Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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miércoles, 13 de julio de 2016

David Helfgott y la verdadera historia de "Shine" (Scott Hicks - 1996)



El cine tiene la virtud de alumbrar la figura de personas que quedaron injustamente en el olvido, reactualizándolas y dándolas a conocer a la mayoría en todo su esplendor, pero no es menos cierto que a veces también se convierte en un invento endemoniadamente injusto para con otras figuras que tuvieron una vida muchísimo más valiosa y digna de respeto que la que se nos muestra. Un ser malvado viste mucho en pantalla y como decía Hitchcock: "Para mi, el cine son cuatrocientas butacas que llenar", ósea que alguna pequeña injusticia es absolutamente perdonable cuando de vender palomitas se trata. 

En algunas ocasiones con estas licencias artísticas se consigue hacer verdadero arte y además vender muchas palomitas como el famoso caso de "Amadeus" en el que se demoniza la figura de Antonio Salieri, que ya es unánimemente considerado por la mayoría como envidioso asesino de Mozart; poco importa lo que diga la historia, el excepcional talento de aquel músico o la posible amistad que pudiera unirlos dentro de su rivalidad artística (tienen obras firmadas en común), el caso es que a la historia le venía bien un malvado y aprovechando viejas infamias ya superadas sobre la muerte de Amadeus, se les dio alas y ahora Salieri es conocido por muchos, ha ocupado un papel en la historia gracias al cine, pero en vez del merecido por su talento lo ocupa por un crimen que nunca cometió.

Armin Mueller-Sthal da vida al duro padre de David Helfgott 
Una cosa parecida ocurre con otra de las grandes películas de la historia de la música clásica, la esplendorosa "Shine. El resplandor de un genio" (Scott Hicks - 1996), en la que aparte de enamorarnos irremediablemente del Concierto para piano nº 3 de Rachmaninov y del "Nulla in mundo pax sincera" de Vivaldi, de disfrutar de la magistral actuación de Geoffrey Rush (de hecho le valió un Oscar al mejor actor principal), supimos de la azarosa vida del pianista David Helfgott y de la abrumadora presión y tiranía a la que lo sometía su durísimo padre, hasta el punto de desestabilizarlo emocionalmente y provocar que un genio del piano en potencia terminara siendo un enfermo psiquiátrico al que con el tiempo dejan tocar el piano de nuevo por los bares casi por lastima y después como atracción. En la vida real, David Helfgott gracias a la película haría buena caja en numerosos conciertos, más por la mitomanía de ver al personaje que inspiraba el film, que por sus verdaderas cualidades pianísticas que ya se encontraban mermadas tras su problema médico y no eran ni por asomo las de aquel joven prometedor que se atrevió con Rachmaninov.

Geoffrey Rush como David Helfgott
Como ya decía me declaro fan incondicional de esta película y en mi reproductor de dvd tiene ya más vueltas que la noria de una feria, pero el caso es que es tremendamente injusta con la figura del padre del pianista. El director necesitaba de un contrapunto dramático para equilibrar la historia y lo hizo a costa de un padre que merecía mucho más reconocimiento. La verdadera historia la conocimos a través de Margaret Helfgott, pianista profesional al igual que el protagonista del film; esta tras ver la vergonzosa imagen que dieron de su padre, Peter Helfgott manifestó:

"Un día le pregunté a mi padre: 
- ¿Por qué nos enseñaste música a mí y a todos mis hermanos? (el tercer hermano,  Leslie Helfgott, es violinista profesional) y me respondió:
- Si les hubiera dejado dinero y posesiones, las podrían haber perdido. Pero si les daba la música, no importa dónde estuvieran en el mundo, aún si estaban solos y sin dinero, el arte siempre sería su compañero."
Su pasión por la música iba ligada a la idea de que, una vez dominada la técnica, era nuestra, era parte de nuestro ser y ya nadie podría quitárnosla jamás. Por las noches, cuando éramos niños, mi padre llegaba del trabajo y se sentaba con David y conmigo a enseñarnos a tocar el piano, y aunque mi hermano era superior a mí (de hecho llegó a ser un niño prodigio, e incluso tocaba mucho mejor que ahora), los primeros años le costaba mucho trabajo entender las notas de la partitura. Sin embargo, un día, sólo dos años después de su primera lección y ante el asombro de todos nosotros, se sentó al piano y toco la Polonesa heroica de Chopin, una obra muy difícil aun para pianistas consumados. Para un niño de ocho años esto era asombroso y a partir de ahí, David destacó como un verdadero artista tanto en la ciudad donde vivíamos como en otras partes. 
Los verdaderos Peter Helfgott y su hijo David Helfgott
Papa solía decirle a David:
- "Cada nota es como un diamante, es importante que se escuche, no te la saltes, es como una gema preciosa, déjala que brille".
Mi madre, por su parte, me contaba que recibió muchas propuestas de matrimonio:
-Pero yo quería a tu padre y él me quería a mí. Era considerado y servicial: me compraba flores, cargaba mis bolsas, me llevaba a comprar naranjas y luego las exprimía para mí. Me trataba como a una reina...
Le encantaba leer libros de física y astronomía. Leía en yiddish y en polaco, después aprendió inglés y francés para leer a Zola, Flaubert y Rolland; también aprendió ruso para disfrutar de Dostoievski, Tolstoi y Chejov en su lengua natal. Siempre nos enseñaba muchas cosas en una forma amena y natural. Señalaba las estrellas y nos explicaba las distancias en años luz, los nombres y la configuración de las constelaciones, o como estaba construido un átomo, sobre moléculas y protones. Tenía una notable habilidad para explicar las cosas más difíciles de una manera clara y sencilla.
- ¿No es increíble? - Decía con un brillo de emoción en los ojos, cuando nos mostraba algunos dibujos hechos por él, en las que representaban reacciones químicas, o el método científico para partir un átomo...."

El verdadero David Helfgott
No parecen ser las palabras de un hija que hubo de sufrir un padre como el que aparece en "Shine".

Peter Helfgott tenía ciertamente una economía limitada y apenas podía cubrir las necesidades de su familia, y a pesar de ello compró un piano para que sus hijos tuvieran lo que él consideraba una cultura superior. Cuando sus amigos le reprochaban tal dispendio:
_ ¿Cómo puedes salir y comprar un piano cuando no tienes lugar ni para poner la cuna del bebé? - el les explicaba con seguridad absoluta:
- Pero señores: ¡No se puede vivir sin un piano, no se puede vivir sin música!

Ni Peter Helfgott era un ser cruel, que maltrataba emocionalmente a sus hijos y esposas, ni estuvo en ningún campo de concentración. Hay manifestaciones del propio David Helfgott respaldando las palabras antes reseñadas de su hermana en favor de su padre. Y por contra la película olvida que el pianista padecía una esquizofrenia que por supuesto nada tenía que ver con la educación recibida, que fumaba compulsivamente la friolera de seis paquetes de cigarrillos al día y tomaba 25 tazas de café también diariamente.... ¡cómo para no perder los nervios! Y para colmo su esposa en vez de salvarlo del psiquiátrico lo que hizo fue alejarlo de su familia y su entorno.

Evidentemente la historia se parece a la contada en algunos aspectos pero después de ver el maltrato recibido por la figura paterna en la película, solo cabe consolarse con la idea de que Peter Helfgott murió años antes del estreno de la película y no tuvo que sufrir tamaña humillación.



El verdadero David Helfgott tocando "El vuelo del moscardón"



Y un trocito del tercer movimiento del Concierto para piano nº 3 de Rachmaninov que en la película tiene una presencia destacada. Yo personalmente prefiero el inicio del concierto, realmente majestuoso.





Título original: Shine
Año: 1996
Duración: 106 min.
País: Australia
Director: Scott Hicks

Reparto: Geoffrey Rush, Armin Mueller-Stahl, John Gielgud, Noah Taylor, Lynn Redgrave, Sonia Todd, Googie Withers, Nicholas Bell, Chris Haywood

Guión: Jan Sardi
Música: David Hirschfelder
Fotografía: Geoffrey Simpson

Premios
1996: Premios Oscar: Mejor actor (Rush). 7 Nominaciones
1996: Globo de Oro: Mejor actor drama (Rush). 5 nominaciones
1996: 2 premios BAFTA: Mejor actor (Geoffrey Rush) y sonido. 9 nominaciones



El trailer del film: