Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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jueves, 17 de noviembre de 2016

El existencialismo de Jean-Paul Sartre



      "¿A qué se llama existencialismo? La mayoría de los que utilizan esta palabra se sentirían muy incómodos para justificarla, porque hoy día que se ha vuelto una moda, no hay dificultad en declarar que un músico o que un pintor es existencialista. (...) Lo que complica las cosas es que hay dos especies de existencialistas: los primeros, que son cristianos, entre los cuales yo colocaría a Jaspers y a Gabriel Marcel, de confesión católica; y, por otra parte, los existencialistas ateos, entre los cuales hay que colocar a Heidegger, y también a los existencialistas franceses y a mí mismo."     

      "El existencialismo ateo que yo represento es más coherente. Declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre, o como dice Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho. Así, pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla. 
      El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Este es el primer principio del existencialismo"

     "El existencialismo no es de este modo un ateísmo en el sentido de que se extenuaría en demostrar que Dios no existe. Más bien declara: aunque Dios existiera, esto no cambiaría; he aquí nuestro punto de vista. No es que creamos que Dios existe, sino que pensamos que el problema no es el de su existencia; es necesario que el hombre se encuentre a sí mismo y se convenza de que nada pueda salvarlo de sí mismo, así sea una prueba válida de la existencia de Dios. En este sentido, el existencialismo es un optimismo, una doctrina de acción, y sólo por mala fe, confundiendo su propia desesperación con la nuestra, es como los cristianos pueden llamarnos desesperados."


      Son fragmentos de "El existencialismo es un humanismo" una conferencia dada por Jean-Paul Sartre en el Club Maintenant de París en 1945 y posteriormente publicada en 1946. En ella Sartre se queja de como se había pervertido el significado de la palabra "existencialismo" hasta asemejarla al desánimo, la desesperanza o a un asfixiante pesimismo que empapaba cualquier expresión artística tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial. 
       En estos días en los que tanto se especulaba con la posibilidad de que Bob Dylan no aceptara el premio Nobel, Jean-Paul Sartre volvió a estar de actualidad al recordarse aquel rechazo suyo al galardón de la Academia sueca de 1964, alegando que el tenía por norma rechazar todo reconocimiento o distinción y que la relación entre el hombre y la cultura debían desarrollarse al margen de las instituciones. Y con este acto, Sartre, siguiendo la linea de pensamiento de su existencialismo, demostró una vez más que un hombre se hace a sí mismo en cada instante, se forja continuamente a través de unas acciones que le definen. 
     El texto completo de la conferencia (no muy largo) es fácilmente encontrable en la red para aquellos que quieran disfrutar un poco más del pensamiento de Sartre,

Completamos la entrada con este documental dedicado a Sartre por la cadena BBC en la serie "Humano, Demasiado Humano". 




En el documental aparece un interesante fragmentó de "Las moscas" (1943) en la que Sartre le dice a Dios a traves de Orestes:

“Yo soy mi libertad, apenas me habías creado cuando deje de pertenecerte. La naturaleza dio un salto atrás, pero para mí los años no pasaban, me sentía muy solo en medio de tu mundo bien intencionado, como un hombre que perdió su sombra. En el cielo no quedaba nada, ni bueno, ni malo, ni nadie que me diera ordenes, pues yo soy un hombre y cada hombre debe hacer su propio rumbo, tu no puedes castigarme, ni reprenderme, por eso te doy miedo”


Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas: