su siguiente médico, al que tuvo que acudir a regañadientes, no le fue mucho mejor pero el relato de su visita es ciertamente clarificadora de como era el bueno de Frankie cuando ponían en riesgo sus aficiones etílicas. Llegado a la consulta se dispusieron a hacerle un reconocimiento completo y el doctor le preguntó: "¿Cuánto bebe usted?". Sinatra le contestó sin dudar: "Unos treinta y seis tragos al día" (sin agua al parecer y solo un par de peces de hielo -como diría Sabina-). El médico creyó que era una broma del cantante y volvió a preguntarle: "Le hablo en serio Sr. Sinatra ¿Cuánto bebe usted?. Frankie, indiferente a las dudas del médico volvió a responderle: “Ya se lo he dicho, treinta y seis tragos al día”. Al médico le extrañaba la cantidad pero también que fuera tan exacto en el número de tragos: “¿Cómo puede estar tan seguro?”. "Verá doctor, -replicó Sinatra- bebo una botella de Jack Daniel's diaria, lo que equivale a treinta y seis tragos". El médico intentando no hacer demasiado evidente su asombro, aunque con un incipiente tono de desaprobación, continuó: "Y como se siente cada mañana?". "No lo sé - dijo para terminar Sinatra, mientras se ponía en pie- nunca me levanto por la mañana. Y no estoy seguro de que usted sea el médico apropiado para mi". Si se quitan al día solo seis horas de sueño, quedan 18 horas, lo que supone un lingotazo de whiskey cada media hora, o lo que es lo mismo estar todo el santo día bebiendo. "Homérico" dirían en "El hombre tranquilo" e incomprensible para mi que no tengo muchas filias por el alcohol. Supongo que pensaba en personas como yo cuando dijo: "Lo siento por las personas que no beben. Cuando despiertan por la mañana, se sienten tan bien como se van a sentir el resto del día"

Hay quien dice que el alcohol es el mejor ansiolítico que existe, de modo que supongo que Sinatra veía en el Jack Daniel's una tabla a la que agarrarse. Al menos eso se desprende de aquella afirmación suya: "Estoy a favor de cualquier cosa que te haga pasar la noche, ya sea una oración, traquilizantes o una botella de Jack Daniel's"

Desde luego no debían de ser muy recomendables sus noches, pero lo que queda claro es que Sinatra tenía una afición desmedida por el whiskey Jack Daniel's, al que llamaba "El néctar de los dioses". Sus 45º parecían no hacerle mella y cuando murió pidió que pusieran una botella en el ataúd. Supongo que con tanto alcohol su cuerpo debe estar ahora mejor conservado aún que el de Lenin. El caso es que la marca Jack Daniel's nunca pudo pagar una publicidad tan esplendida como la que gratuitamente le hacía el cantante, pero en agradecimiento, en el 100 aniversario de su nacimiento sacó una edición especial en su honor "Jack Daniel's - Sinatra selected", en cuyo interior incluso llevaba como regalo un número de membresía para "la pandilla de ratas", el famoso "Rat Pack" de Sinatra en el que no miraban precisamente bien a los abstemios. 

En realidad la entrada casi ha sido una excusa para poder poner una de las grandes canciones de Sinatra, la maravillosa: "One for my baby (and other one for the road)" un tema de Harold Arlen y Johnny Mercer que data de 1943 para el musical "The sky's the limit" que encontró su mejor versión en "la voz" de Frank Sinatra (valga la redundancia).





Son las tres menos cuarto
no hay nadie aquí excepto tú y yo
Así que, siéntate Joe
tengo una pequeña historia que tienes que escuchar
Estamos bebiendo, amigo mío, por el final de un breve episodio
Sírveme una por mi chica y otra más para el camino

Ya lo tengo por rutina
así que echa otra moneda a la máquina
Me siento muy mal
¿No puedes poner algo de música tranquila y triste?
Te podría contar un montón de cosas
pero hay que ser acorde con tu código de honor
Sírveme una por mi chica y otra más para el camino

Tú nunca lo has sabido pero, amigo, soy una especie de poeta
y tengo un montón de cosas que me gustaría decir
y cuando esté melancólico me tienes que escuchar
hasta que lo haya soltado...

Bueno, esto es todo
y ya se, Joe, que empiezas a estar ansioso por cerrar
Gracias por escucharme, espero que no te haya importado que te soltara el rollo
pero esta angustia que tengo debe de ser sofocada o pronto explotará
Así que sírveme una por mi chica
y otra más para el camino
tan largo, tan largo, tan largo..."

Fuente: A partir del siguiente artículo:
La Razón - "Rarezas y excesos de genios"

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