Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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domingo, 31 de mayo de 2015

¡Corre Forrest, Corre! (Forrest Gump - 1994 - Robert Zemeckis)




"Aquel día, sin ningún motivo decidí salir a correr un poco. Corrí hasta el final del camino, y cuando llegué allí, pensé que podía correr hasta el final del pueblo. Y cuando llegué allí, pensé que podría cruzar el condado de Greenbow. Y luego pensé ya que he llegado hasta aquí, también podría cruzar el gran Estado de Alabama. Y eso hice, cruzar todo el Estado de Alabama. Y sin ningún motivo seguí corriendo. Y llegué hasta el océano. Cuando llegué allí, pensé: ya que he llegado hasta aquí podría dar la vuelta y seguir corriendo. Y cuando llegué hasta otro océano, pensé ya que he llegado hasta aquí podría volver a dar la vuelta y seguir corriendo. Cuando me cansaba dormía. Cuando tenía hambre, comía. Cuando tenía que ir... ya sabes, iba."

"Cuando corro soy como el viento. Desde ese día, si tenía que ir a algún sitio... ¡iba corriendo!"

Esa pequeña maravilla que es la película "Forrest Gump" atesora momentos maravillosos, pero sin duda, despues de muchos años corriendo, y otros tantos deseando volverlo a hacer, esos minutos en los que Forrest echa a correr por el simple placer de correr, son mis preferidos.


sábado, 30 de mayo de 2015

Margaret Dumont, la musa de Groucho Marx



George Cukor, del que decían tenía una habilidad especial para entender al género femenino,  tuvo la oportunidad de dirigir a la actriz cómica Margaret Dumont en "Mujeres" y con una sola frase pudo definir con exactitud su presencia ante las cámaras: "Su elegancia era perfectamente falsa".  La Dumont conservó siempre un cierto toque añejo en su actuación, como de teatro antiguo, con cuidada dicción y voz potente para alcanzar la última fila del teatro, por mucho que eso ya no fuera preciso en el cine, todo lo cual daba a sus papeles un curioso pedigrí. Como actriz nunca recibió ningún Oscar ni premio importante, no atesora grandes actuaciones, pero a base de soportar señorialmente las locuras de Groucho en varias de sus películas, se llevó el regalo de permanecer en el recuerdo de todos los amantes del cine asociando siempre su imagen a una sonrisa.

El guionista de varias películas de los Marx, Morrie Ryskind, dijo que, en realidad, la Dumont era el mismo personaje que con tanto éxito interpretó en el teatro y el cine. Le cito textualmente: "Había sido una dama de la alta sociedad que, a la muerte de su marido, no había tenido más remedio que buscar trabajo. Cuando Groucho le decía algo divertido, ella le miraba sin entender, y luego volvía la vista al público como buscando una respuesta.". Y no le faltaba algo de razón. Margaret Dumont se llamaba en realidad Daisy Juliette Baker (1882-1965) y se casó en 1910 con el adinerado empresario, John Moller Jr., ál que acompañó hasta el fallecimiento de éste en 1918. Eso motivó su vuelta al teatro de vodevil donde empezó, a pesar de que su biografía oficial hablaba de un pasado de grandes teatros y palacios, rumores que ella misma alentó, al igual que su falsa edad, 7 años menos de los que en realidad tenía y que mantuvo hasta su muerte.

Hablar de Margaret Dumont es hablar también de algunos de los mejores gags de Groucho Marx, junto a quien solía representar el papel de viuda rica a la que Groucho alternativamente insultaba y cortejaba por su dinero; así ocurría con Mrs. Rittenhouse en "El conflicto de los Marx", Mrs. Claypool en "Una noche en la ópera", Mrs. Susan Dewkesbury en "Una tarde en el circo" y Emily Upjohn en "Un día en las carreras". Y con tanto flirteo en las películas, no faltó quien pensase que Groucho y Dumont estaban casados también en la vida real.

Groucho decía de ella: "Me gustaba mucho interpretar mis escenas románticas con Margaret Dumont. Era una mujer maravillosa. En la vida real se comportaba exactamente como en escena, siempre como una matrona y algo puntillosa. Se lo tomaba todo en serio y solía preguntarme: Julius, ¿de qué se están riendo?". Su pretendido despiste hacia las bromas de los Marx hizo que muchos la tildaran de mujer extremadamente seria, pero sus biógrafos, dijeron que no solo sabía apreciar sus bromas, sino que fingió a la perfección no ser comediante durante tres cuartos de siglo.

Cuando  aparecían juntos en pantalla se creaba una quimica ciertamente especial. Los personajes a los que daba vida la Dumont siempre respiraban una inocente atracción hacía los de Groucho, siempre alocados y hasta cierto punto impresentables. No importaba lo que Groucho le dijera, ella siempre mantenía señorialmente la compostura y rendida a los histrionicos encantos de su partenaire, no podía evitar perdonar una y otra vez los incalificables atropellos y desdenes que este desplegaba ante ella con sus falsas e interesadas lisonjas. En su candidez llegaba a tomar por halagos o rarezas los surrealistas insultos de Groucho, que a menudo no comprendía, con lo que despertaba en el público a la vez la risa y la compasión. Y para muestra el maravilloso botón de este dialogo de la hilarante "Sopa de Ganso": 

- Margaret Dumont: Como presidenta del comite de recepción le doy la bienvenida con los brazos abiertos
- Groucho Marx: ¡Si! ¿Y hasta que hora los tiene abiertos?
- MD: He apoyado su nombramiento porque considero que es usted el consejero más capacitado de Freedonia.
- G: Es un concepto bastante amplio y usted es tambien bastante amplia. 
Será mejor que se largue, he oido que van a construir unas oficinas donde está usted. Se puede ir en taxi, si no consigue uno se puede ir indignada y si es pronto vayase dentro de un minuto. 
Sabe que no ha dejado de hablar desde que he llegado. La habrán vacunado con la aguja de un tocadiscos.
MD: El futuro de Freedonia depende de usted. Prometame que seguirá fielmente los pasos de mi marido.
- G: !Que les parece no llevo ni cinco minutos en el cargo y ya se me está insinuando! No es que me importe, pero, ¿dónde está tu marido?
- MD: ¡Ha muerto!
- G: Seguro que solo es una excusa.
- MD: Estuve con él hasta el final.
- G: No me extraña que falleciera.
- MD: Lo estreché entre mis brazos y lo besé.
- G: Entonces, fue un asesinato. ¿Te casarías conmigo? ¿Te dejó mucho dinero? (Responde primero a lo segundo).
- MD: ¡Me dejó toda su fortuna!
- G: ¿No comprendes lo que intento decirte? Te amo.

A lo largo de su vida, actuó en más de cincuenta películas, sin contar pequeñas intervenciones en cine mudo. Su primera aparición en una película de los Hermanos Marx fue en "Los cuatro cocos", en 1929, interpretando el papel de Mrs. Potter, el mismo papel que tenía en la obra de teatro en la que se basó la película. A esta  le siguieron: "El conflicto de los Marx", "Sopa de Ganso", "Una noche en la ópera", "Un día en las carreras", "Una tarde en el circo" y "Tienda de Locos". Evidentemente no intervino solo en las alocadas películas de los Marx, compartiendo cártel en otras ocasiones junto a los también humoristas W. C. Fields, Laurel y Hardy, Danny Kaye o Abbott y Costello, o en otros papeles más serios en films como "Mujeres", "Escuela de sirenas,", "Ella y sus maridos".... 

Curiosamente su ultima aparición, con 82 años (76 según ella) fue pocos días antes de su muerte, en un programa de televisión al que también asistió Groucho Marx, tras lo cual falleció de un ataque al corazón, no sabemos si por otro requiebro del señor del puro, al estilo de aquel que le dedico en "Una noche en la ópera":

- Quería guardar el secreto pero me lo ha arrancado del fondo del corazón. ¡La amo a usted!
- Y para demostrarme su amor viene usted aquí a cenar con otra mujer.
- ¿Esa mujer? ¿Sabe usted porqué estaba con ella?
-¡No!
- Justamente porque me recuerda a usted.
- ¿Es cierto?
- Claro, por eso estoy cenando ahora con usted. Porque usted me recuerda a usted. Sus ojos, su garganta, sus labios, todo cuanto hay en usted me recuerda a usted, excepto usted ¡Creo que está bien claro!





"..........Nunca voy a olvidar cuando Margaret estaba junto a la puerta del escenario con un ramo de flores, probablemente enviado por ella misma, cuando un tipo que iba en un coche de mala muerte llegó y se la llevó. Ella siempre fue una dama. Una persona maravillosa. Murió sin dinero" Recordaba Groucho.

Y es que como ella misma sentenciaba: "Siempre he sido la respetable viuda de Newport, tanto si estaba reclinada en una chaise longue como si me encontraba cabeza abajo en paños menores."





lunes, 25 de mayo de 2015

Betty Grable, la chica de las piernas del millón de dólares




En los años de la Segunda Guerra Mundial, época por excelencia de las "pin ups", una de las estrellas más famosas entre la soldadesca era Betty Grable; ni tan siquiera las soberbias Marilines, Ritas o Charises podían competir con los posters de aquella chica en bañador, que oportunamente fotografiada de espaldas, presumiendo de sus piernas y alrededores, parecía invitar, digamos que picaronamente, a seguirla con aquella miradita que nos lanzaba por encima de su hombro derecho. Era la foto que copaba la mayoría de las taquillas de las calenturientas fuerzas "armadas" estadounidenses, llegando a ser conocida como "La chica de las piernas del millón de dólares". Sin duda ella era consciente de cual era su mayor activo e intentaba sacarle todo el partido posible. En cierta ocasión llegó a afirmar: "Tengo dos buenas razones para el éxito, y estoy de pie sobre las dos"

El estupendo diccionario de actores cinematográficos de Manuel Gutierrez Silva dice de esta singular popularidad de la actriz:

"Comenzaba una década (la de los 40) durante la cual Betty se colocó entre las estrellas más populares de Estados Unidos, muy especialmente en los años de la guerra y por razones de índole casi sociológica. Las mediocres comedias musicales que interpretó daban al público la distracción sin aditivos que éste buscaba (…) Constituye el ejemplo de la actriz sin especial talento interpretativo que sin embargo gustaba al público americano de entonces por su sencillez, su relativa simpatía y, sobre todo, sus famosas piernas, aseguradas por la Fox a un precio millonario en la compañía Lloyd's de Londres. Tanto es así que una foto de la estrella en bañador (la que encabeza este post) enloqueció a los soldados durante la guerra, y la imagen de la rubia adornó las paredes de muchos barracones para levantar los ánimos (y seguramente algo más…) Es por ello que a las starlettes que posaban en aquellos posters se las conoce como pin up girls, término que en 1944 daba titulo precisamente a un film de la pin-up por excelencia: Betty Grable. Y es que , frente a la sofisticación ambigua y de aires europeos de Garbo o Dietrich, los reclutas preferían el erotismo ingenuo y agradablemente provinciano de Betty, la buena chica optimista y sanota que les traía el aroma hogareño de Minnesota o de Kansas, y que se parecía más a las camareras, dependientas y empleadas de fabrica con las que ligaban los días de permiso"

La foto a la que se hace alusión en el anterior texto llegó a ser incluida por la revista Life en su lista de las 100 fotografías que cambiaron el mundo y fue obra del fotógrafo de estudio Frank Powolny. Zanuck produjo para ella y sus piernas, varias decenas de lujosos musicales en tecnicholor resultando uno de los últimos el exitoso "Como casarse con un millorario" en el que era acompañada por Lauren Bacall y una Marilyn que pujaba decididamente por quitarle su lugar en los sueños eróticos de los americanitos. 

El ocaso de la carrera de Betty estuvo marcado por las disputas con los ejecutivos del estudio, que la hacían trabajar hasta el agotamiento. En un momento dado, en medio de una discusión con Darryl F. Zanuck, ella le tiró su contrato y salió furiosa de su despacho. De manera gradual fue dejando el cine, pasó a la televisión y destacó en Las Vegas.

Estuvo casada con Jackie Coogan, aquel maravilloso chavalín que hizo con Charlie Chaplin la deliciosa película "El chico" y que ha fallecido recientemente. Tras divorciarse de este se casi con el sensacional trompetista de jazz Harry James. 

En 1973 fue ingresada en repetidas ocasiones por problemas médicos que terminaron por empeorar y finalmente provocarle la muerte. 

En el banco tenía una caja de seguridad y en su interior se encontró una nota en la que se podía leer: "Lo siento, no hay nada más". Había llegado a ser conocida como Lady Taquilla, hizo ganar millones a los estudios para los que trabajaba, alegró a toda una generación, pero sus últimos días pasaron entre serias dificultades económicas. Las cosas…






Betty Grable. Lauren Bacall y Marilyn Monroe en "Cómo casarse con un millonario"



sábado, 23 de mayo de 2015

Louis Pasteur y el duelo de las salchichas



Aunque los hubo interminables e imposibles, como aquel de la sensacional película "Los duelistas", hubo un tiempo en el que cualquier encontronazo se reparaba a través de un duelo de honor, existiendo por supuesto los especialistas en estas lides que a veces eran contratados para quitar de la circulación a alguien que pudiera resultar molesto (algo hay de eso en la muerte de Pushkin). Uno de esos personajes, aficionados a citarse a primera hora de la mañana, en un paraje desierto a las afueras de cualquier ciudad, era el afamado y sin duda temido Paul de Cassagnac, quien no tuvo otro con el que topar que con el reputado químico y biólogo francés Louis Pasteur. No se sabe en que pudo ofender Pasteur a Cassagnac pero el caso es que este no tardó en mandarle sus padrinos exigiéndole una satisfacción. 

Pasteur no se arredró y haciendo uso del derecho que tenía el encartado a duelo de elegir las armas para el lance, se decidió por un par de salchichas, idénticas en su apariencia externa, pero con la salvedad que una de ellas estaba infectada de triquina y su ingesta provocaría un grave daño para la salud. El duelo era fácil, tan solo debían de comerse una salchicha cada uno y esperar el resultado.

Evidentemente Cassagnac no tenía ventaja alguna en tal situación, en la que sin habilidades que poner en juego se jugaba realmente la salud, así que tras una leve sonrisa de sus padrinos, estos se retiraron para hablar con su señor y contarle lo sucedido. Cassagnac, inteligentemente, recapacitó y encontró que su honor no había sido lesionado lo suficiente para llegar tan lejos. Incluso llego a hacer amistad con Pasteur, que sin duda le venció, al menos moralmente, con una simple salchicha. 

El cuadro es obra de Albert Edelfelt.

jueves, 21 de mayo de 2015

Vivien Leigh, una locura de mujer



No hace mucho que los británicos reconocieron a Vivien Leigh como la más bella de sus actrices y no seré yo quien entre en discusión por tan evidente cuestión. Vivien, hija de colonos ingleses, nació en la India, la joya de la corona, que le entregó otro diamante más a los ingleses, aunque puede que este sea el más brillante y admirado.  

Vivian Mary Hartley, que era su nombre real, se inició muy tempranamente en el mundo del teatro y el cine, y era aun muy joven cuando se cruzó en su vida el que sería su gran amor, el grandioso Laurence Olivier, con el que formó una de las parejas más talentosas y glamourosas de la historia del cine. Olivier quedó totalmente prendado de esta morenita y hubo de romper su unión con Jill Esmond para casarse con ella. Cuando Laurence fue reclamado por Hollywood, la preciosa Vivian lo acompañó, sin saber que se dirigía hacia el estrellato. 

En Estados Unidos buscaban desesperadamente una protagonista para llevar al cine el libro de Margaret Mitchell "Lo que el viento se llevó". Lo intentaron actrices del peso de Lucille Ball, Carole Lombard, Paulette Goddard, Jean Arthur, Joan Bennett o la gran Bette Davis, por mentar algunas de las más señeras, pero ninguna logró hacerse con el codiciado papel en el casting más concurrido y famoso de la historia del cine. 

Junto a Laurence Olivier
Un buen día Myron, un ayudante de Selznick, reparó en aquella morena inglesita de apenas 26 años y le dijo a Selznick "David, te traigo a Scarlett O'Hara" y bueno ciertamente nos la trajo a todos nosotros, porque desde que se puso en la piel de ese personaje ya forma parte del imaginario popular. Nos juró que jamás volvería a pasar hambre, se vistió con cortinas, rodo por escaleras, sufrió con la halitosis de Clark Gable, hubo de atemperar su acento inglés al sureño, pero la cosa valió la pena y esta actriz que tan solo contaba con algunas actuaciones previas, se convirtió en una inmensa estrella de Hollywood con este papel que la hizo merecedora de su primer Oscar de la Academia. 

Vendrían después películas tan maravillosas como "El puente de Waterloo" o "Lady Hamilton" acrecentándose con ellas su reputación de buena actriz. No se prodigaba mucho en el cine a causa del amor que profesaba al teatro donde trabajaba asiduamente, pero aun así, estaba por llegar un nuevo papel estelar y este no es otro que el de Blanche Dubois en la inmensa película "Un tranvía llamado deseo" donde daba replica a esa ruda y magnifica interpretación que hizo Brando en el papel de Kowalski. 

Con Marlon Brando en "Un tranvia llamado deseo"
Tengo el convencimiento de que cualquier mujer que se decida a emprender el camino de actriz, debería ver a Vivien Leigh en este papel que le valió su segundo Oscar; el recital que da es inmenso, aunque hay quien dice, que Vivien, durante el rodaje de "Un tranvía llamado deseo" sufría frecuentes depresiones nerviosas y que mostraba un comportamiento muy inestable y "simplemente" recondujo todas sus experiencias y demonios personales 
-como si eso fuera fácil- a la hora de dar forma a este verdadero top de la interpretación actoral que es su encarnación de Blanche Dubois.

Esos mismos problemas mentales, posiblemente un trastorno bipolar que nunca fue bien tratado, le llevaron a una relación tempestuosa con Laurence Olivier del que terminó separándose, a pesar de lo cual ella siempre siguió haciéndose llamar "Lady Olivier". Todavía tendría tiempo para buenas películas como "La primavera romana de la Señora Stone" o "El barco de los Locos" en las que aparecía como una señora madura y vencida, reflejando quizás la realidad de una actriz que veía como los problemas de salud que venía sufriendo desde años atrás, se agravaban y terminaban provocándole la muerte a causa de una tuberculosis en 1967, cuando tenía tan solo 53 año. Laurence la lloró sinceramente y según contaba en sus memorias cuando supo de su muerte, acudió a su lado y permaneció largo tiempo junto a ella a solas "pidiéndose perdón por todo el daño que se habían hecho"




"A veces me da miedo la verdad de las líneas que digo. Pero el miedo nunca se debe mostrar"

Vivien Leigh

miércoles, 20 de mayo de 2015

La verdadera niña del abrigo rojo de "La lista de Schindler"



Probablemente la niña del abrigo rojo que aparece en "La lista de Schindler" (1993 - Steven Spielberg) es uno de esos personajes que resultan imposibles de olvidar. Su inocencia era también la de todos los que eran masacrados de forma inmisericorde por el ejercito alemán por el único hecho de ser judíos. La película, rodada en un sobrecogedor blanco y negro que resalta el dramatismo de lo ocurrido, ocultaba también el escandaloso color de la sangre de los fusilamientos que la niña va presenciando mientras camina en busca de refugio bajo su cama, tal y como seguramente le enseñaron unos padres que ya no están, y sin embargo ese mismo color es el único que Spielberg se permite como licencia en su sobrio juego de luces y sombras; y es que en el abrigo de la niña, parece encontrarse simbólicamente concentrada toda la sangre injustamente derramada a su paso y que de camino se convierte en la conciencia de Oskar Schindler, que observa la escena desde una atalaya, abriendo los ojos a una realidad diferente al mero objetivo de amasar dinero con el sufrimiento de los demás.  

Lo curioso es que parece que esta niña existió realmente, o al menos así lo manifiesta la conocida pintora polaca Roma Ligocka, prima de Roman Polanski, otro sufridor de este episodio de barbarie. En la película la niña muere, pero en la realidad Roma logró sobrevivir al escapar con documentación falsa y con la ayuda de una familia polaca que conmovida por la niña que llevaba el abrigo rojo (que les recordaba a una fresita) se decidió a correr el riesgo. Roma Ligocka escribió su experiencia en un libro que como no podía ser de otra forma se llama: "La niña del abrigo rojo".

La actriz que dio vida a la pequeña, Oliwia Dabrowska, que solo contaba con tres años en el momento del rodaje, sufrió durante un tiempo un pequeño trauma por su participación en la película. Spielberg le aconsejó que no viera el film hasta cumplir los 18 años, pero ella, impaciente, lo vio con solo once y no comprendió bien el simbolismo de la escena ni la crueldad que empapa muchos minutos del film: "Me sentía avergonzada de estar en la película y me enfadaba mucho con mis padres cuando le contaban a alguien mi papel" "Lo mantuve en secreto durante mucho, mucho tiempo, mucha gente en el colegio me decía: "debe ser muy importante para ti, debes saber mucho del Holocausto", fue esta una situación que la actriz solo pudo superar cuando tuvo la edad apropiada para entender el significado de la película y de las imágenes, momento tras el cual aseguró: «Entonces me di cuenta de que había formado parte de algo de lo que podía sentirme orgullosa; Spielberg tenía razón, debía crecer para ver la película»

La escena:


Por cierto, la música de la película  es una maravillosa creación original de John Williams, pero el angelical tema que sirve de fondo a la barbarie que se ve en la escena es de Mark Warshawsky y tiene por título: Oyf'n Pripetshok  


viernes, 15 de mayo de 2015

B.B. King y su guitarra "Lucille"




"¿Sabes que me hace más feliz que nada? Dame seis cuerdas y seré feliz"

Son palabras del grandioso B.B. King, uno de los pilares fundamentales del blues, estilo del que fue uno de sus fundadores y del que hasta ayer, con sus 89 años, era testigo de todo su devenir. Su verdadero nombre era Riley B. King y su apodo de B. B. King deriva de un apodo anterior: "The Street Blues Boy King".

El caso es que de todos son conocidas sus guitarras, todas llamadas Lucille, pero no la razón de tal fijación y fidelidad a tal nombre. Un posible amor???? Siempre hay sorpresas, con estas cosas... El nombre les viene de un incendio que hubo en un local del poblado de Twist (Arkansas) sobre 1949, donde tocaba en sus inicios. El fuego se produjo al prenderse unos bidones de queroseno con los que se acostumbraba a calentar estos garitos. Todo el mundo salió huyendo ante el fuego y B.B. King también, pero cuando se dió cuenta de que había olvidado su preciosa guitarra en el local, volvió a recuperarla jugándose el pellejo por ella. Dos personas murieron en ese incendio, que no fue moco de pavo y cuando supo que el incidente fue provocado por una muchachita llamada Lucille, y tuvo el tiempo de meditar sobre el peligro que habia corrido su vida, decidio darle el nombre de aquella chica, Lucille, a esa guitarra por la que se lo jugó todo y se lo mantendría a las que vendrían, para no olvidar que no hay que arriesgar la vida tan alegremente.

B. B. King solía decir: "Lo maravilloso de aprender es que nadie puede arrebatárnoslo", lo mismo que nos ocurre a todos los que le admiramos con su música, que seguirá por siempre con nosotros. Descanse en paz.










martes, 5 de mayo de 2015

Mozart y su supuesta aversión a la flauta




Repasando la sección de anécdotas de la revista "Historia y Vida" de números atrasados, me encuentro en uno de ellos (junio - 2012)  una falsa anécdota sobre Mozart en la que se dice textualmente:

"En la extensa obra de Mozart (1756-1791) hay un instrumento que solo esta presente en el título de una de sus operas, "La flauta mágica". En todas su composiciones, Mozart sustituyó la flauta por el clarinete debido a la aversión que sentía hacia su sonido. "La única cosa peor que una flauta son dos" solía afirmar"

Pero la realidad es que esto es del todo incierto y hay un buen ramillete de obras de Mozart en las que aparece la flauta. Al parecer esta falsa leyenda se debe a una carta que Mozart escribió a su padre Leopold acerca de un encargo musical, que tenía a la flauta como uno de los instrumentos protagonistas. Así en la carta podía leerse:

"Aquí no tengo ni una hora de tranquilidad. Solo puedo escribir por la noche, y por ello no puedo levantarme temprano. Además no siempre se está en un estado propicio para el trabajo. Naturalmente, sería capaz de garabatear muy deprisa en cualquier momento; pero aquí se trata de una obra que debe hacerse un camino en el mundo, y doy mucha importancia a no avergonzarme de ella, puesto que estará bajo mi nombre. Además, ya lo sabe, en cuanto tengo que escribir sin parar para el mismo instrumento (que no soporto), me vuelvo completamente anquilosado" (14 de febrero de 1778).

No deja de ser realmente desconcertante comparar estas palabras con la belleza del Concierto en sol mayor al que alude en su carta. Y cabe preguntarse: ¿No parece estar tal aseveración en contradicción con el serio tratamiento que da a la flauta dentro de las piezas que dedica a este instrumento? ¿Qué es lo que Mozart no soportaba? ¿Era la flauta como instrumento o el hecho de escribir varias obras seguidas para ella? Curiosamente estos encargos, precisamente los de flauta, coincidían con rachas de mala suerte para el músico. Maravillosa en cualquier caso es la afirmación de Mozart al respecto de que no podía dar su firma a un trabajo sin calidad, indigno de su talento, sabedor de la trascendencia de su obra.

Mozart presenta en su catalogo seis sonatas para clave y flauta, las que van del K 10 al 15, 4 cuartetos (K285, 285a, 285b y el K298), el esplendoroso concierto en sol mayor K 313, además del K 314 y del andante K 315. Una sinfonía concertante K 299, obras todas ellas en las que está presente la flauta. Además de un buen ramillete más que le son atribuidas. Os recomiendo un delicioso disco que el gran flautista Jean Pierre Rampal le dedica a la obra de Mozart para este instrumento.

Os dejo con el Concierto K 313, que a buen seguro os resultará familiar:


domingo, 3 de mayo de 2015

El rostro del joven Leonardo da Vinci y el "David" de Verrocchio




De todos es conocido ese juego de imágenes que circula por muchos sitios en el que se confronta el rostro de la Gioconda con el autorretrato de un Leonardo da Vinci ya envejecido. La caja de sus rostros coincide a la perfección y deja una enigmática sombra sobre la idea de que la Mona Lisa no fuera sino un autorretrato del propio Leonardo, jugando con su propio rostro y que fuera ese y no otro el motivo de esa peculiar sonrisa. 


No es una idea descabellada, que Leonardo, un reconocido homosexual, quisiera jugar con una imagen idealizada de si mismo en un retrato, pero una de las cosas que nos hace tener reparos en la comparación, es ese rostro envejecido de Leonardo, que se aleja demasiado del de la Mona Lisa.


¿Cómo era de joven este genio? 

Leonardo nació en 1452 y pronto se fue al taller de Verrocchio, un famoso artista florentino, con el que se adiestró en el manejo de los pinceles. Se sabe que en su juventud Leonardo era muy atractivo tanto por su rostro como por sus gestos, y no son pocos los que dicen que fue tomado como modelo para el David de bronce que creo Verrocchio, su maestro, y que actualmente se puede admirar en el Museo del Bargello y cuyo rostro encabeza este texto. Normalmente uno se fija en la postura y conjunto de la obra de este magnífico David, pero cuando se repara en el rostro, el que posiblemente fuera de ese joven Leonardo, se descubre una frente ancha como la de la Mona Lisa, que con otro peinado realzaría el parecido, su misma nariz, y conformación de los ojos, y lo más curioso la escultura presenta una extraña sonrisa, tan enigmática y ambigua como la del famoso cuadro. Soy consciente de otras diferencias, pero puestos a meterme en arenas movedizas y crear un poco de debate ¿Será cierto que la Gioconda no es sino el retrato idealizado de un Leonardo da Vinci que nunca quiso separarse de él, de ella, de sí mismo ?

En cualquier caso, y más alla de la posiblemente alocada comparación propuesta, creo que al menos es interesante enfrentarse al rostro que posiblemente tuvo Leonardo de joven.