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martes, 18 de octubre de 2016

Freud, Sócrates y las murmuraciones




"El que tenga ojos para ver y oídos para oír puede convencerse de que ningún mortal puede guardar un secreto. Si sus labios están en silencio, puede hablar con sus dedos; la traición de él rezuma por cada poro"

Son palabras de Freud quien desconfiaba claramente de la capacidad del ser humano para resistirse a la murmuración o guardar un secreto, aunque puede que pudiéramos encontrar una excepción en Sócrates, al menos eso se desprende de una anécdota muy famosa ocurrida al filósofo:

Se cuenta que un día Sócrates se encontró con un conocido que sin mediar palabra le dijo de sopetón:

- Maestro, ¿sabes lo que me acaban de contar de "fulano"?

Sócrates, que se lo vio venir, lo interrumpió y le dijo:
- Antes de que me cuentes, permíteme que te haga la prueba de las tres preguntas.

Asintió el hombre y Sócrates le pregunto: 
-¿Estás seguro de que esa historia sobre "fulano" que me vas a contar es cierta?

El hombre contestó que no podía saber si era verdad lo que le acababan de contar y que no había tenido ocasión de contrastarlo. El filosofo le dijo entonces:
-Es decir, que a ciencia cierta no sabes si lo que me vas a contar de "fulano" es verdad o no. Pero vayamos a la segunda pregunta. ¿Lo que me vas a contar de nuestro amigo común es bueno?

El chismoso no tuvo más remedio que contestar que precisamente no era algo bueno lo que iba a contar. Sócrates al escucharlo continuó, con toda calma, con su prueba y razonó:
-Es decir, pretendes contarme algo malo sobre nuestro amigo, incluso no estando seguro de si es cierto, ¿no es así?

El murmurador un tanto avergonzado no pudo hacer otra cosa que asentir, y Sócrates continuó con su filtro de chismorreos inútiles:
- Esta bien, solo nos queda una pregunta. Lo que vas a decirme de nuestro amigo ¿será provechoso para alguien?

Y el cotilla tuvo que reconocer que tampoco sería algo que hiciera bien a nadie.

Ante estas tres respuestas, Sócrates concluyó su prueba de las tres preguntas y dijo al metiche:

-Es decir, que lo que quieres decirme de nuestro amigo común, ni es seguro que sea verdad, ni es bueno y ni tan siquiera es provechoso para alguien ¿porqué deberíamos entonces hablar de ello?

Si todos hiciéramos esto el mundo sería, sin duda, "una pizca" mejor.

La escultura es de François Jouffroy (1839) y tiene por nombre "First Secret Confidence to Venus" - Se expone en el Louvre. La foto es de "Lorelainne"


La imagen ha sido tomada de la siguiente página:
1.- http://www.rafabordes.com/2984/por-que-te-interesa-tu-marca-personal/
2.- https://es.pinterest.com/pin/504966176947421337/

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