Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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viernes, 22 de agosto de 2014

John Ford, John Wayne y el arte de la oratoria



Nadie duda de que una de las mejores cosas que le pudieron ocurrir a John Wayne fue convertirse en el actor fetiche del grandioso John Ford, con el que protagonizó algunas de las mejores películas de la historia. La verdad es que Wayne no apuntaba muy alto hasta comenzar su relación con Ford y de esta manera, Robert Parrish, que trabajaba como montador con el hombre que hacía películas del oeste, como gustaba definirse a si mismo Ford, le pregunto a este cuál era el secreto para que Wayne luciera mucho mejor cuando trabajaba con él que cuando lo hacía para otros directores. Ford más bien enojado por la pregunta le dijo "¿Por qué quieres saberlo? a lo que Parrish le contestó "Algún día me gustaría dirigir", completando Ford con un seco "Entonces ¿por qué demonios no te vuelves a tu sala y montaje y aprendes primero a cortar?

Con el tiempo Parrish llegó a cumplir su sueño de dirigir películas y a su cargo corren títulos como "Casino Royale", "Mas allá de Rio Grande" o "Contrato en Marsella" por nombrar algunas, y años después de aquella pregunta, el y Ford, que no la había olvidado, coincidieron en la Marina y Ford le invitó al visionado de algunas películas suyas, junto a otros oficiales. Cuando la proyección iba a comenzar y se apagaban las luces Ford le dijo a Parrish que contara el número de veces que Wayne hablaba en "La Diligencia" y en "Hombres Intrépidos". Cuando las luces se encendieron Ford preguntó "¿Cuántas veces?". Parrish había contado tan sólo 14 diálogos en cada una de las películas. Ford sentenció "Así es como haces que sean buenos actores ¡No dejes que hablen!"

La foto que acompaña la anécdota corresponde a otra de las grandes obras de Ford, nada menos que "El hombre que mató a Liberty Valance" (1962) y en ella se pueden ver a Ford con su parche en el ojo, el poco hablador (por exigencias del guión) de Wayne y al sensacional James Stewart. ¡Vaya tres!!

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