Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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lunes, 28 de septiembre de 2015

"Muerte entre las flores" (Hermanos Coen - 1990)



Después de volver a visionar "Muerte entre las flores" de los Hermanos Coen, uno ve con claridad la calidad de la obra y que esta no tiene mucho que envidiar a otros clásicos modernos del género como "Chinatown", "Uno de los nuestros", "Camino de perdición", "Los intocables de Eliot Ness" o "Erase una vez Ámerica"

El film es una pieza de alta relojería, una "grande complication", en la que la inteligente trama urdida alrededor del personaje al que da vida Gabriel Byrne, el apaleado y lúcido Tom Reagan, otorga un cierto aire de sofisticación que se ayuda además de unos diálogos ágiles y sentenciosos al más puro estilo del cine negro de los cincuenta, de hecho, algunas de las escenas y de los diálogos más agudos del film están basados en la obra de Dashiell Hammett, titulada "The glass Key" (1931), toda una garantía de que vamos a ver cine negro del bueno. 

Puede que su femme fatale, Verna, a la que da vida Marcia Gay Harden, pudiera haber sido un poco más voluptuosa, para así entender como los chicos malos de la película,  Liam "Leo" O'Bannon, interpretado por Albert Finney y Tom Reagan por Gabriel Byrne, son capaces de olvidar que las leyes de los negocios, en los bajos fondos, son lo primero y que debe de existir un motivo aún más rotundo que Verna para alejarse de lo que dicta la razón de la billetera, cosa que sin embargo ocurre en esta película, ya que en Verna confluyen todas las decisiones erróneas que toman los protagonistas de la película. Las actuaciones de estos dos grandes actores son canela fina, pero todavía encontraremos un par de ases en la manga de los Coen, la portentosa actuación del siempre eficiente John Turturno, que da vida a Bernie Bernbaum, el hermano de Verna y a Jon Polito,  que asume el papel del mafioso de segunda, Johnny Caspar, que sueña con subir de escalón y hacerse el amo del cotarro.

La película comienza con un sombrero negro, un trilby o un stetson de aquellos que solían utilizar los mafiosos, que descansa en medio del bosque y que luego una ráfaga de viento levanta del suelo y lo lleva hacía los árboles que están al fondo de la imagén. Pronto sabremos que en ese bosque es donde se les da el finiquito a los perdedores que de una u otra manera metieron la pata o no saldarón sus deudas a tiempo y puede que sea la clave de uno de los diálogos más recordados de la película:

“Tom Reagan (G. Byrne): Una vez tuve un sueño. Caminaba por el bosque, no sé por qué. Se levantó viento y mi sombrero voló…

Verna (Marcia Gay Harden): Y lo perseguiste ¿no? Corriste y corriste y finalmente lo alcanzaste. Lo recogiste, pero ya no era un sombrero, se había convertido en otra cosa…en algo maravilloso.

Tom Reagan (G. Byrne): No, seguía siendo un sombrero, y no lo perseguí. No hay nada más ridículo que un hombre corriendo tras su sombrero.”

Curiosamente el sombrero de Tom Reagan es casi un personaje más de la película, al que los Coen le dedican más de un plano. Seguramente Tom Reagan sabía que perder su sombrero era sinonimo de perder la cabeza. 

El erotismo está apenas insinuado en la película, pero tiene sin embargo algún que otro cambio de palabras de alto voltaje, por supuesto siempre entre Verna y Tom Reagan:

“-Verna: Admite que no te gusta que vea a Leo porque estás celoso. Admite que tienes corazón, aunque quizás sea pequeño y débil y no recuerdes la última vez que lo utilizaste.

-Tom: Si llego a saber que íbamos a poner nuestros sentimientos en palabras hubiera memorizado el Cantar de los Cantares.

-Verna:  Quizás por eso me gustas Tom. Nunca he conocido a nadie para el que ser un malnacido sea una cuestión de orgullo, aunque algún día pagarás un alto precio.

-Tom: De acuerdo Verna, pero hasta entonces emborrachémonos.”

O aquel otro que decía:

"Tom: Háblame del canalla de Ruc, de como te obligo a hacerlo y de como trato de extorsionarte. 

- Verna: Sé que no has venido por eso. 

- Tom: ¿Y por qué he venido? 

- Verna: Por la razón más vieja del mundo. 

- Tom: Hay sitios mejores para tomar una copa."

En definitiva una película sensacional al más puro estilo del cine negro tradicional, ambientada en los últimos años 20, con sus traiciones, sicarios, policías corruptos, deudas, apuestas, luchas entre clanes, balaseras con las Thompson y mujeres peligrosas.... un peliculón, con seguridad el mejor de los Hermanos Coen, que si ya hace un tiempo que no veis, ya estáis tardando en darle cancha y disfrutar de el.


FICHA DE LA PELÍCULA:

Título original: Miller's Crossing
Año: 1990
Duración: 115 min.
País: Estados Unidos 

Director: Joel Coen

Reparto: Gabriel Byrne, Marcia Gay Harden, Albert Finney, Jon Polito, J.E. Freeman, John Turturro, Steve Buscemi, Mike Starr, Richard Woods, Al Mancini, Sam Raimi, Frances McDormand

Guión: Joel Coen, Ethan Coen (Novelas: Dashiell Hammett)

Música: Carter Burwell

Fotografía: Barry Sonnenfeld

Productora: 20th Century Fox / Circle Films



Unas imagenes de la película:



domingo, 27 de septiembre de 2015

Bette Davis: La actriz



"Se dejará caer sobre ti, te hará rodar como a un dado hasta que acabes sufriendo, tiene los ojos de Bette Davis". Eso era más o menos lo que nos contaba Kim Carnes en su famosa canción "Bette Davis eyes", de la que dejamos un vídeo al final,  y ciertamente la Davis sabía imprimir a sus personajes una fuerza y un carisma apabullante, era capaz de jugar con el resto de actores como si fueran una peonza, siempre bajo la atenta vigilancia de dos ojos inclasificables que dominaban la pantalla e hipnotizaban a los espectadores. 

A base de grandiosas interpretaciones terminó por ganarse el titulo de "La reina de Hollywood", aunque para otros muchos fue simplemente "La loba" que era lo que le decían: "¡por ahí va la loba!" cuando la reconocían en cualquier sitio, un apodo que se ganó gracias a su esplendorosa actuación en la película del mismo nombre.

Si se piensa en ¿qué es una actriz de verdad? siempre pensaremos en ella y puede que desde hace unos años también en Meryl Streep. Sus personajes estaban llenos de matices y aristas, hasta convertirse en iconos inolvidables, bien fuera por el magnetismo que irradiaban, por su fuerza, su maldad, su carácter o su determinación para lograr sus propias ambiciones, haciendo que todo a su alrededor se moviera al son de sus pensamientos. 

Tradicionalmente se ha asociado a Bette con papeles de mala y aunque esto no tiene que ser así necesariamente, si que es cierto que generalmente los roles que acababan en sus manos eran normalmente de seres vehementes y apasionados, sin reparos para defender su propia idea o ambición, capaces de sacar las uñas si hiciera falta, en definitiva, personajes seguros de sí mismos, que dicen lo que piensan sin importar las consecuencias, como quizás querríamos hacer todos un poco. 

Su físico y sus ojos saltones, esos míticos ojos que podían asesinar o deshacer a quien intentara mantenerle la mirada, provocaron que Bette no fuera fácil de encuadrar en ninguna de las tipologías de actrices que por entonces había en Hollywood. No podía ser una niña bonita, dulce y cariñosa simplemente, no servía como un elemento decorativo, y tampoco como una femme fatale del cine negro, ya que su persona no lograba transmitir esa especie de irremediable rendición sexual para los hombres que se cruzaran en su camino, tan necesaria en ese rol. Pero lo que era innegable es que allí había algo.

Todo cambió cuando interpreto a "Mildred" en "Cautivos del Deseo", una desalmada camarera que corrompe a un estudiante y que le sirve para imponer con una actuación impresionante una nueva forma de interpretar basada en el especial tipo de ampulosidad y carácter que transmitía a su personaje y que después fue infinitamente copiado por muchas de las actrices que la siguieron. Pero... ¿quién puede superar al original?

Sus enfados y arrebatos, los dardos envenenados que escupía por su boca, haciéndola parecer un perro endemoniado a punto de atacar a quien se le opusiera en escena, hacían de sus personajes, seres verdaderamente atrayentes y complejos y de sus películas verdaderos imanes para la audiencia. "Jezabel", "La carta" o "La loba", son muestra de este increible talento, y a todos los espectadores nos resultan papeles inolvidables, por la viveza y singularidad que Bette era capaz de otorgarles en su recreación.

Su particular voz, y su físico le permitían parecer tanto una desvalida mujercita como  la mujer más fría del mundo. Su paleta de colores era realmente amplia y sorprendente, así no siempre tenía que aparecer como una verdadera hiena, a veces sorprendía a todos con otros registros como en "La extraña pasajera" donde incluso se muestra como un ser deseable o "Un gánster para un milagro" donde inspira compasión y cariño, en ese papel de mendiga que vende manzanas. Y es precisamente por estas cualidades camaleónicas y ser capaz de abordar todo tipo de registros por lo que es "La reina de Hollywood", por ser capaz de alejarse de los propios clichés que le han sido otorgados y sorprendernos con otros recursos actorales completamente opuestos. 

Una de las cumbres de su carrera llegaría con la grandiosa "Eva al Desnudo" y con su papelón en la misma, Margo Channing, en el que como un camaleón va cambiando según lo requiere el guion y abre un abanico de recursos actorales impresionante apareciendo ante nosotros como dominante o insegura, como agresiva o vulnerable, como mala o buena según lo pide la trama, lanzando sobre nosotros oleadas de buena interpretación que obligan a repetirnos cada pocos minutos !esto es cine, esto es actuar de verdad!! 

A partir de una cima tan inaccesible e insuperable sólo quedaba descender poco a poco, en papeles más o menos memorables, siendo paulatinamente relegada por una nueva generación de estrellas que iba pidiendo sitio. A pesar de ello, Bette, mujer tan sorprendente como sus personajes, no estaba dispuesta a entregar el testigo fácilmente y para defenderlo llega incluso a publicar en un ataque de orgullo un anuncio en un periódico en que decía "Actriz con amplia experiencia y dos oscars busca trabajo. Firmado: Bette Davis". Entonces llegaron un par de papeles crepusculares que supusieron un glorioso canto de cisne, aunque vinieran aun más películas posteriormente. El primero seria "¿Qué fue de Baby Jane?" Un impresionante trabajo al que seguiría "Canción de cuna para un cadáver". Sus batallas interpretativas con otras actrices como Joan Crawford u Olivia de Havilland son memorables al igual que los dardos que se lanzaban.



Otros artículos sobre Bette Davis ya publicados en este blog:

Bette Davis: Cuidado que araña








Y por supuesto el tema de Kim Carnes con una buena selección de fotos de la actriz:






"Soy la maldita mejor dama que ha existido."

Bette Davis



Las fotos han sido tomadas de "Doctor Macro"

martes, 22 de septiembre de 2015

Dizzy Gillespie for President



Nadie duda de que el hecho de que Barack Obama haya llegado a la presidencia de los Estados Unidos es todo un acontecimiento histórico, y ciertamente inesperado, pero el caso es que mucho antes que él, y en un tiempo en el que los derechos de las personas de color en Estados Unidos eran un tema realmente controvertido, otro afroamericano, Dizzy Gillespie tuvo la valentía y también el maravilloso sentido del humor, dada la ironía de sus propuestas, de postularse como candidato a la presidencia de su País, buscando con ello concitar el interés de los medios de comunicación y denunciar públicamente las denigrantes condiciones de desigualdad en la que vivían por entonces las personas de color.

En la manifestación pro derechos civiles celebrada en Washington en 1963, aquella tan famosa en la que Martin Luther King pronunciaría el que a juicio de muchos es el mejor discurso de la historia, ese que empezaba con "I have a dream", un grupo de manifestantes tuvo la ocurrencia de vestirse con unas camisetas que mostraban la cara de Dizzy Gillespie y el slogan "For President". La cosa no habría pasado de una simple broma, si no fuera porque pocas semanas después, quien sabe si inspirado en aquellas camisetas, el bueno de Dizzy, se postuló realmente como candidato a la presidencia. 

Eran tiempos difíciles, tiempos en los que un asunto de este tipo podía salir muy caro en un país tan intransigente como era por entonces Estados Unidos. El bueno de Dizzy, ademàs de propuestas serias como la educación gratuita y la sanidad universal tenía otras de lo más curiosas, desde cambiarle el nombre a la Casa Blanca (The White House) y llamarla The Blues House, ordenar a la NASA que llevara a la Luna un astronauta negro, para lo que se ofrecía voluntario si no había ningún otro candidato, o desposeer de la nacionalidad estadounidense al Gobernador de Alabama, un racista recalcitrante que sostenía contra viento y marea aquello de:  "Segregation now, segregation tomorrow, segregation forever" y de propina pensaba mandarlo a Vietnam, lugar donde tantos afroamericanos estaban muriendo por un País que no respetaba sus derechos más esenciales. 

No faltó toda la parafernalia de cartelería y chapitas animando a votar a favor de Dizzy Gillespie e incluso se ideó un nuevo himno para la campaña basado en el tema "Salt Peanuts" del propio Dizzie, al que se le añadió una letra invitando al voto por el trompetista.

Pero si algo dentro de toda la campaña de Dizzy era realmente genial dentro de toda esta rocambolesca historia era la composición del Gobierno que tenía en mente si llegara a ser elegido, no tiene desperdicio:

Duke Ellington estaba llamado a ser el nuevo Secretario de Estado.
Miles Davis sería el nuevo Ministro de Finanzas, al ser desoída su petición expresa de ser Director de la CIA
Max Roach se encargaría de Defensa
Louis Armstrong en Agricultura
Ella Fitzgerald en Sanidad y Educación
Peggy Lee se encargaría de la cartera de trabajo
Charles Mingus se encargaría del Ministerio de la Paz, toda vez que se anulaba el Ministerio de la Guerra
Thelonius Monk sería embajador plenipotenciario
Mary Lou Williams sería la embajadora ante la Santa Sede
Y por último y con gran "visión" política, Ray Charles sería el director de la Librería del Congreso.

Todo era por supuesto una ingeniosa forma de llamar la atención sobre los problemas de la comunidad afroamericana, que por mucho que hicieran décadas desde la abolición de la esclavitud, seguían siendo a los ojos de todos ,ciudadanos de segunda, salvo para morir por los colores de su bandera en la Segunda Guerra Mundial o en Vietnam. 

Finalmente Dizzy se retiró de la carrera electoral y brindó su apoyo a Johnson, quien tras ganar, implemento muchas políticas sociales y de igualdad para la población negra.

En su autobiografía "To be or not to bop", Dizzy mantenía: 

"Pienso que Estados Unidos necesita un presidente que tenga una visión espiritual de las cosas, por el bien del género humano. Este tipo de punto de vista es el más importante, en mi opinión, para un estadista. Hay que ir más allá de las divisiones para buscar la unidad"

Me da a mí que vistos algunos de los personajes que han pasado por la Casa Blanca, Dizzy no hubiese sido mal presidente, y aunque podría haberlo hecho sin desafinar, no habría dado la nota ni improvisado mucho. 

Un tema suyo: "Con Alma":

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Ingrid Bergman, Robert Capa y "La ventana indiscreta"




Mucho antes de que Ingrid Bergman escribiera aquella juguetona carta a Roberto Rosellini ofreciéndose a "trabajar" con él y que más abajo enlazamos, recibió ella misma otra carta no menos deliciosa que dio lugar a uno de los romances más interesantes de Hollywood, el que mantuvo la actriz con el afamado fotógrafo Robert Capa.

Hemos de situarnos en Europa, en 1945, recién terminada la Segunda Guerra Mundial, momento en el cual Ingrid Bergman va a realizar un recorrido por el continente. Ella se encontraba felicísima de su retorno, aunque no faltó quien la criticara, como fue el caso de Marlene Dietrich, que después de haber entretenido a las tropas aliadas intensamente y haciendo gala del chasqueante látigo de su apellido le espeto: "¡Ah, Ahora vienes.... cuando ya ha terminado la guerra!".

No fue suficiente la andanada de la Dietrich para borrar la luminosa sonrisa de la Bergman, que entró en el Hotel Ritz de Paris radiante, cruzando su vestíbulo como si fuera una verdadera reina. No sabía la actriz que allí estaban observando su espectacular entrada el fotógrafo Robert Capa y su amigo el escritor Irwin Shaw. Ambos personajes, rendidos a la belleza de esta sublime mujer, decidieron que habían de hacer todo lo posible por conocerla y echando mano de su ingenio escribieron una nota sobre papel rosa con membrete del propio hotel, en la que entre risas, y de forma improvisada y juguetona le cursaban una invitación para cenar aquella noche, que además de robarle una sonrisa, fuera imposible de rechazar. Sobre este momento escribiría Bergman en su autobiografía:

"La misma tarde que llegué, vi que me habían pasado una nota por debajo de la puerta de mi habitación. Me pareció divertida."

La nota en cuestión rezaba así:

Asunto: Cena. 6 - 6.45. París, Francia.
Para: Ingrid Bergman.

Contenido:
1.- Se trata de un esfuerzo colectivo. El colectivo está formado por Bob Capa e Irwin Shaw.
2. Habíamos pensado enviarle un ramo de flores con esta nota invitándola a cenar esta noche, pero tras las pertinentes consultas, nos hemos dado cuenta de que, o pagábamos las flores, o pagábamos la cena, pero no podíamos pagar las dos cosas. Tras someterlo a votación ha ganado la cena por un estrecho margen.
3. Se ha sugerido que, en caso de que la cena le trajera sin cuidado, podríamos enviarle las flores. Por el momento no se ha tomado una decisión al respecto.
4. Flores aparte, tenemos un montón de dudosas cualidades.
5. Si seguimos escribiendo, no tendremos nada de qué hablar ya que nuestra provisión de encanto es limitada.
6. La llamaremos a las 6.15.
7. Nosotros no dormimos.

Firmado:
Expectantes

Evidentemente, los dos "romeos" llamaron a la hora convenida y ella aceptó la invitación. No hay duda que hacer reir elegantemente a una mujer es un recurso inapelable. Cuando se presentó ante ellos lo hizo con un esplendoroso traje de alta costura con una flor roja en el pelo, y haciendo gala de un tono jugueton y lleno de picardía, acorde con la nota recibida se dirigió a ellos y les dijo:

"Habéis dicho que me vais a llevar a cenar. Espero que tengáis suficiente dinero porque me muero de hambre"

La noche transcurrió entre los manteles de los famosos  "Fouquet's" y "Maxím's" y algún pequeño club nocturno de Montmartre en los que vaciaron sus bolsillos. Corría el champan, mientras Capa y Shaw desplegaban todo su ingenio y la Bergman demostraba que era un ser mucho más vital y efervescente que la virginal imagen que de ella habían fabricado en Hollywood. Ingrid bebía al mismo ritmo que ellos, contaba historias picantes e incluso resultaba inquietantemente accesible mientras bailaban. Era evidente que se lo estaba pasando bien y había buena química. El encuentro solo duró una noche, la actriz debía partir hacía su próximo destino en su gira, pero fue suficiente para sembrar la semilla de una profunda pasión en Ingrid, que poco después diría a su mánager: "Capa es genial y está loco, y tiene una mente maravillosa".

Ingrid Bergman estaba casada por entonces con el dentista Petter Lindstrom, un hombre que siempre la valoró poco y que ante cualquier éxito de su esposa, que ya había ganado un Oscar por "Luz que agoniza", a lo máximo que llegaban sus alabanzas era a un lacónico "no está mal", No es de extrañar que a estas alturas estuviera un tanto hastiada de su marido, y también del mundillo de Hollywood que pretendía encasillarla en papales un tanto insulsos y carentes de interés para una actriz de su valía.  Al respecto de esta tendencia de los estudios a clonar todas sus estrellas según un mismo patrón, comentaba Ingrid:

"Creé mi propia imagen porque me negué a cambiar de nombre o de peinado. Cuando llegué querían transformarme totalmente, esa era la costumbre. Asimilaron estrellas de toda Europa para hacerlas más hermosas a ojos de Estados Unidos y se volvieron igual a las actrices norteamericanas que ya existían"

"Rossellini fue quien me creó verdaderamente. Con "Stromboli" me libré de las malas películas americanas"

Tras varios encuentros con Capa, la pasión iba creciendo y este, que seguía con sus reportajes, prometió seguirla a Hollywood aunque este encuentro se demoraba más de lo deseado por la actriz. Durante el rodaje de "Encadenados", Ingrid, visiblemente enamorada, le confesó a Hitchcock sus miedos e impaciencia respecto a que Capa no fuera a Hollywood. Hitchcock se limitó a responderle con una cita de la película "Recuerda", la última en la que ambos habían trabajado juntos: "Es muy triste amar y perder a alguien. Pero con el tiempo olvidarás y reemprenderás tu vida donde la dejaste y trabajarás duro. Da mucha felicidad trabajar duro... tal vez lo que más". Con el tiempo Hitchcock se basaría en el amor de Ingrid Bergman y Robert Capa para crear la sensacional película "La ventana indiscreta", donde los protagonistas son un fotógrafo (James Stewart) y una glamourosa e independiente mujer (Grace Kelly).

El caso, es que Capa si que fue a Hollywood, donde incluso llegó a hacer algún pequeño papel, y por supuesto trabajó como fotógrafo en alguna película. Pero el ambiente le resultaba insoportable. En realidad Capa, que siempre se mostraba jovial y arrebatador, se encontraba destrozado tras la muerte de su pareja, Gerda Taro, un amor que nunca pudo olvidar. Solo quería beberse la vida a grandes tragos, nunca mejor dicho, dada su excesiva dedicación a la bebida y al juego, sobre todo al poker, una afición esta que le procuraba grandes pérdidas. A pesar de su aparente dinamismo y alegría de vivir, Capa manifestaba incipientes síntomas de estrés postraumático tras años de ejercer como reportero de guerra, y a su agitación, irritabilidad  y excesos se sumaba una encubierta depresión y la culpabilidad del superviviente. Su amigo Irwin Shaw decía sobre el estado de su amigo:

"Seguir mostrándose jovial significa estar siempre dispuesto a ir al siguiente bar o a la próxima guerra, por tarde que sea o poco atractiva que parezca la guerra. Significa quedarse siempre hasta el final de cada apuesta y cada mano de poker, gastarse el sueldo de seis meses para pagar la siguiente ronda de copas, prestar dinero irreflexivamente y pedirlo prestado ceremoniosamente y tener trato solo con mujeres guapas, a poder ser de las que aparecen en los periódicos"

Capa se sentía incapaz de consolidar la relación con Ingrid Bergman, su estilo de vida, siempre cerca del peligro la hacían a sus ojos una historia imposible, así, tras un tiempo de tórrido romance, este fue diluyéndose. Como diría la famosa reportera Martha Gelhorn sobre Capa: "Siempre tuvo dinero para viajar, nunca para establecerse".  En cualquier caso Capa supo inocular a Ingrid un mayor respeto por su carrera y su valor como actriz, más allá de los tejemanejes de Hollywood, y le hizo volver la cabeza hacía Europa y el cine que allí se estaba haciendo. Quién sabe si fue él quien indirectamente la puso en los brazos de Rosellini, relación sobre la que contábamos su mítico inicio en la entrada: "Una carta para Rossellini" 

Sobre el fin de su relación con Robert Capa, la propia Ingrid escribía: 

"Soy consciente de la influencia húngara (Gerda Taro). Siempre le estaré agradecida por ella (...) Tengo la sensación de que ha cambiado muchas cosas en mí (...) Pero (él) sabe que estamos cerrando el capítulo. Es terrible cuando tampoco funciona lo demás a su alrededor. Pero no puedes escoger el momento. Estamos bebiendo nuestras últimas botellas de champán. Estoy arrancándome una parte muy querida de mi vida, pero los dos estamos aprendiendo y lo estamos haciendo con una operación limpia, para que los dos pacientes vivan felices después"

Robert Capa murió a los pocos años, en 1954, lejos de los lujos de Hollywood, como no, en una guerra a la que acudió como reportero, este vez en Vietnam. Tuvo la mala suerte de pisar una mina que le  voló una pierna y le produjo una grave herida en el pecho. Murió en una ambulancia camino del hospital, fie a su máxima, martillo y yunque de futuros reporteros de guerra:

"Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que no te has acercado lo suficiente"

Supongo que Ingrid Bergman pensaría lo mismo de sus besos, y ya que no los tenemos de ella con Capa, dejaremos una foto de los personajes que inspiraron en "La ventana indiscreta":



Y un vídeo sobre su romance: