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miércoles, 11 de enero de 2017

Gladiator: Duelo de escenas



"Gladiator" (2000 - Ridley Scott) tiene algunos momentos realmente épicos, entre los que destaca sobremanera aquella escena en la que el General Máximo (Rusell Crowe) en su nueva condición de admirado gladiador se ve en la obligación de descubrir su verdadera identidad al Emperador Cómodo, interpretado soberbiamente por Joaquin Phoenix. Son legión (nunca mejor dicho) los que se saben el parlamento final del General Máximo de memoria, pero nunca viene mal recordarlo:

Soldado: "Gladiador, el Emperador quiere conocerte.

Gladiador: Yo sirvo al Emperador (y se arrodilla para recibirle)

Cómodo: En pie, en pie. Tienes tu fama bien merecida hispano. No creo que haya existido un gladiador como tu. Este jovencito insiste en que eres Héctor reencarnado, o era Hércules? ¿Por qué el héroe no se descubre y nos revela su nombre? ¿Tendrás un nombre?

Gladiador: Mi nombre es gladiador (se da la vuelta)

Cómodo: ¿Cómo osas darme la espalda? ¡Esclavo! Te ordeno que te descubras y me digas tu nombre

Gladiador: (se quita el casco): Me llamo Máximo Décimo Meridio, Comandante de los ejércitos del norte, General de las legiones Fénix, leal servidor del verdadero Emperador Marco Aurelio, padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra."









Pero claro, en esta película hay otro gran momento, otro gran monólogo, y ese es el de Cómodo en el momento en que sabe que no va a ser el elegido por su padre, el Emperador Marco Aurelio (Richard Harris) para sucederle en el trono. Una maravilla: 

"Cómodo: Una vez me escribiste enumerando las cuatro grandes virtudes: sabiduría, justicia, fortaleza y templanza. Constaté que no tenia ninguna de ellas, sin embargo poseo otras. Ambición... se convierte en virtud si nos conduce al éxito. Ingenio, valor. Tal vez no en el campo de batalla, pero hay muchas formas de valor. Devoción a mi familia y a ti. Ninguna de mis virtudes figuraban en tu lista, incluso parecía que no me desearas como hijo. 

Marco Aurelio: ¡Oh Cómodo vas demasiado lejos!

Cómodo: Escudriño el rostro de los dioses buscando el modo de complacerte, de llenarte de orgullo. Una palabra amable, un fuerte abrazo... tus brazos apretándome con fuerza contra tu pecho... y habría sido como tener el sol en mi corazón mil años. ¿Qué hay en mí que tanto odias?. Lo único que siempre quise fue estar a tu altura. César, padre...

Marco Aurelio: Cómodo, tus defectos como hijo son mi fracaso como padre"

Cómodo: ¡Padre...! Arrasaría al mundo entero porque tu me amases... (y en ese momento le da muerte asfixiándolo, hundiéndole el rostro sobre su pecho con un fuerte abrazo)




A pesar de la épica del primero, yo prefiero el segundo. ¿Y vosotros, cuál preferís?


Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
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