Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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lunes, 21 de noviembre de 2016

Grandes escenas del cine: "Pactar con el diablo"



Milton (Al Pacino): -¿Por qué tienes que cargar con ese maldito saco de piedras? ¿Por Dios? ¿Porque sí? Por Dios... Está bien, te daré información de primera mano acerca de Dios: A Dios le gusta observar, es un bromista. Piénsalo: dota al hombre de instintos. Os da esta extraordinaria virtud ¿y qué hace luego? Los utiliza para pasárselo en grande, para reírse de vosotros al ver cómo quebrantáis las reglas. Él dispone las reglas y el tablero. Y es un auténtico tramposo: Mira pero no toques, toca pero no pruebes. Prueba... pero no saborees. ¿Y mientras os lleva como marionetas de un lado a otro qué hace él? ¡Se descojona! ¡Se parte el culo de risa! ¡Es un payaso! ¡Es un sádico! ¡Es el peor casero del mundo! ¿Y adoráis eso? ¡Nunca!

Kevin Lomax (Keanu Reeves): -Mejor reinar en el infierno que servir en el cielo ¿verdad?

Milton: -¿Por qué no? Yo tengo los pies sobre el mundo desde que comenzó este puto juego. He alimentado todas las sensaciones que el hombre ha querido experimentar. Siempre me he ocupado de lo que quería y nunca le he juzgado. ¿Por qué? Porque nunca le he rechazado a pesar de todas sus imperfecciones. ¡Soy un devoto del hombre! Soy un humanista, puede que el último humanista. ¿Quién en su sano juicio, Kevin, podría atreverse a negar que el siglo XX ha sido mío por completo? ¡Todo mío, Kevin! Todo mío, mío. Estoy pletórico. Ha llegado mi oportunidad.

Un monólogo que le venía a Al Pacino como anillo al dedo. Los excesos siempre le han ido bien y eso de tener que ponerle voz al diablo le servía magníficamente de excusa para que sus gestos en demasiadas ocasiones desbordados quedaran justificados por la naturaleza del personaje, tanto, que puede decirse que se convierte en la encarnación perfecta de un diablo terrenal. El monólogo de Pacino es realmente jugoso, lleno de provocación y en sus labios inquietante y vehemente; parece una pequeña pieza de teatro dentro de la maquinaría vertiginosa que resulta siempre una película, tal es la magia que logra destilar Pacino en la misma. El resto de la película, llena de simbología respecto a la lucha entre el bien y el mal y la responsabilidad del hombre a la hora de elegir su camino, tiene sus altos y sus bajos, resultando sin duda un film perfectamente disfrutable, pero este monólogo es soberbio y solo por él merece la pena recordar el título. Seguro que no será la última vez que veamos a Pacino por aquí regalándonos uno de esos sensacionales discursos suyos, pero ahora vamos a verlo en acción en esta escena que comentábamos:





FICHA DE LA PELÍCULA

Título original: The Devil's Advocate 
Año: 1997

Duración: 144 min.
País: Estados Unidos 
Director: Taylor Hackford

Reparto: Keanu Reeves, Al Pacino, Charlize Theron, Jeffrey Jones, Judith Ivey, Debra Monk, Craig T. Nelson, Connie Nielsen, Delroy Lindo, Ruben Santiago-Hudson, Tamara Tunie, Vyto Ruginis, Laura Harrington, Chris Bauer, Al D'Amato, Pamela Gray, Don King, Heather Matarazzo, Monica Keena

Guión: Jonathan Lemkin, Tony Gilroy (Novela: Andrew Neiderman)

Música: James Newton Howard

Fotografía: Andrzej Bartkowiak




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