Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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domingo, 8 de diciembre de 2013

Chavela Vargas sobre Frida Kahlo



"Pensábamos las mismas cosas y queríamos que el mundo fuera como nosotras lo soñábamos. Ella era fuerte, yo era fuerte. Parecía una potranca también, como yo, una yegua, de las que cuesta domar, de las que nunca se doman. Ella estaba postrada en la cama, o en la silla, pero no me refiero a eso: digo que su pensamiento no se podía doblegar".

Carta de Henry Miller a Brenda Venus



Me gustaría poder escribirte en ruso, en azteca, en armenio y en iraní. Porque eres ilimitada. Eres lo que los griegos llaman `nada en moderación`. Eres Mona, Anaïs, Lisa, tout le monde, todas combinadas. Fuego, aire, tierra, océano, cielo y estrellas.Y ahora un hombre de 87 años, locamente enamorado de una mujer joven que me escribe las más extraordinarias cartas, que me ama a morir, que me mantiene vivo y enamorado (un perfecto amor por vez primera) que me escribe tan profundas y emocionantes reflexiones que me siento feliz y confuso como sólo un adolescente podría estarlo. Pero por encima de todo, agradecido, y afortunado. ¿Merezco realmente tan hermosos elogios como tú me dedicas? Haces que me pregunte quién soy exactamente, si me conozco en realidad y qué soy. Me tienes en el misterio. Por lo cual aún te amo más. Caigo de rodillas y rezo por ti, te bendigo con la poca santidad que hay en mí. Viaja feliz, mi queridísima Brenda y no lamentes nunca este romance a mitad de tu joven vida. Los dos hemos sido bendecidos. No somos de este mundo. Somos las estrellas y el universo de más allá.Larga vida a Brenda Venus. ¡Dios le conceda dicha, plenitud y amor eterno!


Henry Miller

Fragmento de "Don Juan" - Jean-Baptiste Poquelin (Molière)




"DON JUAN.—En cuanto a mí, la belleza me seduce en todos los sitios en donde la encuentro, y cedo fácilmente a esa dulce violencia con que nos atrae. Por muy atado que esté, el amor que siento por una hermosa no obliga a mi alma a ser injusto con las otras. Conservo ojos para ver los méritos de todas, y rindo a cada una de ellas el culto y los tributos a que nos obliga la naturaleza. Sea lo que sea, no puedo negar mi corazón a todo lo que veo digno de ser amado; y en cuanto me lo pide un lindo rostro, diez mil que tuviera, todos se los daría. Las pasiones nacientes, después de todo, tienen encantos inexplicables, y todo el placer del amor consiste en el cambio. Saboreamos un dulzor extremado cuando conquistamos, a fuerza de galanteos, el corazón de una joven beldad, cuando vemos los pequeños progresos que vamos haciendo en él día tras día, cuando vencemos, a fuerza de arrebatos de pasión, de lágrimas y de suspiros, el inocente pudor de un alma que se resiste a deponer las armas, cuando avanzamos palmo a palmo, derribando todas las pequeñas resistencias que opone, cuando vencemos los escrúpulos en los que se escuda, llevándola poco a poco al terreno al que queremos llevarla. Pero cuando ha sido nuestra una vez ya no hay nada que decir; todo lo hermoso de la pasión ha terminado, y nos adormecemos en la tranquilidad de ese amor hasta que una nueva beldad viene a despertar nuestros deseos presentando a nuestro corazón los atractivos encantos de una nueva conquista. En fin, no hay nada más dulce que vencer la resistencia de una bella criatura; y tengo, en esta cuestión, la ambición de los conquistadores que vuelan perpetuamente de victoria en victoria, y no se resignan a limitar sus deseos. Nada hay que pueda detener la impetuosidad de los míos; me siento con un corazón capaz de amar a toda la tierra y, como Alejandro, desearía que hubiese otros mundos para poder extender a ellos mis conquistas amatorias."

Este controvertido fragmento pertenece a la tragicomedia en cinco actos "Don Juan o el festín de piedra" (Dom Juan ou le Festin de Pierre), escrita por Moliere en 1665 y que resultó una fuente de problemas para su autor a causa de la temática y algunas escenas; el revuelo fue tal que se exigió al escritor que suprimiera ciertas escenas (la del pobre) y algunos diálogos que aparentemente se mofaban de la religión, de tal modo que aún censurada la obra tardó casi veinte años en ser publicada y dos siglos en aparecer tal y como la concibió su autor. 

La obra se basa en "El burlador de Sevilla y convidado de piedra" del español Tirso de Molina y en ella se presenta a un personaje infiel, seductor, libertino, blasfemo, valiente e hipócrita: Don Juan, un señor noble y vividor que vive enSicilia, colecciona conquistas amorosas, seduciendo a jóvenes de la nobleza y a sirvientas con el mismo éxito. Molière, que pretende realizar una reflexión sobre el libertinaje y sus excesos, crea para ello un personaje ciertamente ambiguo, atractivo a la par que reprobable, así Don Juan no es del todo un personaje negativo. Es inteligente y valiente. En sus duelos verbales contra Sganarelle, contra su acreedor y contra su padre, gana de lejos. Por otro lado, su cinismo y su hipocresía están hechas para repugnar al espectador. Lo único que le interesa es la conquista y abandona a las mujeres tan pronto las goza. Sus conquistas le valen algunas enemistades y le obligan a batirse en algunos duelos, de los que, por otro lado, tampoco huye por esto. Plantea sus relaciones sexuales con las personas de su entorno con un cierto cinismo, y cuestiona a los homosexuales y los dogmas religiosos. Le gustan los desafíos, además del sexo con mujeres, hasta el desafío final: la cena con la estatua del Comendador que se lo llevará al más allá. El final de Don Juan sirve de conclusión y moraleja: el cinismo y la hipocresía del personaje se castigan con la muerte.