Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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viernes, 13 de diciembre de 2013

Fragmento de "La historia interminable" - Michael Ende



«“Me gustaría saber”, se dijo, “qué pasa realmente en un libro cuando está cerrado. Naturalmente, dentro hay sólo letras impresas sobre el papel, pero sin embargo… Algo debe de pasar, porque cuando lo abro aparece de pronto una historia entera. Dentro hay personas que no conozco todavía, y todas las aventuras, hazañas y peleas posibles… y a veces se producen tormentas en el mar o se llega a países o ciudades exóticos. Todo eso está en el libro de algún modo. Para vivirlo hay que leerlo, eso está claro. Pero está dentro ya antes. Me gustaría saber de qué modo.”

Y de pronto sintió que el momento era casi solemne. Se sentó derecho, cogió el libro, lo abrió por la primera página y comenzó a leer La historia interminable.»

Charlie Parker y el nacimiento del BeBop

Charlie Parker junto a Dizzy Gillespie

Para un gran músico el tocar en una big band no dejaba de ser una bendición de principio, por la seguridad que aportaba, y una maldición después por el corsé tan estrecho que colocaba al talento del músico, que debía ceñirse a las líneas melódicas, a veces un tanto insulsas y repetitivas de la música swing. Al inicio de los años 40, eran muchos los músicos jóvenes que llegaban a las grandes orquestas para sustituir a los mayores que habían de marchar a la guerra, y de inmediato se encontraban atrapados en aquella estructura, sin capacidad de volcar el torrente creativo y renovador que llevaban dentro. Dos de ellos, Charlie Parker y Dizzy Gillespie, se negaban a seguir, en la medida de lo posible, el sendero trazado. Era habitual que cuando Gillespie tocaba el breve solo que se concedía en la orquesta lo hiciera con un ritmo furioso, llenando aquel pequeño momento de protagonismo con un torrente de ideas armónicas y melódicas, tras lo cual debía volver a la disciplina de la orquesta y amoldarse a las acomodadas formas del jazz bailable. 

A Charlie Parker le pasaba tres cuartos de lo mismo, resultando muy ilustrativa la anécdota que cuenta Geoff Dyer sobre un encuentro entre el melodioso Ben Webster y Bird:

“Se comenta que un día que se había metido en el Minton´s  para guarecerse de la lluvia,  estaba en el escenario un chico tocando el saxo haciéndolo gemir y retorcerse como si el instrumento fuera un pájaro y quisiera retorcerle el pescuezo. Esperó a que el muchacho acabara su solo, se subió al escenario le quitó de las manos el saxo y le dijo:
 - Se supone que no hay que tocar tan rápido ¿Cómo te llamas?
- Charlie Parker
-  Pues Charlie, vas a volver locos a los colegas tocando el saxo así.
 Después se rió, con esa carcajada burlona tan suya, y se volvió a marchar a la lluvia: como un alguacil que acababa de quitarle un arma peligrosa a un vaquero borracho. "

La válvula de escape fue un nuevo estilo, el revolucionario y casi siempre incomprendido BeBop, que cuenta entre sus padres con estos dos insatisfechos músicos que aparecen en la foto que encabeza el texto, Parker y GIllespie. El propio Charlie Parker cuenta un momento muy especial en el nacimiento de este nuevo estilo:

"Durante mi primera época en Nueva York toqué en el Monroe's Uptown House. En el Monroe's nadie se fijó demasiado en mi, a excepcion de Bobby Moore, uno de los trompetistas de la banda de Count Basie. A Moore le gustaba mi estilo. Todos los demás querían que tocara en la onda de Benny Carter. En el Monroe's no pagaban el mínimo establecido por el sindicato. A veces sólo me sacaba cuarenta o cincuenta centavos por noche. Si la noche había sido buena, como máximo me pagaban seis dólares" 
(...) " Recuerdo que una noche, antes de acercarme por el Monroe´s, estaba yo de jam session en un restaurante mexicano (Dan Wall's) en la Séptima Avenida, entre las calles 139 y 140. Eso sería en diciembre de 1939. La verdad es que estaba empezando a cansarme de los cambios estereotipados que todo el mundo empleaba por entonces; yo no dejaba de pensar que debía de haber otra forma de hacer las cosas. A veces podía oír esa forma en mi mente; lo que no podía era tocarla con el instrumento. Lo que pasó fue que esa noche, estaba yo tocando "Cherokee" y descubrí que si empleaba los intervalos superiores de un acorde como línea melódica y los respaldaba con los cambios oportunos, era capaz de interpretar esa cosa que llevaba tiempo escuchando en mi interior. La jugada me salió bien"

Parker y Gillespie, se conocieron en aquellos meses de 1939 y y Thelonious Monk, Charlie Christian, Bud Powell, Miles Davis o Kenny Clarke se sumarían en breve a la nueva corriente. Había nacido el BeBop.

La cita de Parker es del libro "Hear me Talkin' to Ya" y aparece en  "Historia del jazz moderno" de Frank Tirro

El tema "Cherokee"