Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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jueves, 5 de junio de 2014

Edward Hopper.- El guante del tiempo



Cierto no soy más que la sombra de un pasajero en este planeta
pero a mi alma le gusta vestirse con elegancia
a pesar de las manchas.
Ella atraviesa la puerta.
Se quita su guante.
Acaso voltea la cabeza.
Acaso cruza la pierna.
Ésa es una pregunta.
Quién está hablando.
También una pregunta.
Lo único que puedo decir
es que no veo ninguna prueba de otro guante.
Las palabras no son una frase, no te demores en ello.
Demórate en esto.
No es un tiempo vacío, es el momento
en que las cortinas revolotean dentro del cuarto.
Cuando se prepara la lámpara.
Cuando la luz da contra la pared justo ahí.
¿Y el guante?
Entonces se elevó: la vida que ella pudo haber vivido (par les soirs bleus d'été).
Da la casualidad
que la pintura es inmóvil.
Pero si acercas la oreja al lienzo oirás
los sonidos de un gran estribillo que va avanzando.
En algún lugar alguien viaja hacia ti,
viaja día y noche.
Pasan abedules sin hojas.
El camino rojo se desvanece.
Toma, agarra esto:
una prueba.
Da la casualidad
que un buen guante de etiqueta
mide 22 centímetros del dobladillo a la punta de los dedos.
A este guante lo "tomaron por la espalda"
(como dijo Godard de su King Lear).
Mientras escuchaba a sus hijas Lear
deseó ver sus cuerpos enteros
estirados a lo largo de sus voces
como cabritilla blanca.
¿Pues en qué difiere el tiempo de la eternidad salvo en que lo medimos? ~

Shelley Winters, una actriz con referencias



La gran Shelley Winters (1920-2006) siempre fue una actriz dotada de una camaleónica capacidad para adaptarse a los más variopintos papeles y darles credibilidad; nada le importaba que fueran amas de casa, un rol que bordaba, o le tocara interpretar a una borracha o una mujer procaz y desinhibida, a todos ellos lograba acercarse de una forma admirable. Las chicas bonitas lucen bien en pantalla, pero para que las películas se sostengan a veces también se necesitan actrices que carguen con el peso dramático y desde luego nadie duda que la Winters era una actriz de verdad, capaz de dar consistencia a cualquier obra. Bueno, algunos si dudaban....

Cuando la actriz tenía ya unos añitos, se presentó a una audición para un papel en la que debía tratar con un director joven e inexperto que poco sabía de las grandes leyendas del cine de unos años atrás. El caso es que el muchachito, bien acomodado en su sillón, se dirigió a la actriz y le preguntó:

-"Bueno, señora Winters, recuérdeme qué es lo que ha hecho hasta hoy"

La actriz, que ya estaba un poco de vuelta de tener que tratar con las nuevas generaciones de aspirantes a director, era consciente de que tenía un buen par de razones para conseguir el papel (no son las que aparecen en la foto), de modo que preparada como iba para impertinencias de este tipo, cogió la bolsa que llevaba con ella, metió la mano y sacó de la misma un reluciente Oscar que puso en la mesa diciendo: 

- "Este es por El Diario de Ana Frank”

Para después volver a meter la mano en el bolso y sacar un segundo Oscar, que tras poner junto al primero, le sirve para completar la presentación de sus referencias diciéndole: 

“Y este, por "Un Retazo de Azul". Ahora, ¿por qué no me dice qué es lo que ha hecho usted hasta hoy?”. 



No cabe duda de que pasó la prueba. Shelley Winters estuvo trabajando intensamente durante sesenta años, logró nominaciones (2) o galardones a los Oscar en tres décadas distintas y se mantuvo ante las cámaras de cine hasta la avanzada edad de 83 años, dos antes de su muerte.




Vídeo homenaje a Shelley Winters

Las fotos están tomadas -con su permiso- de la sensacional página: http://www.doctormacro.com/index.html