Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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sábado, 23 de mayo de 2015

Louis Pasteur y el duelo de las salchichas



Aunque los hubo interminables e imposibles, como aquel de la sensacional película "Los duelistas", hubo un tiempo en el que cualquier encontronazo se reparaba a través de un duelo de honor, existiendo por supuesto los especialistas en estas lides que a veces eran contratados para quitar de la circulación a alguien que pudiera resultar molesto (algo hay de eso en la muerte de Pushkin). Uno de esos personajes, aficionados a citarse a primera hora de la mañana, en un paraje desierto a las afueras de cualquier ciudad, era el afamado y sin duda temido Paul de Cassagnac, quien no tuvo otro con el que topar que con el reputado químico y biólogo francés Louis Pasteur. No se sabe en que pudo ofender Pasteur a Cassagnac pero el caso es que este no tardó en mandarle sus padrinos exigiéndole una satisfacción. 

Pasteur no se arredró y haciendo uso del derecho que tenía el encartado a duelo de elegir las armas para el lance, se decidió por un par de salchichas, idénticas en su apariencia externa, pero con la salvedad que una de ellas estaba infectada de triquina y su ingesta provocaría un grave daño para la salud. El duelo era fácil, tan solo debían de comerse una salchicha cada uno y esperar el resultado.

Evidentemente Cassagnac no tenía ventaja alguna en tal situación, en la que sin habilidades que poner en juego se jugaba realmente la salud, así que tras una leve sonrisa de sus padrinos, estos se retiraron para hablar con su señor y contarle lo sucedido. Cassagnac, inteligentemente, recapacitó y encontró que su honor no había sido lesionado lo suficiente para llegar tan lejos. Incluso llego a hacer amistad con Pasteur, que sin duda le venció, al menos moralmente, con una simple salchicha. 

El cuadro es obra de Albert Edelfelt.

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