Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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sábado, 4 de enero de 2014

El Inocente (Luchino Visconti, 1976)




"Soy un hombre libre, la tierra es mi única patria porque aunque vivo provisoriamente, mi historia comienza y termina aquí. Yo no tengo un infierno que temer ni un cielo que esperar, no es una solución cómoda la que te propongo, es una solución que afronta la verdad de la existencia y que no busca refugio en la fe, en un dios confeccionado por nuestra fantasía, y que en la otra vida premia o pena..."


"Eres uno de esos hombres que hacen sufrir, egoísta, orgulloso, despótico, el amante patrón"


“¿Por qué los hombres nos ayudáis a subir y después nos empujáis para que caigamos?, ¿por qué no podemos ir a vuestro lado, simplemente, como una igual?”

Peter Lorre y el reloj de sus desvelos




En 1935, el actor de origen húngaro Peter Lorre (se llamaba en realidad László Löwenstein) dio una fiesta en su casa a la que asistieron entre otros los sensacionales Boris Karloff y Bela Lugosi, este último, húngaro también, mantenía por este hecho una estrecha amistad con Lorre. El caso es que avanzada la velada se quedaron solos Lorre y Lugosi y comenzaron a hablar sobre los terrores nocturnos que sufría el primero, al parecer causados por un acusado insomnio que le mantenía toda la noche como en la foto, con los ojos abiertos como platos. Lorre estaba convencido de que su incapacidad para dormir se debía al martilleante y eterno tic-tac del reloj de un vecino; el ruido que provocaba su mecanismo se le metía en la cabeza y se amplificaba con su desesperación hasta parecerle que no existía otra cosa en el mundo que aquel maldito tic-tac.
Avanzada la noche, tanto Lorre como Lugosi se encontraban ya un poco cargaditos de alcohol, así que tomaron la temeraria decisión de deshacerse de aquel reloj. Se hicieron con una escalera y se encaminaron a la fachada de la casa del vecino de Lorre. Como en toda película de suspense y esta lo aparecía, tenía que aparecer un guardia, y lo hizo en el preciso momento que Bela Lugosi , ya encaramado a lo alto de la escalera que sostenía Lorre, se disponía a entrar en la casa para robar el reloj.

El guardia se alertó ante lo que estaba viendo, pero pronto reconoció subido en la escalera al protagonista de "Drácula" y sosteniéndola al asesino de "M, el vampiro de Düsseldorf", ambos ya famosísimos por aquellos años, así que no se extraño lo más mínimo cuando estos le contaron que estaban ensayando una escena muy importante para una nueva película en la que participarían juntos. El guardia sintió que todo estaba en orden y se marchó tan tranquilo del lugar dejándolos con su particular "ensayo".
Ni que decir tiene que tan pronto como marchó el guardia, Bela Lugosi se introdujo en la casa y se hizo con el reloj de marras, entregándoselo a su amigo que durante años lo guardó en un escrupuloso y relajante silencio.

La historia se cuenta en la biografía "Lugosi, The man behind the cape" de Robert Cremer.



La fotografía está tomada, sin animo de lucro y sin modificaciones, de la página: http://www.flickr.com/photos/tom-margie/1538628259/sizes/o/in/set-72157602363768571/ donde a fecha de hoy aparece con licencia creative commons para su libre utilización, en los fondos del usuario "twm 1340". Si cambiara su tipo de licencia y somos requeridos para ello, sería retirada. Cualquier reutilización debe hacerse desde la página original.