Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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viernes, 30 de agosto de 2013

El cielo protector (Bernardo Bertolucci, 1990)






“Como no sabemos cuando vamos a morir, creemos que la vida es un pozo inagotable. Sin embargo todo sucede sólo un cierto número de veces. Y no demasiadas. ¿En cuántas ocasiones te vendrá a la memoria aquella tarde de la infancia, una tarde que ha marcado el resto de tu existencia? Una tarde tan importante que ni siquiera puedes concebir el resto de tu existencia sin ella. Quizá cuatro o cinco veces. Quizás ni siquiera eso. ¿Y cuántas veces más contemplarás la luna llena? Quizás veinte. Y sin embargo, todo parece ilimitado.”

" Creo que los dos tenemos miedo de lo mismo. Y por una misma razón. Nunca hemos conseguido, ninguno de los dos, entrar en la vida. Estamos colgando del lado de afuera, por mucho que hagamos, convencidos de que nos vamos a caer en el próximo tumbo.
(...)
Estaba en algún lugar; para regresar de la nada había atravesado vastas regiones. En el centro de su conciencia había la certidumbre de una infinita tristeza, pero esa tristeza lo reconfortaba porque era lo único que le resultaba familiar. "



"Aun en sus breves períodos de vida sedentaria, [...] le bastaba ver un mapa para ponerse a estudiarlo apasionadamente, y entonces, en la mayoría de los casos, empezaba a proyectar un nuevo viaje imposible pero que a veces llegaban a realizar. No se consideraba un turista; él era un viajero. Explicaba que la diferencia residía, en parte, en el tiempo. Mientras el turista se apresura por lo general a regresar a su casa al cabo de algunos meses o semanas, el viajero, que no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra. [...] otra importante diferencia entre el turista y el viajero es que el primero acepta su propia civilización sin cuestionarla; no así el viajero, que la compara con las otras y rechaza los aspectos que no le gustan.."
 “Kit y Port nunca se habían fijado objetivos concretos. Tal vez por eso habían cometido el error de contemplar el tiempo de forma confusa. De considerarlo inexistente. Para ellos un año era igual a otro; cualquier cosa que les pudiera ocurrir sucedería por casualidad”.

(Basada en la novela de Paul Bowles)

Elmore James: El rey del "slide guitar"

 
 
Aparte de legarnos un buen puñado de clásicos del blues, Elmore James (1918-1963), es considerado el padre de una de las técnicas de guitarra que más influencia ha tenido en multitud de músicos posteriores, el "bottleneck guitar" o "Slide guitar". En esta técnica se toca una nota y luego se desliza el dedo a otro traste, hacia arriba o abajo del diapasón con la intención de producir sonidos llorosos, melancólicos o incluso chillones. Una verdadera revolución musical. El termino slide se utiliza en referencia al gesto de deslizamiento sobre la cuerdas, mientras que "bottleneck" se refiere a los cuellos de botellas de vidrio que se utilizaban para realizar dichos deslices.
 
 

Elmore James fue uno de los legendarios bluesistas del Delta del Mississippi. Su primer instrumento se lo fabricó el mismo con una lata vacía, una tabla de madera y una única cuerda de metal. Solo más tarde podría permitirse el lujo de refinarse con las guitarras más baratas del mercado. En sus inicios toco junto al armonicista Sonny Boy Williamson para después trasladarse a Chicago e iniciar su andadura en solitario acompañado del grupo "The Broomdusters". Su estilo era apasionado y se distinguía por el sonido característico del "Slide blues" que podemos disfrutar en canciones como "Dust my broom", "I Believe" o "It hurts me too" y que tanto ha influido en multitud de profesionales de la guitarra, desde Jeremy Spencer de "Fleetwood Mac", Brian Jones de "The Rolling Stones", Alan Wilson de "Canned Heat", hasta Stevie Ray Vaughan, Michael Bloomfield, Duane Allman o John Mayall. Incluso es nombrado por los Beatles en la canción For You Blue del disco Let It Be.
 

 
Su tema "Dust my broom"