Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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martes, 6 de agosto de 2013

Sueños de un seductor (Play it again, Sam).- Herbert Ross, 1972

 



— ¿Qué haces el sábado por la noche?
—Suicidarme.
—¿Y entonces el viernes por la noche?”



"Soy lo suficientemente bajo y lo suficientemente feo como para triunfar por mí mismo "

- No quiero pensión alimenticia, puedes quedarte con todo. Sólo quiero ser libre.
  -¿No deberíamos discutirlo?
  -Lo hemos discutido ya cincuenta veces. Es inútil.
  -¿Por qué?
  -No lo sé, no soporto el matrimonio. No te encuentro nada divertido, no me siento atraída hacia ti, no me interesas físicamente. ¡Ah! Por lo que más quieras, Alan, no lo tomes como cosa personal.
-No lo tomaré como cosa personal, simplemente me mataré y listo.



"He tenido una pelea con dos moteros. A uno le golpeé con el mentón en el puño, y al otro le aticé con mi nariz en su rodilla"

El orgulloso Miles Davis

 

El trompetista Miles Davis, es uno de los grandes indiscutibles del Jazz, aunque su carrera sea tan camaleónica como por ejemplo la de Picasso, fue capaz de adaptarse como un guante a los cambios de tendencia de cada época y logró ser más que un referente de cada uno de esos periodos, un revolucionador, un creador de tendencias musicales.

En 1987, Reagan, el presidente norteamericano, entregaba a Ray Charles un reconocimiento oficial por toda su carrera y allí se convocó a cantidad de personas de origen afroamericano para que lo acompañaran en el acto, entre ellos estaba nuestro amigo, Miles Davis. Como cualquier estrella, esa especie que está por encima de cualquier protocolo, Miles Davis se presentó de aquella manera: pantalones negros de cuero, un chaleco encima de otro y lo redondeaba todo con un esmoquin que llevaba una serpiente roja en su espalda, y es que los artistas, son así. El caso es que algunos de los invitados estarían por allí casi sin saber para qué, si acaso para probar los canapes y sonreir bobaliconamente al Presidente, y de esta manera una de esas señoronas, acomodada ella y envanecida de sí misma, se encaró a Miles Davis y le preguntó después de mirarlo de arriba abajo y con todo el veneno que era capaz de destilar, que cuales eran los méritos que tenía para estar en el salón del trono, en aquel centro del mundo y de tal guisa. Miles Davis no se arrugó y fue directo a la yugular: "Bueno, tan sólo he cambiado el rumbo de la música cinco o seis veces. Ahora, dígame: ¿Qué ha hecho usted de importancia, aparte de ser blanca?"

Todo un personaje!!!! El disco más vendido de la historia del Jazz es suyo "Kind of blue" y a ese disco pertenece la pieza que aparece en el video que acompaña el texto. En concreto la pieza "So what" en la que es acompañado de John Coltrane.
 
 
So What

Pier Paolo Pasolini.- Al príncipe



Si regresa el sol, si cae la tarde,
si la noche tiene un sabor de noches futuras,
si una siesta de lluvia parece regresar
de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo,
ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello:
ya no siento delante de mí toda la vida...
Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo:
horas y horas de soledad son el único modo
para que se forme algo, que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para dar estilo al caos.
Yo, ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte
que se viene encima, en el ocaso de la juventud.
Pero por culpa también de este nuestro mundo humano
que quita el pan a los pobres, y a los poetas la paz.

De "La religión de mi tiempo" 1961
Versión de Delfina Muschietti

El verdugo - 1963 - Luis García Berlanga



Amadeo (Jose Isbert): Me hacen reír los que dicen que el garrote es inhumano. ¿Qué es mejor, la guillotina? ¿Usted cree que se puede enterrar a un hombre hecho pedazos?

José Luis (Nino Manfredi): No. Yo no entiendo de eso.

Amadeo: Y que me dice de los americanos. La silla eléctrica son miles de voltios. Los deja negros, abrasados. ¡A ver dónde está la humanidad de la silla!

José Luis: Yo creo que la gente debe morir en su cama ¿no?

Amadeo: Naturalmente, pero si existe la pena de muerte, alguien tiene que aplicarla."


Es un diálogo de la película "El verdugo" (1963), un film por muchos considerado como el mejor de la historia del cine español. Obra del magistral Luis García Berlanga y con guión de Rafael Azcona, "El verdugo" resulta una comedia negra, negrísima diría yo. En ella sabemos de Amadeo (José Isbert), el verdugo de la Audiencia de Madrid, que conoce a José Luis (Nino Manfredi), un empleado de pompas fúnebres que va a recoger al preso que Amadeo acaba de ajusticiar. José Luis no encuentra novia, pues todas las chicas huyen de él cuando se enteran de que trabaja en una funeraria. La hija de Amadeo, Carmen (Emma Penella), tampoco encuentra novio, ya que todos sus pretendientes escapan al enterarse de que su padre es verdugo. Carmen "atrapa" a José Luis quedándose embarazada.

El patronato va a conceder a Amadeo un piso por su condición de funcionario, pero Amadeo sabe que eventualmente lo perderá, porque en el momento de la entrega ya estará jubilado. Carmen y su padre engatusan a José Luis para aceptar el cargo de verdugo y conservar la vivienda, asegurándole que no tendrá que matar a nadie. Cuando llega una orden de ejecución en Mallorca, José Luis, horrorizado, quiere dimitir, aunque eso signifique perder el piso y devolver las nóminas cobradas. Nuevamente Amadeo y Carmen lo lían para que espere al último momento, pues el reo está enfermo y se moriría solo. Finalmente, en una escena memorable, José Luis es llevado a rastras al garrote vil, como si fuese el condenado y no el verdugo.

La película tiene ciertos paralelismos con la realidad. Por ejemplo, recuerda la figura del verdugo José Moreno Moreno, conocido como "Pepe", en activo durante la etapa franquista. Ocupó la plaza que dejó vacante al morir Bernardo Sánchez Bascuñana de 1972 a 1977. Tenía además trabajo como representante de libros, una tapadera para ocultar su trabajo como verdugo, un puesto que ocupó durante cinco años sin tener que realizar ninguna ejecución. La intención de "Pepe" era no tener que cumplir nunca con su oficio pero tuvo la mala suerte de que le tocara la última pena de muerte realizada en España la de Heinz Ches por garrote vil. Al personarse el funcionario con la carta de citación para la ejecución de Ches, el verdugo la rechaza, hasta que se le convence amenazándole con sanciones. Con el fin de que sus familiares y amigos no supieran su oficio, les contó que partía en viaje de negocios. Al final ejecutó la condena.

La última escena de la película, que se puede ver más abajo, recuerda otro caso real, el del verdugo Antonio López Sierra, un verdugo experimentado pero que tras saber que se iba a ejecutar a una mujer, se negó a hacerlo. La ejecución, prevista para las seis de la mañana, se llevó a cabo más de dos horas después en espera de un indulto que no llegó. Al verdugo hubo que emborracharlo y llevarlo a rastras al patíbulo para que cumpliera su siniestra labor.
 
 
La última escena de "El verdugo"

El nombre de la rosa (Jean-Jacques Annaud, 1986)



"La risa mata el miedo y sin el miedo no puede haber fe; porque sin miedo al Diablo ya no hay necesidad de Dios".

"Nunca he lamentado mi decisión porque aprendí de mi maestro lo que era sabio, bueno y verdadero. Cuando por fin nos separamos, me entregó sus lentes. Me dijo que era joven, pero que algún día me servirían. Y ahora los llevo puestos sobre mi nariz mientras escribo esto. Luego me abrazó cariñosamente, como un padre, y me hizo seguir mi camino. Nunca lo volví a ver ni sé qué fue de él, pero ruego que Dios lo acogiera y le perdonara las pequeñas vanidades a las que lo llevó su orgullo intelectual."

"Y ahora que estoy viejo, muy viejo, debo confesar que de los rostros que se me aparecen del pasado el que veo más claro es el de esa joven con quien nunca he dejado de soñar durante todos estos años. Fue mi único amor terrenal aunque nunca supe ni averigüé su nombre."

“Que pacífica sería la vida sin amor, que segura y tranquila… y que insulsa.”

"Para dominar la naturaleza primero se debe aprender a obedecerla."

"En la sabiduría hay penas y aquel que aumenta su conocimiento aumenta su aflicción también."

"- Penitenziagite.
- ¿Qué significa?
- Que el jorobado, sin duda, fue un hereje alguna vez. Penitenziagite era el grito de batalla de los Dolcinites.
- ¿Dolcinites? ¿Quiénes eran, Maestro?
- Los que creían en la pobreza de Cristo. También los Franciscanos. Pero decían que todos debían ser pobres. Así que asesinaron a los ricos."

"- El abad y sus colegas creen que el diablo está aquí dentro.
- Lo está.
- La única evidencia que veo del diablo es el deseo de todos de que esté aquí."

"Jorge de Burgos: La risa es un invento diábolico, que deforma las facciones y hace que los hombres parezcan monos.
William de Baskerville: Los monos no ríen. La risa es un atributo humano.
Jorge de Burgos: Como el pecado. Cristo nunca rió.
William de Baskerville: ¿Podemos asegurarlo?
Jorge de Burgos: En un ningún momento de las escrituras se dice que riera
William de Baskerville: Tampoco en ningún momento se dice que no lo hizo. Si hasta se sabe que los santos se servían del humor para ridiculizar a los enemigos de la fe. Por ejemplo, cuando los paganos sumergieron a San Mauricio en agua hirviendo él se quejó que el agua estaba fría, el sultán metió la mano y se escaldó."

"Adso:¿Creeis que este lugar esta alejado de la mano de Dios?
Guillermo:¿Conoces algún lugar donde Dios se sienta comodo?"

"Fragmentos de la  cruz he visto muchos, en otras iglesias. Si todos fuesen auténticos, Nuestro Señor no habría sido crucificado en dos tablas cruzadas, sino en todo un bosque"