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viernes, 23 de septiembre de 2016

Sócrates y las mujeres



Sócrates marca indudablemente un antes y un después en la historia de la filosofía. Supo ganarse la admiración y la consideración de muchos de sus discípulos, como Aristipo, Antístenes o el mismo Platón, nexo de unión con el gran Aristóteles. Lo que le resultó muchísimo más difícil fue ganarse el respeto de Jantipa, su correosa y arisca mujer. Sócrates comentaba que su carácter seco y altamente inflamable era lo que le había llevado a elegirla como esposa, osea sabía donde se metía. Apostillaba que era su afán habituarse a tolerarla con infinita paciencia con el propósito de lograr el perfecto autocontrol y de esta manera estar siempre en la mejor disposición de tratar con cualquiera por difícil que fuera su carácter. Nietzsche en un arranque de ironía llegó a decir que fue Jantipa y no otro gran maestro el que convirtió a Sócrates en el mejor dialéctico de Atenas, ya que era mejor andar por la calle hablando a unos y a otros que quedarse en su casa aguantando al "demonio de Tasmania" que vivía con él. Con el tiempo se cuenta que un alfarero le preguntó a Sócrates sobre cuál era la mejor opción casarse o quedarse soltero. Sócrates le contestó: "Hagas lo que hagas te arrepentirás". 

Al hilo de todo esto cuenta una anécdota que tras una de las habituales broncas domésticas que Jantipa "amorosamente" le preparaba cada día, Sócrates no pudo aguantar más y buscando un poco de paz se salió de la casa y se sentó en el escalón que daba entrada a la puerta, y claro, eso es lo peor que le podía hacer a la "muchachita" que se vio de esta manera ignorada y sin nadie sobre quien descargar sus muchos demonios. De esta manera y poseída por la rabia de no poder seguir desahogándose sobre el "marido filosofo" se fue hacía Sócrates con una palangana llena de agua sucia y se la volcó por completo encima. Sócrates se limito a comentar completamente abrumado:

"Después de tanto tronar, no es extraño que ahora llueva"

Quien sabe si harto de buscar soluciones en su matrimonio o hastiado de escuchar de su mujer que no sabía nada llegó a formular por convencimiento propio, más que en relación con la pitonisa de Delfos, aquella sabia máxima que decía: "Solo sé que no sé nada"

!Qué gran maestra de filosofía era Jantipa!   

A pesar de tanta tormenta, Jenofonte describía a Sócrates así: «Ejemplar del hombre mejor y más feliz», y escribe de él: “Como comprendo la sabiduría y nobleza de este hombre, tengo que pensar siempre en él; y, siempre que en él pienso, tengo que alabarlo”. 


El busto de Sócrates que encabeza la entrada se encuentra expuesto en el Louvre.


Las fotografías han sido tomadas de las siguientes páginas:
1.- https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Louvre,_Socrates-Sculpture.jpg
2.-http://vgd.no/samfunn/historie/tema/1824390/tittel/hf725-all-the-world-s-a-stage/innlegg/44401501/

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