Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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jueves, 8 de mayo de 2014

El Club de los cinco (The Breakfast club; John Hughes, 1985)




"Y estos niños a los que escupís mientras tratan de cambiar sus mundos, son inmunes a vuestras consultas, pero son conscientes de cuanto está pasando”.

David Bowie


"Cuando crecemos se nos muere el corazón"

Dedica un poco menos de tiempo a intentar hacer algo de ti mismo y un por menos a intentar impresionar a los demás.


"¿Quién soy yo? ¿Quién eres tú? ¿Quiénes sois vosotros? Yo soy la chispa de la vida"



“Querido señor Vernon, admitimos el hecho de tener que quedarnos castigados todo un sábado por habernos portado mal. Lo que hicimos no estaba bien hecho, pero pensamos que esta usted loco al intentar forzarnos a escribir un ensayo explicándole quienes creemos ser. A usted eso le importa poco, porque usted siempre nos ve como quiere vernos. En pocas palabras, la definición más conveniente sería que usted ve en nosotros: un cerebro, un atleta, una inconformista, una princesa y un criminal. ¿Correcto? Y a las siete de esta mañana nosotros nos veíamos como cerebros lavados. ”

Sinceramente:

El club de los cinco


"- ¿Te llevas bien con tus padres?
- A ver ¿Si digo que sí soy idiota ¿no?
- Eres idiota de todas formas, pero si dices que te llevas bien con tus padres eres un mentiroso también"


"-Claire: ¿cómo te llamas?
- John Bender:¿cómo te llamas tú?
- Claire: Claire
- John Bender: ¿Claire...?
- Claire: Claire es nombre francés.
- John Bender: es nombre de niña gorda.
- Claire: muchas gracias.
- John Bender: de nada.
- Claire: yo no estoy gorda.
- John Bender: todavía no, pero ya te veo camino de la máxima densidad. Mira, no sé si te has dado cuenta pero hay dos clases de gordos: los que han nacido para ser gordos y los que han sido delgados y se vuelven gordos. Y, a esos, cuando los miras, ves dentro de ellos a un ser flaco. Y tú te vas a casar. Vas a echar al mundo a alguna que otra criatura y luego.... (se infla la boca)
- Claire: (le muestra el dedo índice).
- John Bender: oh... obsceno gesto para tan casta doncella.
- Claire: yo no soy tan casta.
- John Bender: ¿eres virgen? Te apuesto un kilo de dólares a que lo eres. Acabemos el suspense. ¿Te vas a casar por la Iglesia, de blanco?
- Claire: ¿por qué no te callas?
- John Bender: ¿alguna vez has besado a un chico en la boca? ¿Alguna vez te han toqueteado por encima del sostén, bajo la blusa y tú sin zapatos, rogando a Dios que no se presentasen tus viejos.
- Claire: ¿quieres que vomite?
- John Bender: las braguetas fuera, sin sostén, la blusa desabrochadas y los vaqueros hechos una pelota en el asiento delantero después de una fiesta."




Fragmento de "Memoria de mis putas tristes" - Gabriel García Márquez




"Gracias a ella me enfrenté por vez primera con mi ser natural mientras transcurrían mis noventa años. Descubrí que mi obsesión de que cada cosa estuviera en su puesto, cada asunto en su tiempo, cada palabra en su estilo, no era el premio merecido de una mente en orden, sino al contrario, todo un sistema de simulación inventado por mí para ocultar el desorden de mi naturaleza. Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia; que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuán poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodiaco. 

Me volví otro. Traté de releer los clásicos que me orientaron en la adolescencia, y no pude con ellos. Me sumergí en las letras románticas que repudié cuando mi madre quiso imponérmelas con mano dura, y por ellas tomé conciencia de que la fuerza invencible que ha impulsado al mundo no son los amores felices sino los contrariados. Cuando mis gustos en música hicieron crisis me descubrí atrasado y viejo, y abrí mi corazón a las delicias del azar.

Me pregunto cómo pude sucumbir en este vértigo perpetuo que yo mismo provocaba y temía. Flotaba entre nubes erráticas y hablaba conmigo mismo ante el espejo con la vana ilusión de averiguar quién soy. Era tal mi desvarío, que en una manifestación estudiantil con piedras y botellas, tuve que sacar fuerzas de flaqueza para no ponerme al frente con un letrero que consagrara mi verdad: Estoy loco de amor"