Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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lunes, 29 de febrero de 2016

Ava Gardner y los espejos




No cabe duda de que cuando Ava Gardner se miraba en los espejos se veía ciertamente mona, tal y como sugiere la fotografía con la que abrimos la entrada, tomada durante un descanso en el rodaje de "Mogambo". En cualquier caso ella misma llegó a reconocer que su belleza llegó a constituir un problema:

«En cierto modo llegué a odiar mi belleza muy a menudo. Ahora que el tiempo se la ha llevado me proporciona casi un alivio. No me importa envejecer, pero me asusta ser olvidada y volver al anonimato.»

En cierta ocasión, una bellísima joven hispanoamericana, al ser presentada a Ava Gardner le dijo:

-Yo tenia la idea, a través de sus películas, de que usted era muy guapa, pero ahora, al verla al natural, he descubierto que es usted la mujer más bella del mundo.

Ava Gardner sonrió y le contestó:

-No, no lo soy

La jovencita se disponía a reiterar su afirmación, pero Ava Gardner no la dejo empezar a hablar y concluyó:

-Ya no lo soy, porque desde este momento lo es usted.


Todavía era una recién llegada en el mundillo de Hollywood, un diamante sin pulir, y ya quedaba constancia en la ficha que le abrieron de algunos de los motivos por los que más tarde sería conocida como el animal más bello del mundo: Un bellezón de metro setenta y con una sinuosa silueta de 92x50x92. 

No solo su belleza, sino también su singular carácter era capaz de encandilar a los hombres que se le cruzaban en el camino. 

Era capaz de que los ascensoristas la escogieran unanimemente como la chica con la que les gustaría quedarse atascados en lo alto del Empire State Building o hacer que Ernest Hemingway, con el que mantenía una sincera amistad, luciera durante años en su cuello un colgante con una de las piedras que le quitaron a Ava del riñon tras ser operada de un cólico nefrítico.

Otro escritor que se quedó encandilado con su personalidad fue Tennessee Williams quien tras conocerla durante el rodaje de "La noche de la iguana" tuvo la ocurrencia de encadenar una iguana de verdad en el porche de su carsa y llamarla "Señora Ava Gardner".

Los actores dicen que no sienten ni frio ni calor durante las escenas románticas, más si cabe si uno de los intervinientes no tiene la libido orientada hacia el sexo contrario, como parece que le ocurría a Burt Lancaster, el cual sin embargo reconoció en cierta ocasión: "La primera vez que besé a Ava Gardner en el rodaje de "Forajidos" tuve una erección" Y es que seguramente si Ava hubiera pasado por la ciudad de Pisa, su torre ya no estaría inclinada.

Algunas personas que la conocieron muy de cerca dijeron de ella:

"Ava era una persona de una extraordinaria calidad humana. Como belleza física está claro que nunca tuvo discusión, pero lo que mucha gente no sabe es que tenía tanta belleza moral como física. Desprendida y generosa, el dinero no contaba para ella. Eso sí era irritable y caprichosa. Tenía que tener lo que quería en el momento que lo quería, y cuando se le llevaba la contraria era imposible. Se guiaba por sus impulsos, no pensaba con la cabeza, pero no porque fuera tonta, sino porque era así, instintiva. Tenía un carácter muy fuerte, aunque a los cinco minutos se le había olvidado completamente lo que le había hecho saltar. Ava también era muy amiga de sus amigos, con una lealtad inmensa. Se daba íntegra, no tenía frenos ni trabas. Además era una mujer que siempre iba al natural, pues no le daba la menor importancia a la belleza. No se maquillaba prácticamente, no necesitaba nada. Otro factor importante de su forma de ser era su recuperación física. Tan tremenda que con una hora de sueño estaba dispuesta a trabajar diez horas seguidas. Además, no veía el riesgo en nada. Toreó conmigo al alimón alguna vez en Villapaz, como si nada. Ava era indiscutiblemente una fuerza de la naturaleza". (Luis Miguel Dominguín)

"Ava Gardner es fácil de retratar aunque haya estado en pie hasta las cinco de la mañana y se haya levantado cuatro horas más tarde". (Jack Cardiff - Director de fotografía norteamericano)

"Ava era encantadora, una auténtica reina de la pantalla realmente excitante; maravillosa de contemplar y con unas piernas adorables. Cuando pasa por la pantalla te dan ganas de dejarlo todo y seguirla".(George Cukor)

"A los 23 años ya era una mujer como para morir por ella. La conocí durante cuarenta años y siempre me sorprendía... Quizá bebía más de la cuenta, pero en el trabajo nunca vi ningún indicio de alcohol. Nunca llegaba tarde, siempre sabía su diálogo y siempre fue disciplinada".(Gregory Peck)

"A Ava Gardner parece que la estoy viendo en la Feria de Abril de Sevilla, con aquel hoyo en la barbilla, aquel corte de cara... Nadie como ella para saber estar en un sitio, hasta que dejaba de estarlo, porque bebía demasiado" (Lola Flores)

"Después de sufrir la apoplejía, creo que no podía soportar que alguien la viera. Un día la llamé por teléfono y le dije que quería hablar con la verdadera Ava. Ella me contestó: "Está muerta"". (Arlene Dahl - Actriz y mejor amiga de Ava)



Sobre España, donde tantos años y juergas pasó, decía:

"Representaba todo lo que ellos censuraban: una mujer, que vivía sola, que estaba divorciada, que no era católica y, además, era actriz".




sábado, 27 de febrero de 2016

Charlton Heston - No hay din sin don

Charlton Heston, Ava Gardner y David Niven en "55 días en Pekin" (1963 - Nicholas Ray)



No son pocos los que tienen un cierto desprecio por la figura de Charlton Heston a quien nunca le perdonaron su presidencia de la Asociación Nacional del Rifle, sobre todo después de que Michael Moore manipulara a su antojo e interés unas imágenes de una reunión de esta asociación en el documental "Bowling for Columbine", dando una imagen ciertamente distorsionada de una actor que fue de los pocos del star system de su tiempo que fue capaz de coger una pancarta y marchar a favor de los derechos civiles de las personas de color. Hoy os traigo otra anécdota que da una idea de cómo era el talante de este actor, que por supuesto tendrá sus claros y sus oscuros, como todos, pero que no se merece una demonización tan salvaje como la que sufrió en los últimos años de su vida.

Charlton Heston fue uno de los protagonistas de la película "55 días en Pekin" (Nicholas Ray - 1963), una superproducción en la que compartió cartel con Ava Gardner y David Niven. Para la filmación se había elegido los exteriores de Madrid, concretamente las Rozas, y muchos de los extras eran de la zona, amén de un gran número de asiáticos que llegaron al film de forma ciertamente rocambolesca y que contaremos en otra entrada en un futuro próximo.

En este entorno, Heston se movía por el lugar con un chófer español llamado Ricardo Perez, con el gustaba de chapurrear algunas palabras en su aún deficiente castellano, de modo que en uno de sus viajes, se dirigió al chófer y le dijo en castellano:
- ¿Cómo va, viejo? ¿ Todo en orden?"
- " Bastante bien, señor, solo que hace cinco semanas que no me pagan". le contesto el chofer
- "¡Cinco semanas! ¿Por qué no me lo has comentado antes? Espera, ni arranques. Iré a decírselo al señor Prades"

La película estaba producida por Samuel Bronston y Jaime Prades era uno de sus hombres de confianza. Cuando Heston trató el asunto con Prades, este se le mostró aparentemente indignado y le aseguró que su chófer cobraría de inmediato el dinero que se le debía.

Una semana después Heston le preguntó al chófer:
- ¿Has cobrado ya los atrasos?
- No señor, Nadie quiere hablarme del asunto. Ya son más de seis semanas"
Heston, visiblemente enfurecido volvió al despacho de Prades y le dijo:
- "Jaime, ¿qué diablos pasa aquí? ¿Lleváis gastados no sé cuantos millones en esta película y le regateáis el dinero a un pobre chófer que trabaja por poco dinero a la semana?
Prades, de nuevo puso cara de circunstancias y le prometió, enfadado con la situación, una pronta solución, pero curiosamente esta no tuvo lugar y el chófer seguiría igual durante un tiempo. 

Finalmente Charlton Heston se presentó de nuevo ante Prades, no creo que llevara un rifle en la mano cosa que todos hubiésemos entendido, pero si que me lo imagino con cara de pocos amigos. Prades en cuanto lo vio dijo:

"¡Chuck! ¡Por favor, por favor, no me digas que tu pobre Ric todavía no tiene su dinero!".
- "No, Jaime", respondió Heston, "Ric ya ha cobrado. Le he pagado yo. Lo que le debíais y un mes por adelantado. Ahora no le debéis nada a él, me lo debéis a mí. Me gustaría cobrar ahora mismo, por favor".

Prades, no supo que decirle al actor, simplemente se limitó a pagarle el dinero que le debía justo en ese momento.  

Lo dicho, no hay din sin don.


jueves, 25 de febrero de 2016

Louis Calhern visto por Marlon Brando




Louis Calhern era un estupendo actor de carácter, ideal para dar consistencia a cualquier historia. Era un sensacional actor de teatro y sus cualidades declamando perfectamente sus papeles pronto fueron apreciadas por los chicos de Hollywood que necesitaban de buenas voces cuando llegó la época del sonoro. No fue Calhern un actor con una nómina amplísima de grandiosas películas, pero si que dejó su sello en un ramillete de ellas ciertamente excepcionales. 

Casi siempre sus papeles correspondían a grandes señores, caballeros o aristócratas, por lo que no es extraño que sus papeles más recordados entren dentro de ese rol. Resultan inolvidables sus actuaciones en películas como "La jungla de asfalto" en la que acorralado por las circunstancias se convierte en el socio capitalista de un grupo de ladrones, o su corto pero intenso papel como jefe del clan de espías en "Encadenados", como acaudalado aristócrata en "El Conde de Montecristo" o la sensacional "Julio Cesar" en la que compartía cartel con toda una pléyade de grandes actores entre los que se encontraba Marlon Brando, recordándonos entre todos cual es el significado de la palabra "actuar" y que es una película de verdad. Fue precisamente Marlon Brando el que contaba esta curiosa anécdota acerca del atildado Calhern  de quien decía que era: 

"Un borracho alegre, risueño y divertido, pero era un hombre solitario y desdichado", añadía "un actor viejo, impotente y gran bebedor, con una trayectoria clásica: conocía todos los trucos, había interpretado todos los papeles de Broadway". y completaba diciendo: "Me contó que en una ocasión estaban a punto de estrenar una obra nueva, y que los productores tenían tanto miedo de que estuviera borracho la noche del estreno que lo encerraron en una habitación del cuarto piso del Lambs Club, el club que los actores frecuentaban en New York. Cuando se marcharon, él miro por la ventana y vio un camarero del Lambs que pasaba por abajo. Lo llamó, dejo caer un billete de veinte dólares al suelo y le pidió que le subiera una botella de whisky y una paja. Cuando el camarero llamó a la puerta cerrada con llave, Louis le dijo: " Mete la paja en la cerradura y el otro extremo en la botella ". Vació la botella con la paja y pronto quedó como una cuba. Cuando los productores -que lo habían cacheado y habían registrado la habitación en busca de bebidas alcohólicas  antes de encerrarlo- fueron a buscarlo, no salían de su asombro y Louis me contó que nunca descubrieron cómo había cogido la borrachera. Pero la noche del estreno, Louis recibió reseñas maravillosas por su actuación ".  





Una foto deliciosa esta de Calhern junto a Marilyn para recordar una sensacional frase suya en "La jungla de asfalto", película a la que precisamente pertenece la fotografía.

"El crimen es solo una forma primitiva de la violencia humana"

miércoles, 24 de febrero de 2016

Richard Burton y Liz Taylor: Crónicas etílicas



Que Richard Burton era un portento como actor nadie lo duda; que era un prodigio elevando vasos de vodka forma parte también de su leyenda. 

Su biografo Melvyn Bragg contaba que en 1960, encontrándose Burton realizando el papel de Arturo junto a Julie Andrews en el rol de Ginebra en un musical de Broadway titulado "Camelot", se apostó que sería capaz de beberse dos botellas enteritas de vodka, una en cada una de las dos representaciones que daban ese día, sin que se le notasen los efectos encima de las tablas. Como árbitro de esta singular apuesta eligieron a Julie Andrews que por supuesto estaba ajena a todo aquel desafío. Una vez finalizadas las dos funciones, Burton se dirigió a la Andrews y le preguntó:

- ¿Qué te ha parecido hoy mi actuación, preciosa?
- Un poco mejor que de costumbre - fue la respuesta de la actriz.

No cabe duda de que Richard Burton era un titan en cuanto a trasegar vodka, incluso hay quien eleva su techo y dice que durante el rodaje de "El espía que surgió del frio" era capaz de liquidar tres botellas de vodka al día, tal y como se recoge en el libro "El amor y la furia, la verdadera historia de Elizabeth Taylor y Richard Burton". Esta desmedida tendencia al alcohol le provocó durante esa época los típicos temblores de un alcohólico cuando le falta la bebida e incluso tuvieron que llevarlo al médico al final del rodaje de la mentada película, manifestando el médico que había estado a punto de morir a causa de sus excesos con la bebida. Parece que una vez que le vio las orejas al lobo logró reconducirse y poner coto a sus desmanes etílicos. A pesar de ello murió joven, con tan solo 58 años, con siete merecidas nominaciones a los premios Oscar y sin ninguna estatuilla para adornar su cuarto de baño.

Sus peleas y borracheras con Liz Taylor fueron "homéricas". Al parecer la Taylor, durante su relación con Burton era también una consumada experta en escrutar ávidamente el final de la botella en busca de una última gota de licor, al menos así lo contaba Burton en su autobiografía:

"Quien iba a pensar que un hombre famoso en su día por romper cristales, o enfrentarse a cualquier cosa bajo los efectos del alcohol, se horrorizaría viendo eso mismo en los demás? Al menos en quienes le rodean. ¿Y quién me rodea más estrechamente que E. (Elizabeth Taylor)? Desde hace un mes, con escasas excepciones, se ha ido a dormir no meramente achispada, sino borracha perdida. Y quiero decir borracha, ida, incapaz de caminar derecha y diciendo insensateces con una vocecita de niña en delirio febril (...) ¡Lo más espantoso es que me ha hecho aborrecer el alcohol!"

Unos grandiosos actores, y si los quieren ver haciendo de si mismos, y mereciéndose ambos a la vez un Oscar, que injustamente les fue negado, véanlos en "¿Quién teme a Virginia Woolf?" (Mike Nichols - 1966)








"El que vive según las prescripciones del médico, vive miserablemente"

A saber si esta frase la dijo Richard Burton antes o después de dejar de beber