Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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lunes, 27 de julio de 2015

Lenny Montana: Un matón de la mafia en el reparto de "El Padrino"




En "El Padrino", la película sobre la mafia por excelencia, no todos eran actores. Uno de los personajes más memorables del film es el despiadado y leal matón Luca Brasi, brazo ejecutor de la familia Corleone cuando ofrecían un trato que nadie pudiera rechazar sin éxito. Coppola se encontró con que el actor que iba a encarnar a este personaje murió antes de realizar sus escenas y se vio obligado a buscar un sustituto con rapidez. 

En el set de rodaje no eran pocos los matones de la mafia que controlaban que la película no tomara derroteros indeseados (de hecho la película es muy generosa para con la organización, de la que ofrece una visión nada negativa), y uno de aquellos "soldati" era un antiguo luchador de wrestling, Lenny Montana, grande y de aspecto y modales primarios, que se había reconvertido en matón de la familia Colombo y en un singular pirómano amigo de amarrar un objeto empapado en queroseno a la cola de un ratón, darle fuego y echarlo a correr por el edificio que debía ser quemado, aunque otras veces simplemente colocaba una vela encendida delante de un reloj de cuco, para que cuando este diera la hora cayera sobre los cortinajes y produjera su fatal resultado. 
       El caso es que a los ojos de Coppola aquel sujeto reunía las cualidades necesarias para encarnar a su tenebroso Luca Brasi y además, el hecho de contratarlo, suavizaba la tensión con todos aquellos controladores de sombrero borsalino que frecuentaban la filmación.

Lenny Montana se puso tan nervioso al saber que tendría que actuar delante de Marlon Brando que no paraba de repetir una y otra vez su frase. Coppola que lo vio en tal trance se dio cuenta de que aquellos nervios definían a un personaje que a pesar de ser sanguinario de ser necesario también mostraba sus pocas luces y una lealtad inquebrantable para con su Don al que respetaba y temía por encima de todo, de modo que encargó modificar el guión para introducir aquella faceta del personaje.

"Don Corleone, me honra y le agradezco que me haya invitado a su casa, para la boda de su hija. Ojala el primogénito sea varón."

Eso era, más o menos, todo lo que tenía que decir, y cuando llegó el momento de filmar, sus nervios volvieron a aparecer y a trompicones dijo su texto como bien pudo. Coppola supo que era mejor no tocarlo, que era un momento sensacional tal y como se había desarrollado y así es como lo vemos en la pantalla. Y es que no tiene precio ver a un verdadero matón de la mafia con tembleque de piernas por tener que decir unas lineas delante de Don Vito. Un personaje. este Brasi, que redondea más si cabe la obra, lastima que finalmente, en la película tuviera que "dormir con los peces", lo que no le impidió aparecer en otros títulos posteriormente.




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