Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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lunes, 28 de julio de 2014

Vladimir Horowitz, Domenico Scarlatti y las sonatas



Vladimir Horowitz (Kiev 1924 – Nueva York 1989) al que podemos ver arriba en una foto de juventud, es para muchos el mejor pianista del siglo XX. Su técnica era legendaria, destacando la emoción que volcaba en sus interpretaciones. El decía muchas veces que para ser un gran pianista era necesaria alguna de estas tres cosas: ser judío, ser ruso o ser homosexual. El consciente de su gran calidad pianística se jactaba de ser las tres cosas. En un retruécano de esta frase también afirmaba que sólo existen tres tipos de pianistas: los judíos, los homosexuales y los malos pianistas. En referencia a Horowitz se comentaba mucho su escaso calado intelectual, lo cual a los ojos de muchos expertos hacia incomprensible que una persona de conversación tan pobre pudiera volcar después en el piano tal caudal de sentimientos y de calidad pianística. Eso no le impidió ganar 26 premios Grammy entre muchos otros galardones. Como otros tantos artistas rusos en una época difícil terminó nacionalizándose estadounidense. Era una persona un tanto inestable que sufría de graves depresiones que lo retiraron de los escenarios varias veces, periodos a los que seguían espectaculares reapariciones. Lo podríamos disfrutar escuchando a cualquier compositor, pero como yo tengo debilidad con Scarlatti, este post se lo dedicaremos a su obra.

Por su parte Domenico Scarlatti (1685 – 1757) era hijo del también famoso músico Alessandro Scarlatti, y aunque era reconocido como uno de los mejores clavecinistas de su tiempo, sólo era visto por sus contemporáneos como un compositor competente aunque muy poco inspirado. Su fortuna cambio cuando entró como maestro de clave de la princesa María Bárbara, la cual terminó convirtiéndose en Reina de España, por este motivo pasó muchos años en España. Para ella preparó estas sonatas que escucharemos más adelante y que no son sino meros divertimentos y entrenamientos al clave con dificultades de diferente intensidad, siendo pionero en muchas de las habilidades imprescindibles al piano hoy día. Se comenta que muchas de estas sonatas (555 en total) están inspiradas en el flamenco. El caso es que estas pequeñas piezas, todas de un único movimiento y emparejadas normalmente de forma que a una rápida sigue una más pausada convirtieron a Scarlatti en uno de los compositores más aclamados de su tiempo. 

Al igual que ha ocurrido con la obra para teclado de Bach, Rameau o Couperin, cuando las piezas de Scarlatti han sido trasladadas al piano han tomado una frescura y una luminosidad desbordante. Quien le iba a decir que una labor como la de instructor de clave, haciendo pequeños ejercicios que seguramente al principio para el eran tediosos y sin acicate ninguno le darían la inmortalidad. Cosas del destino. Aunque son muchos los pianistas que se han visitado el repertorio de este compositor, hoy la recomendación no puede ser otra que la del disco que el gran Horowitz le dedica y del que ahora disfrutaremos de alguna pieza. Una verdadera joyita. Yo desde que descubrí estas sonatas sufro periódicas y gozosas recaídas de Scarlatina.





Sonata K 380 (L23) Las imagenes pertenecen al mítico concierto que Horowitz dió en Moscow en 1986 ya con edad avanzada


Sonata K 135 (L224) tambien en Moscú



Sonata K 466