Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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domingo, 28 de diciembre de 2014

Beethoven y su Séptima Sinfonía op. 92



"Ya no eres un hombre, no para ti mismo, sólo para los demás, para ti ya no existe la felicidad fuera de ti mismo, de tu arte. Oh Dios, dame fuerza para conquistarme, nada debe atarme a la vida"

Son palabras de Beethoven, al parecer pronunciadas en 1812, fecha de la que data su séptima sinfonía, una prueba palpable, de que sabía, quien sabe como, encontrar siempre esas fuerzas, esa inspiración para trascender lo meramente mundano y acercarse al terreno del ideal. Lo lograba con desconcertante frecuencia y aunque resulte obvio para algunos, obviando otro tipo de composiciones, las sinfonías de Beethoven guardan muchos tesoros aparte de los que podemos encontrar en sus celebérrimas sinfonías 3, 5, 6 y 9, las más mencionadas y valoradas por todos. Un ejemplo perfecto podría ser el segundo movimiento, Allegretto, de esa Sinfonía nº 7 en la mayor op. 92 (1812) que antes citábamos. El día de su estreno fue todo un éxito, tanto que ese segundo movimiento hubo de ser repetido por la orquesta una vez finalizada la obra, es el más lento de todos ellos, pero también sin duda el que es capaz de conmovernos de una manera más intensa. Por cierto la obra fue estrenada por una formación dirigida por el propio Beethoven y entre sus ilustres músicos se encontraban tan sobresalientes figuras en la historia de la música como Sphor, Meyerbeer, Hummel, Moscheles o Salieri.... vamos el Real Madrid (o Barcelona) de aquella época. Todos a las ordenes del genio, de Beethoven. 

Así que vamos con ese segundo movimiento, dirigido en esta ocasión por Leonard Berstein al frente de la Filármonica de Viena. Toda una delicia:



Y es que encima, después continúa con este esplendoroso tercer movimiento, Presto, que no me puedo resistir a poneros también: