Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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martes, 14 de enero de 2014

Lugares comunes (Adolfo Aristarain, 2002)



"Al volver de un viaje uno tiene la secreta esperanza de que algún milagro puedo haber hecho que todo sea distinto, pero basta con salir a la calle un rato para que la esperanza se rompa, sin anestesia. Como tantas otras veces empecé a preguntarme qué carajo estabamos haciendo aquí, qué esperábamos... ¿Por qué no nos íbamos de una vez por todas? También como otras veces, no encontré la respuesta. Y nos seguimos quedando".



“El despertar de la lucidez puede no suceder nunca pero cuando llega, si llega, no hay modo de evitarlo. Y cuando llega, se queda para siempre. Cuando se percibe el absurdo, el sinsentido de la vida, se percibe también que no hay metas y que no hay progreso. Se entiende, aunque no se quiera aceptar, que la vida nace con la muerte adosada; que la vida y la muerte no son consecutivas, sino simultáneas e inseparables. Si uno puede conservar la cordura y cumplir con normas y rutinas en las que no cree es porque la lucidez nos hace ver que la vida es tan banal que no se puede vivir como una tragedia.”


“No obliguen a sus alumnos a estudiar de memoria, eso no sirve. Lo que se impone por la fuerza es rechazado y en poco tiempo se olvida. Ningún chico será mejor por saber de memoria el año en que nació Cervantes. Póngase como meta enseñarles a pensar, a que duden, que se hagan preguntas. No los valoren por sus respuestas. Las respuestas no son la verdad, buscan una verdad que siempre será relativa. Las mejores preguntas son las que se vienen repitiendo desde los filósofos griegos. Muchas son ya lugares comunes, pero no pierden vigencia: qué, cómo, dónde, cuándo, por qué. Si en esto admitimos, también, eso de que la meta es el camino, como respuesta no nos sirve.”



Fernando (Federico Luppi): Creo que usted sabe mucho de perfumes.
Tutti Tudela (secretaria): Ummm, casi tanto como usted de mujeres. Con una sola mirada, muy discreta, me examinó de arriba a abajo y creo que no le pareció nada mal lo que veía, ¿me equivoco?
F: O usted es muy sabia o mi mirada está perdiendo la discreción, tal vez porque no esperaba encontrarme con alguien que despertara en mí un inequívoco sentimiento de lujuria.
T: Usted también es una presa que una mujer sin prejuicios estaría muy dispuesta a conquistar.
Carlos (amigo de Fernando): Si quieren sigo yo con las fotocopias y ustedes se van a tomar un café o algo...
T: A mí me quedan unos cuantos prejuicios. Este momento no debe pasar de ser un intercambio muy agradable de elogios eróticos. Puro coqueteo entre dos personas con mucha experiencia.
F: Experiencia no implica conocimiento... Yo no sé nada de mujeres.
T: Eso es una mentira elegante, un caballero no habla de ciertas cosas.
F: Las pocas mujeres que conocí en mi vida, las admiré, las observé e intenté descifrarlas...., nunca dejaron de ser un misterio, nunca dejaron de sorprenderme.
Creo que lo único importante es disfrutar de su presencia. No me di cuenta enseguida, pero.... un tiempito después aprendí a escucharlas, a valorar los silencios, las miradas, esos momentos en los que parece que no pasa nada y pasa un mundo.
Aprendí a respetar su intuición, su inteligencia.... y aprendí a amarlas.
T: Le quiero advertir que el nivel de mi defensa se está bajando peligrosamente. No se puede decir esas cosas así... como si nada.
C: Yo me voy, te espero en el coche... (hace gesto de irse).
F: Llevo 40 años casado con la misma mujer y le soy fiel (su amigo se queda).
T: No soy chismosa, no es necesario que me mienta.
F: No le estoy mintiendo. Nunca me obligué a serle fiel a mi mujer. No es una norma o pacto a respetar. Con Lili, con mi mujer, siempre dijimos que si alguien se cruza con alguno de los dos... mala suerte, pero sin mentiras. Estamos juntos porque queremos, nadie nos obliga a ser leales. Ninguna de las mujeres que conocí después de Lili le puede ganar. No... Las miro, las puedo admirar, me puede asombrar encontrarme con alguien como Tutti Tudela, pues yo estoy abierto a lo que sea, por lo que pueda pasar. Pero no hay caso... Lili gana.... Lili gana siempre.
T: Tengo la.... sensación... de que cuando habla de mujeres... está hablando de una sola mujer.
F: Sí, puede ser sí.
C: Debo advertirle, mi querida Tutti que el discurso de mi amigo es una gran mentira, magistralmente armada para seducir mujeres hermosas como usted.
T (hablando a Luppi): Me gustaría mucho conocer a su mujer.. quiero dejar de ser discreta por una sola vez y contarle todo lo que usted me dijo. ¿Ella lo sabe?
F: Nunca se lo dije, pero.... Lili.... qué sé yo!!!! nunca se le escapa nada.
T: Dígaselo.
F: No sé si puedo... Por eso escribo...
T: Eso también estaría bien.... pero hágalo pronto... Esa mujer no se merece que la hagan esperar tanto.

Mario Benedetti.- Desde los afectos



¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo ?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el “por qué” de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien “sea” hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿ Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida ?

Imaden.- John Singer Sargent: Dos vestidos blancos

La curiosa influencia de "El Padrino" en la Mafia



Nunca se sabe qué efectos puede provocar en la sociedad una película de gran éxito, qué cambiará en la forma de vestir, en la de hablar o en la de comportarse de aquellos que la vieron. Si la película es tan reverenciada como cada una de las que componen la trilogía de “El Padrino” todo puede ocurrir. 

Según se cuenta, la mafia puso muchas objeciones a que se llevara a la pantalla la historia que Mario Puzo había escrito y que había resultado todo un bestseller, de hecho una de sus imposiciones fue que en el transcurso de las tres películas no se mentara el nombre de “Mafia”, lo que no se esperaban es que la trilogía de Coppola fuera a tener un efecto beneficioso para la organización. Cuando las películas fueron asimiladas por el gran público dio lugar a que entre los sociólogos se hablara de una curiosa novedad: “El efecto El Padrino”, y es que las películas recogían multitud de antiguas tradiciones de la mafia que poco a poco se habían ido perdiendo y que volvieron a ponerse de moda entre los estratos más bajos de las organizaciones. Los capos se sorprendían gratamente cuando observaban que sus jóvenes “soldati” volvían a llamarles de “Don” y que no sentían ningún reparo en acercárseles y besarles la mano en muestra de respeto, e incluso amoldaban su vocabulario al de la película, resultando que a partir de las mismas el matar a alguien con un disparo en el ojo se convirtió en “El especial Moe Greene”. Lo que no sabemos es si los capos se aficionaron también a tener gatos entre sus brazos mientras hacían ofertas... imposibles de rechazar. 

La fotografía ha sido tomada sin ánimo de lucro y sin modificaciones de la página de Deviantart de "DarkHouseDoodles", donde a fecha de hoy aparece con licencia Creative Commons para su libre utilización. Si cambiara su tipo de licencia y somos requeridos para ello, sería retirada. Cualquier reutilización debe hacerse desde la página original y conforme a sus términos de licencia. Link: http://darkhousedoodles.deviantart.com/art/Godfather-305612088