Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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lunes, 5 de agosto de 2013

Venus Borghese - Antonio Canova


 
Una de las obras maestras del gran escultor Antonio Canova es sin duda el notable retrato que hizo de Paulina Bonaparte, la hermana de Napoleón, conocida como Venus Borghese (1804-1808). En esta escultura la modelo se muestra desnuda y al respecto le preguntaron a Paulina como había podido posar sin ropas ante el artista, a lo que esta contestó con naturalidad y total desenfado:
"Había una buena estufa en el estudio…"

La escultura se presenta como una Venus Victoriosa (Venus Victrix). En realidad Canova sugirió inicialmente representarla como Diana, la diosa de la caza, pero fue la propia Paulina la que insistió en ser mostrada como Venus, la diosa del amor, algo que parece justificado dada la fama que llego a adquirir en Roma. Paulina tenía 25 años cuando el escultor empezó el trabajo en un único bloque de mármol de Carrara. La diosa se presentó reclinada sobre un diván, indolente, extendiendo la pierna derecha sobre la que reposa la izquierda y sosteniendo la manzana del juicio de Paris en su mano izquierda como atributo normal de la diosa, mientras parece dirigir su altiva mirada hacia el espectador. No es como otros retratos alegóricos del autor, una obra muy idealista, pero aunque hace referencia al arte antiguo, muestra un naturalismo típico del siglo XIX. Debido a la notoriedad de Paulina, su marido el príncipe Camillo Borghese, y autor del encargo, mantuvo la escultura oculta a los ojos del público, y en raros casos permitía su visión y siempre bajo la tenue luz de una antorcha. De cualquier manera, el trabajo fue muy bien recibido y se considera una de las obras maestras de Canova.

 La obra se expone en la Galleria Borghese de Roma.
 

 

W.H.Auden.- Funeral Blues

 
 
Detengan los relojes
desconecten el teléfono
denle un hueso al perro
para que no ladre
Callen los pianos y con ese
tamborileo sordo
saquen el féretro...
Acérquense los dolientes
que los aviones
sobrevuelen quejumbrosos
y escriban en el cielo
el mensaje...
él ha muerto.

Pongan moños negros
en los níveos cuellos de las palomas
que los policías usen guantes
de algodón negro

Él era mi norte mi sur
mi este y oeste
mi semana de trabajo y mi
domingo de descanso
mi mediodía, mi medianoche
mi conversación, mi canción

Creí que el amor perduraría
por siempre.
Estaba equivocado.

No precisamos estrellas ahora...
Apáguenlas todas
Envuelvan la luna
desarmen el sol
Desagüen el océano y
talen el bosque
porque de ahora en adelante
nada servirá.

(W.H. Auden, 'Funeral Blues')
 
<imagen: Hugo Simberg.- El ángel herido