Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Dinah Washington y su "What a diff'rent a day made"


 
Hay canciones que una vez versionadas al inglés se camuflan de una forma tan portentosa que es difícil adivinar sus orígenes, algo de eso es lo que ocurre con este "What a diff'rent a day made" que tiene su inspiración directa en la canción mexicana "Cuando vuelva a tu lado" escrita por María Grever e interpretada por una legión de cantantes hispanos. La versión inglesa fue escrita por Stanley Adams y en un principio fue interpretada por Harry Roy & his Orchestra y más tarde en 1934 por los hermanos Dorsey, pero cuando realmente se convirtió en un verdadero exitazo fue cuando la cantó la sensacional Dina Washington que gracias a este tema se hizo con un premio Grammy por la mejor interpretación de Rhythm and blues de 1959. Os dejo con el video que empieza diciendo algo así como:

Qué diferencia marca un día
Veinticuatro pequeñas horas
trajeron el sol y las flores
donde solía haber lluvia

Mi ayer era triste, querido
Hoy soy parte de ti, querido
Mis noches solitarias se acabaron, querido
desde que tú dijiste "eres mía"


Dinah Washington y su "What a diff'rent a day made"
 
 
 
Para comparar, dejaremos también una versión de la original española, en este caso la cantada por Eydie Gorme y el trio los Panchos
 
 
 
Para los curiosos os dejo este video, de no mucha calidad, en el que Dinah improvisa de forma genial con el tema "What a diff'rent a day made"
 

Carta de Frida Kahlo a Diego Rivera





Sr. mío Don Diego:

Escribo esto desde el cuarto de un hospital y en la antesala del quirófano. Intentan apresurarme pero yo estoy resuelta a terminar ésta carta, no quiero dejar nada a medias y menos ahora que sé lo que planean, quieren herirme el orgullo cortándome una pata… Cuando me dijeron que habrían de amputarme la pierna no me afectó como todos creían, NO, yo ya era una mujer incompleta cuando le perdí, otra vez, por enésima vez quizás y aún así sobreviví.
No me aterra el dolor y lo sabes, es casi una condición inmanente a mi ser, aunque sí te confieso que sufrí, y sufrí mucho, la vez, todas las veces que me pusiste el cuerno…no sólo con mi hermana sino con otras tantas mujeres…¿Cómo cayeron en tus enredos? Tú piensas que me encabroné por lo de Cristina pero hoy he de confesarte que no fue por ella, fue por ti y por mi, primero por mi porque nunca he podido entender ¿qué buscabas, qué buscas, qué te dan y qué te dieron ellas que yo no te di? Por que no nos hagamos pendejos Diego, yo todo lo humanamente posible te lo di y lo sabemos, ahora bien, cómo carajos le haces para conquistar a tanta mujer si estás tan feo hijo de la chingada…

Bueno el motivo de esta carta no es para reprocharte más de lo que ya nos hemos reprochado en esta y quién sabe cuántas pinches vidas más, es sólo que van a cortarme una pierna (al fin se salió con la suya la condenada)… Te dije que yo ya me hacía incompleta de tiempo atrás, pero ¿qué puta necesidad de que la gente lo supiera? Y ahora ya ves, mi fragmentación estará a la vista de todos, de ti… Por eso antes que te vayan con el chisme te lo digo yo “personalmente”, disculpa que no me pare en tu casa para decírtelo de frente pero en éstas instancias y condiciones ya no me han dejado salir de la habitación ni para ir al baño. No pretendo causarte lástima, a ti ni a nadie, tampoco quiero que te sientas culpable de nada, te escribo para decirte que te libero de mí, vamos, te “amputo” te mi, sé feliz y no me busques jamás. No quiero volver a saber de ti ni que tú sepas de mí, si de algo quiero tener el gusto antes de morir es de no volver a ver tu horrible y bastarda cara de malnacido rondar por mi jardín.
Es todo, ya puedo ir tranquila a que me mochen en paz.

Se despide quien le ama con vehemente locura,

Su Frida

Carta de José Saramago a Pilar del Río



Querida Pilar:

Aunque sabes que siempre he sido ateo, nunca he renunciado al sentido filosófico de la vida. Nosotros, los ateos, somos las personas más tolerantes del mundo. Es cierto, me voy de algún modo, pero no olvides que el viaje no termina jamás y que también los viajeros persisten en la memoria, en la narración. Tal vez estoy en un momento en que creo, tontamente, saber algo de la vida.

Me mantuve alejado del poder, al menos del poder formal, instituido. El poder lo contamina todo, es tóxico. Es posible mantener la pureza de los principios mientras estás alejado de él; pero siempre he creído que necesitamos llegar hasta él para poner en práctica nuestras convicciones; por eso mi espacio de resistencia son mis textos, mis historias; esa cofradía de personas, épocas, contextos, invenciones que me han acompañado.
(…)
He cuestionado muchas veces mi defensa de este mundo, y de los hombres que lo habitan, pero cómo no dudar de un mundo que puede mandar máquinas a Marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano. Tú mejor que nadie sabes que no he sentido jamás la necesidad de un triunfo, de tener una carrera o ser reconocido. De igual modo, he aprendido a no intentar convencer. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro. Creo que solo he tratado de entender y explicar este mundo.
(…)
Pero a esta hora, esas cosas son solo nomenclaturas que van y vienen. A fin de cuentas, somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Te agradezco estos años aunque estoy convencido de que el nombre sustituye lo que somos: no sabemos nada del otro.
La memoria es selectiva y tiende a borrar las partes duras, va armando un recuerdo basado sólo en lo más dulce… Pero hay que tratar de ser honestos. Pretendemos comprender la vida a través de sus coherencias e identidades, cuando ciertamente estas se explican por sí solas y no nos aportan nada. Deberíamos buscar la comprensión a partir de sus contradicciones. Y al final descubrimos que la única condición para vivir, es morir. Algunas veces, las vidas largas significan soledad… Solo te pido que llegado el momento, esparsas mis cenizas al pie de un olivo, hay uno de mi infancia que recuerdo especialmente. Tengo tan presente a ese niño como si fuera por ahí, llevado por él, de la mano.



Tu José de Sousa



Expertos dan fe de la autenticidad de una epístola, nunca antes revelada, perteneciente al escritor portugués José Saramago. La misiva fue encontrada hace varios días en una antigua estructura de reloj y va dirigida a su esposa Pilar del Río, quien lo acompañó en los últimos años de su vida. Según declaraciones de la investigadora Maria da Piedade, la pieza formaba parte del mobiliario de la casa donde vivió junto a sus padres, durante su infancia.