Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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sábado, 31 de agosto de 2013

Jeff Bridges, "La puerta del cielo" y el fin de la United Artist

 
 
"Lo creía entonces y lo sigo creyendo ahora: "La puerta del cielo" es una grandísima película. Esos días, Michael Cimino era el director más cotizado de Hollywood. Con "El cazador" (1978) lo había ganado todo y tenía licencia para hacer lo que le viniera en gana. Las tomas volaban: una docena, dos, a veces cincuenta. Como actor, el problema con ese ritmo es nunca sabes en qué toma tienes que estar bien de verdad. No puedes estar a tope siempre y corres el riesgo de salirte de la película. Uno de mis recuerdos más tristes de toda mi carrera es el timidísimo aplauso al finalizar la proyección en la noche de la premiere. Las críticas fueron demoledoras, sanguinarias, rozando el ataque personal. A mí como espectador, me gusta no saber mucho sobre lo que voy a ver. Con "La puerta del cielo" el espectador iba a ver la película esperando un desastre absoluto. Yo, cada vez que la veo, la disfruto más. Y a nivel personal también es muy especial: al finalizar el rodaje iban a destruir todos los decorados y Michael preguntó si alguien quería quedarse algo. Me quedé con el burdel y el granero y me los hice llevar a mi rancho de Montana. El burdel, es mi casa y el granero, mi estudio." (Leído en Fotogramas nº 2039)
on ese ritmo es nunca sabes en qué toma tienes que estar bien de verdad. No puedes estar a tope siempre y corres el riesgo de salirte de la película. Uno de mis recuerdos más tristes de toda mi carrera es el timidísimo aplauso al finalizar la proyección en la noche de la premiere. Las críticas fueron demoledoras, sanguinarias, rozando el ataque personal. A mí como espectador, me gusta no saber mucho sobre lo que voy a ver. Con "La puerta del cielo" el espectador iba a ver la película esperando un desastre absoluto. Yo, cada vez que la veo, la disfruto más. Y a nivel personal también es muy especial: al finalizar el rodaje iban a destruir todos los decorados y Michael preguntó si alguien quería quedarse algo. Me quedé con el burdel y el granero y me los hice llevar a mi rancho de Montana. El burdel, es mi casa y el granero, mi estudio." (Leido en Fotogramas nº 2039)

Son palabras de Jeff Bridges, uno de los actores de "La puerta del cielo" (1980), una película maldita y considerada como el paradigma del fracaso cinematográfico, dado lo monumental de su coste y lo exiguo de su recaudación (de los cuarenta y cuatro millones de dólares que costó, sólo consiguió recaudar en taquilla en Estados Unidos tres millones de dólares y al final debido a otros conceptos las pérdidas ascendieron a 76,2 millones de euros) . Fue tal el descalabro financiero provocado por el film que acabo con todo un estudio, la United Artist (al año siguiente sería comprado por la Metro Goldwyn Mayer) y de paso con su director, el fabuloso Michael Cimino, que venía de rodar la portentosa obra "El cazador" y que paso de ser héroe por esa obra a el más grande de los villanos por "La puerta del cielo", no logrando levantar cabeza tras el traspiés.

En la foto se puede ver a Jeff Bridges caracterizado para su papel en "La puerta del Cielo"

Ficha de la película:
TITULO: La puerta del cielo - (Original: Heaven's Gate)
AÑO: 1980 - DURACIÓN: 219' min.- PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Michael Cimino
REPARTO: Kris Kristofferson, Isabelle Huppert, Christopher Walken, Jeff Bridges, Sam Waterston, John Hurt, Mickey Rourke, Brad Dourif, Terry O'Quinn, David Mansfield, Ronnie Hawkins, Joseph Cotten, Paul Koslo, Tom Noonan

El nacimiento de "Charlot"



Uno de los mayores aciertos del personaje de Charlot es su vestuario; esos zapatones y pantalones grandes, que aderezados con su sombrero bombín y su bastón le confieren al personaje una pretendida dignidad a la vez que un toque de comicidad y tristeza por aquello del "quiero y no puedo". Era lo que se dice un vagabundo con clase. La forma en la que Charles Chaplin conforma este vestuario para dar carta de nacimiento a Charlot, termina por convertirse en un inesperado homenaje a varios de los grandes cómicos de la primera época del cine.

El caso es que en 1914 Charles Chaplin junto con otros grandes cómicos trabajaba para Mack Sennet quien le pidió a Chaplin que creara un nuevo disfraz para la película "Kid auto races at Venice" (1914) y que sería la primera en la que aparecería el inmortal Charlot.

Chaplin solo tenía claro de su nuevo personaje que este llevaría bastón y en realidad es esta la única aportación personal que hace al futuro Charlot, lo demás lo tomara de forma improvisada de los camerinos de los cómicos Fatty Arbuckle y Chester Conklin.

De esta manera aquellos pantalones siempre grandes y holgones que vestía Charlot pertenecían en realidad al orondo Arbukle. El sombrero pertenecía al padre de Minta Durfee que era la esposa de Arbuckle. El abrigo era de Chester Conklin, aunque también hay quien apunta a Charlie Avery. El bigote salió de un trozo de pelo del comico Mack Swain. Los zapatos ocupan un papel principal en la construcción del personaje de Charlot, condicionando su forma de andar y su silueta. Como los pantalones, eran de una talla muy superior a la que gastaba Chaplin. Estos zapatos habían pertenecido a Ford Sterling, un cómico al que Chaplin había sustituido como protagonista de las obras de la Keystone. Los zapatones eran tan grandes que Chaplin tenía que cambiarlos de pie para lograr mantenerlos puestos sin que se le salieran y le permitieran caminar, condicionando eso si sus movimientos, haciéndolos curiosamente más chaplinescos.

El propio Chaplin cuenta en sus memorias como creo el personaje de Charlot:

"Iba de plató en plató mirando a los diversos equipos de trabajo. Todos tenían el aspecto de imitar a Ford Sterling. Eso me preocupaba, porque yo no encajaba en su estilo. El interpretaba un personaje de holandés fatigado, añadiendo replicas con acento holandés, lo cual era muy divertido, pero no le aportaba nada al cine mudo. Yo me preguntaba que esperaba Sennet de mí. Me había visto sobre el escenario y debía saber que no estaba allí para interpretar el mismo cómico que Ford, mi estilo era exactamente el contrario. Sin embargo, cada historia, cada situación concebida en el estudio, eran, conscientemente o no, para Sterling. Incluso Roscoe Arbuckle imitaba a Sterling"

Nos cuenta también Chaplin, que tras crear aquel personaje que se convertiría en uno de los iconos de todo un siglo, uno de los actores secundarios de la Keystone le comentó: "Muchacho has encontrado realmente algo, nadie le ha hecho reír tanto en el plató (a Sennet), ni siquiera Ford Sterling". Un personaje que llenó de risas toda una época y que aún hoy es el mejor antídoto contra el mal humor.
 
 
Charlot aparece por primera vez en "Kid auto races at Venice"