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jueves, 23 de marzo de 2017

Beethoven y el orgullo



La batalla de Austerlitz, también conocida como "De los Tres Emperadores", en la que Napoleón obtuvo una de sus más resonantes victorias,  fue causa de grandes disgustos para Beethoven. En las fechas en las que los ejércitos que iban a enfrentarse maniobraban en las cercanías de Viena, Beethoven estrenó su opera Leonora, un refrito de Fidelio, y al igual que este obra un rotundo fracaso, puede que motivado por encontrarse toda la aristocracia vienesa ausente de la ciudad, ante el panorama bélico que les amenazaba a poco más de cien kilómetros. El caso es que tras la batalla de Austerlitz, los franceses ocuparon Gratz, lugar en el que se encontraba un muy enfadado Beethoven, alojado en el castillo del Príncipe Lichnowsky. El Príncipe pronto quiso maniobrar para lograr el favor de los franceses  e intentó utilizar a Beethoven en su beneficio, para ello intentó organizar una velada musical a la que invitaría al general francés que había tomado la ciudad, esperando con ello que Beethoven fuera el centro de atención y tocara para ellos unas piezas al piano. Beethoven se negó en rotundo, pero a pesar de ello el Príncipe invitó al victorioso general y otros altos cargos y personalidades esperando que ante tal situación el compositor claudicara y tocara para ellos. El caso es que llegada la hora de la velada, Beethoven no aparecía por ninguna parte y tras buscarle insistentemente llegaron a saber que la noche antes había abandonado en secreto el castillo para no someterse a las imposiciones de Lichnowsky. En la habitación de Beethoven se encontró una carta dirigida al Príncipe en la que explicaba que no podía tocar para los enemigos de su patria y añadía:

"Príncipe, lo que es usted viene determinado por su circunstancia y por su nacimiento. En cuanto a mí, yo soy dueño de mi mismo. yo soy un gran músico porque he luchado, me he esforzado y me he dejado la piel toda mi vida... Príncipes ha habido y habrá miles; Beethoven solo hay uno"

La batalla de Austerlitz fue en diciembre de 1805. Poco después, en 1806, Beethoven estrenaría su maravilloso concierto para violin op. 61 al que pertenece este vídeo en el que Itzhak Perlman toca su tercer movimiento. ¡Qué razón tenía cuando decía que Beethoven solo hay uno!

En la fotografía se puede ver la figura de cera que el Museo de Madame Tassaud le dedica a Beethoven.




La imagen ha sido tomada de la siguiente página:
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