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sábado, 21 de junio de 2014

Los problemas de Santa Teresa de Jesús con las aduanas



Durante no pocos años nuestra Santa Teresa de Jesús (nacida Teresa de Cepeda y Ahumada) tuvo mucha mano en los asuntos de Estado y me explico. Siempre se creyó que era el brazo de Santa Teresa la reliquia que daba soporte y fuerza espiritual a Franco, pero en realidad la parte de la Santa que hacía esta función durante casi 40 años fue su mano incorrupta, una reliquia que viajaba con él y que al parecer solía tener muy cerca en momentos delicados. 

Pero la anécdota que queremos contar se refiere al famoso brazo de Santa Teresa, ese que está custodiado en una urna de cristal en el convento carmelita de Alba de Tormes (Salamanca). El caso es que en tiempos en que todavía vivía Franco, las Carmelitas que custodiaban el brazo tuvieron que hacer una visita de cortesía a sus hermanas de la Congregación de Nueva York y decidieron llevar en el equipaje el famoso brazo para ser admirado y venerado por sus hermanas, pero claro, había que pasar la aduana y llegó el momento en que preguntaron a las monjas el obligado ¿Algo que declarar? Evidentemente las monjitas no podían mentir y le mostraron tímidamente al guardia de aduanas el relicario con el brazo dentro. Me imagino la cara de sorpresa de este buen hombre preguntando ¿Y esto qué es?, a lo que la respuesta no podía ser otra que "El brazo incorrupto de Santa Teresa". El agente se vio sorprendido pero digamos que no sobrepasado por aquella situación y si bien tenía claro que no iba a requisar la reliquia, también tenía claro que aquel objeto no podía pasar por su puesto sin pagar el canon correspondiente. Buscó en su listado intentando hallar algún epígrafe que cuadrara, y ante la inexistencia de una entrada que nombrara "reliquias religiosas" o "brazos incorruptos" tomó el camino de en medio y buscó lo que más se aproximase, incluyendo a la reliquia de la Santa en el concepto de "salazones y pesca salada", que es como figuró en el permiso de importación temporal. Lo que ya no sabemos es si llegó a enterarse Franco de este atropello hacia su venerada Santa, ni cuál fue el destino de este agente de aduanas tan "resalao". 

La fotografía de arriba pertenece al rostro de la escultura de Gian Lorenzo Bernini titulada "El éxtasis de Santa Teresa", una de las cumbres artísticas del barroco. Iglesia de Santa María della Vittoria (Roma)

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