Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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jueves, 19 de septiembre de 2013

Jeremy Irons



"Siempre pienso que ya he interpretado a suficientes locos. Pero no puedo evitarlo, me atraen los personajes misteriosos, oscuros, con secretos."
 
JEREMY IRONS (n.19 de septiembre de 1948)



Nació el 19 de septiembre de 1948 en Cowes, Isla de Wight (Inglaterra)
En su infancia lo que más le atraía era el mundo de la música y formó en los años 60 un grupo llamado The Four Pillards Of Wisdom, en el que Irons tocaba la batería.

Tras abandonar su faceta como músico, estudió interpretación en la Bristol Old Vic Theatre School después de desechar la idea de ser veterinario.

Su primer gran papel en el teatro fue en el musical "Godspell", obra en la que representaba el personaje de San Juan Bautista.

En la década de los 70 Jeremy se unió a la Royal Shakespeare Company y representó numerosas obras del famoso dramaturgo inglés. En la compañía shakesperiana conoció a su esposa, Sinead Cusack, con quien se casó en 1978.

A mediados de la década de los 70 comenzó a aparecer en la pequeña pantalla, interviniendo en diversas series británicas, como “The Pallisers” (1974) o “Notorious Woman” (1974). En esta última encarnaba al músico Franz Liszt.

La fama le llegó en 1981 con su protagonismo en la serie de televisión "Retorno a Brideshead".

A mediados de los años 80 consiguió debutar en Broadway en 1984 junto a Glenn Close en la obra "The Real Thing". Gracias a su interpretación logró el premio Tony.

Con anterioridad había debutado en el cine con la película “Nijisnki” (1980), un film biográfico dirigido por Herbert Ross.

Su segunda película, “La Mujer Del Teniente Francés” (1981), drama romántico co-protagonizado por Meryl Streep, le dio la popularidad internacional.

En los años 80 protagonizó el drama político “Trabajo Clandestino” (1982), el film histórico “La Misión” (1986), o la película de David Cronenberg “Inseparables” (1988).

Por su papel de padre jesuita en “La Misión” fue nominado al Globo de Oro.

En el año 1990 consiguió una de sus interpretaciones más celebradas en “El Misterio Von Bullow” (1990), drama dirigido por Barbet Schroeder co-protagonizado por Glenn Close que le valió un premio Oscar y un Globo de Oro.

A partir de ahí su carrera ha sido irregular, participando en películas como “Herida” (1992) de Louis Malle, “M. Butterfly” (1993) de David Cronenberg, “Belleza Robada” (1996) de Bernardo Bertolucci, “Lolita” (1997) de Adrian Lyne o “El Hombre De La Máscara De Hierro” (1998), film de aventuras basado en la novela de Alejandro Dumas con dirección de Randall Wallace en el que interpretaba al mosquetero Aramis.

Otros títulos de su filmografía son una adaptación de Shakespeare en "El Mercader De Venecia" (2004), el film medieval "El Reino De Los Cielos" (2005), dirigido por Ridley Scott, "Casanova" (2005) de Lasse Hallström, "Eragon" (2006), historia de aventuras fantásticas, o "Inland Empire" (2006), film con dirección de David Lynch.

En "Appaloosa" (2008), western de Ed Harris, interpretaba a un poderoso ranchero llamado Randall Bragg al lado del citado Harris, Viggo Mortensen y Renée Zellweger.

"Margin Call" (2011) era un thriller ambientado en el mundo de las altas finanzas.

En televisión interpretó a Rodrigo Borgia en "The Borgias" (2011), una serie dirigida por Neil Jordan.(Fuente: alohacriticon.com)



  LA CASA DE LOS ESPIRITUS (The House of the Spirits) es una película dramática de 1993 protagonizada por Jeremy Irons, Meryl Streep, Glenn Close, Winona Ryder y Antonio Banderas. El reparto incluye a Vanessa Redgrave, María Conchita Alonso, Armin Mueller-Stahl y a Jan Niklas. Fue dirigida por Bille August y está basada en la novela La casa de los espíritus de la escritora chilena Isabel Allende.

La ira de Beethoven

 
Todos sabemos del carácter fuerte y apasionado de Beethoven y que tras destacar como un portentoso pianista, fue perdiendo gradualmente la audición, haciendo que a poco a poco se alejase del terreno de la interpretación , para volcarse en su maravillosa faceta de compositor. Pero este abandono de los escenarios no ocurre de la noche a la mañana y Beethoven solo se convencerá de ello tras algún que otro fiasco.
 
Se cuenta que en el estreno de uno de sus conciertos para piano en el vienés "Theater an der Wien", Beethoven se encontraba al piano ejecutando la parte que le correspondía de la pieza a la vez que dirigía a la orquesta desde su banqueta, algo realmente difícil en situaciones normales, y que para Beethoven, ya medio sordo, era una verdadera temeridad.

Concentrado exclusivamente en la música y en el débil eco que de ella llegaba a sus oídos, no le quedaba margen de atención para otros detalles y así, en uno de esos pasajes en los que la música empezaba a subir de intensidad y culminaba en uno de esos apoteosis sonoros tan típicos de las obras del maestro de Bonn, este abrió de forma entusiasta los brazos en un gesto de plenitud y no pudo evitar tirar al suelo las velas que iluminaban el atril con la partitura. Rápidamente se ayudó de dos chicos del coro que se colocaron a los lados del piano sosteniendo las entonces imprescindibles velas, pero no paso mucho tiempo antes de que se repitiera el mismo pasaje de la obra y de nuevo en la apoteosis, Beethoven repitió el gesto, golpeando en esta ocasión la cabeza de uno de los niños, provocando que se le cayera la vela al suelo y que el otro niño, asustado ante el frenesí y los aspavientos que mostraba el maestro, saliera corriendo del escenario. El público, ante este segundo percance no pudo ya reprimir sus risas y el teatro estalló en una sonora carcajada que no paso desapercibida al debilitado oído de Beethoven, quien enfurecido se centró en su piano e intentó acallar las risas con el poder de su arte al teclado. Fue tal la rabia con la que tocaba que rompió seis cuerdas del piano.